Bar Les Beguines, propiedad de los hermanos Abdeslam, supuestos protagonistas de los atentados de noviembre de 2015 en París

Molenbeek, un popular barrio de Bruselas, es identificado, desde los atentados en París de fines del año pasado, como “la cuna del terrorismo europeo”. Ahora, con los bombazos en la capital belga, ha vuelto al centro de la escena. Esta crónica1 desmonta estereotipos e indaga sobre la fascinación que ejerce el yihadismo sobre algunos jóvenes musulmanes.

 

 

Souad se hundió en lágrimas y oraciones cuando supo que dos de los hermanos Abdeslam estaban involucrados en los asesinatos de París. Que el primero, Brahim, se había inmolado frente a un bar del distrito XI “como si estuviera en Kabul” y el otro, Salah, había huido. “Sentía que la desgracia se acercaba una vez más al barrio.” Ya el pasado verano durante las vacaciones, en su pueblo natal del norte de Marruecos, le había pedido a su marido que convenciese a sus hijos de quedarse allí. “Marruecos es una dictadura, pero prefiero la dictadura a la anarquía, allí los policías dan miedo, pero nuestros nietos estarían controlados. No como en Molenbeek, donde todo vale y los niños andan por la calle día y noche.”

 

Souad ya se encontraba mucho antes “traumatizada, sobrepasada” por la historia de la familia N. Eran unos primos lejanos, inmigrantes en Bélgica como ellos, que habían organizado una talba –lectura del Corán– en memoria de uno de sus hijos pequeños, velozmente radicalizado y que, siguiendo la llamada del Estado Islámico, se había marchado a Siria. Murió meses más tarde, “mártir”, según un breve mensaje de la organización, que había sumido a la madre en la locura y al padre en la depresión. Souad, de unos 60 años, se veía a menudo con las mujeres de esta familia, y tomaban té de menta para pasar la tarde, “pero desde esta tragedia no se tratan con nadie, la yihad es un tema tabú, las familias se avergüenzan, como si hubieran sufrido la ira de Satán”.

 

En su salón oriental y bajo una foto de La Meca, donde fue de peregrinación, Souad, con un rosario en la mano, se pregunta “qué droga damos a nuestros hijos para que se conviertan en monstruos”. Dice que ya no sale por miedo a ser acosada por los periodistas. “Nos toman por animales”, señala. Llora por las víctimas de París, por “los musulmanes de Europa que van a estar aun más estigmatizados”, pero también por “el infierno que debe vivir la madre de los Abdeslam”.“Esto es un pueblo, nos conocemos todos”, cuenta a Magreb TV, un canal de la televisión belga comunitaria que trasmite en árabe.

 

El barrio de Molenbeek es una de las grandes almas que conforman Bruselas, la capital de Europa. Los jueves se celebra un mercado que, según comenta un comerciante que se presenta como “uno de los pocos blancos” del lugar, “da la impresión de estar en Tánger”. A su juicio, Molenbeek se ha convertido en “un laboratorio de una población 90 por ciento musulmana, un gueto étnico”. Casi 100 mil habitantes en apenas seis quilómetros cuadrados, más del 50 por ciento de ellos inmigrantes marroquíes y sus descendientes, concentrados en la parte baja de la ciudad.

 

Abandono escolar, desempleo (60 por ciento en el caso de los jóvenes), discriminación desde la escuela a la contratación. En Molenbeek existen muchas familias hacinadas en pequeñas viviendas, que en algunos casos no alcanzan las condiciones necesarias de salubridad. Tráfico de drogas, vandalismo... Apodado como el “pequeño Manchester”, este barrio obrero florecía en los sesenta cuando de golpe se tuvo que enfrentar al proceso de desindustrialización. Cincuenta años después del primer acuerdo bilateral de contratación de mano de obra entre Bélgica y Marruecos, Molenbeek es el emblema de la creciente pobreza y delincuencia de Bruselas. Todos los indicadores sociales son negativos, a pocos quilómetros de las instituciones europeas.

 

Los medios de comunicación de todo el mundo tratan de comprender cómo es este barrio, que el ministro del Interior belga, Jan Jambon, de la muy derechista N-VA, quiere “limpiar” porque se ha convertido en “un nido de yihadistas”. Los medios ocupan la plaza del ayuntamiento con sus furgonetas con satélite. Van y vienen de la casa consistorial, contigua a la comisaría de policía, en el número 30, en el otro extremo de la plaza, un pequeño edificio de tres pisos encima de una tienda paquistaní en la que se venden telas orientales. Es aquí, en una vivienda social, donde vive la familia Abdeslam, bajo una presión mediática máxima.

 

Al final de la tarde del 16 de noviembre, a la puerta del edificio, Mohamed, el hermano mayor de los dos presuntos terroristas, empleado en el ayuntamiento desde hace diez años, habló bajo los flashes: “He sido acusado de actos terroristas, pero nunca he estado vinculado de ninguna manera a una intervención en París. La gente del barrio sabe lo que soy, y no soy capaz de hacerlo”. Momo, como le llaman sus colegas, asegura que “no había notado nada” en sus hermanos. Como todos los que conocían a Salah y a Brahim Abdeslam.2

 

 

ESCEPTICISMO.

 

Un trabajador social comenta desde el anonimato: “Los dos hermanos habían cometido pequeños delitos, pero pertenecen a una familia de ideas moderadas, abierta, originaria de Tánger, que nunca había dado de qué hablar desde el punto de vista religioso”. “Los conozco desde que eran pequeños y nunca los he visto en la mezquita”, añade Jamal Habbachich, que preside un comité consultivo de 16 mezquitas en Molenbeek. Abdel, de 26 años, que alterna el paro con trabajos temporales, pasaba día y noche en el Béguines, el café que pertenecía a Brahim Abdeslam y que llevaba Salah. Era un bar de hombres en una zona donde la mayoría de las mujeres llevan velo y donde “nunca verás a una en un bar o en la calle por la noche a menos que salga de una boda”. “Llevábamos una vida de juerga, fumábamos porros, bebíamos té de menta o Jupiler (cerveza belga) mientras jugábamos a los dados o veíamos partidos de fútbol. Eran todo menos radicales, que ven la vida como haram (ilícito) o halal (lícito). Que yo sepa, no hacían la oración. Lo que les copaba eran las chicas, las discotecas, la fiesta”, cuenta Abdel.

 

Abdel no cree lo que trasmiten en bucle los canales de noticias sobre los Abdeslam y el presunto cerebro de los atentados de París, Abdelhamid Abaaoud, también de Molenbeek y muy conocido en el barrio, muerto en el asalto lanzado en un apartamento en Saint-Denis. Todos ven “otra conspiración de la gran potencia, Estados Unidos, y de Francia para ensuciar a los musulmanes”. Ninguno fue a la manifestación en la plaza del ayuntamiento en memoria de las víctimas de París, donde 2.500 personas, entre ellas un hermano de los Abdeslam desde un balcón, se reunieron encendiendo velas.

 

Karim, que abandonó la escuela a los 16 y vive del trapicheo, no siente que todo esto le concierna: “No fuimos Charlie en enero porque no se puede uno reír de todo y burlarse de la religión, del profeta, como hacía la revista. No vamos a ser París ahora. Ha habido muertos, de acuerdo, que descansen en paz, pero no creemos en el terrorismo, es una invención de Occidente. Cada vez que hay ‘un ataque’ o ‘una tentativa’, siempre pasa por casualidad por Molenbeek y por los barrios donde se concentran los musulmanes. Es el único momento del año en el que se habla de nosotros en los periódicos, nunca para hablar del racismo, del paro, de la pobreza, de la violencia policial que sufrimos. De un día para otro descubrimos que un tal con el que íbamos a la escuela, jugábamos al fútbol, o boxeábamos, se ha convertido en un verdugo y posa con un Kalashnikov en Face¬book en medio de cadáveres. Pero, ¿qué hace la policía si somos un foco del yihadismo mundial desde hace tantos años?”.

 

Ante una de las dos últimas escuelas de Bruselas que aceptan el velo (ambas en Molenbeek), chicas cubiertas o con el pelo suelto salen de las clases entre afirmaciones como “es falso, es una conspiración” o “es verdad, hace bien Francia bombardeando Siria”. Numerosos habitantes del barrio, muchos de ellos jóvenes, se niegan a creer que este sea un centro del islamismo radical europeo, una base de retaguardia de las células yihadistas francesas. Las teorías conspirativas circulan de boca en boca, lo que revela la magnitud de la brecha entre la población de estos barrios excluidos y el resto de la sociedad.

 

Desde la ofensiva mediática, la paranoia se ha extendido entre los habitantes, que ven “agentes externos”, “espías al servicio del rey de Marruecos”, “policías belgas camuflados” en todas partes, hasta entre los periodistas. “Yo robo, pero no soy un terrorista, soy incapaz de matar una mosca”, bromea un argelino sin papeles. Lleva todo falso –vaqueros, chaqueta de cuero, reloj, bandolera...– y fuma un porro en la Avenida de Gand, la calle principal y comercial del barrio, poblada de tiendas étnicas de precios baratos, carnicerías y snack halal, tiendas de muebles, vajillas y accesorios orientales, ropa islámica “made in China”.

 

 

ACOSO RELIGIOSO.

 

Sin embargo la realidad está ahí, indiscutible. Cuando no son de aquí, los islamistas radicales se forman, se esconden, surgen detrás de las paredes, en los sótanos y garajes de las pequeñas casas de ladrillo rojo de Molenbeek. A pesar del endurecimiento de la legislación antiterrorista belga y el desmantelamiento de los canales de reclutamiento desde los noventa, los caminos del terrorismo conducen repetidamente a este barrio pobre, lo que le valió el apodo de “Molenbeekistán”.

 

“La religión llevada al extremo por los oscurantistas se ha convertido en la principal ocupación de los desempleados, que sólo tienen la posibilidad de elegir entre el tráfico de drogas o la yihad. ¿No tenés trabajo? Orá cinco veces al día y esperá la llamada del imán en el café fumando un porro. ¿No estás casado, estás frustrado sexualmente, socialmente? Te daremos 70 vírgenes si te inmolás”, suspira un comerciante musulmán al que le gustaría “un poco de diversidad, de blancos”.

 

Hoy son Abdelhamid Abaa¬oud, los hermanos Abdeslam, el francés Bilal Hadfi, que se inmoló frente al Estadio de Francia y que vivía en Bruselas, los que llenan los titulares. Ayer, y la lista no es exhaustiva, eran Hassan el-Haski, uno de los autores intelectuales de los atentados de Madrid de 2004 (191 muertos y 1.800 heridos); Mehdi Nemmouche, autor de la masacre del Museo Judío en Bruselas en mayo de 2014, oriundo de Roubaix; Ayoub el-Khazzani, que fracasó en el ataque contra el Thalys Bruselas-París en agosto; o los integrantes de la célula de Verviers desmantelada durante una operación de la policía tras los atentados a Charlie Hebdo, Montrouge y el HyperCacher en enero de 2015.

