Domingo, 22 Marzo 2020 17:42

La persecución al pensamiento crítico en Colombia

Escrito por • Estudiantes de la Maestría en Sociología –línea de Sociología Política– de la UN
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Los docentes Miguel Ángel Beltrán, Nubia Ruíz y Rosembert Ariza (Universidad Nacional), y el docente Renán Vega (Universidad Pedagógica Nacional), radicamos una denuncia formal ante la Fiscalía General de la Nación, al ser víctimas de un proceso sistemático de persecución, hostigamiento e intimidación. La razón es simple: en ellos reposan los reductos de pensamiento crítico que aún sobreviven en tales centros de estudio.

Para nadie es un secreto que la academia y los académicos cada vez son más funcionales al sistema. El tiempo del compromiso ético y político de sectores académicos con los mayorías populares, de excluidos y olvidados, está casi extinto. Y quién(es) no renuncian a esa perspectiva de vida, son vistos con malos ojos, investigados por los organismos de inteligencia, amenazados por estructuras paramilitares, buscando con ello quebrar su voluntad, como la necesaria tranquilidad que demanda la investigación, la escritura y la docencia. El atentado contra sus vidas no está desechado.

Es una realidad compleja sobre la cual quisimos preguntar a estos docentes, con la intención de dar voz directa y abordar la generalidad, tanto de la coyuntura presentada como del contexto de fondo de la persecución al pensamiento crítico.

Estudiantes Maestría en Sociología (EMS). ¿Puede decirse que las prácticas de persecución a docentes, estudiantes y pensadores críticos en Colombia es histórica?
Renán Vega (RV). Lo que nos está sucediendo a nosotros no es algo nuevo, es más, esto que hoy nos está pasando es algo estructural en el comportamiento de las clases dominantes y el Estado colombiano que siempre, con respecto a los intelectuales utilizan dos procedimientos: o la cooptación, que les ha resultado bastante efectiva, o la persecución abierta en contra de aquellos que no pueden ser cooptados. Esa es la historia del país en todo el siglo XX. Existen casos muy famosos, como el del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Restrepo, así como múltiples estudiantes y profesores que en distintas circunstancias han sido acosados, desaparecidos y, últimamente, han desarrollado una modalidad que tampoco es nueva, que han tendido a generalizar: hacer montajes judiciales, precisamente para justificar la persecución de una manera legal y para eso utilizan el poder judicial, que claramente siempre ha sido un soporte del terrorismo de Estado.

Por lo general, cuando se habla de terrorismo de Estado la mirada se dirige al sector puramente represivo, al sector militar, a los cuerpos secretos, pero el terrorismo de Estado es algo mucho más amplio y uno de sus fundamentos es el poder judicial, es decir, un poder judicial incondicional al Estado, que no es ni mucho menos independiente, ni neutro, ni nada por el estilo. Llevan varias décadas recurriendo a ese procedimiento, por ejemplo, hay casos tristemente célebres como la persecución a sindicalistas de la USO1 y Telecom en la década de 1990, los cuales terminaron incluso en la cárcel producto de montajes judiciales.

Miguel Ángel Beltrán (MÁB). En lo que nosotros hemos investigado, encontrado, por ejemplo, falsos positivos judiciales desde la época de Rojas Pinilla2, incluso antes de que formalmente se hablara del conflicto armado y social ya existía, porque ha sido una política sistemática del Estado para golpear la oposición, para golpear el pensamiento crítico, para golpear a aquellos que pensamos de manera diferente.

En los años 60, los casos de los consejos verbales de guerra eran una estrategia donde los militares tenían la potestad de juzgar civiles, entonces muchos estudiantes de universidades públicas fueron judicializados bajo esa modalidad, incluso, permanecieron muchos meses y años en la cárcel. En el último periodo se han acrecentado estos falsos positivos a partir, por ejemplo, de la utilización de pruebas falsas, pruebas que son ilegales, de testigos falsos, que son vinculados a los procesos, y la implementación de una serie de estrategias que utiliza el actual sistema penal acusatorio, que implica obligar o presionar a las personas que están insertas en estos falsos positivos para que se declaren culpables, con la idea de que si se incriminan pues se les va a rebajar penas, o se les va a dar algunos beneficios. Adicional a esto tenemos la estrategia de señalamiento y estigmatización por parte de los medios de comunicación, los que cuando suceden estos casos presentan a los estudiantes como terroristas, vándalos, o como personas que están vinculadas a organizaciones armadas.

