Miércoles, 23 Junio 2010 14:37

Alter-Nativas desde abajo

Escrito por Marcela Abreu, Diego Rodríguez, Héctor Arenas y Zabrina Molina
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Alter Nativas surge como una sección informativa del periódico desde abajo, orientada a potenciar la emergencia de nuevas formas de habitar la Tierra, desarticulándose en la vida cotidiana de los valores y las reglas de una economía subordinada a la sacralización del dinero, el individualismo, el machismo y la competencia feroz. Tal economía desemboca en formas de consumo demencial, angustia y desesperación para la mayor parte de la población, así como en la destrucción sistemática de la Madre Tierra, el tejido comunitario y los universos interiores.

Alter Nativas se propone, entonces, más que confrontar en el plano de las ideas un pensamiento que ha conducido a la Tierra y la humanidad a umbrales en los que se pone en entredicho la continuidad de la aventura de la vida, ofrecer experiencias y herramientas para escapar del sistema destructivo en tres dimensiones vitales: la forma como producimos los alimentos que ingerimos cada día, las maneras como nos nutrimos y el cuidado de nuestra salud.

En cada ejemplar de la sección compartiremos textos, imágenes, contactos con valiosas experiencias, en síntesis: información selecta y coleccionable que contendrá ideas e instrumentos para avanzar en la recuperación del cuidado común de las tres dimensiones mencionadas, indispensables para continuar la colosal tarea de sustraer nuestra vida del control monopolístico.

En Alter Nativas procuraremos poner un acento en la comunicación de los saberes ancestrales de Nuestra América; en la forma de cuidar y cultivar la Madre Tierra, la preparación de los alimentos y el cuidado integral de la salud de la comunidad. Resaltaremos los saberes y el valor inconmensurable de la sensibilidad femenina.

La educación modulada por un modo imperial de pensamiento nos condujo a despreciar lo propio y reverenciar lo foráneo; nos incomunicó y provocó la desconfianza, el recelo y el enfrentamiento entre quienes podemos estar unidos cordialmente en la gran tarea de curar los destrozos y alentar el nuevo mundo que está emergiendo, con especial intensidad en la América fabulosa, enraizada en las culturas ancestrales.

Finalmente, como ingrediente del antídoto que precisamos para desarticularnos del control de las fuerzas destructivas que tienen como fin la degradación de la vida, Alter Nativas se presenta como una serie de valiosas y sencillas herramientas para el reconocimiento, el apoyo y el refuerzo de todas aquellas iniciativas que se orientan a crear y conservar saludable la vida.

Recuperando el cuidado de nuestra salud


En las primeras entregas preparadas para esta sección, publicaremos los apartes más importantes del libro Manual de autogestión de la salud, de Eneko Landaburu*.

* Eneko Landaburu nación en Bilbao en 1953 y ha consagrado su vida de médico a conseguir una sanidad pública más humana. Eneko es autor de la obra ¡Cuídate cumpa!, que alcanzó ya su 11ª edición con la Editorial Txalaparta.


Competencia y cooperación

“El origen de la palabra comunidad viene del latín munus que quiere decir “don”, regalo, y cum, que quiere decir “juntos”: juntos uno con otro, es lo que comunidad significa literalmente; regalarse unos a otros…”.

 

 

Sobre el bienestar físico


¿Cómo nos enfermamos?


Los “medios de confusión” nos bombardean a menudo con la idea de que la causa de nuestros malestares son agresiones microbianas o genes defectuosos. Así:
  • Nos volvemos pasivas y dependientes de especialistas diversos, ya que al parecer nuestro bienestar tiene que ver con factores que escapan de nuestro control.
  • Desaprovechamos la oportunidad que nos brinda la enfermedad de reconocer equivocaciones y aprender de ellas, sin necesidad de sentirnos culpables por ellos. “Quien se equivoca y no aprende vuelve a estar equivocado”.
  • Favorece el gran negocio que han sido hasta ahora las bacterias (vacunas y antibióticos), y últimamente los antivirales, junto con la ingeniería genética.
  • ¿De qué manera nos enferma la educación recibida, el trato que recibe nuestro organismo, así como el desorden social y la agresión a la naturaleza?
  •  


¿Cómo nos enferman los malos tratos?


Si nuestro organismo vive en circunstancias adversas o se ve sometido a presión (stress) y sobrecargado de trabajo (surménage), tarde o temprano, dependiendo de su resistencia, acabará por estropearse. Se defenderá por sus puntos fuertes y acabará reventando por los puntos débiles, heredados o adquiridos. Demasiada actividad y descanso insuficiente nos llevan al agotamiento, origen de muchas enfermedades.

