Lunes, 24 Enero 2011 18:53

¡Polémica!: la situación política y la nueva correlación de fuerzas en Venezuela (II). Rectificación o… la procesión va por dentro

Escrito por Ómar Roberto Rodríguez
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Antes de la entrega del Informe de memoria y cuenta a la Asamblea Nacional por parte del presidente Hugo Chávez, en un discurso de 7 horas y 9 minutos, en la tarde del sábado 15 de enero de 2010, cuatro voces venezolanas hablan con el ojo puesto en los resultados de la Revolución Bolivariana y la elecciones presidenciales de 2012.

Sin opinión nuestra escrita, sólo con la edición y el orden, damos a conocer opiniones del entonces mayor general Rangel Silva, jefe del Comando Estratégico Operacional (CEO), ascendido a mayor general luego de la entrevista con José Luis Carrillo en el diario Últimas Noticias del lunes 8 de noviembre de 2010; del sociólogo Javier Biardeau, quien además está inscrito en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y es colaborador asiduo de Aporrea y el Centro Internacional Miranda, en entrevista con Hugo Prieto en el mismo diario del 28 de noviembre; de Edgardo Lander, quien también habló con Prieto para la edición del domingo 9 de enero de 2011, y la entrevista de Rafael Uzcátegui, secretario nacional de organización del partido Patria Para Todos (PPT), a Migdalia López Gómez en diciembre de 2010.

José Luis Carrillo: Hace poco, en su programa Alo, Presidente, Hugo Chávez dijo que un hipotético triunfo de la oposición en 2012 iniciaría una purga en la Fuerza Armada Nacional (FAN), y que eso generaría una reacción dentro de ésta ¿Ese escenario puede suceder?
M/G. Henry Rangel Silva: Esa es una proyección que por supuesto sería posible no sólo por la FAN sino porque el pueblo va a sentir que le están quitando algo, a medida que comiencen a desmantelar la FAN. Entonces, la reacción no será sólo de la FAN, va a ser del pueblo. Y la reacción del pueblo y de la voluntad popular se van a imponer. Yo dudo de que ese sea el escenario de 2012. Y dudo porque el principal aspecto en las políticas de este gobierno es la inclusión, la disminución de la pobreza, políticas que difícilmente habían llegado a este país como llegaron con este gobierno. Entonces, habría una reacción general FAN-pueblo, Pueblo-FAN, para que no se les quite algo, y es más que lealtad…

Hugo Prieto: ¿Qué ocurrió en las elecciones del 26 de septiembre?
Javier Biardeau: En términos de la relación Gobierno-oposición, el resultado expresa el equilibrio de fuerzas, el cual se conecta con un extravío que se percibió también durante la coyuntura de la reforma constitucional en 2007. Hay una línea de continuidad entre la crisis del resultado electoral de la reforma constitucional de ese año y la crisis de los resultados del 26-S.

¿Por qué define esa continuidad?


J.B.: El comportamiento electoral de las fuerzas que apoyan la revolución bolivariana arroja, desde 2006, una tendencia irregular, arrítmica. Hay que ver qué está pasando entre esas fuerzas sociales, y los instrumentos políticos que canalizan la movilización y la organización de las mismas, para entender esa arritmia…
Edgardo Lander: En estrictos términos numéricos, el Gobierno perdió las elecciones del 26-S. Además, está el problema de cómo se constituyó la Asamblea. Se estableció un régimen electoral que limitó la representación proporcional y la representación de las minorías, pero también se modificaron los circuitos con situaciones como las de Caracas, donde la oposición ganó pero la mayoría de los diputados electos son del PSUV. El sistema electoral, que venía siendo muy bueno, muy confiable, se hace, digamos, tramposo en el sentido de no reflejar genuinamente la voluntad de los electores. Con esos resultados, el Gobierno carece de la mayoría calificada para aprobar leyes orgánicas y designar las autoridades de los poderes públicos.


