Domingo, 28 Noviembre 2010 18:07

Colombia: ¡30 años de intentarlo! La Educación Popular (EP)

Escrito por Alfonso Torres Carrillo
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Bajo el liderazgo de trabajadores de la educación y pensadores sobre la problemática social de Colombia, en el Primer Encuentro de Educación Popular se abre un espacio para consolidar experiencias de muchas décadas. Se afirma la metodología de discutir los temas desde la base de las comunidades.

Con este lema, nos reunimos en Bogotá los días 25 y 26 de septiembre más de dos centenares de educadoras y educadores populares de 46 colectivos y organizaciones sociales provenientes de Bogotá, Medellín, Cali, Cauca y el Caribe. Buscábamos, a partir de la reflexión sobre las preguntas y saberes que hoy se hacen viejas y nuevas experiencias educativas alternativas, propiciar procesos y espacios de articulación que contribuyeran a la formación de un movimiento de Educación Popular en Colombia. Esta importante jornada era el resultado de una iniciativa surgida a comienzos del año pero que hundía sus raíces en procesos lejanos.

Un antecedente de más de tres décadas


En efecto, a finales de los años 70 del siglo XX, en diferentes lugares del país surgían las primeras experiencias educativas inspiradas en las ideas de Paulo Freire, en el contexto de un período de ascenso de los movimientos populares en América Latina. Los primeros grupos se congregaron en torno a la alfabetización y la educación de adultos de sectores urbanos y campesinos, pero a lo largo de la década de los 80 y comienzos de los 90, la labor educativa se amplió al trabajo con mujeres y jóvenes, la educación en derechos humanos, la economía solidaria y el desarrollo alternativo, entre otros.

Articulada a procesos organizativos y movimientos populares, en varios países de América Latina, la EP llegó a conformarse como corriente educativa alternativa, y también como movimiento de educadores y organizaciones de base y de apoyo. En Colombia se constituyeron redes e instancias de coordinación en algunas ciudades y regiones, que realizaban encuentros y procesos formativos y de acción colectiva comunes.

En el marco de los cambios políticos mundiales y nacionales producidos en la década de los 90 (crisis del socialismo soviético, fin de dictaduras militares, nuevos órdenes constitucionales, desmovilización y procesos de paz con organizaciones insurgentes, incremento de la guerra sucia), el ímpetu de la educación popular perdió fuerza. Algunas de las experiencias surgidas en la década pasada se extinguieron, y otras sobrevivieron al incorporarse a procesos de descentralización y participación impulsados por el Estado.

En contraste, a lo largo de los últimos años asistimos a un renacer de grupos de educadores y experiencias inspirados en la EP. En el nuevo contexto político latinoamericano (efectos sociales de las políticas neoliberales, presencia de gobiernos de izquierda en varios países y ciudades, reactivación de movimientos sociales y emergencia de nuevas luchas), en la actualidad proliferan colectivos y organizaciones de educación popular alrededor del trabajo artístico con jóvenes, con niños, en lo ambiental y territorial, y en los temas de economía solidaria y lo alimentario.

El Encuentro y sus significaciones

En este panorama de procesos y experiencias de Educación Popular, una decena de personas y grupos ‘históricos' y nuevos tomamos la decisión de convocar a este Primer Encuentro de Educación Popular. Para que su planeación y desarrollo fuera coherente con una concepción pedagógica crítica, realizamos varias reuniones previas con grupos y organizaciones populares, con el propósito de reconocer las preguntas que se estaban haciendo en este momento, para explorar acumulados y expectativas, así como para ampliar la base de organización del evento.

Luego de largas discusiones y debates, el Encuentro se estructuró en varios momentos de reflexión y proyección conjunta. El primer momento fue un hermoso ritual en el que tuvieron presencia símbolos poderosos como la oscuridad y la luz; se presenciaron imágenes de movimientos y luchas sociales en América Latina, mientras se escuchaba música andina, la voz de Paulo Freire y el testimonio espontáneo de los asistentes.

De ahí pasamos a un ejercicio de reconstrucción de la memoria de los caminos recorridos por los participantes en el campo de la educación popular, a través de una línea del tiempo en la que íbamos ubicándonos según el momento de iniciación de estos procesos. Muchos participantes llevaron materiales y objetos representativos de cada período, otros evocaron los recuerdos más significativos, todos reconstruimos el marco internacional y nacional, y presentamos los momentos más importantes de cada experiencia. Finalmente, se hizo un primer balance sobre continuidades y cambios en los discursos, tanto como en las prácticas educativas en cada década.

El tercer momento buscó hacer un balance más analítico en torno a las problemáticas y tensiones que veníamos identificando en las reuniones preparatorias. Así, se trabajó en diferentes grupos que discutieron los aprendizajes y los desafíos con relación a temas como las relaciones con el Estado y sus políticas, a las vicisitudes de la construcción y el apoyo al movimiento popular, y a las propias prácticas educativas y de formación. Este momento permitió ratificar la riqueza del saber y niveles de reflexión de los participantes,  y asimismo identificar los asuntos no resueltos y que generan debate dentro de los grupos y entre ellos.

El cuarto momento fue de trabajo grupal y una plenaria en que se recogieron los desafíos comunes y singulares identificados, y se discutió sobre posibles iniciativas para llevar ante los colectivos regionales. De allí surgieron ideas y compromisos, como realizar dentro de un año el Segundo Encuentro, crear un espacio educativo itinerante en el cual se retomen y profundicen las problemáticas comunes, y se haga un inventario de las experiencias formativas e investigativas, desarrolladas y en curso. El evento culminó con la observación de videos traídos por grupos participantes y con un ritual en el que se recompartieron las impresiones sobre el evento.

La gran acogida que tuvo el certamen, expresada en la amplia convocatoria y la entusiasta participación, confirma el deseo colectivo de crear y sostener espacios y procesos de encuentro y articulación entre quienes mantenemos la convicción de que otro mundo es posible desde la acción educativa comprometida con opciones de transformación; también, que la educación popular sigue siendo un emancipador referente político para muchas personas y grupos, desde su trabajo cultural, social y organizativo en los territorios populares; y que estamos en un momento propicio para avanzar en procesos de articulación desde el respeto a las singularidades y procesos de los diferentes grupos y organizaciones populares.

Por último, se evidenció que el empleo de las metodologías participativas, expresivas, dialógicas y de construcción conjunta de acuerdos tienen un gran potencial pedagógico y político; se afirmaron los valores democráticos, solidarios y de defensa de la vida, el pensamiento critico y la imaginación creadora; se fortalecieron los vínculos y procesos alternativos y de resistencia respecto de las prácticas y los valores hegemónicos, signados por el autoritarismo, el mercantilismo y la muerte.

Por Alfonso Torres Carrillo
Cátedra Paulo Freire, UPN

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