Miércoles, 26 Agosto 2009 20:13

Ecopetrol, feriando la joya de la corona

Escrito por Libardo Sarmiento Anzola
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En Colombia, el nuevo modelo económico rentista se acompaña de sustanciales descubrimientos petroleros desde 1983. A pesar de la lucha de la Unión Sindical Obrera (USO), creada en 1922,  históricamente la oligarquía colombiana ha entregado los recursos naturales y energéticos a la explotación del capital extranjero. En una trama de derrota y explotación, el ajuste estructural ante las nuevas condiciones económicas1 trajo un violento ataque del establecimiento contra el trabajo. El blanco preferido es Ecopetrol, que opera desde 1951. El actual ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, pretende vender otro 10 por ciento de la empresa; y el de Minas, Hernán Martínez, en la misma senda, feriará las acciones de las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja.

Los trabajadores de la empresa pública más importante del país –Ecopetrol- se encuentran en proceso de negociación colectiva desde el pasado 14 de julio. El tiempo pasa y a pesar de las inmensas ganancias obtenidas por la empresa en los últimos años, y del crecimiento de la productiva obrera, el Estado no cede. Las cifras son concretas y salen de los informes oficiales: Entre 1988 y 2008, las utilidades de la empresa aumentaron cerca de 100 veces, mientras la nómina directa de trabajadores cayó en 47 por ciento; en consecuencia, durante los últimos 20 años, la productividad física de los trabajadores directos (barriles de petróleo diarios por trabajador) aumentó 3,5 veces, y la utilidad neta generada por cada trabajador directo aumentó 174 veces durante el mismo período.

Negociación compleja toda vez que se enfrenta a un mundo en crisis sistémica y en ajuste en las formas y los procesos productivos, con una demanda cada vez más grande de hidrocarburos por parte de estados y grandes empresas, pero también, con la conocida transformación de la renta agrícola por la renta petrolera en boga desde los 80, lo que potenció el papel de la estatal petrolera, propiciando la reforma legal que sufrió en los 90 y lo corrido del 2000, con apertura de sus negocios a la inversión transnacional, a través del ajuste de la estructura operativa de la principal empresa del país a partir de su conversión en un ente global de energía, con los lineamientos estratégicos de crecimiento, consolidación organizacional, represión laboral y privatización.

En estas circunstancias, revisar el pasado y el presente inmediato de la empresa es fundamental para comprender los retos y riesgos a que se enfrentan los trabajadores, cualquiera sea su categoría dentro de Ecopetrol.

Cambio estructural de Ecopetrol

 
El petróleo no es algo excepcional en la sumisión y la entrega de nuestros recursos naturales. Las primeras explotaciones (1918) se hicieron en áreas de Santander, cedidas por el Estado a Roberto De Mares (de ascendencia francesa), quien después vendió “sus derechos” a la Tropical Oil Company (Troco), de la Estándar Oil de Nueva Jersey, conocida hoy como Exxon. Desde entonces, los grandes descubrimientos petroleros y la inversión extranjera no cesan (Mapa 1).

Ecopetrol se constituyó como empresa del Estado mediante la Ley 165 de 1948, y comenzó a operar en 1951 al finalizar el contrato de la Concesión Mares, bajo tutela y control administrativo del Ministerio de Minas y Energía. Para 1959, Ecopetrol inició la consolidación de su infraestructura de transporte y en 1961 manejó directamente la refinación.

A mediados de la década de 1970, en medio de la crisis energética mundial, Ecopetrol inició un acelerado proceso de modernización de sus plantas de producción para enfrentar el hecho de que el país volvía a ser importador de petróleo desde 1975. En 1986 logró su condición de exportador gracias a los grandes yacimientos descubiertos de los Llanos Orientales desde 1981 (Apiay, Meta). Para fines del siglo XX, con más de 10 mil trabajadores y activos que superaban los 5,5 billones de pesos, Ecopetrol se constituyó en la empresa más grande del país, disponiendo a la vez de una importante infraestructura petrolera (Mapa 2).

