Sanofi Pasteur, “Paciente de dengue en Rio de Janeiro”, https://www.flickr.com/photos/sanofi-pasteur/

Con 87 muertes confirmadas por dengue y otros 261 clasificados como probables, así como decenas de enfermos por igual causa, terminó el 2019. El 2020 arranca con cifras que indican a todas luces que las medidas de intervención y control adelantadas por las autoridades sanitarias no son suficientes para superar el brote que enfrenta el país desde inicios del 2019.

 

En Colombia, los datos del Instituto Nacional de Salud (INS) sorprenden: el sistema de vigilancia en salud pública nacional reportó la ocurrencia en 2019 de 261 muertes causadas probablemente por dengue, 87 de las cuales tuvieron como causa confirmada esta enfermedad. A su vez, indica el reporte que el 2019 cerró con 127.553 casos de dengue, de los cuales el 50,7 por ciento (64.716) fueron clasificados como dengue con signos de alarma y 1,1 por ciento (1.406) como dengue grave (1).


De acuerdo al INS, en lo corrido del año 2020, se han registrado 16.406 casos, 8.853 (54,0%) con signos de alarma y 183 (1,1%) de dengue grave y 31 muertes probables, con lo cual la tendencia es claramente creciente. Del total de casos notificados al sistema, el 60,8 por ciento (9.973) se concentra en 7 entidades territoriales: el distrito de Cali y los departamentos de Tolima, Valle del Cauca, Huila, Cesar, Santander y Meta. Solo dos entidades territoriales se encuentran dentro del valor esperado respecto al promedio histórico (Quindío y Norte de Santander), las demás entidades territoriales se encuentran en situación de alerta o en brote –Ver gráfico Nº1– (2).


Es un suceso que nos afecta como si en nuestro país el tiempo no transcurriera, como si fuera la primera vez del mismo (ver gráfico Nº2), como si no se tuvieran diagnosticados los ciclos de encubación y reproducción de la enfermedad, así como las circunstancias que lo posibilitan, lo que desnuda ante el conjunto nacional la crisis de un sistema socio-económico y, por extensión, de un gobierno que no tiene como prioridad la vida, y con ella a los seres humanos.

 

 


El dengue más que un mosquito, una enfermedad de la pobreza


Estamos, es evidente, ante una realidad que nos desnuda como sociedad, y que debiera despertar una profunda indignación nacional, mucho más aún cuando es conocido que el dengue es una enfermedad absolutamente prevenible, de transmisión vectorial, es decir trasmitida por un vector que en este caso es un zancudo llamado Aedes aegypti (3), el cual produce entre otras dengue, que tiene dos modalidades: el clásico y el grave. El primero es un cuadro general de malestar, fiebre y fuerte dolores óseos, el cual no coloca en riesgo vital a la persona que lo adquiere; el segundo, además de esta sintomatología produce hemorragias severas que comprometen la vida de la persona.


Si bien se conocía que por el ciclo natural de la enfermedad el 2019 traería un incremento en el número de casos (ciclo interepidémico –cada tres años, gráfico Nº 2), desde hace un año en el país fueron activadas las alertas para fortalecer las acciones de prevención, atención, vigilancia y control del dengue y se lanzó la campaña “Córtale las alas al dengue”, pero las cifras muestran que no se avanza en su control, es decir, las medidas dispuestas para evitar la propagación de la enfermedad no funcionaron.
Es una realidad que parece estar incontrolada, toda vez que no es solamente un asunto de salud pública. Los profesionales de la misma saben –y así mismo debería tenerlo claro el Gobierno y el Ministerio del ramo–, que las acciones de intervención y control en salud pública, y específicamente del dengue, requieren de un importante esfuerzo intersectorial que logre enfrentar las condiciones sociales y ambientales que determinan el proceso salud enfermedad de las poblaciones humanas y con ello el mejoramiento de la calidad de vida; un conocimiento que por la realidad que enfrenta el país, sobre todo las poblaciones más pobres de los territorios donde avanza el dengue, parece no trascender el “discurso”.


Conocimiento, que por demás, a pesar que el sector salud en sus análisis incorpora la idea de los determinantes sociales y ambientales de la salud, las acciones de control del dengue se concentran en entenderlo solo como una enfermedad infecciosa, cuyo comportamiento depende de la interacción del huésped y el vector, lo que coloca en el centro de las acciones de control la destrucción de criaderos y formas adultas del vector, dejando de lado las precarias condiciones en las cuales vive un alto porcentaje de la población, y que, precisamente, son las que favorecen el ciclo natural de la enfermedad.


Estamos, de esta manera, ante la ausencia de una política de Estado para enfrentar esta realidad, así como todas las que le son adjuntas. Política que podría tener en el sector público de salud un motor dinamizador, pues si bien las circunstancias socio-económicas que caracterizan la vida de las mayorías nacionales, y con ello el acceso a servicios públicos y saneamiento básico, al mínimo vital de agua, la posibilidad de contar con una vivienda digna, entre otros, no son competencia directa del sector salud, no es claro su liderazgo para articular y movilizar de manera efectiva a otros sectores a pesar de conocer a profundidad el comportamiento de la enfermedad y los determinantes que la favorecen.


Todo esto nos permite confirmar que hasta tanto las políticas gubernamentales y la acción institucional no afecte realmente las condiciones de pobreza de amplios grupos poblacionales en el país, mientras la gente viva en condiciones de saneamiento precarias y se alimente mal, el dengue seguirá prevaleciendo y haciendo sus estragos.


El urbanismo desenfrenado y el cambio climático aumentan el problema


Nuevas realidades urbanas y ambientales amplían las condiciones para la multiplicación del insecto transmisor de la enfermedad. Una de ellas es la urbanización desenfrenada que vive el país y otras partes del mundo, y que para el caso nuestro está relacionado con los procesos de expulsión de la población de las zonas rurales, bien por razones de la violencia socio-política, bien por condiciones socio-económicas.


Como es conocido, en general estas poblaciones desplazadas llegan a engrosar las periferias de las ciudades, que son cinturones de miseria y desigualdad social, donde las condiciones de higiene y saneamiento básico son demasiado precarias, donde fácilmente se reproducen las ETV.


Este tipo de urbanización se articula con otro fenómeno en creciente, los procesos de cambio climático, expresión de la crisis socio-ambiental, dado que la elevación de la temperatura en el mundo ha favorecido que el hábitat del mosquito se haya extendido y haga presencia en lugares con altitud mayor a los 1.000 metros, lo que antes era impensable.


Esto podría explicar porque hoy en Colombia el dengue hace presencia con mayor intensidad en ciudades como Cali, Ibagué y Medellín, que están por encima de los 1.000 mts., ciudades todas ellas con importantes cinturones de miseria.


Crisis del sistema de salud: incremento de la ETV


Si bien el Instituto Nacional de Salud indica que en 2019, el 79,3 por ciento de los pacientes con dengue grave fueron hospitalizados y en 2020 el 96,7 por ciento, ante la grave crisis que caracteriza al sistema de salud no es suficiente mostrar las cifras y dejar fuera del análisis elementos clave como la accesibilidad y disponibilidad de los servicios de salud, la oportunidad y la calidad de la atención y en general, la garantía del derecho fundamental a la misma.


Crisis del sistema de salud destacada en reciente monitoreo nacional realizado por la Defensoría del Pueblo a los servicios de urgencias en varias ciudades del país (4), el cual resalta la sobreocupación de los servicios que pueden llegar hasta el 244 por ciento y rangos de espera que alcanzan las nueve horas tan solo en el triage (5), con lo cual la situación de estos servicios pone en riesgo la adecuada atención en salud.


La Defensoría identifica como problemas críticos en los servicios de urgencias, entre otros aspectos, la sobreocupación de los servicios, que lleva a los pacientes a una deshumanizada y agobiante espera en sillas, pasillos y hasta en el suelo, a lo que se suma una dotación insuficiente en términos de talento humano, infraestructura, equipos, entre otros; las barreras de acceso a los usuarios, el trato deshumanizado y en general la ausencia de un modelo de atención integral; situaciones atravesadas por la baja resolutividad de las Eapb (las anteriores EPS), que obliga a los pacientes a consultar por eventos o situaciones que debieron ser resueltas y garantizadas en otros niveles de atención; la crisis hospitalaria y la crisis laboral en el sector salud que lleva a que el talento humano no cuente con vinculación formal ni con adecuada remuneración.


Débil estrategia de salud pública para enfrentar la epidemia


En la intervención de control de las enfermedades trasmitidas por vectores, se resalta la importancia del actuar individual y colectivo y el protagonismo de la comunidad para trasformar el entorno y generar condiciones que no favorezcan la producción y desarrollo de criaderos del vector mediante acciones sencillas de recolección de inservibles, manejo adecuado de basuras y depósitos de agua y saneamiento de la vivienda, en este sentido el plan de intervenciones colectivas – PIC–, en el ámbito local, debería complementar los planes intersectoriales para el control del dengue.


El plan de intervenciones colectivas (6) está compuesto por intervenciones de promoción de la salud y gestión del riesgo, enmarcadas en las estrategias de los planes de salud territorial y cuyo objetivo es impactar positivamente los determinantes sociales de la salud. Estas acciones, según lo define la norma, deben ser contratadas por instituciones con capacidad técnica y operativa garantizando la continuidad y oportunidad de las intervenciones y deberían contribuir al desarrollo de capacidades individuales y colectivas a través del curso de vida, para la transformación de los entornos en los cuales se desarrolla la vida y aumentar con ello el impacto en salud de las políticas públicas.


