Jueves, 21 Mayo 2009 11:22

¿Dónde está el Grupo de los Seis?

Escrito por Equipo desde abajo
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Parapolítica, desplazados, ‘falsos positivos’, amenazas, desaparecidos, asesinato de testigos claves para la Fiscalía, espionaje telefónico y seguimiento a los jueces y la oposición. Esto y mucho más ocurre en Colombia. La ‘seguridad democrática’ ofreció tranquilidad y lo que ha traído es muerte, alienación, militarización y concentración del poder en cabeza del Ejecutivo. Los hechos lo confirman. En el presente informe especial (del cual hacen parate, además: “Llegan a 50 mil las denuncias de personas desaparecidas”, “Falsedad de toda falsedad”, “Desplazados, crece el drama”, “Noche de pesadillas”, “Francisco Villarba, un testigo que sabía demasiado”) se puede constatar que las “cifras del dolor” se multiplican en nuestro país; que la impunidad es garantía para que el poder económico acreciente su concentración, en forma ascendente, en pocas manos; que progresivamente se marchita, aún más, la soberanía nacional, y que muchos más sectores sociales vean postergado el momento de la justicia y la felicidad.

La parapolítica no cesa, y en el alto gobierno lo saben y actúan para neutralizar sus efectos. Así se hizo evidente al conocer la opinión pública que los magistrados de la Corte Suprema de Justicia han sido escuchados por innumerables minutos (en algunos casos hasta más de 2.000), además de ser auscultados y seguidos en sus cuentas bancarias y otras actuaciones de su vida privada.

Los espías encargados de esta labor de intercepción y seguimiento son los mismos agentes públicos, pagados sus salarios con los impuestos de todos los connacionales. Una labor y una decisión que se desprenden desde el Gobierno, y que en sus explicaciones ante el país quieren hacer aparecer como otra actuación y decisión individual de algún funcionario descarriado. ¿Para qué quisiera un funcionario tal información? ¿Cómo éste puede decidir un procedimiento tras semejante información, y operativizar tal cantidad de trabajo, por demás especializado?

Tras un desliz. Espionaje para detallar cada uno de los movimientos de los investigadores de la parapolítica, buscando una pista para chantajearlos y romper los procesos en marcha. La acción no puede ser más desesperada y menos demostrativa del carácter del régimen político que tras siete años de gobierno interrumpido de Álvaro Uribe ha cuajado en Colombia.

¿A qué le temen quienes ordenaron este procedimiento que recuerda las actuaciones más comunes de regímenes de ingrata recordación en otras coordenadas del globo? Conociéndose que del DAS mismo han salido innumerables datos y órdenes para asesinar disidentes políticos, al igual que para facilitar la actuación de conocidos paramilitares, es legítimo preguntar: ¿Cómo circulan las órdenes dentro de este organismo de la policía política para que aquéllas lleguen, circulen y sean ejecutadas? Si la actuación cotidiana del Departamento Administrativo de ‘Seguridad’ está cada vez más relacionada con operaciones para preservar el régimen incubado, ¿sí serán suficientes las medidas tomadas hasta ahora para su ‘depuración’?

No sólo a los magistrados

Pero los seguimientos, grabación de conversaciones, inspección de la vida privada y otras perlas no sólo afecta a los altos jueces de la República. También se sabe que hay políticos, periodistas, sindicalistas y otros en las innumerables listas de los agentes de inteligencia: todo un control que ya se sabe en qué termina cuando el poder así lo decide; todo un control que otrora los jefes paramilitares descargaron en cabeza del famoso “Grupo de los Seis”. ¿Aún actúa? ¿Quiénes lo integran?

Pero ahora también se sabe que incluso activistas sociales, investigadores universitarios, profesores, sindicalistas de base, en fin, medio país, están en las listas por sospechosos, indeseables, ‘terroristas’, ‘comunistas’, inconformes, todos ellos en la mira por considerarse que tarde o temprano levantarán la voz, harán sentir su inconformidad, en fin… son de aquellos que es mejor ‘neutralizar’ a tiempo, antes que multipliquen su indisposición cuestionando el presente o simplemente pregunten más de la cuenta.

Si usted cree que pudiera estar en esta lista, haga una simple prueba: reemplace los tres primeros dígitos de su celular por 015, 016, 017, 018, 019, 020. Al marcar, de acuerdo con la voz que le conteste, sabrá si sus conversaciones han sido escuchadas, quién sabe desde hace cuánto, por el DAS, el Goes, la Policía… Cuelgue.

Si la llamada no es respondida por ninguno de éstos, descanse o preocúpese aún más, pues pueden existir otros muchos números y otros muchos organismos no conocidos que lo espían y lo tienen en la mira. ¿En qué país vivimos? ¿hacia dónde va el país? ¿a dónde llegó el país?

Lista de espanto


El listado de los investigados, llamados a descargos, encarcelados, condenados, mencionados, de los implicados en la investigación conocida como parapolítica, no deja de crecer. Las amenazas en contra de los investigadores no han parado, pese a intorpecer su labor y lograr la renuncia de algunos de ellos.

La reciente detención de la senadora Zulema Jattin, otra integrante del partido en el gobierno –la U–, y del Representante liberal por el departamento de Caldas, Jairo Alberto Llanos Gómez, recuerda que la conspiración para hacerse con el poder por parte de una alianza armada de ultraderecha, apoyada por políticos de diferente nivel, además de grandes y medianas empresas nacionales, militares, multinacionales, y otros actores de la vida nacional e internacional, no es una simple suposición ni un rumor sin fundamento.

El país está enterado de las maniobras pensadas y operativizadas desde las oficinas de los prohombres de la patria para evitar que la investigación siga su curso o logre sus propósitos: renuncia al cargo de senador o representante a la Cámara para evitar la investigación de la Corte y pasar a manos de la Fiscalía, fuga del país, creación de una doble instancia para que juzgue a los políticos, quitar la potestad a la Corte Suprema de Justicia para adelantar la investigación, etcétera.

Acción y reacción, lucha de contrarios. Así avanza este proceso que aún descarga en manos de
los jefes paramilitares, extradic-tados o no, la remota esperanza de testimonios efectivos que vincule en la investigación en curso a funcionarios del alto gobierno hasta ahora intocables. ¿Inspiradores, miembros, del Grupo de los Seis?










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