Satélite equipado con láser medirá espesor de capas de hielo polar vulnerables al cambio climático


La misión ayudará a mejorar las previsiones sobre el aumento del nivel del mar, explican científicos

 

La misión Ice, Cloud and Land Elevation Satellite-2 (IceSat-2), de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (Nasa), se prepara desde el sábado para medir la altura cambiante del hielo de la Tierra.

El satélite con el láser espacial más avanzado de la Nasa fue lanzado el sábado en una misión para medir la pérdida de hielo en la Tierra y mejorar las previsiones sobre el aumento del nivel del mar por el calentamiento global.


La nave, lanzada el pasado sábado, llevó un único instrumento, el sistema de altímetro láser topográfico avanzado (Atlas), que medirá el volumen de las capas de hielo, glaciares, masa helada marina y vegetación.


Atlas se activará aproximadamente dos semanas después de que el equipo de operaciones de la misión complete las pruebas iniciales de la nave espacial.


Para nosotros la parte más anticipada de la misión comienza cuando activamos el láser y obtenemos nuestros primeros datos, señaló Thorsten Markus, científico del proyecto IceSat-2.
En opinión de Thomas Wagner, investigador del programa de criosfera de la Nasa, las nuevas tecnologías de observación de IceSat-2 mejorarán nuestro conocimiento de cómo las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida contribuyen al aumento del nivel del mar.


De igual manera, añadió, nos ayudarán a entender la conexión de la pérdida de hielo marino con el sistema global.


Envuelto en la oscuridad antes del amanecer, el IceSat-2, de media tonelada y un valor de mil millones de dólares, fue lanzado a bordo de un cohete Delta II desde la base de la Fuerza Aérea Vandenberg en California a las 6:02 horas locales (13H02 GMT).


“El IceSat-2 explorará las capas de hielo polar de nuestro planeta en constante cambio”, agregó.


El lanzamiento marca el final de casi una década sin que la Nasa tuviera un instrumento en órbita para medir la superficie de la capa de hielo en todo el mundo.


La anterior misión, el IceSat, se lanzó en 2003 y finalizó su trabajo en 2009.


Considerada excepcionalmente importante para la ciencia, la nueva misión ayudará a mejorar las previsiones del aumento del nivel del mar, según Richard Slonaker, ejecutivo del programa IceSat-2.


Revelación de detalles sin precedente


El satélite debería revelar detalles sin precedente sobre el actual espesor del hielo en las regiones polares, vulnerables al calentamiento global.


La mediciones serán extremadamente precisas, con un margen de error inferior al grosor de un lápiz, precisó Kelly Brunt, del equipo.


La misión anterior permitió a los científicos saber que la capa helada estaba adelgazando y que el hielo desaparecía de las zonas costeras de la Antártida y Groenlandia.


En ese periodo, la misión de un avión, llamada Operation IceBridge, valoró sobre el Ártico y la Antártida tomando medidas de altura y documentando el cambio en el hielo, afirmó la Nasa. Pero se necesita urgentemente una actualización.


La dependencia de la humanidad en combustibles fósiles como fuente de energía significa que la acumulación de gases que producen el calentamiento global continuará.


La temperatura global promedio está creciendo: cuatro de los años más calurosos en los tiempos modernos se han registrado entre 2014 y 2017.


Este calentamiento provoca que la capa de hielo se reduzca en el Ártico y Groenlandia, y a su vez eleva el nivel del mar, una amenaza para cientos de millones de personas residentes en las costas.


El IceSat-2 debería ayudar a los científicos a entender en qué medida el hielo que se derrite está elevando el nivel del mar.
Vamos a ser capaces de ver específicamente cómo el hielo cambia en el curso de un año, afirmó Wagne.

Sábado, 15 Septiembre 2018 08:49

Vender el cielo

Vender el cielo

Se necesitan raíces para aguantar la tormenta. Más profundas y sólidas cuánto más fuerte arrecian, algo que el cambio climático hace aún más dramático. Este es el lema de la alianza de alianzas de organizaciones de base y movimientos populares más contundente de Estados Unidos. It takes roots, como se llama en inglés, reúne a cuatro grandes redes de todos los puntos cardinales de ese país: la Red Ambiental Indígena, la Alianza de Organizaciones de Base por la Justicia Global, la Alianza por la Justicia Climática y los movimientos por el derecho a la ciudad. Por sus siglas en inglés, IEN, GGJ, CJA y Rigth to the city (ittakesroots.org)


En conjunto, se trata de cientos de organizaciones de pueblos indígenas, de migrantes, barriales, feministas, comunidades negras y otras, en campo y ciudad. Entre todas representan las resistencias de base más significativas de Estados Unidos ante la contaminación, la devastación y las injusticias ambientales, sociales, económicas, políticas y de género y culturales.


Del 8 al 14 de septiembre se reunieron cientos de sus delegados en San Francisco, California, para una semana de actividades y protestas, bajo el lema “Solidaridad para las soluciones”. Tanto para manifestarse contra la Cumbre Global de Acción Climática (CGAC), convocada por Jerry Brown, gobernador de California, como para mostrar sus propuestas de acción y solución frente al caos climático.


Jaron Browne, uno de los coordinadores de la alianza Grassroots Global Justice (GGJ), explica: “Es un enorme esfuerzo para nuestras organizaciones, pero no podíamos dejar pasar esta gran simulación del gobernador, quien bajo el manto de su oposición a Donald Trump y en nombre de la emergencia climática busca imponer medidas que tienen un impacto devastador en nuestras comunidades”. Jerry Brown, demócrata, aparece como supuesta alternativa a Trump, porque declaró públicamente que Estados Unidos no debería haber abandonado el Acuerdo de París sobre cambio climático y que el Estado de California seguiría cumpliendo ese compromiso. “En realidad, se trata de abrir más negocios verdes para las grandes empresas. Es la historia de siempre”, continúa Jaron. “Nos dan a elegir entre dos opciones terribles y nos reprimen porque no aceptamos ninguna de ellas.”


Entre las propuestas que se presentan en la oficial Cumbre Global de Acción Climática están las formas de aumentar los mercados de carbono –que no han tenido ningún efecto para disminuir el cambio climático, pero sí para multiplicar las ganancias de las empresas que lo causan, dándoles de paso una coartada verde–– y propuestas tecnológicas, como megaparques eólicos y solares en territorios indígenas, así como técnicas de geoingeniería.


Ninguna de éstas cuestiona el statu quo de injusticia económica y devastación ambiental. En realidad son complementarias con las políticas de mayor explotación de combustible fósil que Trump sostiene abiertamente. Por ejemplo, las propuestas de captura, almacenamiento y uso de dióxido de carbono (CCUS, por sus siglás en inglés) dan a las empresas créditos de carbono, aunque aumentan la extracción de petróleo y gas.


“Hay que terminar con las fuentes de contaminación y emisiones de gases que provocan el cambio climático desde el origen, no a través de estas medidas de mercado o remiendos tecnológicos”, afirma Jaron. “De Alaska a Arizona, nuestras comunidades son las más golpeadas tanto por la explotación petrolera, de gas y carbón, como por oleoductos y gasoductos, la contaminación de tierra, agua y aire, y también por el cambio climático. Resistimos a todo eso, pero además también tenemos verdaderas soluciones. No sólo hablamos de la necesidad de una transición justa para salir de la civilización petrolera, ya la estamos construyendo. Muchas de nuestras comunidades y barrios están organizados en cooperativas y colectivos que van de alternativas económicas a la atención de la salud y contra las violencias”.


Uno de esos ejemplos son los muchos logros de resistencia y construcción de la Black Mesa Water Coalition. Junto con la plataforma más amplia Protectores del Agua, son uno de los movimientos indígenas que animaron la resistencia ejemplar contra el oleoducto Dakota Access y el campamento Standing Rock, que en 2017 reunió a todas las resistencias en ese país y despertó solidaridad global.


En esta cumbre alternativa se presentaron también los Protectores del Cielo (http://skyprotector.org/). Tom Goldtooth, de la Red Ambiental Indígena, explica: “Además de la tierra y el agua, empresas y gobiernos quieren vender el cielo. Eso son los mercados de carbono y programas como REDD, diseñados para privatizar el aire y que las comunidades pierdan el control de sus bosques. Por si fuera poco, también nos imponen proyectos de captura, almacenamiento y uso de carbono, así como otras propuestas de geoingeniería para manipular la lluvia, las nubes y el sol. Nuestro territorio incluye desde nuestras formas de vida y organización, hasta tierra, agua y cielo. Todo ello no está ni nunca ha estado a la venta.”


