Lunes, 27 Abril 2020 15:26

Transformando enigmas en problemas

Escrito por Gonzalo Arcila Ramírez
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Transformando enigmas en problemas

La Candelaria edita este nuevo libro con sus últimas obras teatrales: El Quijote de Santiago García (1999), De Caos & Deca Cacaos creación colectiva (2002), Nayra creación colectiva (2004) y Antígona de Patricia Ariza (2007).

El grupo como resultado de su proceso creativo presenta 9 obras de creación colectiva y 13 obras con textos aportados por los miembros del grupo. Este conjunto de imágenes teatrales son la cristalización de un conocimiento, una voluntad y una imaginación organizada en laboratorio de creación teatral. Laboratorio de creación teatral que no existe por un destino abstracto e inefable sino por el esfuerzo colectivo del grupo y del movimiento teatral colombiano, latinoamericano e internacional.

Que exista ese movimiento teatral es un hecho con un significado muy especial. Tengamos en cuenta que uno de los tópicos más difíciles de pensar en el capitalismo, es el de su hostilidad frente a todo aquello que no pueda tasarse con arreglo al frío interés egoísta y al estéril cálculo mercantil. El arte y la ciencia básica se resisten a ser reducidos a esa lógica. La máxima económica de que no hay almuerzo gratis, es el modo burdo que tal lógica tiene de proclamarse.

En la perspectiva capitalista del afán de lucro escribir una novela como el Ulises de Joyce es un despropósito. El ingenio burlón de Borges le dio forma de ensayo a esa tesis en su Pierre Menard, autor del Quijote. El teatro también fue desahuciado. Asumidas esas premisas una obra teatral como el Quijote de la Candelaria sería un doble imposible. Pues bien, en eso ha consistido el esfuerzo del grupo, en realizar lo que parecía imposible.

¿Cuál es la clave para explicar esa especie de enigma profano? El trabajo creativo. En el teatro ese trabajo tiene como objeto nada menos que la experiencia humana. Es decir el enigma de los enigmas.

En la historia de las sociedades humanas siempre han existido quienes se han dedicado a procesar esa tarea. La tradición teatral da cuenta de uno de los modos alegres de enfrentarla. Es decir, abordar el enigma no como algo inefable ante lo cual hay que postrarse sino como un problema susceptible de solución, aunque la solución sea mágica. Esa tradición es la que recoge el grupo cuando monta Antígona para pensar el problema de nuestra tragedia y alumbrar el campo de sus posibles transformaciones.

Ahora bien, esas transformaciones tienen hoy premisas tecnocientíficas sin antecedentes en la historia. El extraordinario poder de la ciencia y la tecnología ha puesto a la mano soluciones a problemas que sólo los milagros divinos podían resolver. Pero ese mismo despliegue de potencia transformadora puesto al servicio de la pura ganancia, está poniendo en peligro la existencia misma del acontecimiento humano.

Esa situación paradójica ha desencadenado una extraordinaria polémica cultural. Hoy está en curso en el planeta, una puesta en común de las distintas experiencias cosmológicas imaginadas por la humanidad. Elaboraciones orientadas por premisas míticas, teológicas, mágicas, filosóficas, científicas se contraponen en un proceso de intercambio polifónico sobre nuestro destino común. Nayra es una magnífica imagen teatral de esa emergente preocupación por la existencia humana en el planeta. En el escenario se despliega el concierto de las múltiples voces y actos que se esfuerzan por buscar una salida a un estado de cosas simultáneamente insoportable y esperanzador.

Estos procesos complejos sin antecedentes, están transformando los modos de pensar en las artes y las ciencias. Las emergentes teorías sobre el caos y el orden en los sistemas complejos alejados del equilibro y el desarrollo de geometrías como las fractales para describir esos nuevos modos de existir en el planeta y el universo, han creado las bases para superar la tradicional separación entre ciencias de la naturaleza y ciencias humanas. De Caos & Deca Caos al recrear las vicisitudes íntimas de la elite, se nutrió de esos aportes en el proceso de construcción de la imagen teatral.

La Candelaria con estas obras nos enriquece, nos alegra y al transformar enigmas en problemas nos incita a la acción. Así mismo nos coloca a la expectativa de las nuevas imágenes teatrales que saldrán de su laboratorio de creación teatral.

 


 

Santiago García tejedor de imágenes teatrales

 

Santiago García nos deja el recuerdo de un artesano, un tejedor de imágenes teatrales. En esa tarea creativa estaba él, La Candelaria y un movimiento de grupos que constituyen una red local y global.

Santiago fue actor, director, autor y teórico de la práctica teatral. En la realización de esta experiencia personal y colectiva tuvo que superar todo tipo de obstáculos y es un ejemplo del placer de crear más allá de las inevitables dificultades.

En el escenario Santiago y sus colegas nos regalaron el goce de reconocer las paradojas de una humanidad que ríe, llora, baila, muere, resucita y copula; de reconocer los conflictos históricos de personas como Guadalupe Salcedo, Quevedo y Lenin y de reconocer las viscisitudes dramáticas de personajes de ficción como don Quijote y Aldo Tarazona.

El arte teatral, ese modo que tenemos las personas de reconocer lo teatral de nuestra condición humana y así mismo lo humano presente en toda imagen teatral genuina, se enriqueció con el genio de Santiago García uno de los tejedores insignes de este arte universal, maravilloso, personal y colectivo.

Gracias don Santiago.

 

Periódico desdeabajo Nº267, pdf interactivo

 

 

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