Jueves, 28 Febrero 2019 16:53

De cómo se fabrica un personaje

Escrito por Equipo desdeabajo
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De cómo se fabrica un personaje

La cita fue acordada en un discreto café de los que conservan sus puertas semiabiertas en Altamira. Concurrió a la invitación sin sospechar que allí cambiaría su vida.

 

Llegó puntual y no vio caras extrañas: Esteban Prudencio, viejo amigo de Acción Democrática y continuo visitante de la Asamblea Nacional, y, junto a él, Reinaldo Arenas, funcionario del gobierno de Maduro, “rojo rojito” como alguna vez dijera Chávez de los más fieles, pero nunca activo mediático, simplemente un funcionario que cumple con sus labores burocráticas, aparentando lealtad pero desde adentro tratando de sabotear aquello con lo que no comulga.

 

Tras de sí quedó la puerta entrecerrada y se dirigió a la mesa donde estaban quienes lo habían citado para una conversación “importante”. El ambiente del café, parecía sacado de uno de tantos de Miami; era de confianza, las conversaciones que por aquí y por allí se escuchaban, con voz cargada de odio, insistían en lo destruido que estaba el país y la necesidad de actuar contra Maduro.

 

–Hola, —saludó Esteban, quien levantándose de su asiento le extendió la mano con seguridad. Una sonrisa en su rostro expresaba su agradecimiento.

 

 

Juan correspondió el saludo y apretó fuerte la mano.

 

Del otro lado de la mesa Reinaldo esperaba también darle bienvenida.

 

Surtidos los saludos y compartido asuntos menores, Esteban ordenó un jugo de lechosa, Reinaldo uno de parchita, y Juan su infaltable guayoyo. La conversación entró en calor:

 

–Juan –comentó Esteban— , conoces la situación en que la Asamblea Nacional ha entrado, así como el liderazgo que se requiere para enfrentar a Maduro.

 

—¿Para eso me citaron? —Juan alzó las cejas.

 

—Sí, estamos paralizados y necesitamos caminar de nuevo —agregó Reinaldo— esto es insoportable, nos van a acabar a todos. Ya acabaron el país.

 

–De acuerdo —asintió Juan—, la Asamblea está confundida. Falta liderazgo. Todos miramos para lados distintos;

 

—Estamos divididos —reforzó Estebán—. Eso nos impide mostrarnos como una alternativa creíble. No levantamos cabeza tras el golpe de la Asamblea Constituyente.

 

—Por eso te citamos —enfatizó Reinaldo—. Hemos estudiado las historias de vida de los 165 miembros de la Asamblea, tratando de ubicar una con el potencial de un liderazgo nacional.


—Alguien que por sus cualidades, su origen familiar, su trayectoria, su aspecto, desprevenga a unos y gane a la mayoría, en la Asamblea y en todo el país —concluyó Estebán.

 

—¿Y quiénes son “nosotros”?, —preguntó Juan— No es posible que ustedes dos puedan hacer tamaño trabajo.

 

Reinaldo continuó, con voz calmada y segura:


—Vamos a ser francos: tenemos el apoyo de Trump, hemos reunido la información que nos han solicitado sus más cercanos colaboradores. Han dispuesto un equipo tremendo: no solo militares, sino psicólogos, antropólogos, sociólogos, politólogos, economistas, mercadotecnistas, comunicadores, fisiólogos, y muchos más. Lo que te imagines, allí están trabajando con nosotros.

 

Esteban interrumpió para reforzar:


Luego de evaluar los intentos de desbancar a Chávez y Maduro, siempre surge la pregunta: ¿por qué no logramos derrotarlos? Hemos sacado lecciones que nos permiten asegurar que el poder chavista en cabeza de Maduro está llegando a su final y no podemos permitir que tomen de nuevo aire.

 

 

 

 

Reinaldo chascó los labios:


—Ahora que de nuevo los tenemos arrinconados, ahogados en lo económico, ha llegado el momento.

 

—No tengo la menor duda —asintió Juan con energía—, La economía ahogó al gobierno, lo tiene sin margen de maniobra; en la calle el desespero es evidente, el descontento respira por todos los poros. Pero, nadie sabe qué hacer.

 

–El desespero económico no es suficiente para que el gobierno caiga, hace falta una alternativa confiable –sentenció Reinaldo—. Ya ves, —dijo mirándolo a los ojos—, la crisis es insoportable, cubre todo el país, pero la gente no se queda a pelear: no, la gente se va, cada uno trata de resolver lo suyo; además, para los más convencidos el gobierno les tiene el mercado, así sea poco y malo, pero algo hay para comer. La resignación es mucha.