Las cifras y resultados actuales en relación al control del dengue, son un claro reflejo del impacto de las acciones colectivas en el país. En general, en los municipios y departamentos no se logra una contratación oportuna que garantice la continuidad de las acciones, ejecutadas por instituciones sin capacidad técnica y operativa; y en lo local se concentran en charlas y actividades repetitivas que no promueven el cambio de conducta ni la movilización social.


Ineficiencia operativa, contractual y de otros órdenes que también llama la atención sobre las consecuencias que derivan de un modelo socio-económico como el neoliberal que al descargar en agentes privados buena parte de lo que antes correspondía al Estado, ha generado una mentalidad de desunión y desmotivación comunitaria que puede tener en la propagación del dengue uno de sus reflejos.


No es natural


En el control de las enfermedades infecciosas en general y en particular en el control del dengue, al parecer, son pocas las lecciones aprendidas, persiste el imaginario del control centrado en el vector, el liderazgo del sector salud para movilizar otros sectores es pobre, las acciones colectivas por elementos de tipo estructural y de implementación tienen un bajo impacto y la crisis hospitalaria y en general del sistema de salud, favorecen los desenlaces negativos; a lo que se suman los fenómenos de urbanismos desenfrenado y el cambio climático.


La tendencia epidemiológica de la enfermedad muestra que estamos lejos del control de este brote en el país. Las cifras epidemiológicas, son el reflejo de la incapacidad del sistema de salud, de los programas de control de las ETV y de las políticas en salud pública en general, para generar acciones continuas y sostenibles, y no solo “actividades” que se despliegan en tiempos de epidemias.


Es una realidad que debe llegar a su fin, toda vez que la sociedad no debe aceptar la situación del dengue como hecho natural: no es natural que la gente viva en condiciones de pobreza, en medio de unas muy precarias condiciones de saneamiento básico, que coma mal, que no sea atendido o mal atendido por el sistema de salud y que muera por condiciones evitables. Debe ser éticamente inaceptable que la gente sigue muriendo en el siglo XXI por una enfermedad totalmente prevenible.

 

*Una primera versión de este artículo fue publicada en el periódico desdeabajo, edición 265, febrero 15-marzo 15 de 2020.
1. Instituto Nacional de Salud. Informe de evento, 2019. Disponible en: https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Informesdeevento/DENGUE%20PE%20XIII%202019.pdf
2. Instituto Nacional de Salud. Boletín Epidemiológico Semanal. Semana Epidemiológica 05, 2020. Disponible en: https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/BoletinEpidemiologico/2020_Boletin_epidemiologico_semana_5.pdf
3. El mosquito Aedes aegypti es el vector responsable de la transmisión de los virus responsables del dengue, la fiebre amarilla, chikunguña, la fiebre de Zika y el Virus Mayaro.
4. Dramática radiografía de los servicios de urgencias en Colombia. Periódico El Tiempo. Edición del 10 de febrero de 2020. https://www.eltiempo.com/salud/servicio-de-urgencias-en-colombia-informe-de-la-defensoria-del-pueblo-sobre-situacion-del-pais-460304.
5. El triage, o protocolo de intervención, es un método de selección y clasificación de pacientes empleado en la medicina de emergencias y desastres. Evalúa las prioridades de atención, privilegiando la posibilidad de supervivencia, de acuerdo con las necesidades terapéuticas y los recursos disponibles.
6. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 518 de 2015. Directrices para la Gestión en Salud Pública y Plan de Salud Pública de Intervenciones Colectivas (PIC).

** Angélica María Rojas-Bárcenas, Médica Epidemióloga MSc(c) en Salud Pública. Las opiniones expresadas por la autora son de índole personal y no comprometen las instituciones donde labora.
Mauricio Torres-Tovar, Médico PhD(c) en Salud Pública, profesor Departamento de Salud Pública, Universidad Nacional de Colombia.

 

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=180&search=suscrip

Sanofi Pasteur, “Paciente de dengue en Rio de Janeiro”, https://www.flickr.com/photos/sanofi-pasteur/

Con 87 muertes confirmadas por dengue y otros 261 clasificados como probables, así como decenas de enfermos por igual causa, terminó el 2019. El 2020 arranca con cifras que indican a todas luces que las medidas de intervención y control adelantadas por las autoridades sanitarias no son suficientes para superar el brote que enfrenta el país desde inicios del 2019.

 

En Colombia, los datos del Instituto Nacional de Salud (INS) sorprenden: el sistema de vigilancia en salud pública nacional reportó la ocurrencia en 2019 de 261 muertes causadas probablemente por dengue, 87 de las cuales tuvieron como causa confirmada esta enfermedad. A su vez, indica el reporte que el 2019 cerró con 127.553 casos de dengue, de los cuales el 50,7 por ciento (64.716) fueron clasificados como dengue con signos de alarma y 1,1 por ciento (1.406) como dengue grave (1).


De acuerdo al INS, en lo corrido del año 2020, se han registrado 16.406 casos, 8.853 (54,0%) con signos de alarma y 183 (1,1%) de dengue grave y 31 muertes probables, con lo cual la tendencia es claramente creciente. Del total de casos notificados al sistema, el 60,8 por ciento (9.973) se concentra en 7 entidades territoriales: el distrito de Cali y los departamentos de Tolima, Valle del Cauca, Huila, Cesar, Santander y Meta. Solo dos entidades territoriales se encuentran dentro del valor esperado respecto al promedio histórico (Quindío y Norte de Santander), las demás entidades territoriales se encuentran en situación de alerta o en brote –Ver gráfico Nº1– (2).


Es un suceso que nos afecta como si en nuestro país el tiempo no transcurriera, como si fuera la primera vez del mismo (ver gráfico Nº2), como si no se tuvieran diagnosticados los ciclos de encubación y reproducción de la enfermedad, así como las circunstancias que lo posibilitan, lo que desnuda ante el conjunto nacional la crisis de un sistema socio-económico y, por extensión, de un gobierno que no tiene como prioridad la vida, y con ella a los seres humanos.

 

 


El dengue más que un mosquito, una enfermedad de la pobreza


Estamos, es evidente, ante una realidad que nos desnuda como sociedad, y que debiera despertar una profunda indignación nacional, mucho más aún cuando es conocido que el dengue es una enfermedad absolutamente prevenible, de transmisión vectorial, es decir trasmitida por un vector que en este caso es un zancudo llamado Aedes aegypti (3), el cual produce entre otras dengue, que tiene dos modalidades: el clásico y el grave. El primero es un cuadro general de malestar, fiebre y fuerte dolores óseos, el cual no coloca en riesgo vital a la persona que lo adquiere; el segundo, además de esta sintomatología produce hemorragias severas que comprometen la vida de la persona.


Si bien se conocía que por el ciclo natural de la enfermedad el 2019 traería un incremento en el número de casos (ciclo interepidémico –cada tres años, gráfico Nº 2), desde hace un año en el país fueron activadas las alertas para fortalecer las acciones de prevención, atención, vigilancia y control del dengue y se lanzó la campaña “Córtale las alas al dengue”, pero las cifras muestran que no se avanza en su control, es decir, las medidas dispuestas para evitar la propagación de la enfermedad no funcionaron.
Es una realidad que parece estar incontrolada, toda vez que no es solamente un asunto de salud pública. Los profesionales de la misma saben –y así mismo debería tenerlo claro el Gobierno y el Ministerio del ramo–, que las acciones de intervención y control en salud pública, y específicamente del dengue, requieren de un importante esfuerzo intersectorial que logre enfrentar las condiciones sociales y ambientales que determinan el proceso salud enfermedad de las poblaciones humanas y con ello el mejoramiento de la calidad de vida; un conocimiento que por la realidad que enfrenta el país, sobre todo las poblaciones más pobres de los territorios donde avanza el dengue, parece no trascender el “discurso”.


Conocimiento, que por demás, a pesar que el sector salud en sus análisis incorpora la idea de los determinantes sociales y ambientales de la salud, las acciones de control del dengue se concentran en entenderlo solo como una enfermedad infecciosa, cuyo comportamiento depende de la interacción del huésped y el vector, lo que coloca en el centro de las acciones de control la destrucción de criaderos y formas adultas del vector, dejando de lado las precarias condiciones en las cuales vive un alto porcentaje de la población, y que, precisamente, son las que favorecen el ciclo natural de la enfermedad.


Estamos, de esta manera, ante la ausencia de una política de Estado para enfrentar esta realidad, así como todas las que le son adjuntas. Política que podría tener en el sector público de salud un motor dinamizador, pues si bien las circunstancias socio-económicas que caracterizan la vida de las mayorías nacionales, y con ello el acceso a servicios públicos y saneamiento básico, al mínimo vital de agua, la posibilidad de contar con una vivienda digna, entre otros, no son competencia directa del sector salud, no es claro su liderazgo para articular y movilizar de manera efectiva a otros sectores a pesar de conocer a profundidad el comportamiento de la enfermedad y los determinantes que la favorecen.


Todo esto nos permite confirmar que hasta tanto las políticas gubernamentales y la acción institucional no afecte realmente las condiciones de pobreza de amplios grupos poblacionales en el país, mientras la gente viva en condiciones de saneamiento precarias y se alimente mal, el dengue seguirá prevaleciendo y haciendo sus estragos.


