Lunes, 25 Abril 2016 15:32

Flotó el 23: Desaceleración en la Mesa de La Habana

Escrito por Omar Roberto Rodríguez y MH2
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Flotó el 23: Desaceleración en la Mesa de La Habana

En mes ni en año, el fin de la negociación no avizora exacto. Aun con Farc y Eln forzados a un repliegue, sin derrota: La «correlación militar operativa» de un conflicto irregular –con «territorios de tránsito limitado» para la guerrilla y bajo «hostigamientos» al Ejército– impone el tiempo tardo de un acuerdo final. Dadas la distancia y engaño en política social de Santos, junto con el aguijón de una oposición uribista con base electoral que alcanza los millones, ¿hasta cuándo tendrá oxígeno de negociación el Presidente? ¿Será hasta mayo? ¿Será hasta octubre-noviembre? ¿Llegará hasta enero 2017?

 

Subsiste, hay una brecha en cuanto al carácter, el área, el número de zonas y la modalidad a seguir en la “separación de tropas”. La ONU apenas asegura una veeduría internacional en no más de 14. Por su parte, Farc demanda 80 zonas de campamentización, interconectadas, que ocuparán sus “compañías” y “frentes”. Territorios curtidos en memoria y trochas guerrilleras. Una periferia con cantidades de veredas. Allá donde en mula hay que sacar a los enfermos.


Como resultado de la paz en veremos, nunca una foto de las Farc entregando armas estará en portada de libros y periódicos. Diferente al profundo paradigma de paz, que desde 1953 con el general Duarte Blum y la guerrilla liberal del Llano; dejó Rojas Pinilla. Pasado el reciente viaje a Centroamérica, del presidente Santos, para “impulsar la paz”, alguien preguntó a un miembro muy mentado de su comitiva: –¿Qué vino a hacer, algo en referencia con la nueva mesa Eln? –Negocios, fue la respuesta. Paz deforme y corcovada.

 

En el contexto regional y del sur del continente, sin un efecto de resta en la masa militante antioligárquica, toma forma y calidad de «hecho mayor y duradero» en la región; esta negociación de paz, novedosa en contradicción con el poder y atisbo de futuro social activo y resistente. Hecho mayor que la elección de Chávez, Lula, Correa, Evo y de Mujica.

 

Obama en La Habana, con manivela y nada todavía

 

En enero 15 pasado, la edición del periódico desdeabajo dijo: “[...] inicia el ciclo 43. Y faltan otros. [...] con diferentes y pugnaces intenciones, están en el aire varias fechas, acerca de la Firma definitiva del acuerdo: ¿23 de marzo próximo inmediato? Imposible.” Una circunstancia consumada. El escenario apetecible para el Presidente y para cualquier político: La presencia de Obama en la Habana, con acompañamiento de 1.500 o más periodistas del mundo, no desveló un M23 histórico. Ninguna insurgencia antes hubiera desdeñado tamaño mantel o sábana. Sudario ...uno nunca sabe, como dice la gente. Como dice el campesino que presiente o constata el desenfundar de la relocalización estratégica del paramilitarismo.

Acometida que avanza en medio de una renovada base social y con sujetos económicos de cabeceras municipales. Embestida con pies y deseos sobre nueve departamentos y 40 municipios “afectados por el conflicto”. Descritos así por la Usaid, dentro del propósito de “mejorar la gobernabilidad”. Programa cuyo enfoque aduce “en la población más necesitada” (Ver mapa).

 

La paz está bajo sospecha

 

Por origen, por sus causas desde allende 1946, el conflicto armado es bastante testarudo, aunque no parezca, como no. “Paz el 23 de marzo” ofreció en la ONU el presidente Santos. Y, funcionarios de las embajadas de Noruega y Cuba a pie juntillas afirmaban que el 23 habría firma de “cese bilateral” y de “cinco puntos de protección” antiparamilitar. Por fortuna, la expectativa y fábula de un acuerdo final el 23 de marzo apaciguó la venenosa comparación con los 1.077 días que duró Pastrana con Mesa en el Caguán. Exceptuada la militancia de izquierda, un cotejo y paralelo por parte del común –de público al margen del debate político– y de la derecha y su discurso.

La paz está bajo sospecha, en medio de una apagada o lenta “ciudadanía por la paz”, que cuenta con alguna expectativa en las ciudades, independiente de su signo y los reclamos. Postura que convive y no conecta dos países, al lado de inquietudes, timidez, incertidumbre, interrogantes en las miles de veredas cercanas a los fuegos, y las hostilidades.

En cámara lenta el país descubre, que las Farc, más que la posibilidad de una campaña con candidato ya (2018), más que ir en pos de recibir los cunchos de la ‘participación política’ y la intermediación de puestos, negocia sin abandonar sus lejanías. Conversa asida a una firmeza estratégica. Sin desconectar su abajo rural y un poco urbano.


