Sábado, 27 Agosto 2016 11:45

“Las prisiones invisibles del dinero”

Escrito por DANIEL VARGAS
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“Las prisiones invisibles del dinero”

 

Según la fórmula de Alfred Sauvy, «bien informados, los hombres
son ciudadanos; mal informados,
se convierten en súbditos».

 

El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 señala: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”1. A propósito de este derecho universal, la organización internacional no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF) publicó el pasado 21 de julio el informe Medios de comunicación: los oligarcas se van de compras. En éste, RSF “muestra un paisaje en el que el periodismo y la libertad de informar se enfrentan a un muro invisible: el del dinero y los conflictos de interés. Esto plantea nuevos retos para la independencia de la prensa. RSF busca ponerlos de manifiesto, incluyendo en su agenda este gran desafío de la democracia”2.

 

¿Qué pasa cuando la libertad de expresarnos se convierte en un privilegio reservado sólo para las personas más acaudaladas del mundo? ¿Cómo, la capacidad de opinar y expresarnos se convierte en una libertad negociada que, conforme mayor sea el poder económico, mayor será el acceso a este derecho? ¿A qué intereses responde la concentración del manejo de los medios de comunicación en unas pocas manos en todo el mundo? Con su informe, RSF desvela los casos más siniestros de apropiación masiva de los medios de comunicación hoy visibles en todo el planeta. Además “lanza una campaña de comunicación –en colaboración con la agencia BETC–, llamada “Cómo los oligarcas matan la libertad de información”, que se desarrolla en forma de “pequeño manual de uso de un buen oligarca”.

 

Jaulas de oro

 

La libertad de prensa garantiza que los ciudadanos tengan el derecho de organizarse para la edición de medios de comunicación, cuyos contenidos no estén controlados ni censurados por los poderes del Estado, personas u organizaciones de distinto tinte. Todos y todas podemos publicar nuestras ideas libremente y sin censura. Sean públicos o privados los medios de comunicación, toda sociedad debe contar con ese “tercero de confianza que se dedique a investigar libremente la verdad objetiva”3 y permita a la audiencia elegir los contenidos y la información que considere pertinente.

 

Sin embargo, los medios de comunicación en todo el mundo son comprados por poderosos empresarios y personas de negocios, creando imperios mediáticos amparados por personalidades de la política. Ejercen un estricto control de los contenidos y de la información, siempre con el propósito de proteger sus intereses o el de su círculo de amigos. “Estos oligarcas, cuyo interés en el periodismo es secundario respecto a sus propios intereses, no compran medios de comunicación con el fin de aumentar el pluralismo sino para ampliar su campo de influencia o el de sus amigos. De Rusia a Turquía, de India a Hungría, incluso en las democracias consideradas más abiertas, personajes riquísimos usan sus fortunas para comprarse medios de comunicación”.

 

Todo apunta a una relación simple, pero eficaz y nociva, entre el propietario del medio de comunicación y el político que defiende. “Un terreno propicio para ‘la política del palo y la zanahoria’, explica Yavuz Baydar. Es claro, los propietarios de los medios de comunicación que apoyan la política del gobierno pueden contar con la atribución de mercados públicos, licencias de explotación, publicidad, incluso con indulgencias fiscales”. Esto en cuanto que, obviamente, el dueño del periódico, revista, emisora o canal de televisión es un magnate industrial, minero o del comercio de bienes y servicios.

 

“El contenido editorial es controlado estrictamente por los dueños de los medios de comunicación, que tienen su propia agenda económica y están en posición de dependencia frente al gobierno. Con –y a menudo sin– la intervención de las autoridades imponen una autocensura cotidiana y hacen callar a colegas que defienden los principios periodísticos de base», añade Yavuz Baydar. No obstante, la censura en los medios no solo responde a estos intereses, también se aplica para evitar información que vincule a los propietarios con escándalos personales o relacionados con los otros negocios que poseen o sectores económicos en los que operan”.

 

Con la excusa de proteger a los medios de información de la manipulación de las instituciones del Estado, los oligarcas adquieren franquicias mediáticas y desde allí promueven campañas predadoras para desprestigiar o popularizar personalidades de la política y de la vida pública. De igual forma se encargan de que la producción de los contenidos esté limitada a ‘lo que venda’ o, como dicen algunas marionetas de la radio colombiana, que sean ‘generadores de opinión’. “¿Su modelo? El capitalismo sin democracia. Eso que en el ámbito de la información se traduce en una emergencia de los imperios mediáticos dirigidos por oligarcas leales al poder, que se prestan al juego capitalista de la oferta y la demanda, y del desarrollo tecnológico. De hecho, son ellos quienes ejercen un control estricto sobre la información –cuando los contenidos periodísticos no son simple y sencillamente remplazados por entretenimiento–”.

