Sábado, 19 Febrero 2011 10:50

Diálogo con Marcelo Torres. La izquierda fue inconsecuente con el cogobierno

Escrito por Diego Sánchez González
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En medio de un agitado clima social, el movimiento estudiantil colombiano consigue en 1971 que se ponga en marcha en las universidades de todo el país el cogobierno. Una experiencia corta pero significativa. Marcelo Torres, dirigente de los educandos en la Universidad Nacional revive esa lucha y algunas lecciones.

Yo llegué a estudiar sociología a la Universidad Nacional en una época muy especial, con muchos cambios en el mundo, en particular con muchos cambios entre la juventud. El movimiento del 71 fue el pico de esa ola, de esa secuencia de sucesos de los años 60, un tiempo de movilización, lucha y organización estudiantil que tuvieron en aquel año su gran concreción. De otro lado, sociología era un hervidero de ideas, epicentro de las actividades de la izquierda y el movimiento estudiantil. Allí estudiábamos Juan José Arango Londoño y Uriel Ramírez, miembros del Consejo Superior Universitario, que se ganó en la Nacional con las luchas del estudiantado.

El programa mínimo

Las luchas estudiantiles de finales de los años 60 y comienzos de los 70 tienen que ver con varias solicitudes de los estudiantes, problemas que no han cambiado mucho, excepto que se han agravado, como los déficits presupuestales de las universidades públicas. O la democracia dentro de las universidades. En esa época los consejos superiores eran instituciones visiblemente antidemocráticas, donde participaban sectores que no tenían que ver con las universidades, como los gremios (Fenalco, Andi, SAC, etcétera), la Iglesia y el Ministerio de Defensa, que sólo aparecían en los centros educativos para reprimir a los estudiantes.

Otra reivindicación que motivó la lucha de ese año tiene que ver con la exigencia del retiro de las agencias de cooperación norteamericanas que influían en forma directa en la Universidad: la Fundación Kellogg, la Fundación Ford, la Rockefeller, se hacían presentes y controlaban actividades de todo índole, y se inmiscuían directamente en la dirección de la Nacional. Se pedía que salieran estas fundaciones de las universidades, y yo lo documenté muy bien en ese famoso discurso a los rectores universitarios2. También recogimos reclamos por la libertad de cátedra, para acabar con la orientación confesional que campeaba en las universidades, y otras reivindicaciones más particulares; por ejemplo, en la Universidad Javeriana habían sido expulsados varios líderes de un grupo estudiantil que se llamaba Movimiento Cataluña y se pedía su reintegro.

Lo que mueve al movimiento no son sólo los sucesos de Cali. El 26 de febrero es realmente una circunstancia que le da una ampliación al problema; pongo el problema en el primer plano de la opinión pública. El gobierno de Misael Pastrana comete una masacre porque reacciona de manera violenta contra una manifestación de estudiantes y declara el Estado de sitio. Desde este momento, el Gobierno empieza a cerrar las universidades una tras otra, pensando detener así el movimiento estudiantil. Pero los estudiantes seguían yendo a las universidades a pesar de estar cerradas; no se movían de allí. Es frecuente que cuando se cierra una universidad lo muchachos se vayan para sus casas y el problema se acabe, pero aquí no ocurrió eso: las universidades estaban cerradas pero los universitarios seguían movilizados. Se hacían foros y asambleas; se realizaron siete congresos estudiantiles, un récord que no se ha vuelto a repetir, algunos de ellos en la clandestinidad. El Gobierno acuñó la idea de que éste era un movimiento anárquico, que los líderes no éramos estudiantes sino infiltrados. De esta manera, presentamos un “programa mínimo” que recogía los problemas y presentaba soluciones, y el país se dio cuenta de que no era un problema de dos o tres agitadores.