El urbanismo desenfrenado y el cambio climático aumentan el problema


Nuevas realidades urbanas y ambientales amplían las condiciones para la multiplicación del insecto transmisor de la enfermedad. Una de ellas es la urbanización desenfrenada que vive el país y otras partes del mundo, y que para el caso nuestro está relacionado con los procesos de expulsión de la población de las zonas rurales, bien por razones de la violencia socio-política, bien por condiciones socio-económicas.


Como es conocido, en general estas poblaciones desplazadas llegan a engrosar las periferias de las ciudades, que son cinturones de miseria y desigualdad social, donde las condiciones de higiene y saneamiento básico son demasiado precarias, donde fácilmente se reproducen las ETV.


Este tipo de urbanización se articula con otro fenómeno en creciente, los procesos de cambio climático, expresión de la crisis socio-ambiental, dado que la elevación de la temperatura en el mundo ha favorecido que el hábitat del mosquito se haya extendido y haga presencia en lugares con altitud mayor a los 1.000 metros, lo que antes era impensable.


Esto podría explicar porque hoy en Colombia el dengue hace presencia con mayor intensidad en ciudades como Cali, Ibagué y Medellín, que están por encima de los 1.000 mts., ciudades todas ellas con importantes cinturones de miseria.


Crisis del sistema de salud: incremento de la ETV


Si bien el Instituto Nacional de Salud indica que en 2019, el 79,3 por ciento de los pacientes con dengue grave fueron hospitalizados y en 2020 el 96,7 por ciento, ante la grave crisis que caracteriza al sistema de salud no es suficiente mostrar las cifras y dejar fuera del análisis elementos clave como la accesibilidad y disponibilidad de los servicios de salud, la oportunidad y la calidad de la atención y en general, la garantía del derecho fundamental a la misma.


Crisis del sistema de salud destacada en reciente monitoreo nacional realizado por la Defensoría del Pueblo a los servicios de urgencias en varias ciudades del país (4), el cual resalta la sobreocupación de los servicios que pueden llegar hasta el 244 por ciento y rangos de espera que alcanzan las nueve horas tan solo en el triage (5), con lo cual la situación de estos servicios pone en riesgo la adecuada atención en salud.


La Defensoría identifica como problemas críticos en los servicios de urgencias, entre otros aspectos, la sobreocupación de los servicios, que lleva a los pacientes a una deshumanizada y agobiante espera en sillas, pasillos y hasta en el suelo, a lo que se suma una dotación insuficiente en términos de talento humano, infraestructura, equipos, entre otros; las barreras de acceso a los usuarios, el trato deshumanizado y en general la ausencia de un modelo de atención integral; situaciones atravesadas por la baja resolutividad de las Eapb (las anteriores EPS), que obliga a los pacientes a consultar por eventos o situaciones que debieron ser resueltas y garantizadas en otros niveles de atención; la crisis hospitalaria y la crisis laboral en el sector salud que lleva a que el talento humano no cuente con vinculación formal ni con adecuada remuneración.


Débil estrategia de salud pública para enfrentar la epidemia


En la intervención de control de las enfermedades trasmitidas por vectores, se resalta la importancia del actuar individual y colectivo y el protagonismo de la comunidad para trasformar el entorno y generar condiciones que no favorezcan la producción y desarrollo de criaderos del vector mediante acciones sencillas de recolección de inservibles, manejo adecuado de basuras y depósitos de agua y saneamiento de la vivienda, en este sentido el plan de intervenciones colectivas – PIC–, en el ámbito local, debería complementar los planes intersectoriales para el control del dengue.


El plan de intervenciones colectivas (6) está compuesto por intervenciones de promoción de la salud y gestión del riesgo, enmarcadas en las estrategias de los planes de salud territorial y cuyo objetivo es impactar positivamente los determinantes sociales de la salud. Estas acciones, según lo define la norma, deben ser contratadas por instituciones con capacidad técnica y operativa garantizando la continuidad y oportunidad de las intervenciones y deberían contribuir al desarrollo de capacidades individuales y colectivas a través del curso de vida, para la transformación de los entornos en los cuales se desarrolla la vida y aumentar con ello el impacto en salud de las políticas públicas.


Las cifras y resultados actuales en relación al control del dengue, son un claro reflejo del impacto de las acciones colectivas en el país. En general, en los municipios y departamentos no se logra una contratación oportuna que garantice la continuidad de las acciones, ejecutadas por instituciones sin capacidad técnica y operativa; y en lo local se concentran en charlas y actividades repetitivas que no promueven el cambio de conducta ni la movilización social.


Ineficiencia operativa, contractual y de otros órdenes que también llama la atención sobre las consecuencias que derivan de un modelo socio-económico como el neoliberal que al descargar en agentes privados buena parte de lo que antes correspondía al Estado, ha generado una mentalidad de desunión y desmotivación comunitaria que puede tener en la propagación del dengue uno de sus reflejos.


No es natural


En el control de las enfermedades infecciosas en general y en particular en el control del dengue, al parecer, son pocas las lecciones aprendidas, persiste el imaginario del control centrado en el vector, el liderazgo del sector salud para movilizar otros sectores es pobre, las acciones colectivas por elementos de tipo estructural y de implementación tienen un bajo impacto y la crisis hospitalaria y en general del sistema de salud, favorecen los desenlaces negativos; a lo que se suman los fenómenos de urbanismos desenfrenado y el cambio climático.


La tendencia epidemiológica de la enfermedad muestra que estamos lejos del control de este brote en el país. Las cifras epidemiológicas, son el reflejo de la incapacidad del sistema de salud, de los programas de control de las ETV y de las políticas en salud pública en general, para generar acciones continuas y sostenibles, y no solo “actividades” que se despliegan en tiempos de epidemias.


Es una realidad que debe llegar a su fin, toda vez que la sociedad no debe aceptar la situación del dengue como hecho natural: no es natural que la gente viva en condiciones de pobreza, en medio de unas muy precarias condiciones de saneamiento básico, que coma mal, que no sea atendido o mal atendido por el sistema de salud y que muera por condiciones evitables. Debe ser éticamente inaceptable que la gente sigue muriendo en el siglo XXI por una enfermedad totalmente prevenible.

 

*Una primera versión de este artículo fue publicada en el periódico desdeabajo, edición 265, febrero 15-marzo 15 de 2020.
1. Instituto Nacional de Salud. Informe de evento, 2019. Disponible en: https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/Informesdeevento/DENGUE%20PE%20XIII%202019.pdf
2. Instituto Nacional de Salud. Boletín Epidemiológico Semanal. Semana Epidemiológica 05, 2020. Disponible en: https://www.ins.gov.co/buscador-eventos/BoletinEpidemiologico/2020_Boletin_epidemiologico_semana_5.pdf
3. El mosquito Aedes aegypti es el vector responsable de la transmisión de los virus responsables del dengue, la fiebre amarilla, chikunguña, la fiebre de Zika y el Virus Mayaro.
4. Dramática radiografía de los servicios de urgencias en Colombia. Periódico El Tiempo. Edición del 10 de febrero de 2020. https://www.eltiempo.com/salud/servicio-de-urgencias-en-colombia-informe-de-la-defensoria-del-pueblo-sobre-situacion-del-pais-460304.
5. El triage, o protocolo de intervención, es un método de selección y clasificación de pacientes empleado en la medicina de emergencias y desastres. Evalúa las prioridades de atención, privilegiando la posibilidad de supervivencia, de acuerdo con las necesidades terapéuticas y los recursos disponibles.
6. Ministerio de Salud y Protección Social. Resolución 518 de 2015. Directrices para la Gestión en Salud Pública y Plan de Salud Pública de Intervenciones Colectivas (PIC).

** Angélica María Rojas-Bárcenas, Médica Epidemióloga MSc(c) en Salud Pública. Las opiniones expresadas por la autora son de índole personal y no comprometen las instituciones donde labora.
Mauricio Torres-Tovar, Médico PhD(c) en Salud Pública, profesor Departamento de Salud Pública, Universidad Nacional de Colombia.

 

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=180&search=suscrip

Publicado enColombia
“Nosotros no nos acomodamos a este Estado corrompido…”

Los daños ambientales ocasionados por el desastre de Hidroituango implican, además de los más evidentes, la revictimización de las comunidades que en 1997 fueron desplazadas por los paramilitares, a través del Bloque Minero; comunidades que ahora luchan por no desaparecer de sus territorios. Para los campesinos la organización y la persistencia son fundamentales para la permanencia en la región.

 

La primera vez que vi a don Pedro Fonnegra fue durante una de las sesiones de la mesa técnica instalada por la Fiscalía y la Procuraduría General frente al caso de Hidroituango*; allí también estaba don William de Jesús Gutiérrez (Ver recuadro). Escuchar las palabras hiladas con dolor, rabia y dignidad que pronunciaba don Pedro frente al Fiscal de turno y a los abogados de EPM, me hicieron olvidar que estábamos en ese lugar para cubrir la noticia para desdeabajo; cuando volví a conectarme con mi tarea, rápidamente comencé a grabar aquel discurso del que únicamente logré retener alguna parte:

“[…] Cuando yo nací en mi territorio, en el río Cauca, la abundancia de peces, ustedes que no lo vivieron no se lo imaginan, pero vea caballeros, ver una subienda de peces treinta años atrás era ver como las comunidades que esperábamos ansiosas esos bancos de peces saltábamos de alegría y podíamos tirar arrayaos de 40, 50 y 100 bocachicos que pesaban entre 3, 4 o 5 libras.