 

Con los medios de comunicación tradicionales en manos de magnates y al servicio de intereses económicos y políticos, la Internet surge como una herramienta de emancipación. El acceso aparentemente ilimitado a múltiples espacios en la web, permitieron que millones de personas expresaran sus opiniones, ideas y demás, libremente y sin un control de contenidos riguroso. Fue tanta la popularidad de los blogs, de las redes sociales y de la Internet en general que no tardó mucho en despertar el interés de aquellos que ya acaparaban la televisión, la radio y la prensa escrita, señala el informe. “Con la emergencia de las redes sociales, y el peso cada vez maor de los medios de comunicación en línea, durante mucho tiempo se ha creído poder romper con esta censura que no se llama por su nombre. En vano”. Así empezaron a transmitir los mismos contenidos y la misma información a través de páginas web, siendo las redes sociales –como Facebook– la gallina de los huevos de oro.

 

Una vez consolidados en este medio, la censura no tardó. “Un ejemplo: Li Yanhong, director ejecutivo del motor de búsqueda chino Baidu (sexta fortuna del país), se jacta de haber «dado una patada en el trasero a Google para echarlo del país» a petición del Partido Comunista chino. Actor favorable a la «autorregulación» propuesta por Pequín, el motor de búsqueda bloquea el acceso a la pornografía, así como a temas relacionados con la independencia de Taiwán, el Dalai Lama o la masacre de la plaza Tiananmen, cometida en 1989. «En la Red, Baidu ejerce un monopolio apadrinado por el Estado», indica la agencia Bloomberg”.

 

¿Qué pasa con aquellos que están por fuera de la norma, es decir, mantienen los principios de la libertad de prensa? En el informe, RSF rescata la contrapuesta del control represivo y la censura en los medios de comunicación en China. Jimmy Lai, director de Apple Daily y Next en Hong Kong afirma que ha sido objeto de sabotajes para impedir que sus diarios circularan. “El problema es que son pocos los propietarios de medios de comunicación –sobre todo cuando tienen otras actividades que requieren del apoyo de las autoridades políticas para prosperar– que escogen estar del bando que enfrenta más dificultades”. Bien reza el dicho: el pez grande se come al pequeño; no obstante la lucha de la prensa independiente por un espacio en el vasto universo mediático controlado por los ricos, se mantiene.

 

Lucha de poderes.

Quien controla los medios controla el mundo

 

“Dinero, política y medios de comunicación [...] Debería ser evidente que existe un conflicto de interés entre la actividad política y la propiedad de un medio de comunicación. ¿Cómo se puede ser a la vez un actor y un observador de la vida pública y pretender tener objetividad? No obstante, esta combinación existe en todas partes del mundo y su característica es que quienes combinan estos tres aspectos asumen plenamente este conflicto de interés, incluso lo aprovechan”.

 

Aunque los medios de comunicación pertenecen a las personas más acaudaladas de cada país, es inevitable que el choque de intereses se produzca. Cuando esto sucede, el peso que inclina la balanza es el gobierno de turno que amparará a los dueños de canales, emisoras o periódicos que simpaticen con éste. A modo de ejemplo RSF cita a María Lipmann, investigadora del Centro Carnegie de Moscú: “[...] en este periodo el Kremlin organizó todo para que gente ‘confiable’, cercana al poder, se apoderara de los medios de comunicación disidentes. Los medios con contenido «social y político» fueron el principal blanco, explica”. Así las cosas, ni siquiera los ricos dueños de medios de comunicación escapan a la represión sistemática de los intereses económicos de la clase política. “Los propietarios facilitaron mucho esta operación, deseosos de deshacerse de estos medios de comunicación, que en adelante fueron percibidos como un factor de riesgo para sus negocios, incluso para su integridad física”.

 

Una pregunta interesante que plantea el informe es “¿Un político puede ser un propietario de medios de comunicación como lo es cualquier otro ciudadano?”. Para entrar en este tema hay que tener en cuenta: “El riesgo es que una carrera política goce de la ayuda de un medio de comunicación, es decir, que el medio sea puesto al servicio de una ambición o de un poder, y la información sufra interferencias, si no es que algo más”. En Italia (el informe cita otros ejemplos de países con problemas similares) se produjo un fenómeno absurdo; Silvio Berlusconi, siendo un magnate de los medios de comunicación, dueño de la poderosa corporación de telecomunicaciones Mediaset, ejercía el cargo de Presidente del Consejo de Ministros (Primer Ministro). Obviamente el conflicto de intereses restaba objetividad a la información transmitida en los canales pertenecientes a la corporación de Berlusconi, quien no titubeaba en usar su poder en los medios para disimular su escandalosa vida privada y su reprochable ejercicio político.

