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Viernes, 28 Mayo 2010 16:04

20 de Julio de 2010. Instálemos el Congreso de los Pueblos

Escrito por Equipo desde abajo
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Numerosas organizaciones llaman a la Instalación-Apertura del Congreso de los Pueblos que tendrá lugar el próximo 20 de julio. Al mismo tiempo, citan a que por miles, nos congreguemos en la Marcha Patriótica por la Independencia.

Estas son dos citas, en una misma jornada, con las cuales dar cuenta y celebrar el Bicentenario de la Primera Independencia. Pero hay mucho más. La convocatoria a instalar el Congreso de los Pueblos, pretende además, potenciar un esfuerzo mancomunado en pos de una instancia de dirección estratégica, que se constituya por parte de los sectores sociales populares, un “estado mayor del pueblo”, como en su historia reciente y para su victoria de gobierno con Evo, llaman los compañeros bolivianos.

Un “estado mayor” que ejercite la dirección amada por la gente, legítima, y del cual y con el cual podamos vivir un proceso de intensa acción política, de ascenso para que el movimiento social asuma y arribe a un nuevo estadio: pasar de la defensiva –que por cerca de 20 años lo determina– al de una iniciativa que permita a todas las voces inconformes, confrontar como un solo cuerpo al actual régimen político, y pararle el macho al Estado neoliberal.

Se trata de una tarea y un esfuerzo urgente en una sociedad desorientada en su quehacer, en tanto, huérfana de liderazgos sociales consolidados y representativos de las distintas luchas y reivindicaciones. Congreso de los pueblos y Marcha que ayudarán a precisar el cómo, el para qué, el porqué, el cuándo, el dónde, el con quiénes, etcétera, del pendiente esfuerzo popular que los colombianos debemos emprender.
Convocación de poder

Desde hace 20 años, padecemos la aplicación inclemente de la política neoliberal. La brecha entre ricos y pobres se profundizó. El asunto público se desvalorizó. El individualismo ganó mayor espacio y la política se transformó en una empresa más para que unos pocos acumulen más poder, dinero y bienes mal habidos. En este panorama, ¿tiene vigencia otro mundo posible?

Sí. Pero hay que enrutar esfuerzos, como un solo cuerpo. Con un diseño estratégico y táctico, de sus tareas y consignas, con aporte; pero más allá de las de partido y de cada grupo. Y de las de cada aspirante a candidato. sin necesidad de que cada uno, como actor político o social, colectivo o activista, renuncie a su personalidad.Es la urgencia de ganar un referente que encauce los dispersos esfuerzos de todos.

Cuando proponemos, por tanto, que demos cuerpo al Congreso de los Pueblos, invitamos a todas las organizaciones populares para que entre todos construyamos esa instancia de dirección estratégica, que tanta falta hace a los sectores alternativos. No sólo para resistir, una acción que ya hemos hecho durante décadas. Sino para revolcar la sociedad actual.

Un propósito y un ideal que hace necesario diseñar la sociedad, el Estado y la democracia a las cuales aspiramos, con memoria de nuestras luchas y nuestra historia. Construirlas, definirlas paso a paso, en cuya empresa es indispensable contar con una vocación de gobierno y de poder, con su respectiva y renovada movilización que procure una dualidad de poderes.

Estratégica y táctica


Un Congreso que construya dentro del pueblo la idea certera de la existencia de una opción popular para dirigir los destinos de la nación, integrada por todos los sectores sociales. O al menos, por su mayoría.

Tal instancia, compleja en su propósito, se constituirá en el proceso mismo. No nace de un solo golpe o evento. Se legitima en sus diferentes instancias participantes y locales, regionales o representativas en el orden nacional.

Esta instancia, debe ganar una capacidad de acatamiento y dirección que indique con avances de unidad o unanimidad el punto a llegar: poder autónomo de la comunidad y la gente, doble poder, democracia profunda. Como también: la manera de politizar y proceder en las acciones y  luchas cotidianas; y en las articulaciones (el método); el sentido del tiempo o de la oportunidad para orientar cada movilización y cada lucha. De convocatoria y legitimidad para concentrar a fondo las fuerzas populares y de la comunidad colombiana en el exterior, en cada momento dado de la lucha política.

Dualidad de poderes


Poner en marcha un Congreso de los Pueblos es ejecutar en la práctica una concepción de la política que resume en las mayorías el poder. Y crea los espacios requeridos para que así sea.

No sólo reclama la participación popular sino que ante todo la propicia.

Para que este Congreso resuma en sus sesiones una verdadera representación del ser y el sentir social, y por su conducto ganar legitimidad suficiente para orientar y ser escuchado en las luchas del pueblo, debe propiciar la superación de la inercia de conformismos y cooptación e impedir que se consoliden como dominantes en la mente y la acción de la comunidad.

Ponencias. Sesiones trimestrales. Para el éxito de la cita popular el Congreso de los pueblos en sus sesiones deberá estimular y crear espacios para que las distintas expresiones de lo social (por ejes temáticos o territoriales) se encuentren. Para que aun a pesar de creerse diferentes, puedan discutir y precisar sus posiciones, resumir sus visiones de país; mediante ponencias a presentar ante las sesiones del Congreso de los Pueblos.

Dichas sesiones tendrán lugar cada tres meses. Proyectarán los necesarios sustentos y proyectos de país, contra la pobreza, el analfabetismo, el latifundio y el uso sin sentido social del suelo urbano, y de rescate de la soberanía y recuperación en las FF.AA. de un sentido patriótico y de reparación, etc. que desde ahora podemos resumir en una consigna que condense todas las luchas en curso: ¡Por la democracia popular y el desmonte del Estado neoliberal!

Manifiesto Colombia


El 20 de julio de 2010 se instalará esta instancia de dirección moral y política del pueblo colombiano. Ese día, en sesión plenaria, se leerá el Manifiesto Colombia, o documento central o declaración que resuma el sueño de país que nos congrega.

Este documento irá como noticia y discusión al conjunto nacional, pero de igual manera: constituye un arma que emplazará al gobierno de estreno el próximo 7 de agosto. Por primera vez, desde su minuto inicial,  el Palacio de Nariño tendrá el reto de (escuchar y negociar o enfrentar) los puños y manos alzadas del movimiento social, que ante el país y el mundo, se asume con vocación de gobierno y poder.
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