Miércoles, 03 Abril 2019 06:14

La batalla por la alimentación del futuro

La batalla por la alimentación del futuro

¿Cómo vamos a asegurar la alimentación de una población de 8 mil 500 millones de personas para 2030? La mayoría de la población piensa que la única forma de lograrlo es mediante la agricultura comercial de gran escala, que hoy domina el mercado mundial de alimentos. Esa es la respuesta equivocada.

La lucha por los alimentos de mañana comienza hoy. La forma de producirlos en la actualidad afecta la producción de una alimentación nutritiva y un medio ambiente saludable en el futuro. La agricultura comercial de gran escala, intensiva en capital y en insumos agroquímicos, no solamente no es la respuesta a las necesidades de producción y conservación, sino pone en peligro el abasto alimentario mundial del futuro. Es urgente revalorizar la agricultura que se rige por los principios de la producción agroecológica.

En Estados Unidos se ha publicado un libro de gran valor por el investigador Timothy A. Wise. Su título es Eating tomorrow y es el resultado de cinco años de investigaciones en México, Estados Unidos y varios países africanos (Zambia, Malawi y Mozambique). La línea conductora del análisis es la pregunta sobre los sistemas agrícolas para alimentar a una población mundial en crecimiento. La respuesta se orienta de manera convincente hacia la agricultura de pequeña escala, que hoy sigue dominando la producción mundial de alimentos (70 por ciento de los producidos en el planeta proviene de la agricultura campesina). Esta actividad productiva se desarrolla en unidades pequeñas, y aunque con frecuencia se trata de tierras que no son de la mejor calidad las técnicas de manejo de suelos, agua y recursos genéticos de estos pequeños productores les permiten obtener rendimientos suficientes para satisfacer las necesidades familiares y llevar excedentes al mercado.

Las técnicas de producción de esos productores pobres descansan en un saber campesino milenario basado en la agrobiodiversidad. Esa forma de producción va contra casi todos los principios de la producción capitalista, que prefiere la uniformización (monocultivo), la mecanización y el uso intensivo de agroquímicos (fertilizantes y plaguicidas). La producción comercial en grandes unidades es la que mejor se presta para aplicar los principios que privilegian la generación de ganancias antes que la de alimentos. Pero esa rentabilidad del complejo agrícola capitalista está dejando un rastro tóxico en el medio ambiente. El mejor ejemplo es el estado de Iowa, en Estados Unidos, que Wise califica de epicentro de una catástrofe ecológica y social.

Las corporaciones que dominan la producción agrícola y ganadera en Estados Unidos manejan las unidades productivas como si fueran una fábrica de telas. Lo que importa es la rentabilidad. Pero el complejo de la agroindustria sigue degradando acuíferos con nitratos, plaguicidas, patógenos, desechos farmacéuticos y hormonas. Un resultado es la llamada "zona muerta", en el Golfo de México, producida por el escurrimiento de nutrientes provenientes de la agricultura comercial de gran escala. Además, las prácticas de roturación y monocultivo siguen teniendo un impacto que deteriora las propiedades productivas de la tierra. En ese esquema la producción agrícola se encuentra entrelazada con gigantescas fábricas de carne, en las que millones de cerdos y pollos son objeto de un proceso de hacinamiento extremo con una huella tóxica de dimensiones bíblicas.

El problema no es sólo ambiental. Aunque muchas unidades de producción siguen siendo propiedad de una familia, la verdad es que esos propietarios no controlan el proceso productivo. La mezcla de producto (agrícola y ganadero), así como los insumos necesarios, así como cuándo llevar todo el producto al mercado, son decisiones que las familias no controlan: son las grandes corporaciones las que determinan las líneas de producción y la combinación de insumos.

Esas grandes corporaciones dominan los mercados de semillas, granos, carne, fertilizantes y plaguicidas. Están integradas horizontal y verticalmente, y los nombres de estos gigantes son bien conocidos: Monsanto, Dupont, Syngenta, Cargill, Archer Daniels, Tyson, Smithfield. Las familias propietarias de granjas se han convertido en una especie de vasallos medievales de estas corporaciones. Y aunque el american dream tiene un lugarcito bucólico para las familias dueñas de un predio, la verdad es que hoy la mayor parte de esas familias recibe ingresos anuales insuficientes para cubrir el costo de operación bajo los parámetros impuestos por estas grandes corporaciones. Muchas familias viven por debajo de la línea de pobreza y han perdido sus tierras. Estados Unidos tiene ya desde hace años un problema agrario de grandes dimensiones.

El análisis de Tim Wise muestra cómo la política agrícola tiene años castigando la pequeña agricultura y otorga privilegios exorbitantes a las grandes corporaciones. El costo puede ser muy alto, pues está en juego la sustentabilidad de la producción de alimentos en todo el planeta.

Twitter: @anadaloficial

 

Publicado enSociedad
Deforestación al Amazonas. El cáncer en nuestro pulmón verde

La región amazónica representa una esperanza verde que conserva la mayor biodiversidad del planeta. Es nuestra fuente de oxígeno para el mundo ante el cambio climático. Pero año tras año la deforestación hace trizas miles de hectáreas de selva virgen. El panorama no solo es aterrador, dentro de poco será irremediable. La agricultura y la ganadería son las actividades que más amenazan a toda esta región. Aquí el reporte más actual.

El proyecto “Monitoreo de la Amazonia Andina” es un portal web https://maaproject.org/es/ que tiene como iniciativa observar los problemas que atentan contra la conservación amazónica. Para monitorear la deforestación de las cuenca amazónica en tiempo casi real –un vasto territorio que comprende las naciones de Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia– utiliza la tecnología satelital. Desde su lanzamiento en el 2015, la organización Conservación Amazónica ha publicado decenas de informes sobre los principales casos de deforestación.

 

 

La conclusión es alarmante: durante los últimos 17 años se han perdido 4.2 millones de hectáreas de bosques andinos amazónicos. Una tendencia creciente desde el año 2006, con grandes picos en los últimos dos años. Es decir, no se ha hecho nada para detener esta constante y el proceso se ha acelerado. En efecto, el año pasado registró el mayor nivel de pérdida anual registrada (426 mil hectáreas), más del doble que en 2006. Perú es el país que registra la mayor pérdida anual, le siguen Colombia y Ecuador. Sin embargo, en el 2017 Colombia superó a Perú con un nuevo máximo histórico anual de 214.7 mil hectáreas. Lo que refleja que en la Amazonía colombiana se ha presentado un auge de deforestación en los últimos dos años.