La contaminación que nos han arrojado las ciudades, las industrias, eso que ustedes llaman desarrollo, ha ido matando poco a poco el alimento de los miles que ustedes ven como miserables y que nos han sumergido en el olvido y que nos han despojado poco a poco mientras nosotros sobrevivimos en nuestros territorios.

Que tristeza es saber que seres eruditos y llenos de conocimiento, que adquieren en las grandes universidades, van desplazándonos y arrebatándonos poco a poco lo poquito que tenemos en nuestras tierras. A ustedes no les interesan las comunidades y mucho menos aquellos que han vivido como pescadores y barequeros ancestralmente.

Nosotros no nos acomodamos a este Estado corrompido que no respeta al niño, al joven, al anciano, que no respeta a nadie, porque el salario mínimo en Colombia da vergüenza, la salud da vergüenza, la educación también y la vivienda peor, o ¿es que ustedes no se han asomado a los rincones donde nos tienen viviendo en la miseria? Me imagino que no, porque esos medios de comunicación que ustedes financian simplemente presentan un país lleno de hermosura, y ustedes inflan las cifras para decir que el bienestar del pueblo colombiano es una maravilla.

¿No les da vergüenza ver como los corruptos que nos gobiernan se roban miles y miles de millones, y simplemente se les vencen los términos o les dan la casa por cárcel, mientras que nuestros compatriotas se mueren en las puertas de los hospitales porque no los atienden?

¡Hagan justicia para las comunidades que están sufriendo! ¿Ustedes se han dignado ir al bajo Cauca para mirar lo que quedó de nuestro querido Puerto Valdivia? Allá hay miles de compatriotas que lo perdieron todo, que, aunque tenían viviendas indignas, casi miserables, esas eran sus casas, ¿se imaginan lo que puede sentir un campesino o una campesina que pierda su vivienda por indigna que sea, pero que es lo único que tiene? ¿Cuántas serán las ganas que tienen de volver, pero que el miedo no los deja porque esa represa es una amenaza?
¡Hidroituango es una amenaza! Eso no es como dicen aquí, que allá en nuestra región no hay ningún problema. Es que coger una montaña a punta de dinamita, como cogieron en Ituango, eso nunca va a quedar lo mismo, ¿por qué no vacían esa represa para saber en que estado está? En medio de ese montón de agua ¿qué van a evaluar?”.

Ninguna persona en el auditorio podía expresar palabra o sonido alguno. El Fiscal, con los ojos desorbitados, trataba de retomar las riendas de la mesa técnica, mientras que los funcionarios de EPM se miraban entre sí quizás para evaluar el estado de sus cuerpos ante aquel tanque de misiles que por suerte no les destruyó ninguna parte física, pero quizás sí tocó un poco de su inconsciente humano.
La audiencia terminó y caminé para acercarme al grupo de delegados del Movimiento Ríos Vivos, allí Isabel Cristina Zuleta me presentó a don Pedro y a don William, cruzamos algunas palabras, organizamos los equipos de video, algunas maletas y nos fuimos de la Procuraduría para realizar una entrevista de la situación actual de Hidroituango y las comunidades que viven cerca a la represa**.

La muerte de un ser generacional

Aquella tarde bogotana, el viento soplaba tan fuerte que las manos recias y fuertes de aquellos pescadores temblaban de frío, pese a que se encontraban arropados con sus chaquetas y bufandas. La voz fuerte que habíamos escuchado en el auditorio flaqueaba ante el helado frío que lo azotaba, así que decidimos irnos para un apartamento.

La cámara y el micrófono no lo intimidaban en absoluto. Allí don Pedro nos volvió a sorprender con su palabra que nos trataba de explicar lo que significaba la muerte de una parte fundamental de la vida de los seres que habitamos el planeta:

“Soy del municipio de Valdivia-Antioquia, soy barequero, pescador de subsistencia, albañil, campesino y un eterno enamorado de la vida, de la naturaleza y de todo lo que la rodea. Hago parte del Movimiento Ríos Vivos y estamos en una lucha que nos ha generado no solo el conflicto social que vive el país sino contra Hidroituango que nos desgració la vida completamente con su llegada; nos arruinó como personas, no solamente a nosotros sino a nuestros descendientes, porque mataron a un ser vivo que nos ha alimentado por generaciones.

Decirle que nos están matando al río sería algo que suena muy liviano porque si usted hubiera visto lo que a mi me tocó ver seria muy distinto este diálogo, porque es que la vida que generó el río Cauca es algo que no tiene el ser humano palabras para expresarlo. Si yo que ya lo conocí sucio me tocó conocer bagres de 75 kilos, doradas de 12 a 15 libras, picudas, barbudos, blanquillos, comelones, moncholos, mazorcos, arencas, bocachicos, jetudos, mejor dicho, un poco de especies que en este momento básicamente están que desaparecen.

A mí siempre me ha encantado la pesca, y más que comer lo que me gusta es pescar, y aunque soy un campesino que muy pocos estudios tuvo, básicamente nada, he tenido como ese sentir que la misma naturaleza me dio de respetar los animales, entonces yo siempre que voy al río suelto el pescado más pequeño, solo cojo el que me voy a comer, o sea siempre trato de ser muy respetuoso”.

No solo nos contó eso, también nos dijo que se sentaba horas en medio del río para observarlo y sentir el fluir del agua mientras pescaba. También, aunque sin quedar registro de ello, nos contó que el río tiene música en su interior y que de él nacen canciones.

Ser vocero y la construcción de la organización social

A don Pedro no tuvimos que hacerle muchas preguntas sobre lo que pensaba, él iba tejiendo con su palabra las respuestas de muchas cosas que queríamos saber, por ejemplo, nos fue explicando lo que para él significaba ser un vocero, así como su visión del país:

“Aquí todos tenemos todas las ganas de vivir, las ganas de luchar y las ganas de servirle a una comunidad de desarraigados, de ninguneados, de pisoteados que no tienen voz; poder ser un vocero de las comunidades, y poder decirles a estos verdugos lo que sentimos las comunidades por lo que nos están haciendo, para mí es muy satisfactorio.
Desde mi forma de mirar, lo que hay en Colombia es una farsa, aquí se dice ser un país demócrata pero la democracia no existe, aquí el pueblo no manda, aquí los que mandan son los mandamases, esos que nos mandan a asesinar. Yo vivo en un territorio donde la vida no vale nada, y claro que a uno le da miedo, pero ya como que uno se acostumbró a vivir con el miedo.

Yo siempre fui muy inquieto, desde muy joven, pero siempre guardé silencio y me comí el cuanto de que la sociedad va a cambiar. Cada cuatro años les creía a esos personajes que hacían política y nos prometían que íbamos a tener salud, educación, que ahora sí se iba a componer la vivienda y que por fin íbamos a vivir muy bueno, pero hace algunos años deje de creerles.

Las comunidades nos hemos visto obligadas a ser parte de una organización social. Cuando llegó Hidroituango a nuestras zonas no nos quedó otro camino que organizarnos como comunidades. Este proceso ha sido muy complicado porque en el encuentro vamos encontrando muchas diferencias como personas, y como hemos recibido esa educación de sometimiento, esa educación de un arraigo a unos colores políticos que son los que mandan, a un tipo de religión que nos enseñaron, entonces pareciera que nos da briega crecer como organización, porque tenemos mucho arraigo en lo que nos han impuesto como pueblo.

Entonces, el Movimiento Ríos Vivos ha sido muy beneficioso dentro de las comunidades porque, poco o mucho, hemos aprendido y estamos en ese proceso, aquí ninguno nació aprendido, míreme a mí que ya casi soy viejo y estoy aprendiendo”.

Un aliento para la vida

Al terminar la entrevista con don Pedro, don William e Isabel, quedamos asombrados de la dura lucha que han tenido que llevar estas comunidades que hoy se enfrentan a parte del poder económico del país y de la región antioqueña. Luego de esta conversación empacamos nuestros equipos y nos despedimos con una inmensa alegría, pues era alentador ver como en medio de sus palabras de tristeza y dolor existía una profunda rebeldía y dignidad que se empecina por cuidar los territorios y defender la vida.

Conocer a estas personas, poder escucharlas y conversar con ellas, me permitió conocer a un movimiento frágil, pero con raíces profundas que van abriendo camino para otros mundos. Sus historias son el reflejo de una Colombia herida que lleva siglos tratando de encontrar los caminos para por fin vivir una realidad distinta. Nuestra labor terminó con la importante tarea de seguir juntando historias y procesos, generar confianzas para así ir avizorando otros futuros posibles para este pueblo que tanto lo necesita.

 

* En esta mesa ambas instituciones analizan los impactos ambientales, irregularidades contractuales del proyecto, con el fin de definir la continuidad o suspensión del mismo. En las sesiones participan representantes de la comunidad afectadas por Hidroituango y que hacen parte del Movimiento Ríos Vivos, y también funcionarios que representan a la empresa EPM.
** Para ver entrevista: https://www.youtube.com/watch?v=m6hI3ZjTiJ0

 


 

Recuadro


Guardián del río Cauca

 

Don William de Jesús Gutiérrez, es el presidente de la Asociación de Mineros y Pesqueros Artesanales de Puerto Valdivia, y hace parte de los guardianes del río Cauca. Él nos respondió cuáles son las principales afectaciones que dejó Hidroituango y lo que más extraña de su región.