* Investigadora del Grupo ETC

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Domingo, 09 Septiembre 2018 10:25

¿Qué es el esmog?*

¿Qué es el esmog?*

Los pobladores de distintas ciudades colombianas ya viven y sufren las consecuencias de respirar un aire impuro, pesado, tóxico, un aire que dificulta el caminar e invita a dejar la urbe. Acá un acercamiento sencillo y directo a este fenómeno, clara manifestación de la crisis en que han entrado las ciudades modernas.

 

El esmog es una mezcla venenosa de humo, niebla, aire y químicos producidos por los humanos; se forma especialmente en las ciudades grandes, que carecen de corrientes de aire (vientos) sea por sus construcciones o por su ubicación geográfica. Son urbes ubicadas en valles rodeados de alturas montañosas. Estos son factores que impiden la movilidad del aire.

 

Al parecer, el esmog es más frecuente donde la temperatura ambiental decrece con la altitud, ya que el aire caliente sube llevando consigo los contaminantes y desplazando al aire tibio y limpio que permanece arriba. A veces la condición atmosférica forma una capa de aire caliente que cubre la capa de aire fresco.

 

Los contaminantes atrapados en el aire de estas ciudades, no pueden elevarse, lo que persiste con mayor concentración si los contaminantes calientes están en el aire cerca de la tierra, pudiendo alcanzar niveles peligrosos.

 

En algunos momentos, por acción de la luz solar, toma forma el esmog fotoquímico, y que está presente en los centros urbanos por la combustión interna de maquinarias y automotores, hasta alcanzar características visibles. El color amarillento oscuro que se observa sobre las ciudades, especialmente en las madrugadas desde sitios por encima de construcciones y barrios, se origina por los derivados del nitrógeno e hidrocarburos, que por acción de la luz solar se convierten en contaminantes secundarios.

 

Este contaminante del aire tiene la presencia de derivados gaseosos del azufre, compuestos oxigenados que son parte del esmog: el dióxido de azufre (SO2), gaseoso, es oxidado catalíticamente por la presencia de las micro partículas que flotan en el ambiente (iones metálicos, o gotas de hidrocarburos, con el ozono como agente oxidante), forma entonces el ácido sulfúrico1 (H2SO4) que es parte de la lluvia ácida. La formación de SO2 (dióxido de azufre) también ocurre con radicales libres y en los óxidos de nitrógeno.

 

Al final de estas interacciones químicas se forma la lluvia ácida, que con el agua lluvia normal se mezcla con los dos ácidos: sulfúrico y nítrico. Los derivados del azufre –como su dióxido–, se presentan naturalmente en volcanes y por el uso de combustibles fósiles que contienen azufre; también están en las minas de este mineral. Los óxidos de nitrógeno2 (NOx) provienen de las tormentas eléctricas y por acción bacteriana, también se forman, sobretodo, por la combustión de maquinarias industriales.

 

El aire que inhalamos cotidianamente, es una mezcla de gases: en más o menos 78 por ciento de nitrógeno gaseoso (N2), 21 por ciento de oxígeno gaseoso (O2) y vestigios de otros gases que con el vapor de agua H2O (g) se aproximan al 4%. La oxidación del nitrógeno ambiental, ocurre en el aire por unión directa de nitrógeno y oxígeno, para formar el dióxido de nitrógeno (NO2):

 

N2 (g) + 2O2 (g) 2NO2 (g).

 

Este dióxido (NO2) reacciona con el agua lluvia, para formar ácidos nítrico y nitroso, que son también componentes de la lluvia ácida.

 

En las madrugadas citadinas hay un ascenso de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno, desprendidos por la combustión durante 24 horas de carros grandes y pequeños. Con la llegada del sol, los dióxidos de nitrógeno absorben la luz solar y se rompen formando radicales de oxígeno, que pueden reaccionar con el oxígeno ambiental por ser molecular, para formar ozono (O3), con agua forma el radical hidroxilo. Los radicales libres son muy reactivos, porque tienen electrones desapareados, los cuales generan otros contaminantes.

 

Estos oxidantes fotoquímicos secundarios, pueden reaccionar con varias moléculas que incluyen óxido de nitrógeno, que forma ácido nítrico e hidrocarburos, como: peróxidos, aldehídos, cetonas, extremadamente reactivos y que disminuyen la visibilidad, y que se condensa para formar aerosoles.

 

En definitiva, a partir del dióxido de nitrógeno se forma el compuesto llamado PAN (peroxiacilnitrato) que irrita los ojos y es tóxico para las plantas.

 

Al analizar la afectación de la lluvia ácida en diferentes ambientes relacionados con la vida, debe destacarse:

 

Salud humana: Lo ácidos componentes de la lluvia ácida, disueltos en agua, irritan las membranas mucosas aumentando el riesgo de enfermedades respiratorias: enfisema, bronquitis, asma. Por contacto directo con cabello y piel pueden causar problemas cutáneos, especialmente en personas sensibles.

 

En el agua ácida es factible la presencia de iones tóxicos de cobre y plomo de las tuberías, con las consiguientes intoxicaciones, como saturnismo con plomo, que produce dolor abdominal y de cabeza, sordera, insomnio, también puede afectar el sistema neuronal, con más frecuencia en los niños, por la presencia de plomo en los juguetes con pintura que contiene ese elemento. El cobre produce intoxicación aguda por ingestión oral, se manifiesta con dolor abdominal, diarrea y piel amarilla. El aluminio afecta pulmones, piel, huesos y sistema nervioso central, es neurotóxico; se relaciona el elevado nivel del ion de aluminio con el Alzheimer.

 

Vegetación: La lluvia ácida se deposita en la tierra, provocando una acidez creciente en el suelo, que disminuye nutrientes importantes como iones de calcio, magnesio y potasio. La disminución de magnesio en la planta, provoca disminución de clorofila y con ello su proceso de fotosíntesis que entrega oxígeno al ambiente.

 

En los árboles produce retraso en su crecimiento, adelgazamiento de su follaje, pérdida con cambio de coloración y caída de hojas. El aluminio iónico, proveniente de las rocas está presente en el agua de los suelos y daña sus raíces, limitando su asimilación de agua y el ingreso de nutrientes para su desarrollo.

 

Ríos y lagunas: El incremento de iones en general y del aluminio, en especial en estas aguas, puede matar los peces. Puesto que es solución acuosa, hay variación de la neutralidad del agua – que normalmente tiene un pH 7–, si pasa a otros parámetros la medida de acidez (pH), afecta al medio acuoso así: si es inferior a 6, disminuye peces como el salmón y peces de agua dulce; también en lagos y lagunas a las larvas de insectos y algas.

 

Los moluscos no sobreviven en pH de 5.2; con un pH inferior a 5 desaparecen algunas especies de animales microscópicos. Con pH inferior a 4 el lago está definitivamente muerto. La presencia de lluvia ácida puede generar eutrofización (abundancia vegetal que cierra la superficie acuosa) con disminución del oxígeno acuático.

 

Edificación/urbanizaciones: Los materiales de construcción, como piedras o mármol –que contienen carbonatos de calcio (mármol) –, en contacto con la lluvia ácida se destruyen, son arrastrados por la lluvia, dejando más material expuesto para seguir siendo consumido por la corrosión química. Hay sales interiores en piedra y mármol, que pueden producir fisuras y rupturas internas en ellas, disminuyendo la seguridad de las edificaciones.

 

Tanto el aire, como el agua, por su calidad y cantidad, son verdaderos regalos de la naturaleza. No los valoramos conscientemente, pero es responsabilidad de sus beneficiarios humanos; protegerlos en su integridad para que la vida existente sobre el conjunto de la Tierra no corra riesgos.

 

Es una obligación impostergable, esforzarnos por mantener todo con la pureza que se nos dio. Lamentablemente esta responsabilidad es poco asumida por sus beneficiarios humanos; peor su utilización: hasta hoy es evidente el abuso y descuido para con estos bienes colectivos, así como con el abuso y descuido con toda la naturaleza que nos rodea.

 

Son problemas que no son de fácil resolución, sobre todo con el aumento de la población humana, con la cual crece en igual proporción, la polución ambiental. ¿Qué hacer para proteger la única casa que tenemos?

 

Es una temática que tenemos que analizar, concienciar y afrontar de manera positiva, no solo por acción individual sino colectiva y social, o por asociación de personas de buena voluntad, motivando a grupos significativos y convencidos del deber que tenemos con el medio ambiente y con toda la naturaleza. En medio de todo esto está la vida, su calidad y supervivencia, sobre este planeta.