 

Y están también los predicadores Jean-Louis Denis y Fouad Belkacem, actualmente en prisión (condenado a 12 años en febrero). Este último, a la cabeza de Sharia4Belgium, abogaba por la yihad armada entre Amberes y Bruselas. “Este barrio es, para ellos, un distrito de París. Pueden conseguir fácilmente armas, documentación falsa, gracias a las redes criminales, esconderse debido a la densidad de viviendas y fundirse entre la población de tipo árabe musulmana”, analiza el antropólogo y activista Johan Leman, que ha seguido todos los cambios del barrio, desde la llegada de las primeras generaciones de inmigrantes para trabajar en las minas o excavar el metro de Bruselas, a las primeras radicalizaciones de sus hijos nacidos en suelo belga. Es aquí también donde los tunecinos Dahmane Abd el-Sattar y Bouraoui el-Ouaer alentaron el asesinato del comandante afgano Massoud, asesinado dos días antes del 11 de setiembre de 2001, siguiendo las órdenes de Bin Laden.

 

El-Sattar era el marido de Malika el-Aroud, “la viuda negra”, musa del yihadismo belga, dos veces esposa de mártires. Hija de un obrero marroquí, condenada en 2008 a ocho años de prisión y bajo un procedimiento de pérdida de nacionalidad, envió a decenas de jóvenes a Afganistán. Dirigió durante 20 años, con su hijo (muerto en Siria en 2013), el Centro Islámico Belga de Molenbeek, un santuario del salafismo radical que envió a muchos combatientes a Afganistán, Irak y Siria y que hasta 2012 no fue desmantelado por la justicia.

 

“Molenbeek está pagando por décadas de hostigamiento religioso y laxismo político. Dejamos a los fanáticos, religiosos, salafistas y Hermanos Musulmanes, pagados por Qatar, Arabia Saudita, Egipto, Marruecos, sembrar la desgracia, el caos, el velo. Han hecho del islam sectas que imponen un Corán del terror en personas fragilizadas, ignorantes, niños que han abandonado la escuela y cuyos padres son analfabetos, que no hablan el árabe ni el idioma de los imanes.” El gerente de la librería El-Itra sentencia en su local desierto de la calle Ribaucourt, leyendo a Grabovoi, “un gran pensador ruso que puede sacar nuestras conciencias de la degeneración”. Sin concesiones, el librero, “un musulmán laico”, pone “en el mismo saco” al terrorista Bassam Ayachi y al erudito islámico Tariq Ramadán, que da conferencias regularmente en la ciudad.

 

 

LA CONEXIÓN SAUDITA.

 

Por delante de su escaparate pasan tres ancianos, barbas largas y pobladas, anoraks sobre chilabas hasta las rodillas: “Hace 30 años bebían alcohol, fumaban, pero les han lavado el cerebro. Llevo la única verdadera librería del municipio que tiene una oferta religiosa y laica frente a las incontables librerías coránicas, todas afiliadas a un grupúsculo”. Un día de campaña electoral, “un político” entró en su librería: “Me preguntó qué quería. Le dije ‘cerrá las mezquitas y te votaré’. Me tomó por un musulmán loco y se fue. Pero ahí está el gran problema de Molenbeek”.

 

Este barrio cuenta oficialmente con 24 mezquitas, organizadas por países, de las cuales sólo cuatro son reconocidas por la región de Bruselas-Capital (las autoridades pagan a sus imanes). También con decenas de lugares de culto o de asociaciones privadas, en casas antiguas de obreros, que nadie realmente sabe cifrar ni vigilar. Dieciséis de las 24 mezquitas (once de lengua árabe, dos paquistaníes, una africana, una turca y una bosnia) están controladas por un consejo consultivo.

 

Jamal Habbachich, de 59 años, un belga originario del sur de Marruecos, preside este consejo. Nos cita en la mezquita Attadamoune, y llama a la comunidad a reflexionar: “Estamos como Bélgica, divididos, comunitarizados en nuestras mezquitas. Cada uno en su país, su tribu, sus mentalidades. El Magreb es una anarquía total, en contraste con Turquía o Pakistán, que están muy estructurados. Ninguno de sus jóvenes participa en la yihad, a diferencia de nuestros hijos del norte de Marruecos y del norte de África”.

 

Según él, “el mal proviene de las monarquías del golfo, Arabia Saudita a la cabeza, que vierten sus petrodólares en Occidente e imponen en nuestros barrios corrientes peligrosas y una lectura muy rigurosa y binaria del islam. Para los marroquíes es muy importante y es un terreno abonado para los reclutadores radicales que quieren lavar el cerebro a nuestros jóvenes”. Rachid Madrane, ministro de Ayuda a la Juventud en la Federación Valonia-Bruselas, reconoció el pecado original: “Hemos confiado las llaves del islam en 1973 a Arabia Saudita para asegurar el suministro energético (...) el resultado es que la práctica del islam moderado de las personas que vinieron de Marruecos se ha visto infiltrado por el wahabismo, por el salafismo”.

 

El reino de Bélgica descubre de esta manera que ha mirado para otro lado durante mucho tiempo ante la influencia wahabí. La gran mezquita del Cincuentenario, en Bruselas, financiada en los sesenta por la Liga Islámica Mundial, una asociación al servicio del régimen saudita, es un emblema de esta relación peligrosa. Rachid Madrane desea más imanes formados en Bélgica, que prediquen en francés, en holandés, más árabe parlantes en los servicios de información.

 

“Las mezquitas son menos problemáticas que Internet. Lo eran hace diez años pero hoy están vigiladas. Los islamistas lo saben y actúan fuera, en privado, en Internet. Vemos a pocos jóvenes en nuestras mezquitas por falta de imanes que sepan responder a sus preocupaciones”, dice Jamal Habbachich.

 

Profesor de religión musulmana en las escuelas de formación profesional de la red oficial (los belgas tienen una definición de la laicidad radicalmente diferente a la de los franceses), Jamal Habbachich tiene muchas dificultades para convencer a los muchachos desorientados por los predicadores de la web.

 

En su despacho del ayuntamiento, bajo un cartel sobre la lucha contra la discriminación racial, Sara Turine, del Partido Ecologista, concejal para la Juventud, la Cohesión Social y el Diálogo Intercultural, islamóloga de formación, comparte los mismos temores y el mismo análisis: “La lógica maniquea wahabí causó mucho daño en Molenbeek. Después de los atentados del 11 de setiembre y la primera ola de islamofobia, los jóvenes de segunda y tercera generación, no sintiéndose reconocidos como totalmente belgas, sobre todo los varones, han izado el estandarte de su identidad musulmana. Apenas nos damos cuenta hoy de las consecuencias del repliegue religioso que hemos permitido que se instale para comprar la paz social”.

 

Los políticos se echan unos a otros las responsabilidades.

 

Sarah Turine no quiere “entrar en la polémica”. Cuando se enteró de los tiroteos de París, se dijo: “Con tal de que no exista un vínculo con Molenbeek... Un fin de semana como éste destruye todo el trabajo de los asistentes sociales y va a estigmatizar un poco más a los habitantes del barrio, musulmanes normales, pacifistas que soportan ya muchas injusticias”. Y recuerda que, en los cinco barrios de Bruselas oeste, entre ellos Molenbeek, unos cincuenta jóvenes se han unido a las milicias en Siria desde el comienzo del conflicto.

 

“Hemos sobremediatizado un fenómeno, sin duda de una extrema violencia y barbarie. En Bélgica, los yihadistas son 500 personas entre alrededor de 600 mil musulmanes. Las tasas de desempleo y de abandono escolar son mucho más alarmantes”, sostiene Corinne Torrekens, investigadora en la Universidad Libre de Bruselas, especialista en radicalización. “Los periodistas sólo vienen cuando hay un atentado o el rodaje de una película. Nunca hablan de la impresionante energía que desprende esta ciudad, su terreno asociativo, artístico”, se indigna el actor Ben Hamidou.

 

 

MESTIZAR.

 

Ben Hamidou es un niño de Molenbeek, “mi madre adoptiva”, según dice este nativo de Orán en Argelia, que monta desde hace 15 años obras de teatro, solo en escena o con gente del barrio. Actúa en Yihad, la obra de Ismael Saïdi que se representa desde 2014. Tragicomedia que sigue la odisea en Siria de tres fracasados de Molenbeek que la ociosidad y la búsqueda de identidad les conduce a la guerra santa. Declarada de interés público a raíz de los ataques a Charlie Hebdo, Yihad se ha convertido en una herramienta educativa en las escuelas de los guetos para entender y calmar la locura del mundo.

 

“Molenbeek es una localidad de tamaño humano en el centro de la ciudad en donde todavía hay inversión”, dice el profesor de urbanismo Eric Corijn. Nos encontramos con él en “un lugar positivo. La ciudad está cambiando poco a poco, el viejo Molenbeek está en plena revitalización, se abren hoteles, vemos tiendas con minifaldas en los escaparates de la Avenida de Gand, algo impensable hace tan sólo cinco años. Necesitamos que el ayuntamiento se espabile para que esto sea un lugar híbrido donde se pueda beber té de menta y vino”. Acabar con los guetos, “hacer comunidad juntos”.

 

Éste es uno de los mayores retos de Molenbeek, roto por la mitad: la ciudad alta, burguesa, de moda, blanca, y la baja, popular, miserable, árabe musulmana.

 

“Va a ser difícil. El daño está hecho, la integración ha fracasado. Incluso si se diera trabajo a todos los parados del barrio, las familias permanecerían replegadas en sus tribus, casándose entre primos, desanimando a las niñas a estudiar. Las calles están sucias, el cannabis está en todos los sitios, en los cafés legales y en otros clandestinos detrás de las persianas metálicas. Las autoridades no hacen nada, dejan que la droga destruya a nuestros hijos.” Mounir está “deprimido”. Quiere mudarse a un barrio tranquilo, inscribir a sus hijas en una escuela con blancos, porque aquí no hay mezcla y el nivel es muy bajo. Quiere “sentirse en Bélgica”.

 

No muy lejos de Ribaucourt, centro del tráfico de drogas, se divisa un café con cristales tintados. En el interior, olor a porro, “este olor sin el cual Molenbeek no sería Molenbeek”, comenta Soufiane. Dos televisores, uno poniendo fútbol y el otro soul con videos sugestivos. Ni un cenicero. Un argelino sin papeles que lleva el bar de sus patrones barre regularmente las colillas. “Esta es la técnica para mantenerse limpio si es que en algún momento la policía hace una redada”, explica Soufiane. Esta es su hora de descanso después del trabajo, temporal. Aquí se encuentra con sus amigos que, como él, son originarios del norte de Marruecos. Soufiane soñaba con una vida mejor, con estudios, fuera de Molenbeek. “Aquí, el sistema nos tira hacia abajo, la exclusión comienza en la escuela. No tenemos derecho a tener ambición. Nos quieren en las fábricas como a nuestros padres, pero ya no existen.” En su barrio, una mujer se ha ido con los hijos a Siria para unirse a su hermano. Sin decir nada a su marido, que se encontró la casa vacía a la vuelta del trabajo.

 

Al otro lado del canal, un armenio dice que “todo esto es culpa de las políticas que han dejado a los árabes imponer su cultura en Europa”. Esta es la profesión de fe del Vlaams Belang, el partido flamenco de extrema derecha racista y xenófobo. En el exterior, un sirio de Homs, que pasó por los Balcanes, mendiga unas monedas con su esposa y sus dos hijos. Tienen miedo de ser expulsados “a causa de los terroristas”.