Juan miraba a Esteban y a Reinaldo y una sonrisa comenzaba a esbozarse en su rostro. Estebán se dio cuenta que estaba cerca de convencerlo.

 

–Tenemos que mostrar que la única salida ante la crisis no es huir del país, que para recomponerlo tenemos que enfrentar a Maduro, y para ello, como ya dijimos, necesitamos un liderazgo creíble.

 

—Ese liderazgo, , solo tu, Juan lo podés encarnar —señaló, casi triunfante, Esteban.

 

Juan, un político de La Guaira, que en pocos años se abrió paso en Voluntad Popular, no ocultó su asombro. Allí estaban Leopoldo López (su amigo y fundador del partido en que militaban), Enrique Capriles, Antonio Ledazma, María Corina Machado y otros más, todos con mayor experiencia, todos conocidos en Venezuela por haber liderado diversas campañas.

 

—¿Por qué yo? —preguntó, sin salir de su estupor.

 

—Juan, entiéndeme —explicó Estebán—: entre los bloqueos que no hemos podido superar está que Capriles, Leopoldo, y Ledezma son identificados como los ricos de Venezuela, gente “bien”, blanca, la que en otros tiempos se benefició de los gobiernos de entonces. El pueblo tiene memoria; con esos líderes nunca será posible quebrar al chavismo.

 

—Además —reforzó Esteban— el Gobierno los tiene amedrentados; todos sospechamos que a Leopoldo lo han dejado recluido en su casa porque aceptó callarse, o por lo menos solo decir cosas que Miraflores acepte.

 

—La conclusión es una —retomó Reinaldo—: necesitamos a alguien que esté más cerca del pueblo, que provenga de él, y que incluso —no pudo evitar una sonrisa socarrona—, se parezca al líder que ese pueblo aún no olvida…

 

—Ese eres tú —remató Reinaldo.

 

A Juan se le erizaron todos los poros de la piel. «Me puse arrozudo», pensó, pero no dijo nada. Era evidente que sus amigos lo martillaban con una idea que nunca había considerado pero que no le disgustaba del todo. Su juventud era un obstáculo, pero de la noche a la mañana se abría la posibilidad de ser el gran líder nacional de la oposición, lo que no solo era una responsabilidad gigante sino que requería mucha capacitación; en Voluntad Popular nunca le habían ofrecido un viaje a Europa o Estados Unidos para concentrarse algunos meses y formarse con talante presidencial.

 

Mientras su cabeza trabajaba a millón, escuchó que Reinaldo hablaba como desde dentro de un tubo:

 

—Escucha: El factor fundamental para quebrar la constante de derrotas es lo cultural. Tenemos la gente, no es sino sacarla de su pasividad y resignación. Eso se hace con un liderazgo convincente, acompañado de una ofensiva mediática. Nuestros amigos gringos ponen a nuestro servicio todos los medios con que cuentan…

 

—Para complementar todo—redondeó Esteban—, la consigna es estrangular y aislar al gobierno, sacarle el oxígeno económico y reducir su margen de maniobra para que la gente sienta que la crisis es cada día mayor y se decida a luchar a nuestro lado y, claro, dividir el ejército, factor definitivo, sin el cual es imposible el cambio.

 

—¿Y ustedes creen que Maduro y los militares van a quedarse sentados sobre las manos y dejar que un nuevo liderazgo nacional prospere? —interrumpió Juan con sonrisa sarcástica—; ya me veo preso como los que han intentado lo mismo.

 

–Juan –continuó Esteban–, si no estuviéramos seguros de que eso no volverá a suceder no estaríamos hablando contigo. Nuestros amigos están dispuestos a jugarse a fondo, y para ello ya han enfilado recursos de todo tipo por toda América y en Europa; vendrá una gran ofensiva diplomática, una verdadera disputa geopolítica para protegerte, para reclamar elecciones de nuevo tipo, supervisadas por veedores de todos los países que están con nuestra causa; este es un Gobierno débil y no se atreverá a tocarte un pelo…

 

–Uhmm, no estoy seguro —Juan sacudió la cabeza mientras con su mano derecha acercó a su boca otro sorbo de guayoyo. Parecía reflexionar en voz alta–, supongamos que no nos dejen solos… pero mi experiencia no da para tanto. ¿Por qué creen que puedo acabar con Maduro y con el chavismo? Me la ponen difícil, vale, cónchale.