 

* El esmog o smog es una combinación de humo, niebla y diversas partículas que se encuentra en la atmósfera de los lugares con elevados índices de contaminación. El fenómeno se produce cuando el aire se estanca por un periodo extendido de alta presión y las partículas contaminantes quedan flotando en las capas atmosféricas inferiores por su mayor densidad.

1 El ácido sulfúrico, es un líquido oleoso e incoloro, muy corrosivo, deshidratante, que carboniza la materia orgánica.

2 Los óxidos de nitrógeno son un grupo de gases compuestos por óxido nítrico (NO) y dióxido de nitrógeno (NO2). El término NOX se refiere a la combinación de ambas sustancias.

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La Nasa enviará a Marte un helicóptero miniatura en 2020

El aparato tiene un fuselaje un poco más grande que una pelota de beisbol y pesa menos de 1.8 kilogramos

Deberá buscar indicios de que hubo vida y evaluar los recursos naturales

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (Nasa) anunció su intención de enviar en 2020 un helicóptero a Marte, aparato miniatura similar a un dron que permitirá profundizar en el conocimiento sobre ese planeta.

El aparato, llamado The Mars Helicopter, tiene un fuselaje apenas un poco más grande que una pelota de beisbol y pesa menos de 1.8 kilogramos.

Tendrá como misión viajar desde la Tierra con el Mars 2020, un robot sobre ruedas que debe estudiar la habitabilidad del planeta, buscar indicios de que anteriormente hubo vida, así como evaluar los recursos naturales y los peligros que podrían enfrentar exploradores humanos.

El lanzamiento está previsto para julio de 2020 y su llegada a Marte en febrero de 2021.

La Nasa está orgullosa de su historia de pionera, señaló Jim Bridenstine, jefe de la agencia espacial, mediante un comunicado. La idea de que un helicóptero vuele en el cielo de otro planeta es emocionante.

La iniciativa surgió en agosto de 2013 como un plan de desarrollo del laboratorio dede Propulsión a Chorro de la Nasa (JPL, pos sus siglas en inglés).

Para volar en la atmósfera marciana, el aparato debe ser extremadamente ligero y potente.

“La altitud récord alcanzada por un helicóptero sobre la Tierra es de unos 12 mil metros, destacó Mimi Aung, jefa de proyecto de Mars Helicopter de JPL.

Según ella, la atmósfera de Marte representa el uno por ciento de la terrícola, por tanto cuando nuestro helicóptero esté sobre la superficie marciana se encontrará a un equivalente sobre la Tierra de 30 mil 500 metros.

El aparato está equipado de paneles solares para recargar las baterías, iones de litio y un dispositivo de calefacción para mantenerlo caliente durante las frías noches marcianas, precisó la Nasa. Será manejado desde la Tierra y contará con unos minutos de desfase.

Para la Nasa, es una hazaña tecnológica con altos riesgos e importantes beneficios.

Thomas Zurbuchen, de la Nasa, explicó: La capacidad de ver claramente lo que hay detrás de la próxima colina es fundamental para los futuros exploradores.

“Ya disponemos de magníficas vistas de Marte desde la superficie y en órbita. Con la nueva dimensión de una vista aérea gracias al marscopter, sólo podemos imaginar lo que las misiones podrán llevar a cabo en el futuro”, concluyó.

 

Timbiquí-Cauca: tan solo un ejemplo de las contradicciones colombianas

Marzo 5,con la luz del nuevo día organicé las últimas prendas en la maleta. En pocas horas me encontraré con mis cinco compañeras para emprender el viaje con destino a Timbiquí, con el fin de realizar nuestras prácticas académicas, para las cuales elegimos uno de los 170 municipios priorizados para la implementación del punto uno del Acuerdo de Paz firmado entre las Farc y el gobierno nacional.


Con entusiasmo y con la disposición que tiene todo estudiante de último semestre para corroborar en la práctica lo visto por años en las aulas, emprendimos el viaje para apoyar diferentes secretarías de la Alcaldía municipal, pero,de manera principal, apoyar los Programas de desarrollo con enfoque territorial –Pdet que la Agencia de Renovación del Territorio está implementando en los municipios priorizados.

 


Así, con disposición y curiosidad, iniciamos uno de los viajes que nos permitirá conocer más realidades y contradicciones de nuestra Colombia.


El municipio de Timbiquí está ubicado en el departamento del Cauca, e integra la subregión de la costa pacífica caucana. Beneficiado por abundante agua en sus alrededores, lo bañan tres principales ríos: Saija, Bubuey y Timbiquí, los cuales desembocan en sentido oriente-occidente en el Océano Pacífico, ríos que a su vez ordenan espacialmente a la población, permitiendo la conexión, el transporte y el recurso económico de carácter extractivo. La cabecera municipal se levanta al lado del Río Timbiquí, de aguas caudalosas por la pendiente del terreno que desde el muelle de la cabecera evidencia la doble corriente típica de la parte baja de los ríos del Pacífico colombiano, debido a que la marea represa el desemboque del río y lo hace retornar aumentando su caudal.

 

Primeras impresiones

 

Desde nuestra llegada empezamos a evidenciar el poco ordenamiento y planeación de nuestro país, pues la ciudad principal más cercana,y que brinda conectividad, es Cali, capital del departamento del Valle del Cauca, la cual ofrece servicios para la población timbiquireña. La otra opción para los servicios y la conectividad –en este caso por medio marítimo–, está en la ciudad de Buenaventura.Pero de manera contradictoria, el municipio solo se ordena administrativamente desde Popayán, capital del departamento del Cauca, la cual tiene muy poca o nula conexión, por lo que su población fluye hacia el Valle.


Una vez en territorio nos percatamos de que la población ribereña de la cabecera, y zonas aledañas, no dispone de agua potable. Y los usos del agua de río son limitados, pues su contaminación por la minería ilegal de oro, junto con la mala disposición de los residuos de todo tipo, genera en la población malestar, desconfianza, transmisión de enfermedades en la piel y dependencia del agua lluvia, factor que expone a su población ante un escenario de variabilidad y cambio climático, pues ante patrones anormales de poca lluvia queda en evidente riesgo o crisis de abastecimiento. En otras palabras, Timbiquí es sinónimo de agua (por el río) pero sin agua.


Por otro lado, la población, que en su mayoría es afro, es alegre, extrovertida y muy luchadora. Su historia está escrita bajo la resistencia de un pueblo esclavizado que buscó y encontró su libertad. Sin embargo, el mercado, la publicidad y el marketing es la actual forma de esclavitud, pues la auto-discriminación y el machismo brota de forma natural de las pieles negras de esta población. Por ejemplo, la mayoría de las mujeres tienen cabello artificial, ninguna le gusta su cabello y, por el contrario, prefieren estar sometidas a químicos fuertes para alizar, controlar o colocar las extensiones que aprietan el cuero cabelludo y pesan en su cabeza, desde las niñas, las adolescentes y las adultas, todas sueñan con otro cabello. Junto a ello, bromas y juegos dirigidos al más negro.


Factor económico. Timbiquí padece de la enfermedad holandesa, pues es un pueblo que vive de la minería ilegal del oro y la coca. Nos cuentan historias de que en el 2010-2013 hubo un auge aurífero, cada persona podría sacar más de 40 libras de oro diarias. El exceso de dinero en el pueblo encareció la vida, generó poca o nula producción de comida, las ideas de autoabastecimiento fueron olvidadas y, en cambio la población prefería comprar y traer todo desde afuera (Buenaventura y Cali) que producirlo en la región. Sumado a ello, el negocio de la coca, lo que agravó, aún más, el problema. El panorama actual es de un pueblo que ya no extrae tanto oro, con un costo de vida altísimo, con erradicaciones forzadas de cultivos de coca que han dañado las pocas plantaciones de pan coger y afectado especies acuáticas. Timbiquí termina, así, como un pueblo que no produce comida y, como dice la canción de Herencia de Timbiquí: “[…] se olvidaron de plantar papachina, chontaduro, yuca y la pepa de pan […]”.

 

 

 

Otros factores

 

Además, la alienación y manipulación de la población es tangible. A pesar de que es un pueblo de constantes marchas, donde cada día conmemorable, exigencia, despedida o duelo, se manifiesta mediante un desfile con banda de guerra o tambores, marimba y guasa por las calles, al pueblo le queda difícil luchar por condiciones de vida digna, expresada en factores como agua potable y saneamiento básico, o por mejorar la calidad en la prestación de servicios como acueducto, luz y gas. Por el contrario, venden sus votos a la mejor oferta monetaria y esperan proyectos o programas de organismos multilaterales que les brinden el asistencialismo enfermizo. 


