Domingo, 02 Junio 2019 14:31

La colcha de retazos del Plan de Desarrollo

Escrito por Jorge Iván González
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La colcha de retazos del Plan de Desarrollo

El plan de desarrollo, Pacto por Colombia, Pacto por la Equidad, que finalmente aprobó el Congreso es una colcha de retazos. Los 349 artículos no tienen consistencia, y no se derivan del diagnóstico presentado en las Bases del Plan Nacional de Desarrollo. Lo lógico sería que el plan tuvieran los ejes definidos en el diagnóstico. Esta secuencia no existe, y las Bases tienen muy poca relación con el conjunto de los artículos. Los temas que se mencionan en la versión final son variados y tocan una multiplicidad de asuntos. La financiación de los programas no es clara. En fin, el Plan de Desarrollo no es una guía para la acción del gobierno. No es un Plan. Es una infinidad de propósitos dispersos.

El primer capítulo está centrado en el presupuesto, y se destacan tres aspectos: i) El alto nivel de agregación. Con este tipo de presentación, no es posible precisar ni el destino de los recursos, ni las fuentes. ii) La dependencia de los recursos del sector privado. El 33,1% de la financiación debe ser aportado por los privados a través de las alianzas público-privadas (APP). Esta confianza del Plan en la financiación privada es ingenua. iii) La dependencia de los recursos de los gobiernos locales. El 11% de la financiación le correspondería a los municipios y a los departamentos. Esta alternativa no tiene ninguna razón de ser porque los gobiernos locales ya están ejecutando sus planes de desarrollo. El gobierno supone, sin más, que estos planes locales son compatibles con el plan nacional, y de manera arbitraria contabiliza las finanzas locales como parte del presupuesto del plan nacional.

El segundo capítulo se refiere a los mecanismos de ejecución del plan, y se le da especial importancia a la legalidad, que cubre un abanico amplio, que va desde la “protección social”, hasta la regulación de las actividades relacionadas con la minería y el medio ambiente. Sin duda, los propósitos son loables, y el más relevante es el control a la desforestación.

En el Plan se propone fortalecer a la Superintendencia de Servicios Públicos. Además, en el art. 19, se fija una nueva contribución para financiar las comisiones de regulación. Claramente, esta norma tributaria, y otras más que se incluyen en el articulado, no guarda relación con los ejes del plan de desarrollo, y debería declararse inconstitucional. Siempre ha sido claro que los tributos requieren una norma especial, y no pueden ser incluidos en la ley del plan. En varios artículos se introducen normas tributarias.

En este capítulo también se incluye la financiación de los sistemas de transporte masivo. Se reconoce que la tarifa al usuario no es suficiente para sostener la operación. Por tanto, es necesario recurrir a subsidios, pero se advierte que su financiación no se puede hacer con recursos del gobierno nacional, sino con ingresos de la propia unidad territorial (departamentos y municipios). Es positivo que se acepte de manera explícita que se requieren subsidios. Los municipios tienen que ir aceptando que es indispensable subir los impuestos, con criterio progresivo, sobre todo el predial.

En otra sección del segundo capítulo se menciona la conversión de Colciencias en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Según el gobierno, con esta cambio institucional se avanza en la consolidación de la ciencia en el país. Realmente no es así porque el nuevo ministerio funcionaría con el mismo presupuesto de Colciencias, que es pírrico.

En el capítulo tercero se introduce el pacto por la equidad, que incluye, educación, salud, subsidios.

Se recuerdan los compromisos adquiridos por el gobierno para financiar la educación superior. La agregación de los valores no es clara.

Se propone, además, la creación de una comisión que evalúe los cambios que se le deban hacer al Sistema General de Participaciones, de tal forma que se logre mayor equidad y cobertura.


Se crea una Mesa de Equidad, que debe vigilar los logros que se consigan en la lucha contra la pobreza y la pobreza extrema.

Después de las críticas que se le hicieron a la primera versión del articulado por la poca relevancia que se le daba a la paz, en la versión final se ordena la creación del trazador presupuestal para la paz, que debe velar para que la ejecución del gasto efectivamente contribuya a la consolidación de la paz. En el Plan no se ofrecen mayores detalles sobre la forma como operaría.

En la parte relacionada con la salud, se dan algunas pistas de la forma como se financiaría el déficit del sistema que es cercano a los 10 billones de pesos. Falta claridad sobre las particularidades del cierre financiero.

El desorden del plan de desarrollo no permitió definir una ruta, así que el país continuará tomando decisiones con criterios de corto plazo, y sin una visión estratégica. Mientras tanto, persisten las amenazas contra la paz, y el país seguirá con la misma senda económica, caracterizada por la dependencia creciente de hidrocarburos y minerales. Con el desorden de opciones del Plan, es imposible dar pasos reales hacia el cambio de la matriz energética.

 

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16 de mayo de 2019.

Información adicional

  • Autor:Jorge Iván González
  • Edición:257
  • Sección:Economía
  • Fecha:Mayo 20 - junio 20 de 2019
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