Sábado, 25 Abril 2020 10:04

En época de coronavirus, muere el deporte colombiano

Escrito por Guillermo León Zapata
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En época de coronavirus, muere el deporte colombiano

Muchas de las miradas del deporte, en la coyuntura Coronavirus, están puestas en el fútbol de alta competencia y en el aplazamiento de los juegos olímpicos. Las preocupaciones, incluso agenciadas por grandes medios de comunicación del país, principalmente, dan cuenta del presente y futuro del torneo profesional del fútbol colombiano, con el pago de los multimillonarios salarios a los futbolistas profesionales y la pérdida de ritmo de competencia de los deportistas que irían a los juegos olímpicos, ya postergados para el año 2021. No existe otra preocupación diferente a estas, de acuerdo con el reporte mediático en esta coyuntura. Mientras tanto, el deporte de base en Colombia, muere lentamente.

En ese contexto, realmente monotemático y unidireccional, de acuerdo con el tratamiento de los medios de comunicación deportivos, se plantea que muchos equipos colombianos decidieron bajar los honorarios a sus “pobres” jugadores, quienes en lugar de recibir en promedio $ 30.000.000 (treinta millones de pesos) cada mes, facturarán 20 o 15 millones de honorarios o sueldos mensuales. Recuérdese que clubes profesionales de fútbol como Nacional, Millonarios, Cali, Junior y América, entre otros, tienen no menos de 30 jugadores que reciben más de 130.000.000 (ciento treinta millones de pesos) como honorarios cada treinta días. Hay otros tantos que pagan entre 30 y 80 millones mensuales a sus futbolistas. Los más pobres, tienen sueldos que van entre 5 y 20 millones por mes, de acuerdo con el reporte de páginas especializadas como Ligadeportiva.com (2019), bolavip.com (2019) y Caracoltv.com (2019).

Precisamente, algunos de esos clubes, por la crisis, decidieron mermar provisionalmente esas grandes cifras al 70 o 60 por ciento, con lo cual los futbolistas ya no recibirán 150, 100 u 80 millones. Ahora, en sus cuentas les consignarán el porcentaje correspondiente que, en todo caso, supera con facilidad lo que se gana al mes más del 80 por ciento de la población colombiana.

Tan desacertados han sido las iniciativas y decisiones en la coyuntura, y con relación al fútbol colombiano, que la junta directiva del Independiente Santa Fe decidió seguir pagando los honorarios a los jugadores del equipo profesional masculino, pero negoció con el equipo femenino la cancelación de sus contratos, como si las mujeres no fueran seres humanos y no tuvieran que resolver sus necesidades básicas de subsistencia.

Pero las salidas desacertadas no paran ahí. El presidente vargasllerista de la División Mayor de Fútbol Colombiano (Dimayor), Jorque Enrique Vélez, le pidió un salvavidas al gobierno colombiano, para que no dejara morir a los “pobrecitos” clubes del fútbol profesional, que viven una penosa y grave crisis por cuenta de la pandemia. Claro que Vélez, hace referencia fundamentalmente a los mil cien (1.100) jugadores de 40 equipos de la “A” y la “B”, que viven de salarios estrafalarios para un medio como el nuestro, en donde cada día (con o sin coronavirus) mueren centenares de personas por hambre.

Se le olvidó al prepotente Jorge Enrique Vélez, que más que esos 1.100 jugadores, quienes verdaderamente están padeciendo son las 50 mil familias, vendedores ambulantes y personas que viven alrededor de los compromisos de fútbol en los diferentes estadios del país. Esos sí son los que padecen, y a quienes la Dimayor, la Federación Colombiana de Fútbol, el Ministerio Nacional del Deporte y el gobierno nacional, también han ignorado en la coyuntura.

