Lunes, 30 Abril 2012 20:15

Se vende la naturaleza

Se vende la naturaleza
En vísperas de Rio+20 es imprescindible denunciar la nueva ofensiva del capitalismo neoliberal: la mercantilización de la naturaleza. Ya existe el mercado de carbono, establecido por el Protocolo de Kyoto (1997), el cual determina que los países desarrollados, principales contaminadores, reduzcan sus emisiones de gases de efecto estufa en un 5.2 %.

Reducir el volumen de veneno vomitado por esos países a la atmósfera implica reducir las ganancias. Por eso se inventó el crédito del carbono. Una tonelada de dióxido de carbono (CO2) equivale a un crédito de carbono. El país rico o sus empresas, al sobrepasar el límite de contaminación permitida, compra el crédito del país pobre o de sus empresas que todavía no alcanzaron sus respectivos límites de emisión de CO2 y de este modo queda autorizado a emitir gases de efecto estufa. El valor de ese permiso debe ser inferior a la multa que el país rico pagaría, en el caso de que sobrepasara su límite de emisión de CO2.

Pero surge ahora una nueva propuesta: la venta de servicios ambientales. Léase: apropiación y mercantilización de las selvas tropicales, bosques plantados (sembrados por el ser humano) y ecosistemas. Debido a la crisis financiera que afecta a los países desarrollados el capital anda buscando nuevas fuentes de lucro. Al capital industrial (producción) y al capital financiero (especulación) se le suma ahora el capital natural (apropición de la naturaleza), conocido también como economía verde.

La diferencia de los servicios ambientales es que no son prestados por una persona o empresa, sino ofrecidos, gratuitamente, por la naturaleza: agua, alimentos, plantas medicinales, carbono (su absorción y almacenamiento), minerales, madera, etc. La propuesta es poner un basta a dicha gratuidad. En la lógica capitalista el valor de cambio de un bien está por encima de su valor de uso. Por lo cual los bienes naturales deben tener precio.

Los consumidores de los bienes de la naturaleza pasarían a pagar, no sólo por la administración de la "manufactura" del producto (igual que pagamos por el agua que sale por el grifo en casa), sino por el bien mismo. Sucede que la naturaleza no tiene cuenta bancaria para recibir el dinero pagado por los servicios que presta. Los defensores de esta propuesta afirman que, por tanto, alguien o alguna institución debe recibir el pago (el don de la selva o del ecosistema).

Tal propuesta no toma en cuenta a las comunidades que habitan en las selvas. Dice una habitante de la comuidad de Katobo, selva de la República Democrática del Congo: "En la selva recogemos leña, cultivamos alimentos y comemos. La selva proporciona todo: legumbres, toda clase de animales, y eso nos permite vivir bien. Por eso nos sentimos muy felices en nuestra selva, porque nos permite conseguir todo lo que necesitamos. Cuando oímos que la selva puede estar en peligro, eso nos preocupa, porque no podríamos vivir fuera de la selva. Y si alguien nos ordenara salir de la selva, quedaríamos con mucha rabia, porque no podemos imaginar una vida que no sea dentro o cerca de la selva. Cuando plantamos alimentos, tenemos comida, tenemos agricultura, y también caza, y las mujeres recogen mariscos y peces en los ríos. Tenemos diferentes tipos de legumbres, y también plantas comestibles de la selva, y frutas y todo tipo de cosas que comemos, que nos dan fuerza y energía, proteínas, y todo lo que necesitamos".

El comercio de servicios ambientales ignora esa visión de los pueblos de la selva. Se trata de un nuevo mecanismo de mercado, por lo cual la naturaleza es cuantificada en unidades comercializables.

Esta idea, que suena como absurda, surgió en los países industrializados del hemisferio Norte en la década de 1970, cuando se dio la crisis ambiental. Europa y los Estados Unidos comprendieron que los recursos naturales son limitados. La Tierra no tiene forma de ser ampliada. Y está enferma, contaminada y degradada.

Ante esto los ideólogos del capitalismo propusieron valorar los recursos naturales para salvarlos. Calcularon el valor de los servicios ambientales entre US$ 160 mil y 540 mil millones (el PIB mundial, o sea la suma de bienes y servicios, totaliza actualmente US$ 620 mil millones). "Es el momento de reconocer que la naturaleza es la mayor empresa del mundo, trabajando para beneficiar al 100 % de la humanidad, y lo hace de gratis", afirmó Jean-Cristophe Vié, director del Programa de Especies de la IUCN, principal red global para la conservación de la naturaleza, financiada por gobiernos, agencias multilaterales y empresas multinacionales.

En 1969 Garret Hardin publicó el artículo "La tragedia de los comunitarios", para justificar la necesidad de cercar la naturaleza, privatizarla, y garantizar así su preservación. Según el autor, el uso local y gratuito de la naturaleza, como lo hace una tribu indígena, acaba en destrucción (lo que no corresponde a la verdad). La única forma de preservarla para el bien común es volverla administrable por quien tenga competencia, o sea las grandes corporaciones empresariales. He ahí la tesis de la economía verde.

Pero de sobra sabemos cómo enfocan ellas la naturaleza: como mera productora de "commodities". Por lo cual empresas extranjeras compran, en el Brasil, cada vez más tierras, lo que significa una desapropiación mercantil de nuestro territorio. (Traducción de J.L.Burguet)

- Frei Betto es escritor, autor de "El amor fecunda el Universwo. Ecología y espiritualidad", entre otros libros. http://www.freibetto.org/>    twitter:@freibetto.
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Jueves, 05 Abril 2012 16:54

A veinte años de la Agenda 21

A veinte años de la Agenda 21
Puntos esenciales del documento aprobado en Río’92 no se han cumplido


El 13 de junio de 1992, 178 países aprobaron la Agenda 21 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (Cumbre de la Tierra) de Río de Janeiro. Esta Agenda es un plan integral de medidas que deben tomarse a nivel mundial, nacional y local en todos los ámbitos en los que los seres humanos afectan directamente a la Madre Tierra.
 
La Cumbre de la Tierra eligió como escenario un país sudamericano porque en este continente están los Andes y la Amazonía, que alberga las reservas estratégicas de agua y biodiversidad. Y se realiza en un año clave para los pueblos indígenas: 1992, cuando se cumplían los 500 años de la invasión europea y empezábamos a visibilizarnos, a articularnos, a pasar de la resistencia a la propuesta y la acción.
 
En esos años, mientras en el mundo se avanzaba en el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y empezaba una seria preocupación por el cambio climático, en nuestro continente y el mundo se imponía la globalización neoliberal. Nuestros Estados se abrieron a las inversiones, principalmente extractivas, lo que fue aparejado a un proceso de militarización territorial, de criminalización del ejercicio de derechos y de la planificación de megaproyectos de infraestructura (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana – IIRSA, Plan Puebla-Panamá).
 
Poco o nada se ha avanzado en el cumplimiento de la Agenda 21. Por el contrario, las emisiones de gases de efecto invernadero han crecido exponencialmente. Uno de los puntos centrales de la Agenda 21 es el cambio de los patrones de consumo, pero los países responsables de las mayores emisiones se oponen radicalmente a hacerlo. Entonces, los ojos del mundo se vuelven a los pueblos indígenas, que supimos y sabemos convivir en armonía y equilibrio con la Madre Tierra desde hace miles de años.
 
Los pueblos indígenas nos identificamos con la Madre Tierra, en esta identificación se sustenta nuestra cosmovisión, nuestra cultura, nuestro modo de vida. Los pueblos indígenas andinos siempre supimos adaptarnos, conservar y desarrollar la biodiversidad, el agua, la vida.
 
Ante la amenaza de la crisis climática de acabar con todas las formas de vida, el agua y la biodiversidad se convierten en recursos estratégicos. Y la voracidad de las multinacionales y los países ricos apunta a la región andina, que alberga grandes reservas de estos recursos. Una voracidad que contradice dos puntos centrales de la Agenda 21: la conservación de la biodiversidad biológica y la protección de la calidad y el suministro de recursos de agua dulce.
 
En la región andina, la minería se instala en nuestras cabeceras de cuenca, acaparando y destruyendo nuestras fuentes de agua. En el Perú, por ejemplo, a inicios de la década del 90 las concesiones mineras ocupaban 2 millones trescientas mil hectáreas y a finales del año 2010 ya superaban los 21 millones 280 mil hectáreas. Y solo en un año (noviembre de 2008 a noviembre de 2009) estas pasaron del 13.46% al 15.38% del territorio nacional. De las 5.680 comunidades reconocidas y con títulos de propiedad, 3.326 se encontraban a fines del siglo XX con parte de sus territorios ocupados por concesiones mineras.

 

Alarmante desglaciación

 

Otro de los puntos centrales de la Agenda 21 es la ordenación de los ecosistemas frágiles: desarrollo sustentable de las montañas. Contrario a ello, según el Informe Stern, en los Andes tropicales los glaciares se han reducido en una cuarta parte en los últimos 30 años. Ciudades como Quito y Lima y más del 40% de la agricultura en los valles andinos dependen del agua procedente de los glaciares andinos.
 
La región andina concentra el 95% de los glaciares tropicales del mundo. El 71% de ellos están en Perú, el 22% en Bolivia, el 4% en Ecuador y el 3% en Colombia. En todos se observa un franco retroceso producto del calentamiento global.
 