 

Desangre ecológico

 

Durante los últimos 17 años (2001-2017) se perdió cerca de 4.2 millones de hectáreas de bosques andinos amazónicos. Por distribución y/o afectación, de este total el 50 por ciento corresponde a Perú (2.1 millones), 41 por ciento a Colombia (1.7 millones) y el 9 restante a Ecuador (359 mil). En el presente análisis relacionado no se incluyó Bolivia. La gran mayoría de los eventos de pérdida de bosque –74 por ciento– son de pequeña escala (menos de 5 hectáreas), y el 24 por ciento de mediana escala (5-100 hectáreas), y únicamente el 2 por ciento de gran escala (>100 hectáreas).

Los factores ligados a esta dramática realidad son: Agricultura en cultivos de pequeña y gran escala (palma aceitera y cacao, entre otros), ganadería, minería aurífera, caminos forestales y carreteras. La deforestación por agricultura de pequeña y mediana escala es mucho más común y difícil de documentar en su totalidad. Los cultivos principales son dedicados al cacao, papaya, maíz y arroz.  De manera adicional, la agricultura de pequeña escala es posiblemente un factor determinante en los incendios que degradan la Amazonía durante la intensa temporada seca. El cultivo de coca ilícita es otra causa de deforestación en algunas zonas de Perú y Colombia. La deforestación minera se ha intensificado durante los últimos siete años, con mayor gravedad por minería aurífera en la Amazonía peruana sur, en donde se estima la deforestación histórica de más de 95.7 mil hectáreas .

 

También contribuyen a este desastre la tala de bosques para la construcción de caminos forestales, particularmente por facilitar el acceso humano y sus actividades agrícolas, ganaderas, mineras y forestales. Aparecen, adicionalmente, las represas hidroeléctricas, con tres represas hidroeléctricas construidas en Brasil. Documentado está la pérdida de 36,100 hectáreas de bosques asociadas a inundaciones producidas por dos represas (Santo Antônio y Jirau) en el río Madeira, cerca la frontera con Bolivia. Por explotación de hidrocarburos, tanto petróleo como gas, se ha documentado la deforestación directa de 169 hectáreas para infraestructura petrolera, con una deforestación adicional indirecta de 248 hectáreas que corresponden a la colonización a lo largo de una carretera que se construyó con fines de extracción petrolera.

Nuestros bosques tropicales de la Amazonía, secuestran enormes cantidades de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero que conlleva al cambio climático. No solo estamos acabando con la Amazonia sino con nuestra condición superviviente, dependiente de estos ecosistemas. Pero la ceguera de la “modernización” sigue avanzando con colonización y la explotación.

“Modernos” a pesar de la realidad, así como los fumadores saben que sus prácticas los condenan a la muerte y no abandonan el vicio, condenando su propia existencia. Pero para nuestro caso como especie, hacia nuestra extinción.

 

Publicado enEdición Nº255
Deforestación al Amazonas. El cáncer en nuestro pulmón verde

La región amazónica representa una esperanza verde que conserva la mayor biodiversidad del planeta. Es nuestra fuente de oxígeno para el mundo ante el cambio climático. Pero año tras año la deforestación hace trizas miles de hectáreas de selva virgen. El panorama no solo es aterrador, dentro de poco será irremediable. La agricultura y la ganadería son las actividades que más amenazan a toda esta región. Aquí el reporte más actual.

El proyecto “Monitoreo de la Amazonia Andina” es un portal web https://maaproject.org/es/ que tiene como iniciativa observar los problemas que atentan contra la conservación amazónica. Para monitorear la deforestación de las cuenca amazónica en tiempo casi real –un vasto territorio que comprende las naciones de Perú, Colombia, Ecuador y Bolivia– utiliza la tecnología satelital. Desde su lanzamiento en el 2015, la organización Conservación Amazónica ha publicado decenas de informes sobre los principales casos de deforestación.

 

 

La conclusión es alarmante: durante los últimos 17 años se han perdido 4.2 millones de hectáreas de bosques andinos amazónicos. Una tendencia creciente desde el año 2006, con grandes picos en los últimos dos años. Es decir, no se ha hecho nada para detener esta constante y el proceso se ha acelerado. En efecto, el año pasado registró el mayor nivel de pérdida anual registrada (426 mil hectáreas), más del doble que en 2006. Perú es el país que registra la mayor pérdida anual, le siguen Colombia y Ecuador. Sin embargo, en el 2017 Colombia superó a Perú con un nuevo máximo histórico anual de 214.7 mil hectáreas. Lo que refleja que en la Amazonía colombiana se ha presentado un auge de deforestación en los últimos dos años.

 

Desangre ecológico

 

Durante los últimos 17 años (2001-2017) se perdió cerca de 4.2 millones de hectáreas de bosques andinos amazónicos. Por distribución y/o afectación, de este total el 50 por ciento corresponde a Perú (2.1 millones), 41 por ciento a Colombia (1.7 millones) y el 9 restante a Ecuador (359 mil). En el presente análisis relacionado no se incluyó Bolivia. La gran mayoría de los eventos de pérdida de bosque –74 por ciento– son de pequeña escala (menos de 5 hectáreas), y el 24 por ciento de mediana escala (5-100 hectáreas), y únicamente el 2 por ciento de gran escala (>100 hectáreas).

Los factores ligados a esta dramática realidad son: Agricultura en cultivos de pequeña y gran escala (palma aceitera y cacao, entre otros), ganadería, minería aurífera, caminos forestales y carreteras. La deforestación por agricultura de pequeña y mediana escala es mucho más común y difícil de documentar en su totalidad. Los cultivos principales son dedicados al cacao, papaya, maíz y arroz.  De manera adicional, la agricultura de pequeña escala es posiblemente un factor determinante en los incendios que degradan la Amazonía durante la intensa temporada seca. El cultivo de coca ilícita es otra causa de deforestación en algunas zonas de Perú y Colombia. La deforestación minera se ha intensificado durante los últimos siete años, con mayor gravedad por minería aurífera en la Amazonía peruana sur, en donde se estima la deforestación histórica de más de 95.7 mil hectáreas .

 

También contribuyen a este desastre la tala de bosques para la construcción de caminos forestales, particularmente por facilitar el acceso humano y sus actividades agrícolas, ganaderas, mineras y forestales. Aparecen, adicionalmente, las represas hidroeléctricas, con tres represas hidroeléctricas construidas en Brasil. Documentado está la pérdida de 36,100 hectáreas de bosques asociadas a inundaciones producidas por dos represas (Santo Antônio y Jirau) en el río Madeira, cerca la frontera con Bolivia. Por explotación de hidrocarburos, tanto petróleo como gas, se ha documentado la deforestación directa de 169 hectáreas para infraestructura petrolera, con una deforestación adicional indirecta de 248 hectáreas que corresponden a la colonización a lo largo de una carretera que se construyó con fines de extracción petrolera.