¿Por dónde se nos van las fuerzas?


El agotamiento es producto del conjunto de actividades que desarrollamos en nuestra vida diaria:
  •  
  • Por la actividad sensorial. A través del uso de los cinco sentidos: trabajar con el ordenador, ver la televisión, leer, exponerse a luces intensas, a ruidos, etcétera.
  • Por la actividad nerviosa. Ordenar la información que nos llega por los sentidos, pensar, recordar, imaginar, proyectar, decidir, coordinar todas las funciones corporales. Las creencias erróneas, los disgustos, los malos recuerdos, la represión de sentimientos, la incomunicación, la escasez de muestras de aprecio y contacto físico, los desprecios, los reproches, los insultos, las amenazas, la explotación económica, la discriminación social, etcétera, sobrecargan de trabajo a nuestro sistema nervioso.
  • Por la actividad muscular. Levantar pesos, moverse, estar de pie o sentado, darle a la lengua, estar tensa, etcétera.
  • Por la actividad digestiva. Que dependerá de la cantidad y la calidad (los alimentos concentrados, las mezclas excesivas y los fritos dan mayor trabajo digestivo) de lo que ingerimos.
  • Por el movimiento intestinal. Comer mucho y con poca fibra, purgantes laxantes, lavativas, sobrecargan esta actividad.
  • Por la renovación celular. Actividad que aumenta en caso de golpes, heridas, fracturas, hemorragias e inflamaciones.
  • Por la actividad térmica. Cuando hace frío, el cuerpo gasta energía en calentarse, encogiéndose, temblando, tiritando y acelerando la respiración. Cuando hace calor, consume energía en refrigerarse, aumentando la sudoración y sacando la sangre a flor de piel.
  • Por la actividad sexual. Si es excesiva y acompañada de excitantes, puede ser fuente de fatiga. La represión y el miedo a la sexualidad suponen también un derroche energético.
  • Por la actividad procreadora. Embarazos, partos y amamantamiento seguidos y frecuentes pueden llegar a agotar. Por eso se recomienda espaciarlos al menos dos años.
  • Por la actividad cardiopulmonar de oxigenación, es decir, llevar el oxígeno del aire a todas las células a través de la sangre. El incremento de cualquiera de las actividades corporales aumenta la necesidad de oxígeno. Mira cómo aumenta el latido cardíaco al correr, después de una comida copiosa, con un susto o con la excitación sexual.
  • Por la actividad defensiva y depuradora. Sin ella moriríamos envenenados. El cuerpo necesita limpiarse diariamente de las células que mueren y de los desechos tóxicos que se producen internamente, como consecuencia de sus diversas actividades. A más actividad, más producción de tóxicos metabólicos (ácido láctico, ácido úrico, urea, creatina, acetona, etcétera), así como de tóxicos que se introducen por la cavidad respiratoria, por el túnel digestivo o a través de la piel.

Acabamos de ver las actividades más importantes en que nuestro organismo gasta sus energías. Si utilizamos más energía de la que recuperamos con el descanso, acabamos agotados. Y esto dará pie a trastornos diversos.

¿Cómo llegamos al agotamiento?


Al agotamiento podemos llegar de golpe o lentamente.

Bruscamente y por un tipo de agresión: una intoxicación alimentaria, un empacho, una sobredosis de alguna droga, una insolación o una congelación, un accidente de coche, una intervención quirúrgica, un maratón, etcétera. Un cuerpo con buenas facultades encarará mejor una fuerte agresión que un cuerpo debilitado.

Lentamente y por una suma de agresiones: pequeños maltratos que se acumulan a lo largo de los años. El exceso último sólo es la gota que rebosa el vaso y desencadena el malestar. No encontramos trabajo, estamos sin dinero, nos sentimos una basura, se nos cae el ánimo a los pies, no hacemos ejercicio, no paramos de fumar y de comer cualquier cosa. Un día en una juerga bebemos un poco de más y cogemos una pulmonía.

Se ha de tener en cuenta el factor acumulativo. Una calada de un cigarrillo no basta para causar un cáncer de pulmón, pero sí 20 cigarrillos diarios durante 20 años. Lo mismo sabemos de la exposición diaria a la contaminación atmosférica. Puede ocurrir que alguna de las causas de nuestro malestar se haya desencadenado hace mucho tiempo.

Los estudiosos de la mente humana afirman que las influencias que recibimos durante los siete primeros años de nuestra vida pueden explicar los trastornos mentales que padecemos de adultos. Una vacuna contra la polio, que millones de británicos y estadounidenses recibieron en la década de los años 50 y 60, llevaba una proteína que ha favorecido el desarrollo de un tipo de tumor pulmonar que se desarrolla muy lentamente y que puede pasar 20 años sin dar síntomas.

