Lunes, 25 Abril 2016 14:49

Primer encuentro de prácticas y tendencias anarquistas

Escrito por Corriente Anormal
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Primer encuentro de prácticas y tendencias anarquistas

Mientras se desarrollaban las festividades de la “semana santa”, entre el 24-27 de marzo, tuvo lugar en el departamento del Huila el primer encuentro nacional de prácticas y tendencias anarquistas, un escenario de intercambio para un conjunto de corrientes que desde hace algunas décadas mantienen presencia en nuestro país. Más allá de la noción común y extendida que las relaciona con caos o destrucción –una clara tergiversación del término–, reúnen en su seno variedad de propuestas éticas y políticas alrededor de formas de vida y de sociedad otra, sin autoritarismos de ningún tipo (políticos, económicos, religiosos, de género, etcétera). El encuentro se enmarca en otra serie de actividades de confluencia llevadas a cabo, como la feria anarquista del libro y la publicación, las jornadas libertarias y “la asamblea anarquista”, entre otras.

 

Reconocerse y tejer

 

Lejos de entrar en debates ideológicos, la agenda del encuentro fue abordada desde el principio como escenario de articulación, confrontación y re-conocimiento mutuo de aquellas propuestas que le apuesten a trastocar la realidad imperante y la miseria que intenta invadir todos los espacios de nuestra existencia.

La agenda de discusión giró entorno a círculos temáticos de afinidad, surgidos en base a los procesos desarrollados por quienes respondieron a la convocatoria. Los temas tratados que sirven para transmitirle al lector las alternativas que el movimiento libertario le disputa a la hidra capitalista, proponiéndole a la sociedad del presente, fueron los siguientes:

Ecología libertaria. América Latina, por su posición geopolítica, su riqueza en materias primas y su biodiversidad, es uno de los territorios más apetecidos para la sobre explotación de la tierra y el material genético. El estado, aliado con grandes corporaciones multinacionales y burguesías nacionales, rompe los tejidos sociales y biológicos del territorio, impidiendo que las comunidades locales puedan decidir con autonomía sobre el porvenir del lugar que habitan, al igual que asumir su relación con la naturaleza de manera más equilibrada.

Autogestión y cooperativismo. La autogestión es uno de los principios ácratas fundamentales. Autogestionar la vida diaria es una alternativa necesaria de lucha contra el capitalismo, sin embargo es preciso avanzar en una mayor capacidad de confrontación y transformación. La autogestión implica, también, la creación colectiva en base a formas de relación productiva desde perspectivas horizontales y cooperativas, que practiquen el apoyo mutuo, que permitan el desarrollo técnico propio y que mantengan la autonomía de los procesos con miras a la disputa política o, mejor, anti política.

Aprendizajes libres. Se entiende la educación institucionalizada, no solo como un lugar donde se privilegian ciertos saberes por encima de otros, sino también como herramienta ideológica del estado, como institución de gobierno, donde nos enseñan la forma como debemos vivir, contribuyendo a la reproducción de los aspectos opresivos del sistema, el colonialismo, el patriarcado y el autoritarismo.

Las prácticas pedagógicas, o como lo denominan algunos colectivos, “antipedagógicas” y des-escolarizadoras, no desconocen el papel fundamental que en la sociedad tiene la producción y la transmisión del conocimiento para la formación de la vida en común y el desarrollo del espíritu humano; por ello lo que se plantea es la reflexión, la configuración de prácticas y múltiples escenarios de aprendizaje que impulsen la autonomía, la pasión por el saber y la solidaridad.

Sexualidades transgresoras y disidentes. Asumimos que lo personal también es político, en los cuerpos también se ejerce poder, regulaciones y constreñimientos haciendo de éste un territorio más de disputa; sin embargo, nos distanciamos de aquellas posturas que buscan adquirir una inclusión institucional en un plano meramente formal, convirtiéndolas en algo regulable o exotizable. Se propone el respeto, la desestigmatización y el reconocimiento socio-cultural legitimo de todas las expresiones sexuales y de género.

Anti-carcelario y anti-psiquiatra. El sistema carcelario (que abarca entre otros, cárceles, hospitales mentales y la sociedad/policía) es una macroestructura de control materializada en las relaciones que nos atraviesan cotidianamente, en las cuales somos flanco potencial de la guadaña del castigo en cualquier situación que desborde el límite impuesto por el “control”, la “normalidad” y la ley. Así pues, se impulsan aquellas praxis que confronten el sistema panóptico, enlazando prácticas que ataquen las instituciones psiquiátricas, penitenciarias, de hegemonías disciplinarias, tanto a nivel simbólico como corporal, a la vez de manifestar y fortalecer grupos de apoyo y solidaridad con quienes son presxs de estos sistemas de aislamiento y castigo.