“Las afectaciones son demasiadas, acabó con la parte moral, psicológica, el arraigo de las personas en la zona, acabó con la pesca, el bareque, la fauna, el ambiente, con la parte ancestral –como las yerbas medicinales–, porque nosotros ahí teníamos de toda clase de yerbas para tratar nuestras enfermedades y en este momento no hay nada. Cuando hablan de afectaciones me confundo, porque es que son tantas...

El Estado nos tiene abandonados, nos tiene repitiendo una clase de afectaciones. Nosotros somos desplazados de 1997 por el Bloque Minero y ahorita nos desplaza Hidroituango, y el Estado no ha puesto manos en el asunto […]; el desplazamiento del Bloque Minero fue duro, pero la gente volvió al territorio, con miedo, pero volvió, pero es que ahorita no hay formas, este desplazamiento saca gente es sacada, perdiendo todo lo que dejó en su territorio […], a las gentes y a las comunidades aguas abajo nos tienen abandonadas, no nos tienen acabadas porque ahí estamos dando la lucha y la pelea.

Lo que más extraño de mi territorio son los llegaderos. Yo me acuerdo que cuando tenía 10 años mi papá nos decía “bueno muchachos, vamos para el pueblo”, entonces ensillábamos unas bestias y otras llevaban el café, el frijol y el maíz, y llegábamos a una parte que se llama la Guamera –entre los límites de Valdivia e Ituango–, ahí había un llegadero, entonces mi papá decía “bueno, vamos a rejuntar las cargas aquí”, y lo bonito era que en una hora que estábamos allí llegaban diferentes arrieros y poníamos las mulas a descansar y todos destapábamos las jarapas que nos echaban de la casa. Hoy en día yo paso por ese sitio y me da nostalgia, y mucha tristeza. porque eso se veía bonito, me da nostalgia saber que ya no voy a volver a estar ahí sentadito con todos los arrieros comiéndonos la jarapita que nos echaban con arroz, yuca, plátano y gallina”.

Publicado enEdición Nº262
Donna Haraway, la científica contra el Antropoceno cuyo laboratorio es el lenguaje

Dado que la destrucción del planeta no se va a frenar negándola ni minimizando el impacto evidente de sus efectos, la bióloga Donna Haraway sugiere como salida una alianza multiespecies. Lo hace en Seguir con el problema, una suerte de manifiesto fundacional para una nueva civilización en el que hibrida la utopía con el hecho científico y el relato de pequeñas experiencias que apuntan en esa misma dirección.

Un aviso antes de empezar: no resulta sencillo leer a Donna Haraway ni descifrar totalmente lo que plantea en sus indagaciones. Y también una recomendación complementaria: conviene no desistir en el intento, puesto que se trata de una lectura imprescindible por la visión única que aportan sus análisis en los que entrecruza biología, economía, cultura, feminismo y ciencia ficción. Apuntadas las consideraciones preliminares, al lío sin más demora.

En su más reciente título —Seguir con el problema, publicado originalmente en 2017 y traducido ahora al español por la editorial consonni—, la doctora en biología regresa a la actualidad abordando el complejo juego de cómo vivir bien (y morir bien) en convivencia con un planeta que se va a la mierda. Ese problema, el gran problema, requiere según Haraway de múltiples simbiosis entre las distintas especies que lo habitamos, una interdependencia mutua que dibuja como camino a seguir, plagado de complicidades pero no exento de conflictos.

Para Helen Torres, traductora habitual de los trabajos de Haraway, lo novedoso en Seguir con el problema son las preguntas que hace y las respuestas que ofrece sobre el Antropoceno. “Se habla mucho de ello pero nadie lo cuestiona. Haraway lo hace no desde la teoría abstracta sino que habla de proyectos concretos, pequeños. Es un aporte fundamental a nivel político”, explica Torres a El Salto, al tiempo que avanza alguna de las líneas controvertidas que se pueden leer en sus páginas: “También dice cosas que no sé si sentarán bien a todas las feministas, como lo de controlar el nivel de población”.

A Haraway no le gusta el término con el que se nombra los tiempos que vivimos. Acuñada a principios de los años 80 por el ecólogo de la Universidad de Michigan Eugene Stormer, la noción de Antropoceno designa la evidencia de los efectos transformadores de las actividades humanas sobre la Tierra. Ganó relevancia en el año 2000 cuando el premio Nobel Paul Crutzen postuló que había llegado el momento de bautizar con ella la nueva era geológica. Haraway explicita sus objeciones y prefiere denominarlo Capitaloceno, dado que es todo el paradigma económico vigente lo que configura la amenaza a la estabilidad ecológica. Pero ella va más allá y propone un nombre “para otro lugar y otro tiempo que fue, aún es y podría llegar a ser”. Lo llama Chthuluceno, un sustantivo compuesto por dos raíces griegas que “juntas nombran un tipo de espaciotiempo para aprender a seguir con el problema de vivir y morir con respons-habilidad en una tierra dañada”.

A diferencia del Antropoceno (o Capitaloceno), el Chtuluceno que inventa Haraway estaría habitado por “historias y prácticas multiespecies en curso de devenir-con, en tiempos que permanecen en riesgo, tiempos precarios en los que el mundo no está terminado y el cielo no ha caído, todavía”.

En ese mundo, los seres humanos no son los únicos actores importantes puesto que lo que propone Haraway es una red tentacular, un sistema simpoiético, generado con otros, no construido en solitario. “Nos necesitamos recíprocamente en colaboraciones y combinaciones inesperadas, en pilas de compost caliente. Devenimos-con de manera recíproca o no devenimos en absoluto”, se lee en las páginas del libro.

Tomemos aire. Recurramos de nuevo a Torres para avanzar en la maraña de términos y conceptos generados por ella misma que Haraway emplea. La traductora reconoce la complejidad de su trabajo al pasar de un idioma a otro y destaca el juego y la metáfora como claves sobre las que la investigadora construye sus textos de manera consciente. “Eso es un giro radical que nos hace pensar desde un lugar muy distinto: con Haraway se desmorona esa separación entre la ciencia como lo objetivo y la narrativa como lo subjetivo”, valora Torres. Así, el trabajo con la metáfora y la etimología hace que los escritos de Haraway se ubiquen en un lugar diferente al de los textos científicos, pero también al de la literatura.

 “Importa qué materias usamos para pensar otras materias, importa qué historias contamos para contar otras historias, importa qué pensamientos piensan pensamientos, importa qué conocimientos conocen conocimientos” es un leitmotiv que impregna toda esta indagación acerca de cómo seguir con el problema. Porque el problema persiste y lo que se requiere es, según Haraway, aprender a estar verdaderamente presentes, “no como un eje que se esfuma entre pasados horribles o edénicos y futuros apocalípticos o de salvación, sino como bichos mortales entrelazados en miríadas de configuraciones inacabadas de lugares, tiempos, materias, significados”. Por ello la autora es partidaria de lo que denomina generar “parentescos raros”, una opción que “problematiza asuntos importantes como ante quién se es responsable en realidad”.

Haraway también alude a las dos tentaciones, las dos respuestas que se suelen dar ante el problema. Por un lado, la confianza ciega en la curación por medio de la tecnología; por otro, dar por terminado el juego, la profecía autocumplida por la que no hay nada que hacer. Ella, confiando en el poder de la imaginación, se sitúa en una tercera vía para la que recurre a la narrativa de la ciencia ficción, “tan importante en su pensamiento como el hecho científico”, señala Torres. “Si su laboratorio es el lenguaje —precisa la traductora—, la manera de narrar es fundamental. Escoge la ciencia ficción porque es el terreno en el que podemos imaginar otras realidades”.

Una idea que se repite a lo largo del libro es el significante de múltiples significados S.F., acrónimo de ciencia ficción, fabulación especulativa, hechos científicos, feminismo especulativo o figuras de cuerdas. Este último elemento es básico en lo que Haraway quiere contar en Seguir con el problema ya que una de sus acepciones remite a esas redes de hilo tejidas manualmente que van pasando de manera igualmente manual de unas personas a otras. De nuevo, metáforas que nos piensan.

A mediados de los años 80 Donna Haraway firmó el texto con el que se suele identificar su trabajo. El Manifiesto Cyborg, realizado como una colaboración para la revista Socialist Review, supuso una reflexión sobre la identidad de género en una era dominada por la cibernética que criticaba el esencialismo a la hora de analizar las diferencias entre hombres y mujeres. Más de tres décadas después, Torres considera que Seguir con el problema “tendría que tener una influencia a nivel político como la que tuvo el Manifiesto Cyborg”.

Por Jose Durán Rodríguez

2019-09-01 06:00

Lunes, 26 Agosto 2019 06:46

Greta

Greta

Unos 200 presidentes, primeros ministros y cancilleres se preparan para viajar a Nueva York al rito anual de la Asamblea General de la ONU, pero una adolescente sueca de 16 años será la autoridad moral entre tantos adultos que han fracasado en cuidar el futuro de todos.

Su nombre es Greta Thunberg.

