Martes, 30 Julio 2019 08:50

Una misión al orden del día

Escrito por Gonzalo Arcila Ramírez
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Una misión al orden del día

Hay una sana expectativa por la nueva Misión de Sabios convocada por el presidente Duque, y tal vez por eso poco se discute acerca de lo sucedido con las recomendaciones presentadas por la anterior Misión. Es saludable, pues, recordar algunos hechos que condujeron a la creación de la llamada Misión de Sabios por el hoy expresidente César Gaviria. En su condición de Presidente que convocaba, afirmó que en su gobierno algo se hizo pero en educación no se hizo nada: “[…] se hicieron algunas cosas pero en educación en cambio no se avanzó nada”.

Ese juicio autocrítico no lo expresaba solamente Gaviria. El ministro de Hacienda de la época, Rudolf Hommes, declaró en El Tiempo (febrero 16 de 1994) lo siguiente: “Verdaderamente le hubiera metido más plata a la educación, si nos hubiéramos dado cuenta a tiempo de su importancia y prioridad”.

Bueno es recordar que el gobierno si tuvo una política educativa: se llamó “Apertura educativa”. Esa política tuvo un rechazo rotundo de los maestros y de Fecode, su organización sindical. El número 23 de la revista Educación y Cultura recoge las razones que llevaron a enfrentar la propuesta del Gobierno y a proponer que en correspondencia con los nuevos postulados de la Constitución de 1991 se elaborará una Ley estatutaria de la educación.

El proceso político cultural que se inició culminó con la promulgación por el presidente Gaviria de la Ley General de Educación, el 8 de febrero de 1994. En el informe de la misión: “Al filo de la oportunidad”, se caracteriza esta Ley en los siguientes términos:”Esta ley abre caminos prometedores para una verdadera reforma de la educación formal y está actualmente en proceso de reglamentación. La autonomía de las instituciones, el proyecto educativo institucional, el gobierno escolar con participación de la comunidad y la constitución de juntas de educación, desde las municipales y departamentales hasta la nacional prometen una mejor relación entre la educación y la sociedad civil, y permiten anticipar una dinámica de renovación educativa”.

Pero estas expectativas de renovación se fueron paulatinamente debilitando en la maraña de los acontecimientos que convirtieron los asuntos del narcotráfico y la guerra en lo fundamental. En esa situación adversa, sin embargo, la educación tuvo en los maestros y los estudiantes unos defensores aguerridos.

Estamos pues de nuevo al filo de la oportunidad y sigue vigente la expectativa de una dinámica de renovación educativa. Pero se puede ir más allá, como lo propuso García Márquez en la proclama que escribió: “Creemos que las condiciones están dadas como nunca para el cambio social, y que la educación será su órgano maestro”.

Los acuerdos de La Habana proporcionan unas premisas histórico culturales para el cambio social y la nueva Misión de Sabios puede avanzar en la elaboración de propuestas para convertir a la educación en su órgano maestro. Pero también puede suceder lo que ya sucedió.

Veamos. Aunque la nueva Misión fue convocada al inicio del Gobierno, la expectativa de un cambio social no aparece en el horizonte del presidente Duque y del jefe de su partido, Álvaro Uribe. Pero frente a esa voluntad adversa al cambio existe un amplio consenso en la sociedad colombiana alrededor de la defensa de la paz y la necesidad de cambios que nos lleven de la República política a la República social. Ojalá los nuevos comisionados tengan la lucidez suficiente para apoyarse en esa dinámica de la sociedad al elaborar sus propuestas.

¿Estaremos frente a una nueva frustración o la sociedad colombiana logrará hacer de la educación el órgano maestro del cambio social que necesitamos?

Información adicional

  • Autor:Gonzalo Arcila Ramírez
  • Edición:259
  • Sección:Opinión
  • Fecha:Julio 20 - agosto 20 de 2019
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