Nuestros bosques tropicales de la Amazonía, secuestran enormes cantidades de carbono, uno de los principales gases de efecto invernadero que conlleva al cambio climático. No solo estamos acabando con la Amazonia sino con nuestra condición superviviente, dependiente de estos ecosistemas. Pero la ceguera de la “modernización” sigue avanzando con colonización y la explotación.

“Modernos” a pesar de la realidad, así como los fumadores saben que sus prácticas los condenan a la muerte y no abandonan el vicio, condenando su propia existencia. Pero para nuestro caso como especie, hacia nuestra extinción.

 

Publicado enColombia
Sábado, 16 Marzo 2019 06:51

Vandalismo genómico

Vandalismo genómico

A contrapelo de la copiosa propaganda de empresas y científicos sobre los beneficios de las nuevas biotecnologías, particularmente Crispr-Cas9 y similares, se siguen publicando estudios sobre sus efectos secundarios imprevistos y nocivos. Al respecto, el investigador Georges Church, de la Universidad de Harvard, patriarca de la biotecnología, declaró en una conferencia en enero pasado que la tecnología Crispr es como un "hacha desafilada". Y por si a alguien le quedaban dudas, agregó: "Le llaman edición, pero en realidad es vandalismo genómico" (https://tinyurl.com/y5dypgsp).

La afirmación de Church fue motivada por varios estudios publicados recientemente, que muestran que Crispr, aunque promocionada como una tecnología "exacta, rápida y barata", no es tal. Al contrario, podría ser aún peor que los transgénicos anteriores por los desarreglos genómicos que provoca en plantas, animales y células humanas.

La industria biotecnológica, con Monsanto-Bayer, DuPont-Dow y otras, presiona para que los productos de este tipo de ingeniería genética no tengan que atenerse a las regulaciones de bioseguridad ni de etiquetado. Estados Unidos ya aprobó unos 20 cultivos manipulados genéticamente con esta tecnología (entre otros, papa, alfalfa, maíz, arroz, soya, tabaco, tomates, trigo y setas) que podrían ser procesados y vendidos sin que agricultores ni consumidores sepan que son productos de ingeniería genética. Argentina y Brasil cambiaron sus normativas de bioseguridad en el mismo sentido para permitir que las industrias puedan comercializar este tipo de nuevos transgénicos sin siquiera informar sobre ello.

Desde que se comenzó a experimentar, en 2012, se observó que Crispr (con alguno de sus sistemas asociados, como Cas9) actuaba no sólo sobre la parte del genoma que se quería modificar, sino también sobre otras secuencias, lo cual implicaba efectos imprevistos, por ejemplo, cortar genes que no eran el objetivo, silenciando o alterando funciones que pueden ser vitales en los organismos. En 2018, un estudio del Instituto Karolinska, de Suecia, mostró que el sistema Crispr seleccionaba células que no contienen ciertas defensas naturales contra el cáncer, porque ello impide su acción, por lo que su uso podría significar un aumento del riesgo de contraer cáncer. Investigadores del Wellcome Center, de Reino Unido, encontraron después que Crispr-Cas9 eliminaba largas secuencias en otras partes del genoma, lejos del sitio de corte intencional ( https://tinyurl.com/y5r5cza4).

Church sugirió por todo ello usar otras tecnologías de edición genómica, que según él serían (ahora sí) más exactas. Por ejemplo, no cortar las dos hebras de la doble hélice del ADN para insertar nuevo material genético (que es como actúa Crispr-Cas9,), sino cambiar solamente una de las bases de ADN por vez, o sea, una sola de las letras C, G,T, A.

Debido a las evidencias crecientes de los impactos nocivos de Crispr-Cas9, varios laboratorios están experimentando técnicas cuya meta es justamente cambiar una sola base. No obstante, la organización GM Watch reporta que dos nuevos estudios publicados en la revista Science, el 28 de febrero de 2019, muestran que también este tipo de modificación, que parece tan mínima, acarrea problemas imprevistos y dañinos (https://www.gmwatch.org/ en/news/latest-news/18811).

Esos estudios fueron hechos en colaboración entre diferentes universidades de China y Estados Unidos. Uno de ellos con células embrionarias de ratón, y otro con arroz. En ambos casos, al cambiar una sola base con un nuevo método asociado a Crispr, se comprobó un alto número de efectos secundarios graves. En el estudio con ratones, en las células a las que se le cambió la base A (adenina) por la T (timina) en un solo punto, no se detectaron otras alteraciones. Pero cuando se cambió la base C (citosina) por la G (guanina) se detectaron 20 veces más cambios que en las células de control, con un promedio de 283 alteraciones no deseadas por embrión. Son alteraciones inaceptables para cualquier uso de esta tecnología en la realidad.

También el experimento en arroz usando Crispr para alterar una sola base arrojó resultados similares. No detectaron alteraciones mayores al cambiar la base A, pero al cambiar la base C se produjeron numerosos cambios imprevistos.

David Liu, uno de los autores principales, dijo a la revista Science que alterar el genoma con este método "es como si un niño pequeño pone golosinas no permitidas en el carrito de compras de sus padres cuando no están mirando... es decir, (el constructo con Crispr) puede agarrar cualquier ADN de una sola hebra que esté a su alcance y hacer su propia edición" (https://tinyurl.com/yx9zjuw5)

Los estudios dejan claro que aun este tipo de ingeniería genética minimalista o edición genómica, incluso aunque no inserte nuevo material genético en los organismos, tiene efectos imprevistos, con consecuencias potencialmente muy graves. Por ejemplo, en el caso de alimentos o forrajes derivados de este tipo de ingeniería podrían causar alergias y otras formas de toxicidad.

En México, el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, ha declarado repetidamente que la edición genómica no son transgénicos, que "apenas se trata de cambiar una sola base" y que por ello podrán ser comercializados en México. Urge ajustar las leyes de bioseguridad para impedir que esto suceda.

Por, Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

 

Lo dice la UE: el biodiésel de palma es insostenible

Un documento oficial de la Unión Europea clasifica este combustible como insostenible debido a la deforestación y a las emisiones de gases de efecto invernadero que provoca.