Ella llegará después de cruzar el Atlántico en un velero que dejará cero huella de carbón, para participar en una cumbre preparativa de la ONU sobre cambio climático que ocurrirá en paralelo con la reunión de la Asamblea General.

A casi nadie le interesa mucho el elenco internacional que viene, responsables de la condición ecológica cada vez más frágil del planeta, pero millones sí están escuchando la voz del nuevo movimiento mundial para rescatar al planeta.

La voz más reconocida de ese movimiento es Thunberg y su mensaje sencillo: "Tenemos que entender la emergencia de nuestra situación. Nuestro liderazgo ha fracasado. Los jóvenes tienen que obligar a las generaciones viejas a que nos rindan cuentas por el desastre que han creado. Necesitamos enojarnos, y transformar este enojo en acción", declaró a finales del año pasado.

Ante el Parlamento de Inglaterra hace unos meses advirtió que sin atender esta emergencia ahora mismo, las nuevas generaciones “probablemente ya no tienen un futuro. Porque ese futuro fue vendido para que un grupo pequeño de gente ganara montos inimaginables de dinero. Ustedes nos mintieron. Nosotros los niños estamos haciendo esto para despertar a los adultos… estamos haciendo esto porque queremos recuperar nuestras esperanzas y sueños”.

En una cumbre de la ONU celebrada en Polonia a finales del año pasado, Thunberg acusó a los representantes de la clase política mundial: “ustedes no son suficientemente maduros para decir las cosas como son, hasta esa tarea nos la dejan a los niños. Venimos aquí para hacerles saber que el cambio viene, les guste o no…”

Nadie la conocía cuando empezó su huelga escolar solitaria todos los viernes hace un año, abandonando clases para irse a parar frente al Parlamento sueco a exigir acciones inmediatas sobre el cambio climático. Pero con ello inspiró a sus pares, que empezaron a hacer lo mismo, generando el movimiento de los Viernes para el Futuro, que ha movilizado a 2 millones de estudiantes por todo el mundo y fomentando nuevas agrupaciones ecológicas (www.fridaysforfuture.org; rebellion.earth).

Thunberg es la voz más reconocida del gran debate sobre el futuro del planeta. Hasta ofreció el mejor ejemplo de cómo manejar a Trump. Al preguntarle en una entrevista con CBS News si deseaba reunirse con el presidente estadunidense en Nueva York, respondió: "¿Por que debería de perder mi tiempo con él?"

Thunberg, quien ha sido nominada para el premio Nobel de la Paz, y a quien algunos han nombrado como "la voz del planeta", y el nuevo movimiento de jóvenes insisten en que los gobiernos del mundo deberán, mínimo, acotar el llamado Acuerdo de París sobre el cambio climático –del cual Trump anunció la salida de Estados Unidos– pero también atender la "emergencia" con un cambio fundamental, incluyendo proceder a poner fin a la dependencia hidrocarburos dentro de los próximos 12 para evitar los daños irreversibles que pondrán en jaque la viabilidad humana según el consenso de la comunidad científica mundial.

Hace unas semanas el secretario general de la OPEP comentó que este movimiento ha nutrido "la mayor amenaza" contra la industria de los hidrocarburos. Thunberg, al enterarse, tuiteó: "¡Gracias! ¡Nuestro mayor halago hasta ahora!"

Para El 20 de septiembre, Thunberg y otros del movimiento internacional han convocado a lo que llaman "una huelga general para el clima" a escala mundial.

En una colaboración con la banda The 1975, Thunberg recientemente hizo su debut musical, con un mensaje que dice, en parte: “Les pido, por favor, despierten y hagan los cambios necesarios… Todos tenemos que hacer lo que aparenta ser imposible… no podemos salvar al mundo jugando con estas reglas… Es hora de desobediencia civil. Es hora de rebelarse”.

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 11 Mayo 2019 05:20

El veneno que nos legó Monsanto

El veneno que nos legó Monsanto

Ya son más de 13 mil juicios iniciados contra Monsanto (ahora propiedad de Bayer) por haber causado cáncer a los demandantes o a sus familiares con el uso del herbicida glifosato, a sabiendas de los peligros que implicaba y sin informar de los riesgos a las personas expuestas. Son, en su mayoría, personas que aplicaban el agrotóxico sea en su trabajo agrícola, de jardinería o parques. En 2015, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el glifosato es cancerígeno para animales y probable cancerígeno en humanos.

El primer juicio que ganó una víctima, en agosto de 2018, fue la demanda de D. Lee Johnsson, un jardinero que aplicó glifosato por dos años en una escuela, a partir de lo cual contrajo el cáncer linfoma no-Hodgkin. (https://tinyurl.com/y5umrtt3). Un juez de San Francisco condenó a Monsanto-Bayer a pagar 289 millones de dólares en primera instancia, pero luego de que Bayer apelara quedó en 78 millones. En otro juicio, en marzo 2019, se dictaminó que Monsanto-Bayer debe pagar 80 millones de dólares a Edwin Hardeman por ser responsable de su enfermedad. Está a punto de concluir en Oakland el tercer juicio similar, iniciado por el matrimonio Pilliod contra Monsanto. Tienen 70 años y ambos padecen cáncer. Se espera que nuevamente sea un dictamen multimillonario en favor de las víctimas. (https://usrtk.org/monsanto-papers/)

Paralelamente, en Europa, Monsanto perdió por tercera vez, en abril de 2019, el juicio iniciado por el agricultor francés Paul François, quien sufre daños neurológicos por el uso del herbicida Lasso, con otro componente agrotóxico.

Bayer, que finalizó la compra de Monsanto en 2018, ha perdido hasta el momento más de 30 mil millones de dólares por la disminución del valor de sus acciones, por el impacto negativo de los resultados de los juicios sobre glifosato. El 26 de abril 2019, 55 por ciento de accionistas de Bayer votó contra las estrategias del directorio, liderado por Werner Baumann, que defendió la compra de Monsanto.

El glifosato, inventado por Monsanto en 1974, es uno de los herbicidas más usados en el mundo. Se vende bajo muchas marcas, como Faena, Rival, RoundUp, Ranger y otras. Las cantidades aplicadas aumentaron exponencialmente con la liberación de cultivos transgénicos resistentes a herbicidas. El aumento de su uso produjo resistencia en más de 25 tipos de malezas, creando un círculo vicioso de aplicar cada vez más glifosato. Se han encontrado cantidades elevadas de residuos de glifosato en alimentos, fuentes de agua y test de orina, sangre y leche materna en varios países y continentes, fundamentalmente en los mayores productores de transgénicos.

En todos los casos de juicios nombrados, los jueces dictaminaron en favor de las víctimas porque hallaron que Monsanto sabía de los riesgos y no lo explicó en etiquetas ni estrategia de venta de los productos. El punto es central, ya que el argumento de Monsanto es que las agencias regulatorias, como la Agencia de Protección Ambiental en Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) anuncian el glifosato como un herbicida de bajo riesgo.

No obstante, en el curso de los juicios Monsanto ha tenido que liberar documentos internos que prueban que tenía estudios propios muy tempranos que mostraban el potencial carcinogénico del glifosato y que pese a ello se dedicó durante décadas a escribir artículos que lucieran como si fueran científicos negando la toxicidad del glifosato, que luego acordaron con diferentes autores supuestamente científicos que los publicaran en su nombre sin mencionar a Monsanto.

Varios de esos artículos fueron listados por la EPA para determinar que el glifosato era casi inocuo a la salud. La organización US Right To Know ha publicado en su sitio dedicado a los juicios contra Monsanto documentos desclasificados hasta 2019 con pruebas y nombres de varios autores y artículos falseados (https://usrtk.org/monsanto-papers/).

En un reciente artículo de Nathan Donley y Carey Gillam en The Guardian, denuncian que Monsanto nunca realizó estudios epidemiológicos del uso de glifosato para ver su potencial cancerígeno, y en su lugar dedicó enormes sumas de dinero (hasta 17 millones de dólares en un año) para hacer campañas de propaganda, artículos de opinión de periodistas sesgados y actuar como escritor fantasma de artículos científicos que afirman que el glifosato es inocuo o no tiene grandes riesgos. Esto aumentó luego de la declaración de la OMS en 2015 (https://tinyurl.com/yxkrw4l9).

También dan a conocer correos electrónicos de Monsanto con la consultora de "estrategia e inteligencia política" Hakluyt, en julio de 2018, que revelan que la Casa Blanca afirma que "le guardará la espalda a Monsanto" en cualquier caso y que pese a los estudios que muestran toxicidad no votarán nuevas regulaciones. (https://tinyurl.com/yxcbswp5)

Son abrumadoras las evidencias de que se debe prohibir el glifosato. Varias ciudades estadunidenses y algunas latinoamericanas ya lo han establecido. El tema no es solamente este tóxico o sólo Monsanto-Bayer. Todas las trasnacionales de agronegocios tienen estrategias parecidas para vender veneno a costa de la salud y el medio ambiente. Hay que avanzar en la eliminación de todos los agrotóxicos.

 

Por Silvia Ribeiro,  investigadora del Grupo ETC

 

Publicado enMedio Ambiente
Polvo letal: Estados Unidos está contaminando el mundo y nadie quiere hablar de ello

'Polvo letal, hecho en EEUU: las armas de uranio contaminan el mundo' es el título del nuevo libro de Frieder Wagner. En sus páginas, el autor detalla cómo EEUU ha venido contaminando vastos territorios del planeta con sus municiones de uranio empobrecido y cómo élites políticas y militares manipulan los medios.


