Martes, 24 Marzo 2020 14:45

El virus desnudó el sistema

Escrito por Equipo desdeabajo
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El virus desnudó el sistema

Con fuerza desmanchadora, como un jabón con tal poder, así está actuando la crisis desatada en la sociedad global por el Covid-19. Colombia no escapa de ello.

Este virus, con su potencia aún no determinada a plenitud, ha sacado a la luz, permitiendo que se vea su color real, algunas de las manchas más protuberantes del sistema socio-económico dominante. Para el caso colombiano:

La contradicción público-privado. Desde hace 30 años los gobernantes hicieron todo lo posible por desmantelar lo poco público con que contaba el país, hoy, ante la pandemia declarada por este virus, es claro que el sistema de salud con que contamos es precario, insuficiente, con un número de camas limitado y sin los recursos económicos indispensables para atender sin costo ni exigencia alguna a quien lo requiera.

La irracionalidad de lo privado, también en salud. Aprovechando ventas de garaje el capital privado adquiere una buena parte de la red en salud que antes era pública, además de lucrar en miles de millones por un modelo de atención que dejo en sus manos buena parte de la atención de la sociedad. Bien, ahora que el riesgo de enfermedad-muerte acecha de manera amplia la carga para responder ante ello recae en lo público y lo privado se hace el de la “vista gorda”. Es necesario, si la crisis crece, poner toda su red y recursos bajo control estatal y al servicio de las mayorías, sin exigencia ni requerimiento alguno.


De espaldas a la realidad. Los gobernantes creen administrar para el ciento por ciento de quienes integran la sociedad, pero no es así. Gobiernan desde la nebulosa de creer que somos un país. Veamos, ante esta crisis, emanan decretos y orientaciones que aconsejan atender los compromisos labores desde la casa –teletrabajo–, lavarse las manos cada 3 horas, y cosas semejantes. Bien, la realidad es que más del 12 por ciento de los connacionales están desempleados, y no menos de un 50 por ciento se rebusca en la informalidad y por cuenta propia, por tanto, ¿qué teletrabajo pueden llevar a cabo? Además, con un servicio de internet en la práctica privatizado –sus tarifas así lo determinan– es claro que no toda la gente puede acceder a tal red. Y de lavarse las manos con regularidad, ¿dónde y cómo, cuando miles de miles están en la calle todo el día, y cuando el acceso a un servicio de baño puede demandar hasta $ 1.000?

 

 

Sociedad excluyente. Una realidad generalizada, mírese los cientos, los miles, que están todo un día al lado de una caja de madera surtida de golosinas y otras baratijas, tratando de reunir unos pesos para llevar el alimento a sus hogares. Obsérvese los cientos, los miles, que deambulan ofreciendo un servicio u otro, más los que tratan de distraer el tiempo de cualquier manera, por no llamar la atención sobre los miles que sin techo ni recurso alguno están botados a la calle, unos y otros ¿dónde llevarán a cabo su aseo rutinario? y estos últimos, débiles en extremo y sin defensas en sus cuerpos para sortear este tipo de contingencias, ¿está el sistema de salud presto para atenderlos por miles?

Primero yo, segundo yo… Informan las redes sociales de la desbocada presencia de miles con capacidad adquisitiva comprando, acaparando, todo lo que se encuentra en ciertos almacenes de cadena. Ellos primero, ellos segundos, ellos… No importa si otro necesita. Al fin y al cabo de eso se trata: el que tiene dinero puede garantizar sus necesidades, el que no tiene que se joda. Ese es el espíritu multiplicado por el sistema capitalista desde siempre y ahondado por el neoliberalismo a lo largo de los últimos 30 años. ¿Quién regula? ¿Quién vela por las mayorías?

Las lecciones son muchas más, hay que procesarlas, hay que volver a pensar lo público, lo verdaderamente colectivo, sin restringirnos a un Estado que desde siempre ha estado al servicio de los ricos y pudientes, y en tiempos de Covid-19 no es la excepción.

 

 

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Visto 564 vecesModificado por última vez en Miércoles, 25 Marzo 2020 10:59

1 comentario

  • Enlace al ComentarioJosé OvalleSábado, 28 Marzo 2020 17:20publicado por José Ovalle

    DE NO CREER ...LA SALUD PÚBLICA TAMBIEN ESTÁ GLOBALIZADA

    Mientras el modelo económico tan diferencial con el ingreso per capita —Los bienes y servicios producidos en un año por un país repartidos en su población— estimado en el año 2018 por el Fondo Monetario Internacional para un Luxemburgués le correspondian 114.234 dólares, un colombiano tenia 6.684 y un habitante de Sudan del Sur apenas 188 dólares apenas, para los menos favorecidos. Esta situación de pobreza es ya insostenible y está a punto de hacer colapsar el tema de la salud mundial con la generación de enfermedades peligrosas como el ébola y otras muy difíciles de superar.

    — Esta marcada desigualdad genera para los menos favorecidos ambientes de fragilidad, insalubridad y alimentación deficiente que es amenazada por plagas como la langosta en la empobrecida Kenia. Sumándose otras tragedias como la pandemia generada en Wuhan que hoy nos confina paraliza el orbe..

    — En un sistema global productivo a bajo costo en el que poco importa contaminar, en aras de favorecer los grandes capitales y en detrimento del ambiente y de todas las criaturas que habitamos el planeta azul que un día vimos y hoy se torna un poco oscuro..

    — Panorama poco esperanzador para muchos como nosotros los colombianos en su gran mayoría que luchamos por el diario subsistir y comprometemos nuestro futuro con la banca a fin de ofrecer una vida digna a quienes más amamos. Aveces resultamos, por que no decirlo casi siempre con los bolsillos vacios, como decía Eduardo Galeano: "dueños de la vaca; pero no de la leche".

    — Todo por satisfacer las necesidades básicas. como el techo para nuestras familias, con créditos que fácilmente llegan a cuatro lustros. La carrera universitaria de nuestros hijos para que puedan enfrentar el competitivo mundo que ya los toca. Eso sin mencionar costosos tratamientos médicos que no cubre las empresas prestadoras de salud y algunas familias deben afrontar.

    — Modelo económico cuestionable que favorece a pocos y perjudica a muchos en situaciones tan graves por las que atraviesa en este momento la humanidad y es pertinente que superadas estas graves emergencias sea revaluado y mejorado.

    — Mejoramiento del modelo que debe involucrar a todos sin discriminación, dónde si por lo menos se satisfagan con la voluntad de todos temas tan álgidos como la alimentación y el saneamiento básico para las regiones más deprimidas.

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