Domingo, 09 Diciembre 2018 11:54

“Esta consulta hay que ganarla porque es la más grande efectuada hasta ahora en el país”*

Escrito por Felipe Martínez
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“Esta consulta hay que ganarla porque es la más grande efectuada hasta ahora en el país”*

Pese al fallo de la Corte Constitucional que limita las Consultas Populares como mecanismo de soberanía popular en torno a la entrada o no de proyectos de explotación minera, los habitantes de Fusagasugá con 39.175 votos le dijeron NO a los proyectos extractivistas en sus territorios. ¿Cómo se realizó este ejercicio de campaña? y ¿Cuáles son los retos para el futuro de esta Consulta Popular y qué le espera a las próximas por realizarse en el país?


Cada día que pasa nos acercamos a un cataclismo mundial. Vivimos un tiempo en el que nuestra existencia y la de las distintas especies que habitan el planeta corren el riesgo de desaparecer como resultado del actual modelo económico y de producción imperante, así como la cultura de consumo impuesta a nivel global. En el país, esta crisis de carácter civilizatorio se profundiza con la política minero energética que desde los últimos gobiernos (Uribe-Santos) retoma fuerza y se afinca como la base económica del Estado.

El gobierno de Iván Duque continúa con esta herencia minera y proyecta tiempos grises para la vida de los pueblos y territorios que habitan sobre los materiales de interés de explotación de las multinacionales extractivistas. En Fusagasugá, donde está proyectada la llegada de la multinacional canadiense Canacol Energy, entre otras, para extraer hidrocarburos, su población, opuesta a tal posibilidad y organizada en distintos comités para impulsar una Consulta Popular que así lo evite, se expresó en consecuencia el 21 de octubre. Para conocer esta experiencia conversamos con Rosa Ballesteros, integrante de Tierra Libre, organización que hizo parte del comité promotor Fusunga. Aquí la experiencia organizativa y los retos heredados.

Felipe Martínez (FM). ¿Cuál es el proyecto minero energético planteado para el territorio de Fusagasugá?
Rosa Ballesteros (RB). Son varios: el proyecto Cordillera Oriental 4 (Cor4), Cordillera Oriental 11 (Cor11), Cordillera Oriental 64 (Cor64), y también otro que es Valle Magdalena Medio 29 (Vmm29). Todos son proyectos de explotación de hidrocarburos, específicamente de petróleo, agenciados por empresas transnacionales canadienses como Canacol Energy. En su momento también estuvo Ada (Australian Drilling Associates), pero terminaron por concentrar derechos en Canacol. Otra cosa por resaltar es que el proyecto Vmm29 se llevaría a cabo bajo técnicas no convencionales, lo conocido como fracking.

FM. ¿Cómo surgió la propuesta de realizar la Consulta Popular?
RB. Bueno, esto ha sido un largo camino de varios años. Creo que fue en el año 2013 cuando la transnacional Ada citó una reunión en Pasca para la exposición de un proyecto de hidrocarburos que sería el bloque Fusa-Pasca, que es lo que se conoce como el Cor4. A partir de allí viene la organización de la comunidad. Se realizaron cabildos abiertos y se constituyó la campaña en defensa del agua y el territorio: “Agua y agricultura sí, petróleo y minería no”. Esta campaña reunió concejales de diferentes partidos, organizaciones comunitarias y campesinas, juntas de acción comunales y líderes y lideresas natos de la región. La campaña se volvió un escenario de confluencia que sirvió para desarrollar movilizaciones, derechos de petición a la Anla y al Ministerio de Minas, así mismo ayudó a desarrollar actividades de visibilización a nivel internacional.

FM. ¿Alguna experiencia les sirvió de referente?
RB. La Consulta de Cajamarca-Tolima nos brindó luces y confianza, fue un triunfo contunde que demostraba una vez más que sí es posible defender el territorio.

