Lunes, 10 Agosto 2020 10:51

¡Al fin! Una tributación progresiva

Escrito por Jorge Iván González
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Walter Tello, sin título (Cortesía del autor)Walter Tello, sin título (Cortesía del autor)

En medio de los dolores y las incertidumbres generadas por la pandemia, es esperanzador que un grupo de congresistas presente un proyecto de ley que, por fin, propone un sistema tributario progresivo (1).


El contexto –la renta básica


Los congresistas que animan esta nueva reforma tributaria, también están liderando un proyecto de ley que busca crear una renta básica de emergencia, de un salario mínimo (2) durante los tres primeros meses, y de medio salario el cuarto y el quinto mes. Esta medida cubriría, durante los cinco meses, a 9 millones de hogares.


A raíz de la pandemia la discusión sobre renta básica ha renacido. Numerosos países están examinando su viabilidad, y analizando sus bondades. En Colombia nunca antes el debate sobre renta básica había llegado tan lejos. Y este solo hecho es un logro, comenzando porque se consiguió situar al orden del día el debate sobre su relevancia, y su impacto en la política social.


La propuesta tributaria se inscribe en este contexto. La financiación de la renta básica es una de las razones que llevan a radicar un proyecto de ley que aumente los impuestos con criterios de progresividad.


Esta reforma tributaria tiene un objetivo claro: incrementar los ingresos públicos, de tal forma que mejoren las condiciones de vida de la mayoría de las personas. Las reformas tributarias se suelen hacer con propósitos más o menos abstractos, como equilibrar las finanzas públicas, cumplir con la regla fiscal, responder a las exigencias de los prestamistas, o seguir las instrucciones de las calificadoras de riesgo. Esta reforma, en cambio, establece un puente directo entre los recursos adicionales y el mejoramiento de la calidad de vida.


La renta básica de emergencia que proponen los congresistas se diferencia de otras modalidades de subsidio. De manera intuitiva, la preocupación por garantizar que las personas tengan unas condiciones de vida mínimamente aceptables ha llevado a proponer alternativas de política con calificativos muy diversos: ingreso básico de subsistencia (IBS), ingreso básico garantizado (IBG), ingreso básico (IB), mínimo vital (MV), piso de protección social (PPS), salario mínimo constitucional (SMC), renta básica de emergencia (RBE), renta vida (RV), renta básica universal (RBU), ingreso ciudadano (IC), renta básica de ciudadanía (RBC), ingreso básico incondicional (IBI). En todos los casos se trataría de recursos monetarios.


Desde el punto de vista normativo, pueden diferenciarse dos niveles. El primero, más básico, incluiría IBS, IB, MV, PPS, RV y SMC. En el segundo, más elevado, estarían RBU, IBG, RBC e IC. Las cuatro características que tendrían las transferencias del nivel I son: focalizadas, condicionales, transitorias y de un monto bajo, que bordea las necesidades básicas. Y las del nivel II son: universales, incondicionales, permanentes y el volumen de ingresos es superior, permitiendo una ampliación de las capacidades.


La separación entre los dos niveles no es radical, porque siempre hay líneas de continuidad, y traslapes entre ambos. Una modalidad de ingreso puede conjugar características de los niveles I y II. En condiciones ideales, el punto de llegada sería una renta básica universal que garantice “la libertad real para todos” (3). Todavía se está muy lejos de esta meta, sobre todo en los países de América Latina. Las soluciones parciales, como la renta básica de emergencia apuntan hacia allá.


El nombre de renta básica de emergencia marca una diferencia con los otros subsidios monetarios, y trata de ser una pre-figurción de la renta básica universal. Si la renta básica se continúa aplicando más allá de los meses de pandemia, llevaría a cambios sustantivos en el diseño de las políticas sociales.


La reforma tributaria progresiva


En el proyecto de ley se diseñan estructuras o tarifas que son claramente progresivas, y que marcan una ruptura con la historia de regresividad que ha acompañado las reformas tributarias en Colombia.


En la exposición de motivos se ponen en evidencia varias características de la estructura tributaria. Para realizar el diagnóstico se retoma el camino señalado por Piketty (4).


Primero, en el análisis de la distribución se incluye la riqueza, y no solamente los ingresos laborales. Las encuestas de hogares, que son el principal instrumento para conocer los ingresos laborales, no cubren a los hogares más ricos. Y por ello es necesario examinar la distribución de la riqueza. Para alcanzar este propósito se tiene que recurrir a las declaraciones de renta. En la exposición de motivos se pone en evidencia la altísima concentración de la riqueza existente en Colombia.