 

–Mira pana, —empezó por explicar Reinaldo—, tú provienes de La Guaira, no eres caraqueño ni maracucho, ni contaste con las ventajas de los que son criados allí; te hiciste con esfuerzo en el estado Vargas ganando un sitio dentro de Voluntad Popular con persistencia y arrojo; tienes lectura de país, tus estudios en ingeniería industrial y en gerencia pública te han forjado un sentido de lo organizativo, de la planeación y del orden; ya desde tus estudios en la Andrés Bello, como líder en tu facultad y delegado al consejo de estudiantes mostraste vocación de liderazgo, y a lo largo de los últimos años no te arrugaste cuando tocó salir a protestar, exponiendo tu integridad, sin temor ante los disparos de los antimotines que dejaron su huella en tu cuerpo, lo que te valió el apoyo de la juventud y de todos los que te conocen; además tienes energía para ganar el liderazgo del partido…

 

—Cónchale, sí que me han estudiado— ironizó Juan.

 

—Estudiamos a todos los asambleístas, te repito —enfatizó Esteban.

 

—Hay dos factores decisivos —interrumpió Reinaldo— que inclinan la balanza a tu favor: tu juventud y el tremendo parecido que tienes con el Chávez joven…

 

–No me digan. ¿Y quién vio lo que nunca he visto yo? —preguntó mientras sorbía las últimas gotas del guayoyo.

 

—Aunque no lo creas, —retomó la explicación Esteban—. Cuando empecemos todo el proceso de formación para lanzarte como líder nacional, te vamos a mostrar un estudio fotográfico tuyo junto al de Chávez, y cuando lo veas te darás cuenta que eres la fiel imagen del joven militar que convenció a este país durante años y que neutralizó a Acción Democrática y al Copei. Tu tarea es revisar con atención todo el material visual que te pasarán de Chávez, para que conozcas a plenitud sus gestos y así asumas algunos de ellos, sin negar tu espontaneidad, sin dejar de ser lo que eres, pero es necesario explotar las afinidades corporales que tienes con Chávez para que el inconsciente de la gente las retome y se incline por reconocerte. Ganarte la presidencia de la Asamblea Nacional es el otro paso imprescindible para poder ganar audiencia nacional e internacional.

 


—Bueno, y si aceptó —dijo Juan aún con mirada incrédula— ¿qué ofrecen sus amigos para mi seguridad y la de mi familia?

 

—¡Todo! —sentenció—. Como te dijimos, Maduro no se atreverá a tocarte un pelo. Pero no podemos confiarnos, y por ello se diseñará un plan para protegerte, un sistema de comunicaciones moderno, lo mejor de la tecnología para evitar interceptaciones en las comunicaciones, así como también contarás con un equipo que logre moverte con sigilo de un lado a otro.

 

—Pero ustedes solo están considerando el mejor de los escenarios –cuestionó Juan– si esto toma forma en el mejor de los casos terminaremos en una negociación en la cual se acuerde la salida de Maduro, aceptando la transición a través de un tercero, a mi no me dejarán a la cabeza del resultado final.

 

—Puede ser –aceptó Reinaldo–, pero por ahora avancemos con el mejor de los escenarios y sus distintas variables…

 

—Esa debe ser nuestra preocupación principal, de ahí que, pensando en que algo salga mal –dijo Esteban bajando la vista– te abrirán una cuenta bancaria en un lugar seguro a la cual podrá acudir tu familia. Tu hija Miranda y tu esposa Fabiana no quedarán abandonadas.

 

—Bueno, y ¿dónde me capacitarán? —preguntó Juan con una expresión entre aceptación y resignación.

 

—Aquí mismo, en Caracas, sin levantar sospechas —contestó Esteban—. Por tu casa pasarán especialistas en cada una de las áreas en que requiere perfilarse quien pretenda un liderazgo nacional, más aún en un país tan difícil como el nuestro.

 

—Necesitamos hacer esto con sigilo, por ello, los amigos piensan que no es bueno que salgas con frecuencia para Miami; estando acá pasarás como el que siempre has sido y ellos —si guardamos el secreto— no sospecharán nada. La formación será breve, tu aprendes rápido y en enero de 2019 ya estarás propulsado y la historia te situará en sus anales..

Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:254
  • Sección:Conspiración
  • Fecha:Feb 20/Mar 20
Visto 209 vecesModificado por última vez en Viernes, 01 Marzo 2019 08:47

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