FM. ¿El proyecto fue impulsado por una o por varias organizaciones?
RB. Por varias organizaciones, entre las que nos encontramos Tierra Libre, de la cual hago parte yo, así como la Fundación Nuestro Páramo, líderes como don Luis y doña Flor Helena…

FM. ¿Cómo iniciaron el proceso organizativo?
RB. Realizamos varias jornadas con la alcaldía pensando el tema de la Consulta Popular; luego una serie de debates, donde el principal fue el tema de la pregunta de la consulta, pues la definida únicamente abarca a la gran minería, dejando de lado una amenaza muy latente que tenemos en el territorio que, incluso, es más grande que la gran minería, y es el tema de la mediana y pequeña minería. Aunque el debate se plantea, el Consejo aprobó únicamente la pregunta sobre la gran minería. Entonces las organizaciones decidimos: “hay que seguir adelante con la consulta, hay que ganarla porque es la consulta más grande que se haya hecho en el país y no podemos perderla”.

FM. Cuéntenos, ¿cuáles son los otros proyectos mineros existentes en la región?
RB. Estos títulos mineros se dedican a la extracción de la arena sílice, incluso aquí hay un ecosistema muy importante que es el cerro Pico de Plata, que es el que tiene un título mediano de explotación de este material, lo que ha generado una movilización impresionante, pues más de dos mil personas se movilizaron el año pasado en contra de eso. Entonces, el problema que vemos es que podemos decirle no a la gran minería, pero en ultimas lo que hay es una serie de títulos medianos y pequeños que juntos lo que hacen es invadirnos el territorio.

FM. Con esta claridad y limitante, entonces, ¿cómo se organizaron para desarrollar la campaña por el No y cómo evalúan lo que pasó luego de la votación?
RB. Primero, hay que reconocer que aquí se constituyeron varios comités, no fue solo uno para promocionar el No. Tomaron forma los siguientes comités: “Todos por Fusagasugá”, “La fuerza verde” –que era del Partido Verde–, “Comité en promoción del No y la defensa del cerro Pico de Plata” –también liderado por una fuerza política del municipio–, otro liderado por estudiantes de la Universidad de Cundinamarca, y otro actor muy importante, no constituido en comité, pero que jugó un papel de liderazgo bastante importante, fue un sector del sindicato Sintraemsdes integrado por trabajadores de la empresa proveedora de agua Interfusa.

Nosotros, como comité Fusunga, llevamos la campaña desde una convocatoria abierta, así convocamos juntas de acción comunal, asociaciones campesinas, lideres natos de barrios y veredas, acueductos comunitarios. Con ellos organizamos el comité y organizamos un plan de trabajo que básicamente le apuntó a los temas de comunicación, pues solamente teníamos un mes para realizar la campaña y veíamos que la población estaba completamente desinformada de la Consulta Popular, lo que ponía en riesgo el tema del umbral de 34.900 votos.

Entonces, hicimos la tarea de llegar a los medios masivos del municipio, pero además el perifoneo, pegar afiches, pasar volantes, llegar puerta a puerta a los barrios y veredas, actividades culturales, pero más allá de esas actividades lo que se trató fue de llegar a la gente del común, llegar a su casa, a su finca, e informarle que era necesario que saliera a votar por el No. Para nosotros es muy positivo lo hecho, pues en realidad logramos integrar gente del común, personas que no están organizadas en plataformas políticas, ni organizaciones sociales.

Lo más valioso es que hoy en día, luego de evaluar el trabajo realizado, la gente dijo “nosotros queremos seguir con el comité Fusunga, aquí todavía quedan muchos retos para adelante”.

FM. ¿Son retos ambientales?
RB. Sí, la gente queda motivada por las luchas ambientales. Se constituyó un tejido organizativo, nuevo, que no son los que se adhieren a plataformas políticas o ejercicios organizativos tradicionales, sino que aquí es de otro modo; entonces hay como una democracia más de base, más directa, hay una participación más consensuada y voluntaria de la gente, y hay algo y es que la gente no se mueve a través de disputas tan políticas, como las disputas por el poder –como en las organizaciones tradicionales–, sino que aquí los movilizantes son otro tipo de cosas como decir “me voy a quedar sin el agua y eso no lo voy a permitir”. Aquí hay algo importante y es que este tipo de temas ambientales, en términos organizativos y políticos, nos están lanzando hacia nuevas formas de pensarnos la organización social y comunitaria.