 


1. Publicada originariamente en el sitio francés Médiapart en noviembre pasado.
2. Salah Abdeslam fue detenido cuatro días antes de los atentados de Bruselas de este mes.

 

 

Publicado enInternacional
Domingo, 03 Abril 2016 07:44

El fanatismo instigado

El fanatismo instigado
Los últimos atentados en Pakistán dejan patente la tensión existente entre cristianos e islamistas radicales. Los cristianos representan tan sólo una minoría de 1,6% de la población del país, y suelen ser descendientes de indios de las castas bajas, convertidos al cristianismo durante la época colonial británica.

 

El pasado domingo de Pascuas, Facebook mandó un mensaje erróneo a miles de usuarios: “¿Estás bien? Parece que estás en la zona afectada por la explosión en Lahore, Pakistán. Avisa a tus amigos que estás bien”. Muchos usuarios, a más de una decena de miles de quilómetros de distancia, se preguntaban qué demonios era la explosión en Lahore, e ironizaban con publicaciones sobre el milagro de mantenerse con vida.


Lo cierto es que para muchos la notificación de Facebook debe de haber sido el único indicio de que existen atentados terroristas más allá de Europa y que hubo uno terriblemente sanguinario durante la noche de Pascuas en la capital de la región de Punjab, al noreste de Pakistán, que se llevó la vida de más de setenta personas e hirió a más de trescientas. Una facción local del Talibán se adjudicó la autoría del ataque, aclarando que su objetivo era ir contra las familias cristianas que celebraban Pascuas en el parque Gulshan-e-iqbal.


La situación deja patente la tensión existente entre cristianos e islamistas radicales en Pakistán. No se trata del primer gran atentado contra la población cristiana allí, sino del segundo. Los cristianos representan tan sólo una minoría de 1,6% de la población del país, y suelen ser descendientes de indios de las castas bajas, convertidos al cristianismo durante la época colonial británica. Hoy mismo muchos de ellos siguen ocupando los estratos más bajos de la sociedad y se desempeñan en tareas que los locales evitan; son víctimas de una saña permanente, no sólo por parte de grandes sectores de la población civil, sino también del gobierno.


Así es que en Islamabad, la capital de esa república, paralelamente a la explosión, una turba de miles de radicales se movilizó para agilizar la ejecución de Asia Bibi, una campesina condenada a la horca por el delito de blasfemia contra Mahoma. En el año 2009, mientras trabajaba cosechando bayas en el campo, Bibi fue a buscar agua a un pozo, pero al servirse un poco para tomar en una vieja copa de metal, un grupo de mujeres le dijo que, como ella no era musulmana, iba a contaminar el recipiente volviéndolo impuro. Según relató la misma Bibi, esas mujeres comenzaron a cuestionar su religión, y ella les respondió que “Cristo murió en la cruz por los pecados de la humanidad” y las increpó preguntándoles qué había hecho Mahoma por ellas. Las mujeres, indignadas, acudieron al imán local, que acabó denunciándola a la policía por el delito de blasfemia. La casa de Bibi fue invadida por una turba enfervorecida, que la golpeó a ella y a miembros de su familia hasta que la policía intervino. Una vez apresada, un juez le ofreció convertirse al islam para salir libre, a lo que ella respondió que prefería morir siendo cristiana que abrazar la fe musulmana.


El caso tomó conocimiento internacional e incluso, en su momento, el papa Benedicto XVI pidió el indulto para la mujer. Cbn News ha constatado que desde entonces se encuentra recluida en confinamiento solitario y, según señala The Daily Mail, incluso se cocina su propia comida para evitar ser envenenada. En 2011, en un mercado de Islamabad, el gobernador de Punjab, quien había defendido a Bibi y se había expedido contra la ley de blasfemia, fue asesinado por un miembro de su propia seguridad. Tras ser apresado, el guardaespaldas argumentó que lo había matado por haber cerrado filas con la campesina y ser, por consiguiente, un “blasfemo”.


Los manifestantes islamistas que hoy se enfrentan con la policía, incendian autos en torno al parlamento y claman por el ahorcamiento inmediato de Bibi plantean también su desaprobación por la ejecución del guardaespaldas, a quien respaldan en su accionar y piden al gobierno un reconocimiento de su “martirio”. El veredicto final sobre la acusada aún no está confirmado, pero la Corte Suprema debe tomar una decisión con respecto al recurso de apelación presentado por su defensa.


Como informa El País de Madrid, las autoridades paquistaníes en un principio habían negado que el atentado terrorista del domingo hubiera tenido como objetivo a los cristianos; luego del comunicado del Talibán, el jefe de gobierno calificó a los ataques de “cobardes” y prometió derrotar la “mentalidad terrorista”.


El problema es cómo vencerla si el mismo gobierno la incita y estimula, desde una república islámica que ordena la muerte de quienes osan tan sólo profesar otra religión.

Publicado enInternacional
Jueves, 31 Marzo 2016 07:46

Arranca la cumbre de seguridad nuclear

Militares con banderas de EE.UU. y Japón esperan la llegada de Abe, el mandatario nipón, a la cumbre.

MACRI, BACHELET Y PEÑA NIETO ESTARAN EN WASHINGTON PARA ASISTIR A LA REUNION

Washington quiere prevenir que el Estado Islámico consiga un artefacto nuclear improvisado. También preocupa Norcorea.

 

 

El temor a que los materiales necesarios para la fabricación de un arma atómica caigan en manos de grupos extremistas, como el Estado Islámico (EI), dominará la cuarta Cumbre de Seguridad Nuclear, que reunirá en Washington a los gobernantes de más de medio centenar de países. El encuentro, que en esta ocasión no contará con la presencia de Rusia, se celebra cada dos años por iniciativa del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien prometió, al comienzo de su mandato, convertir la no proliferación nuclear en una prioridad, y que ahora encabeza su última cita mundial sobre el tema. La cumbre empezará hoy por la tarde con una cena de trabajo en la Casa Blanca, en la que Obama y los jefes de cada delegación compartirán sus perspectivas sobre la amenaza de terrorismo nuclear, según adelantó Ben Rhodes, asesor adjunto de seguridad nacional del mandatario norteamericano.

 

Antes de la inauguración oficial, Obama tiene previsto entrevistarse con los mandatarios de Corea del Sur, Japón y China para discutir la amenaza del programa balístico nuclear de Corea del Norte, informó la Casa Blanca.

 

Mañana, ya en el marco de la cumbre, Obama se reunirá con representantes del Grupo 5+1 (Estados Unidos, Francia, Rusia, China, Reino Unido y Alemania) y del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) para repasar los avances en la implementación del acuerdo nuclear alcanzado el año pasado con Irán. Entre los líderes que también asistirán están el presidente francés, François Hollande; el primer ministro británico, David Cameron; el primer ministro de India, Narendra Modi; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko; y el presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev.

 

Además de Mauricio Macri, acudirán los mandatarios latinoamericanos Enrique Peña Nieto y Michelle Bachelet. La mandataria brasileña, Dilma Rousseff, decidió no asistir a la cita debido a la crisis política que atraviesa su gobierno. Los avances del EI en Irak y Siria, sumados a sus ataques de la semana pasada en Bruselas, elevaron el interés de Washington por abordar en la cumbre el riesgo de que ese u otros grupos extremistas tengan acceso a los materiales nucleares que varios países tienen para su uso civil o militar.

 

“Sabemos que las organizaciones terroristas tienen el deseo de conseguir acceso a esos materiales en bruto y de tener un artefacto nuclear. Ese fue el caso con Al Qaida y es ciertamente el caso con el EI”, dijo ayer Rhodes a periodistas durante una conferencia de prensa telefónica. Uno de los paneles de la cumbre que tendrá lugar mañana se centrará específicamente en las amenazas que presenta la milicia radical, “tanto en el contexto de prevenir la diseminación de materiales nucleares, como respecto a mejorar las medidas contra el terrorismo” en general, explicó el asesor adjunto de seguridad nacional norteamericano.

 

Si bien Washington no tiene por ahora datos concretos de que el EI trate de conseguir un artefacto nuclear improvisado, cree necesario tomar medidas para prevenirlo, aseguró Laura Holgate, encargada de control de armas en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. La cumbre está marcada por la ausencia de la otra gran potencia nuclear mundial, Rusia, país que decidió no asistir en protesta por lo que considera una interferencia en el trabajo del OIEA. “Entendemos que los asuntos que tienen que ver con la seguridad nuclear exigen tener en cuenta los intereses de todas las partes. Hemos sentido falta de cooperación a la hora de elaborar la agenda de la cumbre. Por eso Rusia no acudirá a la cita”, explicó ayer el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.

 

La renuncia de Moscú se produce pese a sus relevantes éxitos en el ámbito de la no proliferación nuclear, incluida la reciente puesta en marcha de dos proyectos clave para cumplir con su compromiso de reconvertir 34 toneladas de plutonio militar en combustible nuclear de uso pacífico. Rhodes opinó que la decisión de Moscú de no participar con representación de alto nivel “es una oportunidad perdida para ellos, por encima de todo”, pues “lo único que están consiguiendo es aislarse”. El año pasado Rusia puso en marcha una planta para fabricar el combustible MOX, una mezcla de óxido de uranio y óxido de plutonio.

 

 

Publicado enInternacional
Miércoles, 23 Marzo 2016 07:05

Pánico en Bruselas

Pánico en Bruselas

Una cacería humana para localizar al tercer miembro de un equipo de atacantes que ayer ejecutó una carnicería en el aeropuerto de Bruselas se llevaba a cabo en esta capital, que sufrió una serie de bombardeos yihadistas que dejaron al menos 34 muertos

 

Días después de que las autoridades belgas pusieron fin a una búsqueda de cuatro días para atrapar a Salah Abdeslam, quien participó en los atentados de París, comenzó una nueva persecución cuando la policía difundió una imagen de la emisora CCTV de tres hombres que entraban en el aeropuerto empujando carritos de equipaje voluminosamente cargados y pasaban por el área de salidas, repleta de viajeros, misma que fue devastada por dos explosiones ocurridas a las ocho de la mañana hora local.


Los investigadores buscaban con urgencia a tres hombres vestidos con chaquetas gruesas de color claro, gorras negras y anteojos gruesos, después de que se anunció que dos aparentes cómplices murieron en el ataque suicida, que cobró 14 vidas e hirió a 100 personas.


El descubrimiento de un chaleco cargado de explosivos sin estallar en el área internacional del aeropuerto llevó a especular que puede haber un tercer sospechoso, quien decidió abandonar el ataque en el último momento.


Una hora después del atentado, un tercer artefacto detonó en un tren en la estación central del metro Maelbeek. El estallido mató a 20 personas y dejó heridas a más de 100.


En momentos en que una capital europea nuevamente se volvió el escenario de asesinatos coreografiados, el Isis (también conocido como Estado Islámico) se responsabilizó de esta atrocidad y amenazó a otros países que integran la coalición en su contra.


En un comunicado, promete días oscuros para los países aliados en contra del EI y amenazó que lo que viene será peor y más amargo.


Temor previo


Bruselas había vivido con el temor de que algo así sucediera desde que se descubrió que en esta ciudad se planeó la logística de los ataques en París de noviembre pasado.


