Viernes, 18 Mayo 2018 18:15

“No hubo tiempo de sacar nada”

“No hubo tiempo de sacar nada”

Son miles las víctimas y, en consecuencia, miles las historias que se pueden contar, y con todas y cada una de ellas relatar lo sufrido por los habitantes de los municipios aledaños a la represa Hidroituango; historias, incluso, desde mucho antes de que esta empezara a construirse. desde abajo recogió los testimonios de tres mujeres que se niegan a aceptar la condena que los operadores de la hidroeléctrica les imponen.

Con lo sucedido a partir de la segunda semana de mayo, el megaproyecto Hidroituango quedó transformado, de una vez y por todas en una pesadilla, lo que realmente ha sido desde su inicio para quienes habitan los territorios donde está asentada, en especial para quienes viven en las riberas del rio Cauca.

Pesadilla, sí, desde que empezó la construcción de la hidroeléctrica, obra que alteró la paz y la tranquilidad de miles de ribereños, de los cuales muchos perdieron sus pertenencias, abandonaron sus hogares; hasta hubo quienes perdieron sus vidas, ya porque habitaron “en el lugar equivocado” o porque manifestaron estar en contra del desastre que se avecinaba.

Los primeros afectados datan de muchos años atrás; hablamos de las víctimas asesinadas por grupos paramilitares para desalojar los territorios que serían ocupados por Hidroituango: 3.800 hectáreas de área rural y de bosque. (Ver: El desa(rraigo)rrollo que deja Hidroituango ). Así mismo quienes ven –como si fuera poco el dolor por sus muertos– cómo el avance del proyecto representa el fin de su vida sencilla y pacífica en el campo.

Las víctimas, las de entonces, que son las mismas de ahora, cuentan cómo ha sido la angustia de vivir, día a día, con el temor de una calamidad latente y hablan de la desgracia que trajo el incidente del pasado 10 de mayo en el corregimiento de Puerto Valdivia, así como la alerta roja emitida por los operadores de las EPM el pasado 16 de mayo. (Ver: Hidroituango pone en alerta roja a 4 departamentos )

 

“El río, desde el 28 de abril, nos dejó prácticamente sin nada […]”.

Oliva Gómez es habitante del área rural del municipio de Ituango, hasta hace pocos días vivía en la ribera del Cauca, de allí sacaba su sustento pues siempre trabajó barequeando en las playas del río. Se le nota cansada, bastante preocupada, sin embargo permanece firme en su labor de ayudar a sus compañeros de albergue en el Coliseo de Ituango.

Es madre cabeza de hogar y responde por dos niñas que estudian y, además, por dos hijas mayores, una de ellas madre soltera de dos pequeños (el bebé tiene apenas 4 meses), y una joven de 19 años que terminó sus estudios de manejo ambiental en el Sena pero que todavía está en la casa a la espera de poder realizar sus prácticas. “Como estoy sola en la casa no tengo cómo colaborarle para que haga las prácticas en Medellín o en otra parte donde las pueda hacer, porque acá en el municipio no hay cómo hacerlas”, dice doña Oliva.

Respecto a los sinsabores dejados por la represa, nos cuenta: “La alerta debió darse mucho tiempo atrás. Desde el proceso de taponamiento de los túneles nunca tuvimos una alerta; la alerta que nosotros tuvimos, desde el día 28 de abril hasta el 3 de mayo que pudimos ser rescatados, eran las señales del nivel del río porque somos barequeros, trabajamos en las playas de Mote, Guayacán y Sardinas; jurisdicción de Ituango, al lado de arriba del muro de la presa.

Cuando vimos que el río empezó a crecer, subimos y subimos monte hasta donde vimos que ya no éramos capaces de movernos más por aquello de que no teníamos comida. El río, desde el 28 de abril nos dejó prácticamente sin nada, las pocas cositas que se habían sacado, vimos que estábamos ya muy cansados y no las pudimos seguir cargando; estábamos rendidos porque no podíamos dormir, porque si nos dormíamos el río nos llevaba. Entonces lo que pudimos hacer fue muy poco.

Sólo hasta el 3 de mayo fuimos rescatados por el Dapard, la Cruz Roja y el Plan de Contingencia de las EPM. Decidimos dejar nuestras cosas más arriba pensando que lo del taponamiento del túnel se solucionaba rápido y teníamos la esperanza que al volver las encontrábamos, no habíamos podido volver porque como no tenemos trabajo, y no tuvimos con qué. Hasta ayer (16 de mayo) logramos bajar, porque un señor nos colaboró con el transporte, bajamos, pero ahí donde dejamos nuestras cosas sólo había agua; el río acabó llevándose lo poco que nos quedaba”.

En el Coliseo de Ituango hay 22 familias a la espera de que el Gobierno y los responsables atiendan sus necesidades, pues se agotan los alimentos, carecen de atención médica y la buena voluntad de amigos y vecinos no es suficiente. Hay un solo deseo: volver a su vida en las playas del río Cauca, en el campo, en medio del cantar de las aves, y no en el bullicio abrumador de la cabecera municipal. ¿Cuándo podrá ser? El futuro es incierto pues aquellas playas están cubiertas por las aguas del embalse.

 

Necesitamos volver a nuestras viviendas, estábamos viviendo cómodamente y llegaron ellos con la idea de su represa y acabaron con todo lo que teníamos”.

