Jueves, 21 Enero 2016 08:47

El fin del conflicto armado y la Fuerza Pública en Colombia

Escrito por Viviana García Pinzón**
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El fin del conflicto armado y la Fuerza Pública en Colombia

A comienzos del mes de diciembre, el Ministerio de Defensa presentó "La Política de Seguridad y Defensa para la Nueva Colombia 2015-2018", el documento presenta el escenario y objetivos del Sector Seguridad de cara al fin del conflicto armado.

A lo largo del proceso de diálogo de paz entre el Gobierno nacional y las Farc, la posibilidad que estén negociando temas relacionados con la fuerza pública ha sido un rumor recurrente, que ha servido para atizar las críticas de opositores al proceso y frente a los cuales, los voceros oficiales del establecimiento han tenido que aclarar que en la medida en que no es un tema parte de la agenda de diálogo no se abordará en la negociación. Asimismo, en el marco de la negociación, el apoyo por parte de los militares y policías constituye un tema de preocupación en la medida en que ciertos sectores han buscado la instrumentalización de esta Institución para obstaculizar el diálogo. Teniendo en cuenta que el conflicto armado ha sido un factor transversal en la agenda política y de seguridad y defensa en Colombia desde mediados del siglo XX. ¿qué cambios tendrá la Fuerza Pública en un escenario de posacuerdo? ¿Cuáles son las transformaciones necesarias en el sector seguridad para avanzar en la construcción de paz?


Aunque no es un tema que esté contemplado en el "Acuerdo general para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera" firmado por el Gobierno y las Farc, es necesario considerar las transformaciones que el fin del conflicto armado supondría para la seguridad y defensa. Ya que, ante este hipotético escenario, es claro que las instituciones propias de este sector tendrán un cambio en sus roles, misiones y doctrina, con el objetivo de preparar sus estructuras para cumplir con un nuevo rol en la construcción de la paz. La lucha contrainsurgente ha condicionado la política de consolidación institucional del Estado colombiano, las misiones, la doctrina, los diseños institucionales y capacidades de la fuerza pública –Fuerzas armadas y de Policía–, constituyéndose en factor decisivo en más de una contienda electoral, e incluso, ha impactado en la seguridad regional y la política exterior de nuestro país.

Binkerhoff (2005) identifica tres dimensiones claves de reforma: legitimidad, seguridad y eficiencia. Los cambios en la seguridad y defensa no solamente impactan la dimensión de la seguridad sino que también están vinculados con la reconstitución de la legitimidad. Así, otros temas que requieren atención en este punto son la estructura y funcionamiento del sistema judicial y la política criminal. Este autor también señala que los aparatos de seguridad del Estado pueden convertirse en un 'palo en la rueda' para la superación de la violencia y la construcción de paz si no hay una gestión y un proceso de reformas adecuados.

A propósito de estos cambios, a finales de 1990 desde el mundo de la cooperación internacional se acuño el concepto de Reforma al Sector Seguridad RSS, el cual hace referencia a la transformación del sistema de seguridad, incluyendo todos los actores y sus roles, responsabilidades y acciones, de tal manera que sean administrados y operen de una manera más consistente con las normas democráticas y los principios de buena gobernanza. La RSS no se circunscribe solamente a la fuerza pública, sino que involucra a todas las instituciones encargadas del control y la supervisión de estos cuerpos armados y a las instituciones de justicia. Para Schultze-Kraft (2012) la RSS enfatiza en que los cambios de los cuerpos de seguridad y las instituciones vinculadas deben tener como fin el afianzamiento de la democracia y no el afianzamiento de los intereses corporativos, institucionales y/o políticos de la fuerza pública.