En resumen, al emprender nuestro viaje teníamos muchas expectativas, no era para menos, una entiende y proyecta a los pueblos del Pacífico como sinónimo de resistencia, lucha y organización. Sin embargo, continúan existiendo contradicciones en nuestro pueblo difíciles de superar, las mismas que son profundizadas por el asistencialismo, la violencia, la fiebre por el oro y el marketing.


¿Será posible superar esa idea, tan posicionada en todo el país, de que las cosas deben llegar desde el Estado, bien central o departamental? ¿Será posible retomar proyectos autogestionados, esos que en otra época le permitieron al pueblo negro resistir la avanzada colonialista y la misma esclavitud? Difícil, pero no imposible. El factor cultural, como puede apreciarse, se torna aquí en palanca fundamental para ordenar otro modelo de vida, que sí es posible.

 

 

A partir de expectativas e ilusiones alusivas a lo que encontraríamos en esta región, se desprenden diferentes expresiones de una aventura que nunca se olvidará y que, por sí sola, nos brinda inspiración:

La desnaturalización del Pacífico medio

 

Por Fabián Mesa R.

 

Dichoso el mundo de girar tantas veces como fuesen necesarias para lograr aquella extraña perfección,
protegida por montañas guardianas, del vicio, ocio y locura,

de aquel mundo de desespero por el desarrollo y la carrera por la muerte,

extraña perfección aquella que encontró la unión entre mares y ríos,

tejiendo redes como cuna para criar toda clase de exóticas y aventuradas especies,

aquellas entendidas descendientes que de forma innata e instintiva se encontraron con la simbiosis exacta,

extraña perfección aquella del sonido de noches servidoras del sueño y la libertad,

sin delimitar imposibles recibió la humanidad como un hijo más,
Acogedor lugar que de frutas llenó sus manos,
entretenido espacio de verdes praderas que acariciaban sus pies descalzos,

espiritual escena aquella donde las estrellas eran guías y el agua maestra,

la historia charla con el tiempo todavía,

como el espacio logró maravilla aquella,

pero con el pasar de los días consigo el río traía

un rugido maldito, humo denso e impactante,
entre bellas luces en el cielo, un miedo estremecía el centro de la tierra.
Entre indígenas y negros amaban su hábitat

suelo consentían y especies protegían.

Aunque fuerte vibra a lo diferente

su alma de oscuridad se atestaba y su lucha desvariaba

preciosa piedra que sin conocerse brillaba por el río denso, pesado se sintió aquel día el aire
mientras las montañas preocupadas se consolaban
sin entender, aquellos seres sentían el ardor correr
algunos culpables otros quizá víctimas, pero todos cómplices por primera vez su alma sintió miedo y odio
mientras muros se elevaban, muertos se acumulaban
y sus costumbres culturas raíces y sentimientos involucionaban

ya no más coco, ni papa china acaso el naidí es culpable

cambiaron las frutas de sus manos por piedra extravagante

mientras sus hermanos mayores desprotegidos susurran desaparición

es la hora y siguen sin entender cómo nuevamente son esclavos,

esclavos en busca de felicidad ajena, falsa felicidad
falsa como el valor de aquel mineral, desentendido del conflicto

entre sus sueños el recuerdo del paraíso
recuerdo de letras a sus ríos, inspirados en el bañar de sus límites

algunos sufren lloran ríen el recuerdo de su historia

el tiempo sigue la historia cambia
y aquel paraíso que entre casualidades causales se creo
con valor sigue entregando su desnaturalización.

 

 

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Motores económicos de la destrucción ambiental

La semana pasada el Panel intergubernamental sobre biodiversidad y servicios de ecosistemas (Ipbes, por sus siglas en inglés) dio a conocer cuatro importantes informes sobre el deterioro ambiental. Se trata de las evaluaciones más importantes sobre el estado del medio ambiente en los pasados 10 años y cubren las regiones de Asia-Pacífico, África, América y Europa-Asia central. Las noticias son alarmantes: la pérdida de biodiversidad está a la par del cambio climático como una de las amenazas más graves para la humanidad. Ambos problemas actúan en retroalimentación y se fortalecen mutuamente en un círculo vicioso.

Cada una de las megarregiones cubiertas por los equipos del Ipbes presenta señales de severos daños en todos los ecosistemas. La pérdida de biodiversidad está acompañada de un grave deterioro en la calidad de los suelos y de una marcada degradación en los acuíferos y cuerpos de agua. Por ejemplo, para África el Ipbes concluye que hacia finales de siglo se habrán extinguido la mitad de las especies de aves y mamíferos del continente debido al cambio climático. El informe señala que se han deteriorado más de 500 mil kilómetros cuadrados en el continente debido a la sobrexplotación, erosión, salinización y diversas formas de contaminación. Y se espera que la presión sobre el medio ambiente se intensifique, porque la población en África pasará de mil 250 a 2 mil 500 millones de personas.

En el continente americano, el informe del Ipbes concluye que en promedio la biodiversidad se ha reducido 31 por ciento en toda la región a lo largo de los pasados cinco siglos, pero el cambio climático va a empeorar la situación. Si las tendencias no cambian, para 2050 se habrá perdido otro 10 por ciento de especies. En general, las malas noticias se repiten una y otra vez para las cuatro regiones que cubren los informes del Ipbes. El mensaje general es que la destrucción ambiental provocada por la actividad económica alcanza dimensiones planetarias y pone en peligro la supervivencia de la especie humana.

Sin duda alguna estos estudios tienen una gran importancia para el diseño y aplicación de políticas. Pero es precisamente en la intersección entre actividad económica y daños ambientales donde se encuentra el punto más débil de los estudios del Ipbes.

En efecto, para los arquitectos de los diagnósticos del Ipbes el tema de los motores del deterioro ambiental es su talón de Aquiles. El equipo medular que realizó el estudio conocido como la Evaluación del milenio sobre los ecosistemas (dado a conocer en 2004) es el mismo que promovió la creación del Ipbes. Ya desde aquel trabajo habló de los motores del deterioro ambiental, pero se limitó a encontrarlos en el crecimiento económico y demográfico. Esto es problemático por varias razones.

Una de ellas es que desde hace más de 40 años la economía mundial viene sufriendo una caída en la tasa de crecimiento. En 1964 se expandió a una tasa de 6.7 por ciento, pero en 2015 el crecimiento se había reducido a 2.6 por ciento. A lo largo de esos 50 años la economía global ha sufrido cinco grandes recesiones y siempre la recuperación presentó tasas de crecimiento inferiores a las de la recuperación en la crisis anterior. A lo largo de todo el periodo se observa una tendencia constante hacia menores tasas de expansión. Y ahora viene la pregunta: ¿esa ralentización fue buena para el medio ambiente? La evidencia a nuestro alrededor es clara y los estudios del Ipbes lo constatan: el deterioro ambiental ha continuado intensificándose a lo largo de estos cinco decenios.

El tema del aumento de la población también amerita un análisis más cuidadoso. Y es que la tasa de crecimiento demográfico también ha manifestado una caída muy importante en los decenios anteriores, pasando de 2 a 1.1 por ciento entre 1963 y 2015. Claro que ahora el volumen de la población total hace que el incremento anual sea comparable al de hace 50 años, pero se espera una tasa de 0.5 por ciento en 2050. Hoy, quizás, los fenómenos demográficos más importantes son la urbanización y la migración. Más de la mitad de la población mundial vive ya en ciudades y la tasa de incremento de la población urbana es de 1.5 por ciento. Y ese proceso tiene fuertes implicaciones ambientales por la adopción de patrones de consumo que muchas veces son insostenibles.

Desgraciadamente, hoy los estudios del por ciento no contienen un capítulo dedicado a los motores de la degradación ambiental. Da la impresión de que se quieren evadir las preguntas clave, que se acercan a las definiciones de prioridades políticas. Por ejemplo, en materia de agricultura se dice que es necesario promover prácticas de agricultura sustentable, pero se hace a un lado el hecho de que la pequeña agricultura campesina ha estado bajo un terrible ataque desde hace décadas por los gobiernos neoliberales en el mundo entero. Se necesita ir más allá de las generalidades para abordar un análisis desagregado y con una mejor definición. Sólo así será posible desentrañar las fuerzas económicas que están detrás de la destrucción ambiental.