En Puerto Valdivia, corregimiento del municipio de Valdivia, 600 familias tuvieron que abandonar sus hogares, muchas de ellas lo perdieron todo. Dos mujeres aguerridas le hacen frente a esta calamidad, exigen una solución pronta y satisfactoria que les permita volver a sus viviendas, que les devuelvan la tranquilidad y, sobre todo, que les respeten el derecho a una vida digna. En Valdivia se encuentran Cecilia Muriel y Dora Uribe, vecinas de Puerto Valdivia; Cecilia vio cómo el río arrasó su casa, Dora ansía volver a su corregimiento.

 

“Se llevó mi casa y la de algunos vecinos, o sea, eso fue una cosa muy horrible porque no nos prepararon para recibir eso […]”.

Doña Cecilia lleva días sin dormir, sus ojos cansados ocultan un poco lo alterada que está; con dificultad también oculta toda la rabia que lleva por dentro; la impotencia de ver no sólo a su familia, sino también a sus vecinos sumidos en esta desgracia; pone su optimismo a prueba. Así relata lo vivido días antes del 10 de mayo:

“Lo que pasó fue que a nosotros nos dijeron ocho días antes que nos habían puesto una alarma, pero que no pasaba nada, que todo estaba bien, que los profesionales de la hidroeléctrica Ituango estaban haciendo sus cosas muy bien, que no nos preocupáramos, que todo estaba muy bien. Ya el sábado llegaron los bomberos y nos dijeron que no nos asustáramos, que el rio iba a subir un poquito, lo normal, como en tiempo de lluvia normal, pero no era para alarmarse ni salir de las casas, ni mucho menos.

Llegó el jueves al medio día y en cuestión de una hora y veinte minutos por mucho, comenzó a subir lentamente el río, llevaba mucha madera, mucha cosa, entonces empezamos a alarmarnos y tratar de sacar algunos enseres. Cuando empezamos a sacar los enseres, no nos dio tiempo, llegó el agua adonde estábamos organizando las cosas, era una creciente mucho más grande, yo sentí que la casa traqueó; me salí, los vecinos me dijeron: “¡salga, no saque nada!”. No hubo tiempo de sacar nada, lo que sacamos el agua también se lo llevó. Se llevó mi casa y la de algunos vecinos, o sea, eso fue una cosa muy horrible porque no nos prepararon para recibir eso […]”.

 

“[…] Yo no perdí cosas materiales en mi casa, pero perdí a mi pueblo […]”

Por su parte la señora Dora, de quien tomamos sus declaraciones dadas a un medio radial* el día 18 en horas de la mañana, cuenta sin tapujos la situación que viven ella y las 40 familias albergadas en el predio de un habitante del municipio.

“[…] acá la gente muy amablemente nos prestaron un espacio y ahí están todos amontonados. Necesitamos de todo porque en el municipio de Valdivia no cabe la gente, hay más de 4.000 personas allá. Ya se han presentado muchos enfermos; estamos viviendo algo horrible que nunca lo habíamos vivido. Yo no perdí cosas materiales en mi casa, pero perdí a mi pueblo porque ese es el pueblo donde nací y viví más de 60 años con todo lo que tenía; ahora nos destruyeron la vida, la paz, la tranquilidad.

Queremos pedirle a EPM que bregue a conseguirle vivienda, cuanto antes, a esas personas porque entienda que somos seres humanos; no somos animales para vivir a la intemperie, durmiendo en el piso como un perro, porque las colchonetas no alcanzaron para todo mundo. Estamos viviendo muchas dificultades por la alimentación, hay mucho desorden y no hay suficiente para las personas; hay muchos niños, muchos adultos mayores discapacitados que merecemos una atención lo más pronto posible.

Necesitamos volver a nuestras viviendas, estábamos viviendo cómodamente y llegaron ellos con la idea de su represa y acabaron con todo lo que teníamos. Entonces, queremos que nos reubiquen en nuestras casas lo más ligero posible, porque estamos encerrados en un coliseo, y en las calles regados durmiendo en aceras, como si fuéramos animales. Eso no debe ser así”.

Son testimonios que describen con toda fuerza lo que están padeciendo miles de personas, como consecuencia de los errores –sea por el motivo que sea– de quienes no lo reconocen, de quienes dilatan las respuestas para no asumir la responsabilidad que les compete. Son testimonios que permiten concluir, a diferencia de quienes administran Hidroituango, que a las personas víctimas del megaproyecto lo que menos les importa es el dinero, sólo piden respeto, que sean tratadas con dignidad y que, por encima de todas las cosas, les permitan vivir tranquilos con las pocas posesiones que tenían, todas ellas necesarias y básicas, conseguidas con su labor diaria. Sólo quieren volver a sus trabajos, que sus hijos e hijas vuelvan a sus escuelas, y que de una vez por todas termine tanto sufrimiento.

* Caracol radio, programa 6 AM

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Colombia Plural

Declaran alerta roja en Hidroituango. El 16 de mayo fueron evacuadas más de 4.500 personas de los municipios Valdivia, Cáceres, Tarazá, Nechí, Caucasia, Guaranda, entre otros. Este es el resultado de la decisión tomada por las Empresas Públicas Medellín (EPM) para salvar Hidroituango, después de que el embalse aumentara su nivel. Hay que resaltar que los responsables de la hidroeléctrica ignoraron las constantes advertencias de las comunidades campesinas que habitan el área de influencia del megaproyecto, quienes previeron lo sucedido.

 

A pesar de lo informado por las Empresas Públicas de Medellín (EPM) el pasado 10 de mayo, confirmando que la emergencia reinante en Hidroituango, causante de la inundación del corregimiento de Puerto Valdivia estaba controlada, más pudo la naturaleza que la palabrería y la desinformación que cargan los comunicados emitidos por las EPM.