Una respuesta integral: el Buen Vivir

 
Otros dos puntos de la Agenda 21 son el reconocimiento y fortalecimiento del papel de los pueblos indígenas y la información para la toma de decisiones. Contrario a ello, los pueblos indígenas y sus organizaciones estamos excluidos en la formulación y ejecución de los programas nacionales e internacionales sobre el cambio climático y de todos los mecanismos de negociación. No solo nos impiden participar, ni siquiera nos informan.
 
Pese a esta exclusión, los pueblos indígenas continuamos consolidando nuestras organizaciones, articulándolas y avanzando en la construcción de propuestas basadas en nuestros derechos y nuestros paradigmas, como el Buen Vivir. En el continente hemos construido el Foro Indígena del Abya Yala sobre Cambio Climático.
 
Los pueblos indígenas planteamos una respuesta integral: cambiar el modelo de vida volviendo al equilibrio y la armonía con la Madre Tierra. Planteamos la alternativa del Buen Vivir. Vivir bien es la vida en plenitud. En armonía con los ciclos de la Madre Tierra, del cosmos, de la vida y de la historia, y en equilibrio con toda forma de existencia, en permanente respeto de todos. Vivir bien significa comprender que el deterioro de uno es el deterioro de todos.
 
Buen Vivir es democracia comunitaria, que es el ejercicio diario de consulta y participación en nuestras asambleas. Donde la autoridad es un servidor. Es el mandar obedeciendo. Buen Vivir es trabajar sin competencia y sin explotación. No acumular sino satisfacer las necesidades de todos. Frente a la economía acumuladora, competitiva y depredadora, proponemos la economía comunitaria, respetuosa de la vida y la naturaleza. Para lograr el Buen Vivir, los pueblos indígenas proponemos un Estado Plurinacional, que es el reconocimiento constitucional de todas las culturas en igualdad de condiciones.
 

El gran desafío: cambiar el modelo

 
La crisis climática, el saqueo y la depredación de la Madre Tierra, son la esencia misma del modelo capitalista neoliberal. La respuesta es cambiar este modelo de desarrollo actual de inequidad social, por el desarrollo sostenible y no solamente la reforma de las políticas ambientales
 
Cambiar el modelo significa responderante los impactos negativos del extractivismo y ejercer nuestro derecho al desarrollo propio, es decir, a decidir libremente el desarrollo que aspiramos los pueblos y comunidades locales. Esto implica el derecho a la consulta y consentimiento previo, libre e informado para toda actividad y proyecto en nuestros territorios. Es el ejercicio de nuestro derecho a la libre determinación.
 
Para el plazo inmediato, planteamos suspender las actividades extractivas en nuestros territorios hasta que nos garanticen los mecanismos de consulta, consentimiento y vigilancia ambiental, y hasta que se haya hecho una zonificación económica y ecológica que señale claramente dónde puede haber actividades extractivas y dónde no puede haberlas.
 
Es también fundamental asumir el agua como un derecho colectivo. Priorizar su uso para el consumo humano y la agricultura, ganadería, forestal y acuicultura. Nos oponemos a su mercantilización.Debemos evitarsu privatización y acaparamiento por unos pocos. Y excluirla de las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio y los tratados de libre comercio (TLC).
 
Un tema central en este debate son las “falsas soluciones”, que mercantilizan la vida: mercado de carbono y REDD, energías peligrosas como la nuclear, los agrocombustibles, las represas y los transgénicos. La alternativa es reconocer y apoyar los conocimientos tradicionales y estrategias propias de nuestros pueblos dirigidas a la mitigación y adaptación al cambio climático. Cumpliendo uno de los puntos centrales de la Agenda 21: la cooperación internacional para el desarrollo sostenible, los pueblos indígenas debemos acceder a los fondos de adaptación, creación de capacidades, transferencia de tecnología y otros.
 
Es indispensable atender las verdaderas soluciones: producción y consumo responsables, especialmente en los países industrializados culpables de las excesivas emisiones, promoviendo las energías renovables, el pago de la deuda ecológica y la justicia climática.
 
En resumen, nuestras propuestas centrales son:
 
1. Reconocimiento de la cultura como cuarto pilar del desarrollo sostenible. La diversidad natural y la diversidad cultural están íntimamente ligadas y deben ser igualmente protegidas.
 
2. Reconocimiento de la Declaración ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la OIT como estándares de derechos para la implementación del desarrollo sostenible a todos los niveles.
 
3. Salvaguardar los territorios. Reconocimiento de la gestión tradicional de los pueblos indígenas de las cabeceras de cuencas, bosques, glaciares, zonas de alta biodiversidad.
 
4. Reconocimiento, protección y promoción de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas.
 
5. Incorporar la visión y los derechos de las mujeres de forma transversal en todos los programas de desarrollo sostenible y economía verde. al acceso a los territorios de las mujeres para asegurar la supervivencia de los pueblos.
 
Las propuestas de los pueblos indígenas para enfrentar el calentamiento global y sus efectos parten de la perspectiva de los derechos de la Madre Naturaleza y los derechos de los pueblos indígenas: a la autodeterminación, a la identidad, a los territorios, al consentimiento previo, libre e informado. Ese es el reto que hemos asumido y estamos cumpliendo.
 
- Miguel Palacín Quispe, Coordinador General de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas - CAOI
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En El Quimbo, primero la obra y después la licencia
Amor al río. Cientos de huilenses que creyeron en los anuncios gubernamentales al aceptar la instalación de diversas mesas de trabajo para “discutir” la problemática desprendida del proyecto hidroeléctrico El Quimbo, una vez burlados en su confianza y dignidad, de nuevo se movilizaron ante el anuncio que confirmaba el desvío del río Magdalena para el pasado 14 de febrero. Sin pensarlo dos veces, con todo ahinco, reiniciaron el Paro Regional por la Defensa del Territorio.

La lucha de este sector del país ha sido intensa, y en su primera fase –paro del 3 al 17 de enero– lograron parar y establecer unos mínimos acuerdo con el Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, los mismos que fueron burlados tras el paso de unos pocos días. De esta manera el país quedó en vilo por el ataque que sufre el más importante de sus ríos.

Quieren río sin gente


La reactivación del paro se inicia con el llamado a concentrarse a orillas del río Magdalena para evitar su desviación por un túnel de aproximadamente 800 metros. Esta desviación estaba programada por parte de la empresa para los días 8 y 9 de febrero y tenía como objetivo comenzar las obras correspondientes al punto donde necesitan interrumpir el río para construir la hidroeléctrica. Llegada la fecha, los representantes de la protesta son llamados a reunirse en Bogotá con el Ministerio del Interior para discutir la situación, de cuyas deliberaciones surge un preacuerdo para presentárselo al Ministerio del Medio Ambiente, quien no se compromete con el mismo y tampoco adelanta la convocatoria a la audiencia pública acordada desde el 18 de enero.

En el preacuerdo se le solicita al Ministerio del Medio Ambiente: actualizar el censo realizado; identificar los impactos de índole socio-económica, cultural y ambiental; establecer las compensaciones, realizar los estudios, y hacer seguimiento y control. De ser aceptadas las peticiones, Asoquimbo se compromete con el retiro de los manifestantes de la orilla del río para el normal desarrollo de las obras, en la medida en que la empresa garantice el mínimo vital de las comunidades mientras se establecen (en caso de la comunidades aprobar la obra) las condiciones definitivas de reasentamiento y compensaciones. La licencia que otorgó el gobierno de Uribe se pasó por la faja la realización seria de estos cinco puntos.
El silencio del Ministerio va de la mano con la orden de desalojo programada por parte de la Alcaldía de Paicol para el martes 14 de febrero, en razón de que la empresa solicitó amparo policivo por considerar que los pescadores estaban invadiendo la margen del río.

Más de un mes


En los primeros 15 días de protesta, la comunidad se ubicó en el puente Paso El Colegio, entre los municipios de Paicol y Gigante, en la vía a La Plata. Desde allí lograron paralizar las obras mediante el bloqueo de la entrada. Posteriormente, la comunidad se trasladó a cinco minutos de allí, sobre un costado del río, para protegerlo y evitar su desvío, mientras en la margen de enfrente se encuentra la empresa Endesa-Engesa. Más exactamente la comunidad se ubicó en la playa de la vereda Domingo Arias (Paicol). Estos son los lugares donde se ha concentrado la protesta según las circunstancias.

En el lugar han llegado a reunirse aproximadamente hasta 500 manifestantes. Como algunas personas o delegaciones no pueden estar todos los días en el sitio de concentración, salen a cumplir con sus obligaciones cotidianas y regresan pasadas algunas horas o algunos días. Por su parte, la fuerza pública también se ha instalado en este mismo sitio, tanto Policía como Ejército, lo mismo que el infaltable Esmad, grupo que tiene como prioridad evitar el bloqueo a la entrada de la obra.

