Lunes, 23 Agosto 2010 11:21

Colombia. Sin corregir: vuelven a darnos… dos tazas en el 2014

Escrito por Omar Roberto Rodríguez
Valora este artículo
(0 votos)
¡Nueve millones de votos que no saben lo que hacen! En la segunda vuelta resultó más veneno contra la Constitución. Y contra una salida de paz justa. Los resultados del 26 de septiembre en Venezuela, como escalón hacia la elección presidencial de diciembre de 2012, definirán el rumbo de coordinación de la derecha en Colombia. Su papel como agente de los ingredientes del cuarto ‘golpe político’ en marcha con epicentro en la región andina. Una acción para contrarrestar –a como dé lugar– la iniciativa revolucionaria, y las victorias y avances electorales que hubo en nueve países del continente.
…el pasado está frente a nosotros y el futuro a
nuestras espaldas, porque el pasado lo podemos
mirar y al futuro todavía lo desconocemos.

(Máxima milenaria. De los tiawanotaka, atacama, huarpe, Diaguita, pehuenche, inca, chibchas y otros; culturas de las altas montañas andinas)

Sin sacudir sus culpas de ‘falsos positivos', el presidente J. M. Santos –con un pie y rodilla de barro– comienza con holgura: Tras ocho años, la derecha organizó, dispone, una base social con ajustes autoritarios del Estado. Cuenta con ventaja porque la iniciativa popular está coja. Sin referentes legítimos de unidad varia, popular y democrática. Aún, el Congreso de los Pueblos disgrega su fuerza en tres vectores de convocatoria. Asimismo, el escenario continental que era favorable para la iniciativa popular, ahora tiene variaciones. Peor y triste: más allá de la militancia y los activistas el ¡yanki, go home! no prende rápido.

Si bien Uribe y Santos representan troncos económicos y de poder con origen diferente, el entorno testaferro-terrateniente, agroindustrial-narcotraficante, paramilitar, y sus brazos transnacionales, abiertos y clandestinos –con la reciente bendición de bases extranjeras y su seguro estratégico que inhibe una tercer ola de paramilitarización en el campo–, conservan su capacidad de impunidad y de sojuzgar al resto de sectores económicos, como ayer.

Entonces, con Santos, del campo hacia la ciudad y en las cabeceras municipales proseguirá la ubicación de los blancos de ataque –por paramilitares y neoliberalismo idéntico– contra la oposición y sus matices, las comunidades con organización, memoria e identidad, el movimiento social, y de mayor recorte y negación en las conquistas laborales. Hace falta insistir, frente a la inercia de las aspiraciones electorales, que los ahogos contrademocráticos duren tiempo.

Sin una rectificación en los ámbitos de unidad, movilización y resistencia, para que sus semillas no queden en árido, el carrusel (Uribe-Santos-Uribe) hasta 2019 es un riesgo con trampas de mayor legitimación y reunificación liberal. Con idénticos propósitos, no fue lejos. Con crímenes de Estado y violaciones constitucionales, Pinochet duró 17 años y todavía se siente en las calles de Santiago, y Fujimori-Montesinos fueron 10. Uribe, en forma oportuna, sembró su coartada: Concluyó su promesa electoral de hacer añicos a la insurgencia y barrer el movimiento social “porque tiene retaguardia en Venezuela”.

A pesar de tanta sangre, para la paz aún no amanece. Los porcentajes en votos del profesor Moncayo y de Piedad Córdoba, y la votación de Álvaro Leyva –en la consulta interna conservadora– fueron bajos, mínimos.

Por primera vez, el resultado electoral saca a flote encrucijadas tácticas

Colombia, por el lugar geoestratégico que ocupa y como eslabón clave para la variación de la correlación de fuerzas en Nuestra América, padece, exige superar la mayor dificultad revolucionaria en el continente.