Así quedó en evidencia al medio día del 16 mayo, cuando de nuevo fueron activadas las alarmas que le anunciaban a los pobladores del sector que el Río Cauca podía inundar toda su ribera y llevarse sus vidas, viviendas y enseres.


Luego de escuchar las alarmas, más de 4.800 personas salieron de sus casas con los enseres que pudieron rescatar. Los afectados habitan los municipios de Valdivia, Tarazá, Cáceres, Nechí, Caucasia, Briceño, Ituango; en Antioquia. Majagual, Guaranda en Sucre; Ayapel en Córdoba, y Achí y San Jacinto del Cauca en Bolívar. Los daños producidos por los desbordes son desmesurados y la creciente del río continúa descontrolada.

 

Mucho más que lluvia

 

El parte oficial del 10 de mayo informó que las constantes lluvias aumentaron el caudal del Cauca, explicación ingenua para lo que realmente estaba sucediendo aquel dia, cuando un movimiento de tierra (algunos ingenieros sustentan desde hace varios años que aquella área adjunta al Cauca aún está en asentamiento) propició un derrumbes que taponó el túnel de desviación del río, lo que terminó por aumentar el nivel de agua en la represa, poniendo en riesgo todo el proyecto hidroeléctrico. Buscando bajar el nivel del agua, las EPM decidieron inundar la sala de máquinas del megaproyecto y habilitar uno de los túneles de generación (taponado con concreto armado) para liberar más de 6.000 metros cúbicos de agua por segundo, incrementando el cauce del Cauca río abajo e inundando el corregimiento de Puerto Valdivia.


Aún faltaba que la crisis ganara un nuevo nivel. El 16 de mayo, pasadas las 12 del medio día, el túnel por donde podía evacuarse el agua de la sala de máquinas colapsó, y el líquido siguió su curso hacía la vía de acceso de la presa, incrementando la presión interna, amenazando con desestabilizar diversas secciones subterràneas del megaproyecto. Ante ello, los ingenieros optan por dinamitar dos tapones que sellaban sendos túneles de evacuación, por donde el río siguió su curso, hasta encontrarse, de nuevo, con su cause natural. La consecuencia inmediata y evidente de todo esto es una: la creciente del Cauca, amenazando a las comunidades que habitan la rivera del río aguas abajo del proyecto hidroeléctrico.


Lo hasta aquí realizado por ingenieros y todo tipo de funcionarios de EPM indica que su principal preocupación es salvar del desastre total al megaproyecto Hidroituango, la gente que allí habita aparece en segundo plano, lo cual queda ciertamente evidenciado cuando se observa la improvisación de albergues, las dificiles condciones en que debieron dormir, y la ausencia de explicación en cuanto a quién y cuándo cancelerá lo debido por casas destruidas, enseres perdidos, sembrados anegados, animales ahogados.


Errores de cálculo, oídos sordos ante lo exígido años atrás por la comunidad, afán de iniciar operaciones con esta hidroeléctrica para empezar a recuperar los dineros invertidos en la misma, etcétera, cualquiera sea la explicación de lo que propició este descalabro, es hora de que el país lo conozca. Y así debe ser, pues antes que los dividendos que genere cualquier empresa o proyecto, está la gente y su derecho a vida digna, así como el cuidado de la misma naturaleza, nuestra casa común.


La voz de la experiencia


Ante la confusión generada por las superficiales explicaciones dadas por las EPM, desdeabajo entrevistó a Luis Alberto Arias López, profesor de geología y geomorfología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional sede Medellín, con el fin de profundizar en las causas y responsabilidades de lo sucedido con la represa, ingeniero que en 1980 trabajó en la fase de factibilidad del proyecto Hidroituango,
Y él nos explica: “todo proyecto debe combinar varias racionalidades: económica, técnica, ambiental y social. En este proyecto, desde sus inicios, desde que está en manos de la Gobernación de Antioquia, no tiene todas esas racionalidades bien equilibradas. La racionalidad económica predomina sobre las otras”. Es por ello que para el profesor hay fallas en la ejecución técnica de las obras, que en su proceso de construcción no tuvieron en cuenta los daños ambientales y sociales.


Frente a esto, ¿quién responde por los impactos psicosociales que genera a las poblaciones vivir al lado de una represa que tiene problemas técnicos? Existe una sensación generalizada en los habitantes de que Hidroituango perdió el control del río; quienes allí habitan explican que “si no hubo muertos fue porque pudimos correr, pero las alarmas instaladas por la empresa sonaron tarde, es decir, si nos confiamos en las alarmas más de uno hubiese muerto”. Una vez más, la imposición de una forma de vida sobre otra, por priorizar los intereses económicos sobre la gente y sus conocimientos, termina generando tragedias y dolores personales y colectivos, que desangran el corazón de los territorios y sus poblaciones.


Entre tanto, entre los propietarios de la obra (EPM y Gobernación de Antioquia) y el gobierno nacional, empieza un puslo de compromisos, ayudas posibles, expiaciones de responsabilidades, todo favorecido por unos medios de comunicación oficiosos que no hacen sino reproducir los comunicados oficiales, sus explicaciones superficiales de lo sucedido, sin animar a la comunidad para que exija reparación por todo lo sufrido.


Ante los ojos de todo el país resalta, en este caso, así como con el derrumbe del puente Chirajara, que el afán oficial es el de minimizar las causas reales del desastre y sus responsables, silencio que en esta oportunidad podría traducirse –para colmo– en alza de tarifas en el servicio eléctrico. Es decir, unos destruyen la naturaleza y la misma vida de miles de personas, y otros pagaríamos por su proceder autoritario.