 

“Dinero, política y medios de comunicación [...]. Debería ser evidente que existe un conflicto de interés entre la actividad política y la propiedad de un medio de comunicación. ¿Cómo se puede ser a la vez un actor y un observador de la vida pública y pretender tener objetividad? No obstante, esta combinación existe en todas partes del mundo y su característica es que quienes combinan estos tres aspectos asumen plenamente este conflicto de interés, incluso lo aprovechan”.

 

La arbitrariedad del dinero. Contenidos rentables

 

“Cuando la información está supeditada a la arbitrariedad del poder, el resultado es una mescolanza en la que la primera víctima suele ser la independencia de los periodistas”. Los ‘nuevos oligarcas’ ven en los medios de comunicación –especialmente los más reconocidos y tradicionales– una oportunidad para ganar más dinero, negando tener algún interés político, o porque tienen una orientación filantrópica y lo que buscan es rescatar a los periódicos como Le Monde de la extinción. ¿Podemos confiar en ellos? ¿Representan una amenaza para la independencia de la información?

 

Aunque la mayoría de estos nuevos propietarios tienen una lógica puramente capitalista y sólo hablan de rentabilidad, que lo que buscan a través de los medios es promocionar bienes y servicios que producen en los otros sectores que manejan, ya sean industriales (alimentos, textiles, productos de belleza, etcétera) tecnológicos (electrodomésticos y demás aparatos electrónicos o servicios de telecomunicación) o los relacionados con la producción audiovisual (cine, series de tv, eventos deportivos y musicales, etcétera) RSF afirma, en su informe, “La ambición es reinar en el mercado, brindando una oferta de servicios completa. [...]. En los medios de comunicación lo que interesa es el negocio, hacer dinero”, explica Patrick Eveno, historiador francés de los medios de comunicación. ‘Los dueños de estos nuevos conglomerados de «medios de comunicación redes», representan otra amenaza para los contenidos editoriales, en la medida en que a menudo la información crítica e independiente se sacrifica en aras de la competencia por tener mayor audiencia, y es remplazada por el «infotainment», o simple y llanamente por el entretenimiento. Las investigaciones, los reportajes y la información en general, dividen. El entretenimiento no’”.

 

Concentración de los medios

 

“Existe una tendencia mundial a una concentración aún mayor que ahora llega a Europa, donde observamos un gran movimiento en el mercado mediático: operadoras nacionales que cambian de manos, medios de comunicación emblemáticos que son comprados a bajo precio, grupos que se fusionan [...]. El hilo conductor de estas grandes maniobras: una carrera desenfrenada por el control de los procesos de producción y de la difusión de los medios de comunicación de mañana”.

 

En la mayoría de países un puñado de “grandes familias” que tradicionalmente han reinado en la economía y la política, por medio de las nuevas generaciones, también suelen ser los principales accionistas de los medios de comunicación privados. En consecuencia, el acceso de la ciudadanía a una información objetiva es cada vez más una utopía, enfatizando en que los dueños de medios disponen de ellos para que sirvan a sus intereses. “La edición 2015 de la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa mostraba que sólo uno de cada cuatro seres humanos tiene acceso a una prensa libre. Entre las vicisitudes que los periodistas enfrentan, la violencia (asesinatos, tortura, encarcelamiento) y la censura, son las más visibles. No obstante, en todas partes del mundo, tanto en las dictaduras como en las democracias, están surgiendo medios inéditos para influir en las conciencias, manipulaciones sutiles, interferencias políticas y económicas discretas, pero reales”.

 

Referencias

1 http://www.un.org/es/documents/udhr/
2 https://rsf.org/es/informes/medios-de-comunicacion-los-oligarcas-se-van-de-compras-la-nueva-investigacion-de-rsf
3 Medios de comunicación: los oligarcas se van de compras.

Información adicional

  • Antetítulo:RESEÑA DEL INFORME, “MEDIOS DE COMUNICACIÓN: LOS OLIGARCAS SE VAN DE COMPRAS”
  • Autor:DANIEL VARGAS
  • Edición:227
  • Sección:Comunicación y Monopolio
  • Fecha:Agosto 20 - Septiembre 20
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