Twitter: @anadaloficial

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Martes, 06 Marzo 2018 06:48

El ambiente sano es un derecho

El ambiente sano es un derecho

Por primera vez, la Corte Interamericana vinculó el cuidado del medio ambiente con los derechos humanos. El máximo tribunal americano sostuvo que los estados están obligados a respetar y garantizar estos derechos.

 

Agua sin cianuro de minería, aire sin agrotóxicos, lagos sin hidrocarburos, ríos sin contaminación de pasteras: un ambiente sano, entendido como parte de los derechos humanos. Así lo exigen desde hace décadas asambleas socioambientales, campesinos e indígenas. En una medida inédita, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) acaba de expedirse en línea similar: afirmó que existe una “relación innegable entre la protección del medio ambiente y la realización de otros derechos humanos”. El máximo tribunal destacó que los Estados deben respetar y garantizar estos derechos humanos y que tiene la obligación de evitar los daños transfronterizos.


La Corte IDH es el órgano judicial de la Organización de los Estados Americanos (OEA) y tiene como objetivo aplicar la Convención Americana sobre Derechos Humanos (que entró en vigencia en 1978) y los convenios sobre la temática. En febrero emitió una resolución inédita mediante su “opinión consultiva OC-23/17”, donde destacó la relación de interdependencia e indivisibilidad que existe entre los derechos humanos, el medio ambiente y el desarrollo sostenible. “Por primera vez la Corte Interamericana desarrolló el contenido del derecho al medio ambiente sano”, destacó el comunicado oficial.


La Corte determinó que los Estados deben “prevenir los daños ambientales significativos, dentro o fuera de su territorio, lo cual implica que deban regular, supervisar y fiscalizar las actividades bajo su jurisdicción, realizar estudios de impacto ambiental, establecer planes de contingencia y mitigar los daños ocurridos”.


En un aspecto contemplado por la Ley General del Ambiente de Argentina (25.675), abordó el principio precautorio (ante la posibilidad de perjuicio ambiental es necesario tomar medidas protectoras). La Corte Interamericana instó a los estados a “actuar conforme al principio de precaución frente a posibles daños graves o irreversibles al medio ambiente, que afecten los derechos a la vida y a la integridad personal, aún en ausencia de certeza científica”.


También llamó a garantizar el acceso a la información sobre posibles afectaciones al medio ambiente, exigió que se cumpla el derecho a la participación pública de las personas en la toma de decisiones y políticas que pueden afectar el medio ambiente.


Valeria Berros pertenece al Centro de Investigaciones de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad del Litoral y del Conicet. Se especializa en derecho ambiental. “La medida de la Corte es muy importante porque es la primera vez que se dedica a desarrollar el contenido del derecho a un ambiente sano que forma parte de la Convención Americana de DDHH”, explicó.


Berros, que también integra la ONG Capibara, destacó la importancia de las referencias respecto al acceso a la información, la participación pública en materia ambiental y la justicia ambiental. “Es central la referencia al principio de precaución, de prevención y de cooperación entre los estados para la tutela del ambiente. Esto último es muy importante por las actividades extractivas, cuando se trata de ecosistemas compartidos entre países”, afirmó.


Organizaciones sociales, ONG, pueblos indígenas y abogados especializados explican desde hace décadas que las luchas referidas al extractivismo no son sólo ambientales, sino también acciones por los derechos humanos. Aún así, es muy difícil que los organismos de derechos humanos de Argentina tomen el tema (a excepción de Serpaj) como tampoco lo abordan las ONG internacionales de DDHH (salvo acciones puntuales).


Darío Avila, abogado cordobés que acompaña las luchas de pueblos fumigados con agrotóxicos, hizo una lectura detallada de las 102 páginas del escrito de la Corte IDH y destacó “la asociación directa e ineludible entre derechos humanos y medio ambiente”. Ejemplificó que, en palabra de la Corte, “la degradación ambiental afecta otros derechos humanos”. Cuando se afecta el ambiente se ven “especialmente vulnerados el derecho a la vida, a la salud, al agua, a la alimentación, a la vivienda y a la cultura”.


El abogado cordobés destacó que el mismo tribunal aclaró que los alcances de la decisión judicial van más allá del caso específico (Colombia), “debe ser aplicado en todos aquellos conflictos ambientales con obligaciones estatales en materia ambiental y de derechos humanos fundamentales”. Avila explicó que, en el escrito de la Corte, se hace especial mención a que la afectación al medio ambiente genera conflictos violentos que vulneran el derecho a no ser desplazados e incluso ponen en jaque el derecho a la paz.


La “opinión consultiva” (nombre técnico de la resolución de la Corte) surgió por una solicitud del estado colombiano en marzo de 2016 en un caso referido a la región del Gran Caribe y los estados ribereños.


Otro punto que destacó la Corte es que los Estados tienen la obligación de evitar los daños transfronterizos. Las organizaciones socioambientales hace años que exigen tener presente ese punto: en Argentina podría aplicar en el caso de las pasteras con Uruguay, la minería en la Cordillera, las fumigaciones con agrotóxicos y la contaminación de ríos compartidos, o las represas junto a Brasil y Paraguay, entre otros.


La Corte Interamericana recordó que, conforme al derecho internacional, cuando un Estado es parte de un tratado internacional (como la Convención Americana), la obligación es para todos los órganos de Estado, incluidos los poderes Judicial y Legislativo.

Por Darío Aranda
Página 12

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La ‘cultura anfibia’ de Colombia, en peligro

Los habitantes de la Ciénaga Grande de Santa Marta pasaron de sufrir el conflicto armado a sobrevivir en medio de una catástrofe ambiental


La Ciénaga Grande de Santa Marta se ve como un inmenso mar que solo puede dimensionarse en un mapa a escala. Son 450 kilómetros cuadrados de espejo de agua los de esta laguna costera colombiana que llegó a ser la gran despensa pesquera del país. Ubicada junto al mar Caribe, en la región del Magdalena, cuenta con poblaciones palafíticas de postal que parecen una Venecia tropical y tiene el honor de haber sido declarada reserva de la biosfera por la Unesco y de estar incluida en la llamada lista Ramsar que recoge los humedales de mayor importancia del mundo. Es realmente hermosa, equiparable al Parque Nacional de Doñana en España, pero hoy languidece, victíma de una crisis medioambiental y social que la muestra como un caso paradigmático de ecosistema degradado por la acción del hombre. Dicen que todavía es posible salvarla.


Para cualquier humedal, su razón de ser es el agua. En el caso de la Ciénaga, su funcionamiento hídrico es muy particular por las interacciones de agua dulce y salada que tiene con el mar Caribe, con el poderoso río Magdalena que desemboca en el Atlántico y con los ríos que bajan de la Sierra Nevada de Santa Marta. A la Ciénaga, el agua le entra por todas esas vías. En realidad, cada vez menos porque esos flujos están rotos y los expertos advierten que, de no tomar medidas, el humedal podría secarse con trágicas consecuencias para la fauna y para las miles de personas cuya vida depende del ecosistema.


La bióloga marina Sandra Vilardy, una de las científicas que mejor conoce esta laguna, señala que no se puede afirmar rotundamente que el humedal se esté secando pero sí es preocupante el riesgo que corre por el gran volumen de agua que le está dejando de entrar al sistema. Para la también decana de la Universidad del Magdalena, Colombia no es consciente de la importancia de la Ciénaga Grande de Santa Marta. “Es el delta del río Magdalena, el más importante del país, y como todo delta es un ecosistema clave en cuanto a captura de carbono y regulación hidrológica y de sedimentos”, explica.


Misión Ramsar


Que la situación es critica lo corroboró recientemente una misión de expertos de la Convención Ramsar, un tratado internacional firmado por 169 países que propugna la conservación y recuperación de los humedales poniendo en valor su importancia como ecosistemas relacionados con el agua, ya sean lagos, ríos, acuíferos, pantanos, marismas, estuarios o deltas. La misión evaluó el estado de conservación de la Ciénaga a petición del Ministerio de Ambiente colombiano. Su informe concluyó que todas las características ecológicas del ecosistema estaban afectadas en un nivel muy elevado. Entre las consideraciones que entregó al Gobierno colombiano, recomendaba incluirla en el llamado Registro de Montreux, la lista de humedales más amenazados del mundo para así poder obtener acompañamiento internacional y acceso a recursos.