 

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Publicado enColombia
Petroleras: el negocio de la contaminación

La industria petrolera sabía desde hace más de seis décadas que estaba causando el cambio climático global. Además, patentó en ese periodo varias opciones de tecnología para energías renovables y otras que podrían haber disminuido el daño, pero no las desarrolló, porque los combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) resultaban más rentables. Por si este crimen fuera poco, usaron, además, a los mismos investigadores que la industria del tabaco usó para negar por décadas los problemas de salud causados por fumar.

Aunque la industria petrolera siempre niega esa conexión, la organización Centro Internacional de Ley Ambiental (CIEL, por sus siglas en inglés), ha recopilado miles de evidencias, ahora publicadas en el informe Smokes and Fumes (Humo y gases), demostrando no sólo la conexión entre ambas industrias, sino que incluso fueron empresas petroleras las que diseñaron la estrategia y sugirieron investigadores a la industria del tabaco para engañar al público (https://tinyurl.com/ya2lapzd).

A partir de la década de 1950 en adelante, las industrias petroleras y tabacaleras usaron las mismas empresas de relaciones públicas y los mismos grupos de investigación, y también los mismos investigadores, explicó Carroll Muffett, presidente de CIEL, al presentar el proyecto. “Una y otra vez encontramos que tanto las empresas de relaciones públicas y los investigadores, trabajaron primero para las petroleras y luego para las tabacaleras. Era como un pedigrí que las empresas tabacaleras reconocían y buscaban”, añadió.

La estrategia en ambos casos seguía un patrón de negación de evidencias y de crear confusión sobre la realidad de daños e impactos, sembrando incertidumbre en el público y en comités políticos y judiciales, para que no se pudiera generar una política pública al respecto. Siguieron este modelo también con la negación de los impactos en salud y ambiente del plomo en la gasolina, el smog, la contaminación del aire, la toxicidad del benceno y otros casos.

Las evidencias recopiladas por CIEL, entre otras que han permitido atribuir el cambio climático a industrias específicas, como la de combustibles fósiles, han dado pie a iniciar una serie de juicios contra esas empresas por su responsabilidad en causar el cambio climático. Esto es algo que antes no se había intentado porque era difícil establecer legalmente la responsabilidad por los daños causados por el cambio climático en comunidades y regiones concretas a empresas específicas. CIEL muestra en su reporte que las industrias petroleras, por ejemplo ExxonMobil (antes como Standard Oil y Esso) recibían reportes desde la década de 1950 y 1960 sobre la relación causal entre los gases producidos por la quema de combustibles fósiles y el cambio climático.

Toda la industria petrolera, por conducto de su Instituto Americano del Petróleo, recibió informes constantes desde 1968 sobre los riesgos climáticos de sus producción. Desde 1980, la industria petrolera comenzó incluso a incluir los riesgos climáticos en los cálculos de rentabilidad y en el aseguramiento de sus activos. Pese a esto y pese a que el cambio climático ya estaba científica y notoriamente probado, desarrollaron desde 1990 una agresiva campaña de relaciones públicas para negar el cambio climático.

A finales de 2017, las ciudades de San Francisco y Oakland, así como varios condados de California emprendieron una acción legal contra las grandes petroleras Exxon, BP, Chevron, Conoco-Phillips y Shell por su contribución al cambio climático, y los daños que está causando a esas ciudades, en particular por la necesidad de crear nueva infraestructura para protegerse del aumento del nivel del mar. Además, acusan a las empresas de usar la misma estrategia que la industria del tabaco para desacreditar informes científicos críticos a sus actividades y ocultar intencionalmente “la amenaza existencial para la humanidad” causada por el cambio climático debido al uso y abuso de los combustibles fósiles. Se trata de demandas de miles de millones de dólares.

En enero de 2018, la ciudad de Nueva York inició otro juicio por responsabilidad civil contra las mismas cinco petroleras, por daños a la ciudad causados por el cambio climático, sumando nueve entidades entre ciudades y condados.

ExxonMobil respondió a las demandas con una campaña de intimidación, acusando legalmente a los fiscales responsables de las demandas y a una serie de funcionarios de esas ciudades, de “una conspiración para atacar los derechos constitucionales” de Exxon, una frase totalmente trumpiana, porque si hay alguien que ha hecho exactamente eso contra la población mundial, han sido estas empresas. A finales de marzo de 2018, la juez federal Valerie Caproni de Manhattan desechó la contrademanda de Exxon, por no existir materia para tal medida.

En Europa, Amigos de la Tierra de Holanda inició el 4 de abril de este año un juicio contra Shell (petrolera con sede en ese país) por su responsabilidad en el cambio climático, teniendo conocimiento de las consecuencias de su explotación desde hace 30 años. También porque sus actuales planes empresariales y de inversión, sabotean directamente el Acuerdo de París sobre cambio climático, ya que aseguran un aumento en la temperatura de cuatro grados para 2100. Esta demanda cuenta con el apoyo de Amigos de la Tierra Internacional, con miembros en 75 países, y está abierta a manifestar el apoyo de otras organizaciones e individuos (https://tinyurl.com/y73fvway).

Es apenas el comienzo. Hay un movimiento mundial para enjuiciar a las petroleras por causar el cambio climático, uno de los más graves crímenes ambientales contra la gente y el planeta.

* investigadora del Grupo ETC

Publicado enMedio Ambiente
Alertan sobre niveles récord de microplásticos en hielo del Ártico

Polietileno, polipropileno, pinturas, nylon, poliéster y acetato de celulosa, entre los materiales hallados por científicos alemanes
Algunos son más delgados que un cabello, señalan

 

Investigadores alemanes alertaron este martes sobre altas concentraciones, en niveles récord, de microplásticos atrapados en el hielo marino en el Ártico, y advirtieron que a medida que éste se descongele por el cambio climático, esas partículas quedarán liberadas en el mar.

