Viernes, 23 Mayo 2014 09:38

Gotas que agrietan la roca

Escrito por HÉCTOR JOSÉ ARENAS A.
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Gotas que agrietan la roca

El campo del intelectual es por definición la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante. Y el que comprendiendo no actúa, tendrá un lugar en la antología del llanto, no en la historia viva de su tierra.

Rodolfo Walsh

 

Conocí a Antonio Girón Serrano en Bogotá en mayo del 2011, cuando realizaba en Ciudad Bolívar el film "El Oasis", una alegre historia de cómo una pequeña comunidad afrocolombiana de niños y jóvenes deciden construir un parque, con sus propias manos, en una de las miles de barriadas olvidadas que han recibido el destierro violento de los campos colombianos. La película estuvo entre los cuatro cortometrajes del año 2012 realizados en Colombia, y tras recibir diversos premios y reconocimientos fue nominada a los premios Macondo de la Academia colombiana de cine.

 

A mediados de 2012 encontré de nuevo a Antonio, esta vez consagrado a la realización de un documental sobre el trabajo del Colectivo de Abogados José Alvear Restrepo. Investigaba la formidable labor de este grupo de hombres y mujeres que han dedicado sus vidas a una de las tareas más peligrosas en un país plagado de víctimas y victimarios: impedir la impunidad y defender los derechos humanos. Enseguida me propuso coeditar un libro con las crónicas de los principales casos del Colectivo, desde su fundación en 1978, puesto que una gran parte de los múltiples testimonios que había recogido, a la vez que ofrecían relatos que esclarecían mucho de la historia reciente del país, inevitablemente quedarían afuera de la película. Una edición a las que se añadirían también muchas de las interesantes entrevistas y diálogos realizados durante la investigación del documental.


En ese momento, el Colectivo de Abogados acababa de enfrentar una nueva campaña de desprestigio, y la revista Semana revelaba los informes que mostraban que los ataques habían sido meditados y ejecutados desde el corazón de la inteligencia dependiente de Presidencia: el DAS. Los" blancos" como llamaban técnicamente los objetivos de las operaciones encubiertas, no eran solamente las mujeres y hombres del Colectivo, "blancos" eran también los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, periodistas independientes, integrantes de la oposición política, en palabras del expresidente Uribe: "los cómplices del terrorismo".

 

Antonio se propuso instalarse en este escenario tan delicado para ayudar a reconstruir la verdad y comprender un poco mejor una realidad intrincada, en la que la desinformación metódica y la instauración consciente de la confusión han sido parte del arsenal de un enfrentamiento que ha consumido la cordura y las energías preciosas de una nación con tareas inaplazables, largo tiempo postergadas.

 

Fue un privilegio contemplar periódicamente la forma como Antonio Girón se convertía en una esponja que absorbía toda la información impresa, vivencial y audiovisual de una realidad pasmosa con raíces enrevesadas, y no pocas veces ocultas. Un par de años antes, Antonio había realizado en España La voz a ti debida, un documental sobre una dimensión que ha estallado en el mundo de estos tiempos y que resultaba decisiva para su nueva tarea: la memoria.

 

Un director estadounidense afirmaba que el auge del cine documental en el mundo se debe más que a la falta de compromiso del cine ficción con las realidades, al excesivo compromiso de los medios noticiosos con la ficción. En Colombia resulta imposible comprender y comunicar el significado de la labor adelantada por el Colectivo de Abogados sin interpretar el movimiento histórico de los últimos setenta años en nuestro país, sin asomarse a los abismos de horror y de degradación por los que fue precipitada nuestra comunidad, y sin cavilar sobre los antiguos y nuevos métodos de dominación y sistemática manipulación de la opinión pública, en un contexto global de poder hegemónico planetario, que, sin embargo, se enfrenta irremediablemente al final de la era de la energía fósil.

 

Antonio indagó, observó, leyó y conversó, caminó las llanuras ardientes del sur, se extasió con la majestuosidad de la Sierra Nevada y escuchó con el corazón el saber milenario y sencillo de los mamos. Respiró la atmósfera abrasante del Magdalena medio y el hielo de los páramos andinos y supo –como supo Karen en el Éxodo de Uris– de los umbrales impensables de sufrimiento y de maldad a los que han arrojado nuestra nación. Pero además encontró algunas historias reveladoras de cómo la barbarie utilizada para intentar mantener la injusticia también es la fragua que forjó la coraza ética y la fiera determinación del conjunto de hombres y mujeres que libran una batalla sin odio, bregando de manera incansable por un principio de verdad y de justicia en esta tierra nuestra, con un solo propósito compartido: que nunca más suceda lo que nunca debió acontecer.

Gotas que agrietan la roca, es pues una síntesis fulgurante de un abrumador caudal de sucesos. La crónica de una diversa y valerosa lucha por la justicia que culmina en la antesala de una paz largo tiempo anhelada. Una lección de periodismo riguroso sobre un tema discreta o rudamente vedado: la responsabilidad estatal e internacional en la persecución y el exterminio de la diferencia. Una ventana de conocimiento sobre una realidad invisibilizada por un universo mediático en el que no pocas veces sacrifican, en los altares del dinero, la tarea sagrada de esclarecer conciencias, sembrar vida y aliento.
En nuestro país hay nociones y formas de valoración que nos precipitan en los abismos. Doctrinas que imponen el espejismo letal del enemigo sobre la humanidad del hermano. Campañas tóxicas dirigidas a propagar el pánico y el odio, con la conciencia de que son la antesala indispensable a la aniquilación del diferente o la justificación de su eliminación. Conceptos mortíferos que interpretan como Guerra Jurídica la ardua brega por la verdad y la justicia sobre acciones espantosas que estremecen la conciencia humana; estos conceptos estigmatizadores pretenden silenciar a quienes no callan ante las intimidaciones y funcionan como factores que posibilitan el acompañamiento social a una tarea vital para la salud de una colectividad. Gotas que agrietan la roca, revela de manera impecable la falsedad de estos procedimientos y nos invita a una tarea urgente: valorar lo que vale, y no seguir valorando lo que no vale.

En diciembre del 2013, Gotas que agrietan la roca, obtuvo el premio al mejor documental en el Festival de Cine de derechos humanos en Bogotá. La película ha sido presentada en Estados Unidos, México, Francia, Bélgica, España, y continua su gira por diferentes festivales y televisiones internacionales. En las ventanas de emisión para documentales de Canal Capital hemos podido verla, y pronto regresará a los festivales bogotanos en el VII Surrealidades, con lo que será emitida de nuevo en Canal Capital. Además, Siglo del Hombre editores y el Colectivo de Abogados acaban de coeditar el libro con el DVD del documental. Un trabajo que a pesar de abordar el devenir luctuoso de nuestra nación, está elaborado desde una mirada esperanzadora al revelar las potencias infinitas del decoro, del actuar virtuoso y del espíritu de concordia que debe prevalecer entre quienes provienen del mismo suelo sufrido, y sueñan con un porvenir alterno al de la infamia y el espanto.

Información adicional

  • Autor:HÉCTOR JOSÉ ARENAS A.
  • Edición:202
  • Sección:Opinión
  • Fecha:Mayo 15 - junio 15 de 2014
Visto 3838 vecesModificado por última vez en Viernes, 23 Mayo 2014 15:35

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