¿Reto? ¿Sueño? Bien sea uno u otro, es claro que el fin del conflicto interno armado supone un cambio en la agenda de seguridad del país, debido a la desaparición de la principal amenaza a la seguridad nacional. Ello daría lugar a la re-comprensión tanto de misiones convencionales (la defensa nacional exterior y la seguridad pública, urbana y rural) como no convencionales (narcotráfico, operaciones internacionales y desarrollo nacional). En este sentido, las reformas en materia de presupuesto, profesionalización, modernización, tamaño de los cuerpos de seguridad y los cambios en la doctrina –agrupadas para la etiqueta de reforma o reconversión militar– son claves.

 

La Política de Seguridad y Defensa

 

La perspectiva por parte del Estado colombiano sobre las reformas al sector seguridad en el marco del proceso de paz ha tenido un cambio desde el inicio del diálogo hasta la actualidad. Inicialmente, el discurso se caracterizó por señalar la ausencia de una necesidad de cambio sustancial. Sin embargo, especialmente en el último año, diversos pronunciamientos tanto de miembros del Gobierno como de la Fuerza Pública han reconocido la necesidad de desarrollar reformas de cara al nuevo escenario. Por ejemplo, en un foro académico realizado en el mes de septiembre de 2015 el comandante del Ejército, general Alberto José Mejía, anunció una revisión de la doctrina militar* y el Ministerio de Defensa acaba de publicar la "Política de Seguridad y Defensa para la Nueva Colombia 2015-2018", documento que busca establecer directrices para lo que será el futuro del sector en el contexto posterior a los acuerdos de paz.

La Política de Seguridad queda enmarcada en un escenario de terminación del conflicto, construcción y mantenimiento de la paz y establece como ámbitos de acción la defensa nacional, la seguridad ciudadana, la seguridad pública y la lucha contra el crimen organizado. El contexto descrito en el documento resalta la importancia de las nuevas amenazas, su carácter trasnacional y la necesidad de discutir sobre las misiones y la división clásica entre seguridad y defensa y fuerzas militares y de policía. Aunque de manera tradicional, los militares han enfocado su labor en las tareas de defensa y no en la seguridad interna, en el caso de Colombia se encuentra una excepcionalidad histórica que ha llevado a que estas se encuentren enfocadas en misiones de carácter interno. Dada la dinámica actual de las amenazas (donde la separación de lo interno y externo no es clara), el documento sugiere que el "posconflicto" no llevaría al establecimiento de esa división, sino a un reformulación de las misiones, donde la dimensión interna seguirá prevaleciendo.

A propósito del ámbito misional, el posacuerdo es un escenario propio para la Policía Nacional dado que las amenazas que constituyen la agenda de seguridad no tienen un carácter militar. Sin embargo, es necesario el fortalecimiento de las capacidades policiales de acuerdo a las realidades propias de cada territorio. Uno de los mayores desafíos es fortalecer la presencia policial y el desarrollo de capacidades en los contextos rurales. En un período inicial, las fuerzas militares apoyarían con la garantía de una presencia estatal en todo el territorio –lo cual debe ir acompañado del establecimiento y fortalecimiento de la institucionalidad estatal–, no obstante, es la Policía la que debería consolidar su presencia de manera progresiva. Este proceso lleva a un replanteamiento en la cantidad de hombres requeridos a mediano y largo plazo, mientras que la cantidad de miembros de las Fuerzas Militares –sobre todo ejército– descendería, habría un incremento en la cantidad de policías.

En este sentido, el documento de la Política de Seguridad no plantea una disminución de la tropa ni del presupuesto dedicado al sector seguridad, lo que mantiene la constante con documentos oficiales anteriores sobre el tema; por ejemplo, en el documento Visión Colombia II Centenario: 2019, elaborado por el Departamento Nacional de Planeación y publicado en el 2005, se indica que aunque está planeada la finalización del conflicto armado interno, el pie de fuerza militar total no disminuirá. Por su parte, el texto de la Política aquí retomado habla de un rebalanceo en la distribución del gasto y de las fuerzas, pero no una reducción en ninguno de los dos. Ahora bien, la secuencia de estas reformas es un aspecto muy importante, una reducción drástica y acelerada de la fuerza pública podría generar problemas para garantizar la seguridad y la presencia estatal, lo que crearía oportunidades para el fortalecimiento de actores armados no estatales y otras problemáticas de seguridad. Respecto al presupuesto, es necesario considerar la sostenibilidad del gasto en seguridad y defensa y una disminución progresiva en tanto la violencia y las fuentes de amenaza disminuyan.