En julio de 1996, Ecopetrol se conformó como una organización corporativa central en la que se trazan políticas y estrategias, y por cuatro unidades de negocios: i) exploración y producción, ii) refinación y mercadeo, iii) transporte, iv) comercio internacional. Ante la nueva amenaza de un abastecimiento energético por debajo de la creciente demanda nacional, que retornaría a Colombia a la condición de país importador de petróleo (Gráfico 1), en 2003, mediante los Decretos 1760 y 2394, se llevó a cabo la reforma institucional del sector de hidrocarburos en Colombia:
  • se separó el rol estatal que ostentaba Ecopetrol como administrador del recurso petrolero,
  • se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos, que asumió el rol estatal escindido de Ecopetrol,
  • se transformó la naturaleza jurídica de Ecopetrol en una sociedad pública por acciones,
  • se dio una apertura total del sector a la entrada de transnacionales para aumentar la competencia.



Metas y plusvalía, rentabilidad y resultados


A partir de 2002, Ecopetrol adoptó profundas reformas en materia laboral, de estructura organizacional, de control, de manejo de riesgos, de accountability y de gobierno corporativo. A partir de entonces, se incorporó una política de flexibilización laboral, disminución de salarios y prestaciones, y pago de incentivos por resultados, ante el hecho de una competitividad del trabajo por debajo de los estándares internacionales (Gráfico 2).



En resumen, la separación de roles entre la empresa y el Estado se acompañó de un proceso de ajuste y reestructuración internos que acopló la organización a las condiciones internacionales en materia económica, de producción y de competitividad. En la estrategia de su desarrollo futuro, cuatro son las palabras claves: plusvalía, represión laboral, rentabilidad y resultados.

En este contexto, en el cual Ecopetrol cambia la naturaleza jurídica de la empresa, da los primeros pasos hacia su privatización al vender el 10 por ciento de su capital e ingresar en la Bolsa de Nueva York (septiembre de 2008).

Para 2015, la empresa tiene como metas producir un millón de barriles de petróleo equivalente, procesar 2,7 millones de toneladas de productos petroquímicos y ser líder en biocombustibles. El plan estratégico proyectado para el año 2015 requiere inversiones por 60.000 millones de dólares.

Estas metas de crecimiento están respaldadas en el crecimiento rápido y sostenido registrado por Ecopetrol. En 2008, a pesar de un contexto económico adverso, caracterizado por la crisis financiera mundial, la empresa continuó su proceso de expansión tanto nacional como internacional, y su consolidación como grupo empresarial. En efecto, la producción de Ecopetrol aumentó 12 por ciento, al pasar de 399.000 barriles de petróleo en 2007 a 447.000 en 2008. La utilidad neta se incrementó 125 por ciento, alcanzando $ 11,6 billones (la más alta en toda su historia), en tanto que los ingresos operacionales crecieron 52 por ciento, al llegar a $ 33,9 billones. Además, aumentó sus activos a $ 48,7 billones y el patrimonio presentó un incremento de $ 7,8 billones.

En 2008, Ecopetrol ejecutó inversiones sin antecedentes –US$ 4.824 millones, y para 2009 el plan de las mismas está valorado en US$ 6.224 millones, de los cuales el 61 por ciento se destinará principalmente a las áreas de exploración y producción, con metas que permitirán dar un paso adicional en el logro de la estrategia definida para 20152. Adicionalmente, la ejecución del plan estratégico de inversiones requerirá US$ 8 billones en los próximos dos años.

En medio de la desaceleración general de la economía colombiana, el negocio petrolero muestra cifras positivas. En mayo de 2009, la producción nacional se ubicó en 651.000 barriles diarios, un 12,4 por ciento más que en mayo de 2008. La producción promedio de petróleo en lo corrido del año es de 645.000 barriles-día, por encima de la meta que el Gobierno fijó para 2009, que es de 565.000. Además, el sector petrolero sigue atrayendo y monopolizando el grueso de la inversión extranjera al país, con 2.634 millones de dólares (a mayo de 2009), con un crecimiento respecto a 2008 de 11,3 por ciento.

Con estas tendencias, no sorprende que, a mediados de julio de 2009, el ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, expresara su intención de vender otro 10 por ciento de Ecopetrol por 4.000 o 5.000 millones de dólares, a fin de solucionar el déficit de infraestructura vial del país3. Esa venta, dadas las condiciones actuales de expansión y alta rentabilidad de la empresa, no resulta difícil. De hecho, en la tercera semana de julio, Ecopetrol logró colocar con éxito la emisión de bonos en el mercado de Nueva York, recaudando 1.500 millones de dólares para terminar de financiar el ambicioso plan de inversiones superior a 6.000 millones de dólares. Los bonos de Ecopetrol fueron sobredemandados y los inversionistas, con avidez, ofrecieron 10.500 millones de dólares.