El Ministerio le tiene miedo a la Audiencia Ambiental


En la mesa de diálogo sobre la problemática generada por la construcción del proyecto hidroeléctrico El Quimbo, la exploración petrolera de los municipios de Gigante-Garzón del proyecto llamado VSM32 de la empresa Emerald Energy y la destrucción de vías en el Suroccidente del Huila, el día 17 de enero en Bogotá entre el gobierno y la comunidad, se llegó a un acta de compromisos y acuerdos que contemplaba: la realización de la Audiencia Ambiental, el desarrollo de mesas temáticas de control y seguimiento que recogieran la información para la audiencia con el acompañamiento de los entes de control, el compromiso del Ministerio de tomar medidas para proteger los derechos humanos de los afectados y del medio ambiente a partir del resultado de las mesas del día 3 de febrero y detener el desvío del río Magdalena programado para el día 8 y 9 de febrero.

El día 25 de enero, cuando comenzaron las mesas temáticas, el Ministerio rompe el acuerdo con el argumento que una parte de los manifestantes no se había retirado y se mantenían concnetrados sobre la margen del río. Es necesario aclarar que estos manifestantes ya no están haciendo bloqueo a la entrada de las obras y muchos de ellos son pescadores que trabajan en esta zona.

A pesar de las dificultades, las siete mesas instaladas (pescadores, campesina, transportadores y mineros, ambiental, vías y de evaluación) se desarrollan con la presencia de funcionarios asignados de los Ministerios de Agricultura y Trabajo, el ICA y el Incoder, y se sumaron la Contraloría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo. El desarrollo de estas mesas contaron con la presencia de aproximadamente 3.000 personas y sus resultados concluyeron que en la región se vive una crisis humanitaria generada por el megaproyecto El Quimbo.

Pese a esto, el Ministerio del Medio Ambiente no procedió con el aval para la realización de una Audiencia Pública Ambiental, debate que es necesario encarar porque la actual licencia y el comienzo del proyecto fueron impuestos por el gobierno de Uribe de manera irregular, proceso que hasta ahora no ha sido replanteado por la administración de Santos.

¿Quién es el invasor?


¿La empresa española Endesa Emgesa o los pescadores que históricamente han permanecido en este territorio? Ante el hecho de calificar a los pescadores de invasores por permanecer en la margen del río, Asoquimbo solicitó amparo policivo a los bienes de uso público, con fundamento en la Ley 1242 de 2008, que declara como bien de uso público una franja de terreno que se extiende 30 metros por cada lado del cauce de los ríos de la nación; y la Ley 13 de 1990, que reconoce la actividad pesquera como de utilidad pública e interés social. En la misma solicitud se exige que se esclarezca el uso abusivo de la margen del río Magdalena y las invasiones a los bienes de uso público de la nación por parte de la empresa Engesa S.A.

Crisis humanitaria


Desde hace cuatro años, Asoquimbo investiga y denuncia la problemática de El Quimbo, a la cual el Gobierno ha prestado oídos sordos. Esta problemática se ha incrementado, y hoy, con el resultado de las mesas de seguimiento y control, se evidencia que en la región se presenta una crisis humanitaria. que obedece a la destrucción de las cadenas productivas y la seguridad alimentaria, el desplazamiento estatal, el desempleo, el daño de los ecosistemas, las afectaciones psicosociales, la ruptura de los tejidos sociales, los daños al patrimonio arqueológico, el riesgo sísmico y la vulneración de los derechos fundamentales de los afectados y el derecho colectivo al medio ambiente sostenible.

La crisis bien pudiera multiplicarse de hacerse realidad la construcción de la represa. Pero, además, extenderse a otras regiones a partir de las consecuencias que tendría el embalse del río, sumado a los cambios climáticos que de manera notoria padece el país.

De ser así, la lucha de Asoquimbo y otras comunidades del Huila –para que el maltratado río Magdalena sobreviva–, debiera ser la lucha de todo el país. ¿Qué se dice en el interior y en la costa norte colombiana?



Cuadro 1


Desalojados los manifestantes de El Quimbo


Al cierre de la presente edición se conoce el violento desalojo de los manifestantes opuestos a las obras de El Quimbo. El martes 14 de febrero, tras múltiples dilaciones y artimañas oficiales para ganar tiempo a favor de las empresas contratistas, la comunidad huilense opuesta al proyecto del embalse El Quimbo, que implica el desvío del río Magdalena, fue desalojada violentamente por el Esmad. La arremetida policial se llevó a cabo en la playa del río Magdalena (vereda Domingo Arías) entre los municipios de Paicol y Gigante, a cinco minutos de Puente Paso el Colegio (Vía a la Plata).

El desalojo, que dejó tres heridos, uno de ellos el obrero de construcción Luis Carlos Trujillo Obregón, quien según reporte del Hospital Universitarios de Neiva perdió su ojo derecho, se lleva a cabo tras mes y medio de protesta de la comunidad huilense afectada de manera directa por el proyecto El Quimbo, y tras una frustrada acta de acuerdos y compromisos firmada el pasado 17 enero, dilatada de manera perversa por parte del Ministerio del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Guardando ciertas formalidades, el acto para el desalojo fue precedido por la lectura de un documento a cargo de la personera del municipio de Paicol, quien llegó al lugar gracias a una lancha facilitada por la empresa Endesa Emgesa, responsables de la obra. El sitio autorizado para el acto policial, al cual se hacia referencia en el documento, no correspondía al lugar donde se encontraban ubicados los manifestantes. Pese a ello, con gases lacrimógenos y bombas de ruido fueron expulsados del lugar, sin recato ni miramientos con niños y mujeres embarazadas, cerca de 400 personas, muchas de las cuales son grupos familiares que viven de la pesca. Las personas fueron sacadas del lugar y metidas en chivas contratadas y facilitadas por la empresa contratista de la obra. La orden era llevarlos y no parar en sitios cercanos.

Mientras sucedía el desalojo, se encontraba afuera de la misma concentración de protesta otro grupo de manifestantes, integrado por cerca de 250 personas, las cuales no habían podido ingresar porque desde la noche anterior el ejercito impedia la circulación y concentración de manifestantes, excepto para la empresa Endesa Emgesa, quien sí tenía libre movilidad para sus empleados y sus vehículos. La inconformidad de los manifestantes, entre ellos los representantes de Asoquimbo, los medios de comunicación que empezaron a transmitir desde allí y las gestiones del Observatorio Internacional de Paz que acompaña a la comunidad, hizo que aceptaran la entrada de algunos medios de comunciación, excepto los independientes.




Cuadro 2

Y el ministro no ve


José Antonio Vargas Lleras, es el actual presidente de la empresa de energía Codensa, que también presta servicios en Bogotá. Esta empresa, y Emgesa, son las encargadas de la comercialización y distribución de energía, a su vez estas empresas tienen como una de sus principales capitalizadoras a la empresa Endesa Enel, propietarias del proyecto El Quimbo. Hay que aclarar que Emgesa es la filial de la empresa española Endesa y que Enel es una empresa de capital italiano. Como ministro del Interior funge Germán Vargas Lleras, quien se declaró “impotente” ante los reclamos elevados por los afectados por el proyecto El Qjuimbo, violados en su integridad física, derechos políticos y humanos.

Para el profesor Miller Dussan, llama la atención la declaración como “impotente” tomado por el Ministro del Interior ante decisiones y actuaciones de otras instancias oficiales que afectaban la comunidad. Pasividad que permitió el 14 de febrero el desenlace parcial que ha tenido este conflicto.




Cuadro 3

Cronología de una manipulación


Auto No. 517 de 31 de julio de 1997 del Ministerio de Ambiente
 
En el año 1997 la empresa Central Hidroeléctrica de Betania inició ante el Ministerio de Ambiente los trámites para la solicitud de licencia ambiental para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, al sur del departamento del Huila entre las cordilleras Central y Oriental, sobre la cuenca alta del río Magdalena, al sur del embalse de Betania. Se declaró no viable el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, teniendo en cuenta el impacto que este generaría sobre el componente social como resultado de la afectación de las mejores tierras con aptitud agrícola de la región y por la dificultad de restituir la actividad productiva de la zona.
El 13 de julio de 2007La empresa EMGESA S.A E.S.P. anexó información técnica sobre el proyecto a fin de que el Ministerio de Ambiente se pronunciara sobre la necesidad de realizar Diagnóstico Ambiental de Alternativas.
Auto No. 515 del 22 de febrero del 2008. Ministerio de AmbienteEstableció que el “Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo”, localizado en jurisdicción de los municipios de Garzón, Gigante, Agrado y Altamira, en el departamento del Huila, de la empresa EMGESA S.A. E.S.P., no requería presentación de Diagnóstico Ambiental de Alternativas y fijó los términos de referencia para elaboración de Estudio de Impacto Ambiental.
El 25 de marzo de 2008.EMGESA S.A. E.S.P. solicitó al Ministerio de Ambiente, licencia Ambiental para el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, localizado en jurisdicción de los Municipios de Garzón, Gigante, El Agrado, Paicol, Tesalia y Altamira, en el Departamento del Huila.


