Sábado, 28 Noviembre 2015 15:43

Economía Política del Presupuesto General de la Nación 2016

Escrito por Libardo Sarmiento Anzola
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Economía Política del Presupuesto General de la Nación 2016

La economía colombiana en 2015 mostró signos recesivos; en 2016 los indicadores serán más adversos, principalmente a causa en la caída en los ingresos fiscales petroleros y un entorno económico desfavorable (desaceleración China, recesión japonesa, alza en las tasas de interés en EE.UU, fragilidad de la economía mundial e inestabilidad financiera). Carentes de principio de realidad, Gobierno y Congreso hacen cuentas alegres, esto es, poco fundadas. En 2015 el Presupuesto General de la Nación (Pgn) aprobado fue por 210,6 billones de pesos; el mismo que debieron recortar a lo largo del año en 9 billones; el exiguo dinero en las arcas del Estado así lo obligó.

El Presupuesto General de la Nación para el año 2016 fue aprobado por un valor de $216 billones; aumentó en 2,5 por ciento respecto al presupuesto de 2015 y equivale a 19,2 por ciento del Pib. La ley 1473 de 2011 que expidió normas con el fin de garantizar la sostenibilidad de largo plazo de las finanzas públicas y contribuir a la estabilidad macroeconómica del país, estableció como regla fiscal en el artículo 5° que "El Gobierno Nacional seguirá una senda decreciente anual del déficit en el balance final estructural". El Pgn de 2016 va en contravía de la norma: el déficit fiscal suma 3,6 por ciento del Pib completando seis años continuos de crecimiento, esto es, cada vez más los gastos superan los ingresos del Estado (gráfico 1).

 

 

 

Mientras el Pgn crece en 2,5 por ciento, los recursos destinados a la inversión caen en un porcentaje de 3,8: en 2015 fueron destinados 45,5 billones de pesos (21,6% del Pgn) y en 2016 la asignación es de 43,8 billones (20,3% del mismo presupuesto). En paralelo, los gastos personales y generales del Estado crecen en 3,5 por ciento: en 2015 correspondieron a estos rubros 32,3 billones de pesos (15,4% del Pgn) y en 2016 la suma de 33,4 billones (15,5%). Las transferencias de Ley también crecen en 6,6 por ciento y el presupuesto de deuda en 1,1 por ciento. Respecto a la tributación que hace la sociedad colombiana al capital rentista financiero, nacional y extranjero, para 2016 la amortización de la deuda cae en 9,9 por ciento a la vez que los intereses que pagamos por ella se disparan en 17,6 por ciento.

Previendo que 2016 son tiempos aciagos, el Gobierno acaba de pedir al Congreso flexibilidad en la regla fiscal. Por esta norma, el país tiene un cupo de endeudamiento de 43.000 millones de dólares. Para poder endeudarse más, el Ejecutivo presentó un proyecto que plantea un cupo de endeudamiento por 13.000 millones de dólares adicionales, unos 39 billones de pesos. De aprobarse la propuesta, el cupo de endeudamiento externo subirá a 56.000 millones de dólares para finales del 2018. Con la deuda buscan compensar los recursos dejados de recibir a causa de la caída del precio del petróleo y el menor crecimiento de la economía. Además, el Gobierno busca pre financiar el Pgn de 2016 antes de que la Reserva Federal de Estados Unidos aumente las tasas en dólares (se prevé que en diciembre de 2015 aumente en un punto porcentual la Tasa Libor, afectando aún más el crecimiento de las economías periféricas).

Es un hecho que la economía mundial y la colombiana han visto caer el Pib durante 2015. Para el año 2016 el Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que puedan recuperarse un tanto, pero es poco probable; por lo menos para el país que ve debilitada su actividad económica por el desplome en los ingresos petroleros de 23,6 billones de pesos en 2013 a 3,3 billones en 2016 (gráfico 2), según la tendencia global (ver "En la periferia").

 

 

Pensando y actuando con el deseo. Los supuestos con los cuales el Gobierno y el Congreso establecieron el Pgn para 2016 son poco realistas: un crecimiento del Pib de 3,6 y 3,8 por ciento para 2015 y 2016, respectivamente; un precio del barril de petróleo a 60 y 65 dólares para sendos años (para finales de 2015 el precio internacional, real, se aproxima a los 40 dólares*).


