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Lunes, 26 Abril 2021 17:06

Nuevos tiempos

Escrito por Juan Sebastian Sabogal Parra
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El covid-19 transformó radicalmente las dinámicas estructuradas en el transcurso del desarrollo de la sociedad moderna, sin embargo, tal como se puede evidenciar con una mirada histórica no muy profunda, se logran encontrar diversas enfermedades que aparecieron de forma masiva en variados momentos históricos e influyeron en la forma como vive la humanidad, estableciendo nuevas maneras de ver la realidad.

Para empezar, es necesario reflexionar respecto a la manera en que otras enfermedades transformaron en el corto o largo plazo la forma en que los seres humanos se relacionan, un ejemplo de ello es la aparición en los años 80 del Vih/Sida, virus que generó un rechazo radical hacia las comunidades homosexuales, cuestión que impulsó otro tipo de segregación social que terminaría resaltándose en la cultura pop dentro de una suerte de conservadurismo que libraba a los más “monógamos” y “heterosexuales” de aquella mortal enfermedad. Si bien, en la actualidad se sabe que cualquier persona puede ser contagiada por el virus y aunque en algunos países aún existen creencias populares que rodean esta enfermedad, la realidad nos dice que la aparición del condón y un fuerte discurso a favor de la abstención se convirtieron en elementos recomendados en busca de prevenir la expansión del virus así como la protección de cualquier contacto con la sangre, de esta manera un virus modificaba la dinámica social y la reglamentaba bajo una estricta mirada de auto protección influenciada directamente por los servicios de salud públicos en los diversos países y reforzada por un discurso ultraconservador.

Así mismo, a principios del siglo XX la gripe española cobró entre 50 y 100 millones de vidas en el transcurso de tres años, si bien este tipo de hechos siempre tiende a recordar enfermedades masivas del pasado como la peste negra, durante esta pandemia la medicina optó por estructurar nuevas formas de protección basadas fundamentalmente en la idea de la higiene, convirtiéndose en un elemento importante el autocuidado y el aseo personal, ya que las condiciones de salubridad pública durante aquellos años no eran óptimas y permitían la reproducción de ciertas enfermedades que únicamente requerían agua y jabón para ser desplazadas; en este mismo sentido se tomó como base de protección la idea de constituir el distanciamiento social, ya que en todo el mundo se establecieron diversas cuarentenas en busca de disminuir los contagios.

Entonces, por un lado se encuentra la transformación de las relaciones humanas en cuanto a la sexualidad con la aparición del Vih/Sida, y por otro la necesidad del distanciamiento social a causa de una gripe con alto grado de mortalidad. En la actualidad la humanidad se enfrenta al covid-19, virus evidentemente mucho más parecido a la gripe española que al Vih/Sida, pero que también ha causado grandes transformaciones en las dinámicas sociales, en un momento histórico en el que no se pensaba que una enfermedad a gran escala podría afectar el día a día en las principales ciudades del mundo; sin embargo, luego de casi un año desde que se decretó en Colombia la primera limitación en la libre movilidad en las calles aún se encuentran nuevos acontecimientos que rodean y dificultan aún mas el desarrollo de una vida social tal como se conocía en el pasado.

Tal como fue mencionado, es evidente que la aparición de diversas problemáticas en la salubridad pública impulsa transformaciones en las dinámicas sociales al tiempo que implica la construcción de una nueva mirada sobre la relación entre los seres humanos, el espacio que habitan y la idea de enfermedad, todo ello estructurado en el marco de una construcción de política pública que legaliza ciertas prácticas y castiga otras, así, todas estas relaciones se configuran en un complejo marco de reflexión en el que no sólo existe una preocupación por la salud, también ha de existir la pregunta por la libertad y la democracia en medio de situaciones de emergencia.

En consecuencia con esto, en primer lugar es necesario hablar de la importancia de la socialización en la vida humana. No son pocos los especialistas que han hablado a profundidad de la importancia que tiene el compartir con otras personas en diversos contextos, y la influencia que tiene esto en la actitud que se desarrolla frente a la vida; por ello, el impacto de las extensas cuarentenas a las que se han visto sometidas las personas y la modificación de las prácticas sociales respecto al compartir el espacio con otros, han ido impulsando tanto la fragmentación de la familia, dado el estrepitoso aumento de los divorcios, al tiempo que incrementa la tendencia depresiva en los adolescentes y finalmente impide la construcción de herramientas sociales básicas en los niños, quiénes hoy prefieren no socializar a cambio de estar protegido de un virus malévolo.