 Los estamentos oficiales europeos van aceptando lo que los grupos ecologistas llevan afirmando años: que el biodiésel de palma es insostenible. Así lo recoge una acta delegada del Grupo de expertos sobre combustibles renovables publicado este miércoles, un texto que incide en que el biodiésel de palma favorece la deforestación y multiplica los gases de efecto invernadero (GEI). 

El documento oficial establece qué cultivos deben ser excluidos de la lista de subsidios de la UE debido a que conducen a mayores emisiones de CO2. A pesar de que reconoce la insostenibilidad del biodiésel de palma, para los ecologistas el texto “no aborda de manera estructural el problema general y ofrece enormes lagunas legales que permitirán que se sigan utilizando estos combustibles”, tal como señalan desde Ecologistas en Acción.


Por ello, la coalición europea de organizaciones defensoras del medio ambiente que está detrás de la campaña Not in my tank (No en mi depósito) califica el documento de “victoria parcial”, ya que la soja y el aceite de palma, cultivos que están detrás de millones de hectáreas deforestadas a lo largo de las zonas más cálidas del planeta, pueden seguir siendo etiquetados como “verdes”.


Esto es debido a que la Comisión Europea “ha introducido en el documento un gran número de exenciones”, señalan los ecologistas, “intentando apaciguar las tensiones de los países productores de aceite de palma como Malasia, Indonesia y Colombia, que permitirán seguir utilizando aceite de palma como biocombustible verde”.


Otra de las críticas de las organizaciones ambientalistas es que el cultivo de soja no haya sido calificado de insostenible, ya que, al igual que la palma, produce grandes cantidades de gases de efecto invernadero, según datos de un informe de Cerulogy”, señalan.


Los Estados miembros de la Unión Europea y el Parlamento Europeo tienen ahora dos meses para aprobar o vetar el acta. Sin embargo, no pueden enmendar la regla. El texto se votará en la comisión de medio ambiente del Parlamento Europeo el 21 de marzo.


“Ahora los Estados miembros deben actuar para impedir más deforestación debida al uso de biocombustibles”, indica Rosalía Soley, coordinadora de la campaña #NoEnMiDepósito de Ecologistas en Acción. “El Estado español puede y debe acabar de una vez con el uso del biodiésel de palma, atendiendo a las peticiones de la ciudadanía”.

 

Publicado enMedio Ambiente
La represión en bicicleta estática ¿Regresará la aspersión de glifosato para erradicar la coca?.

El debate no es menor y la Corte parece querer asumir la petición del gobierno para «modular» su decisión. En Audiencia pública celebrada este 7 de marzo la magistratura mayor del Estado escuchó argumentos en contra y a favor de su decisión.

 

En seguimiento de la sentencia T-236 de 2017 a través de la cual la Corte Constitucional decidió suspender las aspersiones aéreas de glifosato para la erradicación de cultivos de coca fundamentándose en el principio de precaución, el día 7 de marzo se realizó una Audiencia Pública para escuchar los argumentos en contra y a favor de su decisión. Personajes como el mismo presidente Duque, el expresidente Santos, ahora miembro de la Comisión global de Políticas de Drogas, el Fiscal General, el expresidente Gaviria, gobernadores de Putumayo, Nariño y Antioquia, así como expertos y representantes de organizaciones sociales y comunitarias, fueron citados para ofrecer sus puntos de vista al respecto. El debate, aunque lleno de eufemismos y lugares comunes, pareció indicar una posibilidad de parte del Despacho Sustanciador para atender la solicitud del gobierno nacional de modular la Sentencia.

La discusión no es menor, toda vez que los diversos estudios hechos en laboratorios indican la efectividad del herbicida, aunque el debate aún carece de mayores estudios realizados en campo sobre los efectos nocivos en materia de salud pública y ambiental, además de la terrible la línea regresiva para las comunidades por parte de la Corte, expresada ésta en su decisión sobre las Consultas Populares anti extractivismo, las cuales ha dejado en suspenso .

Pues bien, como sostiene el mandatario de los colombianos, el debate “no es sobre un herbicida”, y la mayor cantidad del glifosato usado en el territorio nacional no se dirige a esta práctica de erradicación sino a la fumigación de otros cultivos como el arroz, los argumentos favorables a dicha modulación estuvieron plenos de eufemismos y falacias. Sólo el 5% del herbicida se usa en aspersiones contra la coca . En primer lugar, para Duque los daños ambientales de la producción de cocaína en el territorio no se restringen al uso del herbicida, sino también a la utilización de gasolina, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico y cemento. Argumento que el gobernador de Nariño, Camilo Romero, consideró de un nivel criminal ajeno a las lógicas de un Estado de Derecho, por cuanto si bien ello resulta cierto no se puede pretender que la solución de la problemática sea igualar daños, los de estos insumos y los del glifosato, pues por esa vía el país sólo se estaría encaminando a empeorar la situación en una lógica también criminal contra el ambiente y contra las economías de subsistencia. No obstante, la problemática en el debate público ha tenido implicaciones sociopolíticas que han sido desconocidas en la argumentación de diversos funcionarios quienes abogaron por un uso integral de todas las herramientas, noción desconcertantemente similar a la idea perversa de la combinación de las formas de lucha, tan cara ésta a los derechos fundamentales de los colombianos desde hace al menos cincuenta años.

Duque, en su cínico ánimo conciliador, sostuvo ante la magistratura que no pretendía un “choque de poderes” sino “un diálogo fraterno”. No obstante éste reportero considera que esa línea tiene grandes posibilidades de imponerse en una futura decisión de la Corte, toda vez que las preguntas de los magistrados se encaminaron a indagar acerca de las posibilidades de mantener las aspersiones aéreas controlando sus efectos nocivos a las poblaciones y sus posibilidades financieras. En ello también debe considerarse el antecedente de las consultas populares, las cuales desde el pasado 11 de octubre de 2018 se hallan en vilo por su decisión dejarles sin alcance para frenar el extractivismo minero-energético y, de hecho, ya el Consejo de Estado frenó la consulta que estaba programada en el municipio cundinamarqués de Une al considerar que “las autoridades locales no pueden convocar consultas de esta naturaleza en sus territorios sin antes haber concertado con las autoridades nacionales” (El Espectador, 2018), en un manifiesto conflicto entre el poder local y el nacional que atraviesa este periodo pos-acuerdo.