Sputnik ha tenido la oportunidad de conversar con el documentalista, para acercarles a sus lectores los detalles de su nueva obra.


— Señor Wagner, su libro se centra en las bombas con uranio empobrecido. ¿Qué tiene especialmente de peligroso este tipo de proyectiles?


— La munición de uranio se produce de los residuos de la industria atómica. Si, por ejemplo, usted se dispone a producir una tonelada de combustible de uranio para las centrales nucleares, obtendrá unas ocho toneladas de uranio empobrecido. Es una fuente de radiación alfa, radiactiva y, además, extremadamente contaminante. Requiere ser almacenado en algún lugar, y eso no resulta muy barato.


— ¿Cómo es posible utilizarlo como un arma?


— Hace unos 30-40 años, los ingenieros militares se percataron que el uranio es casi el doble de pesado que el plomo. Si haces de ese uranio empobrecido un proyectil y le das una correspondiente aceleración, atravesaría el blindaje de un tanque en una fracción de segundo, así como muros de concreto o el cemento. Esto, por supuesto, fue un descubrimiento importante. Además, al penetrar la armadura del tanque, se produce mucho polvo, que se incendia a una temperatura de 3.000 a 5.000 grados Celsius, incinerando a la tripulación del tanque.


— Pero el verdadero problema está en lo que sucede después del uso de estas municiones, ¿verdad?


— Exacto. El uranio empobrecido que, como ya he dicho, es una fuente de radiación alfa se quema, al quemarse forman nanopartículas que son 100 veces más pequeñas que los glóbulos rojos de la sangre. De esta manera se crea, diría, una especie de gas metálico que la gente puede inhalar, que contamina el medioambiente y puede ser transportada por el viento, a cualquier parte.


Las personas que lo respiren tienen mayor riesgo de padecer de cáncer. Estas nanopartículas, al penetrar en el cuerpo de una mujer embarazada, superan incluso la barrera que protege al bebé y afectan su desarrollo. Pueden también penetrar directamente al cerebro y llegar a cualquier órgano a través del torrente sanguíneo.


Todo lo que vuela alrededor de la Tierra, tarde o temprano se asienta y, por supuesto, infecta, en particular, el agua potable.


— ¿En qué conflictos se han usado proyectiles con uranio empobrecido?


— Fue utilizado de manera activa durante la guerra de 1991 en Irak. Los militares reconocieron que su volumen total alcanzó las 320 toneladas. Luego, en el curso de la segunda guerra en Irak, en 2003. Entonces su volumen alcanzó ya las 2.000 toneladas. También puede mencionar la guerra en Kosovo, en Yugoslavia, en Bosnia en 1995, durante la guerra en Kosovo en 1995 y después de 2001 en Afganistán, donde todavía se sigue usando.


— El título de su libro afirma "hecho en EEUU". ¿Este tipo de armas es usado solo por EEUU?


— Estas armas fueron desarrolladas en varios países de manera simultánea. En Alemania, también trabajaron en ello, como, por supuesto, en Rusia. Sin embargo, de manera masiva y en una escala tan grande han sido utilizadas solo por EEUU. No obstante, ellos no prestaron mucha atención a los posibles efectos secundarios, como lo fue, de hecho, en el momento del primer uso de las bombas atómicas. Por eso llamé al libro 'Polvo letal, hecho en EEUU'

.
— ¿Cómo pudo demostrar el uso de este tipo de municiones?


— Los serbios nos mostraron los lugares donde se utilizaron. En Irak hablamos con los habitantes del lugar. Viajamos por los lugares de grandes batallas de tanques. Ahí recogimos muestras del suelo y del polvo dentro de los tanques dañados.


Al observar un tanque, se puede decir con seguridad si fue impactado con un proyectil convencional o uno con uranio empobrecido. Las municiones con uranio dejan un polvo que incinera todo alrededor del lugar de perforación.


En todas las muestras del suelo encontrábamos uranio empobrecido, así como uranio-236, aún más radiactivo y contaminante. En la naturaleza es imposible de encontrar, se obtiene solo con la producción de combustible para las centrales atómicas.


Todo esto nos permite decir con certeza que EEUU y sus aliados utilizan bombas de uranio.


— Su libro es una recopilación de las cintas documentales 'Los médicos y los niños irradiados de Basra' (2004) y 'Polvo letal' (2007). ¿Qué pudo ver mientras trabajaba en ellas?


— Aquello fue terrible y sus escenas aún me persiguen en los sueños. Son niños con deformidades que vimos en orfanatos en Basra o Bagdad. Algunos de ellos tenían tales deformidades que casi nada humano se podía ver en ellos. Hay niños nacidos sin cabeza o nariz, ya sea con un ojo o sin ojos, con órganos internos que crecen en una especie de 'bolsa' fuera del cuerpo. Tales criaturas pueden vivir solo unas pocas horas, experimentando un dolor terrible, para luego morir.


— El documental 'Polvo letal' acompaña el libro, pero no se puede ver en la televisión. ¿El canal WDR no ha hecho más encargos? ¿A qué se debe?


— Yo se lo he presentado a WDR, así como al canal ZDF, pero mis propuestas fueron negadas. Entonces hablé con un redactor de WDR, con el cual siempre hice buenos trabajos y tenía buenas relaciones, porque siempre le ayudaba a tener una audiencia dos y tres veces mayor de lo normal. Le pregunté qué pasaba. Y él pensó un poco y me dijo:
"Sí, Frieder, alguien tiene que decírtelo. En WDR creen que ahora es complicado trabajar contigo. Pero lo más importante es que los temas que propones también son complicados. No te puedo decir nada más".


Entonces lo entendí todo. Eso sucedió en el 2005.


— ¿Alguna víctima en Kosovo o Irak ha intentado acudir a los tribunales?


— En Kosovo e Irak hasta ahora no ha habido ningún intento. En estos momentos es Kosovo todo un grupo de abogados trabaja sobre una querella contra la OTAN, porque incluso después de la guerra las personas siguen sufriendo heridas, de enfermedades e incluso mueren.


La incidencia de todo tipo de males relacionados incrementa un 20-30% cada año y sigue en aumento. Así que habrá al menos un intento de poner una demanda.


De los 2.000 soldados italianos desplegados en Kosovo e Irak, 109 sufrieron de cáncer y fallecieron. Eso está probado. Los familiares de 16 de esos soldados fueron a los tribunales y ganaron el caso. Los jueces sentenciaron que el Gobierno o el Ministerio de Defensa debía pagarles una compensación de entre 200.000 y 1,4 millones de euros, dependiendo del caso.
El Ministerio de Defensa alemán niega cualquier relación. No obstante, hemos encontrado que de los 100.000 soldados que han sido desplegados en Afganistán, al menos el 30% muestra algún signo de contaminación nuclear. Los que se casen y tengan hijos corren el peligro de que sus hijos sufran de malformaciones. Y así en varias generaciones, hacia los hijos y nietos de sus hijos.

 

CC0 / Pixabay
18:07 02.04.2019(actualizada a las 18:42 02.04.2019)

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 06 Marzo 2019 06:51

Se desinflan las empresas del fracking en EU

Se desinflan las empresas del fracking en EU

El canibalismo del fracking supone cinco graves problemas: 1. Derroche del agua escasa; 2. Obsceno financierismo (https://bit.ly/2SfXSDP); 3. Tóxica geopolítica; 4. Depredación ambiental; y 5. Daño a la salud –provocación de sismos y uso de secretas sustancias químicas letales, algunas de ellas cancerígenas (https://bit.ly/2SLAeig).

Wall Street Journal (WSJ) se atraganta cuatro de los cinco problemas y se concentra tangencialmente en el financierista, sin abordar su daño ambiental.

En sendos artículos de Bradley Olson y Rebecca Elliott, al que se agregó en el último Christopher Matthews, WSJ expone lo anticipado tanto por Bajo la Lupa (https://bit.ly/2QlHUdZ) como por la connotada investigadora de EU, Bethany McLean (https://bit.ly/2TA9zd2).

McLean expuso el “fracaso financiero de la Reserva Federal con el espejismo del fracking” (https://bit.ly/2XFFcB9), en referencia a la "burbuja financierista" que operó geopolíticamente detrás de la "fracturación hidráulica" para extraer gas/petróleo de esquisto/lutita y colocar a EU en forma artificial por delante de Rusia y Arabia Saudita como "principal productor de petróleo del mundo".

La advertencia de los tres reporteros del WSJ es relevante ya que el influyente rotativo forma parte del conglomerado de Fox News: uno de los pocos aliados que conserva el presidente Trump.

En un primer artículo, WSJ asevera que los “fracturadores (frackers) enfrentan una dura realidad conforme los inversionistas Wall Street se retiran” (https://on.wsj.com/2NsI7s1) después de que durante "casi una década pierde dinero la industria del gas/petróleo de esquisto/lutita".

Confiesa que las "infusiones frecuentes de capital de Wall Street han sostenido el auge (sic) del gas/petróleo de esquisto/lutita".

En realidad, se sabe que la Reserva Federal estimula(ba) a los bancos de inversiones a ser muy laxos en sus empréstitos a la industria naciente que benefició al eje Texas/Oklahoma.

