Sábado, 07 Diciembre 2019 17:29

Retos que desprende el Paro (movilización) nacional

Escrito por Equipo desdeabajo
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Retos que desprende el Paro  (movilización) nacional

Sorprendidos, esta es la expresión que resume el ser social y político al anochecer del 21N y un día después del mismo. Sorprendidos, no es para menos, por el despertar de rabias, energías, disposiciones, por los miles que se lanzaban a las calles a exigir cambios; un desfogue de reclamos contenido por años y que encontró en el llamado a la protesta realizado por las centrales obreras la ocasión para levantar la voz.


Y la voz se escuchó, pero con infinidad de tonalidades, tan variadas que cada persona parecía contener y resumir una consigna, evidencia de la ausencia en el país de un referente nacional de cambio con sintonía social. Esta es la primera evidencia arrojada por el llamado paro, que más que ello era una masiva movilización ciudadana. (ver, ¿Paro? ¿Movilización?, pág. 3).


A la sorpresa le siguió la pretensión e intento de las organizaciones sociales y políticas de un volcán humano que parecía contener tanta energía como para sacar de su lugar a todo aquel que se les impusiera. Y tras querer, precisar un pliego de exigencias, unas vocerías para la negociación con el gobierno, etcétera, lo que demanda construir un comité negociador del paro.


La atomización que caracteriza a las organizaciones del llamado campo popular descolló de inmediato a través de diversos comités que trataban de garantizar cierta orientación a la multiforme protesta en curso, llegando por las redes diversas agendas para el qué hacer por ciudades y, en el caso de Bogotá, por localidades. Esta fue la segunda evidencia que emanaba de los sucesos en curso. Atomización y ausencia de liderazgos con reconocimiento ampliado que también queda reflejado en la amplia delegación constituida para “negociar” el pliego con el gobierno, reflejo claro, nítido, de la desconfianza reinante entre la dispersa izquierda que pervive en el país y de la ausencia de coordinaciones estables, permanentes, que desde siempre se preocupen por superar las diferencias que separan a unas y otras de las fuerzas adscritas a esta matriz política.


Desde el campo gubernamental, la respuesta violenta y manipuladora, tratando de posicionar agendas y legitimar procederes, con un reclamo pacifista, falso, a ultranza parecía abrirse, marca una senda de control social y dominio ideológico. Por un lado una ofensiva a través de medios de comunicación con alegatos que desconocen que precisamente es el Estado, el Gobierno y sus fuerzas represivas el centro de la violencia, por el otro, maniobras sobre el terreno para sentar miedo: ahí está todo aquello del saqueo, de la amenaza de robo sobre conjuntos residenciales, casas y tiendas de barrio, pero también el ataque del Esmad en contra de quienes ejercían su derecho a la protesta. Lisiados, golpeados, maltratados, encarcelados, amenazados, y muertos, quedan como reflejo directo de esta realidad. La tercera evidencia, es claro: el afán del establecimiento por deslegitimar la necesidad de un cambio estructural en nuestro país, y para ello el recurso de la división de las resistencias, aislándolas del apoyo social que buscan y requieren lograr, es el camino seguido.


Es una respuesta-maniobra desde el poder que desnuda su conocida capacidad intimidadora, el potencial de muerte que cargan sus fuerzas militares y policiales, lo que a su vez abre el interrogante ¿qué hacer para que estas fuerzas asuman un perfil cada vez más afín al pueblo y no en su contra? ¿Cómo actuar dentro de la juventud para que al buscar trabajo en estas instituciones no cambien su actitud cuestionadora ni renuncien a su sueño de una sociedad donde la justicia siempre esté como ideal posible?


Algunos retos de esta coyuntura


Es este conjunto de realidades las que nos llevan a buscar y precisar los retos que desprende el momento vivido, en medio del cual se escucharon valoraciones políticas que presagiaban los más descabellados y voluntaristas desenlaces de la coyuntura, llegando por ello a plantearse como posibilidad una crisis tal del régimen que diera al traste con el actual gobierno.


Valoraciones que dejan a un lado aspectos concretos que no deben dejarse pasar por alto, entre ellos: los levantamientos sociales conocidos por estos días, tanto en Chile como en Colombia, no así en Ecuador, no son el producto de la acción de las organizaciones sociales. Las experiencias vividas, revelan que las expectativas, revelan que las expectativas de las sociedades van más allá de los partidos políticos y organizaciones tradicionales.


Enseñanza que nos permite plantear algunos de los retos por encarar desde los sectores alternativos, en pos de superar la dispersión reinante en Colombia:


Retos para las organizaciones sociales y sindicales. Aunque la propuesta de agruparse en el Comando Nacional de Paro era indispensable, resalta que tal necesidad no surgió de una labor de coordinación previa ni de un acuerdo respecto de la táctica política por implementar en el actual momento político del país.


Es conocido que en ocasiones o por ciertos periodos de tiempo se establecen ciertas coordinaciones, pero las mismas van más allá de construir agendas sociales -sumatoria de tareas- con las cuales no logra superarse el tareismo ni el coyunturalismo. Coordinaciones que en otros momentos abordan aspectos como el electoral, pero no mucho más. El debate bien argumentado sobre el porvenir, y sus retos en todos y cada uno de los aspectos que implica, siempre está en deuda.


Abrir espacios, vincular nuevas generaciones. Los sucesos en curso dejan en claro que las organizaciones sociales, pero sobre todo las sindicales, están en mora de rejuvenecerse y para ello es obligatoria renovar y abrir estructuras abriendo espacios a la inmensa mayoría que trabaja pero no cuenta con un contrato de trabajo ni con estabilidad laboral alguna. Renovación que también implica nuevos lenguajes, nuevos simbolismos, nuevas formas de acción directa.