Científicos del Instituto Alfred Wegener de Investigación Polar y Marina, autores de los hallazgos, recogieron núcleos de hielo durante las expediciones del rompehielos alemán de investigación Polarstern en la primavera de 2014 y el verano de 2015 en el estrecho de Fram y en el Ártico central.

Analizaron las muestras para cuantificar la densidad y composición de microplásticos y encontraron concentraciones de dos a tres veces más altas que las registradas con anterioridad, y correspondientes a 17 tipos de plástico en el agua de mar congelada.

En total, encontraron concentraciones de más de 12 mil partículas por litro de hielo marino y algunos microplásticos tenían sólo 11 micrómetros de diámetro, es decir, más delgados que un cabello, un sexto de su diámetro.

Entre los tipos de plástico hallados están incluidos materiales de empaque como polietileno y polipropileno, pero también pinturas, nylon, poliéster y acetato de celulosa (utilizado para fabricar filtros de cigarrillos), según los resultados publicados este martes en la revista británica Nature Communications.

Ilka Peeken, quien dirigió el estudio, precisa que más de la mitad de los microplásticos hallados en las muestras de hielo eran tan pequeños que podrían ser ingeridos fácilmente por la fauna marina.

La "huella dactilar" del plástico sugiere que fueron transportadas por corrientes oceánicas desde el "enorme basurero" en el Océano Pacífico o surgieron localmente debido a la contaminación de los barcos y la pesca, señalan los investigadores.

"Estos hallazgos sugieren que tanto la expansión del transporte marítimo como las actividades de pesca en el Ártico están dejando su huella", dice Peeken.

Advierte que a medida que el hielo marino se derrita con el cambio climático, el plástico se liberará de nuevo al agua, con efectos desconocidos para la vida silvestre.

"Nadie puede decir con certeza cuán dañinas son esas pequeñas partículas de plástico para la vida marina, o para los seres humanos", añade.

Los desechos marinos son una preocupación ambiental creciente, ya que informes recientes indican que cantidades cada vez mayores de basura se dispersan en entornos aislados, incluidas las regiones polares y el fondo oceánico profundo.

El plástico representa 73 por ciento de los desechos marinos a escala mundial, y se ha estimado que alrededor de 8 millones de toneladas de plástico se mueven de la tierra al océano cada año.

Sin embargo, sólo 1 por ciento de esto se ha tenido en cuenta en términos de pequeñas partículas de plástico, destacando que aún quedan por identificar algunos de los principales sumideros de desechos de plástico oceánico.

Sábado, 31 Marzo 2018 09:45

La ternura de las preguntas

La ternura de las preguntas

Las sillas del auditorio eran más grandes que quienes las ocupaban, de suerte que sus piernas, como caminando en el viento, se balanceaban en el aire sin parar; algunos, tal vez con el deseo de sentirse más grandes, trataban de tocar el suelo con la punta de los zapatos. Mientras tanto, entre inquietos y ansiosos, sus miradas estaban fijas en la tarima donde se encontraban otros como ellos y ellas; allí, atentos, con ojos y oídos bien abiertos, escuchaban y miraban las exposiciones de sus pares.

 

En la tarima se encontraban otros y otras más grandes –en tamaño y edad–, que les presentaban una exposición sobre lo que implica ser un líder comunitario y la importancia del trabajo con y por la comunidad; traían experiencias de vecinos de sus barrios, así como de veredas cercanas, palabras a cargo esta vez de líderes comunales; entre una y otra experiencia también proyectaban videos de pueblos indígenas que en otras lenguas contaban sobre la vida colectiva, la defensa de la tierra y el agua, es decir, la defensa de la vida misma. Llegaron los aplausos.

 

Seguido de la presentación comenzó el dialogo de los adultos; el departamento de ciencias sociales había preparado cuatro preguntas para los panelistas, quienes tomaron la palabra por 45 minutos para compartir sus experiencias en juntas de acción comunal, procesos estudiantiles universitarios y comunicación alternativa –que de por sí eran creados desdeabajo–.

 

Luego de cada intervención el público aplaudía fuerte; aplausos que más allá de ovacionar la intervención del adulto, dejaba un mensaje de cuestionamiento, de decir estamos aquí, no se olviden de nuestra palabra. Finalmente llegó la última intervención y se abrió el espacio para que aquellos que estuvieron en silencio hicieran sus preguntas.

 

Solo hubo tiempo para tres intervenciones. Una niña de aproximadamente 12 años fue la primera en tomar el micrófono ante los ojos de sus compañeros, decidida, pregunta: “si el trabajo comunitario es tan bueno o importante ¿por qué no todo el mundo lo hace?” A continuación un niño de 9 años expresó: “¿De dónde sacan la felicidad para hacer su trabajo comunitario cada día?”. La última persona cuestiona: “He escuchado que el asesinato de líderes sociales y comunitarios en nuestro país no se detiene, ¿cuáles son las razones para seguir siendo un líder comunitario?, ¿cuáles son las soluciones para que esto deje de pasar?”.

 

Los panelistas quedaron por un momento congelados, sin respuesta a la vista; las preguntas del departamento de ciencias sociales fueron mucho más sencillas. Transcurrieron algunos segundos tras los cuales volvió a nacer la palabra y se tejió un dialogo enriquecedor para el auditorio, donde se dejó claro la importancia de seguir creyendo en un país diferente, con esperanza y vida digna para todas las personas; donde los proyectos sociales y políticos no vivan por la idea de una sola cabeza, sino que sean obra de liderazgos colectivos.