En realidad, el padecimiento de los clubes de fútbol profesional, no es por la gente que vive alrededor del fútbol, más bien es por lo miles de millones de dólares que pierden en patrocinio, ya que este dinero normalmente va a ingresar a las arcas de organizaciones como Ardila Lulle (Atlético Nacional), que tiene multimillonarios ingresos por TV, patrocinios en partidos y venta de camisetas con la marca Postobón. El marketing y patrocinio deportivo, de acuerdo con el diario El Mundo de España (2020) y del portal Marketing directo, deja más del 40 por ciento de los ingresos a los clubes de fútbol profesional en todo el mundo.

Tal y como señala El Mundo (2020), el deporte supone casi un 2 por ciento del PIB mundial y un 75 por ciento del dinero invertido en patrocinio a lo largo y ancho de todo el planeta. Es decir, 50.000 millones de dólares al año que están cayendo por el desagüe de la crisis actual. En concreto, peligran 15.000 millones de esa cifra por la ausencia de encuentros deportivos tales como las ligas nacionales, europeas de fútbol, baloncesto, Fórmula 1, tenis y, por supuesto, la cancelación hasta el próximo año de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Es esta la preocupación existente, no que la base social del deporte como los entrenadores y deportistas de barrios, veredas y calles, lo mismo que las familias que viven de las ventas en los estadios, se estén muriendo de hambre en este preciso momento.

Lo que evidenció el Coronavirus en el deporte

Pero bueno, las falsas y distractoras preocupaciones de la Dimayor por la situación de sus 1.100 jugadores, nada tienen que ver con la real situación del deporte en Colombia, que paradójicamente ha evidenciado la coyuntura con la pandemia que ocasiona el Coronavirus en el planeta. El deporte en Colombia, con o sin Coronavirus, siempre ha padecido de orfandad y hambre, lo que hoy, más que nunca, se ha podido ver en esta grave crisis.

Precisamente, el último día del mes de marzo, en plena crisis humanitaria, social y de salud, el gobierno colombiano emitió la supuesta resolución salvadora para el deporte, con el nombre de Todos por Colombia (Resolución 000489 del 31 de marzo de 2020), mediante la cual se creó la línea de inversión destinada a mantener la continuidad de las actividades deportivas y a generar fuentes de trabajo por intermedio de los entes territoriales […]”. De acuerdo con dicho documento, “[…] buscamos garantizar la vinculación de aproximadamente 500 profesionales con una asignación de 1.5 salarios mínimos legales mensuales vigentes por tres meses”, acción que de ninguna manera ataca la raíz del problema, que se gesta precisamente en las bases del deporte colombiano en donde hay cientos de miles de deportistas y entrenadores que siguen aguantando hambre y padeciendo la orfandad del Estado, que ni siquiera en esta coyuntura se ha fijado en ellos, como lo dejó claro la resolución referenciada.

Es que además de enfermar a miles de personas y dejar sin vida a varias decenas, el Coronavirus ha puesto en escena la debilidades de muchas estructuras del país, entre ellas la deportiva que precisamente desde el año 2019 le dio vida al nuevo Ministerio Nacional del Deporte que, por lo que se ha visto hasta el momento, en nada se diferencia del Instituto Nacional del Deporte y la Recreación, Coldeportes, al que supuestamente reemplazó en lo que hoy se considera un malogrado salto de calidad.

Fue la ley 1967 del 11 de julio de 2019 la que transformó a Coldeportes en el Ministerio del Deporte. De acuerdo con esta Ley, se deduce que el Estado colombiano a través del Ministerio del Deporte cumplirá con su mandato constitucional cuando expresa que son funciones de este: “Dirigir y orientar la formulación, adopción y evaluación de las políticas, planes, programas y proyectos del sector administrativo del deporte, recreación, actividad física, y aprovechamiento del tiempo libre”, también “Planificar promover e impulsar el deporte competitivo, los deportes autóctonos, de baja difusión, extremos, alternativos y de alto rendimiento y recreativos, en coordinación con las federaciones deportivas y otras autoridades competentes, velando porque se desarrolle de acuerdo con los principios del movimiento olímpico”, y “Apoyar y promover las manifestaciones del deporte y la recreación que generen conciencia, inclusión, cohesión social e identidad nación”. En el papel, sería lo ideal, pero en la práctica, simplemente lo que se ha visto es que el nuevo Ministerio, más bien, es otro aparato creado por el Gobierno para darle una salida burocrática a uno de los tantos acuerdos del presidente Iván Duque, esta vez con el vargasllerismo y sus tentáculos en la Universidad Sergio Arboleda, de donde proviene el ministro Ernesto Lucena Barrero.