Y es que Ramsar, especialmente en el Dia Mundial de los Humedales, sigue alertando que éstos son los ecosistemas que más rápidamente se están perdiendo en el planeta y que siguen siendo minusvalorados por el desarrollo. Los expertos recuerdan que son la base de la alimentación de milllones de personas que dependen del arroz o de la pesca en agua dulce, que son fundamentales para la emigración de aves, que son una barrera para las tempestades y que almacenan mas carbono que cualquier bosque tropical.


Dicen que el deterioro de la Ciénaga empezó hace 50 años cuando se construyeron dos carreteras que la separaron abruptamente del mar Caribe y del río Magdalena. Al actuar como barreras, afectaron los intercambios de flujos de agua dulce y salada que necesita el humedal. El desastre se empezaría a evidenciar muchos años después en un paisaje apocalíptico de 26.000 hectáreas de bosque de manglar muerto. Desde entonces, las agresiones ambientales a la laguna no han cesado. Los paisajes apocalípticos tampoco. En agosto de 2016, las aguas del ecosistema amanecieron con un manto de 25 toneladas de peces muertos. La falta de oxigeno y los altos niveles de salinidad por la interrupción de los flujos hídricos estarían afectando la calidad de las aguas.


La agroindustria, con los monocultivos de banano y palma de aceite, es ahora la señalada como principal de buena parte de los males de la Ciénaga por el uso indiscriminado e irresponsable que hacen de las aguas subterráneas y de los ríos que deberían nutrirla. Y es que el caudal que baja de los ríos de la Sierra Nevada, denuncian las comunidades, ha sido desviado por los empresarios agrícolas debido a la gran demanda de riego de sus plantaciones. A la Ciénaga no le está llegando entonces el agua dulce suficiente y sí muchos sedimentos y vertidos de plaguicidas. Desde el sector ambiental se clama por recuperar las fuentes hídricas de la Sierra Nevada y su reordenamiento teniendo en cuenta que el 53% de los flujos de agua, dicen, ser concesiones a las empresas.


Los empresarios agrícolas tienen, sin embargo, un inusitado apoyo en la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag), la entidad encargada de la gestión ambiental en la región, siempre reticente a reconocer el grave estado ecológico del humedal. “Las concesiones representan solo el 20% del caudal que ingresa a la Ciénaga. Es un sector con 120 años de existencia y del que depende el producto interno del departamento. Tenemos 25.000 hectáreas de banano que generan 25.000 empleos más la explotación de palma africana. Esas concesiones fueron otorgadas hace muchos años respetando los caudales ecológicos”, afirmó enfático su director Carlos Francisco Granados en un reciente foro dedicado a la Ciénaga.


Empobrecimiento


Pero la situación de la Ciénaga va mas allá de un problema ambiental. Recuperar el ecosistema no es solo salvar el humedal, sino a los 300.000 pobladores de sus 14 municipios. Es un hecho que el estado ecológico del entorno ha repercutido en el empobrecimiento de las comunidades que presentan altos índices de necesidades básicas insatisfechas. En la zona no existe un solo municipio que tenga una planta de tratamiento de aguas residuales ni tampoco manejo de residuos sólidos ni recolección de basuras. Todo va a parar directamente a la Ciénaga.


La pesca artesanal, de la que viven unas 15.000 personas, también se ha resentido particularmente y con ello la seguridad alimentaria de la población. Las capturas han disminuido en un 90% en menos de 20 años, asegura Vilardy. La escasez de pescado ha hecho que los propios pescadores se vean obligados a recurrir a métodos más agresivos para pescar que han generado más daño al ecosistema.


La pesca es cada vez menor y su hábitat cada vez más contaminado, pero en el interior del humedal, las poblaciones palafíticas de Nueva Venecia y Buenavista siguen resistiendo y construyendo su vida sobre el agua como han hecho desde hace dos siglos. Situadas una de otra a 25 minutos de distancia en lancha, ambas localidades están rodeadas completamente de agua. Entre las dos cuentan con unas 400 casas flotantes que reposan sobre columnas de madera en las aguas del humedal. Solo es posible llegar por vía fluvial y cualquier desplazamiento, por pequeño que sea, debe hacerse en canoa, incluso para ir a la escuela o a la casa del vecino. La vida aquí pudiera parecer idílica, pero no lo es. Su vulnerabilidad es cada vez mayor, aunque se niegan a desaparecer y perder su condición cultural de comunidades anfibias.


Sí podría dejar de existir el cercano pueblo de Bocas de Cataca. “Sería el primer la primera población colombiana en desaparecer por falta de agua. Las personas mayores no se quieren ir, pero los jóvenes ya se marcharon todos. Es una gran tristeza”, lamenta Vilardy. Es la crónica de la muerte anunciada de un pueblo que sucumbió a la catástrofe ecológica y que en el año 2000 fue también víctima de una masacre paramilitar que dejó siete muertos y provocó el desplazamiento de sus mil habitantes. Solo retornaron unas 25 familias que hoy apenas tienen que pescar ni qué comer.


El dolor de la guerra se vivió intensamente en toda la Ciénaga Grande de Santa Marta causando cerca de 300.000 víctimas y el narcotráfico, la guerrilla y los paramilitares, especialmente, agravaron el deterioro del ecosistema. Estos últimos tuvieron el control estableciendo, como indica un informe del Centro de Memoria Histórica, alianzas con la clase política local y regional y con el poder empre­sarial del sector bananero y palmero.


Los paramilitares asesinaron a líderes de pescadores y ambientalistas e implantaron su régimen de terror ejecutando 17 masacres en varios municipios de la Ciénaga que provocaron el éxodo masivo de sus pobladores. Lo sabe bien Trojas de Cataca, pero también Nueva Venecia cuando en el año 2000, paramilitares armados llegaron en lancha al pueblo y mataron e hicieron desaparecer a unas 70 personas. Maria Isabel Mendoza tenía 20 años y una niña de 46 días cuando lo vivió. “Oímos gritos y disparos. En nuestra desesperación cogimos nuestra canoa, llegamos a una zona que estaba seca y allí nos escondimos. Aquel día mataron a mi cuñado, al suegro de mi otra hermana y a un primo de 17 años. El pueblo quedó vacío. Nos fuimos todos. También la gente de Buenavista se marchó”, recuerda.


A Nueva Venecia y Buenavista regresaron de nuevo casi todos. Retornar fue la única opción de hacer lo que habían hecho siempre, pescar, y seguir desarrollando su cultura, tan apegada al agua. “Un pescador no tiene nada que hacer en la ciudad. Hemos sido una comunidad muy resiliente, pero ya no somos los mismos. Rompieron el tejido social y será difícil recomponerlo. Todavía no nos han reparado colectivamente como víctimas y la pesca ya no volverá a ser lo que fue”, señala María Isabel.
Pese a la grave situación, son muchas las voces que piensan que la recuperación de la Ciénaga es posible. Vilardy es una de ellas. “Lo que se debe hacer es liberar el agua porque está secuestrada y que el humedal se comunique nuevamente con el mar por las cinco bocas que había. Si entra el agua, se recupera el resto”, señala convencida.


Desde el Ministerio de Ambiente dicen que la Ciénaga es una prioridad. “Debe haber una reconsideración estratégica por parte de la actividad agroindustrial, de la urbana y de la ganadera. La Ciénaga debería ser un proyecto de construcción de paz desde el territorio en el que no podemos seguir violando los derechos de las comunidades”, afirma su director de bosques y biodiversidad César Rey. En la hoja de ruta para salvar el humedal estaría presentar diferentes proyectos al llamado Fondo Colombia Sostenible, un ente creado por el Gobierno colombiano y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para aunar la recuperación social y medioambiental en las zonas rurales más afectadas por el conflicto armado.

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¿Cuáles son los mayores riesgos a los que se enfrenta el mundo en 2018?

El mundo entra en 2018 en un periodo crítico de riesgos intensificados, según el informe Global Risks Report.

 

Según el informe Global Risks Report, el mundo entra en 2018 en un periodo crítico de riesgos intensificados. La encuesta, que se publica anualmente desde 2006 por el Foro Económico Mundial, describe los cambios en el paisaje de riesgos globales y la interrelación entre los mismos.


Los riesgos se analizan en base a su grado de impacto y probabilidad en un periodo de diez años y se clasifican en cinco categorías: económica, medioambiental, geopolítica, social y tecnológica. La identificación de los riesgos está basada en una encuesta a miembros del Global Risk Network, una red de alrededor de 1000 expertos.


Cuando se preguntó a los encuestados por sus puntos de vista sobre la trayectoria de los riesgos en 2018, el 59% de sus respuestas apuntaban a una intensificación de estos, en comparación con el 7% que apunta a una disminución. Sobre el panorama geopolítico, 93% se mostraron convencidos de que las confrontaciones políticas o económicas entre las principales potencias puedan empeorar y casi un 80% esperaban un aumento en los riesgos asociados con la guerra.