Auto No. 1129 del 10 de abril de 2008 del 10 abril del 2008.
Ministerio de Ambiente Inició el trámite administrativo de la Licencia Ambiental solicitada por la empresa EMGESA, para el Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo. Esta decisión fue publicada en la Gaceta Ambiental de este Ministerio en el mes de abril de 2008.
El 6 de agosto de 2008, memorando 2008035618. Dirección de Energía del Ministerio de Minas y Energía Emitió concepto técnico favorable para que se declaren de Utilidad Pública e Interés Social las áreas requeridas para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo.
Resolución 321 del 1 de septiembre del 2008. Ministerio de Minas EnergíaDeclaró de utilidad pública e interés social los terrenos necesarios para la construcción y operación del Proyecto Hidroeléctrico el Quimbo.
Resolución 233 del 16 de diciembre del 2008. Ministerio de AmbienteOrdenó apertura de investigación ambiental a la empresa EMGESA por haberse verificado el inicio de las obras para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo, antes del otorgamiento de la respectiva licencia ambiental.

Oficio 4120-E1-37202 del 2 de abril de 2009. Procuraduría Delegada para Asuntos Ambientales y Agrarios.
Solicitó al Ministerio de Ambiente abstenerse de otorgar licencia ambiental para la construcción del proyecto hasta tanto no se haya sustraído el área de la zona de reserva forestal.
Resolución No. 0899 del 15 de mayo del 2009. Ministerio de AmbienteOtorgó licencia ambiental para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico el Quimbo. En esta misma resolución el MAVDT, sustrajo del área de Reserva Forestal de la Amazonía, declarada por la ley 2 de 1959, una superficie de 7482.4 Hct, para el desarrollo de las actividades correspondientes al Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo.
Resolución 2188 del 6 de noviembre de 2009. Ministerio de Ambiente.Declaró la exoneración de responsabilidad de la investigación administrativa y ambiental adelantada contra la empresa EMGESA por presunta iniciación de del proyecto Hidroeléctrico “El Quimbo”.

El 22 de enero del 2010. EMGESA S.A ESP
Presentó ante la Procuraduría Judicial para Asuntos Administrativos solicitud de conciliación extrajudicial, en calidad de convocante, mencionado como convocado al MAVDT. Mediante esta solicitud la empresa proponía llegar a un acuerdo sobre la revocatoria parcial y la modificación de algunas de las obligaciones que le habían sido impuestas por el MAVDT mediante las resoluciones 0089 y 1628 del 2009.

Fallo del 31 de agosto del 2010, proferido por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca
Pronunciamiento sobre la Conciliación Extrajudicial remitida por el Procurador Décimo Judicial Administrativo delegado ante el Tribunal Administrativo de Cundinamarca , realizada entre la Nación – Ministerio del Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial y EMGESA S.A E.S.P, manifestando que el mecanismo previsto para la modificación de la licencia ambiental no era la Conciliación Extrajudicial y considerando que en el proceso de modificación de la licencia ambiental contenido en el acuerdo conciliatorio, no fueron consultadas las instancias administrativas que habían conceptuado previamente sobre el Estudio de Impacto Ambiental, que sirvió de fundamento a la expedición de la licencia ambiental, sin aportarse prueba alguna de la intervención de estas autoridades.
Resolución 1814 del 17 de septiembre del 2010. Ministerio de Ambiente.Modificó las obligaciones establecidas en las resoluciones 0899 del 15 de mayo del 2009 y 1628 del 21 de agosto del 2009.
7 de abril del 2010.Defensoría del Pueblo Solicitó al Ministerio de Ambiente ordenar la suspensión del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo
Resolución 971 del 27 de mayo del 2011. Ministerio de AmbienteModificó la licencia ambiental en el sentido de autorizar la construcción de una vía, la explotación de material de arrastre y de adicionar unos permisos para el uso, aprovechamiento y/o afectación de los recursos naturales renovables
Resolución 1096 de 14 de junio del 2011. Ministerio de AmbienteImpuso a EMNGESA medidas preventivas, entre estas: i) la suspensión de las actividades de compra y negociación de predios afectados por el proyecto hasta que se realizaran un conjunto de acciones indicadas en los numerales 1.1 a 1.8 de la resolución mencionada; ii) la suspensión inmediata de las actividades de extracción de materiales y operación de la zona industrial contigua a la vereda de Domingo Arias, del municipio de Paicol, o ubicadas dentro de la misma, hasta que la empresa presente las medidas de manejo para prevenir, mitigar, corregir o compensar los impactos ambientales relacionados con dichas actividades y estas sean aprobadas por el MAVDT.

Resolución 1826 del 12 de septiembre del 2011. Ministerio de Ambiente.
.
Levanto las medidas preventivas impuestas, mediante la resolución 1096 del 2011, garantizando a la empresa la continuidad de las obras, sin verificarse la realización del estudio de vulnerabilidad, y en general sin la cuantificación y compensación de los daños causados al patrimonio económico, social y ambiental de la nación, y sin el restablecimiento de los derechos de los diferentes grupos poblacionales afectados con la construcción del Proyecto


Auto 015 del 2011. Contraloría General de la República
Inicio indagación preliminar tendiente a establecer los daños causados, por los presuntos vicios de procedimiento en el trámite de la licencia ambiental para la construcción del Proyecto Hidroeléctrico El Quimbo.
Enero 23 del 2012Se reitera ante el Ministerio de Ambiente la solicitud de Audiencia Ambiental, presentada inicialmente el 5 de enero del 2012, por parte de La Asociación de afectados por el proyecto hidroeléctrico El Quimbo -ASOQUIMBO-, La Corporación COM- UNIDAD, la Asociación Cultural y Ambientalista del Sur -ACAS-, y el Instituto Latinoamericano para una Sociedad y un Derecho Alternativos – ILSA-

Febrero 8 del 2012
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“Lo ambiental debe ser social”

“Lo ambiental debe ser social”

“Las políticas ambientales sólo lograrán consenso si se articulan con políticas para la justicia social”, sostiene Olav Kjorven, director del Departamento de Políticas para el Desarrollo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El destacado funcionario internacional asegura que la conferencia Río+20, sobre desarrollo sustentable, que se efectuará en junio próximo, “puede hacer posible establecer una agenda diferente”. Admite los graves problemas ambientales que enfrenta la humanidad –el crecimiento en la emisión de gases de efecto invernadero, la “crisis de extinción de especies”, la sobreexplotación pesquera, el desmanejo del agua dulce–, pero señala cambios positivos en lugares previsibles –como Noruega– y menos previsibles –como China o México–. Destaca también logros en el orden de la sociedad civil, tanto en el aspecto social –los ocupantes de Wall Street, los movilizados en países árabes– como en el ambiental: la creciente conciencia, en las religiones, de que es responsabilidad de los creyentes velar por la integridad de la Creación... también en términos ambientales.
 

–En los últimos años, sucesivas conferencias internacionales sobre cambio climático no registran avances significativos, mientras los plazos se acortan cada vez más. ¿Podría revertirse esta situación en la Conferencia sobre Desarrollo Sustentable Río+20, este año?

–Es frustrante ver que el progreso de una reunión a otra es tan lento, que es tan difícil lograr acuerdos fuertes. También debemos reconocer que se trata de cuestiones complejas, asuntos políticos, donde los países tienen diferentes intereses. Sin embargo, desde la Conferencia de Río hace 20 años hasta hoy, hemos visto progresos. El ejemplo más conocido es el del control de la emisión de sustancias químicas que afectaban la capa de ozono. Sobre la base de este éxito, en los últimos años la cooperación internacional logró resultados también en el control de otras sustancias. Otro sector con progresos es el de los bosques: si bien hay mucha deforestación en el mundo, en distintos países hemos visto una reversión: es el caso de China; también México, hace poco, pudo revertir la tendencia a la deforestación. Costa Rica lo logró hace tiempo, y hoy tiene mucho más bosque que hace 20 años. En el caso de la pesca, la explotación descontrolada condujo al colapso de muchas especies, pero también hay ejemplos de sistemas de manejo que aseguran la sustentabilidad: así se lo logró en Noruega, mi país, y en otras partes del mundo. Respecto del consumo de agua dulce, algunos países han establecido políticas que aseguran el agua a largo plazo para la agricultura, la industria y el consumo humano.
 

–¿Qué otras áreas siguen pendientes?

–El caso más reconocido es el del cambio climático: las emisiones de efecto invernadero crecen cada vez más. En el orden de la biodiversidad, donde la situación es realmente grave, la crisis de extinción de especies ya empezó: si no actuamos rápidamente, en los próximos años presenciaremos un desastre. En 2010, en Nagoya, Japón, se celebró un compromiso internacional que, si se pone en marcha, permitirá revertir la tendencia, pero su cumplimiento depende de que se pueda avanzar la cuestión del cambio climático. En Río habrá que buscar caminos para resolver las cosas de manera integrada, y en el tiempo que resta hasta junio, cuando se celebrará esa conferencia, tenemos que trabajar desde Naciones Unidas para que aquellos buenos ejemplos se extiendan y diseminen. Porque es cierto que lo conseguido no es suficiente y en demasiados campos los resultados son cada vez peores.
 

–¿Qué medidas concretas habría que tomar?

–Creo que esta conferencia podrá ser ocasión para establecer una agenda diferente. El año pasado ha mostrado una espectacular movilización de la sociedad civil: lo hemos visto con los cambios en el mundo árabe y con la emergencia de un movimiento global sobre la cuestión de la desigualdad, con la ocupación de Wall Street y movimientos similares en el mundo. Por otro lado se registra una movilización de capital privado y de políticas públicas a favor de las inversiones en energías renovables y otras tecnologías para un futuro ambiental más sustentable. En China, por ejemplo, es increíble lo que está pasando.
 