Al finalizar julio de 2009, el ministro de Minas, Hernán Martínez, señaló que “no es el momento indicado para salir de este tesoro del Estado” y que, en cambio, prefiere la venta de acciones de las refinerías de Cartagena y Barrancabermeja, con el fin de obtener recursos para invertirlos en la modernización y la expansión de las factorías. Añadió que “en uno o dos años Ecopetrol debe vender el 9,9 por ciento de las acciones que fueron autorizadas por el Congreso, y en esta forma obtener recursos para fortalecer las inversiones de la empresa más importante de Colombia y la número 15 en América Latina”4.

Unas son de cal y otras son de arena


La estatal petrolera Ecopetrol obtuvo utilidades por $ 2,3 billones durante el primer semestre de 2009, con una disminución del 58 por ciento frente al mismo período de 2008, cuando las ganancias fueron de $ 5,65 billones, situación que obedece al cambio en el precio internacional del petróleo, que cayó de US$ 120 a US$ 60 (Gráfico 3).


En esa circunstancia no basta una empresa en plena expansión y con buena imagen internacional para privatizarla; se hace necesario que sus lineamientos estratégicos se lleven a cabo sin conflictos laborales internos y con niveles de productividad similares a los de las principales empresas transnacionales del sector.

Impacto laboral


La nómina de personal de Ecopetrol fue creciente hasta 1990. En 1988 había 11.053 trabajadores, y en 1990 alcanzó el nivel más alto: 11.835. A partir de entonces, el declive es permanente, cayendo en 1991 el número de trabajadores directos a 10.664; para 1998, eran 7.076; y, en 2008 sólo quedaban 6.150.

Eufemísticamente, para la empresa, los cambios laborales implican “optimizar la nómina y dotar a la empresa de una mayor flexibilización”, lo cual significa no sólo despidos sino también precarización de la contratación, baja de salarios y flexibilización laboral.

Para 2009, apenas continúan 2.350 trabajadores directos indefinidos (sin incluir directivos), y hay una “bolsa” de 280 trabajadores temporales (nacionalmente llegan a 500) y con 26.000 contratistas o tercerizados, vinculados a través de intermediarios o cooperativas de trabajo.

En materia salarial, mientras los precios relativos al consumidor, producto de la inflación, aumentaron durante 1998-2008 en 530 por ciento, los salarios promedio de los trabajadores directos sólo lo hicieron en 360 por ciento en este período, perdiendo 170 puntos de poder adquisitivo (Gráfico 4).


Desde los años 1990, a los directivos de Ecopetrol les preocupaba el crecimiento de la planta de personal. Con el fin de aumentar la productividad, variable considerada estratégica para hacer una empresa competitiva internacionalmente e iniciar su privatización, se afirmaba en 1997: “Se aprecia cómo Ecopetrol es una de las compañías menos productivas en el sector petrolero latinoamericano, pues cuenta con una tecnología atrasada; sumado esto, posee una altísima cantidad de mano de obra con relación a la producción de petróleo. Lo anterior conlleva a que la empresa tenga que asumir unos altos costos por cada barril que produce, al igual que altos costos laborales por su sobredimensionada planta de personal y las excepcionales condiciones laborales conquistadas por los trabajadores, las cuales están plasmadas en la Convención Colectiva de Trabajo (CCT)”5.