Pero bueno, al margen de los asuntos burocráticos, el deporte en Colombia está sustentado en la Ley 181 de 1995, la misma que establece la creación y existencia de un sinnúmero de organizaciones deportivas que van desde las federaciones a nivel nacional, hasta los clubes que son de los municipios, y constituyen los verdaderos cimientos de la estructura. De acuerdo con el mapa deportivo y recreativo del país, son más de 50 mil las entidades deportivas, con un número aproximado a 300 mil trabajadores, la mayoría de los cuales son entrenadores, instructores, preparadores físicos, educadores físicos y recreacionistas. La misma Ley 181 plantea que es función obligatoria de todas las instituciones públicas y privadas de carácter social, patrocinar, promover, ejecutar, dirigir y controlar actividades de recreación, precisamente labor para estos profesionales.

Además de esta Ley, también la Constitución de nuestro país regula de manera expresa y particular el derecho al deporte en su artículo 52, Capítulo 2, en el que se habla de los derechos sociales, económicos y culturales de las pobladores del país y donde también se plantea la obligación de procurar la formación integral de las personas, preservar y desarrollar una mejor salud en el ser humano y reitera que estas actividades entre las que están el deporte, la educación física y la recreación, hacen parte del gasto público social. La misma carta básica de los colombianos entregó al deporte, la educación física, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre, un estatus social significativo y los convirtió en parte de los derechos sociales de los habitantes del país.

De acuerdo con la Ley 181, las entidades del sector, que dependen del Estado, son el Ministerio, los Entes Deportivos Departamentales y Entes Deportivos Municipales. En cada municipio y cada departamento deben existir Entes de esta naturaleza, que tienen denominaciones de Inder o Secretarias de Deporte. En ellos, están vinculados centenares de directivos y empleados, que en la coyuntura por la que atraviesa el país, no han tenido problemas con sus sueldos y honorarios, en la medida que trabajan con el Estado y este les cancela sus obligaciones económicas puntualmente.

De igual manera, en el país también funcionan las Federaciones deportivas nacionales, que reciben el apoyo del Ministerio para poder mantener sus equipos técnicos. Algo similar sucede con las ligas deportivas departamentales, que también reciben el apoyo de los Entes regionales, los que entregan los recursos económicos para que paguen a sus entrenadores y preparadores físicos. Estos, tampoco han tenido problemas en la coyuntura, porque se han garantizado las transferencias regulares para sus sueldos u honorarios.

Ahora bien, la estructura a la que hacemos referencia, de acuerdo con la Ley 181 de 1995, la Ley del Deporte, es el Sistema Nacional del Deporte, el cual está compuesto por un conjunto de organismos articulados entre sí, entre ellos y en su base, los clubes y tiene como uno de sus principales objetivos, brindar el acceso de la comunidad al deporte, a la recreación, el aprovechamiento del tiempo libre y la educación física, a través de la generación de oportunidades de participación en procesos de iniciación, formación, fomento y práctica de la actividad física.