–¿Sí? Generalmente se atribuyen a ese país posiciones contrarias a la sustentabilidad ambiental.

–Si bien la contribución global de ese país a las emisiones de gases con efecto invernadero sigue creciendo, al mismo tiempo China está poniendo en marcha políticas muy fuertes hacia una economía más limpia, con un uso de energía más eficaz: es impresionante lo que hizo, en poco tiempo, en manejo de aguas y bosques. En esta línea va también la renovación del sistema de transportes, con trenes de alta velocidad, y la construcción de edificios con estándares de eficiencia ambiental muy elevados. Claro que, en una economía tan grande, los efectos de los cambios requieren mucho tiempo, quizás una década o dos. Todavía les queda mucho por hacer, pero muestran que es posible pensar de manera integrada.
 

–Usted mencionó también cambios en la sociedad civil: ¿podría dar ejemplos?

–Podemos mirar hacia Río como una ocasión para hacer valer lo que ya está pasando en la sociedad civil, en el sector privado y en muchos gobiernos, que en sus países establecen las bases para una transformación económica a futuro. Esto puede permitirnos capitalizar las cosas que han empezado a funcionar en estas dos décadas. Las religiones están actuando en términos que hace poco eran inimaginables. En la Iglesia Católica hay un reconocimiento de la responsabilidad del creyente con respecto a la Creación, en términos ambientales. Los católicos empiezan a hacerse cargo de la selva amazónica, no sólo en su dimensión secular sino como patrimonio espiritual. Y lo mismo está pasando en el Islam, el taoísmo, el hinduismo y otras religiones. Hay que trabajar mucho hasta la Conferencia de Río para consolidar esta mentalidad. Por eso es importante que representantes de los gobiernos se reúnan aquí, en Nueva York, para preparar esa conferencia.
 

–¿Cómo incide en esto la crisis económica mundial? En Estados Unidos, por ejemplo, hay datos de que las cuestiones ambientales tienden a quedar relegadas...

–Es un desafío que tenemos que vencer. No se puede impulsar una agenda verde si no se la vincula con una agenda para la equidad social, para el empleo, para la gente. Los votantes rechazarán toda agenda que se limite a cuestiones ambientales, sin beneficiar a la mayoría. Entonces, en Río, hay que lograr soluciones integradas: una agenda que sea, al mismo tiempo, para el planeta y para la gente. Por ejemplo, desde la perspectiva del cambio climático, es muy importante que los países reduzcan las subvenciones a las empresas petroleras que, al mantener artificialmente bajos los precios de combustibles no renovables, hacen más difícil el desarrollo de la energía renovable. Pero cuando se quita la subvención, el precio de los combustibles aumenta: en Nigeria, por ejemplo, la baja de esas subvenciones, muy ligada a la reducción del déficit presupuestario, dio lugar a demostraciones callejeras violentas. Es que la gente no hará suyas políticas incompletas: si aumenta el precio de los combustibles, hay que demostrar que se invierte en otra cosa: educación, protección social, sistema de pensiones. Hay que integrar la perspectiva ambiental con la perspectiva social.
 

–¿Cómo evalúa la situación de América latina y de la Argentina en particular?

–Es impresionante lo que la Argentina logró en el orden económico social durante los últimos años: subió el producto, bajó la tasa de desocupación, se redujo la pobreza y la desigualdad. Esto muestra que este país puede acceder a transformaciones rápidas, y esto también debería ser posible en el orden ambiental. No tengo datos específicos sobre medio ambiente en la Argentina pero, si logra combinar las políticas de justicia social con políticas que mejoren las condiciones ambientales, podrá configurar, como proyecto nacional, la creación de una sociedad más justa y también más sostenible.
 

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El negocio de transgénicos huye de Europa por el rechazo social

Europa no es continente para transgénicos. El rechazo social y político en muchos países ha dejado a la UE muy atrasada en este terreno. Y el anuncio de que la multinacional alemana BASF trasladará a EE UU y a América del Sur la mayor parte de sus investigaciones sobre transgénicos es el último síntoma de la victoria de ecologistas y grupos de consumidores en esta dura pugna. De las grandes del sector, solo Bayer mantiene centros de investigación en Europa.

 
El gigante químico alemán BASF justifica su decisión en la baja demanda de estos productos en Europa. Según la portavoz Julia Meder, la multinacional proseguirá sus investigaciones genéticas en el continente americano. BASF cierra sus tres laboratorios genéticos con la consiguiente reducción de plantilla y traslada su sede central de biotecnología de Limburgerhof (Renania) a Raleigh (Carolina del Norte).
 

Los productos modificados genéticamente “no encuentran suficiente aceptación en Europa” para justificar las inversiones. Solo España, dice, “es aparentemente excepción”. Pero en conjunto “el mercado europeo es demasiado reticente” para que sea rentable.
 


En 2004 la suiza Syngenta tomó una decisión similar. Como Monsanto, Dow y Dupont no mantienen centros de investigación en Europa, eso implica que de las grandes firmas del sector solo Bayer mantiene centros en la UE.
 

Carel du Marchie Sarvaas, director de Biotecnología de Europa Bio, asociación empresarial del sector, considera que la situación es desastrosa. “Hablamos de puestos de trabajo para doctorados, bien remunerados, y las empresas europeas se las llevan a EE UU. Es la típica cosa que debería hacer reflexionar a la gente”. BASF no ofrece cifras sobre las inversiones canceladas, pero asegura que ha investigado por valor de más de 1.000 millones de euros en los últimos 15 años.
 

Las dificultades de implantación en Europa no se deben tanto a restricciones legales para la investigación y el cultivo como al rechazo del consumidor. Un eurobarómetro de 2010, con 16.000 encuestas constató un incremento de rechazo a los transgénicos: había subido del 57% de 2005 hasta el 61%. Mientras, el apoyo bajó del 27% al 23% (en España del 66% en 1996 al 35%). “Al contrario que la industria y los científicos, los europeos consideran que los organismos genéticamente modificados no ofrecen beneficios y son inseguros”, concluyó. Eso, pese a que en las casi dos décadas de uso de transgénicos hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha avalado su seguridad. Entonces solo seis países cultivaban transgénicos: España (líder en maíz resistente a la plaga del taladro), la República Checa, Portugal, Rumania, Polonia y Eslovaquia. En Europa había solo unas 100.000 hectáreas, comparadas con 134 millones en el mundo.


La situación es tal que Francia, Alemania, Hungría, Grecia, Austria, Luxemburgo y Bulgaria han prohibido el maíz cultivado en España. Y hay otros como Austria que votan sistemáticamente contra la opinión de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria. En EE UU y en los países en desarrollo, en cambio, hay mucho menos debate. Carlos Vicente, director de Biotecnología de Monsanto para España, afirma que el parón europeo no afectará al desarrollo mundial: “Países muy importantes en la producción de materias primas agrícolas, como Canadá, EE UU, Brasil, Argentina, China o India, por ejemplo, siguen avanzando en el desarrollo de la biotecnología agrícola”.

 
BASF logró en 2010 la licencia de cultivo de una patata transgénica. Está genéticamente modificada (la firma la llama “mejorada”) para que contenga más almidón de uso industrial que una patata normal. Eso generó una ola de protestas en Alemania.

 
La patata Amflora ha llegado a cultivarse legalmente en un estado oriental del país. El Gobierno regional ordenó su confiscación cuando se supo que en Suecia se habían cultivado entre las Amflora otros tipos de patatas modificadas que carecían de licencia. BASF no comercializa directamente productos agrícolas, sino que colabora con empresas como Monsanto o Bayer. Con ellos desarrolla las semillas modificadas, que llegan al mercado a través de estos socios.


La retirada de BASF del continente generó ayer un debate político en Alemania. Los liberales del DFDP lamentaron la “pérdida para el desarrollo científico”. La política “no ha sabido atajar una corriente de pensamiento anticientífica y ajena a la realidad”, dijeron. Parlamentarios de Los Verdes, en cambio, aseguraron que la decisión de BASF se debió meramente al “fiasco comercial” de sus productos agrícolas.

 
Los ecologistas celebraron el anuncio como un triunfo: “La decisión de BASF es un aviso para firmas como Monsanto, Syngenta o Bayer, que siguen presionando para introducir cultivos transgénicos en Europa. El ejemplo de BASF muestra que forzar la voluntad de los consumidores y de la gran mayoría de agricultores, ni siquiera es rentable económicamente”, manifestó en un comunicado Amigos de la Tierra.

 
El profesor de Investigación del CSIC Pere Puigdomènech opina que la retirada de BASF “se puede ver como una victoria ecologista o como una pérdida para Europa, porque la biotecnología aplicada a la alimentación no se va a frenar. Brasil, por ejemplo, ha hecho una judía transgénica y EE UU debate ahora la aprobación de la alfalfa”. Puigdomenech destaca otro aspecto, que al perder la investigación, la UE también pierde el control: “Se importan millones de toneladas de grano transgénico pero no podremos controlar si lo producen otros y no tenemos la tecnología”.