La USO y su lucha


Entre 1988 y 2008, las utilidades de la empresa aumentaron cerca de 100 veces, mientras la nómina directa de trabajadores cayó en 47 por ciento; en consecuencia, durante los últimos 20 años, la productividad física de los trabajadores directos (barriles de petróleo diarios por trabajador) aumentó 3,5 veces, y la utilidad neta generada por cada trabajador directo aumentó 174 veces durante el mismo período (Gráficos 5 y 6). En el informe anual de 2004, la empresa reconocía como un gran éxito la derrota proporcionada a los trabajadores:“Quizás uno de los cambios más significativos durante este período fue el ajuste del régimen convencional de la empresa, con ocasión de la ejecutoria del laudo arbitral, que le permitirá a Ecopetrol flexibilizar sus esquemas de contratación y generar importantes ahorros en sus gastos de personal, como lo demuestra el hecho de que el nuevo régimen convencional tiene un costo de $ 593.000 millones, frente a los $ 619.039 millones que costó la Convención 2001-2002, con lo cual se rompió la tendencia creciente que se venía presentando en este rubro”. Adicionalmente, el informe de 2004 afirma: “La empresa continuó con el proceso de optimización de la planta de personal, que tuvo una disminución de 4,3 por ciento, al pasar de 6.298 personas en diciembre de 2003 a 6.027 en diciembre de 2004” […] “Los gastos de salud también presentaron una reducción de 6,6 por ciento respecto del año 2003, al pasar de $ 136,2 millardos a $ 127,1 millardos, con lo cual se registró por primera vez desde 1998 una disminución real de la ejecución en pesos corrientes”6.

El sindicato es objeto del terror del Estado y la violencia creciente en el país desde finales de los 80. Las dos ofensivas más criminales contra la Unión Sindical Obrera (USO) se sintieron con fuerza en 1988 y 2002, con un saldo de 114 trabajadores asesinados; a la vez, alrededor de 250 fueron desterrados bajo amenazas. La organización, creada en 1922 bajo el liderazgo de Raúl Eduardo Mahecha y que agrupa a la mayoría de los trabajadores, mantiene su lucha laboral a favor de una política nacionalista del sector petrolero, el sostenimiento y el reajuste de las reivindicaciones logradas a través de las Convenciones Colectivas de Trabajo (CCT), la defensa integral de los Derechos Humanos y el logro de la paz con justicia en Colombia.

Con anterioridad a 1990, la USO acudió a un instrumento extremo de protesta como es la huelga (legalizada por el Código Sustantivo del Trabajo) en 1963, 1971 y 1977. Frente a los impactos negativos del ajuste estructural sobre los trabajadores, iniciado en Ecopetrol en los 90, la negociación de las condiciones salariales de los trabajadores convencionales, mediante pliego presentado en noviembre de 2002, llevó a un enfrentamiento con la empresa que terminó en la huelga de 2004. La negativa de la empresa y las condiciones adversas de orden legal y represivo en el país se expresaron en el severo golpe dado por el Gobierno y la empresa a la USO: 263 trabajadores sindicalizados fueron despedidos.

Con una correlación de fuerzas a su favor, Gobierno y empresa, con la complicidad de la rama judicial, propiciaron un golpe más a los trabajadores mediante el laudo arbitral que eliminó la estabilidad laboral y el escalafón, acabó con la temporalidad a favor de la tercerización, excluyó de los beneficios de la CCT a contratistas y temporales, y congeló salarios y prestaciones.
 
Las nuevas condiciones en la planta de personal, la precarización y la flexibilización laboral, unidas a la creciente producción y al mejoramiento relativo en los precios del petróleo y sus derivados, ha significado un flujo creciente de ganancias de la empresa, aumentos enormes en sus activos y su patrimonio, y, consecuencia de todo ello, sostenidos incrementos en la productividad física y la generación de utilidades por parte de los trabajadores para beneficio unilateral de la empresa.

Es importante preguntarse a dónde han ido a parar los enormes excedentes que genera la renta petrolera en Colombia. Una parte, está claro, es la importante dinámica de acumulación que muestra la empresa durante la última década. Pero otra parte, como lo sucedido con las regalías a departamentos y municipios, se ha perdido a través de la corrupción, la ineficiencia en obras “faraónicas” que poco aportan al desarrollo regional, en clientelismo y burocracia. Y otra  parte significativa ha financiado la guerra que promueve el gobierno y ha alimentado, a través del servicio de la deuda pública externa e interna, el apetito desaforado del capital financiero. La bonanza petrolera no se ha sembrado en Colombia con el fin de lograr una economía más compleja, estructurada, robusta y sustentable; los indicadores sociales tampoco muestran mejorías en el bienestar de los colombianos; la inestabilidad y los impactos de la crisis mundial, así lo demuestran.