 

En el diálogo, quedó en cuestión el actual modelo de participación democrática, dejando en claro que la democracia debe ir más allá de las coyunturas electorales, de manera que llegue a ser un espacio de participación constante, donde las decisiones de la vida en temas como la economía, la educación, la naturaleza, la salud, sean tomadas en asambleas y por consensos.

 

Un diálogo lleno de sorpresas y aprendizajes. Allí, en ese auditorio, se sembró una semilla de que otro mundo es urgente y por lo tanto posible. Allí se vio que los niños y las niñas son fundamentales para las discusiones políticas, pues son quienes, sin temor, abordan otro tipo de preguntas y cuestionamientos. Con esa imaginación y con esa disposición, ellas y ellos son, como no, los motores para creer que otra democracia es posible.

Publicado enEdición Nº244
Ciudad del Cabo, el reto de vivir sin agua que pone cara al cambio climático

La ciudad sudafricana vive una crisis del agua sin precedentes que ha impuesto drásticos recortes en el suministro diario y que podrían convertirla en pocos meses en la primera urbe del mundo en quedarse completamente seca.

 

Hay dos hechos de los que se viene advirtiendo desde hace tiempo para el futuro de las ciudades: el primero es el de los efectos que el cambio climático, especialmente la sequía, tendrán para los recursos que abastecen a las grandes urbes. El segundo es la superpoblación, porque este es el primer siglo en la historia en la que hay más gente viviendo en las ciudades que fuera de ellas; y se estima que para el año 2050 esa proporción será de tres cuartas partes frente a una.


Para Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, este escenario ya es presente. La segunda urbe más grande del país surafricano, con cuatro millones de habitantes, está a pocos meses de convertirse en la primera ciudad del mundo sin agua corriente para el suministro diario de su población.

La severa sequía a la que hace frente desde hace tres años, sumado a un aumento desorbitado de sus habitantes —se estima que la metrópolis ha duplicado su población en las últimas dos décadas— ha llevado a sus recursos hídricos a una situación límite. 2017, el año más seco desde que hay registros, ha dejado tan solo 153,5 milímetros de lluvia acumulada, según el Climate System Analysis Group de la Universidad de Ciudad del Cabo.


La ciudad lleva meses en la cuenta atrás para el día cero, como se denomina al momento en el que los grifos se cierren definitivamente y el agua sólo sea asequible a través de los 180 camiones cisterna donde los habitantes podrán ir a llenar sus garrafas con un límite de 25 litros diarios. Es una cantidad ínfima, si se tiene en cuenta que sólo una ducha de 2 minutos consume 20 litros y que se necesitan otros 5 para comer y alimentarse. Las autoridades locales tienen previsto activar estas medidas cuando los embalses de los que se abastecen sus habitantes bajen hasta el 13,5% de su capacidad. Una línea roja que al principio se estimó que llegaría en marzo, pero que las intensas restricciones en el consumo han permitido alargar hasta el 9 de julio.


Con suerte, la fecha maldita coincidirá con las primeras precipitaciones de la temporada de lluvias, que históricamente comenzaban en abril, pero que el cambio climático está retrasando hasta el mes de junio.

"Aunque la lluvia vuelva mañana, no podemos volver a los hábitos antiguos. Hay que cambiar el comportamiento, es el tiempo del agua", señala en cualquier caso el director de Turismo del país austral, Sisa Ntshona, en una entrevista con Efe.


Las primeras restricciones en el suministro comenzaron a finales del año pasado, cuando se impuso un tope de 87 litros por persona y día. Desde principios de febrero, ese límite se ha rebajado hasta los 50 litros. Es un recorte importante, porque otro de los problemas que afrontaba la ciudad era el gran derroche de este recurso: antes de la crisis del agua, los habitantes de la urbe usaban entre 250 y 350 litros por persona al día. El consumo medio en España, por ejemplo, es de 132 litros por persona y día, según el Instituto Nacional de Estadística.

Además, se han recortado un 60% los suministros a la agricultura y un 45% los del comercio, se ha prohibido regar las aceras y jardines, lavar los coches con agua potable municipal o llenar las piscinas privadas, se ha regulado la compra-venta de agua de los pozos y se aplican multas para quienes derrochen.


“Se recomienda encarecidamente a todos los residentes que instalen piezas, accesorios y tecnologías eficientes para minimizar el uso del agua en todos los grifos”, señala la nueva normativa municipal.


El caso de Ciudad del Cabo, no obstante, supone un reto para el resto de ciudades en el mundo.


"Ciudad del Cabo es el foco de atención ahora mismo, pero en realidad es un problema global. El mundo tiene la oportunidad de aprender una gran lección de Sudáfrica: no deben esperar a que haya una crisis para modificar los hábitos de consumo", reflexiona Ntshona, que cita otras importantes capitales como Los Ángeles, Sao Paulo o Pekín, que enfrentan problemas similares.

 

26/02/2018 18:08 Actualizado: 26/02/2018 18:08
LUCÍA VILLA
@Luchiva

Publicado enMedio Ambiente
ONU: con graves carencias, 50% de mujeres en países en desarrollo

Más de la mitad de las mujeres y niñas que viven en las ciudades de países en desarrollo, carecen de agua potable, instalaciones sanitarias o vivienda estable, señaló Patricia Espinosa Cantellano, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de la Organización de las Naciones Unidos (ONU) sobre Cambio Climático.