Migdalia López:
¿Con este resultado, es intocable el Ejecutivo?
Rafael Uzcátegui: Con la nueva Ley de Procesos Electorales y su efecto de diputados con representación sólo estadual se inhibe la discusión sobre la situación y los planes nacionales. Esta es una forma de gobernar y del poder diferente de la Constituyente que aprobó circunscribir diputados por entidades federales. En Venezuela ya no hay legisladores nacionales, salvo los que nos representan en el Parlamento Latinoamericano. Las únicas elecciones nacionales son las presidenciales y las del Parlatino. El poder nacional del Ejecutivo no es auditable y cada día quiere ser más intocable.

M.L.: ¿Una Ley anticonstitucional?
R.U.: Esa Ley con violación de la Constitución de 1999, que el país dejó pasar, tiene un esquema de “mayoría y una sola minoría”, muy parecido al que impuso la política norteamericana luego de la Segunda Guerra Mundial para algunos sectores de América Latina: un esquema con imposiciones y acuerdos entre liberales y conservadores en Colombia, entre demócrata-cristianos y socialistas en otros países, y que en Venezuela fue denominado Punto Fijo, realmente de Nueva York, bendecido y facilitado por Nelson Rockefeller en un hotel de esa ciudad a principios de 1958.

H.P.: ¿Por qué las autoridades del PSUV no explican lo que ocurrió?
Javier Biardeau: Ellos hicieron una reunión de la cual surgió una versión oficiosa de los resultados. Percibo dentro del partido que de los resultados reales no debemos hablar públicamente […] A pesar de lo que la dirección del partido calificó como “victoria contundente” en la reunión de balance, hubo fue un llamado de atención a Chávez y se acordó que era posible hablar así por el número de curules obtenidas. Pero ellos saben que la procesión va por dentro. Hay que identificar los factores que operan en las bases y que explicarían ese revés táctico. Yo lo llamo así porque la meta de obtener 110 diputados implicaba un proceso de radicalización.

H.P.: ¿Por qué el Gobierno se empeña en negar esa realidad?
E.L.: Hay una impresión extendida en la sociedad, no sólo reivindicada por la oposición sino también por quienes han apoyado el proceso de cambios, de que estamos ante un deterioro y que la oposición ha ganado terreno incluso en sectores populares (Petare, La Vega, Caricuao). En diciembre salieron dos documentos. Uno de militantes del PSUV (Documento Propositivo para la Presente Emergencia de la Revolución), en que, además de una reflexión crítica, enfatiza en la ausencia de liderazgo colectivo, debate y construcción colectivos. En editorial de Tribuna Popular, la mayor preocupación es la ausencia de una dirección colectiva del proceso revolucionario. Eso dicen los comunistas. Se diga o no públicamente, el apoyo al Gobierno viene reduciéndose, y en el interior de organizaciones sociales y del pueblo chavista hay un enorme malestar, así como exigencias de rectificación y cambio.

H.P.: Usted dice que la meta de 110 diputados era fundamental para radicalizar el proceso. No se obtuvo pero el Presidente actúa como si nada hubiese ocurrido.
J.B.: No lo veo así. Dentro del propio chavismo, al término radicalización se le asignan diferentes significados. En unas líneas de Chávez, el Presidente sostuvo que había que profundizar la revolución sin desenfreno. Los resultados planteaban un frenazo táctico. Dentro del partido hay como dos nociones de radicalización: una es socialista, que las tareas socialistas están a la orden del día, según los conceptos del viejo socialismo real: avanzar en las nacionalizaciones, en las expropiaciones, en la construcción de un parlamento revolucionario, de la conquista del poder por la clase trabajadora, etcétera, etcétera.

H.P.: ¿Del socialismo del siglo XX que derivó en fracaso?
J.B.: Diría el fracaso del paradigma leninista, a partir del cual se construyó ese socialismo. Para un sector del PSUV, eso nunca ocurrió. Todavía siguen de espaldas a un balance crítico. Hay un sector que todavía cree que el problema de la Unión Soviética comienza con Stalin y que lo anterior fue chévere. Otro sector sostiene que ese paradigma está en crisis, como referencia, para toda la izquierda de América Latina, paradigma que no resolvió la tensión entre libertad política y libertad social. Y nuestra Constitución, la del 99, cuando le montas ese paradigma, sencillamente se desbarata. El paradigma leninista no cabe en esta Constitución.

