Domingo, 02 Junio 2019 14:06

Venezuela, el golpe del 30 de abril y el topo

Escrito por Equipo desdeabajo
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Las ilustraciones que acompañan este artículo son de “El Poeta”.Las ilustraciones que acompañan este artículo son de “El Poeta”.

La campanilla del correo electrónico no deja de sonar, tras el constante reporte de nuevos mensajes, tres o cuatro por minuto. Sobre la mesa, frente a la pantalla, en un papel encerado, hay un sánduche de pavo y jamón, pimientos verdes y jalapeños, al que no le he dado más que dos mordidas. No tengo hambre. Sólo me levanto cada media hora para volver a llenar el tazón con café humeante, el que me ayuda a seguir la noche en blanco. El cenicero está rebosado de colillas.

Mi atención está al cien. Los agentes que tenemos en Venezuela no dejan de reportar el minuto a minuto de la situación en Caracas, en Maracaibo, en Mérida, en Barinas, en Barquisimeto. La situación no es para menos, el trabajo que le hemos dedicado a esa perla de nuestro patio trasero, entre andina y caribe, es exigente, extenuante; al menor descuido se nos derrumba el andamiaje y hay que volver a comenzar. El dinero invertido –en realidad no suma más que lo que vale un puñado de cacahuetes, diría el Jefe– tiene que comenzar a mostrar resultados: hemos financiado miles de protestas, de eventos políticos, de movimientos populares contra el chavismo que ahora dirige ese conductor de vagón de metro, el señor Maduro. Es una situación de alta tensión y requiere la atención de todos mis sentidos.

Las llamadas del jefe son frecuentes y cada vez que identifico que el timbre del teléfono responde a una nueva llamada suya, sé que me va a preguntar –¿ya cayó?– y me va a tirar el teléfono antes de que le conteste que aún no. Cuando está de buen genio, que no es frecuente, dice querer “resultados más contudentes” que los alcanzados hasta ahora. La presión viene directamente de la Casa Blanca, parece que todo su staff no tuviera nada más que hacer que exigir diariamente todo tipo de reportes. Ellos quieren ver el camino despejado para el 2020, de lo contrario se volverá un asunto de campaña y allí los demócratas querrán sacar ventaja. El asunto hay que liquidarlo cuanto antes; lo sé mejor que nadie y no tengo que esperar que alguien me lo recuerde, mucho menos el Jefe.

Esta mañana, que en realidad estuvo atravesada por una larga noche, de mensajes sin parar y alta tensión por lo que estaba por suceder, me sorprendió despierto –quizás solo cabeceé algunos minutos– atento a cualquier requerimiento. A mis 69 años tengo más energía que a mis 49, pero necesito del café, del cigarrillo y de las pepas que me receta cada mes el siquiatra para no perder el impulso. En verdad ya no son los tiempos de otras misiones, incluso algunas no tan lejanas, como la que terminó con Sadam en Irak; esas sí que eran formidables. A veces creo que me han dado este objetivo como una última misión antes de invitarme a que me retire del todo. Con los Bush todo era diferente…

Ahora recuerdo, fugazmente, las semanas y meses dedicadas al convencimiento de oficiales, brindándoles todo tipo de favores y ventajas para que se sumen a la cruzada por la libertad de su país. Semanas y meses de chequeos y contrachequeos, para estar seguros de su fidelidad; no es para menos: la presencia sobre el terreno de tantos expertos y asesores cubanos y rusos demanda máxima prudencia.

La memoria ahora también me juega malos momentos, y al tratar de recordar la contraseña exacta para desencriptar el nuevo reporte tuve dudas; los buzones son varios, uno para cada agente, debo además recordar el significado real de cada palabra y los códigos con que se alude a cada una de las personas por captar dentro del alto gobierno enemigo, incluida la oficialidad que han contactado y con la que han establecido acuerdos y acciones precisas para este 30 de abril.
El nuevo mensaje, leído a la una de la amanecida, era claro: “Con la primera luz del día el pájaro volará y se encontrará con su hijo para trinar juntos”.