Nuestro cuerpo puede recibir malos tratos


Son muy variadas las maneras como nuestro cuerpo puede ser maltratado:

Accidentalmente. Caerte y romperte un brazo, los accidentes de coche, las catástrofes naturales, etcétera.

  • Por el desorden social en que vivimos. El mal reparto de las riquezas del planeta, la explotación económica, la represión política, etcétera, provocan situaciones de miseria, hambre, tortura, cárcel y guerras que hacen enfermar y morir a mucha gente.
  • Por la agresión y la contaminación de la naturaleza, de la que formamos parte.
  • Por causa de la ignorancia, la desinformación, las creencias erróneas y los lavados de cerebro que recibimos a través de los “medios de confusión” y la enseñanza, junto con los malos recuerdos que atormentan nuestra mente.

Aunque la ciencia médica acepta en teoría el origen multifactorial de la enfermedad, en la práctica suele poner el acento en la agresión microbiana y lo hereditario, ya que aumenta las ventas de algo. Un organismo bien nutrido, bien descansado, bien desintoxicado, en un medio ambiente favorable, con una actitud mental serena y optimista, les sacará más jugo a sus genes y se defenderá mejor de las supuestas agresiones microbianas.

Enfermar es como jugar a la lotería; cuantos más boletos compres, más probable es que te toque. Cuantos más abusos y maltratos reciba tu cuerpo, hay más probabilidades de enfermar.

Alimentos naturales-orgánicos


El trabajo de regeneración habrá que empezarlo por lo más prioritario: conseguir que la comida sea sana y nutritiva, y por tanto que deje de ser fuente de contaminación y enfermedad. Todavía la agricultura orgánica no predomina, pero el proceso de expansión de una nueva cultura, que la incluye, ya es imparable. Y, después de la comida, la casa, nuestro hábitat más próximo, y con ella todo lo relacionado con la vida cotidiana del ser humano.

La arquitectura moderna es otro ejemplo de desconsideración con el entorno y los moradores de las viviendas, que lejos de ser hogares seguros se han convertido en hábitats insanos.

Hace falta que todas las disciplinas incorporen conocimientos integradores, respetuosos, en los que la ciencia y la cultura evolucionan juntas, formando parte de un todo al servicio de las diversas formas de expresión de vida, por infinitamente pequeñas que éstas sean. Es mucho el camino que está por recorrerse, pero también son muchas las comunidades que desde los diferentes sectores de la sociedad se están planteando como necesidad prioritaria integrar el más amplio y más profundo sentido de la palabra “respeto” en sus proyectos, como única vida no sólo para mejorar la calidad de vida sino también para asegurar la vida misma. www.vidasana.org.

Consumo responsable


El consumo responsable es aquel que demanda estar informado acerca de las condiciones (laborales, ecológicas, sociales) bajo las que han sido elaborados o fabricados los productos, contestando a preguntas como, por ejemplo: ¿Quién ha producido? ¿En qué lugares y circunstancias se ha producido? ¿La producción ha sido respetuosa con el medio ambiente? ¿Los derechos sindicales han sido respetados? ¿Estamos seguros de que no hay trabajo infantil en la producción? ¿Y en los subcontratos? ¿Estamos seguros? ¿Ha habido discriminación de trabajadores por razones étnicas o culturales? ¿Y discriminación a la mujer? ¿Los trabajadores reciben un salario justo? ¿Sabemos el número y la calidad ética de los intermediarios? ¿Conocemos los costos reales de producción? ¿Sabemos cómo son repartidos los beneficios? ¿Los productos son de calidad? ¿Y su calidad medioambiental? ¿Y su calidad social? ¿Y su calidad ética?

Gotas


El acto de consumir debe convertirse en un modo de lucha, por otra parte muy difícil de combatir. Y se puede hacer mucho con poco esfuerzo. En primer lugar, empezando nosotros a ser coherentes y éticos: ¿Qué sentido tiene ir a una manifestación contra la guerra y comprar todos los días productos de empresas vinculadas a la industria armamentista?

Dediquemos tiempo hasta que sea un hábito adquirido, para seleccionar los productos que compramos: entre dos iguales, elegir uno que no tenga vínculos con las guerras; si no hay opción, pensemos en un producto diferente aunque a veces signifique algo más de dinero. Seguramente sea ilusorio esperar que todo el mundo deje de comprar determinados productos, pero, para las grandes corporaciones, la pérdida de sólo un 10 por ciento de beneficios supone un golpe muy duro.
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