California: corazón de la resistencia contra Trump

La batalla por el alma de California ya empezó entre el multiculturalismo, enarbolado por el Partido Demócrata, y el trumpismo, supremacismo populista de los WASP(white anglo-saxon protestant): blancos-protestantes-anglosajones.


Sobre el Calexit –salida de California de Estados Unidos (EU), al estilo Brexit de la Unión Europea, cuyo referendo sobre su independencia está programado para la primavera de 2019, cuando Trump, si no le sucede algún accidente en el camino, estaría a la mitad de su primer mandato– abordé que ya abrió su embajada en Moscú y que comportaría tres relevantes factores centrífugos que tendría que compartir con el trumpismo, a lo cual también habría que agregar el reparto del agua: 1) la base naval nuclear de San Diego; 2) el centro cibernético de Silicon Valley, y 3) Hollywood: centro de la tóxica propaganda orwelliana controlado por el sionismo (https://goo.gl/W2uvsk).


Llama la atención que entre los representantes del Calexit en su sede de Moscú no se encuentre ningún latino.


El New York Times (NYT), que se volcó sin recato por Hillary y se caracteriza por ser uno de los principales opositores de los alicaídos multimedia contra Trump, ahora opera una sección especial California Today (https://goo.gl/l42dGS).


Pregunta tonta: what for?


Rafael Bernal, de The Hill, que condensa las noticias legislativas y es muy proclive a Hillary, afirma que California se ha convertido en el corazón de la resistencia contra Trump, con una agenda progresista.


Bernal, de notorio origen latino, arguye que el estado dorado, donde Hillary venció a Trump por más de 4 millones de votos, es el centro del poder político de la izquierda (sic) y es el “hogar de Silicon Valley y Hollywood, dos industrias que se inclinan a la izquierda (https://goo.gl/BSPqlr)”.
Más allá de que cuente en su seno con poderosos líderes políticos del Partido Demócrata –el gobernador Jerry Brown y Nancy Pelosi, la primera y única mujer líder de la Cámara– y con 40 por ciento de su población de origen latino, Bernal considera que California será el centro de batalla de la agenda de inmigración de Trump.


Los altos funcionarios del estado, como Álex Padilla, de notorio origen latino, aseveran que se opondrán a las políticas federales (sic) de Trump, que dañarían a California, así como al nominado para el Departamento de Justicia, el senador Jeff Sessions, de Alabama, quien ostenta una línea dura antimigratoria.


El flamante primer procurador general estatal de origen latino, Xavier Becerra, estará a cargo de la defensa de los migrantes mediante las reglas de juego legislativas y jurídicas.


El combativo procurador Becerra, quien aboga por el valor verdadero de la diversidad y la amnistía en favor de los indocumentados, ya retó a Trump para ver si pueden pasar las leyes federales por encima de la totalidad mayoritaria del estado dorado.


La clase política de California está bien blindada y dispuesta a entablar una feroz resistencia al avasallante trumpismo.


A juicio de Bernal, con California como bastión progresista, el choque potencial entre el mayor estado del país y el gobierno federal podría sumir a las dos mayores burocracias del país una contra otra en los dos extremos opuestos del espectro político en casi todos los temas.


Los alcaldes de California se han comprometido a resistir la feroz política de deportación de los indocumentados, como el relevante alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, quien desea conservar como santuario a la importante ciudad.


La batalla de los santuarios no será menor y el representante texano del Partido Republicano, John Culberson, amenazó con accionar el interruptor de los fondos federales, a cargo del Departamento de Justicia, en las nueve principales jurisdicciones de santuarios a partir del primer día del inicio de la presidencia de Trump (https://goo.gl/Q0ijen).


Los funcionarios de Los Ángeles, casi 4 millones de habitantes, acaban de colocar 10 millones de dólares para financiar los costos legales de los residentes que enfrentan la deportación.


Los nueve santuarios en litigio son: California, Conecticut, Orleans Parish (Luisiana), la ciudad de Nueva York, Filadelfia, Cook County (Illinois), Miami-Dade County (Florida), Milwaukee (Wisconsin) y Clark County (Nevada).