Segundo, se descomponen los deciles superiores. También siguiendo a Piketty, se desagrega la distribución al interior del decil y del centil más alto. En el estudio de Garay y Espitia (5), que sirvió de base para mostrar la inequidad del sistema tributario, se introducen las categorías: rico, superrico y súper superrico. Los hogares ricos son los que están en el decil diez. Los superricos pertenecen al centil superior, y los súper superricos representan el uno por mil. En los ejercicios empíricos se muestra que el Gini va aumentando a medida que se descomponen los deciles y centiles superiores. Además, se observa que con el nivel de riqueza, va disminuyendo la participación de los ingresos laborales, y aumenta la de dividendos, bienes inmuebles, papeles financieros, etcétera. Y el cambio de composición es importante, porque este tipo de activos tiene una tributación bajísima.


Tercero, hay diferencias notorias entre las tarifas nominales y efectivas. Por ejemplo, en el impuesto a la renta, en el último centil, la tarifa nominal sería de 27,61 por ciento, pero la efectiva apenas llega al 2,58 por ciento. Esta brecha se acentúa a medida que se sube en el nivel de riqueza.
Cuarto, el análisis de la distribución también tiene que incluir a las personas jurídicas. Es usual que los ricos incluyan en la contabilidad de sus empresas la casa, carro, acción del club, etcétera. Entre personas jurídicas, la concentración de la riqueza también es elevada.


Quinto, se mantienen y amplían las exenciones, que han sido criticadas por todas las comisiones de expertos.


Para modificar este estado de cosas se propone: i) Impuesto al patrimonio. A partir de 3 mil millones de pesos, la tarifa sube con la base. El rango va de 1 a 4 por ciento. En el caso de las personas jurídicas, la tarifa también es progresiva en el rango de 4 a 6 por ciento. ii) Impuesto a los dividendos. A partir de 11 millones de pesos, la tarifa marginal aumenta, y se mueve entre 10 y 20 por ciento. iii) Impuesto a la renta. A partir de 40 millones anuales, la tarifa marginal sube desde 19 hasta 55 por ciento. iv) Las herencias son castigadas con tarifas marginales que van desde el 10 hasta el 33 por ciento. v) Se reducen de manera significativa los beneficios tributarios.


La reforma propuesta es clara y contundente. Y, de ser aprobada, contribuiría a reducir la desigualdad, y permitiría obtener un volumen de recursos importante. Colombia tiene una tributación muy baja, alrededor del 15 por ciento del PIB. El Estado es raquítico. Además de favorecer la equidad, la reforma también contribuye a mejorar las finanzas públicas.


Conclusión


Colombia continúa como uno de los países más desiguales del mundo. La reforma tributaria propuesta ayudaría a reducir la inequidad y, además, fortalecería el aparato estatal.
A los ricos colombianos les cuesta mucho entender que los mayores impuestos también los favorecen a ellos, porque el gasto público en educación, infraestructura, salud, ciencia, etcétera, se reflejará en un mejoramiento de la productividad y de la competitividad. n

1 de agosto de 2020

 

1. CONGRESO DE LA REPUBLICA, 2020. Proyecto de Ley. Por Medio de la Cual Se Modifica el Decreto Ley 568 de 2020 “Por el Cual Se Crea el Impuesto Solidario por el Covid-19, Dentro del Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica Dispuesto en el Decreto Legislativo 417 de 2020”, Congreso de la República, Bogotá.
2. El salario mínimo mensual es de 877.803 pesos mes, alrededor de 236 dólares.
3. VAN PARIJS Philippe, 1995. Libertad real para todos. Qué puede justificar el capitalismo (si hay algo que pueda hacerlo)?, Paidós, Barcelona, 1996.
4. PIKETTY Thomas, 2013. Capital in the Twenty-First Century, Belknap Press, Cambridge, Kindle, Amazon, 2014
5. GARAY Luis., ESPITIA Jorge., 2019. Dinámica de las Desigualdades en Colombia. En Torno a la Economía Política en los Ambitos Socio-Económico, Tributario y Territorial, Desde Abajo, Bogotá.

* Economista.
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Información adicional

  • Autor:Jorge Iván González*
  • Edición:202
  • Fecha:Periódico Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº202, agosot 2020
Visto 584 vecesModificado por última vez en Martes, 11 Agosto 2020 09:05
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