Al participar en el foro Mujeres por el Clima, organizado por el Grupo de Liderazgo Político (C40), dijo que esas carencias impiden cumplir prácticamente todos los objetivos de desarrollo sostenible, incluido el de actuar de manera urgente contra el cambio climático. Por ello, manifestó que es necesario empoderar a este sector de la población para garantizar sus derechos, que permitirá aumentar las posibilidades de alcanzar los objetivos climáticos y de desarrollo sostenible.

En el Museo Interactivo de Economía aseguró que hay señales alentadoras, pues la perspectiva de género guía iniciativas como el Acuerdo de París o las agendas de C40, con proyectos como Mujeres por el Clima, en el que jóvenes de Ciudad de México y la capital francesa presentaron proyectos a fin de afrontar el cambio climático, que podrán desarrollar con apoyo de tutores.

Si queremos enfrentar el calentamiento global, las mujeres y las niñas de todo el mundo deben ser actores centrales; también está claro que la batalla se va a librar sobre todo en las zonas urbanas, expresó la ex secretaria de Relaciones Exteriores.

Espinosa Cantellano dijo que 2017 fue el año más costoso en desastres naturales: monzones en Asia, huracanes en el Caribe y América del Norte e inundaciones en Europa y África cobraron vidas y dejaron pérdidas costosas, situación que se está repitiendo este año.

El foro fue inaugurado por el jefe de Gobierno de capitalino, Miguel Ángel Mancera Espinosa, quien señaló que hoy las mujeres están tomando un liderazgo indiscutible de carácter global en la lucha contra el cambio climático, lo que permite generar líneas de política pública para los gobiernos del mundo.

Publicado enSociedad
Viernes, 16 Febrero 2018 05:42

Pensar los bienes comunes

Pensar los bienes comunes


Los comunes son los bienes que son de todos y que a todos nos interesa conservar

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Para pensar los bienes comunes “fuera de la caja”, pensad en algo que a todos nos conviene cuidar y mantener en buen estado, pero para lo que no existen incentivos particulares para hacerlo. En este sentido, normalmente, se identifican tres tipos de bienes comunes:


1) Los bienes comunes tradicionales se refieren a recursos de los que toda una comunidad o un pueblo depende: el agua del río que pasa por allí, los pastos, la tierras de cultivo, las zonas de pesca, etc. Se trata de recursos que no pueden dividir fácilmente y que ninguno del pueblo se puede apropiar por sí mismo. Si no lo cuidan, todos mueren de hambre, pero no hay nadie en concreto que tenga un incentivo personal para cuidarlo. De ahí que se tengan que poner de acuerdo para cuidarlo entre todos, estableciendo normas y regulaciones de uso común. Eso es el gobierno de los bienes comunes, o lo que es lo mismo, el gobierno común de los bienes. Elinor Ostrom lo describe brillantemente en el libro que lleva ese título.


2) Los bienes planetarios se refieren a la atmósfera, los océanos, la biodiversidad que son patrimonio de toda la humanidad (y del resto seres vivos). Nadie en concreto parecer tener responsabilidad de cuidarlos, no se obtiene un beneficio particular por cuidarlos con respecto a quienes no los cuidan. Más bien es al contrario,

contaminando estos recursos es como obtenemos beneficios particulares. De ahí que hagan falta acordar normas y regulaciones para reducir la contaminación, y por eso todos los países del planeta se reúnen en cumbres sobre el clima, para no llegar a ningún acuerdo porque sus gobiernos están más interesados en ventajas particulares que en el bien común. (nótese la polisemia de “bien común” como recurso común y como algo que es bueno para todos).


3) Los comunes digitales, se refieren al conocimiento compartido que es gratis y está accesible para todos, pero para el que hace falta un sistema de gestión de ese conocimiento para asegurar que tiene cierta fiabilidad y validez. Ahí está la Wikipedia con sus reglas y distribución de tareas para permitir que el resultado tenga una fiabilidad bastante aceptable; o las comunidades de software libre que trabajan coordinadamente de acuerdo a normas y protocolos propios para crear algunos de los mejores programas informáticos que existen.


La clave de todos estos sistemas de gobierno común está en que los acuerdos entre las partes son la forma más eficiente de gestionar estos recursos. Lo que lo diferencia de las otras dos formas de gestión conocidas: la centralizada y la de mercado.


En todos estos casos, una autoridad central tendría muy difícil legitimarse como propietaria o administradora del bien; y si lo hiciera, le sería muy difícil gestionarlo eficientemente, por falta de información, conocimiento y capacidad de acción.


También son recursos difíciles de gestionar por un sistema de mercado, puesto que para que los agentes económicos colaboraran en el cuidado del bien, habría que crear incentivos económicos particulares para orientar su acción, lo que en la práctica requiere (de nuevo) una regulación centralizada. Un ejemplo de este intento sería el mercado de venta de derechos de emisión de CO2, sin embargo, su eficacia para reducir la contaminación es muy limitada, porque sigue apelando a incentivos particulares.


En definitiva, los comunes muestran la necesidad de un sistema de acuerdos colectivos para regular en base al interés común (=conservar el recurso en buen estado) y no al interés particular (=hacer el mayor uso del mismo). Esa es la clave del concepto de procomún que se puede aplicar a muchos ámbitos.
Ahora, pensad “fuera de la caja”:


Podemos aplicar esta idea, por ejemplo, al concepto de privacidad y al modo en que es explotada en los reality shows. Todos tenemos una intimidad y a todos nos conviene que exista un respeto por la intimidad de los demás, en base a eso valoramos una serie de normas (de forma explícita o implícita) para el respeto a la intimidad de los demás. En las relaciones sociales (digitales o no) esto implica un código de conducta de respeto hacia los demás. Renunciamos al beneficio que podríamos obtener faltando al respeto o apelando a los trapos sucios de los demás para facilitar una cultura del respeto de la que nos beneficiamos.