Pliego, convención y lucha actual


En agosto de 2009, los tres sindicatos que conviven en Ecopetrol (USO, Adeco y Sindispetrol) se encuentran en plena etapa de negociación de la convención colectiva de trabajo, bajo la nueva naturaleza jurídica de la empresa, ahora con capital privado. Ésta se inició el 14 de julio y, de no alcanzar acuerdo, se convocará un tribunal de arbitramento para zanjar las diferencias, como sucedió en 2002.

De una parte, la USO exige un incremento salarial del 22 por ciento, argumentando la pérdida del poder adquisitivo y las ganancias récord obtenidas por Ecopetrol en 2008; adicionalmente, en el pliego de peticiones el sindicato presentó 56 artículos para actualizar y 18 puntos nuevos, así como el reintegro de los trabajadores despedidos en la huelga de 2004. La propuesta de las directivas de la empresa desmejora la condición de la CCT vigente y exige que se suscriba una convención a cinco años en lugar de tres, como se hacía, para crear un clima laboral adecuado al plan estratégico hacia 2015.

La situación no es la más favorable en la lucha de los trabajadores. En el terreno de las relaciones colectivas de trabajo, ya no hay negociación ni contratación colectiva sino concertación, flexibilización, contrapliegos y pactos colectivos, y los patronos están tomando la iniciativa de renegociar para desmejorar las convenciones colectivas de trabajo vigentes; además, hay otras herramientas al servicio de las empresas:
  • los Tribunales de Arbitramento Obligatorio,
  • la noción de servicio público o la declaración de servicio público esencial para efectos de restringir la huelga,
  • la utilización del concepto de servidores públicos y la promoción de la ilegalidad de las huelgas de trabajadores.

El Estado, con la expedición de leyes regresivas, impone unilateralmente salarios, seguridad social, pensiones, cesantías, salud, subsidio familiar, recreación, supermercados; todo precedido por enormes negocios y corrupción. La globalización económica les invadió el campo de acción a los sindicatos7.

Persistir y resistir en la lucha


Las características actuales de las luchas obreras han cambiado, tornándose más complejas, lo que demanda de los trabajadores plantearse horizontes reivindicativos y transformaciones más amplios. En este sentido, la USO afirma: los vientos de nacionalización de América Latina muestran la lucha que se debe desarrollar en defensa de los recursos naturales y en contra de las transnacionales; por eso se requiere la integración, donde se exprese la unidad, la cooperación en la protección de los patrimonios soberanos, fortaleciendo un modelo económico social diferente del que esgrime el imperialismo. La hora nos exige elevar nuestras denuncias, movilizarnos junto al resto de la población y persistir en la unidad con todas las fuerzas democráticas de la oposición, único camino que nos conducirá a la recuperación de la soberanía, el respeto a la vida, el rescate de los derechos de los trabajadores y la dignidad de nuestro pueblo8.

*    Economista y máster en teoría económica. Filósofo y especialista en análisis existencial. Consultor, investigador y escritor independiente.
1     La relación entre mercado de trabajo, competitividad y acumulación capitalista se ha hecho más estrecha. Las políticas laborales, en los países con baja generación de valor e innovación, con abundante oferta de fuerza laboral, bajos salarios y débil organización sindical, se convirtieron en una importante fuente de ventajas comparativas y competitivas. Mundialmente, las últimas tres décadas registran el tránsito a economías más abiertas y globalizadas, y cambios en el rol del Estado. Ahora, más regulador, neoliberal, represivo y policial.
2    Echeverri, Fabio y Gutiérrez, Javier (2009), Carta a los accionistas, en: Informe anual 2008, Gestión empresarial y finanzas, Vol. 1, Ecopetrol.
3    Revista Semana, Julio 20-27 de 2009, Edición Nº 1420, Bogotá, p. 13.
4    El Espectador, domingo 26 de julio de 2009, p. 28.
5    Montaña, Óscar; Reyes, Mauricio; Russy, Mauricio (1997), Proceso evolutivo de la CCT USO-Ecopetrol y su influencia en las finanzas de Ecopetrol, Bogotá, p. 179.
6    Ecopetrol, Informe anual 2004, Bogotá, pp. 31-32.
7    Carvajal, Adalberto (2007), Globalización económica y relaciones de trabajo, en: Revista Cepa Nº 5, Bogotá, p. 25.
USO (2006), Salvar a Ecopetrol, compromiso de todos, Revista Cepa Nº 1, Bogotá, p. 59..
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