Este primer punto cobra relevancia dada la información histórica obtenida de otras experiencias de emergencia en las cuales fue importante establecer cercos o aislamientos prolongados que constituyeron a través del tiempo costumbres que luego se convirtieron en prácticas comunes; en dicho sentido, si la reducción de la socialización fuera del núcleo familiar se establece como la normalidad práctica para niños y niñas que están iniciando sus procesos de socialización primaria, bien podremos ver en algunos años una generación absolutamente individualista sin capacidad de poner en práctica sus habilidades sociales, de hecho, bien se podría observar el impacto que tuvo la política del hijo único en China y los devastadores resultados generados en aquellos que hicieron parte de ese momento histórico.

Dicho esto, la familia toma una importancia fundamental, ya no sólo como núcleo central de la sociedad moderna, sino como el impulsor de herramientas de socialización que ya no podrán ser puestas en marcha en ambientes diversos, por ello, es necesario que las familias tomen decisiones sobre como “cuidar” los procesos de socialización primaria principalmente en los niños, puesto que tanto jóvenes como adolescentes han ido abriéndose paso en la escuela y de una u otra manera ya cuentan con herramientas base que les posibilitan la adecuación a cualquier contexto social. Sin embargo, es en los niños que aún no han construido dichas herramientas, y hacia ellos dirigen la mira.

Ahora bien, es claro que los procesos de socialización conforman gran parte de la actividad humana, y tal como conocemos nuestras comunidades, esta práctica ha de mantenerse y no puede permitirse la reproducción de elementos contrarios, puesto que en esa construcción de la empatía y en ese encuentro con el otro es el lugar donde emerge y se transforma el lenguaje, la democracia y en definitiva la libertad; socializar se convierte así en la base fundamental de la construcción como seres humanos.

En segundo lugar es importante mencionar la política, entendida como la relación existente entre los seres humanos y el poder. Si bien la emergencia sanitaria y la declaración de la pandemia activó en todo el mundo una serie de protocolos desde los establecimientos gubernamentales, es necesario mencionar que en busca de reducir la cantidad de infecciones se tomó el aislamiento y la reducción de la movilidad como única salida; esto sin olvidar que en gran parte de América Latina se decretaron los toques de queda y las limitaciones de los derechos básicos como acciones comunes dada la inestabilidad política y social, lo que propició en algunas naciones europeas una fuerte protesta en contra de la pérdida de libertades y es allí en donde hay que centrar la mirada.


La pérdida de libertades fue asumida como un elemento parte de la cotidianidad en América Latina, el discurso manejado por los gobernantes de proteger la salud por sobre todas las cosas, apeló posiblemente a la emocionalidad católica inmersa en la cultura y funcionó, pues muy pocas voces se elevaron contra la cuarentena por razones de libertad; ya pasado el tiempo las protestas debido a la pérdida de poder adquisitivo en los comerciantes independientes impulsó a una flexibilización de las cuarentenas pero, nuevamente, esto no por razón de la libertad sino por la pobreza económica imperante en estas naciones. Así pues, pensar en la forma como la política actuó en medio de la emergencia sanitaria, implica la comprensión de la manera como fue asumido el discurso de la libertad en una región históricamente dominada y maniatada por discursos y ciertos elementos culturales que no permiten una postura crítica frente a las órdenes que reciben de quienes gobiernan.

De esta manera, las dinámicas constituidas entre el gobernante y el gobernado durante la pandemia, bien puede convertirse en material de estudio para aquellos que se interesen profundamente en la construcción de la idea de poder y la manera como se legitima la sumisión a partir de una mirada absolutamente clínica, tal como lo diría Michel Foucault, la enfermedad se transforma en una opción para impulsar la dominación de un discurso dominante y el miedo a la enfermedad la mejor manera de reproducir una serie de prácticas tendientes a tener bajo control a la población. Así, la política se convierte en un elemento que ha cambiado de táctica y que permite un análisis de las diversas realidades que se exponen en el mundo, en este caso concreto, en América Latina.

En definitiva, la realidad ha cambiado, las prácticas sociales se han visto modificadas y los políticos de turno han aprovechado el momento para impulsar la reproducción de una serie de prácticas que mejoran el manejo de la población y que convierten el discurso de protección y autoprotección como parte de su fortín político. Sin embargo, la poca reflexión, tanto de medios de comunicación como por parte de la población, sobre la influencia proyectada por el aislamiento social –no sólo en la economía sino en otros aspectos de la vida social–, ha generado la aceptación sin rechazo de cada uno de los discursos que impulsa el gobierno.


Podemos concluir enfatizando que la vida social y la vida política van de la mano. Los niños que están creciendo sin herramientas sociales serán mucho más dóciles y mucho menos propositivos respecto a lo que le afecta a toda la sociedad. Así pues, la forma como se ha afrontado la crisis del covid-19, instaura una nueva forma de ver la democracia, la familia y la libertad.

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Información adicional

  • Autor:Juan Sebastian Sabogal Parra
  • Edición:278
  • Fecha:Periódico desdeabajo Nº278, abril 20 - mayo 20 de 2021
Visto 80 vecesModificado por última vez en Lunes, 26 Abril 2021 17:09

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