Eso me reconfortó. ¡Todo anda bien! Una sonrisa mejoró el aspecto de mi rostro reflejado en una de las pantallas laterales que está apagada. Las ojeras ensombrecen mi rostro, pero la mueca que se convierte en sonrisa ante la buena nueva aligera el cansancio y la severidad de mis facciones. Valió la pena confiar en mi contacto dentro de las Fuerzas Armadas de ese país, el que me aseguró que un alto agente de la inteligencia del Sebin estaba dispuesto a facilitar el plan diseñado. El “vuelo del pájaro” así lo confirmaba. Pero este agente, además, nos abrió las puertas para infiltrar la cadena de mando, atrayendo distintas unidades para la acción en marcha. El hecho de que fuera alguien de alto rango dentro del Sebin garantizaba que la contrainteligencia cubana y rusa estaban controladas.

En la soledad de mi oficina, repasé el operativo que estaba en marcha: a las 4:40 am levantarán la guardia que asegura la casa de Leopoldo López, quien, una vez afuera, se encontrará con Juan Guaidó y las primeras tropas de las que dispone en forma directa su agente del Sebin y otros oficiales que ya están sobre el terreno. A las 5 am deberán estar en las afueras de la base aérea de La Carlota, desplegando una operación sicológica para atraer a decenas de oficiales en apoyo del levantamiento armado. La noticia de la operación se desatará por diferentes medios de comunicación de todo el mundo, de manera que la población se entere en tiempo real de la misma y, al llamado de Guaidó a rebelarse contra el usurpador, se dirijan por miles hacia La Carlota. Así, franqueados por militares y por miles de sus pobladores, la base militar caerá en nuestras manos. De ahí a Miraflores será cuestión de minutos.

El agente del Sebin, en contacto con otros altos mandos y con funcionarios cercanos al señor Maduro, dará la señal para copar Miraflores. Si la operación, que deberá fraguarse en pocos minutos e imponerse por sorpresa, encuentra resistencia, ahí empezará el plan B: fuego abierto para avanzar sobre Miraflores, captura de avionetas y helicópteros estacionados en La Carlota y bombardeo del palacio de gobierno, y despliegue de tropas de los distintos batallones que están bajo mandos que hacen parte del “día de la libertad”, como Guaidó la bautizó desde días atrás, y copamiento de las principales ciudades del país. Si esta fase encuentra resistencia, el plan C implica la captura de los principales aeropuertos del país y el cierre de las principales autopistas y avenidas, control de las ciudades fronterizas, así como de las que concentran la industria del petróleo y aluminio, e instalación del gobierno “democrático” en cabeza de Juan Guaidó, y la vocería de Leopoldo López. El país quedará partido en dos, y la guerra abierta tomará forma. En esta fase de la operación, el señor Maduro quedará cercado por Colombia, Brasil y los países de las Antillas. Un bloqueo por aire y mar será dispuesto de inmediato, con lo cual el refuerzo de los enemigos desde Cuba, así como la participación de Rusia, China, Irán, Turquía o cualquier otro país, quedará neutralizada. A partir de ahí todo será cuestión de tiempo…

A las 5 am, al revisar los buzones de distintos agentes dispuestos sobre el terreno, las confirmaciones eran similares: todo andaba según lo acordado, y los agentes de la libertad ya estaban en los alrededores de La Carlota. Por radio y televisión empiezan las entrevistas para nuestros líderes. En minutos estaremos en control de La Carlota.

Cerrado este buzón abrí el dispuesto para comunicarme con el jefe, otrora a la cabeza de la Agencia y ahora al frente de la secretaría de Estado. Como respuesta de mi encriptado recibí un reconocimiento, necesario para espantar el sueño.

A las 5:15 am algo huele mal. Recibo un reporte con cierta preocupación: aún el levantamiento no estaba acompañado ni de tropa ni de civiles. La reacción de los aliados tendría que haberse sucedido para no perder el efecto sorpresa, pero no ocurre así.

Quince minutos después recibo una lluvia de mensajes cargados de preocupación, pues es evidente que las tropas para el refuerzo ya no llegaron, tampoco los millares de ciudadanos que asegurara Guaidó que llegarían, de tal manera que el efecto sorpresa sobre La Carlota se perdió. Además, para mayor inquietud, López y Guiadó, así como las pocas tropas con que cuentan, están cercadas por las fuerzas de Maduro. Un cinturón de seguridad las aísla de la población que pudiera llegar, así como de un factible avance sobre La Carlota. Además, para más preocupación, las tropas que acompañan a los nuestros comienzan a desertar.