Joel Pollak, de Breitbart (portavoz de Trump), afirma que no existe base legal para las ciudades santuario, ya que, de acuerdo con una decisión de la Suprema Corte en 2012, la ley de inmigración es exclusiva jurisdicción federal, cuyo mismo principio podría ser aplicado por Trump contra la rebelde California (https://goo.gl/RdSSgq)”.


Adam Nagourney y Henry Fountaina, del NYT, comentan que el gabinete Trump se ha colmado con nominados que niegan la ciencia del calentamiento global, a grado tal que el mismo Trump ha señalado retirar a EU del Acuerdo sobre el Cambio Climático de París, lo cual colisiona con California,“un estado que durante 50 años ha sido el líder en la defensa ambiental (https://goo.gl/pHHnhG)”.


En desafío, el gobernador progresista Jerry Brown, al unísono de los líderes legislativos estatales, han anunciado que trabajarían directamente con otros países (¡supersic!) y estados (sic) para defender sus logros del combate al cambio climático y operan ya para reducir la emisión de carbón en California a 40 por ciento de los niveles de 1990 en los próximos 12 años.


Jerry Brown encabeza la iniciativa “bajo 2 grados (http://under2mou.org)”: coalición de gobiernos estatales/regionales/locales en 33 países (entre quienes se encuentra México) y más de 160 jurisdicciones.


Por México firmaron nueve de 31 estados y Ciudad de México: Baja California, Chiapas, Hidalgo, Jalisco, estado de México, Michoacán, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán (https://goo.gl/AyvRpp). ¿Qué valor soberano tiene tal iniciativa?


A juicio de los reporteros del NYT, la réplica de Trump puede ser feroz y reducir los fondos para la amplia comunidad de investigación del estado, que incluye a dos laboratorios nacionales, y hasta nulificar las regulaciones estatales sobre las emisiones al aire limpio y los parámetros de combustible de los automóviles, lo cual orillaría a relocalizar las empresas manufactureras en otros estados.


Joel Pollak cataloga de izquierdistas a los partidarios del Calexit y aduce que “nunca ha tenido éxito el esfuerzo de dividir a California o separarse de EU (https://goo.gl/sJrqlW)”. Cita a John Myers de Los Angeles Times: desde 1849, más de 200 esfuerzos (sic) para separar a California han fracasado.
A principios de 1940, la secesión del estado Jefferson (norte de California) estuvo cercano a la separación, pero el bombardeo de Pearl Harbor socavó su esfuerzo.


Tampoco el movimiento de las seis Californias pudo calificar para formar parte de las boletas en 2016.


A juicio de Pollak, Calexit significa más un movimiento de protesta, que una genuina separación: se parece a una segregación –al estilo de George Wallace, quien desafió la autoridad federal–, en el tema de la integración racial.


Suena absurdo que la mayoría de los votantes de California sufrague en favor de su propia deportación. La batalla entre la rebelde California y el supremacista Trump apenas empieza.


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"Si nos quedamos en lo que los políticos pueden hacer por nosotros habremos fracasado en todos los sentidos"

El autor de 'El fin de la clase media' y 'Nosotros o el caos: así es la derecha que viene' vuelve a las librerías con los 'Los límites del deseo: guía de instrucciones para el capitalismo del siglo XXI'
"Creo que ahora mismo en el mapa europeo la gran fuerza es la derecha populista, que está teniendo votos incluso en aquellos lugares que eran propios de la izquierda"


El autor de 'El fin de la clase media' o 'Nosotros o el caos: así es la derecha que viene" continua en su análisis de los cambios socioeconómicos de los últimos años. Con 'Los límites del deseo: instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI', el periodista y abogado Esteban Hernández elabora una radiografía del sistema económico en el que la sociedad occidental se encuentra inmersa.


A lo largo de su libro habla reiteradamente de "mecanismos" y "resistencias" para frenar las dinámicas del neocapitalismo. ¿A qué resistencias y mecanismos se refiere?


Opciones hay muchísimas. En primer lugar sustituir a algunas personas que están al frente de los puestos de mando y poner a otros que nos lleven por un camino más beneficioso. Se puede poner palos en la rueda en el caso de la financiarización y la Unión Europea puede tomar medidas que combatan la precarización laboral. Además es importante que los impuestos se inviertan en la misma sociedad y poner límite a la avaricia de las empresas.