Estas cuentas, alegres, desconocen la cruda realidad: en 2015 las exportaciones fueron a pique, cayeron de 60.125,2 millones de dólares en 2012 a escasos 37.644,2 millones en el año que culmina; el déficit comercial ronda los 10.000 millones de dólares. Esto a pesar de que las importaciones igualmente registran una fuerte caída: de 61.100 en 2014 a 52.469 millones de dólares en 2015 (gráfico 3).

 

 

Es un desplome que además tiene un agravante: mantenerse como una economía dependiente, reprimarizada, que vive de la captura de rentas, la especulación y la importación de bienes y servicios, sin capacidad ni potencialidad para orientar su crecimiento sobre la base de generar valor agregado con base en el trabajo productivo, la ciencia, la tecnología y la innovación.

Sin intentar giros en su visión y políticas históricas, la solución más fácil para la clase dominante es endeudar al Estado y esquilmar al ciudadano a través de mayores impuestos. El sector público debe el equivalente al 27 por ciento del Pib, entre deuda externa e interna y la tendencia reciente no muestra reducciones (gráfico 4). A la par del sector público los privados también incrementan su endeudamiento en los mercados financieros internacionales; entre los dos las deudas equivalen a 33,3 por ciento del Pib (gráfico 5); con una devaluación acelerada, aumento en las tasas de interés globales y una economía en caída lo peor es vivir del crédito externo.

 

 

 

La infografía adjunta nos ilustra el flujo, paso a paso, de dónde viene el dinero para financiar el Pgn, cómo se gasta y a dónde va a parar. A través de los diferentes impuestos (Renta, Iva, 4x1000, combustibles, consumo, etcétera) los ciudadanos colombianos financiamos el 55 por ciento de los 216 billones que suma este presupuesto; esto es, 118,7 billones de pesos. El endeudamiento para financiar el presupuesto del año que llega equivale al 29,1 por ciento: 62,8 billones de pesos. El resto se financia con parafiscales, desfinanciamiento de los fondos especiales (Fosiga, pensional, solidaridad, entre otros), y recursos propios de la venta de bienes y servicios de los establecimientos públicos, Ecopetrol o las empresas del sector eléctrico. Para inversión solo destinan el 20,3 por ciento del Pgn, esto es, 43,8 billones, el resto lo concentra el pago de intereses de la deuda pública, gastos generales y pago de burocracia del Estado, transferencias a los entes territoriales para financiar la educación, la salud, la vivienda y los servicios domiciliarios; además un grueso porcentaje es para fortalecer el aparato de guerra (cuadro 1).

 

 

 

 

 

Los gastos de funcionamiento tienen tres grandes componentes: la nómina; los gastos generales (papelería, viáticos, arriendos, vehículos) y las transferencias, es decir, los recursos que el Gobierno Nacional transfiere a otros (las regiones) para que hagan uso de estos recursos. Para 2016, el total de esos tres componentes suma 122,8 billones de pesos (cuadro 2).

 

 

Las transferencias suman en 2016 el valor de 89,4 billones de pesos, que a su vez tienen dos componentes: el pago de pensiones y el Sistema General de Participaciones (cuadro 3).

 

 

Un análisis de la distribución del Pgn 2016, según las funciones sistémicas cumplidas por el Estado en las sociedades capitalistas, muestra que las entidades públicas asumen la responsabilidad de garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo (42,9%), como consecuencia de los bajos trabajos, la precariedad del empleo, las tasas altas de desempleo y subempleo y la inmensa cantidad de población que sobrevive de la política asistencialista. Un Estado rentista, patrimonial y excluyente vive en permanente estado de guerra interior, por ello los gastos en represión y control ciudadano participan con el 18,1 por ciento del Pgn. La situación de economía dependiente o periférica genera un desangre por servidumbre al capital financiero equivalente a 22,1 por ciento del Pgn. En estas condiciones de economía extractivista y desarrollo forzado el Estado poco o nada contribuye a la acumulación directa de capital o a la sostenibilidad de condiciones ambientales (gráfico 6).

 

Un presupuesto, una economía y una política con constantes (gráfico 7). La tendencia en el período 2002 -2016 que cubre los gobiernos Uribe-Santos es a fortalecer el Estado policial. Este es un Estado donde el Gobierno mantiene un estricto control sobre la sociedad, particularmente a través de la supresión de las libertades civiles y a menudo mediante una fuerza de policía secreta y un gran despliegue e inversión en mecanismos de vigilancia. Esto implica que el control gubernamental contradice la voluntad de los individuos que están bajo su control. Así, un Estado policial es inherentemente antidemocrático. Los gastos de represión y control ciudadano aumentaron su participación de 15,4 a 18,1 por ciento entre 2002 y 2016; por su parte los gastos de regulación Estado-sociedad se mantienen alrededor de 9 por ciento del Pgn.