Por Juan Gómez / Rafael Méndez Berlin / Madrid 18 ENE 2012 - 00:01 CET

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"No creo que sobrevivamos mil años sin dejar el planeta"
Ahora que he cumplido las tres veintenas más 10, espero que me perdonen por pensar en mi vida pasada y en el modo en que nuestra comprensión del estado del Universo ha cambiado. También intentaré mirar hacia el futuro, más allá del horizonte actual. (...)

En 1950, el lugar de trabajo de mi padre pasó a estar en el extremo norte de Londres, así que mi familia se trasladó cerca de allí, a la ciudad catedralicia de St. Albans. Mis padres compraron una gran casa victoriana con algo de carácter pero St. Albans resultó ser un lugar un tanto aburrido y conservador comparado con Highgate. En Highgate, nuestra familia parecía bastante normal, pero en St. Albans creo que seguramente nos consideraban unos excéntricos. Mi padre pensaba que no podíamos permitirnos un coche nuevo, de modo que compró un taxi de Londres de antes de la guerra y entre los dos construimos un barracón que servía de garaje. Los vecinos estaban indignados, pero no podían detenernos. Como la mayoría de los chicos, me sentía avergonzado por mis padres. Pero a ellos nunca les preocupó. Pienso que aprendí algo de ellos porque, en épocas posteriores de mi vida, a menudo he propuesto ideas que han indignado a mis compañeros.

Cuando inicialmente nos trasladamos a St. Albans, me enviaron a la Escuela Superior Femenina, que a pesar de su nombre, aceptaba a niños hasta los 10 años, pero más tarde fui a la Escuela St. Albans. Nunca estuve muy por encima de la media de la clase (era una clase muy inteligente). Mi aula estaba muy desordenada y mi caligrafía era la desesperación de mis profesores. Pero mis compañeros de clase me pusieron el apodo de Einstein, así que supongo que vieron indicios de algo mejor. Cuando tenía 12 años, uno de mis amigos apostó con otro una bolsa de caramelos a que yo nunca llegaría a nada. No sé si esta apuesta llegó a pagarse ni, en tal caso, en qué sentido se decidió. (...)

En octubre de 1962, cuando llegué a Cambridge, al DAMTP, el departamento de matemáticas aplicadas y física teórica, tenía 20 años. Había solicitado trabajar con Fred Hoyle, el astrónomo británico más famoso de la época. Digo astrónomo porque la cosmología apenas era reconocida entonces como una disciplina legítima. Sin embargo, Hoyle tenía ya suficientes alumnos, así que me llevé un gran chasco cuando me asignaron a Dennis Sciama, de quien no había oído hablar. Pero menos mal que no estudié con Hoyle, porque me habría visto arrastrado a defender su teoría del estado estacionario, una labor que habría sido más difícil que salvar el euro. (...)

Hace no mucho, escribí un nuevo libro, El gran diseño, con Leonard Mlodninov, para intentar abordar algunos problemas que quedaron sin resolver en Breve historia del tiempo. Vemos que las leyes de la ciencia describen cómo se comporta el Universo, pero para comprender el Universo del modo más profundo, también tenemos que comprender el porqué.

¿Por qué hay algo en lugar de nada?

¿Por qué existimos?

¿Por qué este conjunto concreto de leyes y no algún otro?

Creo que la respuesta a todas estas preguntas es la Teoría de Cuerdas. La Teoría de Cuerdas es la única teoría unificada que tiene todas las propiedades que pensamos que debería tener la teoría final. No es una teoría en el sentido habitual de la expresión, sino toda una familia de teorías diferentes, cada una de las cuales es una buena descripción de las observaciones solo en cierto rango de las situaciones físicas. La Teoría de Cuerdas predice que se crearon una gran cantidad de universos de la nada. Estos universos múltiples pueden surgir de forma natural de las leyes físicas. Cada universo tiene muchas historias posibles y muchos estados posibles en épocas posteriores, es decir, en épocas como la actual, mucho después de su creación. La mayoría de estos estados serán bastante diferentes del Universo que observamos y bastante poco idóneos para la existencia de cualquier forma de vida. Solo unos pocos permitirían que existiesen criaturas como nosotros. Por consiguiente, nuestra presencia selecciona, de ese inmenso conjunto, únicamente aquellos universos que sean compatibles con nuestra existencia. Aunque somos raquíticos e insignificantes en la escala del cosmos, esto nos convierte, en cierto sentido, en señores de la creación.

Sigue habiendo esperanzas de que veamos la primera prueba de la Teoría de Cuerdas en el LHC, el acelerador de partículas situado en Ginebra. Desde el punto de vista de la Teoría de Cuerdas, solo estudia las energías bajas, pero podríamos tener suerte y ver una señal más débil de la teoría fundamental, como la supersimetría. Pienso que el descubrimiento de compañeras supersimétricas de las partículas conocidas revolucionaría nuestra comprensión del Universo. No siento lo mismo respecto al bosón de Higgs, razón por la que apuesto 100 dólares a que no lo encontrarán en el LHC. La física sería mucho más interesante si no lo encontrasen, pero ahora da la impresión de que podría perder otra apuesta. (...)

Los avances más recientes en la cosmología se han logrado a partir del espacio, donde hay visiones ininterrumpidas de nuestro inmenso y hermoso Universo. Pero también debemos seguir yendo al espacio por el futuro de la humanidad. No creo que sobrevivamos otros mil años sin escapar de nuestro frágil planeta. Por tanto, quiero fomentar el interés público por el espacio y yo mismo he estado entrenando por adelantado.

Así que permítanme terminar con una reflexión sobre el estado del Universo. Ha sido una época gloriosa en la que vivir e investigar en física teórica. Nuestra imagen del Universo ha cambiado muchísimo en los últimos 40 años y me siento feliz si he aportado mi granito de arena. El hecho de que nosotros, los humanos, que también somos meros conjuntos de partículas fundamentales de la naturaleza, hayamos sido capaces de acercarnos tanto a la comprensión de las leyes que nos gobiernan a nosotros mismos y nuestro Universo es un gran triunfo. Quiero compartir mi emoción y entusiasmo por esta búsqueda. Así que acuérdense de mirar hacia las estrellas y no hacia sus pies. Intenten encontrarle un sentido a lo que ven y pregúntense por aquello que hace que exista el universo. Sean curiosos. Y por muy difícil que pueda parecerles la vida, siempre hay algo que pueden hacer y en lo que pueden tener éxito. Lo importante es que no se rindan.

Gracias por escucharme.

STEPHEN HAWKING 15/01/2012


 Stephen Hawking


Con la posible excepción de Einstein, Stephen Hawking (Oxford, Reino Unido, 1942) es probablemente el físico más conocido por el público moderno, y por tanto de la no muy larga historia de la ciencia. Su fama se debe en parte a la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que atrapó su cuerpo en una cárcel de inmovilidad hace ya 45 años, un periodo insólito que tiene asombrados a los médicos. Pero también es cierto que Hawking, uno de los mejores cerebros de la física teórica del siglo XX, ha explotado a fondo esa popularidad para servir a la comunidad científica de altavoz, aunque sea a través de un sintetizador de voz que maneja penosamente con la última hebra de movimiento que sobrevive en un dedo de su mano derecha.

El gran logro de Hawking ha sido el descubrimiento de formas de combinar la cosmología, basada en la teoría de la relatividad de Einstein, con la mecánica cuántica que rige el mundo subatómico. Estas dos teorías son los cimientos de toda la física actual, y cada una de ellas ha superado hasta ahora las pruebas experimentales más exigentes. También son el fundamento de la tecnología contemporánea, de los ordenadores al GPS. Y sin embargo son incompatibles entre sí. Las elegantes ecuaciones que describen el tiempo, el espacio, la gravedad y la forma del cosmos se deshacen cuando uno intenta aplicarlas a la escala de los átomos, donde el espacio y el tiempo dejan de ser continuos y empieza a imperar el entorno discreto y probabilístico del mundo cuántico.

Hawking percibió que los agujeros negros podían constituir un laboratorio mental para combinar esas dos grandes teorías: su enorme masa les fuerza a obedecer las leyes de la cosmología, pero su ínfimo tamaño los convierte a la vez en objetos cuánticos. Un mundo de paradojas en el que su mente ha aprendido a moverse como un pez en el agua: a moverse como no puede hacerlo con sus músculos en el mundo real. Por lo demás, Hawking es un científico muy normal, que supervisa a un grupo de estudiantes de doctorado, atiende a los seminarios de su departamento en la Universidad de Cambridge y dedica buena parte de su tiempo a leer los últimos papers, o artículos científicos.

El físico es uno de los raros científicos que cree en la necesidad de transmitir al público la ciencia de su tiempo. Recibió el premio Príncipe de Asturias en 1989, e interviene a menudo en reuniones y actos públicos. Su libro de 1988 Breve historia del tiempo fue adquirido por uno de cada 750 habitantes del planeta, según sus propios cálculos, y fue solo el primero de una larga lista de éxitos editoriales. Sigue en la brecha, todavía aspirando a entenderlo todo.

 
Traducción de News Clips.






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Economía verde, nuevo disfraz del neoliberalismo

En medio de la más grave crisis de la economía capitalista a escala mundial, el deterioro ambiental ha sido relegado a un plano secundario. Es cierto que algo se habla sobre la pérdida de biodiversidad o el cambio climático. Pero en los hechos el medio ambiente no es prioridad.
 