H.P.: ¿Cuál es la otra tendencia de radicalización?
J.B.: Busca una profundización de la democracia. Hay un sector dentro del partido y de los movimientos que acompañan a Chávez que piden más democracia; que exigen cambios en el rumbo de centralización del poder y de excesivo control, ejercido desde arriba, tutelado y vertical, del proceso de cambios.

E.L.: La radicalización puede ir en múltiples direcciones. Uno pudiera plantearse, como es la demanda de muchos sectores populares hoy, una radicalización democrática, y eso sería otra cosa: abrir espacios de participación, debate e iniciativa plural de la sociedad venezolana. Pero lo que se hace va en otra dirección: es más verticalismo y concentración de poder. En ese sentido, creo que es una opción ciega porque pone el interés en el corto plazo y la necesidad de mantener el control del Gobierno, del Estado, sobre dos cosas fundamentales: una, la construcción de una sociedad más democrática mediante la participación y de la construcción de nuevas hegemonías y de la sociedad alternativa; y, dos, la viabilidad misma de la continuidad del proceso, porque, cuando hay imposiciones desde arriba muy poco se genera.

M.L.: ¿Sin diputados nacionales en su origen, es intocable el Ejecutivo?
R.U.: La Constituyente aprobó una forma de gobernar y del poder con un circunscribir diputados por entidades federales. Pero hoy en Venezuela ya no hay legisladores nacionales, salvo los diputados que nos representan en el Parlatino. Las únicas elecciones nacionales de Venezuela son las presidenciales y las del parlamento latinoamericano. Con diputados con representación estadual se inhibe la discusión sobre la situación y los planes nacionales. El poder nacional del Ejecutivo no es auditable, y cada día quiere ser más intocable.

E.L.: Lo peor que pudiera pasar es que nos encontremos ante una situación en que las opciones sean estalinismo o neoliberalismo. Ahí sí estuviéramos fregados. Se dice que la oposición carece de programa pero sí lo tiene: es el neoliberalismo. La noción de libre mercado, la apertura a la inversión extranjera, la probable privatización de Petróleos de Venezuela, todas esas cosas son un paquete existente. El neoliberalismo, obvio, es una opción. Del otro lado, hay que ver si es posible la construcción de una sociedad democrática o si el socialismo es necesariamente estalinismo.

H.P.: ¿Ante la situación, usted propone retomar el poder constituyen-te, las motivaciones primigenias de este proceso?
J.B.: Correcto. A diferencia de lo que ocurre en Ecuador, Uruguay, Bolivia, Brasil, incluso en países donde la izquierda no es gobierno (Chile), estamos perdiendo la oportunidad de entender la democracia como proceso de participación ampliada de los sectores populares en las decisiones públicas. Estamos reproduciendo lo peor del socialismo real del siglo XX; construyendo el esquema alrededor de cuatro cosas: culto a la personalidad, partido único, aparato estatal y comisariato político, tratando de controlar los movimientos sociales y populares que quieren más democracia.

H.P. ¿Radicalizar así tiene posibilidad en el terreno electoral?
J.B.: No, no la tiene. El sistema político electoral, de competencia entre partidos y representación de múltiples partidos en el parlamento y otras instituciones del Estado, nos remite a elecciones burguesas. Ya hay gente que vive una suerte de regresión psicoideológica en la cual, como dice Lenin, esas elecciones son burguesas. Pero olvidan un hecho fundamen-tal: que abrieron las compuertas del proceso constituyente en el país (1999). Esa es la contradicción que se vive, no diría en la revolución pero sí en el chavismo, inclinado a la vieja izquierda.