Según Dealogic, tales empresas petroleras "colectaron en 2018 casi la tercera parte de 2012", mientras que WSJ admite que el impulso financiero "ayudó a convertir a EU en una superpotencia energética" y en el "mayor productor de petróleo del mundo antes que Rusia y Arabia Saudita con casi 12 millones de barriles al día", lo cual, además, confirió a EU una artificial "independencia energética", al disminuir en forma dramática sus importaciones del Medio Oriente (https://on.wsj.com/2Tprzqn).

Siete días más tarde, un segundo artículo del WSJ afirma que "más empresas de gas/petróleo de esquisto/lutita amenazan el futuro del auge (sic) del petróleo de EU" al "agregar un mayor número de pozos" (https://on.wsj.com/2TuoOUE).

Ahora le echan la culpa a que los "nuevos pozos perforados cerca de los antiguos, generalmente extraen menos petróleo y gas y pueden dañar la producción", lo que ha llevado a que los “fracturadores ( frackers) reduzcan el número de sitios planificados y recorten la previsión de producción total”. ¡Lo que hace la depredadora desesperación por obtener más petróleo!

WSJ concluye que la industria del gas/petróleo del esquisto/lutita "obliga a la industria en vías de maduración a repensar su futuro".

El problema no es el número de pozos, ni su contigüidad, sino su curva propia de maduración que es de corto plazo, en promedio de cinco años, en comparación con la curva del petróleo convencional que sería de 20 años en promedio.

Ahora que el fracking entró a su fase de franco declive, es probable que EU se concentre a explotar la parte "mexicana" de las pletóricas reservas de petróleo del Golfo de México –que en la Cámara de Representantes de Mississippi pretenden cambiar de nombre por el de "Golfo de EU" (https://bit.ly/2IQMi2f) –y en el Mar Caribe, en la región de Zulia/Lago Maracaibo donde Trump, con el fin de no ser defenestrado, entabló nuevas alianzas con los neoconservadores straussianos del dinástico nepotismo petrolero de los Bush: el israelí-estadunidense Elliott Abrams, John Bolton y el cubano-estadunidense Marco Rubio.

El desplome del fracking tendrá severas repercusiones geopolíticas.

AlfredoJalife.com

Twitter: @AlfredoJalifeR_

Facebook: AlfredoJalife

Vk: id254048037

 

Publicado enInternacional
El miedo a los ‘chalecos amarillos’ sobrevuela la cumbre del clima de Katowice

Ministros y representantes políticos se esfuerzan por resaltar que la transición climática debe ser justa con los trabajadores

Los chalecos amarillos también han viajado hasta Polonia. O, al menos, el fantasma de ese descontento. El temor de los gobernantes a sufrir unas protestas como las de Francia, que tuvieron como uno de los desencadenantes la subida de las tasas de los carburantes más contaminantes, recorre la cumbre del clima de la ONU que se celebra en la ciudad polaca de Katowice, la llamada COP24.

Son continuas las referencias de los participantes a esas protestas y a la necesidad de darle una salida a los trabajadores que se vean afectados por la reconversión climática necesaria para eliminar los gases de efecto invernadero que están detrás del calentamiento global, según la mayoría de los científicos. Esa salida se engloba dentro del término "transición justa para los trabajadores", repetido una y otra vez en una cumbre que el viernes debería concluir tras dos semanas de negociaciones. Y los ministros y representantes políticos de la UE —donde el año que viene están previstas elecciones generales en nueve países, además de los comicios europeos— se muestran especialmente activos con este asunto.
"Es importante saber explicarle a la gente lo que debemos hacer", ha resaltado este miércoles la ministra de Sostenibilidad de Austria, Elisabeth Köstinger, al referirse a los chalecos amarillos. "La transición climática exige poner en marcha instrumentos para que sea justa", ha añadido el comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, el español Miguel Arias Cañete.

Desde mediados del siglo pasado los combustibles fósiles —el carbón, el petróleo y el gas— han sido en Occidente la sangre que ha alimentado un crecimiento continuado. Pero al quemar esos combustibles se liberan cada año miles de millones de toneladas dióxido de carbono que acumulan en su interior. El sector energético emite alrededor del 80% de los gases de efecto invernadero de la actividad humana y los combustibles fósiles son los responsables.


Por eso, esos combustibles están en entredicho. Y, por supuesto, los sectores basados en esos fósiles. "Se verán afectados el sector de la minería, la extracción de combustibles fósiles y el sector automovilístico", ha recordado Arias Cañete. "No solo será el carbón", advierte el comisario.


Pero lo cierto es que la lucha contra el cambio climático tiene en el punto de mira más inmediato el carbón. El rápido avance de las tecnologías renovables y el fuerte abaratamiento de sus costes ha dejado en entredicho la viabilidad de seguir quemando carbón para producir electricidad. Muchos países de la UE le están poniendo fecha al cierre de las centrales térmicas (entre 2025 y 2030) y las minas y el entramado legal construido desde Bruselas también conduce a eso.


Aunque también hay países que se resisten, como el anfitrión de esta cumbre: Polonia. Su ministro de Medio Ambiente, Henryk Kowalczyk, ha dejado claro este miércoles que su país no tiene la intención de desprenderse del carbón a corto plazo. "Gran parte de nuestra energía viene de los combustibles fósiles", ha recordado.


Polonia es, sin duda, el gran afectado por el cierre del carbón en la UE desde el punto de vista del empleo. En Europa se perderán de aquí a 2030 alrededor de dos tercios del empleo ligado al carbón (minas y centrales térmicas), lo que supone unos 160.000 puestos de trabajo, según un informe del Joint Research Centre (JRC), órgano científico que asesora a la Comisión Europea. Casi la mitad de los empleos de este sector en la UE están ahora en Polonia, de ahí la insistencia de este país en introducir continuas referencias a la transición justa en la cumbre de este año.

Por Manuel Planelles

Katowice 12 DIC 2018 - 13:53 COT
L

Publicado enInternacional
Temen expertos que el cambio climático lleve a una extinción masiva

Hace 250 millones de años las altas temperaturas causaron la muerte de una enorme cantidad de especies, según estudio

Científicos piensan que han descubierto cómo fue la sucesión de acontecimientos que culminó con la mayor extinción masiva de la historia de la Tierra y temen que el cambio climático provocado por el hombre coloque al planeta en el mismo rumbo.

Hace unos 250 millones de años, 90 por ciento de la vida marina y 70 de la terrestre se extinguieron en el evento conocido como la Gran Mortandad. Los científicos conjeturaban desde hace tiempo que enormes erupciones volcánicas desencadenaron el cataclismo, pero no comprendían su mecanismo. La culpa no era de la lava en sí.

Un nuevo estudio publicado el jueves en la revista Science, basado en complejas simulaciones informáticas, pudo determinar qué sucedió después de las erupciones: las temperaturas de los océanos aumentaron unos 11 grados Celsius, lo cual privó al agua de oxígeno, y eso provocó la mortandad masiva de vida marina, sobre todo a mayores distancias del ecuador.

Después de las erupciones, el nivel de dióxido de carbono que atrapa el calor se elevó unas 12 veces lo que es en la actualidad, precisó el autor principal del estudio, Justin Penn, investigador de la Universidad de Washington.

Proceso de investigación

El agua al calentarse pierde oxígeno, así como una bebida gaseosa pierde efervescencia, afirmó Penn. Los científicos estudiaron qué sucede a decenas de especies modernas en agua más caliente y pobre en oxígeno y así pudieron comprender la antigua extinción.

Una de las claves es que más especies se extinguieron a mayor distancia del ecuador, porque las tropicales estaban mejor adaptadas a los bajos niveles de oxígeno, explicó Penn.

Si bien el calentamiento ocasionado por el humano no se acerca al que sucedió de manera natural hace 250 millones de años, "esto incluye nuestro futuro en la categoría de provocadores de una verdadera catástrofe", explicó Curtis Deutsch, otro de los autores del estudio.

La mortandad masiva "muestra casi con exactitud lo que aguarda al final del camino en el que estamos embarcados. En verdad, le estamos haciendo lo mismo al clima y los océanos", señaló Deutsch. Según el estudio, si las emisiones de dióxido de carbono continúan a los niveles actuales, para 2300 el planeta habrá alcanzado entre 35 y 50 por ciento del nivel de extinción de la Gran Mortandad.

El paleontólogo Paul Wignall, de la Universidad de Leeds, sostuvo que ninguna hipótesis actual prevé 11 grados de calentamiento en los próximos siglos, así que el evento podría suceder dentro de milenios. "Sin embargo, incluso 10 por ciento de la mortandad masiva sería algo espantoso", indicó Wignall, quien no participó en el estudio, en un correo electrónico.

Otros científicos elogiaron la investigación por elevar el nivel de comprensión de la extinción y coincidieron en que permite vislumbrar un futuro aterrador para la Tierra.

"Lo bueno de este estudio es que contiene pruebas de cómo reaccionaron los organismos oceánicos a un episodio de calentamiento global grave en el pasado, lo que incluyó extinciones", aseguró David Bottjer, de la Universidad del Sur de California, en un correo electrónico. "Dado que estamos calentando la Tierra rápidamente, los resultados de este estudio podrían ser muy útiles para comprender" que sucederá con la vida en los océanos del futuro.

Publicado enMedio Ambiente
Página 1 de 9