Sábado, 07 Diciembre 2019 17:25

¿Paro? ¿Movilización?

Escrito por Equipo desdeabajo
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¿Paro? ¿Movilización?

Un ambiente triunfalista copa a diferentes instancias de los movimientos sociales colombianos, embriagados con la consigna de paro y la sintonía con un significativo segmento de nuestra sociedad; sin embargo, para otros sectores de la sociedad colombiana el paro aún no se concreta, aunque sí la protesta social. Acá un debate pertinente aunque parezca gramatical.

 

De acuerdo con el diccionario, “Se llama paro a la suspensión de actividades colectivas dispuesta por una autoridad o por un cierto grupo. En este sentido suele emplearse como sinónimo de huelga, una situación que se produce cuando los trabajadores toman la decisión de interrumpir sus tareas en reclamo de mejoras en las condiciones laborales”.

El sentido de paro, es evidente, está claramente relacionado con el mundo del trabajo y su connotación de “cese de actividades” tiene que ver con sociedades donde el mundo de trabajo estaba ligado a fábricas o empresas, con garantía de trabajo para la mayoría absoluta.

Es claro que esa no es la realidad de países como el nuestro, o de otros como el chileno, donde la mayoría de la gente trabaja por cuenta propia. Más complicado aún en Colombia donde la menguada presencia del sindicalismo, con ausencia notable en el sector privado de la producción, impide que un llamado a paro alcance respuesta.

No así la movilización o la protesta ciudadana, la cual, como sucedió este 21 de noviembre, puede parar una parte del funcionamiento cotidiano de las ciudades, como el comercio al por menor, el transporte público y la normalidad académica en colegios y universidades.

Esto no es cosa menor. Una acción de movilización y protesta, de mantenerse en el tiempo o de lograr rápidamente una expresión masiva, puede llevar contra las cuerdas al gobierno de turno y a la clase que lo soporta y se beneficia mayoritariamente del mismo. La protesta y la movilización constante interrumpe el ritmo normal de las ciudades y con ello el flujo de mercancías, interrumpiendo el ciclo producción-mercado-consumo, y así, aunque de manera indirecta, bloquea la producción. El paro, por tanto, puede llegar por vía indirecta, pero no en pocos días.

La movilización y la protesta ciudadana es, por tanto, la posible expresión que hoy tienen los millones que se congregan en ciudades principales, como los cientos o decenas de miles que pueblan urbes intermedias. Y toman forma, y se conducen así mismas, sin necesidad que un partido esté al frente del llamado. Es más, en muchas ocasiones expresan rechazo a las agrupaciones políticas, a las que relacionan con el poder.

Llamar paro a lo que no es tal puede llevar a confundir a quienes están dispuestos a responder a un llamado a la protesta, implicando a la hora de los balances, incluso, un resultado menor al realmente alcanzado. Llamar a lo contrario, a la movilización, puede alivianar la carga ubicando blancos más alcanzables y que, a la hora de los sucesos me- jora la autoestima de quienes participan en los mismos.

Esto es lo ocurrido en Colombia el día jueves 21 de noviembre. No hubo paro aunque sí movilización, y no de poca monta, lo que explica que el Gobierno haya dicho que “ha escuchado”. Una movilización que hizo sentir a quienes participaron de la misma que sí es posible conseguir lo demandado: parar las reformas pensional y laboral, impedir la venta de empresas públicas rentables y estratégicas que son de todos/as, redireccionar el rumbo económico del país, parar el asesinato de los liderazgos sociales, obligar a la paz real y con ello al lánguido final de una guerra que despoja territorios y desplaza a miles, y mucho más.

De así ser, y mientras el país procesa lo sucedido, así como el gobierno acepta a carta cabal esta demanda ciudadana, todo indica que el 2020 será una larga jornada marcada por otras muchas movilizaciones sociales, masivas, que tensarán el pulso con el mal gobierno, para que cese el neoliberalismo, razón de ser de toda su agenda económica, social y política en boga, agenda adscrita a un nuevo intento del capital por profundizar su acumulado y controlar territorios, agenda que expresa, entre otros aspectos, la disputa que hoy libran los imperios por el dominio y el mercado global, disputa que ha encontrado en América Latina, con fuerza notable en Ecuador y Chile, el rechazo digno de sus poblado- res, pero también en Argentina, en esta ocasión por vía electoral. La disputa llegará a otros países y se ahondara en los que ya tomó forma, y en Colombia podría llevar a giros hasta ahora visto con gran timidez.

 

 

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Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:264
  • Fecha:Diciembre de 2019
Visto 1084 vecesModificado por última vez en Jueves, 19 Diciembre 2019 10:07

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