También se especuló que los atacantes pudieron haber adelantado su ataque porque temían que la policía se aproximaba a ellos. El pasado lunes el abogado de Abdeslam declaró que su cliente colaboraba y se comunicaba con la policía.


Pieter Van Ostaeyen, experto en islamismo radical en Bélgica, declaró a The Independent: Estos tipos actuaron porque la semana pasada Salah Abdeslam fue arrestado. Necesitaban matar de inmediato antes de ser identificados. No se trata de una represalia; más bien quisieron impedir que se les descubriera antes de actuar.


El primer ministro belga, Charles Michel, reconoció que existían temores de que hubiera más ataques en el país. Sombrío, declaró: Lo que temíamos ocurrió. En este momento de tragedia, en este momento negro para nuestro país, apelo a todos para que mantengan la calma, pero también muestren solidaridad.


Las oficinas de las instituciones que son base de la Unión Europea, así como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, fueron cerradas y resguardadas.

 

Fiscales federales confirmaron que redadas que ocurrieron por la noche en el área de Schaerbeek llevaron al hallazgo de artefactos explosivos que contenían clavos, productos químicos y una bandera del Estado Islámico.


Al menos un rifle Kalashnikov, el arma de elección de los atacantes de París, fue recuperada en el aeropuerto. Médicos que atendieron a los heridos dijeron también que extrajeron clavos de las heridas de los sobrevivientes.


El fiscal de Bélgica, Frederic van Leewu, señaló que dos de los tres hombres en la imagen mostrada por CCTV con toda probabilidad perpetraron un ataque suicida, y confirmó que continúa la búsqueda del tercero, vestido de blanco.


Pero mientras continuaba la cacería del fugitivo, aumentaban las preguntas sobre el momento que se eligió para atacar, y si éste estuvo ligado a la publicidad que siguió al arresto de Abdeslam tras un tiroteo, el viernes pasado.


Ministros y funcionarios apenas pudieron ocultar su alivio tras la captura del yihadista nacido en Bélgica, quien al parecer pasó los cuatro meses transcurridos desde el baño de sangre de París oculto en su ciudad natal. Un funcionario tuiteó: Lo tenemos.


Pero los ataques de ayer confirmaron no sólo que estaban en lo cierto los investigadores que temían que los yihadistas pudieran estar planeando más agresiones; también despertaron la preocupación de que miembros de la misma célula yihadista, u otra muy cercana, creyeran que los servicios de seguridad estaban cerca de atraparlos debido a que el abogado de Abdeslam afirmó que su representado cooperaba.


Van Ostaeyen señaló que las bombas siguieron la misma lógica que los ataques previos: matar al mayor número de personas posible de forma indiscriminada.


Agregó: Me temo que los policías estaban sólo unos pasos atrás. Estaban muy convencidos de que la semana pasada habían frenado algo muy grande, y el Isis probablemente quiso demostrar que puede golpear el corazón de Europa en cualquier momento.


Testigos dijeron haber escuchado gritos en árabe y disparos momentos antes de que la enorme detonación destrozara los ventanales del aeropuerto y de que una lluvia de trozos del techo y agua de las tuberías rotas cayera sobre la gente frente a los mostradores.


El atentado con bomba en la estación de Maelbeek ocurrió a 100 metros de los cuarteles de la Comisión Europea. Usuarios del transporte, confundidos y lastimados, se volcaron hacia la calle en escenas que recordaron los ataques del 7 de julio de 2005 perpetrados en Londres.


Minutos después, la capital belga fue puesta en estado de emergencia; el transporte público se suspendió por completo. A los empleados se les ordenó permanecer dentro de sus oficinas, y a los estudiantes no salir de las escuelas. La seguridad en las plantas nucleares se reforzó.


Horas después de los atentados, el hashtag de Twitter #PrayforBelguim (Oremos por Bélgica) se volvió tendencia en Europa y Estados Unidos, mientras residentes de Bruselas abrieron las puertas de sus hogares a personas que quedaron varadas en la ciudad.


La asociación que representa a los taxistas de la ciudad informó que sus miembros ofrecieron viajes gratuitos a quienes intentaran llegar a casa.


Imágenes que fueron compartidas en redes sociales incluyen a Tintin, el joven reportero de tira cómica creado por el caricaturista belga Hergé diciendo: Seamos fuertes, lo mismo que un dibujo del caricaturista francés Plantu que muestra a una bandera francesa tricolor abrazando a una llorosa bandera belga.


Al tiempo que Bélgica comenzó su duelo nacional de tres días, el primer ministro Michel afirmó por la noche: Estas vidas quedaron destrozadas. Gente que hacía su vida, probablemente sin preocupaciones, e iba camino al trabajo o al colegio, ha sido destruida por un acto extremo de barbarie.


The Independent
Traducción: Gabriela Fonseca

Publicado enInternacional
Otra hipótesis sobre la catástrofe del airbus 321 en el Sinaí

Los investigadores rusos han trasladado hasta Egipto un complejo equipamiento para realizar el análisis de los restos internos y externos del avión siniestrado. Ese equipamiento permite detectar e identificar los rastros de explosivo mediante el uso de un aerosol, cuyo nivel de sensibilidad es de hasta 20 nanogramos.

Si en la solución del test aparecen tonos de matices pardo-violeta, hay rastros de TNT; si hay un precipitado naranja, se trata de Tetryl o de otro explosivo del grupo A (TNB, DNT, ácido pícrico, etc.). El sistema ruso consta de un conjunto de tests separados para los explosivos del grupo B. De esa manera, la aparición en la solución de un tono de color rosa indica la presencia de rastros de dinamita, nitroglicerina, RDX, PETN, SEMTEX o de nitrocelulosa.

Si las reacciones químicas no identifican la presencia de explosivos del grupo A o B, el test verifica automáticamente si existen rastros de compuestos que contengan nitratos inorgánicos, cloro, bromo o peróxido, sustancias utilizadas en la preparación de explosivos de tipo artesanal (ANFO).


El diario egipcio Almasry Alyum publicó una declaración del equipo de investigadores que señala que no han encontrado rastros de explosivos ni en los restos del A321 ruso que se estrelló en la península del Sinaí ni en las muestras de tejidos recogidas de los cuerpos de las víctimas. Por consiguiente, la hipótesis divulgada por los funcionarios británicos que afirmaban que la caída del avión fue causada por la explosión de una bomba a bordo del aparato, hipótesis supuestamente derivada de la intercepción de una conversación entre dirigentes del Estado Islámico, resulta falsa.


También se desmorona así la hipótesis de un ataque realizado con un misil tierra-aire o aire-aire, ya que las ojivas de esos misiles contienen TNT, sustancia no hallada en los restos del avión. También hay que descartar la hipótesis de la explosión de un motor ya que los álabe o paletas de las turbinas del avión fueron halladas intactas.


Lo mismo sucede con la hipótesis de la explosión de uno de los tanques de carburante, pues estos están situados en las alas del avión y la explosión de uno de ellos habría desprendido del fuselaje el ala afectada. Las dos alas del avión cayeron a tierra enteras, a pocos metros de la parte delantera del fuselaje y se!quemaron posteriormente, lo cual indica que no se desprendieron del fuselaje y que no hubo incendio en los tanques de carburante antes del contacto con el suelo.


Por lo tanto, el mito fabricado por la televisión estadounidense NBC, según la cual el Pentágono declaró que un satélite militar estadounidense había detectado un flash de calor y de luz en el lugar y momento de la catástrofe resulta ser una mentira. A fin de cuentas, tanto el Estado Islámico como cualquier otra organización terrorista se encuentran así exentos de responsabilidad en la catástrofe del Airbus A321 en el Sinaí, lo cual parece incomodar mucho a estadounidenses y británicos. ¿Por qué?


La despresurización del avión sigue siendo una hipótesis, pero únicamente como consecuencia de las maniobras caóticas del avión y no como una causa en sí misma. Los bruscos descensos y ascensos repetitivos, con sobrecargas positivas y negativas más allá de los límites normales para un avión de pasajeros, son lo que provocó la separación de los paneles de revestimientos, la torsión y dislocación de ciertos elementos de resistencia en la estructura del avión y la ruptura de conductos hidráulicos fijados a los paneles de revestimiento.
En ausencia de presión hidráulica, la tripulación del avión no puede controlar la profundidad ni la dirección. El ruido anormal en la cabina, comprobado durante el análisis de la caja negra, indica probablemente la deshermetización, seguida de la dislocación de los pedazos del avión a una altitud de 5 000 o 6 000 metros, como lo confirma el impacto de los grandes fragmentos del avión en un área de más de 2 kilómetros en el sentido del vuelo.


Volvamos a las 06 horas con 12 minutos y 59 segundos, en el momento del accidente, para tratar de descifrar cada una de las fluctuaciones de los parámetros de vuelo. Es fundamental subrayar el hecho que el avión vuela en ese momento bajo el control del piloto automático. En un primer momento, tenemos un descenso de 3 segundos, con una pérdida de altitud de 150 metros, que provoca una sobrecarga negativa de 2g. Esa maniobra es demasiado brusca, con una sensación de «bolsa de aire», para que haya sido realizada por la tripulación.
La segunda maniobra es un reascenso del avión, que sube 800 metros en 2 o 3 segundos, provocando sobrecargas positivas de 5 a 6g, que sólo se realizan en los aviones de caza, durante los combates aéreos a corta distancia, y que provocan al piloto una pérdida de la visión, conocida como «velo negro» en la jerga de la aeronáutica.


Es imposible que esa maniobra la haya realizado la tripulacion. Sólo pudo generarla un piloto automático defectuoso. Si los pilotos hubiesen estado al mando, después del primer descenso brutal del avión habrían recuperado altura poco a poco, primero horizontalmente, durante 8 o 10 segundos, para iniciar después un ascenso progresivo hasta recuperar la altitud de crucero.


La tercera maniobra fue pasar de un ascenso en ángulo de 40 o 50 grados en relación con el plano horizontal, a un ángulo de picada de 20 a 30 grados con una sobrecarga negativa de 4g y esa maniobra es imposible de ejecutar para la tripulación de un avión de pasajeros ya que todo el mundo se desmayaría con la aparición del «velo rojo».
Los únicos momentos en que la tripulacion hubiese podido intervenir son los breves instantes de vuelo horizontal, de 5 segundos y 3 segundos, interrumpidos por otros movimientos descontrolados. En un funcionamiento normal, el centro aerodinámico del piloto automático no permite la realización de maniobras que provoquen sobrecargas cercanas a la ruptura de las estructuras, ni siquiera si el piloto [humano] tratara de hacerlas con los mandos. La causa de esas maniobras caóticas sólo puede ser, por consiguiente, resultado del mal funcionamiento del mecanismo del piloto automático.


Fuera de un mal funcionamiento del ordenador del piloto automático como resultado del desgaste era posible apoderarse del control del avión desde el exterior del mismo, gracias a una intrusión en el programa informático del piloto automático, ya sea mediante un programa introducido de antemano o a través de una transmisión desde tierra.
Por una extraña «coincidencia», desde el primer segundo en que aparecieron las maniobras caóticas, tanto el transpondedor como la radio del avión cesaron de transmitir datos al control terrestre. [De haber seguido funcionando,] el transpondedor habría indicado a los controladores aéreos los parámetros de vuelo del avión y, utilizando la radio del avión, la tripulación habría podido señalar la aparición de una urgencia y habría descrito el comportamiento del avión.