La endeblez de la economía, la precariedad de los mercados laborales, la baja productividad de la fuerza laboral y la inmensa población que vive fuera de los circuitos de la producción explican que el Estado asuma cada vez más la formación y reproducción de la fuerza de trabajo: 32,5 por ciento del Pgn del 2002 y 42,9 en 2016.

Como tendencia favorable, el endeudamiento público cae de 36 a 22,1 por ciento entre 2002 y 2016, pero puede recular ante los oscuros nubarrones en el horizonte económico y financiero del país.

Por su parte, el apalancamiento de la acumulación de capital es marginal por parte del Estado, oscilando entre 5,5 y 8,4 por ciento del Pgn entre 2002 y 2016. Esta situación queda reflejada en el atraso de la infraestructura, la obsolescencia de la tecnología, la marginalidad del sector agropecuario (a pesar de los acuerdos en la negociación del conflicto armado Gobierno-Farc) y la ausencia de planes estratégicos de desarrollo de sectores que puedan competir y expandirse en los mercados más dinámicos del mundo.

 

 

Y en las condiciones ambientales socioeconómicas, con la prevalencia de poca conciencia en la sociedad colombiana sobre la necesidad de proteger la naturaleza, son precarios los recursos asignados para tal fin en el Pgn. Los impactos negativos del cambio climático en la producción del campo y las fuentes hídricas, el agotamiento de los recursos energéticos y los desastres naturales han generado que el país haya transitado de la gestión de riesgo a la intervención en crisis; por tanto, sólo queda seguir el proceso de actualización, adaptación y adecuación. Así, por ejemplo, según las predicciones de la Organización Mundial de la Meteorología (Omm), el fenómeno meteorológico de El Niño de este año ya es el más fuerte de los últimos tres lustros y está en camino de convertirse en uno de los más potentes de los últimos 65 años. Aun así en estos últimos 14 años el Pgn no refleja interés alguno por el tema, y sí la irresponsabilidad del Gobierno y el Congreso que representa la fiel imagen de la sociedad.

 

* Con el agravante que los precios mundiales del crudo siguen cayendo a la par que la producción nacional agota sus reservas, con una caída en su producción a menos de un millón de barriles de petróleo diarios a finales de 2015). Al finalizar 2015, el precio promedio del barril de crudo que vende la Opep cayó por debajo de US$40 por primera vez desde 2009, lo que pone de relieve el costo financiero de la estrategia del grupo para defender su cuota de mercado.


** Economista, filósofo, investigador social.

Información adicional

  • Autor:Libardo Sarmiento Anzola
  • Edición:219
  • Sección:Economía
  • Fecha:Noviembre 20 - diciembre 20 de 2015
Visto 9167 vecesModificado por última vez en Martes, 01 Diciembre 2015 17:17
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3 comentarios

  • Enlace al ComentarioKelly LopezLunes, 17 Octubre 2016 08:58publicado por Kelly Lopez

    Excelente artìculo. Profesor, a cuànto asciende la suma de rentas de destinación específica? esto con el fin de valorar la capacidad de maniobra del presupuesto.

    Mil gracias.

  • Enlace al ComentarioAlvaro ArchboldSábado, 16 Abril 2016 23:19publicado porAlvaro Archbold

    Excelente artículo. Alvaro Archbold

  • Enlace al ComentarioFERNANDO ESTRADA RMiércoles, 30 Diciembre 2015 15:07publicado por FERNANDO ESTRADA R

    Maestro Sarmiento. Excelentes y esclarecedores como siempre todos sus análisis. Quería hacerle una pregunta sobre otro tema quizás un tanto alejado o indirectamente relacionado con el artículo sobre el presupuesto.

    ¿Cómo incide el alza en los precios del dolar en el modelo de zonas francas e industria maquiladora, implantado en Colombia hace ya tiempo?. Me explico, si por definición se trata de industrias que no se sujetan a la ley colombiana, ni en materia laboral, ni en materia impositiva y arancelaria; las materias primas que procesan y los productos que elaboran, ¿se ven afectados por el alza interna en el dolar?; en caso positivo; ¿cómo sucede esto?

    Muchas gracias y quedo atento a sus sabias y lúcidas opiniones.

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