Retos para la comunicación alternativa. La coyuntura actual nos evidenció que los medios alternativos aún no logramos el nivel técnico ni humano para realizar el cubrimiento completo de una jornada de este tipo, pues si se mira con detenimiento, pocos medios (o ninguno) lograron(mos) cubrir minuto a minuto lo que pasaba en las calles y así informar al conjunto de la sociedad en tiempo real, para luego hacer el análisis de rigor, dejando a un lado los lugares comunes.


Sin desmeritar, es necesario decir que más allá de abrir grupos de Whatsapp para compartir imágenes, cadenas, videos, audios, mensajes y fotografías o la realización de transmisiones en vivo de las movilizaciones y cacerolazos vía Facebook o YouTube, pocos medios lograron(mos) realizar con rigurosidad el seguimiento de la coyuntura y plantear miradas alternas a las planteadas por los medios oficiosos que generarán pedagogía en el conjunto de la sociedad.


En nuestro caso, el aporte que logramos dejar en esta coyuntura a través de nuestra página web (www.desdeabajo.info) hasta el momento de escribir este artículo (4 de diciembre), suma la producción de siete notas escritas, seis videos de las movilizaciones y ruedas de prensa, un fotorreportaje, la publicación de siete artículos de otros medios que daban otras visiones de la coyuntura y la presente edición extraordinaria del periódico desdeabajo.


Un trabajo que sabemos hubiera podido tener mayor potencia y visibilidad de encontrar las alianzas y articulaciones necesarias con otros medios y organizaciones, dando paso así a la construcción de un Sistema Nacional de Comunicación Alternativa con el cual disputar la opinión pública y brindar espacio de análisis del conjunto del movimiento social y popular, pero que también de cuenta del sentir y sueños del conjunto del país nacional. Un reto urgente, que implicaría tener información verídica de lo que acontece en otras regiones de nuestro país.


Reto por demás que debe centralizar e informar las situaciones de derechos humanos (heridos, asesinados, desaparecidos, entre otros) para comunicar al país lo que pasa en las calles y así desnudar al Estado y su carácter violento. Con todo esto empezaríamos la construcción de un referente mediático alternativo e independiente de verdad, que informe con veracidad a la sociedad, con posibilidades reales de ganar credibilidad.
Una propuesta de cómo hablarle al país nacional. ¿Cómo construir una metodología que lleve a las mayorías a actuar desde una agenda propia, sin dejarse distraer por las agendas institucionales?


En desdeabajo planteamos una metodología de diálogo y compartir que torne a la democracia en tema central de toda la sociedad, develando las limitaciones que hoy porta, y diseñando entre todas las manos aquello que consideramos que la recupera y potencia en su real y necesaria configuración.

 

¿Por qué la democracia, como tema central? Porque en ella, como columna vertebral del régimen político, descansa la legalidad y la legitimidad del proyecto burgués hoy en crisis. Pero principalmente porque, radicalizándola, podremos vivir de modo diferente en este país, de forma mucho mejor que como vivieron nuestros antepasados inmediatos (primera y segunda mitad del siglo XX) y como han vivido las nuevas generaciones (finales del siglo XX y lo corrido del siglo XXI).


Para darle forma a esta metodología proponemos iniciar una Vuelta a Colombia donde los sectores alternativos realicemos un recorrido por el país del ‘centro’ y de la ‘periferia’, un viaje al país profundo para compartir opiniones entre iguales; para desentrañar pesares, angustias y esperanzas que disponen para la movilización a los siempre negados(as); para aprender a escuchar, estructurando en común una plataforma de acción o de combate que identifique un norte por alcanzar. Una acción y una iniciativa común y permanente para evidenciar que otra democracia sí posee posibilidades de tomar forma, una democracia mucho más allá de lo formal –electoral–, comprometiendo a todos y todas con su con su construcción y ahondamiento. Una democracia, además, integral –económica, social, cultural, ambiental, política– y plebiscitaria –que consulta, de manera obligatoria, a las mayorías en todos aquellos temas de orden estructural–.


Para hacer realidad esta utopía, proponemos iniciar la construcción de comités de impulso de la campaña en favor de otra democracia que sí es posible y necesaria, y que, por que se vayan constituyendo comités de impulso de la campaña en favor de otra democracia que sí es posible y necesaria, y que, de acuerdo a la acogida y la multiplicación que logre la propuesta entre nuestra sociedad, se cite a la realización de asambleas periódicas (como mínimo semestrales), citaciones de las cuales deberán emerger los planes de acción colectivos, las consignas, las acciones puntuales y/o las campañas de acción pública o de formación de amplios sectores sociales. Las vocerías, cada vez más colectivas, descentralizadas si fuera necesario, rotativas, también.

Es una campaña permanente, un hacer realidad otra Colombia posible, que demanda nuevos lenguajes y nuevos simbolismos; un proceder para construir espacios de liderazgo renovado en lo micro y en lo macro, un proceder para empoderarnos todos y todas como líderes del nuevo país, donde lo colectivo es lo fundamental y determinante, donde las escuelas formativas y para el ahondamientos de politizaciones renovadas o nuevas deben tomar en cuenta las transformaciones en curso al interior del capitalismo, para comprenderlas, aprehenderlas y potenciarlas. Otra democracia sí es posible y con ella otra Colombia.

 

 

 

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Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:264
  • Fecha:Diciembre de 2019
Visto 1228 vecesModificado por última vez en Martes, 17 Diciembre 2019 08:47
Más en esta categoría:« ¿Paro? ¿Movilización?

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