Miércoles, 22 Febrero 2012 09:50

“Debemos buscar que la guerra termine cuanto antes”

Escrito por Héctor José Arenas
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“Debemos buscar que la guerra termine cuanto antes”
Héctor Arenas. Se aproxima la Conferencia Ideológica del PDA, y aún no se escucha un reconocimiento de los errores cometidos por parte de la dirección del PDA que condujeron a la colosal crisis de credibilidad que se evidenció en el desastre electoral en Bogotá.

Iván Cepeda. Uno de los grandes ingredientes de la crisis del Polo Democrático es la ausencia de claridad ante la opinión pública sobre sus responsabilidades. Yo creo que en esto la presidenta del partido asumió una actitud correcta. La manera como se desempeñó en los últimos meses en la Alcaldía corresponde al espíritu de enmienda que debe tener el Polo con relación a los problemas presentados. Pero, sin lugar a dudas, debe haber un mea culpa y el Polo podría aprovechar su Conferencia Ideológica o su Congreso Nacional para hacerlo. Es necesario que rindamos cuentas.

HA. La necesidad de construir una fuerza amplia condujo a aceptar que se incorporaran personas más comprometidas con ambiciones y personalismos que con los deberes de una izquierda ejemplar, en un país que ha ahogado en sangre la vida de millares de integrantes de la oposición democrática.
IC. Uno de los procesos de control que debe desarrollar el PDA, y en general cualquier fuerza alternativa de izquierda, con relación a las personas elegidas, es exigirle –como mínimo– algunas condiciones de cumplimento de su trabajo. Primero: no puede haber un dirigente político elegido a una corporación que no esté vinculado a un movimiento social. Segundo: esa persona elegida debe consultar con ese movimiento su labor en las Corporaciones Públicas. Tercero: en su rendición de cuentas, los elegidos deben señalar periódicamente a qué procesos de movilización están vinculados. Así lograríamos demostrar, pero también controlar, la participación de los elegidos en la gran política, la política que cambia la sociedad.

HA. ¿Qué temas deben ser tratados en la Conferencia Ideológica?
IC. No concibo que se pueda hablar de la realidad de nuestro país sin aludir a la guerra y la paz. Este es, en mi consideración, un interrogante central para la Conferencia Ideológica del PDA. No digo que el PDA deba concentrase exclusivamente el problema de la paz y la guerra, pero creo que sí debe ubicar ese problema como prioritario en la agenda política. ¿En que lugar ubica el PDA la lucha por la paz? ¿Es un elemento más? ¿Es una cuestión en una larga lista de punto de agenda? ¿O es el problema central de la sociedad colombiana?

HA. ¿Por qué lo considera prioritario?
IC. Sin resolver el problema de la guerra en Colombia, el problema de la solución política, de las reformas necesarias, difícilmente podremos avanzar en temas de democratizar el país. La Constitución colombiana fue un momento de inflexión, de reformas. Pero esas reformas han sido muy limitadas. Si se quiere poner esto en términos un poco crudos, habría que contar los muertos que van desde la Constitución de 1991 hasta nuestros días. No para decir que esta Carta Política ha sido un desastre sino para señalar que el proceso de democratización del país, el proceso de respeto pleno a los derechos humanos, requiere que resolvamos el conflicto armado.

HA. ¿Fin del conflicto armado y avance en derechos humanos?
IC. No podemos pensar que la crisis de derechos humanos, que tiene que ver con las grandes violaciones del derecho a la vida y la integridad, vaya a desaparecer de la faz de nuestra realidad sin que se resuelva el conflicto armado. Creo que toda lucha social, directa o indirectamente, se conecta con esto.

Pongo un ejemplo reciente: los estudiantes, que hicieron una gran movilización, obteniendo resultados sin precedentes al lograr que el Gobierno recogiera su proyecto de ley y entrara en un diálogo, plantearon que las soluciones a los problemas de la educación pública pasan por resolver los problemas que tienen que ver con la guerra. Porque la guerra absorbe muchas energías y recursos que pudieran estar al servicio de la formación académica, de la investigación, del mejoramiento de la educación en Colombia.

HA. En la deliberación ciudadana pareciera imperar hoy un hastío con relación a debatir la resolución del conflicto armado. El anhelo de finalizar la guerra y sus horrores quizás se mantiene como un sentimiento mayoritariamente compartido, pero se ha perdido la fe en quienes toman las decisiones en este asunto…
IC. Los gobiernos de Uribe tuvieron un efecto nefasto en hurtarle a la ciudadanía su derecho a debatir y actuar por la paz.

El problema de un país que vive 50 años de guerra es que no se les puede pedir a los ciudadanos que no discutan por la paz. En esto estamos en abierto desacuerdo con el presidente Santos, porque discutir sobre la paz no sólo es un derecho sino además un deber. Otra cosa es que eso se confunda con inmiscuirse en procesos que requieren mucha discreción, mucha reserva. Pero entonces son dos niveles distintos de la discusión. Si el Gobierno tiene unas iniciativas y unos procesos de diálogo de manera reservada con la guerrilla o en el futuro se da un proceso de paz, obviamente esto no puede ser un tema de discusión de infinidad de actores.