Propuestas de contra información. La disputa por el sentido del mensaje en particular, y por la opinión pública en general, es uno de los escenarios estratégicos de construcción de sociedad. En la actualidad el gran capital ostenta en Colombia el monopolio de la información o, mejor, la desinformación; su postura promueve el consumismo, la acumulación de capital y la frivolidad acrítica mediante la reducción de la información al espectáculo, impone sus maneras de interpretación descalificando como delincuentes y terroristas a todo aquel que cuestiona la autoridad del estado, así como los intereses y privilegios de los más acomodados*.

 

Identidad

 

Ante los magros resultados demostrados por los gobiernos de izquierda y progresistas latinoamericanos, que tras asestar golpes al neoliberalismo terminaron reviviendo viejos demonios de la modernidad occidental, manteniendo la depredación de la naturaleza, el vanguardismo neoestatista, el desprecio por ciertos grupos sociales y restringiendo las libertades de sus gobernados, gana más actualidad el porvenir de la lucha desde una perspectiva ácrata.

El panorama político abierto en Colombia por un eventual escenario de posacuerdo con la insurgencia, más que posible, hace urgente la renovación de los métodos, pero por sobre todo de los ideales emancipatorios, pues hasta aquí solo tenemos revoluciones frustrada.

El anarquismo debe romper con las caricaturas y los absurdos con que el poder y la izquierda tradicional lo han descalificado, negaciones que resaltan la ignorancia que las asiste.

El zapatismo, las municipalidades libertarias europeas, el kurdistán, los movimientos indígenas autonomistas, las comunidades urbanas, así como los pequeños colectivos expresados en el encuentro, y los que camellan cada día en sus territorios, son muestra de la vigencia de la lucha libertaria en el presente, que está lejos de ser derrotada por completo, que tiene sus propia tradición, sus propia teoría, estrategia y táctica; que merece su oportunidad de existir.

 

Desafíos

 

No obstante, quienes decidamos asumir este gran reto debemos ser conscientes de la debilidad en que nos encontramos, e ir avanzando tras objetivos estratégicos que permitan apuntar a logros de largo plazo sin que por esto dejemos de realizar la revolución en el presente. La posición anarquista connota una incidencia en las coyunturas sociales de nuestro territorio, por ejemplo: luchas agrarias, étnicas, ecologistas, disidencias sexuales, trabajadores urbanos, etcétera, pues debemos asumir la configuración y construcción colectiva de un proyecto político anarquista de carácter general e internacionalista.

Debemos reconocer nuestras contradicciones sin autoritarismos, disponiendo las condiciones para disputar otro mundo, alejarnos de las constipadas interpretaciones dogmáticas de nuestras (y de otras) corrientes, y sacar de ellas todo su potencial emancipatorio, de manera que avancemos hacia análisis más rigurosos, practicas más acertadas, pues el anarquismo encuentra su potencia en ser una teoría siempre inacabada y, como decía Malatesta, “de que la revolución sea anarquista dependerá de la voluntad y el compromiso militante de los anarquistas; conscientes de que la revolución del pueblo, la hará el pueblo y no nosotros”. ¿Qué hacer? ¿Cómo hacer del anarquismo un proyecto político de mayorías sociales? ¿cómo construirnos y construir situaciones y sujetos sociales revolucionarios? ¿cuáles son las trincheras estratégicas desde las cuales destruiremos el estado?

Es necesario que nos abramos a otros sujetos y actores, que nos fortalezcamos, pero también tejer con aquellxs que sin declararse anarquistas, practiquen los principios de la autogestión, el autogobierno, la horizontalidad, el federalismo, la solidaridad y el apoyo mutuo. Por eso, propongo, tener en cuenta la iniciativa formulada en el Encuentro de generar a mediano plazo un encuentro nacional de procesos organizativos de base, autonomistas y libertarios.

Esto es solo una excusa para invitarles a todos a conocer y aportar al debate. Felicito pues la realización de este Primer encuentro. Salud y anarquía.

* En el curso del Encuentro se expuso la experiencia del periódico “El Aguijón” (en particular su edición Nº29), y la del portal web “Anarcol”.

Información adicional

  • Autor:Corriente Anormal
  • Edición:223
  • Sección:Testimonio
  • Fecha:Abril 20 - Mayo 20 de 2016
Visto 2905 vecesModificado por última vez en Miércoles, 27 Abril 2016 09:59

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