Rosembert Ariza Santamaría (RAS). Una de las expresiones de la criminalización del pensamiento crítico en Colombia ha sido el seguimiento, persecución y hostigamiento en contra de quienes se ocupan de estudiar el poder y su ejercicio; la academia es, claro está, una de las perseguidas, y en ella destaca, sin duda, el campo de la Sociología. En los más de sesenta años de institucionalización de la sociología son muchos los casos que pueden citarse, en los cuales los estudiantes y profesores han sido señalados de cometer crímenes atroces o hacer parte de “peligrosas estructuras delincuenciales”.

EMS. ¿Cuáles son las razones para que las personas de las universidades públicas sean los blancos principales de esos ataques?
RV. Desde la década de 1960 se creó un imaginario negativo sobre la educación pública. El imaginario que se creó sobre las universidades públicas y sobre la Universidad Nacional principalmente, es que era un nido de terroristas, un nido de subversivos, un nido de guerrilleros y ese imaginario sigue dominante en importantes sectores de la sociedad colombiana, en los medios de comunicación, del Estado, de las clases dominantes, aunque la Universidad misma se haya transformado, pues hay que decir que los sectores críticos de las universidades, y la Universidad Nacional en particular, son minoritarios; lo que domina, de manera mayoritaria, es una academia acomodada, conservatizada, incluso contrainsurgente.

MÁB. Yo diría que, desde la reforma de Córdoba de 1918, las universidades públicas se convirtieron en un espacio de producción de pensamiento crítico, de cuestionamiento del statu quo y, digamos, que en la medida en que esa reforma se expandió por toda América Latina las universidades fueron referentes importantes en términos de ese cuestionamiento del statu quo, por eso cada vez que había una dictadura, un golpe de Estado, los primeros afectados eran las universidades.

Bueno, ese proceso empieza a cambiar a finales de los años 1980 (un poco antes), cambio que tienen los intelectuales y la academia (que en las décadas anteriores había sido muy comprometida) entonces, poco a poco lo dejó de ser y pasó a ser más funcional al sistema, cooptada, domesticada. Es un proceso en el cual la represión también juega un papel destacado, producto de la cual ahora encontramos, cada vez menos, ese espacio crítico, esas expresiones críticas en universidades, además porque la autocensura funciona muy bien, entonces es preferible dedicarse a estudiar otros temas, unos que no impliquen asumir compromisos y posturas críticas. Esto es lo que ha sucedido en las universidades, pero aun así un sector importante ha mantenido la defensa del pensamiento crítico.

RAS. En una investigación que adelantamos con el profesor Miguel Ángel Beltrán, en la línea de sociología política del Departamento, revisamos el ejercicio de la sociología como una profesión peligrosa. Silenciar la academia crítica es la labor de la inteligencia militar, judicializar el pensamiento crítico, de ahí la infiltración de organizaciones de diverso tipo, así como acciones internas y externas de persecución las que pretenden aislar y deshumanizar los investigadores, profesores y estudiantes críticos. Detrás siempre están los amigos de la impunidad, la clase en el poder, el partido de gobierno y sus aliados en la sombra, en el campo institucional e ilegal.
EMS. Quisiéramos entrar en lo puntual. Tenemos conocimiento que a la oficina del profesor Rosembert Ariza, ubicada en el departamento de sociología, le llegó un sobre con un logotipo del MRP3, ustedes lo denunciaron ante la Fiscalía porque se presume que es el inicio de un montaje judicial en contra de ustedes, quisiéramos saber, ¿cómo se ha dado todo este proceso?
RV. Siempre tengo una afirmación, Cundinamarca no es Dinamarca. Si este tipo de cosas pasaran en Dinamarca, serían una anécdota porque allá no hay casos de persecución a los profesores porque piensen distinto, y mucho menos hostigamiento, pero es que estamos en Cundinamarca, en Colombia, y aquí hay unos antecedentes que llevan a pensar que lo que está en marcha es un montaje, porqué no es la primera vez que ocurre y, además, también está relacionado con nuestras vidas personales y nuestra biografía.