Los términos del debate sobre la crisis los ha impuesto la derecha y en su pantalla de radar el problema ambiental siempre ha ocupado un lugar subsidiario. Por eso no sorprende que ahora que los centros de poder castigan con austeridad fiscal y promueven la destrucción de cualquier vestigio del estado de bienestar, el medio ambiente brille por su ausencia. Y cuando se le pretende tratar como tema prioritario, la realidad es que sólo es para mantener el proyecto neoliberal a escala global.
 

El Programa de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA) promueve desde hace ya tres años una serie de proyectos que se encuadran dentro de lo que ha bautizado como la Iniciativa de Economía Verde (IEV). Este proyecto define a una economía verde como el “resultado de mejoras en el bienestar humano y equidad social, al mismo tiempo que se reducen los riesgos ambientales y la escasez ecológica”. El PNUMA sostiene que el manejo eficiente de los recursos ambientales ofrece oportunidades económicas importantes. Finalmente, afirma que una economía verde debe ser baja en el uso de combustibles fósiles y socialmente incluyente.
 

Esa retórica puede dar una buena impresión. Pero la realidad es que la iniciativa del PNUMA adolece de grandes defectos que, al final de cuentas, anulan lo que podría aparecer como buenos deseos. Lo que queda es un disfraz mal armado para darle una cara amable al neoliberalismo desde el punto de vista ambiental.
 

El primer gran problema de la IEV es la incapacidad para examinar las causas de la destrucción ambiental. Ninguna de las fuerzas económicas que provocan el deterioro ambiental es objeto de un análisis cuidadoso. Ni la concentración del poder económico en centros corporativos, ni los procesos de acaparamiento de tierras en grandes regiones de África y América Latina, ni el efecto de la especulación financiera sobre productos básicos, ni el peso enorme de la deuda de los países más pobres del mundo son temas importantes para el PNUMA. En contraste, abunda la retórica sobre instrumentos de política basados en el mecanismo de mercado y la necesidad de alentar la inversión privada.
 

El PNUMA también ignora las causas de la feroz desigualdad, que es rasgo dominante en la economía mundial. Tal pareciera que esa desigualdad cayó del cielo, como si se tratara de un fenómeno meteorológico. Así, la IEV habla de la necesidad de aliviar e incluso de eliminar la pobreza. Pero siempre que lo hace es en referencia al potencial que ofrece el buen manejo de los recursos. Nunca se menciona la necesidad de corregir el marcado sesgo en contra de los salarios reales. De sobra se sabe que en casi todo el mundo los salarios reales experimentaron una declinación importante a partir de los años setenta. Entre las causas más visibles de ese resultado está la represión salarial impuesta para controlar la demanda agregada y, de ese modo, llevar adelante la lucha contra la inflación (el principal enemigo del capital financiero). A pesar de la importancia de esta variable de la distribución, la palabra “salarios” no tiene cabida en el diccionario de la IEV.


La desigualdad también está fuertemente anclada en una política fiscal regresiva. Sin embargo, cuando se trata de recomendaciones en materia de política fiscal, el documento del PNUMA sugiere que el mejor marco fiscal para el crecimiento debe descansar en los impuestos indirectos y en bajas tasas impositivas para el sector corporativo. Esto debe ir acompañado de “mayor eficiencia en el gasto público”, lo que en la jerga neoliberal se traduce en mayores ajustes y generación de un superávit primario para pagar cargas financieras. Claro, las referencias del PNUMA son la OCDE, el Banco Mundial y la consultora PriceWaterhouseCoopers. Eso sí, se alerta sobre los “riesgos de imponer gravámenes al capital financiero”.
 

Aunque la iniciativa del PNUMA se basa en la idea de que la crisis ofrece la oportunidad para reencaminar la economía mundial por el sendero del desarrollo sustentable, ningún documento del organismo contiene un análisis serio sobre los orígenes y naturaleza de la crisis. Los lectores pueden corroborar lo anterior en la página de la IEV (www.unep.org/greeneconomy). Por extraordinario que parezca, un análisis serio sobre la crisis y sus ramificaciones no es relevante para hablar de la transición hacia una “economía verde”.
 

La iniciativa del PNUMA intenta extender la vida del modelo neoliberal. Es también un buen ejemplo de la sentencia de Keynes: no sólo hemos fracasado en el intento de comprender el orden económico en el que vivimos, sino que lo hemos mal interpretado al grado de adoptar medidas que operan duramente en nuestro detrimento.
 

http://nadal.com.mx
 

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Ecuador ratifica la millonaria condena a Chevron por los daños en la Amazonía

Un tribunal ecuatoriano ha ratificado hoy la millonaria condena a la petrolera estadounidense Chevron, que deberá pagar una indemnización de casi 6.300 millones de euros por los daños ambientales causados en la Amazonía. La Corte de Justicia de la provincia de Sucumbíos, en el noreste del país, ha dado por buena la sentencia dictada el 14 de febrero del año pasado, cuando un tribunal menor condenó a Chevron tras un juicio que se alargó durante 17 años.
 

La cuantía, sin embargo, podría duplicarse hasta los 13.795 millones de euros si la petrolera no se disculpa. Una fuente del Frente de Defensa de la Amazonía, que auspicia a colonos e indígenas demandantes, ha explicado que la sentencia ratifica la "culpabilidad" por el daño ambiental ocasionado entre 1964 y 1990 por Texaco -una compañía posteriormente adquirida por Chevron- que afectó a la vida salvaje y a la población indígena.
 

La petrolera aún puede volver a recurrir la decisión judicial ante la Corte Nacional de Justicia, donde podría presentar un recurso de casación, aunque para hacerlo deberá depositar el 1% del monto de la condena. Chevron ha calificado de "ilegítimo" el fallo en su contra y ha presentado alegatos de supuesto "fraude" en el juicio que lleva más de 17 años de duración, primero en instancias judiciales estadounidenses y luego en la corte ecuatoriana.
 

El coordinador ejecutivo de la Asamblea de Afectados por Texaco, Luis Yanza, ha asegurado en un comunicado que con el fallo de hoy "se confirma y se ratifica que la compañía contaminó y afectó a la Amazonía". "Este es un paso más para señalar al culpable y luchar porque se remedie el daño. Claro está decir que ningún monto alcanzará para reparar todo el crimen que hicieron en nuestra zona ni revivir a los cientos de muertos", subrayó Yanza.
 

Tras conocerse el fallo, el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, ha mostrado su alegría: "Creo que se ha hecho justicia, es innegable el daño que hizo Chevron en la Amazonía". Para el presidente, el juicio ha sido similar a la "lucha de David contra Goliat".
 

Un perito designado por el tribunal de primera instancia había estimado el costo de limpieza y compensación por los daños en 27.000 millones de dólares (20.690 millones de euros), pero Chevron mantiene que ese informe no fue independiente, sino realizado en colaboración con los demandantes. La compañía argumenta, además, que en 1990 alcanzó un acuerdo con el Gobierno de Ecuador que le exoneraba de responsabilidades medioambientales futuras, situación que, según los demandantes, no influye en un juicio privado.
 

Chevron no tiene activos en Ecuador que puedan ser incautados para el cumplimiento de la sentencia, pero los demandantes podrían iniciar procesos en terceros países donde la empresa sí tiene operaciones para intentar cobrar la indemnización.
 

La petrolera compró Texaco hace una década y el proceso judicial arrancó en 2003. La demanda es respaldada por 30.000 ecuatorianos, que acusaron a la compañía de contaminar sus tierras y matar sus animales con el vertido de material tóxico. También se cita un incremento en los casos de cáncer. La compañía responde que no hay pruebas científicas legítimas.


El País / Agencias Quito 4 ENE 2012 - 04:05 CET

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Viernes, 16 Diciembre 2011 08:22

El Apartheid climático

El Apartheid climático
"Somos la mayoría silenciosa. Nos han dado un lugar en este auditorio pero nuestros intereses no están representados aquí. ¿Qué hay que hacer para poder participar en este juego? ¿Hay que ser lobbista, una empresa con influencia o tener dinero? Han estado negociando desde que nací", este fue parte del discurso pronunciado por Anjali Appadurai ante la sesión plenaria de la 17a Conferencia de las Partes de la ONU, o COP 17, el nombre oficial de la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas en Durban, Sudáfrica. Appadurai es una estudiante del instituto College of the Atlantic de Bar Harbor, Maine, especializado en ecología, que se dirigió al plenario en nombre de la delegación de jóvenes. Agregó: "En todo este tiempo, no cumplieron con los compromisos asumidos, no lograron las metas y rompieron sus promesas. Pero ya escucharon esto antes. Estamos en África, donde viven las comunidades más amenazadas por el cambio climático. Los países más pobres del mundo necesitan fondos para adaptación ahora".

Cuando terminó su discurso se puso a un costado del podio y con el micrófono apagado gritó a la enorme sala repleta de diplomáticos serios "¡Probando micrófono!", al igual que se hace en las protestas del movimiento Occupy. Entonces una multitud de jóvenes se puso de pie y comenzó a repetir junto a ella las consignas: "Igualdad ya", "No les quedan excusas". Se nos acaba el tiempo" y "Actúen ya".

