Martes, 21 Febrero 2012 15:57

Permanente presencia humana

Escrito por Juan Muelas Tróchez (Mutauta)*
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Permanente presencia humana
Nacimos para vivir, y vivir para todos es renacer, sembrar para alimentar la Tierra, sembrar agua, semillas, aire y vientos, tejer solidaridad, reciprocidad e intercambio. Ese es el alimento de la Tierra.

Los pueblos indígenas contribuimos al diálogo intercultural, que alimenta la reconstrucción de sentidos, visiones y concepciones de vida bajo una ética ancestral que ordena las relaciones entre los seres del universo. Dentro de nuestras cosmovisiones no existe separación de reinos (vegetal, animal y mineral), como lo enseñan en la escuela occidental. Para los Misak, por ejemplo, todos los seres, incluyendo las piedras, el agua y las montañas, son gente y por tanto deben mantener una relación armónica con lo que los rodea.

Los instantes, relatos e historias de origen son milenarios, auténticos, únicos. Sus orígenes: Hijos y sembradores de agua (Misak), Hijos de la hoja de koka, tabaco y yuca dulce (Huitoto), los hijos de Kaku Serankwa (Iku), Los guardines de las formas de fuego y energía (wiwa).

A pesar de que cada pueblo tenga una cosmovisión propia, sabemos que existen puntos de encuentro: las semillas, el agua, los alimentos, las plantas medicinales, el viento y el fuego son “bienes comunes” que de ninguna manera pueden ser privatizados, puesto que son la vida misma.

Construimos Soberanías y Autonomías en función de diversas estructuras colectivas y comunitarias, ciclos de vida que garantizan resultados como seguridad en las formas de alimentarse y nutrirse, vestirse, arquitecturas, cuidado de las aguas, tierras, aires y vientos, fuegos y energías, de alegría, invocados con danzas, cantos, músicas. A mayor diversidad cultural, mayor autonomía, mayor conservación ambiental, mayor preservación de formas de vida.

Es difícil asimilar una propuesta de esta dimensión debido al modelo de consumo impuesto por la educación, su filosofía, organización social y política, culturas, religiones, costumbres, y a la guerra mediática que cercenó la memoria de los teleciudadanos. El grado de penetración cultural y de colonización mental es tan alto, que más de dos generaciones de habitantes en la ciudad se limitan a conocer las marcas de consumo ‘cultural’ y no las formas de producción y transformación de los mismos. Estos elementos configuran al ciudadano pasivo que trabaja para consumir y ser consumido por el trabajo. Este es el modelo de desarrollo que desde 1949 impulsó Harry Truman hacia los países del mal llamado “tercer mundo”, hecho que niega la libertad de pensamientos y actuación del hombre y el libre desarrollo de la personalidad.

Para el progreso y el desarrollo, si no se conoce la historia, estaremos condenados a repetirla. Para los Misak, en el pasado está el futuro; el que no conoce su propia historia milenaria, propia y auténtica, está condenado a morir. Cada identidad debe reencontrase con su origen.

En este panorama no se aprecia que algunos seres humanos queramos abandonar todo el bienestar y el aumento de riqueza que nos trae este sistema. Cada vez somos más los que sentimos la falta de humanidad en la vida que estamos llevando: el egoísmo transversal, la absurda agresividad, la inseguridad, el miedo, el estrés, la vergonzante desigualdad, la discriminación de unos y de otros, el abuso de poder del que está un peldañito más arriba, el mero fin de lucro como motor de la actividad económica. Todos estos son aspectos relevantes sobre los cuales debemos reflexionar, y atender oportuna y coherentemente.

En esta sociedad impera la “democracia autorizada”, amoldada a pretensiones contra todas las formas de vida visibles e invisibles. Nosotros ofrecemos la biocracia, la cosmogeocracia. Por lo anterior y ante esta crisis sistémica (ambiental, energética, económica, social, humanitaria, ética, política), el pensamiento ancestral cobra relevancia como alternativa de vida cuando, por ejemplo, los zapatistas hablan del principio de “mandar obedeciendo”, y los Aymaras de “dispersar el poder y concentrar la energía”. Bajo estos conceptos se construyen organizaciones que fortalecen la autonomía y el empoderamiento de los procesos sociales para su desarrollo, desde la perspectiva del “buen vivir”.