También podemos aplicar esta idea a la comunicación pública en general, y en particular al modo en que apela a las emociones de la gente. Desde un respeto al bienestar común, renunciaremos a estimular determinadas emociones negativas (racismo, sexismo, odio, etc.) porque no queremos vivir en una sociedad en la que esas emociones sean predominantes, aunque en el corto plazo podamos obtener un beneficio apelando a alguna de ellas.


En estos dos casos no hay normas explícitas de gestión comunitaria, ni hay un bien o recurso material concreto que gobernar, pero en la práctica funciona el mismo principio de actuar en base a un sentido colectivo de respeto a un un interés común. En este sentido, los modos de gobierno de los bienes comunes (los tradicionales de Ostrom o los digitales como la Wikipedia) nos pueden ser útiles para pensar cómo se podría mejorar la gestión de otras cuestiones que nos afectan a todos y que a todos nos interesa cuidar y mantener.


Los comunes son los bienes que son de todos y que a todos nos interesa conservar

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Foto ilustrativa

 

Un nuevo estudio revela cifras alarmantes del riesgo de desarrollar cáncer por beber agua del grifo que corren los ciudadanos de EE.UU.

 

La organización sin ánimo de lucro Environmental Working Group (EWG) ha publicado los resultados de su investigación de los sistemas públicos de abastecimiento de agua en Estados Unidos entre los años 2010 y 2015 y advierte sobre el exceso de elementos radiactivos que pueden afectar la salud, presentando serios riesgos para las embarazadas, y contribuir al desarrollo de cáncer.

En este período, más de 22.000 servicios públicos de los 50 estados del país, que atienden a más de 170 millones de personas, reportaron la presencia de radio en el agua.

Al mismo tiempo, 158 sistemas públicos de abastecimiento de agua, que satisfacen las necesidades de 276.000 estadounidenses en 27 estados, denunciaron que la cantidad del elemento químico excede las normas establecidas por la Agencia de Protección Medioambiental (EPA, por sus siglas en inglés), regulador federal de EE.UU., para los isótopos de radio-226 y radio-228.

Para mostrar el nivel del potencial peligro para los estadounidenses, la EWG ha elaborado un mapa interactivo con los datos sobre la contaminación del agua por el radio.

 

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ewg.org

 

La EWG ha acusado a Kathleen Hartnett White, la actual candidata a principal asesora en política ambiental de la Casa Blanca, de haber manipulado los datos para ocultar cuántos ciudadanos corren riesgo de contraer cáncer por la calidad del agua y ha instado a que el Senado rechace su candidatura.

La organización recuerda que Hartnett White rebajó intencionadamente los datos sobre el nivel de radiación en el agua del grifo que fueron enviados a la EPA entre 2003 y 2007, cuando encabezaba la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ, por sus siglas en inglés).

La propia funcionaria se defendió en una entrevista para KHOU-TV en 2011, diciendo que confiaba más en el asesoramiento de la TCEQ y que los estándares de la EPA eran demasiado estrictos, mientras su cumplimiento requería millones de dólares.

La EWG también insta al cambio del estándar federal para los niveles de radiación, que se remonta a 1976 y que tilda de anticuado, y pone como ejemplo las normativas desarrolladas por los especialistas gubernamentales de California.

Para la EPA son admisibles 70 casos de cáncer por un millón de personas, vinculados con el abastecimiento de agua, mientras los estándares de la Oficina de Evaluación de Peligros para la Salud Ambiental de California rebajan el número de casos posibles hasta uno por un millón de personas.

 

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Cuanto más pequeña es la gota, más fría puede mantenerse en estado líquido.

 

Parecía imposible, pero dos grupos de científicos lo han conseguido. Expertos han obtenido por separado agua capaz de mantenerse en estado líquido por debajo de 43 y 45 grados bajo cero.

Ambos grupos de investigación crearon su propia agua ‘superfría’ introduciendo chorros de pequeñas gotas al vacío. Cuanto más pequeña es la gota, más fría puede mantenerse en estado líquido, por lo que su solidificación es menos probable.

Los expertos denominan agua ‘superfría’ al agua que se mantiene en estado líquido por debajo de los cero grados. Al contrario de lo que solemos creer, el agua sí que puede estar líquida por debajo de dicha temperatura. Por ejemplo, el agua líquida que se encuentra en nuestra atmósfera tiene una temperatura inferior a los -35 ºC debido a una serie de extrañas propiedades. Ellos se debe a un raro problema matemático que los científicos denominan ‘singularidad’.

“Sin embargo, este tipo de singularidad podría estar acercándonos a lo que todavía representa un rompecabezas sin resolver que ha dado lugar a la formulación de escenarios opuestos para interpretar su origen”, sostiene el estudio publicado la semana pasada en ‘Physical Review Letters’ por uno de los grupos de investigadores, el encabezado por Claudia Goy, doctoranda del Instituto de Física Nuclear en la Universidad Goethe, en Frankfurt. El otro grupo, formado por investigadores de Suecia, Corea del Sur y Japón, publicó el pasado mes de diciembre un artículo en la revista ‘Science’ sobre la misma cuestión.

Dado que el agua es un elemento fundamental para entender nuestro planeta, está presente en las nubes y en nuestros tejidos, e influye en los diferentes fenómenos que tienen lugar en nuestro planeta, este descubrimiento es de gran importancia.

(Tomado de Russia Today)