He estado exiliado, aunque por corto tiempo, por una amenaza que me hicieron abiertamente en el año 2012, producto de mi postura frente a la muerte de tres estudiantes que fueron alumnos míos. Cuando escribí el artículo para la Comisión de Memoria Histórica también se dio una persecución mediática con calumnias por parte de varios medios (Revista Semana, La Silla Vacía, El Tiempo), frente a los cuales emprendí un proceso de tutela que gané en primera instancia, y allí hubo denuncias y señalamientos claros por parte de esos medios, como comentarios que decían que yo era terrorista de las Farc.

MÁB. Un tema que nos ha vinculado a todos en estos últimos dos años, ha sido la solidaridad con los presos políticos y directamente con un caso, que es claramente un falso positivo, pero que ha sido muy manejado por los medios y estigmatizado, y es el caso del Centro Comercial Andino. La situación que allí se presentó fue, desde todo punto de vista, un atentado deplorable y repudiable, pero que involucra a diez estudiantes, entre egresados y estudiantes de sociología. Desde un comienzo hemos acompañado este proceso de solidaridad, de defensa del pensamiento crítico, visibilizando este caso como una continuación de los falsos positivos. Renán nos ha acompañado en muchos de los eventos que hemos hecho en la Universidad Nacional. Rosembert y Nubia, han estado directamente vinculados desde la maestría, particularmente Nubia, que facilitó el proceso interno para que los estudiantes, a pesar de estar presos, ingresaran a la maestría. En estas condiciones, mirando todo esto con más detalle, lo que tenemos es que nos quieren conectar, por nuestra solidaridad con los estudiante detenidos, acusados de ser del MRP, con este mismo movimiento. Entonces, cuando uno encuentra un documento como ese, supuestamente firmado por nosotros, dando el mensaje que nosotros lo elaboramos, claramente nos están diciendo, “aquellos que están defendiendo, los defienden, es porque son militantes del MRP” y esa es la imagen que se quiere proyectar.

RAS. Hay cosas que son evidentes: los cuatro profesores incomodamos al establecimiento, tanto dentro de la Universidad como fuera de ella. Tenemos las preguntas incomodas, evidenciamos lo no dicho, e investigamos la guerra civil colombiana y su orden de batalla, los intereses que existen y los beneficiados nacional e internacionalmente con ella. Esto es suficiente para que nos hostiguen. Desde disciplinarios en la Universidad por acompañar el movimiento de presos políticos, hasta estos burdos montajes que son amenazas encubiertas para silenciar nuestro trabajo académico. Sin duda, nos persiguen de muchas formas, insisto, interna y externamente, gracias a la infiltración que realiza la Policía Nacional y la Fiscalía en las universidades públicas y en la Universidad Nacional de Colombia en particular. Seguimientos, interceptaciones de celulares, nos toman fotos, nos torturan en últimas para que desistamos y acojamos el lugar de los científicos acomodados y al servicio del régimen.

1 Unión Sindical Obrera. El sindicato de los trabajadores petroleros (Ecopetrol) uno de los más representativos y referentes de la lucha sindical en el país.
2 Gustavo Rojas Pinilla, oficial y presidente –dictador– de Colombia entre 1953 a 1957. Fue puesto por la coalición entre los dos partidos tradicionales, el liberal y conservador, para contener el avance de grupos insurrectos que se fundaron luego del asesinato de Jorge Eliécer Gaitán en 1948.
3 El MRP (Movimiento Revolucionario del Pueblo) es un presunto grupo armado del cual no se tiene certeza de la existencia de este. En todo caso, el sector judicial, de defensa y periodistas lo asociación a atentados ocurridos en la Bogotá. El caso más mediatizado fue la explosión en el Centro Comercial Andino.

 

Información adicional

  • Autor:• Estudiantes de la Maestría en Sociología –línea de Sociología Política– de la UN
  • Edición:266
  • Fecha:Marzo 20 - abril 20 de 2020
Visto 668 vecesModificado por última vez en Martes, 24 Marzo 2020 08:47

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