Domingo, 09 Diciembre 2018 13:22

Vamos estudiantes ¡carajo!

Escrito por Julio Vargas
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Vamos estudiantes ¡carajo!

La decisión está tomada, pese a la presión de los rectores para que el paro sea levantado bajo el yunque de cancelación del semestre académico, los estudiantes no cejan en su decisión de movilización por presupuesto adecuado. El paro nacional está en marcha y mantiene su ritmo.

 

Transcurren los días y los estudiantes de educación superior del país mantienen el pulso alto en la lucha por superar el déficit presupuestal que agobia a sus centros de estudio. El 11 de octubre fue público la decisión de las 32 universidades públicas de volcarse al paro nacional.

Una lucha con tesón. Dejando atrás particularismos, estudiantes de distintas carreras y ciudades dejan atrás sus localismos y le dan cuerpo, brazo a brazo con el profesorado, al frente amplio por la defensa de la educación superior. Así, como una sola voz, poco a poco, a partir de asambleas permanentes, paros escalonados y paro definitivo se organizaron para sentar al gobierno nacional a negociar el pliego nacional de exigencias, que incluye 10 puntos, con los cuales esperan hallar soluciones a las dificultades de la educación superior. Como siempre, el Gobierno dilató, pero no encontró complacencia de su contraparte.

El 6 de noviembre los estudiantes deciden levantarse de la mesa de diálogo para la construcción de acuerdos y soluciones que permitan resolver la situación actual de la educación superior. Previo a ellos, el 26 de octubre los rectores, confundidos en su capacidad de control de los educandos y de los docentes, negocia a puerta cerrada, y de espaldas a las universidades, con el presidente Iván Duque. Su resultado: 2.2 billones de pesos adicionales destinados a las instituciones de educación superior, algo que únicamente cubre el 10 por ciento del total del presupuesto requerido: 21 billones de pesos para superar la crisis motor del paro: 4.5 billones a la base presupuestal que ayudaría a sanear el déficit acumulado desde 1992, y 16 billones para inversión en infraestructura.
Los rectores negociaron nuevos recursos, algo que se podría ver satisfactorio sino fuera porque desconocieron al movimiento estudiantil y sus demandas en conjunto. En el pliego nacional los estudiantes exigen garantías para que las universidades e instituciones técnicas y tecnológicas puedan desarrollar su labor misional, adicionalmente exigen soluciones para los estudiantes de universidades privadas relacionadas con créditos Icetex y el programa Ser Pilo Paga, y frenar la mercantilización de la educación1.

A estas exigencias se suman las de sus profesores, que reclaman el respeto a las garantías laborales. Gran parte de los profesores están vinculados a los centros de estudio mediante prestación de servicio, como docentes ocasionales, y hora cátedra, tipo de contratos que no solo afecta la calidad de educación que reciben los universitarios, sino que impiden al docente desarrollar investigación de punta, construir comunidad, así como vivir dignamente de su labor.

Pero la relación entre estudiantes y docentes, que le da otro cariz a sus demandas, no para ahí; una coordinación no programada con trabajadores sindicalizados (CUT, CGT, CPC, CTC), y otros sectores sociales inconformes, también va ganando cuerpo, propiciado esta vez por el rechazo generalizado que encontró la Ley de financiamiento o reforma tributaria. Un frente social en contra del actual gobierno se va abriendo paso.
Desnudo, arte y resistencia, ¡viva la universidad pública!

Miles de estudiantes han salido a las calles durante los últimos dos meses; expresiones callejeras que son continuidad de las vividas en otras épocas, a lo largo de los casi 100 años de protesta estudiantil que conoce el país. Manifestaciones callejeras, sello distintivo de la conciencia joven del país que resiste ante las injusticias y malos manejos de los gobiernos de turno, buscando con ello construir un mejor país para todas y todos.