El mandatario de los colombianos acudió a un argumento falaz al sugerir que “la presencia de cultivos ilícitos” es una amenaza a los líderes sociales, por cuanto en los territorios de cultivos de uso ilícito los homicidios contra estos sujetos son mayores, ocultando la responsabilidad jurídica del Estado en cuanto a la protección del derecho a la vida, a la asociación y a la expresión, por una parte y, por otra, aludiendo a una causalidad mecánica que despolitiza estos homicidios, por lo demás estigmatizados por funcionarios de su gobierno, al considerar que sólo el narcotráfico y no el abandono estatal fungen como causas de estos homicidios que además SÍ son sistemáticos y generalizados.

Pues bien, más allá de la habitual retórica de los funcionarios, la problemática no es menor y Colombia sigue siendo el primer productor de cocaína en el mundo. No obstante otros problemas se han ido agravando. Durante la última década al menos 154 detonaciones de minas y 163 hostigamientos han sufrido los diferentes erradicadores manuales, con un promedio de 59 eventos dañinos de este talante cada año, en los cuales murieron 33 funcionarios y otros 268 fueron heridos. También las afecciones a los cultivos de pancoger y a la salud de los pobladores han sido evidenciadas desde la implementación del Plan Colombia por Ong’s, organizaciones sociales y líderes comunitarios. De hecho la Coccam, Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana, ha sido la organización social más afectada por homicidios políticos en el pos-acuerdo . Sin embargo, la pretendida solución integral anunciada por Duque a través del uso de “la combinación de muchas herramientas” o la del Fiscal General acerca de la apelación a “todos los instrumentos disponibles“, o bien la del Viceprocurador de “hacer presión en todos los frentes”, recuerdan la macabra lógica de la combinación de todas las formas de luchan en una práctica en la cual el brazo contrainsurgente de la política se ha encaminado a profundizar la represión a uno de los eslabones más vulnerables de la cadena de producción, éste el más societal en un Estado cuya ausencia denota la viabilidad para los cultivadores y jornaleros para cultivar la hoja. En últimas, son éstos los directamente afectados por las aspersiones así los funcionarios simulen bañarse con el herbicida que ha sido catalogado por la misma OMS como cancerígeno.

Esta argumentación, sino argucia, se encamina más que a la atención de los derechos económicos, sociales y políticos de los pobladores, a la atenuación de las externalidades de la práctica de aspersión aérea yal control de los efectos nocivos para el entorno, no al desarrollo y democracia de los pobladores locales. Sin embargo, el también interviniente General Jorge Luis Ramírez, Director Antinarcóticos de la Policía Nacional, fue enfático en sostener que otras tecnologías alternativas no alcanzaban por mucho la efectividad de las aspersiones aéreas ya realizadas en gran parte con su presupuesto y gracias al aporte de la cooperación internacional para la materia. Entonces, si no son efectivas otras alternativas tecnológicas ¿cuáles externalidades pueden corregirse?.

Pues bien, como lo sugirió el expresidente Santos, en los momentos de mayor uso de aspersiones la producción de coca no disminuyó y antes bien las áreas cultivadas aumentaron, así como en los momentos de utilización de sustitución voluntaria las aéreas cultivadas sí disminuyeron. Aunque durante su gobierno las violaciones a los derechos de estas comunidades tampoco cesó. Contrariamente a todos estos argumentos efectivistas, para los representantes de las comunidades de Nóvita, Chocó, por quienes la Corte a través de la Sentencia T-236 tomó su decisión, “el principio de precaución aplica porque las comunidades no pueden reclamar, por el costo de la aspersiones sobre la salud” denotando con ello una prioridad social más que económica, toda vez que la economía de cultivo de coca sucede en regiones periféricas de la República donde no existe ni inversión social ni infraestructura que permita la viabilidad de economías legales frente a la coca. Para el delegado ante el Consejo de Comunidades Étnicas de Nóvita, Víctor Dario Luna, “el desconocimiento y el abandono estatal llevó a esa comunidad a hacerlo”, a cultivar coca. Para el Fiscal General, por su parte, “7,5% de estudiantes declaran haber consumido cocaína”, en una alusión moral que si bien es efecto de la problemática no puede tomarse como causa, toda vez que ambos problemas, el del consumo interno de cocaína y el del abandono estatal, son responsabilidad estatal y su solución no está en optar por uno o por otro: falacia de falsa dicotomía que medió toda la discusión por parte del gobierno. El debate, pues, no es sobre la efectividad del herbicida sino sobre la prioridad en las políticas para la solución de esta problemática tan intrincada y violenta.

Al final, la diligencia que procuró el debate público dejó abierta la posibilidad de dicha modulación. La cuestión no es menor, pues obedece a políticas que desde el gobierno Barco vienen integrando todas las formas de lucha y los efectos son, tal como lo sugirió Santos, como andar en una bicicleta estática: por más esfuerzo que se haga, se mira a derecha y a izquierda y se observa que se sigue en el mismo punto de inicio: Colombia es el primer productor de cocaína en el mundo. No obstante !Colombia también es uno de los países más desiguales en el globo! Entonces la cuestión alude a otro sentido en la discusión: ¿sofisticar la aspersión o solucionar el problema?

El asunto queda ahora en manos de una Corte que ha señalado una línea regresiva y que coqueteó con las argucias del gobierno nacional durante la audiencia. Entonces que venga el diablo y escoja: o Estado Social y Democrático de Derecho para estos contextos de tanta violencia estructural, o bien continuidad de una política que por más efectiva que parezca no ha resuelto el lío y más bien prefiere seguir montando todas las bicicletas estáticas disponibles para la represión.

 

El Espectador. (2018). Consejo de Estado frena consulta minera en Une, Cundinamarca. Bogotá, abril 25. En la web: https://www.elespectador.com/noticias/bogota/consejo-de-estado-frena-consulta-minera-en-une-cundinamarca-articulo-752044

UN Periódico Digital. (2019). ¿Quién controla el glifosato?. Febrero 26. Bogotá. En la web: http://unperiodico.unal.edu.co/pages/detail/quien-controla-el-otro-glifosato/

Cinep, Iepri-Universidad Nacional, Comisión Colombiana de Juristas, Somos Defensores, Ascamcat, Movimiento Rios Vivos, Confederación Acción Comunal, Coordinación Colombia Europa Estados Unidos. (2019). ¿CUÁLES SON LOS PATRONES? Asesinatos de Líderes Sociales en el Post Acuerdo. Bogotá.

 

 

Publicado enColombia
La justicia europea obliga a desclasificar informes sobre la peligrosidad del glifosato

El tribunal dice que el derecho a conocer sus efectos prima sobre el interés comercial

El secretismo y la opacidad no tienen cabida cuando se trata de la salud y el medio ambiente. El Tribunal de Justicia de la UE ha dictaminado este jueves que los estudios sobre la posible toxicidad del glifosato han de ser públicos. La Corte de Luxemburgo rompe así el velo de oscuridad que rodeaba a los informes sobre el herbicida más usado del continente, vetados a la consulta por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA).