¿Es cierto que como individuos podemos hacer poco para frenar el sistema?


Eso es un error enorme, si nosotros nos quedamos en lo que los políticos pueden hacer por nosotros, habremos fracasado en todos los sentidos. A lo largo de la historia, se han originado un montón de resistencias que la gente ha planteado por sí misma con independencia de lo que los políticos hacían. En el caso del mundo laboral es muy evidente, los sindicatos nacieron fruto de situaciones de necesidad y sin pasar por mediaciones políticas.
Yo creo que ahora estamos delegando demasiado en lo que los políticos pueden hacer y nos olvidamos un poco de mecanismos mediante los que nosotros sí podamos tener una incidencia. En el mundo del trabajo podemos necesitar mecanismos distintos porque es complicado defender tus derechos sin que te partan la cara pero esto no significa que sea imposible. Es obvio que hay determinadas cosas que se pueden hacer y esas cosas que se pueden hacer, insisto, no podemos dejarlas en manos de otros.


¿Cree que ese cambio que apunta en 'Los límites del deseo' vendrá desde las instituciones o desde comunidades más pequeñas?


No tengo ni idea porque ambas cosas en este momento en concreto tienen muy poco poder a la hora de actuar. Es verdad que instituciones como la Unión Europea tienen muchos mecanismos para hacer cosas pero también hay falta de voluntad, entonces es necesario generar un cambio social para que efectivamente esto se lleve a cabo. Tenemos mecanismos enormes para favorecer nuestra vida y los estamos utilizando en sentido contrario, eso se pude cambiar pero tiene sus dificultades.


Por otro lado las comunidades pequeñas necesitan crecer y desarrollarse para crear algo más consolidado. Uno de los grandes problemas que existe es que hay muchas cosas que se pueden hacer y hay una escasa voluntad por parte de la gente de ponerse en relación con los demás para poder hacer lo que esté en su mano. Si queremos cambiar las cosas, tenemos que poner iniciativas en común y trazar nuevas experiencias porque si no, estaremos absolutamente aislados y lo que hagamos carecerá de eficacia.


Según esta teoría, lo que se necesita para cambiar las cosas es que la gente sea primero consciente de la situación en la que está y reaccione. ¿Cree que la educación es una buena herramienta en este sentido?


Desde luego que sí, hay elementos obvios y uno de ellos es la educación pero tampoco podemos esperar a que la educación pueda darnos sus frutos al cabo de X años. Yo creo que estamos en un momento de urgencia y necesitamos una solución ahora. Es evidente que la gente está desanimada y hace falta una chispa. Esa chispa puede ocurrir. Pongo el ejemplo político: en un momento determinado en España estaba todo parado y una determinada formación metió una chispa y a partir de ahí la política se reactivó, puede ocurrir igual en otros terrenos.


Menciona en su ensayo que un rasgo de la sociedad actual es que sí existe capacidad para indignarse pero que se trata de una indignación que olvidamos a los pocos minutos.


Sí, es un tipo de resistencia muy útil para cualquier tipo de poder porque se trata fundamentalmente de un desahogo. Si además del desahogo, que está bien, empezáramos a generar iniciativas en los ámbitos en los que estemos sería mucho más fácil que las cosas fueran de otra forma.
¿Cree que la izquierda de este país está cumpliendo su función en el sentido de luchar contra las fuerzas económicas?


En absoluto, yo creo que ahora mismo en el mapa europeo la gran fuerza es la derecha populista, que está teniendo votos incluso en aquellos lugares que eran propios de la izquierda. Esto significa que, evidentemente, la izquierda está haciendo algo mal.


En España hay un partido de poder que está agotado por la corrupción y el partido de la oposición, que es socialista, está a punto de hacer crack por sus crisis internas. Si en este contexto, Podemos es solamente la tercera fuerza es porque se han equivocado en algo.


Es evidente que la derecha populista europea ha tenido un mensaje muy poderoso alrededor del mundo material, del trabajo, de las posibilidades vitales, de las condiciones de vida... todo ligado al dinero, a lo económico, a lo que de te da el sustento. Si la izquierda española no da esta perspectiva, será cada vez más irrelevante.