M.L.: ¿De quién fue la iniciativa de aprobar esa ley en 1998?
R.U.: Es necesario dejar claro que no hay, no hubo, rebelión del 4 de febrero sin las luchas anteriores (antidictatorial, guerrillera, política). No hay referendo que permita aprobar un proceso constituyente, sin las luchas parlamentarias que permitieron una ley electoral que abrió la posibilidad de consultar sobre temas nacionales importantes y convocar referendos. Esa fue la última ley electoral que aprobó el penúltimo Congreso Nacional, en los últimos meses de 1998. Inicialmente fue iniciativa de Causa R, y luego por separado hubo apoyo del Partido Comunista de Venezuela (PCV), el Movimiento Al Socialismo (MAS) e incluso sectores de Copei (AD). Para no olvidar: las palabras del ex secretario nacional de AD, Manuel Peñalver, quien dijo: “Nosotros no éramos suizos”. Una negativa para aprobar los recursos de consulta como la disponen en esos países europeos.

M.L.: ¿La historia tiene su propia versión según las aspiraciones de miembros del Gobierno?
R.U.: Nadie podrá borrar de la historia la izquierda. Esa vieja izquierda, con los méritos de sus sacrificios, luchas, martirologios por conquistar, afianzar y profundizar valores democráticos esénciales, como son sus luchas sindicales, sus luchas reivindicativas, sus debates ideológicos, como parte de este momento de hoy y del futuro. En Venezuela hubo debates ideológicos que trascienden en el mundo, anteriores al propio eurocomunismo, a las discusiones dieron en la Europa Oriental o la Central, pero en este caso se dieron en sus políticas, como fue en el Partido de la Revolución Venezolana (PRV) y la Fuerza Armada de Liberación Nacional (FALN), y fue el propio debate lo que dio origen al MAS.

M.L.: Y está el propio debate militar previo al 4 de febrero y al 27 de noviembre.
R.U.: Es verdad. Una cosa es ARMA, movimiento en el cual estuvo William Izarra, al igual que el general Santeliz y otros oficiales de la fuerza armada, además de las distintas corrientes que confluyeron en el interior de lo que fue el Movimiento Bolivariano revolucionario 200, MBR-200.

H.P.: ¿Qué va a pasar en nuestra Venezuela?
J.B.: Ya son 10 años de gobierno. Hay mucho descontento, latente o manifiesto, con diferentes expresiones, orgánicas e inor-gánicas, y desilusión.

H.P.: Eso, en el plano psicosocial y político, diga-mos… ¿y en el plano económico?
J.B.: No hemos definido qué significa en lo económico el socialismo del siglo XXI. Si me preguntas, a un ciudadano común y corriente, pues el modelo económico del socialismo po-sible, consistente además con la Constitución, es una economía mixta, con tres sectores coexistentes: la empresa privada, la empresa estatal y las empresas populares, autogestionarias o alternativas. Coexisten, pero hasta allí. No pueden avanzar si liquidas las empresas de producción social en el sentido de la propiedad ejercida por los propios trabajadores o la comunidad, ni puedes avanzar liquidando al sector empresarial privado, sin asfixiar los motores de crecimiento económico, porque los tres sectores pueden converger en un proyecto político de crecimiento económico y desarrollo humano integral. El problema son las señales que envía el Gobierno. Se asume que si crece uno es a costa del otro. Es una economía deformada, con una cabeza del sector público dema-siado grande, y las extremidades, que serían la economía po-pular y alternativa del socialismo del siglo XXI, son demasiado pequeñas y atrofiadas.

H.P.: ¿Está el fracaso del proceso bolivariano a la vuelta de la esquina?
J.B.: No sé si fracaso pero sí una rectificación. A Chávez le gusta decir que Dios habla con la matemática. Yo hice una fórmula: victoria igual a 3R al cuadrado, donde la variable es R. ¿Qué significa R? Revisión, rectificación, reimpulso... y más recientemente: recuperación, repolarización y repolitización de la gestión pública. Si el valor de esas R es cero, la ecuación da cero. Y para mí, la que da más cero es la rectificación. El Gobierno no ha demostrado claras señales de rectificar. Públicamente, no a puertas cerradas. Decir que hemos evaluado que cometimos estos errores, y estos son los correctivos.