Sin protagonismo social y de movilización, con la presencia de las tropas y bases extranjeras que escalan el conflicto frente a la mayor potencia militar del mundo, con sobrepaso del ejército nacional, y de su situación moral y sus recursos, y, con el asesinato, persecución y fraude de ocho precandidatos y candidatos presidenciales (Rafael Uribe Uribe, Quintín Lame, Jorge Eliécer Gaitán, Gustavo Rojas Pinilla, Jaime Pardo Leal, Luis Carlos Galán, Carlos Pizarro, Bernardo Jaramillo), y la amenaza que pendió y pende sobre todos los posteriores, la victoria popular está cerrada:

–ya por la vía armada insurreccional o prolongada y, también cerrada y bien difícil:
–por la vía de las elecciones; como en cambio pudieron lograrlo –por una y otra vía– otros pueblos del continente.

Contraofensiva de derecha, sin unidad revolucionaria en Colombia y Venezuela

Hasta ahora pasa inadvertido para las tareas por emprender que hasta el mediodía del 12 de enero, cuando el Procurador se lanzó a declarar constitucional el referendo, el escenario de continuidad de Uribe con fragua desde 2002 no tenía permuta. Sin embargo, y por factores internacionales1, como parte de una coyuntura de viraje y contraofensiva en la iniciativa de la derecha del continente que avanza en su cuarto paso2, primó que la reelección de Uribe no iba. Constituía una ventaja para Hugo Chávez y sus aspiraciones mínimas hasta 2030, primer bicentenario de la muerte de El Libertador.

Con la asistencia a la posesión en Bogotá de los Presidentes del continente, el vecino presidente Chávez –dada su nueva situación: con dificultad electoral, inflación, recesión y menor credibilidad interna– no tuvo más que viajar hasta Santa Marta, con chaqueta nacionalista y deportiva, y sacar de la agenda inmediata el tema de las bases militares de los Estados Unidos en Colombia. Debemos mirar las nuevas realidades.

Unidad social para neutralizar el impulso Santos-Garzón

El tiempo cuenta y –con el plan de contraofensiva oligárquica continental– parece estar a favor del poder. De todos modos, en Colombia no hay ni habrá silencio social. Con esta base y este cimiento es posible proponernos y evitar que el gobierno Santos-Garzón gane más espacio, multiplique y estabilice su iniciativa. Con esta meta, es tarea extender una decisión de emplazamiento a Santos en la ocasión de cumplir sus primeros 100 días en noviembre. Sin vanguardismos dañinos, una propuesta con el peso de un origen legítimo, plural, como decisión del Congreso de los Pueblos en su instalación y sus deliberaciones en octubre próximo.
La lucha del hombre contra el poder es
la lucha de la memoria contra el olvido.
Milan Kundera


1. Dada la situación internacional con alarmas de una guerra plena en Irán-Afganistán-Iraq y el efecto inmediato de su estalle sobre Israel provocador–, Arabia Saudita y la puerta marítima del Golfo Pérsico –con riesgo de la suspensión en el suministro petrolero– y, en Corea por otra parte, varió la premura con respecto al continente, que acosa a los dos sectores que, con la derrota de Bush y el ascenso de Obama, forcejean en el Departamento de Estado para poner al continente de su lado. En este marco, la acción contra el gobierno bolivariano adquirió preponderancia.
Tiene variantes: busca su derrota o debilitamiento, o fuerza una situación de aceptación de neutralidad y continuidad en el suministro de petróleo a los Estados Unidos. Planes de injerencia que tienen margen, ante los dicterios contra sus opositores – sin diferencia de los desestabilizadores–, contra sus críticos políticos, obreros y sociales –con cierre para una unidad nacional antiimperialista y en los errores de acción del liderazgo de Chávez: frente a la sociedad, el Estado, las medidas económicas, el combate a la corrupción, y la inseguridad y la construcción de un partido único de vanguardia que sólo pone a su favor la administración pública.

2. Son: 1. Intento de asesinato de Evo Morales y desmembramiento de Bolivia –con fracaso en su primer intento. 2. Golpe en Honduras –que ‘rectificó’ el proceder anterior y el del 11-13 de abril de 2003 en Venezuela. 3. Bases militares de los Estados Unidos en Colombia, con anuncio del aprovechamiento de toda la infraestructura militar para su plan global. 4. Está en  marcha… con la suma del Estado sionista como nuevo factor internacional en la región. Ahora explícita y con Álvaro Uribe como agente, luego del paso inicial, años atrás, que otorgó una beca de formación en terror de Estado a Carlos Castaño.


Visto 3953 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el Código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.