Lo que ocasionó, en ese preciso momento, el mal funcionamiento del piloto automático sólo podrá determinarlo la comisión investigadora.


(Tomado de Global Research)

Publicado enInternacional
Jueves, 21 Junio 2012 17:25

Falsos atentados

Falsos atentados

El atentado contra el ex ministro del Interior Fernando Londoño ha puesto sobre la mesa, una vez más, el debate sobre la existencia de una derecha armada que se hace pasar por insurgente para desviar debates políticos en momentos cruciales.

Los uribistas no dudaron en señalar a las farc como los responsables del atentado que cobró dos vidas, y el propio Londoño, en declaraciones públicas, descartó la posibilidad de que fuera obra de la derecha cuando pidió que el Gobierno aclarara quiénes son los supuestos autores intelectuales de la derecha colombiana. Nadie le respondió porque esa derecha armada no es una invención de los uribistas sino del Estado.

 

En el retrovisor

 

En noviembre de 1995, los militares asesinaron a Álvaro Gómez Hurtado, dirigente conservador, hijo del poco lamentado Laureano Gómez y hombre fiel de la derecha colombiana. El Estado mismo no tuvo reparo alguno en asesinarlo, y entre los motivos figuraba la necesidad de justificar el estado de sitio declarado por Samper, pues la Corte lo había tumbado. El cadáver de Gómez Hurtado ni se había enfriado y el Gobierno salió con un nuevo estado de sitio que la Corte aceptó a la luz de los nuevos hechos de violencia. Su caso no es aislado. Tres años después, el general Landazábal Reyes también fue asesinado por los suyos. La idea de que la derecha ataque a los suyos no es nueva. Inclusive, Germán Vargas Lleras insinuó que elementos en el DAS estaban detrás del atentado en contra suya.

Sin embargo, es más probable que el atentado contra Londoño forme parte de esa otra violencia derechista, la campaña electoral armada. Todos sabemos que la campaña de Uribe para la Presidencia del país en 2002 fue violenta. Las auc hicieron una campaña abierta a su favor, matando a diestro y siniestro con el fin de garantizar su elección y el 35 por ciento del Congreso que Mancuso reconoció que eran fichas de las auc. De la otra campaña armada no se habla tanto: los falsos positivos de supuestos atentados en contra del candidato.


Hubo varios anuncios de bombas o complots descubiertos por el DAS para atentar contra Uribe durante la campaña presidencial de 2002. En la medida en que intensificaba la supuesta campaña de las farc en su contra, su popularidad se disparó y se le veía como el hombre fuerte que la guerrilla temía. Era una estrategia de publicidad armada. El caso más sonado de esa estrategia es el atentado de Barranquilla en abril 2002, cuando murieron varias personas, todas prescindibles en el camino a la Presidencia. Barranquilla volvería a ser lugar de otros falsos positivos. Debemos recordar a la guerrillera Jessica y los falsos positivos de carros bombas en Bogotá que pusieron algunos integrantes del ejército. Que haya atentados falsos no es nuevo, e inclusive en algunos casos la “justicia colombiana” lo ha aceptado.

 El 7 de agosto

 
El atentado del 7 de agosto de 2002 nos da más pistas sobre el caso de Londoño y cómo son los falsos positivos de la publicidad armada. El día en que Uribe se posesionó, varios cohetes cayeron sobre Bogotá, uno contra el Congreso y otro a unos cien metros de su blanco, que mató a varias personas en el barrio El Cartucho. En seguida tildaron a las farc de ser responsables, y Mockus salió a la prensa con lágrimas, lamentando que las farc no dejaran vivir en paz a la pobre gente de El Cartucho, ignorando por completo que el mayor atentado contra El Cartucho lo hizo él mismo al expulsar a miles de personas y destruir sus casas para hacer un parque que usa muy poca gente.


Sin embargo, no fueron las farc. Hay varias razones para creerlo. Primero, la prensa mostró los cohetes que quedaban en la casa de donde salieron lanzados y dijeron que eran de una calidad militar. Eso ya nos dice algo. Pero hay unas preguntas, entre ellas esta: ¿Por qué las farc no lanzaron más cohetes ese día contra otros blancos? A muy poca distancia del lugar de los hechos queda la Escuela Militar. El Cantón Norte tampoco queda tan lejos, comparado con la Casa de Nariño. Pero no lo hicieron. De hecho, nunca más volvieron a emplear esa tecnología. No es creíble, pues cuando las farc desarrollaron la capacidad de lanzar pipetas de gas, lo hicieron a diestro y siniestro, matando a muchos civiles en el proceso, como fue la masacre de Bojayá. Los impactos sobre la población civil no impidieron que las farc siguiera utilizando esa tecnología.

Entonces, las farc nunca tuvieron esa capacidad. De tenerla, seguramente hubieran atentado contra batallones de alta montaña, entre otros blancos fáciles para semejantes cohetes. Después del atentado, se especulaba sobre la participación y el adiestramiento recibido por parte del grupo irlandés IRA. Sin embargo, en todos los años de atentados perpetrados con morteros por el IRA, tampoco mostraron esa capacidad. Los morteros del IRA eran artefactos sencillos que alcanzaban los 500 metros y eran muy poco precisos, como se vio en el atentado contra la residencia del primer ministro de Gran Bretaña, John Major, en plena guerra de Iraq. Los morteros cayeron muy cortos y ninguno dio con el blanco. Fue un atentado que mostró mucha osadía pero poca capacidad técnica. La tecnología utilizada el 7 de agosto era de nivel militar porque lo hicieron los militares.

Ahora, con Londoño, estamos ante una situación parecida. Los autores del atentado usaron una bomba lapa, algo que no es tan sencillo, pues el imán puede interferir los circuitos de la bomba, haciéndola estallar antes de tiempo. Si se usa una sustancia pegajosa, se crean otros problemas para el autor. Pero la prueba más grande consiste en que es poco probable que volvamos a ver esa tecnología empleada, y no la veremos usada contra militares. Si las farc tienen cómo fabricar bombas lapa, la vida de todo militar o policía que viaje en un vehículo corre peligro, pero las fuerzas militares nada han hecho para impedir que eso pase. En Irlanda, cuando el IRA desarrolló ciertos niveles en este campo, en seguida la fuerza pública británica tomó medidas para contrarrestarlas. La tranquilidad de la cúpula militar nos dice todo. Si las farc pudieron hacer eso, hubiéramos visto muchos atentados contra las fuerzas armadas y no este atentado contra un ex ministro del Interior. ¿Por qué no atentaron contra un Ministro del gobierno Santos? Pues, no habría ninguna ventaja mediática para los uribistas.

 

Irlanda

 

Hay casos parecidos en otras partes del mundo. En 1974 estallaron tres bombas en Dublín, la ciudad capital de Irlanda, y otra en Monaghan, un pueblo cerca de la frontera con Irlanda del Norte. En total, 26 personas perdieron la vida ese día. Inicialmente se intentó culpar por fuera de toda lógica al IRA. Luego señalaron a los grupos paramilitares leales a la Corona inglesa. Esta última explicación tenía más sentido pero obviaba una pregunta fundamental, teniendo en cuenta que esos grupos probritánicos nunca habían demostrado la destreza requerida para fabricar bombas de alta potencia. ¿Cómo lo hicieron en 1974? Otra vez la respuesta fue sencilla: sí, esos grupos pudieron haber participado en los atentados, pero las bombas fueron fabricadas por los servicios de inteligencia de Gran Bretaña. El gobierno británico se niega hasta hoy a colaborar con una investigación de la masacre, y la policía irlandesa nunca ha mostrado mayor interés en el caso. De hecho, cerraron el caso después de unas semanas a pesar de tener en su poder una lista de sospechosos que nunca fueron llamados a indagatoria.

 Los atentados contra Uribe siempre han estado lejos de poder herirle. Sale ileso de los atentados o son descubiertos mucho antes. Londoño, sin embargo, casi muere en el atentado. Él es otro ‘Gómez Hurtado’ o ‘Landazábal Reyes’. Un hombre importante, pero no imprescindible, para el régimen. Con amigos como los suyos, señor Londoño, ¿quién necesita enemigos? Estamos ad portas de otra campaña de publicidad armada para mostrar que Uribe, que ni siquiera tiene significativo poder político en este momento, representa un mayor obstáculo para la guerrilla que el propio presidente Santos, con 400.000 hombres armados a su disposición. Que Uribe sepa los detalles de esa campaña es asunto aparte, pero la gente que le hizo la campaña armada en 2002 le está haciendo otro favor, quiéralo o no. Señor Londoño: arrímese más a Uribe. Lo que sabemos es que en las campañas armadas él es el único que no muere. Es mejor pararse justo a su lado para que no pase nada. Buena suerte con eso.

Publicado enEdición 181
Un científico nuclear iraní muere en un atentado con bomba en Teherán

Un científico nuclear iraní ha muerto esta mañana en un atentado en el norte de Teherán, según los medios locales. Al parecer el pasajero de una moto ha adosado una bomba lapa contra el vehículo en el que viajaba Mostafa Ahmadi Roshan, al que la agencia Fars atribuye haber supervisado un departamento en la planta de enriquecimiento de uranio de Natanz. Se trata del cuarto especialista vinculado al controvertido programa atómico de Irán que es víctima de un ataque similar, en medio de las crecientes tensiones entre Irán y EE UU por el avance de ese empeño. Las autoridades iraníes vuelven a acusar a Israel, como en los casos anteriores.

 
“Esta mañana un motorista ha adherido una bomba a un Peugeot 405, que de inmediato ha hecho explosión”, ha declarado el vicegobernador de Teherán Safar Ali Baratlu, citado por Fars. “Se ha tratado de una bomba magnética del mismo tipo de las que se han usado con anterioridad para asesinar a científicos, y [ha sido] obra de los sionistas”, ha añadido en referencia a los israelíes. Los portavoces oficiales iraníes rara vez mencionan la palabra Israel, al que se refieren como “entidad sionista”.

 
“El ingeniero Mostafa Ahmadi Roshan, que se licenció en químicas en la Universidad Sharif hace nueve años, era el vicedirector de asuntos comerciales en la planta de Natanz”, según la agencia Mehr. Aunque Fars aseguraba que había sido “responsable de un departamento de esa instalación", el principal centro de enriquecimiento de uranio de Irán, donde hay instaladas unas 8.000 centrifugadoras.

 
El coche circulaba por las inmediaciones de la calle Gol Nabi, en el norte de Teherán cuando dos personas en una moto se han aproximado y el pasajero ha pegado la bomba en un lateral. De acuerdo con testimonios recogidos por la agencia Reuters, además de Roshan, al menos un peatón ha resultado también muerto y uno de los acompañantes del científico herido.

 
Otros científicos

 
El ataque parece calcado del que el 29 de noviembre de 2010 hirió a Fereydun Abbasi-Davani, que ahora dirige la Organización de la Energía Atómica de Irán. Abbasi-Davani tuvo suficientes reflejos para saltar del coche cuando notó que desde una moto adherían algo al lateral a la puerta. Ese mismo día, una bomba colocada bajo el vehículo de Majid Shariari, acabó con su vida. Unos meses antes, una moto bomba mató a Masud Ali Mohammadi, iniciando la saga de atentados contra científicos vinculados al empeño nuclear. El asesinato de Dariush Rezainejad el pasado julio no está tan claro ya que no se ha podido establecer su relación con el programa atómico.