La forma organizativa que asumen los estudiantes son los “comités de base”, que elegían representes de los estudiantes de cada curso, de cada facultad y de cada universidad; y se suman en el Comité Nacional de Solidaridad Estudiantil, que en general representaba las diversas tendencias políticas con presencia en la Universidad. En la UN no se tenía un consejo estudiantil y por tanto funcionaban muy bien esos comités de base. Por otro lado, en la Universidad de Antioquia había una organización estudiantil, y en la Universidad del Valle la dirección la tenía la Federación Universitaria de Estudiantes del Valle. Fue entonces cuando el Gobierno arreció la persecución estudiantil, y en una reunión que se hizo en Barranquilla fueron detenidos varios dirigentes. Posteriormente, yo fui detenido en las afueras de la Nacional, y, pese a que una parte del movimiento estaba detenido y muchos dirigentes en la clandestinidad, el movimiento seguía, la agitación no se detenía. Entonces el Gobierno llamó a negociar y ahí logramos el cogobierno (es decir, que en la dirección de las universidades Nacional y de Antioquia los estudiantes, profesores y trabajadores teníamos representación).

Organización variopinta

La Juventud Patriótica (Jupa), perteneciente al Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (Moir), organización a la cual yo pertenecía, tuvo una presencia preponderante, como lo muestra el hecho de que en las elecciones de la UN obtiene el 70 por ciento de los votos. Decían los diarios que la participación iba a ser baja porque a los estudiantes no les interesaba el tema del cogobierno, pero la participación de los estudiantes desbordó todos los cálculos.

Desafortunadamente, había incongruencia entre algunos sectores políticos con presencia en la Universidad. Cuando se consigue esta conquista del cogobierno en Bogotá y Medellín, sectores de la izquierda les declaran un boicot a estos consejos, en una actitud muy inconsecuente porque el estudiantado había luchado todo el año para lograrlo. Entonces el Gobierno aprovecha esto y echa reversa en las conquistas estudiantiles. La izquierda fue inconsecuente en este momento. El cogobierno hubiera podido cambiar la historia de la Universidad en Colombia. Sin embargo, en el poco tiempo que duró, mostró resultados, pues se consiguió el reintegro de los expulsados, se aportaron recursos para investigación, se vigiló el presupuesto de la Universidad y se avanzó en la democratización de los claustros.

Otro hecho significativo de la lucha del año 71 tiene que ver con que la izquierda político-militar, la izquierda armada, no tiene mayor peso en el movimiento estudiantil, tal como sucedía en los 60 con la Federación Universitaria Nacional (FUN), en que varios de sus dirigentes ingresaron a las filas del Ejército de Liberación Nacional. Para 1971, hacen presencia organizaciones como el Moir y la Juventud Patriótica, la Juventud Comunista, los trotskistas del Valle, Prensa Obrera, el Bloque Socialista, los camilistas y los grupos maoístas cercanos al Partido Comunista Marxista Leninista (ML). En los 80, las organizaciones armadas vuelven a tomar fuerza dentro del movimiento estudiantil.

Es ésta la razón por la cual aquel movimiento es muy importante; no tenía como meta procesos externos al estudiantado sino que se trataba de reivindicar lo estudiantil. La izquierda veía tradicionalmente al movimiento estudiantil como una cantera de cuadros y buscaba que los estudiantes pasaran a otros sectores, como el obrero y el campesino, o que se vincularan con las organizaciones armadas. Lo estudiantil se despreciaba. Nosotros tuvimos una discusión interna en la cual repasamos la teoría y la experiencia revolucionaria de otros países, llegando a la conclusión de que la Universidad era un eslabón fundamental del sistema y se requerían reformas que posibilitaran transformarla, pues toda revolución social necesita una revolución cultural. Por tanto, defendimos las reivindicaciones estudiantiles como justas.

Ahora bien, 1971 es un año fundamental en las luchas sociales en Colombia. Para ese año, el campesinado acomete una serie de tomas de tierra en todo el país, y los trabajadores de Ecopetrol, agrupados en la Unión Sindical Obrera (USO), realizan una gran huelga donde es asesinado el sindicalista Fermín Amaya.

1    El texto completo de esta entrevista y otras sobre el movimiento estudiantil de 1971 forman parte de un trabajo más amplio que adelanta el autor y espera publicar bajo el nombre ¿Y cómo ha sido la vuelta?, breve historia del movimiento estudiantil en Bogotá.
2    Marcelo Torres intervino ante el Consejo Nacional de Rectores de la Asociación Colombiana de Universidades el 27 de abril de 1971, en representación de los estudiantes agrupados en el Comité Nacional de Solidaridad Estudiantil.
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