Cuatro eurodiputados ecologistas y un investigador habían solicitado sin éxito tener acceso a los papeles. El organismo alimentario les entregó parte de la información, pero rechazó proporcionar otros pasajes alegando que su difusión podía provocar un perjuicio comercial y financiero a las empresas que lo venden, entre las que se encuentran multinacionales como Monsanto. Además, negó que hubiera un interés público superior que justificase la divulgación. Los solicitantes no se dieron por vencidos y acudieron al Tribunal General de la UE, que les ha dado la razón.


El glifosato, un producto químico utilizado en los plaguicidas, es legal, y fue declarado como no cancerígeno por la EFSA, pero la sospecha sigue acompañándole. En 2015, el grupo de investigación sobre cáncer de la Organización Mundial de la Salud alertó de sus probables efectos cancerígenos, pero tanto la Comisión Europea como los Estados miembros se mostraron contrarios a prohibirlo, aunque sin unanimidad. La Unión Europea extendió a finales de 2017 su licencia durante otros cinco años con el apoyo de 18 socios comunitarios, nueve votos en contra —entre ellos Francia— y una abstención.


En su sentencia, los jueces anulan las resoluciones de la EFSA que impiden el acceso a los estudios. Y lo justifican argumentando que el derecho del público a tener información sobre las consecuencias del glifosato para el medio ambiente y la salud es más importante que la protección de datos sensibles. "Una institución de la Unión, que tramita una solicitud de acceso a un documento, no puede justificar su negativa a divulgarlo basándose en la excepción relativa a la protección de los intereses comerciales de una persona física o jurídica", señala el fallo.


La autoridad alimentaria suele ser celosa en la protección de esa información, dado que puede contener claves sobre cómo elaborar el producto que pueden ser aprovechadas por los competidores. Por ello, trata de mantener un equilibrio entre el interés público y el secreto comercial para no ser objeto de demandas si desvelan determinadas informaciones. "Gracias a la publicación de todos los estudios, en el futuro científicos independientes podrán hacer doble control sobre la ciencia detrás de las evaluaciones de los plaguicidas", celebró el eurodiputado de Los Verdes Florent Marcellesi.


Fuentes de la agencia alimentaria europea indican que sus servicios legales estudian ahora cómo llevar a la práctica la sentencia del TJUE, pero han valorado positivamente que los magistrados aporten claridad sobre cómo deben actuar. "La decisión de la Corte es importante porque nos orienta sobre cómo interpretar la legislación europea en el acceso a documentos públicos", ha indicado la EFSA en un comunicado.

Por Álvaro Sánchez
Bruselas 7 MAR 2019 - 14:02 COT

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El suministro mundial de alimentos está seriamente amenazado debido a la pérdida de biodiversidad

Según la ONU, las plantas, los insectos y los organismos imprescindibles para la producción de alimentos están en rápido declive.

Cosecha de zanahoria ecológica en Alemania. La agricultura orgánica representa solo el 1 % de las tierras agrícolas globales. Fotografía: Julian Stratenschulte / EPA
La capacidad mundial de producción de alimentos se está debilitando debido a la incapacidad humana para proteger la biodiversidad, según afirma el primer estudio de la ONU sobre plantas, animales y microorganismos que ayudan a poner comida en nuestros platos.


La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura publicó esta dura advertencia después de que científicos encontraran pruebas de que los sistemas de apoyo naturales que forman la base de la dieta humana se están deteriorando por todo el mundo debido a que granjas, ciudades y fábricas devoran tierras y vierten productos químicos.
El informe publicado el viernes indicaba que durante las últimas dos décadas, aproximadamente el 20 % de la superficie cubierta de vegetación de la tierra ha perdido productividad.
Observaba una perdida “debilitadora” de biodiversidad del suelo, de bosques, praderas, arrecifes de coral, manglares, praderas marinas y de diversidad genética de especies de cultivos y ganado. En los océanos, una tercera parte de las zonas de pesca están siendo sobrexplotadas.


El estudio, que cotejó datos a nivel mundial, artículos académicos e informes realizados por gobiernos de 91 países, señalaba que muchas de las especies que están implicadas indirectamente en la producción de alimentos, tales como pájaros, que se alimentan de las plagas de los cultivos, y los árboles de los manglares, que ayudan a purificar el agua, son menos abundantes que en el pasado.


Encontró que el 63 % de las plantas, el 11 % de los pájaros y el 5 % de los peces y los hongos estaban en declive. Los polinizadores, que son esenciales para tres cuartos de los cultivos del mundo, están amenazados. Además del declive bien documentado de abejas y otros insectos, el informe dice que el 17 % de los vertebrados polinizadores, como los murciélagos y los pájaros, estaban en peligro de extinción.


Una vez que se pierdan, las especies que son imprescindibles para nuestros sistemas alimentarios ya no se podrán recuperar, decía el informe. “Esto coloca al futuro de nuestros alimentos y a nuestro medioambiente bajo una grave amenaza”.


“Los cimientos de nuestros sistemas alimentarios se están debilitando”, escribió Graziano da Silva, director general de la Organización para la Alimentación y la Agricultura, en una introducción del estudio. “Partes del informe mundial son una lectura sombría. Es verdaderamente preocupante que en tantos sistemas de producción en tantos países, la biodiversidad para los alimentos y la agricultura y la labor que ejerce en el ecosistema esté en declive”.


En muchos casos la agricultura es la culpable, dijo, debido a los cambios en el uso de las tierras y su gestión insostenible, tales como la sobreexplotación del suelo y la dependencia de pesticidas, herbicidas y otros agroquímicos.


La mayoría de los países dijeron que la principal causa de pérdida de biodiversidad era la conversión en el uso de la tierra, los bosques se cortaron para crear tierra cultivable, las praderas se cubrieron de cemento para las ciudades, fábricas y carreteras. Otras causas incluían la sobreexplotación de las fuentes de agua, la contaminación, la propagación de especies invasivas y el cambio climático.


La tendencia va hacia la uniformidad. Aunque el mundo produce más alimentos que en el pasado, depende de monocultivos en constante expansión.


Dos tercios de la producción de cultivos provienen de solo nueve especies (caña de azúcar, maíz, arroz, trigo, patatas, soja, fruto de la palma de aceite, remolacha de azúcar y mandioca) mientras que la mayor parte de las demás 6.000 especies de plantas cultivadas están en declive y las fuentes de alimentos silvestres son cada vez más difíciles de encontrar.
Aunque los consumidores todavía no hayan notado ningún cambio cuando van de compras, los autores del informe dijeron que eso podía cambiar.