FM. Hay un punto importante por comprender, ¿Cuáles fueron las principales diferencias que llevaron a que no se consolidara un comité único en Fusagasugá para desarrollar la campaña?
RB. Seguro cada comité tiene su propia percepción, pero como comité Fusunga vemos que este ejercicio político de la consulta quedó como un ejercicio politiquero, pues hacer campaña en promoción del No, en realidad era hacer campaña por algún candidato político a la alcaldía o al concejo para el próximo año. Entonces, nosotros como organizaciones sociales pensamos que era mejor hacer un comité autónomo que precisamente no escampara en la misma sombrilla de los políticos tradicionales del municipio. Nosotros preferimos hacer nuestra propia campaña, donde se hiciera un ejercicio abierto, amplio, democrático, un ejercicio de cara a la gente, que buscara su empoderamiento.

FM. En ese ejercicio de llegar a las personas no organizadas, ¿qué decía la comunidad frente al proyecto extractivista y a la propuesta de consulta?
RB. La gente estaba indignada cuando se enteró que iban a llegar estos proyectos mineros, entonces se asumieron con mucho liderazgo, de mover su barrio con cosas muy sencillas como decir “yo hago parte del barrio tal, entonces yo cito una reunión en la junta comunal, o si no puedo citar una reunión hagamos perifoneo y entreguemos volantes”. Es decir, la gente lo asumió con mucho compromiso, mucho liderazgo e iniciativa en la promoción de la campaña.

Al mismo tiempo que así actuaban la gente empezó a identificar lo que está pasando en otros municipios, por ejemplo en Cajamarca; cuando salió el comunicado de la Corte Constitucional frente a lo de Cumaral, la gente empezó a hacer conexiones con lo que está pasando en otras regiones del país y empezaron a identificar esta política nacional, lo que llevó a que se interesaran por articular con otros municipios, por ejemplo con la consulta de San Bernardo, la gente decía: “tenemos que conectarnos con San Bernardo”, pero también “¿qué pasó con Pasca que se quedó quieta la consulta?, hay que conectarnos con ellos”. Entonces, empieza a nacer un interés de relación regional y nacional, porque identifican que el problema no es local, que el problema no es Fusagasugá, sino que el problema es una política minero energética nacional.

FM. El resultado obtenido fue contundente, ¿cuáles son los retos que ahora tienen, una vez desarrollada esta consulta y conocido el fallo de la Corte sobre este particular?

RB. Son varios, el principal consiste en generar el acuerdo municipal de reglamentación o de vinculación de los resultados de la consulta, que el encargado de generarlo es el Concejo, pero nosotros exigimos que en su redacción y trámite participemos los demás actores que estuvimos vinculados en la Consulta Popular. Pero contrario a ello en el Concejo están adelantando un acuerdo a puerta cerrada, en acuerdo con la alcaldía, haciendo caso omiso de lo planteado por las organizaciones sociales.

FM. ¿Y por qué está sucediendo esto?
RB. Consideramos que así sucede porque estamos proponiendo, además de este, otro acuerdo para la protección del patrimonio ecológico y cultural del municipio, orientado a la mediana y pequeña minería y las hidroeléctricas. Lo que tenemos ante nosotros es la amenaza de la privatización de los bienes comunes naturales, en pro de la acumulación de capitales regionales y nacionales.

Tiempo de reinventar
y entretejer las luchas

El cambio climático global es real, así lo reiteran los informes de diferentes organismos internacionales. Aportar a su neutralización implica cambiar el modelo de desarrollo no solo en otros países, es obvio que también debe suceder en el nuestro, lo que demanda, que el cambio no sea solamente producto de una orden de un gobierno –que nunca llegará– sino el fruto de nuevas y transformadoras relaciones sociales, las cuales pasan por nuevas formas de organizarnos, relacionarnos, deliberar, decidir, lo cual encuentre oportunidad para tomar decisiones en espacios abiertos y horizontales, en los cuales se planteen discusiones de cómo producir, intercambiar, comerciar, regularnos, etcétera (es decir, cómo gobernarnos), discusiones que propicien rupturas y saltos hacia otra sociedad, una que viva en otra democracia.

* Ver entrevista completa, con recuadro sobre la situación de la Consulta Popular de San Bernardo en www.desdeabajo.info

Información adicional

  • Autor:Felipe Martínez
  • Edición:252
  • Sección:Medio Ambiente
  • Fecha:Noviembre 20 - Diciembre 20 - 2018
Visto 137 vecesModificado por última vez en Domingo, 09 Diciembre 2018 12:05

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