Jueves, 19 Junio 2008 19:00

“Con esos sueldos, nadie vive”. Fuerzas Armadas, 28 años de ignominia

Escrito por Juan José Neira Gómez
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Esta es una historia de no creer. A finales delos años 70 del siglo pasado, se presentó un volumen significativo de retirosde cuadros de las Fuerzas Armadas (FA). Investigaron las causas y la conclusiónprecisó como una de las principales la baja remuneración del estamentocastrense. Se profundizó en este análisis hasta encontrar que nadie pedíaaumento de sueldo ni podía hacerlo. Estaba prohibido elevar peticiones de estaíndole, así como crear organizaciones que lo hicieran en representación de suscongéneres. Recuerdo que algunos congresistas manifestaron a través de losmedios que “con esos sueldos nadie vive”.

 

¿Cómo podía suceder esto? Aquí voy acontarles. No son invenciones. No. Son vivencias personales, las mismas quefueron experimentadas por una cantidad grande de miembros de la Fuerza Pública(FP) hoy en retiro, con quienes tuve el honor de compartir una época en la carrerade las armas. Además, examino el tema desde hace años, valiéndome de normas ydocumentos producidos por las autoridades pertinentes.

 

Tratando de hacer justicia 

 

La deserción no podía continuar. Llega 1980,cuando el gobierno trazó una estrategia dirigida a corregir esta anormalidad.No había dudas: los sueldos de las FA estaban rezagados con relación al restode la sociedad; por tanto, era menester incrementarlos en concordancia con sufunción social, los riesgos y la jornada laboral. Con ese propósito, seequiparó la remuneración de los generales con la de los parlamentarios, en todotiempo y por todo concepto: el 40 por ciento como sueldo básico y el 60 comoprimas. Asimismo, dispuso establecer una Escala Gradual Porcentual (EGP) desueldos básicos que comenzaba en el General con el ciento por ciento. Así, ydebido a la aplicación del principio de oscilación salarial vigente desde laLey 2ª de 1945, al aumentar la remuneración de los parlamentarios, lo haría enla misma proporción la de generales y demás miembros de las FA, no volviendo arezagarse nunca más. En 1982 ordenaron que los generales devengaran lo mismoque un Ministro, en todo tiempo y por todo concepto. Hasta ahí no había dañoeconómico porque parlamentarios, ministros y generales recibían igual retribución.

 

Con base en ello, se empezó a producirpaulatinamente la nivelación salarial de las FA. Si este ejercicio hubieracontinuado en la forma prevista, la estructura salarial de las FA en 1980 sehubiera ubicado en el nivel que le correspondía, sin dejar en inferioridad aninguno de sus miembros.

 

                                       

 

Profundo e injusto retroceso

 

 

Pero no hay dicha que alcance tanto. En 1986 suspendieron el proceso de nivelación salarial, cuando lo habían realizado alos grados de General, Mayor General, Brigadier General y Coronel,circunstancia que abrió una amplia brecha entre éstos y los grados que vandesde Teniente Coronel hasta el civil recién incorporado.

 

Como es obvio, no se podía aceptar talinjusticia. Por ello, continuamos insistiendo en el cumplimiento de lo planeado. Elevamos peticiones, y realizamos movilizaciones y reuniones condiversos personajes de la vida nacional. Nuestros sueldos habían quedadoreducidos a niveles ínfimos respecto a los cuatro primeros grados, perosocialmente estaban en niveles tan bajos que da pena referirlos. Sin embargo,no sobra hacer hincapié en que ningún otro sector público o privado estásometido a los riesgos, responsabilidades, exigencias y jornadas laborales quesobrellevan los integrantes de la FP. A todas luces, se trataba de unainjusticia monumental que se debía enmendar con prontitud. No obstante, laindolencia es terrible. Su efecto perjudicial siguió recayendo sobre elsegmento que va desde Teniente Coronel hasta el empleado de menor antigüedad.En vez de mejorar nuestras condiciones salariales, las empeoraron absurdamente.

 

 

Infringiendo la Constitución y las normas

 

 

Llega una nueva luz. Con la nueva Constitución(1991), con los buenos oficios de congresistas amigos, junto con la intensa actividad política y gremial que continuamos desarrollando sin interrupción,llegó un resultado esperanzador. Conseguimos la inclusión del artículo 13 en laLey 4ª de 1992, el cual retoma el proceso suspendido, pues ordena que “endesarrollo de la presente Ley el Gobierno Nacional establecerá una escalagradual porcentual para nivelar la remuneración del personal activo y retiradode la Fuerza Pública de conformidad con los principios establecidos en elartículo segundo. Parágrafo. La nivelación de que trata el presente artículo debeproducirse en las vigencias fiscales de 1993 a 1996”. Este precepto es claro y preciso. No admite ambigüedades. Por eso nos llevó a creer que por findisfrutaríamos de la anhelada nivelación.