RIESGOS MÁS PROBABLES


El Global Risks Report 2018 señala como riesgos más probables: los fenómenos meteorológicos extremos, los desastres naturales, los ciberataques, el robo o fraude de datos y el fracaso en la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático.
En función del grado de impacto, los cinco riesgos identificados son: las armas de destrucción masiva, los fenómenos meteorológicos extremos, los desastres naturales, el fracaso en la mitigación y adaptación de los efectos del cambio climático y las crisis relacionadas con el agua.


CINCO GRANDES RIESGOS AMBIENTALES


Por primera vez los ciberataques y el fraude de datos figuran entre los cinco riesgos más probables


Como en 2017, el medio ambiente fue, con mucho, la mayor preocupación planteada por los expertos. Entre los 30 riesgos globales a los expertos se les pidió que priorizaran en términos de probabilidad e impacto, los cinco riesgos ambientales: clima extremo; pérdida de biodiversidad y colapso del ecosistema (la polución de la tierra, agua y aire); grandes desastres naturales; desastres ambientales provocados por el hombre; y el fracaso de la mitigación y la adaptación al cambio climático.
Además de los riesgos medioambientales, el informe resalta otras tres áreas de riesgos globales, para las que se precisa una acción urgente.


1º Desigualdad e injusticia: la creciente disparidad de ingresos y riqueza ha sido identificada como el tercer riesgo global más importante. Se identifica además la automatización y digitalización como un elemento disruptivo del mercado laboral y que puede contribuir a una mayor desigualdad. Se señala que estos no son solo riesgos económicos, sino que sustentan sentimientos de injusticia social.

2º Tensión política a nivel nacional e internacional: El incremento de los riegos geopolíticos ha sido una de las tendencias más notables de 2017, particularmente en Asia y en focos de tensión como Oriente Medio. Los riegos geopolíticos se han visto exacerbados por la disminución del compromiso con un orden internacional multilateral basado en normas. Se identifican además la política de identidades y la personalización del poder (incluyendo en Arabia Saudí, China, Turquía o Rusia) como posibles catalizadores de riesgos.

3º Vulnerabilidad cibernética: Los riesgos cibernéticos se han visto acentuados en 2017. Este año aparecen por primera vez los ciberataques y el fraude de datos entre los cinco riesgos más probables. Otra tendencia en aumento son los ataques sobre infraestructuras críticas y sectores industriales estratégicos, con el consiguiente peligro de un ‘shock’ sistémico radical e irreversible.  
Sobre los desafíos económicos, el informe destaca los precios insostenibles de activos, altos niveles de endeudamiento, en particular en China, y la presión continuidad sobre el sistema global financiero.


CHOQUES FUTUROS


La encuesta identifica diez posibles choques futuros: la insuficiencia del suministro de alimentos global, los efectos adversos de la Inteligencia Artificial sobre la eficiencia de internet, las guerras comerciales, las olas populistas que amenazan el orden social, la extinción de las reservas de peces a manos de drones automatizados, una cascada de crisis económicas o financieras, el incremento de la desigualdad como resultado de la bioingeniería y de drogas que potencian las habilidades cognitivas, los ciberataques entre estados que se intensifican por la falta de protocolos, la geopolítica de la identidad y la fragmentación de internet por temas regulatorios, de ciberseguridad o proteccionistas.

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La minería, a pesar de todo el costo ambiental que acarrea para quienes habitan los territorios bajo explotación, así como para la misma naturaleza y las otras especies que la habitan, es defendida desde el Estado por el dinero que pagan las mineras al fisco nacional. En el caso de Cerrejón, ¿cuánto cancela este grupo minero por estos rubros y cuánto ahorra por exenciones de distinto orden? Las sumas y restas arrojan muchas preocupaciones y revelan algunas verdades que ponen en duda las pretendidas ventajas para el país de ampliar la explotación de carbón en La Guajira.

 


El pasado mes de noviembre la Corte Constitucional tomó la decisión de suspender el desvío del arroyo Bruno en La Guajira que pretendía hacer la empresa Cerrejón para extraer el carbón localizado en el cauce de este arroyo. La Corte argumenta que el proyecto de expandir esta mina puede atentar contra derechos fundamentales de la población local, tales como el agua, la seguridad alimentaria y la salud. Por su parte, la empresa sostiene que las obras de este proyecto fueron aprobadas desde 1998 por el Ministerio de Ambiente e incluidas en el Plan de Manejo Ambiental vigente desde 2005 y aprobado por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla)1. La solicitud específica de desviar este arroyo fue aprobada por la Anla mediante la Resolución 759 del 14 de julio de 2014.


¿Cuánto gana el Estado, en lo económico, por una decisión como la tomada por la Anla?

 

Sin entrar en una discusión jurídica, es bueno tener en cuenta diversos aspectos abordados explícitamente por la Constitución Política y que son relevantes para un análisis económico de la explotación minera:

 

  • Como propietario de los recursos del subsuelo, el Estado debe velar porque los resultados de su explotación deben cumplir con principios de eficiencia, economía, equidad y valoración de costos ambientales (Art. 267). Esto implica realizar análisis económicos de las condiciones en que se lleva a cabo la explotación de estos recursos, para evaluar si el Estado obtiene una contraprestación adecuada por dicha explotación, garantizando una distribución equitativa de las oportunidades y los beneficios del desarrollo y la preservación de un ambiente sano, orientado todo ello al cumplimiento de los objetivos del Estado Social de Derecho (Art. 334).
  • Las regalías constituyen la contraprestación que recibe el Estado por otorgar el derecho a la explotación de los recursos del subsuelo a los particulares (Art. 360).
  • Además de recibir las regalías como contraprestación por la explotación de un recurso del subsuelo, el Estado debe prevenir y controlar los factores de deterioro ambiental, imponer las sanciones legales y exigir la reparación de los daños causados. Es este sentido, las regalías no pueden destinarse para cubrir los costos de dichas obligaciones, ya que ellas deben ser asumidas de manera obligatoria por quienes realizan la explotación de los recursos del subsuelo (Art. 80).
  • Las empresas que participan en la actividad económica no solo tienen derechos, sino que tienen deberes constitucionales que deben cumplir (Art. 333).
  • Todo lo anterior, en cumplimiento del derecho de las personas a un ambiente sano, garantizando su participación en las decisiones que las afecten y protegiendo la integridad ambiental (art. 79).

 

En este contexto, para una evaluación económica de la concordancia de la intervención del cauce natural del arroyo Bruno con los postulados constitucionales enunciados, debemos tener en cuenta el análisis de dos insumos fundamentales:

 

La valoración económica de los costos ambientales, tomando como punto de partida inicial las referencias a este aspecto contenidas en los actos administrativos de la Anla.

 

La contraprestación económica que recibiría el Estado a través de las regalías, tomando como referencia las contraprestaciones que el respectivo operador ha transferido al Estado.

 

Consideraciones que nos obligan a: 1) una reflexión sobre la valoración económica de los costos ambientales; y 2) un análisis de las regalías pagadas por la empresa al Estado.

 

Valoración económica de los costos ambientales

 

Proceder con esta valoración prevista en los estudios de impacto ambiental y en sus respectivos planes de manejo, obliga a evaluar dos componentes centrales: la magnitud de los impactos sociales y ambientales que se generarían como resultado de la actividad propuesta; y los recursos económicos que tiene que invertir el operador de la extracción minera para cubrir los costos requeridos para prevenir, mitigar, reparar o compensar los impactos negativos identificados.

 

Pues bien, al revisar la Resolución Nº 759 emitida por la Anla el 14 de julio de 2014, no se encuentra referencia alguna a la valoración económica de los impactos ambientales y sociales que se generarían con la intervención del cauce del arroyo Bruno. Tampoco hay referencia a cuáles son los recursos comprometidos por parte del operador para implementar el plan de manejo a que se refiere la mencionada Resolución.

 

En relación con el primer aspecto, esta valoración es imprescindible al menos en dos componentes básicos de un plan de manejo: 1) hay ciertos impactos negativos que, por exigente que sea un plan de manejo, no logran ser prevenidos, mitigados ni reparados. En consecuencia, debe recurrirse a una compensación de los mismos. 2) como su nombre lo indica, mitigar un impacto implica que se atenúa su efecto, pero que una porción del mismo prevalece y por tanto también debe ser compensado2.