 
El régimen iraní ha acusado de esos atentados, así como del ataque informático con el virus Stuxnet, a Israel y a Estados Unidos. Su objetivo sería entorpecer el desarrollo del programa nuclear iraní, que están convencidos de que tiene objetivos militares a pesar de la negativa de Teherán. Tanto Israel como Estados Unidos guardan silencio, mientras la comunidad internacional sigue presionando sin éxito a la República Islámica para que renuncie a enriquecer uranio, una actividad que tanto sirve para fabricar el combustible que dice necesitar para sus centrales nucleares (la primera de ellas aún sin terminar) como para fabricar una bomba atómica (una posibilidad que también alarma a sus vecinos árabes).


Por Ángeles Espinosa Dubái 11 ENE 2012 - 09:40 CET
 

Publicado enInternacional
Miércoles, 25 Agosto 2010 07:08

El capítulo principal del último libro

Después de publicadas las dos Reflexiones sobre el libro del escritor Daniel Estulin, titulado “La verdadera historia del Club Bilderberg”, el autor envió un mensaje solicitando entrevistarse conmigo. Deseaba que antes del encuentro leyera un capítulo importante de su nuevo libro que está por publicar y debía ser traducido del inglés.

Ayer me lo entregaron ya traducido en Cuba. Su contenido es espectacular y merece ser analizado en sus aspectos esenciales. Seleccionando párrafos de ese material ofrezco una idea del contenido del capítulo, que ofrece importantes datos que para los técnicos implica un desafío.

El autor comienza afirmando:

“Éste es el capítulo más extraño que usted podrá encontrar jamás en un libro, en este o en cualquier otro que se haya escrito [...]. Las últimas piezas del rompecabezas serán puestas en su lugar para que usted pueda ver la imagen del mundo en que vivimos. [...] no será tan fácil hacer que usted crea en ella por razones puramente sicológicas. Ello podría deberse en parte a nuestra propia mentalidad servil que tan esmeradamente creó en nosotros la propaganda inhumana que con tanta fuerza ha estado dirigida contra la humanidad desde el siglo XIX.”

“…pequeños grupos de conspiración han actuado contra Cuba, Laos, Afganistán y Nicaragua.  Durante décadas han estado involucrados en todo, desde las drogas y el tráfico de armas hasta los asesinatos, la guerra encubierta y el terrorismo abierto.”

“Personas como George H.W. Bush; William Case, ex director de la CIA; [...] Oliver North, el ex hombre-punta del Irán-Contras; y Mike Harari, segundo al mando del Mossad son algunas de las más notorias en este glosario de agentes de operaciones encubiertas…”

“Este capítulo trata de las armas de destrucción masiva.  Las armas atómicas, las armas nucleares, las mini-armas nucleares.”

“En este capítulo analizaremos el atentado con bomba en la ciudad de Oklahoma, del cual se culpó a la extrema derecha estadounidense; el de Bali, del cual se culpó a los terroristas islámicos; el asesinato de Rafia Hariri, del cual se culpó a Siria; y el atentado en la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas, del cual se culpó a ETA.”

“Según la información oficial, a las 9:02 a.m. (Hora Estándar del Centro) del 19 de abril de 1995, el camión Ryder, que contenía aproximadamente 2 300 kilogramos de fertilizante y una mezcla de nitrometano, detonó frente al lado norte del Edificio Federal Alfred P. Murrah de nueve pisos.  La explosión destruyó la tercera parte del edificio y creó un cráter de 9 metros de ancho por 2.4 metros de profundidad en la calle NW 5th Street próxima al edificio.  La explosión destruyó o dañó 324 (¡!) edificios en un radio de dieciséis cuadras, destruyó o quemó 86 autos en los alrededores del lugar y quebró cristales en 258 edificios cercanos.  La destrucción de los edificios dejó a varios cientos de personas sin hogar y provocó el cierre de múltiples oficinas en el centro de la ciudad de Oklahoma.  Al menos 168 personas murieron y otras 853 resultaron lesionadas; la mayoría de las lesiones eran quemaduras.  Los efectos de la explosión pudieron escucharse y sentirse hasta una distancia de 89 kilómetros.”

“Aunque la versión oficial haya sido confirmada por el gobierno de los Estados Unidos y la mayoría de los medios corporativos, no será especialmente difícil desmentir la versión ‘oficial’ con una versión más sensata de los acontecimientos:

“1. Los coches bomba no dejan cráteres; los cráteres sólo pueden ser ocasionados por una carga soterrada.  Incluso si usted coloca una bomba nuclear en un camión y la hace detonar, aún en estas circunstancias, la bomba no dejará un cráter.

“2. Los explosivos convencionales no provocan el incendio de los autos en los alrededores del lugar de la explosión…”

[...]

“4. Las explosiones convencionales no le causan quemaduras a sus víctimas -éste es un rasgo típico de las explosiones nucleares- porque esas quemaduras son provocadas solamente por las radiaciones térmicas.

“5. Los explosivos convencionales no provocan ningún impulso electromagnético (EMP, por sus siglas en inglés) que pudiera calcinar las tarjetas de circuitos impresos de las computadoras de los alrededores.”

“6. [...] El monto de los daños era el típico provocado por al menos 10 bombas de 10 toneladas cada una de las que utiliza la aviación moderna, o el provocado por una ‘mini-bomba nuclear’ programada para explotar con la potencia correspondiente -es decir, 0.1 kilotones.”

“9 …una magnitud de 3.52 en la escala Richter es típica de  una ‘mini-bomba nuclear’ de 0.1 kilotón -el equivalente a 100 toneladas métricas de TNT.”

“10. Un volumen de 2 300 kilogramos de fertilizante (el equivalente a 1.8 toneladas de TNT), aún cuando se entierre, nunca podría crear una señal sísmica de magnitud 3.0 (y si se coloca en un camión esta carga no producirá ninguna señal sísmica).”

“Un tal  Sr. Timothy McVeigh confesó haber cometido el crimen.  Fue juzgado, condenado, sentenciado a muerte y ejecutado mediante inyección letal el 11 de junio del año 2001.  El ataque había sido el peor acto terrorista en territorio estadounidense hasta el 11 de septiembre.  Sin embargo, le dio al gobierno estadounidense la excusa que necesitaba y el pretexto necesario para la adopción de nuevas medidas de emergencia -el Proyecto de Ley contra el Terrorismo, que pocos meses después, pisándole los talones al 11 de septiembre, se transformaría en Seguridad de la Patria, que privaría a los ciudadanos estadounidenses de la mayoría de sus derechos constitucionales.”

“Desde Bali hasta la ciudad de Oklahoma; desde Kosovo hasta Moscú; desde Afganistán hasta Wall Street, estos acontecimientos le brindan al lector una visión de cómo opera el Gobierno en la Sombra, utilizando a traficantes de drogas, criminales y terroristas para que hagan lo que a dicho Gobierno se le antoje.”

“El hombre-punta para esas operaciones fue el veterano agente de la CIA, Theodore G. Shackley, quien trabajó en estrecha colaboración con personalidades de la mafia como John Roselli, Sam Giancana y Santos Traficante.”

“En 1975 Shackley se convirtió en Director Adjunto de la Dirección de Operaciones, quien lo designó a cargo de las Operaciones Encubiertas, la Contrainteligencia e, irónicamente, la Lucha Antidrogas, todas bajo el mando de George Herbert Walter Bush.”

“Fue en este contexto en el que Shackley se desempeñó como ‘consultor’ de actores tales como Bush padre, Oliver North, y el director de la CIA William Casey en su ilegal y sangrienta red de intercambio de armas por drogas cuyos resultados fueron decenas de miles de muertes y el hecho de que toneladas de drogas inundaran nuestras calles.”

“Desde Bahía de Cochinos hasta el caso Irán-Contras; el atentado con bomba en la ciudad de Oklahoma; el vergonzoso bombardeo nuclear contra los kurdos en Kirkuk, al norte de Irak; el bombardeo nuclear contra la famosa mezquita chiíta de Khillani, en Bagdad y el bombardeo nuclear cuádruple sin precedentes contra la secta satánica Yazidi cerca de Mosul en Irak, que impuso un nuevo récord en víctimas humanas -más de 550 muertos y varios cientos de lesionados.”

“Siendo aún miembro del ejército, Timothy McVeigh le escribió una carta a su hermana donde le decía que había sido seleccionado para integrar la Unidad de Operaciones Tácticas (CTU por sus siglas en  inglés) (los Boinas Verdes) de las Fuerzas Especiales, (que estaba involucrada en actividades ilegales).”

“Es muy probable que se le haya dicho que tenía la importante misión de infiltrarse en una organización terrorista y evitar un ataque con bomba.  Este es un cuento que un hombre joven e impresionable como McVeigh se hubiera creído.”

“De cualquier forma, el hecho de que existieran dos ‘Timothy McVeighs’, así como existieron dos Oswalds, sugiere la existencia de una sofisticada operación de inteligencia, destinada a colocar a McVeigh en el lugar equivocado y en el momento equivocado.  Al igual que Oswald, McVeigh probablemente se creyó que era un agente del gobierno, que era parte de un proyecto secreto.”

“…fue engañado, lo convirtieron en cabeza de turco y finalmente lo mataron.  Caso cerrado.  Las pruebas fueron destruidas.  Sin embargo, las preguntas aún no han sido respondidas.”

“12 de octubre de 2002.  Atentado con bomba nuclear en un club nocturno de Bali.”

“Según la versión oficial del atentado con bomba en Bali, una tonelada métrica de explosivos convencionales colocada en un vehículo tipo jeep explotó en las inmediaciones del Club Nocturno Sari, provocando la muerte inmediata de 187 personas, lesiones fatales a muchas otras, enormes bolas de fuego, provenientes supuestamente de los balones de gas para cocinar, la demolición de los edificios circundantes al lugar de la explosión y grandes fuegos que se esparcieron por los alrededores.”

“Una de las primeras informaciones  sobre el atentado con bombas en Bali llegó a través de Fox News: ‘Atentado con bomba en club nocturno indonesio es catalogado como acto terrorista’.  ‘La explosión tuvo lugar alrededor de las 11:p.m. [...] El lugar se encontraba abarrotado de personas, y se incendió en un milisegundo’.”

“La palabra ‘milisegundo’ constituye uno de los lapsos más imperdonables.  Al igual que ‘nivel cero’, esta palabra está reservada para las explosiones nucleares.  De modo que nunca, bajo ninguna circunstancia, uno utilizaría esta extraña palabra al referirse a una explosión, a menos que estuviésemos hablando de una explosión nuclear.”

“El problema es que una explosión convencional, por grande que sea, no produce ni calor ni llamas.”

“Otro turista [...] declaró lo siguiente: ‘Sentí que mi hotel se sacudió violentamente y corrí a mirar por la ventana.  En la distancia pude ver una gran nube blanca en forma de hongo, y supe que no estaba observando un ataque ordinario’.”

“Yo creo que todo el mundo sabe qué significa en realidad una nube en forma de ‘hongo’.