Otro de los asuntos que aborda es la percepción que tiene la sociedad acerca del sistema económico. El capitalismo es un sistema que funciona a base de crisis pero a la gente le da una sensación de estabilidad.


El capitalismo viene de crisis pero mucha gente se ha criado en un lapso de tiempo en el que la sociedad tenía una estabilidad, por lo tanto es lógico que se tenga esa percepción. Desde el punto de vista de las generaciones inmediatamente anteriores, en España se vivió un desarrollo grande que venía acompañado de la promesa de un mundo mejor. Tú pensabas que tus hijos iban a estudiar y por tanto iban a vivir mejor que tú, pensabas que esto era un camino acumulativo y que de mayor ibas a tener más recursos y más posibilidades que de joven..., la sociedad tiende a confiar en esto y de repente se quiebra y llega la crisis. Sin embargo, hasta ese momento había una sensación de ir a favor de los tiempos por lo que es normal que la gente no solo tenga la percepción de la estabilidad, si no una necesidad de dicha estabilidad.


Lo que estamos viendo es que con este sistema la posibilidad de trazar tu propio proyecto vital está eliminada, ya no es una cuestión de elección, estamos aquí hoy y mañana no sabemos. Esto genera mucha inestabilidad, mucha inseguridad y por lo tanto, mucho descontento.


¿Cree que la clase media ha variado en sus condiciones de vida desde la publicación de 'El fin de la clase media' en 2014?


La clase media existe por dos motivos: uno porque todavía queda clase media en cuanto a los recursos económicos y en segundo lugar porque la mayor parte de la sociedad se percibe así. Es raro el español que dice que no es clase media, incluso gente con muy pocos recursos materiales se percibe como tal. Así que, aunque solo sea en este nivel, la clase media existe.


Ocurre que a día de hoy se trata de una clase muy debilitada porque muchos han descendido y, aunque algunos hayan ascendido en la escala social, es continua la sensación de que la posición es provisional.


La gran diferencia entre la clase media de hace unas décadas y la actual es que antes las personas que formaban parte de esta clase pensaban que iban a seguir ahí, ahora sabes que cualquier movimiento te puede llevar a cualquier lado malo. Esta ruptura cambia radicalmente la percepción que la clase media tenía de sí misma.


Según esta lógica, ¿un médico y un obrero de la construcción realmente pertenecen a la misma clase social?


Si nos fijamos en los recursos materiales, no es así y, precisamente por eso, cada vez hay menos clase media, y cada vez hay más gente dentro de esta clase que subsiste con los recursos propios de las clases populares y menos que están muy por encima de eso. Yo insisto en dos aspectos: uno de ellos es la percepción, y el otro es que antes había una serie de bienes sociales de los que incluso la clase obrera disfrutaba.


Una persona de clase obrera de hace cuatro décadas tenía la sensación de que las cosas iban a ir a mejor pero también una serie de bienes materiales que respaldaban esa idea. Empezando por la vivienda, en los 70 la mayor parte de la vivienda era de creación oficial con lo cual el acceso era mucho más sencillo. Además, existía un transporte público que era relativamente barato y se disfrutaba de bienes como la energía con unos precios no tan elevados. Es verdad que los salarios eran bajos pero había una serie de compensaciones en términos del Estado del bienestar que mejoraban tu nivel de vida y además tus hijos podían ir a la Universidad e intentar trazar un futuro mejor.


Esto ha desaparecido por completo, es todo lo contrario, no me extraña que la clase obrera de esa época pensara que, de alguna manera, pertenecía a la clase media. Es cierto que materialmente no lo eran pero los bienes sociales de los que disfrutaba les permitía pensar de esa manera pensar sobre sí misma.


En 'Los límites del deseo' también analiza el funcionamiento de la Universidad. ¿Cree que la precarización de los recién titulados es un fallo del sistema o, por el contrario, existen empresas fundamentadas precisamente en esta mano de obra?