Para asegurarme de lo leído, prendo la tele y veo a Leopoldo López y Juan Guaidó, persistiendo en su llamado al levantamiento social y armado, ambos con mirada sobre el horizonte, como tratando de encontrar a lo lejos a los miles que supuestamente se dirigen hacia ellos, en su apoyo, en su socorro.

Los mensajes siguen llegando, el cerco se va cerrando y es necesario dejar el terreno: Leopoldo, opta por la embajada de Chile, como refugio más seguro, y Guaidó se repliega sobre sus bastiones en Altamira. Nuestro mensaje directo para López, a través de la delegación chilena, es que se ubique en la embajada de España, pues su doble nacionalidad le brinda más protección, además de mayor maniobra a nuestros aliados europeos. Las tropas que se mantuvieron en la acción se repliegan hacia la delegación brasileña.

El desastre ya es vox populi en la Casa Blanca y mi jefe cita una reunión de emergencia. Nos vemos en su despacho a las ocho de la mañana, con agentes de todas las agencias. La conclusión final: fuimos engañados, un agente doble alimentó el plan y nos condujo a una trampa. ¿Cómo lo logró? Esto es lo que tendremos que precisar en los próximos días: todos los agentes fueron llamados para que entreguen sus reportes y así poder establecer por dónde y cómo se metió el topo. Por ahora hay que atacar de nuevo, y emplazar otra operación sicológica: decir que Padrino y otros altos funcionarios que estaban con el golpe fueron neutralizados por Rusia y Cuba en el último momento; asegurar, además, decir, que Maduro ya estaba montado en un avión rumbo a Cuba cuando fue convencido por los rusos de que no hiciera eso. Que se multiplique la duda y la desconfianza entre nuestros enemigos, además de que la desconfianza sobre su fortaleza se extienda sobre toda la población.

La reunión con los agentes de las distintas agencias fue difícil, ya que sobre mi recayó la sospecha de que mis agentes habían sido engañados, y yo a través de ellos. Esto nunca me había sucedido, ni en tiempos de Reagan, ni cuando Bush, siempre habíamos tenido el control de lo dispuesto para cada operación, identificando a tiempo agentes enemigos, doble agentes y cualquier otro posible tropiezo que pudiera presentarse sobre el camino. Debo mostrar que no fue así, pues no deseo una jubilación inesperada.

Un pequeño reposo vespertino me permitió recuperar fuerzas y empezada la noche me volví a conectar para escuchar las explicaciones del señor Maduro, quien identificó en nuestro agente del Sebin el culpable de la “fuga” de Leopoldo López. Por ahora no lo inculpan de nada más, pero con seguridad pasados unos días atacarán con fuerza, lo destituirán y quién sabe que más harán. Al escuchar al señor Maduro mis dudas se multiplicaron: ¿quién le hizo creer a nuestro hombre que factores fundamentales del poder estaban con el golpe? ¿Cómo pudieron fallar nuestras técnicas de contrachequeo?

Medito con rapidez sobre las explicaciones que brinda Maduro en cuanto a la forma cómo se llevó a cabo la operación y la manera cómo ellos la neutralizaron, detallo su rostro y gestos y concluyo, sin duda, que todo nuestro plan fue alimentado por ellos, que desde el principio lo tenían bajo su control. El topo que penetró nuestras redes es de gran experiencia y talento, o tal vez estamos ante un juego de tecnología, hábil manipulación de información, mostrando lo que queríamos ver, alimentando nuestro ego, dejándonos avanzar en ciertos sectores para que nos convenciéramos que el alzamiento sería múltiple y el golpe efectivo.

Medito, recorro la oficina, sirvo un café espeso, saboreo su amargo sabor, y la amargura de este mal paso me deja perplejo: sin duda los cubanos y los rusos tienen bajo su control nuestras redes en Venezuela. Ahora, como empezando de cero, nos toca cambiar a nuestros agentes, cambiar todo el lenguaje establecido para nuestras comunicaciones, y plantearnos nuevas rutas para alcanzar nuestro propósito. El 2020 se acerca, tenemos que operar con mejor tacto y sin descanso.

Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:257
  • Sección:Internacional
  • Fecha:Mayo 20 - junio 20 de 2019
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