“Además, las explosiones ordinarias no provocan incendios en los edificios aledaños.  Son las explosiones nucleares las que provocan incendios en los edificios aledaños -debido a la intensa radiación térmica que emana instantáneamente de las bolas de fuego.”

“La policía indonesia declaró que el número total de muertes había ascendido a la increíble cifra de 202 víctimas.  Usted no podría ser capaz de matar instantáneamente a un par de cientos de personas y lesionar no sólo a otros cientos, sino a miles con una carga de 1000 kilogramos de explosivos convencionales colocados en un jeep.”

“¿Acaso sabía el gobierno de Indonesia  que lo que había explotado en Bali había sido una bomba nuclear? Por supuesto que sí.  Por ejemplo, el vicepresidente de la Cámara, A. M. Fatua, al referirse a un supuesto terrorista que supuestamente había colocado la bomba, declaró lo siguiente: ‘Mi conciencia me dice que él no es el autor principal.  No creo que Amrozi (el supuesto terrorista) haya tenido la capacidad para haber realizado todos los preparativos para el ataque con bomba, como la detonación de un tipo de mini bomba nuclear en Bali’.  De modo que, el vicepresidente de la Cámara de un país con una población de más de  200 millones de personas sabía que se trataba de una ‘mini bomba nuclear’.  ¿Lo sabía la entonces Presidenta de Indonesia, Megawati Sukarnoputri? Y si lo sabía, ¿por qué no dijo nada?”

“Existe una versión ‘confidencial’, conocida por supuesto por el gobierno indonesio, los funcionarios del gobierno de los Estados Unidos y el Mossad israelí -según la cual se trató de una ‘mini-bomba nuclear’ que detonó con una potencia de 0.01 a 0.015 kilotones según la potencia equivalente en TNT, y que la ‘mini-bomba nuclear’ pertenecía a ‘Al Qaeda’.”

“En el capítulo anterior he demostrado de manera concluyente que a Al Qaeda le sería más fácil armar, a todo correr, una nave espacial de madera y aterrizar en la Luna que tener acceso a una mini-bomba nuclear.  También he demostrado que cuatro naciones cuentan con la capacidad técnica para fabricar una mini-bomba nuclear -los Estados Unidos, Rusia, Francia e Israel.  Fuentes confidenciales indonesias le confirmaron a la inteligencia nuclear rusa que la bomba pertenecía al Mossad de Israel.”

“Las pruebas fotográficas que demuestran el uso de un arma no convencional fueron eliminadas casi de inmediato de todos los principales medios de difusión, aunque no de la cámara de video de un aficionado que proporcionó la foto que se aprecia en la parte central superior. [...] La sola presencia del propio cráter demuestra que el arma fue detonada por debajo de la superficie del suelo, mientras que la profundidad del cráter, además de su diámetro, demuestra la profundidad a la cual el arma fue colocada originalmente.”

“Comenzaremos por el final: Fue una gran explosión nuclear que no tenía nada que ver con ninguna ‘mini-bomba nuclear’.  Sin embargo,  oficialmente se dijo que había sido un ‘coche bomba’, como ha sido la tradición. [...] ‘confidencialmente’ varios ‘patricios’ dijeron que había sido una ‘mini-bomba nuclear’.”

“El 30 de diciembre de 2006 la banda terrorista ETA coloca una bomba en una furgoneta que iba cargada con entre 200 y 500 kilos de explosivos, según las Fuerzas de Seguridad del Estado. La agencia EFE, recoge de fuentes de la investigación que las primeras estimaciones policiales apuntan a que ETA podría haber utilizado cerca de 500 kilos de explosivos para cometer el atentado.

“Estas fuentes han añadido que el cálculo (200-500 kilos) está basado en los efectos visibles de la explosión y en la experiencia de los técnicos en desactivación de artefactos.

“La furgoneta bomba, un Renault Traffic, estalló el mismo día, un sábado, 30 de diciembre de 2006 a las 9:01 en el aparcamiento D de la T4 del madrileño aeropuerto de Barajas. La explosión provocó una densa columna de humo y el hundimiento de cinco plantas del módulo D del aparcamiento de la T4.

“Como consecuencia del atentado se ha derrumbado el 60% del módulo D y ha afectado a tres de los seis módulos que conforman el aparcamiento de la T4, en el que los etarras aparcaron la Renault Traffic de color granate. Los bomberos confían en que las llamas terminen por extinguirse solas.

“Sobre el vehículo utilizado, la Policía ha emprendido una línea de investigación que apunta a que la furgoneta fue robada hace tres o cuatro días en alguna localidad del País Vasco. En concreto, informa EL MUNDO, podría estar matriculada en la localidad guipuzcoana de Ordizia aunque fue robada en Francia.

“¿Puede alguien en su sano juicio creer que se puede demoler una parte tan grande de una estructura de concreto reforzada con acero utilizando sólo 200 kilogramos de explosivos convencionales colocados en un solo lugar? [...] El máximo daño que una  explosión convencional de 200 kilogramos pudo haber causado, habría dañado parte del concreto de las instalaciones que se encontraban en las inmediaciones del lugar de la explosión; los pisos (el piso superior y el inferior, no más) y varias de las columnas de los alrededores.”

“…la estructura real no estaba hecha sólo de concreto, sino de concreto reforzado con acero.  El radio de un área tan dañada sería muy limitado (de 20 a 30 metros como máximo).  Una vez más, las posibilidades de que una gran estructura reforzada con acero colapse por la detonación de 200 kilogramos de explosivos colocados en un solo lugar son nulas.”

“Lo más que usted podría lograr en este caso (si usted fuera un experto profesional en demoliciones y fuera a colocar su coche bomba en el lugar exacto) sería el debilitamiento total de una columna.  Sin embargo, usted no podrá debilitar dos columnas a la misma vez con un solo coche bomba. Ahora, observe nuevamente la foto anterior y medite.  ¿Cuántas columnas de concreto reforzadas con acero tendría usted que debilitar para hacer colapsar toda la estructura central que ahora no existe?”

“…una sola explosión convencional no provoca la demolición de un edificio.  Alguna otra explosión lo demolió.  Lógicamente, es de suponer que  fue demolido por una ‘mini-bomba nuclear’ -esa sería la típica verdad patricia acerca del acontecimiento.  Pero, desafortunadamente, usted no puede demoler un edificio tan grande reforzado con acero, con tantas columnas y tanto espacio vacío entre sus pisos aunque detone una ‘mini-bomba nuclear’.  Aún en el caso de que usted haga detonar su ‘mini-bomba nuclear’ a la máxima potencia disponible -1 kilotón- esto no sería suficiente para demoler completamente una estructura   tan grande, fuerte y casi vacía.”

“Ni un solo vehículo presentaba indicios de haberse quemado, como ocurrió en la explosión de Bali. [...] destruiría los autos restantes que se encuentren en las inmediaciones con su tremenda onda expansiva.  Pero ninguno de estos efectos esperados fue reportado después de la explosión del ‘coche bomba’ en el aeropuerto de Barajas.  Por tanto, podemos tranquilamente descartar la teoría de la ‘mini-bomba nuclear’.”

“De igual forma aquí están presentes  algunos efectos verdaderamente extraños -si usted trata de trazar una línea imaginaria de arriba hacia abajo para indicar el límite exacto de la destrucción, dicha línea no sería vertical.  Sería una línea en un ángulo de aproximadamente 45 grados.  ¿Por qué una onda destructiva que ha causado estos daños se propagaría con este ángulo de inclinación?”

“Me imagino que usted haya entendido lo que he querido decir.  Parece que aquí eso fue exactamente lo que ocurrió.  Al parecer fue una gran explosión nuclear bajo tierra a una gran profundidad, debajo de la parte central del edificio del parqueo, la que ocasionó tal destrucción.”

“Además, el hecho de que las Fuerzas de Seguridad del Estado hayan errado sus cálculos acerca del tamaño de la explosión en un 150 por ciento es algo verdaderamente alucinante. El hecho de que el cálculo (200-500 kilos) esté basado en los ‘efectos visibles de la explosión y en la experiencia de los técnicos en desactivación de artefactos’, me hace pensar dos cosas. 1) Estos son los agentes más ineptos que existen sobre la faz de la Tierra, comparables, en el mejor de los casos, con el famoso Inspector Cluzeau. 2) Estos agentes afirmaron inmediatamente  que la explosión había sido causada por una bomba nuclear, y trataron de ocultarles las pruebas a la población en general.”

“No tengo dudas de que los dos terroristas ETA de hecho hayan parqueado su Renault Traffic  en el aparcamiento D de  la Terminal 4. Cuando admitieron su culpa ante los tribunales, estoy seguro que pensaron que sus acciones habían provocado el caos.  Sin embargo, el daño real, el daño nuclear, provino de una bomba nuclear enterrada a gran profundidad dentro de la terminal.  ¿Quién lo sabía y quién lo hizo? No lo sé.  Pero creo que he demostrado quiénes no lo hicieron.

“Conclusiones en relación con los atentados con ‘mini-bombas nucleares’, alias ‘coches bomba’ y ‘camiones bomba’:

“1) Las ‘mini-bombas nucleares’ existen.

“2) Se dice ‘confidencialmente’ que estas ‘mini-bombas nucleares’ pertenecen a varias organizaciones terroristas, casi invariablemente las llamadas organizaciones ‘musulmanas’.

“3) Estas ‘organizaciones terroristas’ no vacilan en utilizar estas ‘mini-bombas nucleares’ contra diferentes objetivos, la mayoría de ellos civiles.

“4) Estas ‘mini-bombas nucleares’ provocan explosiones de una potencia inusual -equivalentes a cantidades irracionales de TNT u otros explosivos convencionales que pudieran apenas caber en el interior del más grande de los camiones, para no hablar de un vehículo de pasajeros.”

Estulin continúa razonando sus puntos de vista en los párrafos 5, 6, 7, 8, 9, 10, algunos de ellos extensos, que omito en aras de la brevedad ya que no son indispensables para comprender su tesis.

Al llegar al 11 en la página 64 una vez más afirma:

“11) Estas ‘mini-bombas nucleares’ sólo pudieron ser fabricadas como máximo por cuatro de los países más desarrollados -los Estados Unidos, Rusia, Francia e Israel.

“12) El ‘Grupo Secreto’ realiza casi todos estos atentados con las modernas ‘mini-bombas nucleares’, probablemente  sólo con un par de excepciones.  Este ‘Grupo Secreto’, ya sea estadounidense, israelí, francés o ruso, no tiene nada que ver absolutamente con el Islam.

“13) En todos los atentados con las modernas ‘mini-bombas nucleares’, con excepción de un par de casos, se utilizan las ‘mini-bombas nucleares’ de tercera generación -la más reciente-, que son lo suficientemente pequeñas como para que puedan ser ocultadas en el sistema de alcantarillado.

“14) Si bien las ‘mini-bombas nucleares’ pudieran obviamente destruir un área extensa donde existan construcciones de estructuras ordinarias, no pueden derribar completamente un edificio moderno fuertemente reforzado aun si explotan en sus inmediaciones -como quedó demostrado en el caso del atentado con bomba en Oklahoma en el año 1995 y también en el caso del atentado con bomba a las Torres Khobar en 1996.”

Con estas palabras concluye Estulin, en lo fundamental, el capítulo traducido del inglés de su último libro.