 

La doctrina

 

Aunque la discusión sobre misiones, tropa y presupuesto son fundamentales a la hora de pensar en las transformaciones del sector seguridad, un tema esencial y particularmente difícil de lograr es el cambio de doctrina, el que implica una transformación en las percepciones que las FF.AA. mismas poseen sobre sus funciones, misión, interacción con la sociedad, etcétera, así como en su estructura organizativa.

Según Vela (2002) "El carácter de matriz axiológica que la doctrina posee le otorga el carácter de cimiento de todo esfuerzo de redefinición de las relaciones entre sociedad, Estado y fuerzas armadas. Al grado que Paul Zagorsky, considera que los procesos de reconversión militar concluyen en el momento en que se alcanza un verdadero cambio doctrinal: es decir, la internalización de nuevos valores y normas consonantes con el contexto democrático" (p. 13). La lucha contrainsurgente ha estado en la base de la matriz doctrinaria de la fuerza pública, persiste así una visión que enfatiza en el 'enemigo interno' como principal amenaza a la seguridad, y que ha llevado a violaciones sistemáticas a los derechos humanos y a considerar cualquier manifestación de oposición, crítica o protesta, como expresión de la insurgencia. En aras de contribuir a la construcción de paz y el fortalecimiento democrático es necesario un cambio en los valores de la fuerza pública donde los supuestos propios de la guerra fría y la idea del 'enemigo interno' desaparezcan.

Por otra parte, para ser efectiva, la reforma al sector seguridad no puede limitarse a los cambios en las FF.MM. y de Policía, sino que debe considerar una reforma del sector justicia y el fortalecimiento del Estado de Derecho. Sin embargo, las características del régimen político, las prioridades del tipo de reforma que los contextos particulares demarcan, o el resultado estratégico –en términos de actores y recursos de poder–, pueden constituir serias limitantes para adelantar una reforma de esta naturaleza y profundidad. No obstante, las experiencias internacionales evidencian que una reforma limitada puede suponer un serio obstáculo en los procesos de construcción de paz, fortalecimiento democrático y superación de la violencia.

* "He tomado la decisión de realizar, entendiendo el momento estratégico que vive el Ejército de Colombia, la primera revisión formal y total de toda la doctrina militar, para lo cual voy a tener el apoyo no solamente de los Estados Unidos, sino de fuerzas de la OTAN e instituciones fundamentales en el manejo de normas de conflictos armados" (El Tiempo, 2015).
** Docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle y miembro del Grupo de Investigación en Seguridad y Defensa de la Universidad Nacional de Colombia.

 

Referencias

 

Brinkerhoff, D. (2005) "Rebuilding governance in failed stantes and post-conflict societies: Core concepts and cross-cutting themes", en: Public Administration and Development 25, pp. 3-14.
Schultze-Kraft, M. (2012). "La cuestión militar en Colombia: la fuerza pública y los retos de la construcción de la paz". En: Angelika Rettberg (ed.), Construcción de paz en Colombia. Bogotá: Universidad de los Andes, pp. 405-433.
Vela, M. (2002) Informe final de investigación Sociedad, Estado y fuerzas armadas en Centroamérica. Segundo Informe sobre Desarrollo Humano en Centroamérica y Panamá. PNUD y Flacso-Guatemala: Ciudad de Guatemala.

Información adicional

  • Autor:Viviana García Pinzón
  • Edición:220
  • Sección:Guerra / Paz
  • Fecha:Enero 20 - febrero 20 de 2016
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