Es así como por estos días hemos visto de nuevo por las calles desfiles multicolores, comparsas, batucadas, performances, plantones pacíficos, tertulias en bibliotecas, conversatorios, clases en centros comerciales, aeropuertos, marchas, huelgas de hambre de profesores y estudiantes, campañas pedagógicas e informativas hacia la ciudadanía en medios de transporte público, acciones todas ellas que le han agregado formas, tonos y colores a la protesta y movilización. Las redes sociales han sido el canal por medio del cual la ciudadanía está constatando las propuestas del movimiento estudiantil; por su conducto informan, denuncian y comparten las actividades de cada día, con el fin sumar simpatías y apoyos del pueblo a la causa estudiantil.

Estas formas de movilización no son espontáneas, han sido discutidas en los dos Encuentros Nacionales de Estudiantes de la Educación Superior (Enees) realizados en los meses de marzo y septiembre. En estos encuentros se retomaron las enseñanzas dejadas por las movilizaciones de 2011 y la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (Mane), donde se logró derrotar la reforma a la Ley 30 del gobierno Santos. Enseñanzas que permitieron retomar y renovar los repertorios de movilización que hasta hace un tiempo se habían quedado en la marcha o el tropel, asumiendo nuevos formatos y lenguajes para lograr comunicar a la ciudadanía la necesidad de darle cuerpo a una universidad de verdad pública y gratuita y, claro, universal.

Miles de estudiantes a lo largo y ancho del país se han reunido en torno a formas de movilización y protesta diversas, como las caminatas que desde la segunda semana de noviembre realizan los estudiantes de la Universidad de la Amazonia (Udla), Universidad Surcolombiana (Usco), Universidad de Caldas, Universidad del Tolima (UT), Universidad de Cundinamarca (Udec) Regional Girardot, y el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) Seccional Florencia, todas ellas rumbo a Bogotá. Una forma heroica para exigirle al gobierno una negociación sin cartas marcadas.

Movilización que se renueva con el ánimo de llegarle a más sectores sociales, buscando que el debate sobre la financiación de la educación superior trascienda a toda la sociedad. Con un reto pendiente para los estudiantes: sobrepasar la consigna que ahora los anima a la movilización hasta colocar en el centro del debate nacional el sueño de muchos y muchas: el derecho a una educación superior gratuita, una educación para acceder a la cual no sea condición endeudarse con el Estado a través del Icetex; una educación que le permita a la juventud de ahora, y la que está por llegar, acercarse con tranquilidad a la ciencia y la tecnología, con espíritu crítico y mente abierta, pensando en la humanidad, con la particularidad de su país en primera instancia. Una educación no mercantilizada, pensada y regida para el bien común.

Mientras esto llega, y para evitar que los sectores hoy movilizados ganen en potencia, una vez más el establecimiento provoca choques de toda especie, dejando a su paso decenas de lesionados, encarcelados, atemorizados. La respuesta, cierta o infiltrada, genera y amplía el eco dual de: 1. Son violentos por excelencia; 2. La única forma posible de protesta es la pasiva, de recibe golpes y aguanta, de: te incumplen y debes aceptar. Todo un debate por dar por la sociedad pues ¿cuánto de certeza tiene aquello de que la violencia estatal es realmente legítima? y ¿hasta dónde puede el Estado incumplir con su misión social y la gente aguantar pasivamente tal desafuero?

A la violencia oficial se suma la acción intransigente de los rectores quienes amenazan con: a) suspensión temporal del semestre, b) cierre parcial de universidades, c) cancelación definitiva del calendario académico. La Universidad Distrital, la del Atlántico, de Pamplona, Pedagógica y Tecnológica de Colombia, de Córdoba, de Cundinamarca –sedes Fusagasugá y Girardot– han suspendido semestres, en la Universidad Nacional la rectora dio plazo hasta el 16 de noviembre para reanudar clases, de lo contrario dará por finalizado el semestre, algo contradictorio luego de haber convocado una votación en la que 19.255 estudiantes decidieron mantener el paro, y 8.475 no, demostración de que no es un pequeño núcleo el que impulsa –e impone– el paro, y de la convicción reinante entre ellos de la justeza de esta lucha.