Precisamente, el tema de los clubes y sus entrenadores, es el que tiene por objeto esta reflexión, en la medida que han sido ignorados en la coyuntura, entendiendo que ellos soportan la base del sistema deportivo del país. El Decreto 1228 de Julio 18 de 1995, clave para el deporte colombiano, revisó la legislación deportiva vigente y la estructura de los organismos del sector asociado con objeto de adecuarlas al contenido de la Ley 181 de 1995 y por ello plantea: “Organismos deportivos. Los clubes deportivos, los clubes promotores, los clubes con deportistas profesionales, las asociaciones deportivas departamentales o del distrito capital y las ligas y federaciones deportivas a que se refiere este Decreto, son organismos deportivos sujetos a la inspección, vigilancia y control del Estado, e integrantes del Sistema Nacional del Deporte. Sus planes y programas hacen parte del Plan Nacional del Deporte, la Recreación y la Educación Física en los términos de la Ley 181 de 1995”.

Queda claro en toda la normatividad, que los clubes deportivos aficionados, son la base del deporte. Tanto así, que en ellos figuran todos los deportistas que luego representarán a sus municipios, departamentos e incluso al país. Ahí está la base de la pirámide. Son los clubes con sus deportistas y entrenadores los que hacen presencia en toda la geografía nacional con sus propios recursos y aportes, porque por ningún lado se ve la exigencia legal que permita de manera obligatoria su sostenimiento por parte del Estado. He ahí la problemática y el vacío. Son estos organismos pequeños de barrios y unidades deportivas, los que crean, promueven y sostienen empleo para miles de entrenadores y deportistas de todo el país. Incluso, son muchas las familias que viven de la remuneración de estos entrenadores, técnicos, preparadores físicos e instructores de los clubes, quienes se pagan con las propias clases que orientan en los mismos clubes, escuelas de formación, grupos de adultos mayores y de aeróbicos De la actividad de los clubes dependen el personal administrativo, profesores, instructores y en muchas ocasiones, hasta los propios deportistas a quienes auxilian con transporte, alimentación y alojamiento.

De acuerdo con lo anterior, es claro que, en las resoluciones y decretos de coyuntura, una vez más la base del deporte en Colombia, los clubes, quedaron marginados de cualquier iniciativa que permita un auxilio para ellos y para sus entrenadores, en términos de oferta laboral extraordinaria o al menos una partida económica para vivir el momento.

Aunque no se conocen los datos exactos de clubes en el país, porque ni el Ministerio tiene la cifra, los investigadores han planteado, como ya está anotado, que existen por lo menos 50 mil organismos deportivos, los que le dan trabajo a cerca de trescientos mil entrenadores. Precisamente son estas escuelas deportivas, con no menos de 300 mil instructores, los cuales no tienen vinculación laboral con el Estado los golpeados por esta coyuntura, ya que sus honorarios provienen del trabajo diario que realizan en calles, canchas, placas polideportivas, muchas veces sin seguridad social y solo dependiendo de lo que puedan recoger con los padres de familia.

Y lo peor es que en los Decretos 420 y 457 plantean que: “entre las medidas de confinamiento establecidas se encuentran prohibidas: las reuniones y aglomeraciones de más de cincuenta (50) personas, a partir de las seis de la tarde (6:00 p.m.) del día jueves 19 de marzo de 2020, hasta el día sábado 30 de mayo de 2020, por lo cual se suspenden los eventos en todo el país, lo que afecta la realización de las actividades deportivas, recreativas y de actividad física a cargo del Ministerio del Deporte y particularmente, los ejecutados por la Dirección de Fomento y Desarrollo”. De ahí que los entrenadores, por la misma coyuntura, deben limitar su accionar al Internet, con lo que se reducen totalmente sus ingresos, ya que el Estado no paga ni patrocina su trabajo con clubes y escuelas de formación a lo largo y ancho del país y los padres de los deportistas, por la misma situación económica, no están en condiciones de cancelar los honorarios a los entrenadores de sus hijos y de ellos mismos. Quedan sueltos, y sin ninguna garantía laboral, económica y de supervivencia digna.

