Viernes, 26 Abril 2013 11:32

Los parias del salario

Escrito por Juan José Neira Gómez*
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Los parias del salario

El sueldo de los grados inferiores de quienes integran la Fuerza Pública, una situación que parece no tener solución, a pesar del esfuerzo de muchos para que no sea así, en especial de sus pensionados. Una reflexión sobre una realidad de manipulaciones y trapisondas.

 

Por muchos años, los sueldos pagados a los integrantes de la Fuerza Pública (FP) fue el principal motivo para el constante retiro de sus integrantes, trastornando su normalidad. Evaluando la situación, las autoridades comprobaron que el rezago de su remuneración era endémico y exagerado en relación a los demás trabajadores de la sociedad colombiana. Su estructura salarial andaba fuera de órbita.

 

Un análisis más detallado del problema, condujo a su causa real. La Constitución prohíbe a los integrantes de la FP deliberar, elevar peticiones, reunirse por su propia iniciativa, votar, intervenir y conformar organizaciones políticas o gremiales, según lo estipulado en los artículos 39 y 219 de la Carta Magna. Carecían de opción para expresar que su salario no alcanzaba. Menos mal que quienes se encontraban en goce de asignación de retiro descubrieron que no debían acatar estas restricciones. En consecuencia, hicieron sentir su voz de protesta a través de escritos y movilizaciones, porque se sentían maltratados y abandonados por sus jefes naturales y estatales en lo atinente al monto de su pensión o sueldo de retiro mensual.

 

La historia se repite

 

Esa inaceptable displicencia revivió el 11 de abril de 2012 en el Senado de la Nación. En el salón Boyacá, con hora y media de retardo, inició la sesión a que fuimos citados. Se trataron temas importantes, mas lo que esperábamos oír no se expresó. Nos siguen tomando del pelo al eludir mirar las fallas en el acatamiento del artículo 13 de la Ley 4a de 1992, cuyo mandato es claro y concreto: ordena establecer una "escala gradual porcentual para nivelar la remuneración del personal activo y retirado de la Fuerza Pública".

 

El derrotero en materia salarial de la FP ha sido nefasto. Por ello, a finales de los años 70 del siglo veinte, el nivel de sus sueldos se situaba en el peor posible entre los diferentes sectores laborales del país. Dirigido a contrarrestar las restricciones constitucionales impuestas, así como su efecto perjudicial sobre el estamento castrense, consideraron que el principio de oscilación salarial, combinado con una Escala Gradual Porcentual (EGP) de sueldos básicos (SB) que partía y dependía del SB de General (GE), corregía e impedía la repetición del rezago salarial existente una vez se igualaran la remuneración del GE con la de los parlamentarios. De esta forma, toda la estructura salarial de la FP que se pagaba en 1980, subiría a un nivel acorde con su función social, jornada laboral, riesgos y preparación. El plan trazado consistía en empezar a nivelar por el GE y, poco a poco, aplicarlo a los demás grados y empleados hasta concluir con el adjunto 5°. Entre 1981 y 1986 lo realizaron a los cuatro primeros grados de la FP, momento en que el 4°, Coronel (CO), devengaba 70 por ciento respecto al GE.

 

Se olvidaron del resto hasta cuando las organizaciones más atrevidas de las Reservas se hicieron escuchar. Las diversas maneras de presión ejercidas, vinieron a surtir efecto real al conseguir que nos tuvieran en cuenta a través del artículo 13 de la Ley 4a de 1992, antes mencionado. Instante de júbilo, creímos que esto era "pan comido", pero nos equivocamos. Los jerarcas tenían un plan contrario a la Ley en lo atinente a la FP. "Mentes inescrutables", diría el filosofo. Encontraron la fórmula para bloquear el efecto del principio de oscilación salarial, vigente desde la Ley 2a de 1945. Se inventaron 2 primas sin carácter salarial: 1) La Prima Especial de Servicios, destinada a igualar la retribución de generales, ministros, magistrados y otros funcionarios de alto rango con la de los congresistas; 2) La Prima de Dirección, una nueva porción en la composición de la remuneración de los ministros, la cual obró acorde con lo previsto, porque el SB del GE fue restringido al 45 por ciento de lo que devengue un Ministro solo por asignación básica y gastos de representación. Por consiguiente, los incrementos hechos nada más que a estas 2 primas, no generan cambios en ninguna otra retribución.

 

Distracción y deterioro económico

 

Este proceso de algo más de 30 años, se ha visto entorpecido de diversas formas. Una de ellas fue el cobro del famoso IPC, el cual distrajo y confundió lo relativo a nivelación salarial y reajustes salariales anuales de la FP. El Gobierno se agarró de esta novedosa entretención, debido a que el acatamiento estricto de lo dispuesto en el artículo 13 de la Ley 4a de 1992, conduce a que la remuneración de la FP se reajuste cada año en el mismo porcentaje que la del GE y, por ende, en el que se confiera a los congresistas. Esto ocurre al tenor del artículo 187 de la Constitución: "La asignación de los miembros del Congreso se reajustará cada año en proporción igual al promedio ponderado de los cambios ocurridos en la remuneración de los servidores de la administración central, según certificación que para el efecto expida el Contralor General de la República". En el año 2012 fue del 7.67 por ciento. Es decir, nos salieron a deber una parte, lo que sucedió también en los años anteriores, dado que este índice siempre es superior al IPC.

 

La realidad es pasmosa. Lo realizado toma un camino extraño. Nunca ha pasado de CO, 4° grado del escalafón. La única referencia válida acerca de la EGP por hacer, es la estructura salarial pagada en 1980. La Ley 4a de 1992 no excluye de sus beneficios a nadie de la FP. No obstante, la EGP promulgada mediante el Decreto 107 de 1996, con que pretenden acatar dicha Ley Marco de Salarios, se encuentra a una distancia sideral de la que rigió en 1980. Mirando lo que pasa con el CO, se llega a conclusiones sorprendentes. En relación con lo que ha devengado el GE en lo corrido de estos años, en 1980 el CO recibía un 81.52 por ciento, en 1986 un 70, en 1996 un 60 porciento y a la fecha apenas un 29.18. Por tanto, lo que ocurre en términos monetarios entre el Teniente Coronel, 5° grado del escalafón, y el último, que es el Adjunto 5°, resulta terrorífico.

 

La consecuencia de lo que estamos viviendo es lamentable y lacerante. La remuneración de la FP se volvió a rezagar en una proporción mayor a la que intentaron subsanar. No se requiere mucha sabiduría para comprender que ese aberrante reparto salarial, convierte a los grados y empleados situados entre Teniente Coronel y Adjunto 5° en parias del salario a nivel social en Colombia.

 

Fuentes: Constitución Política de Colombia. Normas estatutarias de carrera vigentes. Ley 2ª de 1945. Ley 4a de mayo 18 de 1992. Ley 923 de 2005. Decretos 51 de 1980, 107 de 1996, 4433 de 2005, 842, 843 y 853 de 2012. Contraloría General de la República.

 

* Capitán del Ejército en retiro. Economista, Universidad Externado de Colombia.

 

Información adicional

  • Antetítulo:SOLDADOS Y SUBOFICIALES
  • Autor:Juan José Neira Gómez
  • Edición:190
  • Sección:Opinión
  • Fecha:Abril 20 - mayo 20 de 2013
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