En concreto, lo que hoy llaman el “buen vivir” significa para las comunidades indígenas rescatar la armonía y el equilibrio entre la naturaleza y el ser humano, con todas sus relaciones. Para muchos, construir el futuro es la meta, sin mirar el pasado. Eso significa una fe ciega en el progreso científico y tecnológico, con un desprecio de las sociedades ancestrales. Al contrario, un esfuerzo hacia la recuperación de los saberes indígenas exige la crítica del “progreso”, tal como la modernidad lo ha concebido y una mirada mucho más amplia de los conocimientos ancestrales. Por eso, hoy está floreciendo el levantamiento identitario cultural de los pueblos originarios del mundo; existen redes sociales donde se comparten ideas, pensares, saberes, haceres, sensibilidades y preferencias, es decir, causas propias (intraculturalidad) y que caminan hacia las causas comunes (transculturalidad), que finalmente salen al camino real donde antiguamente se caminaba juntos, se vivía y coexistía en armonía, en equilibrio entre humanos y entre el ser y la naturaleza.

No es sólo pobreza económica o la calidad de vida o las necesidades básicas insatisfechas; no es sólo PIB. Son sentidos de vida, con identidad y dignidad inherentes a sus instantes de origen. Lo que para otro es indigno y pobreza, para el ancestro es riqueza: casa con techo de paja, bahareque, piso de tierra; para otros, edificios, electrodomésticos.

Y lo que es más interesante: cómo las maneras colectivas de organizarse van creciendo en conciencias de origen identitarios, de tal manera que sin necesidad de caudillos crece la participación de los ciudadanos en los asuntos públicos y privados de vida. La humanidad de hoy prefiere entonces adherirse a causas que los representen y hacer caso omiso a representantes en quienes no confían. La oposición a la corrupción y a las mentiras aparece hoy como una causa noble a la que hay que adherir y manifestar nuestra inconformidad porque resulta evidente la existencia de un sistema que no hemos sido capaces de humanizar. Todo tiene vida, no solo es biótico y abiótico, o científico y empírico, ni razón ni apriorismo ni silvestre ni baldío,

De esta manera, consideramos que es de gran importancia ayudar a conservar el hábitat en medio de tanta polución; reutilizar lo que la sociedad de consumo desecha; sembrar conciencia y alimento para nuestras familias; fortalecer el tejido social en medio del individualismo cotidiano. Y, lo más importante, empezar a recuperar nuestra relación con la naturaleza, y así poder recordar nuestras cosmovisiones y culturas que vivían en armonía con nuestros territorios. Es prioritario recuperar la confianza y principios humanos como la solidaridad, la reciprocidad, las mingas de identidad y compartires. Estos deben presentarse como una causa común-humana que prescinde de líderes visibles que estén arriba del podio moldeando, galvanizando. Son las mismas gentes las que deben citarse a sus mingas y caminares. Estos trabajos ayudan a concientizar sobre la importancia de la recuperación de las identidades propias, el reconocimiento y el respeto de los otros diferentes y el intercambio coherente y consecuente, según las diversidades culturales y las concepciones de vida. No todo es igual. Allí es donde radican las verdaderas riquezas para salvar los sentidos de vida en el Planeta Agua.

Es deber y derecho, urgente, resignificar la vida en la humanidad; propiciando la recuperación, el reconocimiento y el fortalecimiento de las identidades culturales. Debemos ponernos a pensar, sentir y visionar lejos, “sin prisa pero sin pausa”.

Como siempre hemos dicho, “ibe namuykun ñimeray kuchá” Esto es de nosotros y para ustedes también.

* Con la colaboración de John Freddy González D., Antonio Daza (Cunchavita), Óscar Varón, Luis Hernando Otálora.

Información adicional

  • Antetítulo:Pueblos indígenas
  • Autor:Juan Muelas Tróchez (Mutauta)*
  • Edición:177
  • Sección:Identidad
  • Fecha:Febrero 20 - Marzo 20 de 2012
Visto 6643 vecesModificado por última vez en Martes, 21 Febrero 2012 16:20

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