 

Pero…, siempre hay un pero. No fue nada gratocomprobar en los hechos que tan pronto fue promulgada la Ley Marco de Salarios para el Sector Público (Ley 4ª de mayo 18 de 1992), se adoptaron decisiones contrarias a su objetivo. En vez de reducir las desigualdades salarialesexistentes, las acrecentaron. Entre enero de 1992 y enero de 1993, aumentaronla remuneración de los parlamentarios y magistrados de las Altas Cortes un 281por ciento, al pasar de $ 906.200 a $ 3.456.376 por mes; la de ministros ygenerales, un 231 por ciento, al pasar de $ 906.200 a $ 3.000.000; mientras lade los grados situados en el segmento que va de Teniente Coronel a Agente de laFP apenas subió un 35 por ciento, al pasar el sueldo promedio de $ 110.578 a $149.208, y el salario mínimo sólo fue aumentado un 25 por ciento, al pasar de $65.190 a $ 81.510. Esa fue la primera demostración de una torcida intención.

 

Luego vino lo peor. En una estratagema maquiavélica o bastante perversa, bajaron un 24 por ciento el punto de partidade la EGP al modificar el Sueldo Básico (SB) del General sin disminuirle suemolumento. El procedimiento seguido fue el siguiente: lo que antes era igual alo devengado por un Ministro en todo tiempo y por todo concepto, fuetransformado en igual a lo devengado por un Ministro en todo tiempo, comoasignación básica y gastos de representación. Acto seguido, consolidaron eltruco creando la prima de dirección que les pagan a los Ministros mensualmentey que representa el 24 por ciento de la remuneración de los mismos. Encastellano macizo que llaman, esto significa que a todos los grados ubicadospor debajo del General les disminuyeron el sueldo en ese 24 por ciento quepagan a los generales sin carácter salarial y, de contera, ello permite anular el reajuste automático de sueldos resultante de la oscilación salarial. Porconsiguiente, sólo la remuneración del General no volverá a rezagarse,contrariando el espíritu del artículo 13 de la Ley 4ª de 1992.

 

En tal virtud, los sueldos de este sector de la FP volvieron a quedar retrazados respecto a los del segmento superior del estamento. Esa nueva e ilegal condición permitió en 1992 empezar a pagar a laFP unos porcentajes de sueldo tan bajos respecto al percibido por el General,que no alcanzan siquiera al 50 por ciento de lo que les estaban pagando en1991. Algo ridículo que únicamente la FP acepta sin pronunciar reparos.

 

Lo expuesto evidencia la vulneración de losartículos 53 y 58 de la Constitución, al tiempo que la Ley 4ª de 1992 en suartículo 2º, literal a) establece “el respeto a los derechos adquiridos de los servidores del Estado tanto del régimen general como de los regímenesespeciales. En ningún caso se podrán desmejorar sus salarios y prestacionessociales”. En consecuencia, a la luz de su artículo 10º: “Todo régimen salarialo prestacional que se establezca contraviniendo las disposiciones contenidas enla presente Ley […] carecerá de todo efecto”, lo cual invalida lo ejecutado alrespecto. Por ello, es importante y factible de corregir el yerro cometido,toda vez que el artículo 21 de la ley 4ª de 1992 facilita su ejecución aldisponer: “Autorízase al Gobierno Nacional para hacer los traslados y adiciones presupuestales necesarios para dar cabal cumplimiento al desarrollo de lapresente Ley”. Al tenor de lo dicho, vale la pena hacer énfasis en que las EGPdecretadas y pagadas durante el período comprendido entre 1996 y 2008 violanlos apartes transcritos de esta Ley marco de salarios. En pocas palabras, elGobierno no ha cumplido esta Ley a la FP.

 

Solución del problema

 

Pese a tanta maniobra y mala fe, seguimos luchando.En armonía con lo ordenado en el artículo 13 de la Ley 4ª de 1992, resultacorrecto implementar la nivelación a través de una EGP similar a la estructura salarial de la FP que regía en 1980, con punto de partida en un Sueldo Básicodel General fijado en la forma establecida por el Decreto 335 de 1992: laremuneración del General es igual en todo tiempo y por todo concepto a la delMinistro (condición imperante en el momento de aprobación y promulgación de laLey 4ª de mayo 18 de 1992), distribuida así: 45 por ciento como sueldo básico y55 como primas. En la misma forma, se hace imperioso continuar pagando a todoslos grados y demás servidores las primas y subsidios fijados en los Decretos1211, 1212, 1213 y 1214 de 1990, así como en las disposiciones que losmodifiquen, adicionen y complementen. En vista de que esta norma no contemplaexclusiones, se debe incluir en su ejecución al personal civil al servicio dela FP y extender la aplicación del principio de oscilación de asignación de retiro y pensión a los mismos. Esta doble determinación hará operar el reajuste automático de sueldos previsto en el artículo 13 de la Ley 4ª de 1992 sobretodo el estamento castrense, cuya virtud fundamental consiste en evitar que lossalarios de la Institución vuelvan a rezagarse respecto a los otros sectores dela sociedad colombiana.

 

Que administren justicia

 

El lector que haya seguido el escrito hastaaquí, concluirá, así como lo hice yo, que esta deuda no se ha pagado por purocapricho. Incluso hay una demanda pidiendo que se cumpla lo que acabo deexplicitar, la cual no ha finiquitado, pues el Consejo de Estado no haproducido un fallo que se ajuste a lo que en sí es administrar justicia. Asíhaya funcionarios despistados que afirmen lo contrario, este escrito es unadenuncia pública sobre una afrenta que estamos recibiendo los integrantes delestamento que ha sostenido en pie el orden establecido. Por último, invito amis compañeros de armas a reflexionar sobre esta delicada materia.

Visto 7032 vecesModificado por última vez en Viernes, 29 Octubre 2010 08:02

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