Fidel Castro Ruz
Agosto 24 de 2010
7 y 06 p.m.
 
Publicado enInternacional
Martes, 12 Enero 2010 06:56

La década empieza mal



Cualquier ciudadano del mundo que tenga el privilegio de no estar preocupado por la supervivencia de mañana y escuche, leea o vea las noticias —todo un privilegio, pues pertenece a una pequeña minoría de los 6,8 millones de seres humanos— tiene razones para estar perplejo y receloso. Y tendría aún más razones si supiera lo que no sale en los grandes medios de comunicación. 
El día de Navidad un joven nigeriano estuvo a punto de hacer estallar un avión mientras éste se preparaba para aterrizar en la ciudad norteamericana de Detroit. Si hubiera tenido éxito, el fallido atentado habría matado a cientos de personas entre pasajeros, tripulantes y residentes de la zona donde el avión hubiese caído. La perplejidad es ésta: ¿cómo es posible que haya sucedido esto en el país que posee las más sofisticadas tecnologías de vigilancia y seguridad, más aún cuando el joven extremista era conocido por los servicios secretos y había sido denunciado por su propio padre a las embajadas occidentales? ¿Cómo es posible que el país más poderoso del mundo haya puesto de manifiesto tal debilidad? El recelo es el siguiente: ¿cómo va a reaccionar ahora Estados Unidos? ¿Abrirá más frentes de guerra? Después de Iraq, Afganistán y Pakistán, ¿el siguiente será Irán, del que las noticias dicen que tienen planes para construir una bomba atómica, o Yemen, donde el joven se había entrenado? ¿Qué otros países serán los siguientes? ¿Podrá verse libre algún país de ser blanco de esta guerra? 
 
La perplejidad se doblaría si llegase a la ciudadanía la noticia de dos especulaciones inquietantes: los servicios secretos corrieron el riesgo de dejar entrar al joven en Estados Unidos porque pretendían contratarlo como doble agente, tal y como se especula que ocurrió lo mismo con los servicios secretos daneses, que también conocían bien a quien intentó matar al caricaturista. Siguiendo el hilo de las especulaciones, la información sobre el joven nigeriano fue deliberadamente bloqueada para que el atentado ocurriera y generara una ola de revuelta que llevase a la opinión pública norteamericana no sólo a justificar más guerras en una región rica en petróleo, sino también a pensar que un presidente negro y de segundo nombre Hussein no les garantiza la seguridad y les está robando un país hecho por y para los blancos. ¿Especulaciones sin sentido? Lo más sorprendente de todo es que nadie piense en esto. 
 
Y el recelo se convertiría en rebelión si el ciudadano común supiera: que, del mismo modo que Iraq no tenía armas de destrucción masiva, Irán no tiene ningún programa de bomba nuclear, hecho demostrado por 16 agencias del gobierno de Estados Unidos, y que, a pesar de ello, Israel y Estados Unidos continúan los preparativos para un ataque contra Irán; que los peligrosos enemigos de hoy fueron financiados ayer para destruir el nacionalismo emergente de izquierdas: Israel financió a Hamás contra el movimiento de liberación palestina y Estados Unidos financió a los talibanes contra el gobierno de izquierdas y sus aliados rusos; que la guerra supuestamente patriótica para defender la democracia está cada vez más obstaculizada por fuerzas mercenarias, para las que la guerra es un puro negocio —en el atentado con bomba del pasado 30 de diciembre en Afganistán, cometido por un doble agente jordano contratado por Estados Unidos para alcanzar el liderazgo de Al Qaeda—, dos de los «agentes» de la CIA muertos eran, de hecho, mercenarios de Blackwater Security, considerado el ejército mercenario más poderoso del mundo; que los mayores costes de la guerra, para quien la sufre, son aquéllos que no se cuentan como tal, del que un ejemplo trágico es la epidemia de cáncer y de bebés nacidos con deformidades que está asolando Iraq, relacionada con el uranio depositado en el suelo por las bombas «aliadas», un problema que, además, también comienza a afectar a los soldados aliados y a sus hijos; que en el centro de las desgracias venideras está uno de los pueblos más indefensos y abandonados del mundo: los palestinos, prisioneros en sus propio país a merced de un Estado ocupante, racista, con armas nucleares que nunca dejó inspeccionar, apoyado por un decadente centro del imperio y por Egipto, uno de sus más serviles lacayos. 

Por Boaventura de Sousa Santos
Visão
Traducido por Antoni Jesús Aguiló y revisado por Àlex Tarradellas 
 
Artículo original publicado el 11 de enero de 2010. 
 
 
 
Publicado enInternacional
Domingo, 10 Enero 2010 08:49

Al Qaeda deja al desnudo a la CIA

La CIA, lejos de su leyenda, es una institución pesada y burocrática. Incapaz de competir por los mejores cerebros de cada promoción universitaria, se tiene que conformar generalmente con disciplinados funcionarios que ascienden por años de servicio y buscan una vida sin sobresaltos. Para muchos de ellos, acudir por las mañanas a su oficina entre la paradisiaca vegetación de Langley, en el norte de Virginia, y dirigir desde su ordenador el bombardeo de un drone (aviones sin tripulación) sobre una aldea de Pakistán es tan rutinario como despachar el correo.

La prolongación de la guerra contra el terrorismo está presentando, no obstante, exigencias mayores. Los voluntarios para actuar en zonas de combate escasean, los conocedores del terreno y el idioma del enemigo se cuentan aún con los dedos de una mano y la CIA ha tenido que recurrir a estrictos turnos de rotación que obligan a la práctica totalidad de sus empleados a pasar un tiempo en territorio hostil.

En la mayoría de los casos, esos turnos son de un año, un plazo pensado para que los agentes no consuman demasiado tiempo alejados de sus familias, pero insuficiente como para que se formen convenientemente en las costumbres de aquellos a los que combaten. Sólo los jóvenes pugnan por acudir a misiones que, además de valentía, exigen de la sagacidad que sólo dan los años. Los verdaderos expertos prefieren hacer análisis desde la paz de sus escritorios.

Estas limitaciones no eran tan evidentes en la época dorada de la CIA, durante la Guerra Fría, cuando sus agentes competían con rivales aún más burocratizados y cínicos que ellos, los espías del KGB. Pero hoy, cuando se enfrentan a jóvenes iluminados, como el nigeriano Umar Faruk Abdulmutallab, o ilustrados fanáticos, como Human Jalil Abu Mulal al Balawi, el doble agente jordano que mató a siete empleados de la base de Khost, en Afganistán, las carencias de la CIA tienen dramáticas consecuencias.

Y no es un problema sólo de la CIA. Las 16 agencias civiles y militares encargadas del espionaje en Estados Unidos sufren, en alguna medida, enormes dificultades para responder a los desafíos que representa Al Qaeda y sus múltiples manifestaciones. Su adiestramiento es tan precario y su adaptación al medio tan escasa que, como afirma Reuel Marc Gerecht, un antiguo espía y experto en la materia, "sin la ayuda de Blackwater [la compañía de seguridad privada ahora rebautizada Xe], la actividad de la CIA en Afganistán probablemente se vería paralizada".

Entre los siete muertos en Khost, dos eran, efectivamente, empleados de Xe, que, liberados de las esclavitudes del reglamento y estimulados por la atracción del dinero, llenan algunas de las muchas lagunas del espionaje norteamericano en Afganistán y en otros frentes de esta guerra. Los mandos militares se han quejado oficialmente de que sus fuerzas sobre el terreno carecen de la información necesaria para hacer su trabajo y han alertado de que, en estas condiciones, el enemigo se hace muy difícil.

Los tres fracasos cosechados por los servicios de inteligencia en los dos últimos meses han encendido todas las señales de alarma. En el caso de Nidal Malik Hasan, el oficial médico del Ejército que en noviembre perpetró una matanza en Fort-Hood (Tejas), el FBI le había detectado 18 correos electrónicos intercambiados con el clérigo radical de Al Qaeda en Yemen Anwar al- Awlaki que hacían sospechar claramente de sus planes, pero los remitió a la seguridad militar con un código diferente al que ésta usa para los asuntos urgentes. Nadie actuó al respecto.

Sobre el avión de Detroit, la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, en sus siglas en inglés) había interceptado comunicaciones de la base de Al Qaeda en Yemen sobre la planificación de un atentado con la implicación de un nigeriano. La CIA, por su parte, había entrevistado en la Embajada estadounidense en Lagos al padre de Abdulmutallab en relación con la denuncia que éste había hecho sobre la vinculación de su hijo con el radicalismo islámico. Ambas agencias remitieron sus respectivas informaciones a sus superiores para quedar almacenadas entre pilas de datos sueltos que el espionaje recolecta cada día.

La competencia infantil entre departamentos y el escaso celo de los responsables impiden que cada agencia haga algo más que lo que exige el protocolo. Y como el protocolo no obliga a cotejar los datos ofrecidos por el padre de Abdulmutallab con el archivo de visados del Departamento de Estado, no se le pudo incluir en la lista de personas vetadas para entrar en el país. Para contribuir al desastre, el Departamento de Estado ha reconocido que no podía encontrar el nombre del sospechoso en su documentación por un error en el deletreo del apellido.

En 2004 fue creado el Centro Nacional Contraterrorista con el objetivo, precisamente, de coordinar la actividad de todos los departamentos y evitar errores como ésos. Su actual director, Michael Leiter, quien, por cierto estaba de vacaciones en el momento del atentado frustrado y tardó dos días en reincorporarse al puesto, ha tenido que escuchar al presidente Barack Obama decir que "el sistema ha fallado sistemáticamente".

La consecuencia más dramática de esos fallos fue la de la base de Khost, probablemente el peor golpe contra la CIA en toda su historia. Aunque quizá en este caso, además del error evidente que representa permitir que un doble agente se reúna al mismo tiempo con siete de tus mejores empleados -motivado, sin duda, por la inexperiencia y el desconocimiento del medio-, hay que mencionar también el mérito de Al Qaeda. La organización terrorista supo planificar una acción que exigió meses de paciente y cuidadoso trabajo para burlar la vigilancia no sólo de la CIA, sino también del servicio secreto jordano (GID), mucho más ducho en el manejo del terreno.

Jordania era hasta ahora, por esa razón, un aliado imprescindible del espionaje norteamericano, que se nutre de colaboraciones como ésa para compensar sus limitaciones en la región. Precisamente el viernes estuvo en Washington el ministro de Relaciones Exteriores jordano, Nasser Judeh, para recomponer esa alianza. "Si la información es poder", dijo ante la secretaria de Estado, Hillary Clinton, "compartir la información es aún más poder".

Pero algunos de las desventajas de los servicios norteamericanos respecto a sus enemigos no se solucionan con más colaboración o más reformas. La burocratización, la presión por los resultados o el relativismo de las convicciones son, como las vacaciones de Leiter y del mismo Obama, consecuencia natural de las sociedades desarrolladas, que pagan, además, el precio de la ansiedad desatada por los medios de comunicación.

Sin haber llegado siquiera a explotar el avión, el joven Abdulmutallab ha sembrado el pánico entre los estadounidenses. Como ha dicho el veterano periodista Ted Koppel, "lo ocurrido puede describirse como un éxito absoluto de Al Qaeda"

Por ANTONIO CAÑO - Washington 
Publicado enInternacional