Es claro entonces, que la actual crisis ha evidenciado que el deporte de base en Colombia, que es el que forma y promueve la salud, el bienestar, la recreación y los deportistas para la alta competencia y para la vida misma, está absolutamente huérfano a pesar de la creación reciente del Ministerio del Deporte, a donde siguen llegando personas por intereses politiqueros, más que dirigentes que conozcan realmente lo que pasa en la base de esta actividad tan importante para la salud, la vida y la alegría de los países.

Se evidencia, igualmente, que hay una separación total entre el deporte de base y el de alta competencia, aunque el primero sea el forjador del segundo. Este, el de las ligas, las federaciones y los entes nacionales y departamentales, tiene, al menos, los recursos para sus técnicos y deportistas. Los primeros, los clubes y sus entrenadores de base, siguen en la miseria y el olvido.

Para finalizar, corresponde esperar que, al menos, los grupos de entrenadores y clubes deportivos del país, que hoy por hoy son conscientes de su situación, sigan en el proceso de creación y promoción de un movimiento deportivo nacional que exija desde ya el apoyo para las escuelas de formación y los mismos clubes, a través de contratos para sus entrenadores y sus organizaciones, en la medida que si ellas no existen, el deporte y la actividad física en Colombia se paralizan. Esto, de manera coyuntural, ya que estas organizaciones no están recibiendo ningún apoyo en el momento.

De igual manera, se requiere plantear desde ya una reforma a la Ley 181, de tal forma que en su articulado quede claro que los clubes deportivos, que son la base del sistema, tengan un apoyo económico y logístico legal y oficial por parte de los Entes deportivos Municipales. Hasta la fecha, esto es solo voluntario y muy pocos Entes lo hacen en el país y cuando algunos lo hacen, median la cuotas y preferencias politiqueras de turno.

Son estas las acciones de coyuntura y estratégicas que debe implementar el movimiento deportivo nacional, para darle una mano al deporte colombiano, y evitar que este muera, como está sucediendo, en plena pandemia, no como consecuencia del coronavirus, sino como resultado de una acción permanente de descuido y abandono al que lo ha sometido históricamente el Estado.

 

Bibliografía

Asociación de clubes deportivos de Antioquia, Derecho de petición. Medellín, 31 de marzo de 2020.
Clubes Deportivos, E.F.D., Monitores, Entrenadores y Profesores Deportivos de Baloncesto en Colombia. Manifestó a la opinión pública, Bogotá, abril, 2020.
Congreso de Colombia. (18 de enero de 1995). Ley del Deporte. [Ley 181 de 1995]. DO: 41.679.
Constitución Política de Colombia [Const.] (1991) 2da Ed. Legis.
Deporte y coronavirus. El Mundo, Madrid, Marzo de 2020.
Ministerio Nacional del Deporte. Resolución 000489 del 31 de marzo de 2020. Santa de Bogotá.
Quintero, Jessica (2020) Todos por Colombia, plan para reactivar el deporte. Periódico El Colombiano.
Presidencia de la República. Decreto 1228 de Julio 18 de 1995. Santa fe de Bogotá.
Presidencia de la República de Colombia. El Decreto 417 del 17 de marzo de 2020. Santa de Bogotá.
Presidencia de la República, Decreto 457 de 2020. Abril. Santa fe de Bogotá.

Cibergrafia
https://ligadeportiva.com/polemica-revelan-sueldos-de-futbolistas-en-el-fpc-para-criticar-el-paro/
https://www.caracoltv.com/la-red/esto-es-lo-que-se-ganan-los-futbolistas-en-nuestro-pais
https://bolavip.com/conmebol/Londono-y-Renteria-le-pegaron-a-los-jugadores-y-revelaron-los-sueldos-mas-altos-del-FPC-20191023-0203.html
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Información adicional

  • Autor:Guillermo León Zapata
  • Edición:Edición 267
  • Fecha:Abril 20 - mayo 20 de 2020
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