Viernes, 23 Mayo 2014 09:24

Acción común y coordinada contra el espejismo del "desarrollo"

Escrito por PEDRO CORTES LOMBANA
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Acción común y coordinada contra el espejismo del "desarrollo"

Más de 150 personas provenientes de ciudades y departamentos como Bogotá, Soacha Antioquia, Boyacá, Cauca, Guajira, Meta, Tolima y Santander, llegaron a Villa de Leyva el pasado 25-27 de abril, como respuesta al llamado para deliberar y diseñar agendas comunes en contra de la loco-motora minera.

 

Los daños ocasionados por la explotación minera, en especial por la mediana y la megaminería, son inocultables: remoción masiva de terrenos con sus bosques y cobertura vegetal, destrucción del habitat de numerosas especies animales, daños en las fuentes de agua y ecosistemas estratégicos, violación de derechos humanos y la corrupción de autoridades e instituciones del Estado. Realidades que despiertan y movilizan poblaciones enteras han dado lugar a una creciente resistencia.

 

En muchas regiones las organizaciones existentes o nuevos colectivos articulan esfuerzos. Por ejemplo: Santurbán en Santander, La Colosa en el Tolima, la COA en el occidente de Antioquia, el Macizo colombiano en Cauca, las organizaciones del Casanare o las provincias de Alto Ricaurte y Sugamuxi en Boyacá. El reconocimiento de esta dinámica y la necesidad de fortalecerla fue lo que motivó la convocatoria del Encuentro Nacional por parte de organizaciones de la provincia del Alto Ricaurte (Boyacá), con el respaldo de varias organizaciones nacionales y regionales.

 

El Encuentro inició con una aguda crítica a la política minera del gobierno colombiano a cargo de Danilo Urrea de Censat–Agua Viva y Rafael Colmenares de Unión Libre Ambiental. A continuación hubo dos excelentes conferencias: una del profesor Héctor Moncayo, de Ilsa, sobre el contexto internacional que explica por qué en Colombia y otros países impulsan la exportación de minerales; y una visión histórica de la problemática de los bosques y las aguas a cargo del profesor Joaquín Molano.

 

Un segundo momento del Encuentro estuvo dedicado a la presentación de 20 experiencias regionales y algunas urbanas (en la periferia de Bogotá y Soacha), cuyos voceros fueron los líderes de dichos procesos. De esas presentaciones debe destacarse dos aspectos: la problemática que afrontan en los territorios, y las acciones de resistencia desprendidas de estos.

 

En cuanto a la problemática: es claro, por sus dimensiones territoriales (millones de hectáreas) y temporales (varias décadas), lo que está en marcha es una locomotora de "mega-minería" conducida por varias de las empresas multinacionales más poderosas del mundo; la subasta de los recursos minerales cursa de manera silenciosa y amañada, a espaldas de las comunidades, engañándolas y acomodando los estudios de impacto ambiental y planes de manejo, con la complicidad de las autoridades ambientales. Esto ocurre con alguna facilidad porque la minería es fuente de corrupción político administrativa ya que las empresas –como lo demuestran distintos episodios en todo el mundo– sobornan funcionarios de diverso orden dentro del Estado; sobornos facilitados por realidades como las de las CAR, convertidas en fortines politiqueros. Pero esto también sucede porque la minería está asociada al control del territorio por parte de grupos armados ilegales, no es casual por tanto el asesinato y desaparición de líderes comunitarios opuestos a esta dinámica de explotación.

 

Realidad que propicia el cambio en el imaginario que muchas comunidades tenían del oro, el petróleo y cualquier otro mineral, anteriormente asociados con el sentido de riqueza y prosperidad, y ahora reducido al de amenaza, pobreza, daños ambientales, corrupción, violencia y desorden social.

 

¿Qué hacer?

 

El Encuentro Nacional fue prolífico en sus respuestas ante los riesgos y amenazas de la loco-motora minera, pretendiendo el fortalecimiento de la resistencia por parte de la sociedad civil.