Esto sucedió el viernes pasado en la sesión de clausura de la COP 17. Las negociaciones se prolongaron casi sin pausa hasta el domingo inclusive, con la esperanza de evitar un fracaso absoluto. Se debatió sobre la redacción y el fraseo –por ejemplo, el reemplazo de la expresión "acuerdo legal" por "un resultado acordado con fuerza legal", que parece haber sido el preferido en la Plataforma de Durban a pesar de las objeciones de India.

Los países participantes acordaron un calendario que se supone conducirá a un acuerdo en 2015 que comprometería a todos los países a reducir sus emisiones recién a partir de 2020, o sea, dentro de ocho años.

El ambientalista nigeriano Nnimmo Bassey, Presidente de Amigos de la Tierra Internacional, me dijo: "Un plazo de aquí a ocho años es una sentencia de muerte para África". Y agregó: "Estamos en una situación en la que se está negociando sobre una gran plataforma de hipocresía, falta de seriedad y falta de reconocimiento de que África está siendo gravemente afectada. Por cada aumento de un grado Celsius en la temperatura, África recibe un impacto mas profundo". Nnimmo Bassey describe la gravedad de las amenazas inmediatas en su nuevo libro sobre África titulado "To Cook a Continent" (Cocinar un continente).

Bassey es una de las tantas personas a las que les preocupa la absoluta falta de ambición que implica la Plataforma de Durban, que posterga hasta 2020 la reducción real y legalmente vinculante de las emisiones, a pesar de que los científicos a nivel mundial coinciden en que la meta fijada de limitar el aumento de la temperatura promedio mundial a 2 grados Celsius (3,6 grados Farenheit) pronto será imposible de lograr. En su informe Perspectiva Mundial de la Energía publicado en noviembre, la Agencia Internacional de Energía prevé que "la acumulación de emisiones de CO2 (dióxido de carbono) en los próximos 25 años representará el 75% del total acumulado en los últimos 110 años, lo que provocará un aumento a largo plazo de 3,5 grados Celsius de la temperatura promedio".

A pesar de las declaraciones optimistas que lo contradicen, muchos piensan que el Protocolo de Kioto murió en Durban. Pablo Solón, ex embajador de Bolivia ante las Naciones Unidas y ex principal negociador de clima de dicho país, afirma que ahora Kioto es un "acuerdo zombie", que se mantendrá en pie durante cinco o siete años más, pero sin fuerza ni impacto alguno. Solón afirmó: "Decidieron no hacer reducciones drásticas ahora, entonces vamos a ser testigos de un grave aumento de la temperatura en los próximos años, y ésta se conocerá como la década perdida". Al día siguiente de que concluyeran las negociaciones, el Ministro de Medio Ambiente de Canadá, Peter Kent, anunció que su país se retiraba formalmente del Protocolo de Kioto. Se espera que le sigan Rusia y Japón, el país anfitrión de dichas negociaciones en 1997 y quien le dio su nombre al Protocolo.

El mayor contaminador de la historia del mundo, Estados Unidos, nunca ratificó el Protocolo de Kioto y aún se niega a hacerlo. Tanto Bassey como Solón se refieren al resultado de Durban como una forma de "apartheid climático".

A pesar de las promesas del Presidente Barack Obama de volver a posicionar a Estados Unidos en un papel de liderazgo en el tema de cambio climático, la trayectoria recorrida desde Copenhague en 2009 hasta Durban en 2011, pasando por Cancún en 2010, refuerza la declaración realizada en 1992 por el entonces Presidente George H.W. Bush antes de la Cumbre de la Tierra de Río, la antecesora de la cumbre en la que se estableció el Protocolo de Kioto. En ese momento, el Presidente Bush padre afirmó: "El estilo de vida de los estadounidenses no es negociable".

El "estilo de vida estadounidense" puede medirse en las emisiones de carbono per cápita. En Estados Unidos, en promedio, son liberadas cada año a la atmósfera alrededor de 20 toneladas métricas de dióxido de carbono per cápita, lo que lo convierte en uno de los 10 principales países emisores de carbono del mundo. De ahí se desprende que una calcomanía popular en Durban dijera: "Detengan el CO2lonialismo", en referencia a la sigla con la que se conoce al dióxido de carbono, CO2.

En comparación, China, que es actualmente el mayor emisor en términos absolutos, tiene emisiones per cápita de alrededor de 5 toneladas métricas, lo que lo posiciona en el puesto 80 del ranking. La población de India emite apenas 1,5 toneladas per cápita, apenas una fracción del nivel de Estados Unidos.

Entonces, parece ser que la intransigencia de Estados Unidos y su falta de voluntad de abandonar la adicción a los combustibles fósiles efectivamente mató a Kioto en Durban, una ciudad clave en la lucha de Sudáfrica contra el apartheid. Es por el reconocimiento de esta lucha que las palabras de cierre de Anjali Appadurai estuvieron imbuidas de un sentimiento de esperanza aportado por esta nueva generación de activistas del clima:

"[Nelson] Mandela dijo, 'Siempre parece imposible, hasta que se logra'. Entonces, distinguidos delegados y gobiernos de todo el mundo, gobiernos del mundo desarrollado: ¡reducción drástica de emisiones ya! Háganlo".

Publicado el 15 de diciembre de 2011

Por Amy Goodman, con la colaboración de Denis Moynihan

Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
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El Protocolo de Kioto ha muerto, la Convención de Cambio Climático agoniza
Algunos analistas han concluido que en la reciente cumbre gubernamental sobre cambio climático de Durban se logró mantener con vida el Protocolo de Kioto, ya que la mayoría de los países firmantes han decidido darse un segundo período de compromiso, y esto es al menos un logro.
 
Sin embargo hay varias razones para sostener que el Protocolo de Kioto ha muerto. La primera es la razón del artillero: su objetivo principal era reducir un 5% las emisiones de los países desarrollados y esto no se cumplirá. No solo no se cumplirá porque los firmantes no alcanzaron esa meta (cosa que se veía bastante probable), sino porque varios de las más importantes naciones no son parte, o abandonaron ese convenio. Estados Unidos, Rusia, Canadá y Japón ya no adhieren a ese protocolo y en ellos están más de la mitad de las emisiones que estaban comprometidas a ser reducidas.
 
Y esta es una segunda razón para decir que el Protocolo de Kioto ha muerto: es un acuerdo vinculante que ya no vincula. Uno de los temas centrales de las negociaciones sobre cambio climático, desde el encuentro de Bali (2007) hasta esta cumbre en Durban, había sido la forma que adquiriría la “arquitectura legal” de un nuevo acuerdo para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero. De hecho este tema es tan importante que se volvió la principal razón del retraso de 36 horas en la decisión de Durban.
 
Uno de los fuertes argumentos a favor de mantener el Protocolo de Kioto era que este era el único tratado “jurídicamente vinculante” que teníamos. Pero lo que acaba de suceder en Sudáfrica muestra que incluso bajo las obligaciones de estos tratados, hay países que se pueden desvincular. ¿Qué vida puede tener un tratado que no cumple su cometido y del que cualquiera se puede salir en cualquier momento sin castigo?
 
Lo que quizá podría preguntarse ahora es si la muerte del Protocolo de Kioto no ha arrastrado consigo la muerte de la propia Convención Marco del Cambio Climático. Una de las razones por las que los países en desarrollo bregaban afanosamente por lograr un segundo período de compromiso del Protocolo es que este contiene un “cortafuego” que mantiene separados los compromisos de los países desarrollados y los de los en vías de desarrollo. Sin embargo esto es un espejismo: ese cortafuegos está en la Convención. Es el texto de la Convención el que dice que los países desarrollados tienen que reducir sus emisiones y los países en desarrollo tienen derecho a aumentarlas en virtud de su necesidad de desarrollo. Es la Convención la que divide a los países en Anexo 1 y no Anexo 1.
 
Ahora bien, ha quedado claro en Durban, por si no se habían percatado antes, que varios países desarrollados ya no aceptan esta tesis y que no entrarán en ningún acuerdo bajo estas condiciones. Pero también se ha hecho evidente que la división entre desarrollados y en vías de desarrollo ya no alcanza para dar cuenta de los posibles arreglos con equidad. Esto quedó muy claro en particular con la última discusión entre India por un lado, y China y Brasil por otro, en uno de los últimos trasnochados plenarios en Durban.
 
Y es evidente que destruido este “cortafuegos” buena parte de los contenidos más importantes de la Convención de Cambio Climático se derrumban. Vale la pena también recordar que uno de los objetivos principales de este acuerdo era que los países desarrollados redujeran sus emisiones del año 2000 a las que tenían en 1990, extremo que, como puede comprobarse fácilmente, no se ha logrado.
 
En consecuencia podría llegar a pensarse que en Durban no solo acabamos de enterrar el Protocolo de Kioto sino también comenzamos a cavar la fosa de la propia Convención.
 
No puedo resistir la tentación al final de este artículo de señalar la dolorosa paradoja que nos ha puesto el destino por delante. El próximo encuentro de los países participantes en este proceso (la COP 18), se celebrará en Catar, un país “en desarrollo” cuyos ingresos dependen en un 85% de la venta de petróleo y gas y que tiene uno de los ingresos per cápita más grande del mundo: 80 mil dólares al año. ¿Es en esa próxima etapa donde debemos tener enfocadas nuestras esperanzas?

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