 

La valoración económica de los impactos a ser compensados, así como de la porción de los impactos mitigados que prevalece, se requiere para determinar si las compensaciones incluidas en el plan de manejo guardan correspondencia con los impactos a compensar. La valoración económica es entonces el procedimiento para adelantar este análisis.

 

Por otra parte, un plan de manejo es una obligación contractual acordada entre el Estado (representado en este caso por la Anla) y el operador (la empresa Cerrejón), donde se fijan las inversiones y los costos de operación requeridos para implementar este plan. Como en cualquier relación contractual de esta naturaleza, la cual implica una inversión a cargo del particular, el acto administrativo debería aludir tanto a los montos a ser asignados, como a la correspondencia entre estos montos y las acciones propuestas.

 

Adicionalmente, el Código de Minas (Ley 685 de 2001) establece en su artículo 280 que la empresa minera debe suscribir una póliza de garantía de cumplimiento minero-ambiental, la cual debe ser aprobada por la respectiva autoridad y que, entre otras, ampare el cumplimiento de las obligaciones mineras y ambientales. Es decir, que ampare el cumplimiento del plan de manejo ambiental, lo cual supone una cuidadosa revisión de los costos de implementación de dicho plan. Nuevamente, los actos administrativos aquí referidos no hacen mención alguna al cumplimiento de esta obligación.

 

La ausencia en el acto administrativo de la Anla de estos componentes de valoración de costos ambientales, llevan a emitir como concepto que es conveniente mantener la suspensión de la intervención del cauce natural del arroyo Bruno ordenada por la Corte Constitucional. Suspensión que debe mantenerse, por lo menos, hasta tanto la Anla como representante del Estado, demuestre, además de otros requisitos imprescindibles, que se está cumpliendo a cabalidad con una adecuada valoración de los costos ambientales que permita tener certeza económica del cumplimento de las obligaciones constitucionales a cargo del operador.

 

 

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Las regalías como contraprestación económica a favor del Estado

 

Además de cumplir con todas las obligaciones sociales, ambientales y tributarias que son connaturales a cualquier agente que realice una actividad económica, en el caso de la explotación de recursos del subsuelo existe una obligación adicional, establecida en la propia Constitución Política: el pago de las regalías a favor del Estado, como contraprestación económica por explotación del recurso del subsuelo de su propiedad. Estas regalías, que representan conceptualmente la participación del Estado como propietario de los recursos del subsuelo en las utilidades de su explotación, no deberían excluir el pago de ningún tipo de impuestos. Sin embargo, esto no sucede en el marco de la legislación vigente en el país. En efecto, el Código de Minas prohíbe expresamente (artículo 231) que los departamentos y municipios cobren impuestos directos o indirectos a la actividad minera que se desarrolle en su territorio.

 

En relación con las regalías, uno de los argumentos recurrentes de las autoridades nacionales para impulsar el sector minero es la importancia que ellas tienen para generar ingresos para el Estado. Al respecto, el Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018 plantea la estrategia de consolidar el sector minero como impulsor del desarrollo sostenible del país, con responsabilidad social y ambiental, con el siguiente argumento3:

 

El sector minero es una importante fuente de recursos para la inversión pública y el desarrollo económico del país. Con el fin de aprovechar esta oportunidad de recursos de manera ordenada, aportando al desarrollo social, en armonía con el medio ambiente y con otras actividades productivas, el Gobierno nacional incentivará la inversión privada a través del establecimiento de un esquema regulatorio organizado y transparente, y de la dotación de bienes públicos al servicio del sector, desde una visión territorial y ambientalmente responsable.

 

En esta misma dirección, el Ministerio de Minas y Energía en su Política Minera 2016-2025 plantea que este sector es una fuente de ingresos importante a nivel nacional y local y resalta que “solo con los recursos obtenidos por regalías entre 2010-2015, que ascienden a $9.7 billones, se pueden financiar dos años completos del programa social Familias en Acción”4.

 

Teniendo en cuenta estos argumentos, ¿cómo se han aplicado las regalías al grupo Cerrejón en los últimos años?


Para mirar la evolución de las regalías causadas a favor del Estado por la extracción de carbón por el grupo Cerrejón, se cuantifica el volumen de carbón extraído entre 2002 y 2015, en cuatro contratos reportados a nombre de este grupo (tabla 1); información que se complementa con el valor de las regalías anuales pagadas por el grupo Cerrejón al Estado (tabla 2), para poder analizar el valor pagado por tonelada de carbón extraído, en cada uno de los contratos (tabla 3).

 

 

tablas

 

 

Las cifras indican que efectivamente la empresa ha pagado por regalías sumas importantes, superando en muchos años los 300 mil millones de pesos. No hay duda en ello, pero sí amerita un análisis complementario. En primer lugar, para identificar si esta actividad sí está generando recursos adecuados al Estado es bueno revisar el valor pagado por las regalías correspondientes al denominado contrato Comunidad. Como se observa en la tabla 3, en casi todos los años por este carbón se pagaron regalías apenas simbólicas, de menos de mil pesos por tonelada, mientras que en los otros contratos se pagaron casi siempre por encima de 10 mil pesos e incluso en algunos años por encima de 30 mil pesos por tonelada extraída. Situación originada en el hecho que dicho contrato opera en lo que se denominan “títulos de propiedad privada”, los cuales por decisión de las autoridades nacionales pagan una tarifa apenas simbólica por concepto de regalías. Esta situación tiene serias repercusiones sobre la participación del Estado en las regalías, toda vez que este contrato tiene un peso significativo en la extracción total de carbón en La Guajira, especialmente entre los años 2010 y 2014 cuando alcanzó a representar una quinta parte del total del carbón explotado por este grupo empresarial.

 

Por otra parte, esta empresa se vio favorecida desde el año 2005 por un concepto de la Dian que les permitió a las empresas mineras deducir las regalías como un costo de producción en la liquidación del impuesto a la renta. Concepto que significó importantes ahorros en el pago de impuestos y que recientemente fue declarado nulo por el Consejo de Estado.

 

Estos privilegios para una empresa como el grupo Cerrejón no paran allí. En efecto, entre los años 2002-2011 la empresa se benefició de una norma que estaba especialmente orientada a favorecer las empresas emergentes que operaban en la frontera: la exención del pago de impuestos a los combustibles en las áreas de frontera. Durante este período, los ahorros en costos de combustible le pudieron significar a la empresa sumas que representaron más de tres veces las regalías pagadas en el mismo período de tiempo.

 

Para una síntesis de estos beneficios para una empresa como Cerrejón, y los consecuentes costos para las finanzas del Estado, la siguiente gráfica muestra unas cifras que ilustran esta situación. Por una parte, las barras positivas muestran lo efectivamente pagado por la empresa por concepto de regalías. Y sin contabilizar lo que dejaron de recibir los municipios y el departamento de La Guajira por la exoneración del pago de impuestos territoriales, las barras negativas muestran los tres tipos de beneficios empresariales otorgados a la empresa, en contravía de los intereses colectivos del país: las regalías omitidas en el contrato Comunidad; el impuesto a la renta dejado de recibirse por la deducción de las regalías como costo de producción; y las ventajas que durante muchos años tuvieron de no pagar ningún impuesto sobre los combustibles.

 

En conclusión, como se observa en el gráfico, las ventajas económicas recibidas por la empresa durante muchos años, todas ellas a costa del interés colectivo expresado en las finanzas del Estado, prácticamente han anulado las regalías causadas. De allí que la suspensión de la ampliación de las actividades extractivas que se pretendían realizar en el cauce del arroyo Bruno es más que justificada, por lo menos y entre otras cosas, hasta tanto no se evalúe si esta explotación sí deja algún beneficio para el país. Y por supuesto, que se tengan en cuenta antes de cualquier decisión al respecto, los intereses de las comunidades locales.

 

* Economista. Integrante del Comité Académico del Foro Nacional Ambiental.
1 Cerrejón. Decisión de la Corte Constitucional afecta plan minero de Cerrejón. 19 de diciembre de 2017 (www.cerrejon.com)
2 Como lo expresa el Diccionario de la Real Academia Española, mitigar significa “moderar, aplacar, disminuir o suavizar algo riguroso o áspero”.
3 Departamento Nacional de Planeación, DNP. Plan Nacional de Desarrollo 2014-2018: Todos por un nuevo país. Bogotá, D.C., 2015, p. 238.
4 Ministerio de Minas y Energía. Política Minera de Colombia. Bases para la minería del futuro. Bogotá D.C., abril de 2016, p. 9.

Publicado enEdición Nº242