 

El punto de partida es tomar consciencia de que tenemos derechos y deberes para proteger la vida, los recursos naturales y los intereses colectivos por encima de las multinacionales; hacer uso de los mecanismos jurídicos, movilizar pacíficamente a las comunidades, conseguir el apoyo de los medios de comunicación, de la academia, de personalidades y organismos nacionales e internacionales, para obligar al Estado a cumplir su deber constitucional de proteger las riquezas naturales y culturales de la nación; y de manera enfática, pública y al más alto nivel, denunciar cualquier amenaza y violación de los derechos humanos por parte de las empresas, los grupos delincuenciales o la fuerza pública. En síntesis, desarrollar el poder ciudadano en contra del despojo de nuestra patria por parte de las multinacionales, con la complicidad del Estado.

 

Pasos a seguir

 

Las experiencias expuestas en el Encuentro, sugieren: articular las organizaciones existentes o crear instancias específicas de interrelacionamiento contra la locomotora minera; hacer una revisión de títulos mineros y licencias ambientales, como lo propone la Iniciativa de Moratoria Minera; estudiar a fondo y con mirada crítica la documentación de los proyectos mineros y la normatividad pertinente, para resistir con fortaleza argumentativa; alertar ampliamente a las comunidades sobre las actividades mineras proyectadas en sus territorios y los perjuicios que acarrean; trazar planes de acción con objetivos muy precisos y con diversas estrategias eficaces: jurídicas, académicas, políticas, movilización social, medios de comunicación, ordenamiento territorial, etcétera; movilizar a las comunidades pacíficamente, pero con contundencia, en actividades como marchas, foros, audiencias, asambleas públicas, cabildos abiertos, mesas de concertación, plantones; adelantar gestión en procura de apoyo institucional; ocupar los espacios de participación disponibles, como los consejos directivos de las CAR, los Pomcas, los consejos ambientales y de planeación territorial; crear mesas de concertación con las entidades y autoridades del Estado, incluyendo los organismos de control, en las que estén representados los diferentes sectores y organizaciones sociales; insistir en las Consultas Populares, argumentando que estas son para protegen el territorio contra las actividades que afecten los intereses de la comunidad y los derechos de los propietarios del suelo.

 

Al final

 

Al final –tercer momento del Encuentro– fueron instaladas tres mesas de trabajo: estrategias, articulación organizativa y comunicaciones. El resultado final permitió la conformación de una red de resistencia contra la loco-motora minera que pondrá en la práctica, y difundirá hacia otras regiones los lineamientos y la ruta surgidos de este Encuentro.

 

Cada una de las experiencias representadas en el Encuentro funcionará como un nodo de dicha red para tratar de incidir en 3 escenarios: el político institucional –para que el Estado actúe como debe ser–; el académico –para que las universidades y colegios contribuyan con el conocimiento y formación de recursos humanos que defiendan los territorios y la debida explotación de sus recursos naturales–; y los medios de comunicación –para contrarrestar la desinformación y bloqueo de los grandes medios comerciales.

 

Como responsabilidad colectiva, fue asumido por el total de la concurrencia el compromiso de difundir en el corto plazo los resultados del Encuentro en cada una de las regiones de donde procedía ésta; realizar reuniones en los respectivos departamentos en un plazo de 6 meses; y empezar a trabajar hacia la realización de un segundo encuentro nacional dentro de un año o cuando el proceso lo amerite

Información adicional

  • Antetítulo:EN VILLA DE LEYVA, ENCUENTRO CONTRA LA LOCO-MOTORA MINERA
  • Autor:PEDRO CORTES LOMBANA
  • Edición:202
  • Sección:Minería
  • Fecha:Mayo 15 - junio 15 de 2014
Visto 3516 vecesModificado por última vez en Viernes, 23 Mayo 2014 15:33

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