Movimiento estudiantil

Estamos ante una disputa nacional con raíces. En el mes de marzo se realizó el primer Encuentro Nacional de Estudiantes de la Educación Superior –Enees–, un espacio que congregó a estudiantes de instituciones oficiales y privadas del país y en el cual se definieron líneas de acción, discusión de problemáticas nacionales, y fortalecimiento de alianzas entre las difrangentes organizaciones y procesos estudiantiles; en septiembre tomó forma el segundo encuentro, que promulga el pliego nacional de exigencias, en el cual postulan las necesidades de pensar una Universidad con acceso, financiación, autonomía, garantías de participación y permanencia, y de movilización para la comunidad estudiantil.

De este segundo encuentro nace la Unión Nacional de Estudiantes de la educación Superior –Unees–, “una estructura organizativa nacional donde nos congregamos los y las estudiantes de distintas IES públicas y privadas del país en torno a la lucha por una educación como derecho fundamental y bien común”2; se desprende igualmente el paro nacional indefinido por la educación superior iniciado en el mes de octubre.

No se vende

La educación en general y la universitaria en particular, han estado en el centro de disputa por mucho tiempo en el mundo entero, entre aquellos que consideran el conocimiento como privilegio de unos pocos, y quienes la defienden con acceso generalizado, gratuita, de excelencia y como bien cultural de la humanidad. En Colombia los últimos 35 años han estado permeados por dos dinámicas: la primera es la expansión gradual del sistema de educación superior, entre universidades, centros técnicos, tecnológicos públicos y privados, la cobertura ha ido en aumento: mientras que para el 2002 se registran 1.000.148 estudiantes3, representando el 24.4 por ciento del total de estudiantes graduados que lograron acceder a la educación superior, para el 2007 eran 1.362.509, el 31.7 por ciento, para el 2015 registra un aumento a 2.293.550, el 49.4 por ciento. Para el 2015 el 50.9 por ciento de quienes concurren al aula corresponde a IES Públicas4; un avance, tímido, en medio de la mercantilización propiciada por los gobiernos, empresarios y políticos, y la defensa del acceso a la misma por parte de estudiantes, activistas, y movimientos sociales.

La segunda dinámica alude a una progresiva desfinanciación de las instituciones de educación superior, vía exigencias de acreditación de alta calidad sin adiciones presupuestales, profesionalización de planta docente, inversión en infraestructura y tecnología, pago de pensiones, y desviación de recursos hacia créditos estudiantiles, entre otras realidades. Como única alternativa, y para poder seguir funcionando, la venta de servicios, la privatización práctica de secciones enteras de estos centros de estudio, y la dedicación de conocimiento y experiencias de numerosos docentes para atender los compromisos contraídos con las empresas privadas. A la par, incremento de matrículas en pre y posgrados, especializaciones y doctorados, tornando más económico viajar a estudiar a otros muchos países que hacerlo en el propio.

Es una realidad que poco a poco lleva a estas instituciones a pensarse la educación en función del mercado, donde quien puede acceder es aquel que cuenta con los recursos suficientes para costearse el pago semestral, además de pagos de manutención y sostenimiento.

Sin duda, una realidad que le brinda soporte a la lucha, movilizaciones y paro que hoy tiene en la calle a miles de jóvenes universitarios.

1 Pliego nacional de exigencias https://www.facebook.com/UNEES.COL/photos/a.145142972824967/237778233561440/?type=3&theater
2 Ministerio de educación https://www.mineducacion.gov.co/cvn/1665/fo-article-119496.pdf
3 Unees, Declaración política https://www.facebook.com/UNEES.COL/photos/a.145142972824967/237140343625229/?type=3&theater
4 Ministerio de educación https://www.mineducacion.gov.co/sistemasdeinformacion/1735/articles-212350_Estadisticas_de_Educacion_Superior_.xls|

Información adicional

  • Antetítulo:Paro nacional universitario: 
  • Autor:Julio Vargas
  • Edición:252
  • Sección:Movimiento social
  • Fecha:Noviembre 20 - Diciembre 20 - 2018
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