Viernes, 17 Julio 2009 09:15

Colombia: Escupen nuestra soberanía

Escrito por Equipo desde abajo
Valora este artículo
(0 votos)
Previsible. Al exigir el gobierno de Ecuador, en acción soberana, que los Estados Unidos abandonen la base de Manta, técnicamente conocida como Puesto Militar de Operaciones Avanzadas, Colombia sale en su auxilio y entrega su territorio para que Estados Unidos monitoree y haga control de un extenso territorio de América del Sur y el Caribe. Con esta medida, se agrava la presencia.

La potencia del norte, por circunstancias derivadas del llamado ‘plan Colombia’, cuenta con amplias facilitades dentro del país, entre ellas poner en territorio patrio hasta 800 militares y 600 “contratistas civiles”. Esta es una cifra violada en los hechos, pues ha venido en aumento desde hace dos años con comandos mercenarios y sin veeduría alguna. El nuevo acuerdo en proceso de firma, con posible vigencia hasta por 10 años –extensible–, les autoriza para usar y operar de manera directa las más importantes y estratégicas bases de la Armada Nacional y de la Fuerza Aérea, entre ellas:

•    Palanquero o Germán Olano (Cundinamarca), Alberto Powell o Malambo (Atlántico), y Apiay o Capitán Luis Fernando Gómez Niño (Meta), y

•    Las bases ARC Bahía de Málaga en el Pacífico, y ARC Bolívar en Cartagena –según la la revista Cambio–, en relación directa con la reactivación de la IV Flota de los Estados Unidos.

•    Las bases militares de Larandia (Caquetá) y Tolemaida (Cundinamarca), mencionadas por el periódico El Tiempo como posibles; aunque ya no es incógnito que, contiguamente a esta última, los Estados Unidos disponen de instalaciones para entrenamiento, asesoría y coordinación secreta para comandos, donde tuvo una de sus ‘sedes’ el “tripartito” grupo de ‘asalto especial’ que ejecutó la Operación Jaque.

Dice el texto oficial, y según los ministros de Relaciones Exteriores Jaime Bermúdez, y del Interior Fabio Valencia, y el comandante de las Fuerzas Militares, general Freddy Padilla, que se trata de “un acuerdo de cooperación contra el narcotráfico, el terrorismo y otros delitos” y le “garantiza a Colombia que la presencia de esas tropas extranjeras brindará información y asesoría”, con la novedad de datos en tiempo real, inmediato, que pone en mayor subordinación operativa a las Fuerzas Armadas –ya no sólo la Fuerza Aérea– para la lucha contra el tráfico de drogas y la guerra interna que desangra al país.

Es una reivindicación que Andrés Pastrana no pudo obtener y que el presidente Uribe, con precaución ante la derrota Bush, empujó con la vinculación de organismos israelíes secretos –que habitan en la Dirección y el Departamento de Inteligencia del Ejército y las Fuerzas Armadas– como amenaza, contención o fuerza de renegociación para las “nuevas” políticas que diseñara el presidente Obama.

Sin duda, más leña al fuego. Sin duda, en las mesas de mando y los mapas militares, el conflicto interno se intensifica. Aferrado a su proyecto de liquidación militar de la insurgencia, de no diálogo ni solución política como vía para la paz, el actual gobierno, urgido de un tercer mandato, le mete más ingredientes a la caldera.
La presencia de más militares extranjeros, ahora con todo tipo de tecnología y con autorización para actuar en distintos escenarios, será otro escollo por solucionar en la perspectiva de una propuesta de paz entre los colombianos.

¿Gratuito?

Cada vez más ligada y sometida a los intereses de Estados Unidos, la oligarquía criolla no repara en los procesos de cambio que suceden en el Continente. Tampoco, en las consecuencias de que tropas extranjeras hagan control del territorio nacional y, mucho más allá, como base de operaciones y coordinaciones encubiertas, de interferencias miltares con personal mercenario, paramilitar y efectivo, en busca de efectos políticos opositores y desestabilizadores en Venezuela y Ecuador. Con aviones espías volando sobre el Pacífico, como lo hacían desde Manta, pero también sobre el Atlántico –Caribe– y los ríos Orinoco, el Amazonas, y otras partes del país y de sus fronteras. Un panorama de incremento de las tensiones vividas con los países vecinos, que tiene en el golpe de Honduras un nuevo escalón de plan general, y estímulo, potenciando –como posibilidad– su rearme y las alianzas geopolíticas, de las potencias mundiales, en nuestros alrededores.

Como se recordará, hace pocos meses la fuerza naval rusa navegó el Caribe. China no es ajena a esa posibilidad e interés en la órbita geoestacionaria ecuatorial. Con despertar de la alarma sionista ahora interesada y parte en Venezuela-Colombia y su conflicto interno, Irán se posesiona como aliado en asuntos comerciales y tecnológicos con la República Bolivariana, y Europa y sus intereses franceses no se quedará atrás. Brasil, en procura de silla en el Consejo de Seguridad de la ONU, como el país más importante de la subregión, con capacidad aérea indiscutible, también moverá sus fuerzas y proyectará sus acciones. Por su parte, con una maniobra consentida, Estados Unidos recupera territorio y capacidad de control en América del Sur y Centro América, donde no renunciará a su base militar en Honduras. ¿A qué costo?

Una vez aceptado el recorte en la financiación del llamado ‘plan Colombia’, esta presencia suple con creces el monto eliminado. Pero, además, estará de por medio la aprobación de un Tratado de Libre Comecio entre los dos países, que es igualmente la concreción del mayor sueño o tarea de Uribe y los sectores económicos que representa. Con renuncia de una vez, y por todas, a cualquier posibilidad de industria propia, con el obsecuente propósito de ligar el futuro nacional al destino –cualquiera sea– de la potencia del Norte.
Nuestra soberanía es huérfana.

Visto 6311 vecesModificado por última vez en Miércoles, 29 Julio 2009 21:24

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.