Tras ocho meses de su tregua unilateral, y con menor tranco, por orden presidencial la suspensión de bombardeos del Ejército; y un resultado de desescalamiento del conflicto entre guerrilla y tropas oficiales, tanto en operaciones, maniobras, emboscadas, hostigamientos y supresión del secuestro guerrillero; más no de la disposición paramilitar, una interpretación y sesgo del “cese bilateral de fuegos” está en salmuera. Cese que sucede, sin formalidad de ceremonia oficial. Sin embargo, falta mucho mucho para la «separación de tropas». Para el cese definitivo de las hostilidades.

Dos pormenores con revisión y cuenta de las experiencias insuficientes en otros procesos de negociación política y según las normas del DIH con desarrollo de interpretación. Así, sin garantía de una desparamilitarización y su cruenta perturbación, está por componer un cese de hostilidades, en el surco de una situación adversa: Por un lado, acciones abiertas o encubiertas de inteligencia de combate, infiltración, cerco y comunicación; con apoyo, ‘financiamientos’ o acción coordinada paramilitar, por parte de Policía, Ejército e Infantería de Marina y Aviación. Y por otro, las actividades con sus redes y estructuras de financiamiento, previsión estratégica de proyecto –cobros o exigencia de contribuciones e “impuesto de guerra”–, logística, abastecimiento y milicia por parte de la guerrilla.

 

Tapo, bandera blanca y enfundar el arma en territorios

 

Deforme, entre La Habana y Bogotá emerge un iceberg de la paz. Acerca de su elevación blanca ‒los acuerdos formales alcanzados‒, hablan los gestores de opinión. Sin conmover ni afectar los silencios de la gente común, no militantes y activistas sociales y de la izquierda; hablan a favor, las vocerías de la Mesa y una parte de la clase política. También, discurre la academia en su elaboración. Pero, del iceberg aún no están a la vista, los aspectos pendientes, debajo de la mesa.

Sigue pendiente de la disputa y el juego de opinión, una definición entre las dos variantes del cese bilateral de fuegos:

1. Desde el Estado: la opinión dominante y el Alto Mando, un cese con el dispositivo militar de las Fuerzas Armadas vivo, en avanzada sobre los teatros de operaciones. Coincidente o en ‘coordinación’ con la localización paramilitar-bacrim; próximos y en cerco sobre las zonas de campamentización o de “concentración” en negociación ‒8 en la oferta oficial. 2. Desde las Farc, según expresión del guerrillero Romaña: Un cese bilateral y separación de las fuerzas contendientes en todo detalle, con reubicación del Ejército en los cuarteles.

Volviendo al editorial citado… “Tras el conflicto armado sin límites ni regularización, cuatro escalones hay en la faena por afianzar la paz: En suspensivos... Mesa de Conversación Gobierno-Farc, con efectos de desescalamiento, y la aplazada con el Eln, uno. El tránsito de la(s) conversación(es), a la fase final de firma sin pendientes, dos. Con escollo a la vista, "Paz armada" –«dejación de acuerdo a sus intereses», sin entrega de armas guerrilleras, tres. Y el cuarto: La apertura a otra democracia. Intensa o radical –de contención social al imaginario paramilitar consolidado, con apoyos en el estamento terrateniente-militar-policial-cuerpos de reserva. Cuatro peldaños con interrogante y protagonismo en la opinión y puja durante 2016”.

 

Presente y presente inmediato

 

Una mesa de conciencia estratégica para florecer, articular el poder desconocido y nuevo de los sectores sociales urbanos, oprimidos y cercanos. Sectores de naciente conciencia de su situación y esperanza de impostergable empoderamiento con ruptura.

Un minucioso proceso de tácticas de poder negociador. En ritmo y tiempo al servicio de deconstruir el modelo fantasioso de una paz sinónimo de tranquilidad del privilegio, para transformar la firma final de los acuerdos, en banderazo de un primer acompasamiento de fuerzas estructurales, que dé salida al clamor sordo y evidente de los sectores sociales populares, no solo de la calle.

Una generosidad de revuelta plena de porvenir presente. De revuelta hasta insonora, sin apelación a la discriminación de las “capillas” rojas. Procura de una unidad desunida, ahora bien tejida, y una renuncia consciente a los truenos de la épica, rememorados en las mecedoras del patriarcalismo.

Una mujer no blanca, hecha de todas las mujeres deseantes, contestatarias, mestizas con abuelas indígenas y negras, hijas de su sueño y su regazo, para que su voz sea trueno. Retrueno desarmado y multitud escucha escuchada.
MH2 y O.R.R.

Información adicional

  • Antetítulo:Pugnan dos variantes de cese bilateral y dejación de armas
  • Autor:Omar Roberto Rodríguez y MH2
  • Edición:223
  • Sección:Guerra y paz
  • Fecha:Abril 20 - Mayo 20 de 2016
Visto 2020 vecesModificado por última vez en Miércoles, 27 Abril 2016 08:52
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