“Los supermercados están llenos de comida, pero la mayoría es importada de otros países y no hay mucha variedad. La dependencia en unas pocas especies significa que somos más susceptibles a los brotes de enfermedades y al cambio climático. Hace que la producción de alimentos sea menos resistente,” alertaba Julie Bélanger, el coordinador del informe.
Como ejemplos, el informe relata como la excesiva dependencia de una variedad reducida de especies fue uno de los factores determinantes de la hambruna causada por el mildiu de la patata en Irlanda en la década de 1840, las pérdidas de cosechas en los EE.UU. en el siglo XX y las pérdidas en la producción de taro en Samoa en la década de 1990.


“Tenemos la necesidad urgente de cambiar la forma en la que se producen los alimentos y de asegurar que la biodiversidad no es algo que pasemos por alto sino que es tratada como una riqueza irremplazable y una pieza fundamental de las estrategias de gestión,” dijo Bélanger.


El informe encontró pruebas de que la actitud y las prácticas estaban cambiando lentamente. En los últimos años ha aumentado la adopción de una gestión sostenible de bosques, el diseño de ecosistemas en la pesca, la acuaponía y en policultivos. Pero los autores dicen que el avance ha sido insuficiente. La agricultura ecológica, por ejemplo, ocupa ahora 58 millones de hectáreas en todo el mundo, pero esto solo supone el 1% de la tierra cultivable mundial.


El informe señalaba que los gobiernos muestran un mayor interés por la biodiversidad, un tema que pocas veces recibe la misma atención que el cambio climático. Muchos estados han anunciado pérdidas económicas causadas por la desaparición o el desplazamiento de ecosistemas. Irlanda, Noruega, Polonia y Suiza notaron una disminución en las poblaciones de abejorros. Egipto estaba preocupado por su industria pesquera debido a que los peces estaban migrando hacia el norte por el aumento de la temperatura del mar. Gambia dijo que había comunidades que se estaban viendo forzadas a comprar productos caros producidos industrialmente porque las fuentes de alimentos silvestres eran cada vez más escasas.


La crisis de la biodiversidad entrará en la agenda mundial y se debatirá en el próximo G7 de abril, en un Congreso Mundial sobre la Conservación en junio, y luego en una importante conferencia de la ONU en Pekín el año que viene.


“Por todo el mundo, la biblioteca de la vida que ha evolucionado durante miles de millones de años –nuestra biodiversidad- está siendo destruida, envenenada, contaminada, invadida, fragmentada, saqueada, drenada y quemada a un ritmo nunca visto en la historia humana”, dijo el presidente de Irlanda, Michael Higgins, en la conferencia sobre la biodiversidad el jueves en Dublín. “Si fuésemos mineros del carbón estaríamos hasta la cintura de canarios muertos”.

Por Jonathan Watts
The Guardian

Traducido por Eva Calleja

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Quema de soya transgénica en rechazo al ingreso de estos cultivos al Ecuador

En una sentencia muy significativa, el 15 de enero 2019 un Juez Constitucional de lo Civil en Ecuador, aceptó una acción de protección contra la siembra de cultivos transgénicos, a favor de los campesinos y campesinas de la provincia de Los Ríos. Esto en respuesta a dos organizaciones campesinas que levantaron una demanda luego de comprobar la presencia de soya transgénica plantada ilegalmente en su región. Esta victoria campesina y ecologista, fruto de un trabajo colectivo de varios años, es relevante para todo el país, porque según la Constitución, Ecuador debe ser un país libre de semillas y cultivos transgénicos.


La sentencia fue emitida por el Juez Constitucional de lo Civil en el cantón de Quevedo, provincia de Los Ríos. Los demandantes fueron laFederación de Organizaciones Campesinas del Litoral (FECAOL), del Movimiento Nacional Campesino y la Federación del Centro Agrícola Cantonal de Quevedo, con el apoyo de Acción Ecológica y auspiciadas por la Defensoría de Pueblo.


Según reportó la Red por una América Libre de Transgénicos, Richard Intriago de FECAOL, quien ha participado en el proceso desde el comienzo, consideró que es “un fallo histórico, pues desde que el Ecuador se declaró libre de transgénicos, se han hecho todos los esfuerzos para violar la Constitución. La decisión del juez fortalece nuestra lucha”.


Debido a las denuncias recibidas sobre la posible presencia de soya transgénica en el Ecuador, Acción Ecológica, junto a organizaciones campesinas, ha realizado desde el año 2015 varias rondas de monitoreo de los cultivos de soya en Ecuador, con resultados alarmantes. En 2015 el 67 por ciento de las muestras resultaron positivas y en 2018, el porcentaje aumentó al 76 por ciento. Esto significa 7 de cada 10 plantaciones utilizaron soya transgénica resistente a glifosato en 2018, pese a que ésta no está permitida.


Tomando nota de la denuncia de las organizaciones, la Defensoría del Pueblo del Ecuador llevó a cabo un proceso de monitoreo similar, para evaluar la presencia de soya transgénica en varios puntos de la Provincia de Los Ríos. Éste confirmó lo mencionado en los informes de la sociedad civil, a partir de lo cual, la Defensoría auspició la demanda presentada al juez en Quevedo por las organizaciones campesinas y ecologistas.


El juez en Quevedo ordenó en primera instancia que se realizara un nuevo monitoreo por parte del Ministerio de Agricultura y la agencia gubernamental fitosanitaria Agrocalidad, con participación de los demandantes. Este confirmó nuevamente la presencia de soya transgénica sembrada ilegalmente.


Pese a que en Ecuador los transgénicos están prohibidos por la Constitución, la siembra ilegal de soya transgénica se ha expandido en forma muy preocupante, favorecida por las empresas de agronegocios, un proceso que tiene similitud con lo sucedido en otros países. El cultivo de soya transgénica comenzó en el continente en Argentina, y antes de que se legalizara en ningún otro país, Monsanto favoreció las siembras ilegales en Brasil, Paraguay y Bolivia, como forma de crear situaciones de hecho y así presionar por su legalización.

En este contexto, la demanda planteada por las organizaciones ecuatorianas solicitó tomar medidas punitivas contra los responsables del ingreso y comercialización de soya transgénica, así como establecer un monitoreo permanente.