HA. ¿Cómo avanzar hacia la paz cuando hay intereses muy poderosos en mantener el conflicto armado y formas de ceguera que impiden ver los beneficios de un acuerdo que le ponga fin?
IC. El modelo de paz, el modelo de búsqueda del fin del conflicto, no puede ser cualquiera. Aquí hay una gran discusión entre si la guerrilla debe simplemente desmovilizarse, o debe haber un modelo que involucre grandes reformas o medianas reformas. Creo que debemos buscar que la guerra termine cuanto antes. Podríamos hacer una discusión eterna acerca de si hay que cambiar las grandes condiciones estructurales para ponerle fin a la guerra o si el fin de la guerra puede contribuir a que en el plano político aunemos fuerzas para producir los grandes cambios estructurales que requiere el país.

HA. La confrontación se ha mantenido con un tremendo desangre, una descomunal pérdida de energía social en el conflicto y terribles heridas en el tejido social que precisarán muchos años para ser curadas o al menos aliviadas…
IC. Lo que nos demuestra la historia es que en 50 años de guerra no hemos podido lograr esos grandes cambios estructurales por la ausencia de las fuerzas políticas necesarias para hacerlos. Es evidente que la guerra ha sido un obstáculo. Se ha presentado siempre como un pretexto de los sectores más poderosos para aniquilar a los movimientos sociales. Considero que en nuestra agenda democrática la paz es necesaria. Creemos que no puede ser a cualquier precio; que no puede darse sin alguna clase de discusiones serias, de fondo. Pero es un imperativo.

HA. ¿Puede surgir un movimiento de transformación en Colombia en medio del conflicto armado?
IC. Hasta ahora, lo que nos demuestra la historia contemporánea es que eso es o muy difícil o imposible. Se pueden lograr avances parciales. La izquierda ha obtenido posiciones de representación política, poderes locales; ha avanzado en procesos de unidad. Pero efectivamente la guerra sigue como un obstáculo y creo que debemos discutir en torno a esto para buscarle una salida. No podemos seguir pensando que la guerra es una condición perenne y normal.

HA. Muchos consideran que, como la vía de los diálogos ha fracaso, la violencia sólo se puede terminar por la vía de la fuerza…
IC. Lo que demuestra nuestra historia es que la vía militar no nos llevará a la solución de este conflicto.

En Colombia tenemos cuatro grandes vertientes de violencia. El conflicto armado, la violencia del despojo, la violencia del narcotráfico y la criminalidad de Estado. Es muy ingenuo creer que, acentuando los niveles de violencia, vamos a llegar a un punto de cero violencia, a un languidecimiento del conflicto armado. Colombia no tiene una salida para su situación de violencia si no es por la vía del diálogo.

HA. ¿Cómo articular las fuerzas sociales que consideran prioritario alcanzar la resolución negociada del conflicto armado?
IC. Actuando con mucha sensatez, buscando que prevalezcan las fuerzas más constructivas y más sanas. Veo con gran preocupación que, mientras los sectores tradicionales y oficialistas tienden a compactarse cada vez más en la mesa de unidad nacional, en la izquierda estamos en un proceso de dispersión y difuminación. Espero que sea algo pasajero. Porque para 2014, que ya está a la vuelta, es necesario pensar en cómo va a llegar la izquierda. Creo que para ese año la izquierda tendrá un escenario muy interesante para llegar con una propuesta distinta ante la ciudadanía, siempre y cuando pueda encontrar los caminos del diálogo, del reconocimiento mutuo.

HA. En este contexto, ¿qué ocurre con la relación entre partidos políticos y movimientos sociales?
IC. Los partidos deben vincularse a los movimientos sin pretensión alguna de conducirlos sino con el ánimo de tener un espacio en esa amplísima movilización social que está en las calles y estremece al mundo.

HA. ¿Cómo ve la nueva administración distrital?
IC. Yo espero que conserve lo bueno que ha hecho el PDA y traiga nuevos elementos. Hay anuncios que comparto y otros que no. No comparto ni las condenas a ultranza ni los respaldos acríticos frente a la nueva administración. Creo que debe haber un diálogo constructivo. Creo que debemos pensar no sólo en la ciudad, en la política actual, sino asimismo en cómo vamos a trabajar para cambiar el poder político en las próximas elecciones y en los próximos grandes debates públicos. Y en esto es necesario que todas las fuerzas que se reclaman a sí mismas como fuerzas de izquierda tengan un diálogo.

Información adicional

  • Antetítulo:Iván Cepeda:
  • Autor:Héctor José Arenas
  • Edición:177
  • Sección:Informe especial
  • Fecha:Febrero 20 - Marzo 20 de 2012
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