M.L.: ¿En qué momento sucede la divergencia definitiva entre Hugo Chávez y el PPT?
R.U.: Nuestras relaciones con el Presidente tuvieron origen en un largo y complejo proceso en relación con los antecedentes y preparativos del 4 de febrero de 1992, proceso en el cual se evidenció una relación política y un debate político con distintas corrientes dentro de las Fuerzas Armadas. La historia del 4 de febrero de 1992 sufre distintas interpretaciones, vocerías, análisis que arrojan coincidencias y divergencias, porque tenemos personajes que actuaron –civiles, militares, religiosos– en una u otra posición. Hubo quienes adversaron a Chávez el 4F, y hoy son aliados o compañeros del Chávez actual. Hay quienes fueron compañeros en la rebelión y hoy son sus acérrimos adversarios. ¿Quiénes hemos sido nosotros (PPT)? Quienes hemos tenido coincidencias y al mismo tiempo diferencias. En algún momento las concurrencias han sido mayores que las diferencias, pero hoy las diferencias son mucho mayores.

M.L.: ¿Dónde está el punto de quiebre o separación?
R.U.: Al respecto, he sostenido el punto de vista de que nuestras diferencias, las del PPT, son insostenibles e irreconciliables cuando tocamos el tema ético.

M.L.: ¿Por qué la ética es el mayor lunar que los separa?
R.U.: Muy fácil. Porque nada tiene de traumático debatir, discutir, polemizar o participar con un proyecto en que el debate ante estos temas sea el centro, un debate acompañado de posiciones principistas, valores éticos y valores esenciales. Pero en este caso este piso se agotó. Cuando se pregunta por los hechos de corrupción y complicidad, tenemos la plena intención de evitar investigaciones sobre contratos, compras, como el caso de Pdval. Queremos evitar debates; incluso en los cargos controladores del Poder Moral los hombres o mujeres no permiten abordar cualquier indagación que toque los problemas de transparencia, honestidad y decencia en la administración pública. Y vemos que en el propio entorno del Primer Mandatario, la gente más cercana a él es la más acusada, señalada, desde afuera y desde las propias filas del PSUV, y de lo que fue el Movimiento V República (MVR), porque desde estas instancias los señalamientos son diarias, y además confiesa lo negado y se ordena que ese elemento de discusión no se puede dar.

M.L.: ¿El Presidente qué opina al respecto?
R.U.: Los controles internos y las investigaciones no pueden darse en los entes públicos. El Presidente mismo exige para él manos libres en tales decisiones. Pero también nos damos cuenta de que la vida o el estilo de vida han cambiado totalmente por parte de los representantes del Ejecutivo y funcionarios de diverso orden. No hace falta una investigación jurídica, judicial, policial, para saber que alguien cambió su modo de vida y su condición económica.

M.L.: Es decir, ¿no hay controles institucionales ni partidistas?
R.U.: No hay tales controles. Asimismo, observamos que en los hechos de crisis moral, y controles presupuestarios y de ejecutoria de los presupuestos, aparece siempre gente del pasado en complicidad con gente del presente. Conseguimos la IV y la V República juntas. Es de suponer que quienes quieren cometer un delito no buscan a una persona decente sino a quien sepa de delitos; y quienes en Venezuela saben sobre la materia y tiene una larga experiencia pertenecieron a la hegemonía, la dirección y conducción de la llamada IV República. Es por esto que la Asamblea Nacional (AN), los Consejos Legislativos, los concejos Municipales, las Juntas parroquiales o el Poder Moral deben estar en manos de personas cercanas, y no sólo muy cercanas sino muy leales a cualquier decisión del Ejecutivo. Por tanto, es este aspecto ético lo que nos lleva a la ruptura con Hugo Chávez Frías.

H.P.: A raíz de la aprobación de la Ley Habilitante y la reforma del reglamento de la Asamblea el 18 de diciembre, se creó un nuevo escenario de acción legislativa reducida, limitada. ¿Cuál es su lectura?
E.L.: Todas esas cosas significan un paso en la reducción de los espacios de la esfera pública y del debate político.
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