La sentencia tomó en cuenta la gravedad de la situación, por lo que el Juez ordenó al Ministerio de Agricultura:


-Decomisar, eliminar y quemar todos los cultivos transgénicos encontrados en el monitoreo.


-Decomisar, eliminar y quemar todos los lotes de semilla transgénica que se encuentren en período de siembra, para evitar nuevas siembras.


-Establecer un programa de vigilancia permanente para evitar que se siembre en el Ecuador cultivos transgénicos.


-Capacitar sobre los riesgos de los transgénicos a sus funcionarios y a los campesinos de la región


-Que como medida de reparación, el Ministerio de Agricultura incluya en su página electrónica la inscripción “Ecuador Libre de Transgénicos”.


-Remitir el fallo a la Fiscalía de todos los cantones de la provincia de Los Ríos en donde se encontró cultivos transgénicos, para que identifique a los responsables, por acción u omisión, del ingreso de soya transgénica.


El presidente de la Federación del Centro Agrícola de Quevedo, uno de los demandantes señaló que la sentencia es importante, pero “esto es sólo el inicio de todo, porque ahora tenemos que vigilar que la resolución del juez se cumpla”.


Ciertamente, así será, como sucede con la gran mayoría de los procesos legales y en como ha sucedido también en México. Es solamente la organización colectiva y la lucha desde abajo lo que puede garantizar que se cumplan.


Las organizaciones regionales de Ecuador seguirán el trabajo de defensa y protección de sus territorios, el fallo además es un precedente importante para todo el país.

25 enero 2019 

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Sábado, 10 Noviembre 2018 08:08

Exterminadores en el campo

Exterminadores en el campo

Más de 200 líderes, movimientos y organizaciones globales de agricultura y alimentación, lanzaron un llamado a Naciones Unidas demandando una moratoria a la liberación de organismos con “impulsores genéticos”, especialmente en agricultura. Firman entre otros La Vía Campesina, la Alianza por Soberanía Alimentaria en África, la red mundial de agricultura orgánica IFOAM, la Unión Internacional de Trabajadores Agrícolas, Amigos de la Tierra internacional, así como tres relatores de Naciones Unidas para la Alimentación: la actual, Hilal Elver, y los anteriores, Olivier de Schutter y Jean Ziegler. Firman además activistas e intelectuales en el tema como Vandana Shiva, Nnimmo Bassey, Raj Patel, Ana Lappé y muchas otras y otros. Es un “llamado a proteger los sistemas alimentarios de las tecnologías de extinción genéticas”, al que se se suman los más significativos movimientos mundiales y continentales en agricultura y alimentación, para decir no a la liberación de esta nueva biotecnología. (https://tinyurl.com/ya94pl7f).

El llamado se presentó el Día Mundial de la Alimentación en la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y es también un mensaje al Convenio de Diversidad Biológica (CBD), que se reúne este mes y tiene el tema en su agenda (Ver La Jornada del Campo133).


Los impulsores genéticos son una forma de ingeniería genética para engañar a las leyes de la herencia y que toda la progenie de una especie –sean insectos, plantas o animales– hereden forzosamente un rasgo transgénico. Están diseñados para diseminarse agresivamente en el ambiente y si el gen introducido es para producir sólo machos, en pocas generaciones podría eliminar toda una población de la especie manipulada y con el tiempo extinguir la especie entera, con impactos impredecibles en el ecosistema.


La industria biotecnológica ha desarrollado varias formas nuevas de ingeniería genética que intenta a toda costa desvincular de los transgénicos anteriores usando nombres que no las relacionen a éstos, como “edición genómica” o “mejoramiento de precisión”. Lo hacen para intentar evadir la resistencia global que existe contra los cultivos transgénicos y para evitar las regulaciones de bioseguridad y etiquetado.
El caso más extremo de estos intentos de engañar al público y reguladores es justamente el de los impulsores genéticos, ( gene drives en inglés o “genética dirigida” en el juego de nombres de la industria). Aunque la presentan como una tecnología en salud –para eliminar insectos vectores de enfermedades como la malaria– o incluso para conservación –para erradicar especies consideradas dañinas–, en realidad el uso principal que planean las industrias, incluyendo a Bayer-Monsanto y Dupont-Dow, es en agricultura, con la idea de recuperar el uso de agrotóxicos en plantas que se han hecho resistentes a ellos y expandir sus monopolios.


Los promotores de la tecnología han tratado deliberadamente que el público no la relacione con la agricultura, pero un nuevo informe del Grupo ETC revela que la mayor parte de la investigación es para aplicaciones en agricultura y alimentación, y de alto interés de las trasnacionales de transgénicos. (https://tinyurl.com/yb5zf3x7).


Entre otras líneas, investigan como extinguir las hierbas que se han vuelto resistentes al uso de agrotóxicos debido al alto uso de éste en los transgénicos. Consideran exterminar una especie de amaranto que se ha vuelto “maleza” en Estados Unidos, lo cual podría llevar a extinguir el amaranto comestible en México. También trabajan en cómo devolver la sensibilidad de hierbas al glifosato e insertar tolerancia a nuevos agrotóxicos para continuar o aumentar su uso. Existen un proyecto para manipular abejas melíferas y varios otros para “autoextinguir” insectos, hierbas, escarabajos, mariposas, gusanos, ratones y otros organismos considerados plaga por las industrias y la agricultura química, pero que tienen funciones en las cadenas alimentarias y los ecosistemas, y más que plagas, son una señal de desequilibrio de los agrosistemas.


El análisis de ETC sobre dos patentes clave sobre impulsores genéticos muestra que cada patente hace referencia a entre 500 y 600 utilizaciones en agricultura, incluyendo su relación con 186 marcas de herbicidas, 46 plaguicidas, 310 insectos considerados plagas agrícolas, además de nemátodos, ácaros, polillas y otros.


Por tanto, pese a los millones de dólares que ha gastado la Fundación Gates –que junto con el Ejército de Estados Unidos son los principales financiadores del desarrollo de organismos con impulsores genéticos (https://tinyurl.com/ybtrud4y)– para tratar de convencer a Naciones Unidas de que es una tecnología para ayudar a los pobres a combatir la malaria en África, en realidad se trata, nuevamente, de una estrategia empresarial trasnacional para aumentar su control sobre la agricultura y la alimentación, esta vez con la intención expresa de eliminar especies o volverlas transgénicas, aunque creen desastres en la biodiversidad y los ecosistemas.


La 14a. Conferencia de las Partes del CBD, que se reúne próximamente en Egipto, debe escuchar a los movimientos y personalidades del mundo agrícola y detener la liberación de esta riesgosa tecnología.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

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