Fallo del sistema no es, porque estamos metidos en un tipo de gestión financiarizada y una de las patas es la de reducir costes. Si tú puedes tener mano de obra a bajo coste la aprovechas. Es el caso de los becarios y el de mucha otra gente, no es algo coyuntural, es una mecánica de gestión que se utiliza en muy distintos estratos. Mientras la lógica de gestión siga siendo ésta, estas situaciones se producirán, más incluso si sigue habiendo un exceso de mano de obra en las profesiones. Es una consecuencia de lógica de un tipo de gestión.


En la presentación de 'Los límites del deseo' se dijo que al libro le faltaba política y que ofrecía una visión cruda de la realidad. ¿Qué piensa acerca de estas afirmaciones?


En cuanto a la visión cruda, es como cuando intentas hacer una fotografía, la imagen no es ni cruda ni deja de serlo, simplemente capta lo que está afuera. Insisto en esto: independientemente de como sea la realidad, en el instante en que la conoces puedes empezar a cambiarla, si es cruda, será el punto de partida, no el de llegada. Sea como sea la situación en la que estamos, hay que intentar ir hacia lugares que nos sean beneficiosos. Es una cuestión de pensar: “Esto es crudo y tengo que dar un paso adelante para modificarlo”.


En cuanto a la política, si entendemos la política como una idea de “siéntente bien, vamos a pasárnoslo bien todos juntos, vamos hacer cosas”, pues no, aquí no hay nada de eso. Si entendemos la política como algo más serio, establecer mecanismos de resistencia, porque el conocimiento de la realidad te lo permite, pues entonces es política 100%. Ahora, si lo que decimos es: "Bueno, vamos a dejarlo todo en manos de una gente que nos va a ayudar a sentirnos mejor", malo.

 

Por Ana Caro
26/12/2016 - 19:10h

Publicado enSociedad
Viernes, 23 Diciembre 2016 06:25

2016: los primeros relámpagos. Raúl Zibechi

2016: los primeros relámpagos. Raúl Zibechi

La tormenta se acerca. Los oscuros nubarrones que se avistaban en el horizonte se convierten en ráfagas de viento; estallan los relámpagos que anuncian la inminencia de la tempestad. La discusión sobre si se viene una tormenta o no deja de tener importancia ante la urgencia de definir cómo actuar ante situaciones de emergencia. Este es, a grandes rasgos, el mensaje que nos deja 2016, el año en que comenzaron a sentirse los primeros signos de lo que ya está aquí.


Podemos incluso enumerar algunas de las características que asume esta tormenta. El triunfo del Brexit en Reino Unido, el crecimiento de las extremas derechas y del racismo antinmigrante, con la posibilidad de que ganen el gobierno en Francia, son algunas de sus principales manifestaciones europeas.


El golpe de Estado fracasado en Turquía y la creciente desestabilización de Medio Oriente, donde la violencia es el modo casi único de resolución de los conflictos. La intervención de todas las potencias en el escenario más caliente del mundo, incluidas Rusia y China, en defensa de sus intereses nacionales. La terrible y silenciada guerra en Yemen, donde Arabia Saudita perpetra crímenes de lesa humanidad sin que Occidente levante la voz.


Triunfo de Donald Trump y viraje antichino en Washington, con grandes posibilidades de que se produzca un conflicto mayor en el Mar del Sur de China, escenario estratégico donde transcurre la mayor parte del comercio exterior de la potencia asiática y navegan los grandes barcos que le suministran petróleo. La ventaja del triunfo de Trump es que impide ocultar la decadencia estratégica y la debacle moral de la superpotencia.


En América Latina, 2016 fue el año en que las derechas se hicieron con el gobierno en dos países claves: Argentina y Brasil. La paz en Colombia es asignatura pendiente, toda vez que la firma del acuerdo entre el gobierno y las FARC no impide que los militantes sociales sigan siendo asesinados, superando con mucho el centenar de muertos en los años recientes. En Venezuela se cruzan la voluntad destituyente de la oposición con la incapacidad del gobierno de estabilizar el país.


El giro conservador es apenas coyuntural. Lo fundamental es que los gobiernos pierden legitimidad y la estabilidad se evapora a velocidades impensables años atrás. Crisis de legitimidad que se ven agravadas ante la persistencia de crisis económicas y el aumento de la ya gigantesca desigualdad.


En cada uno de estos escenarios los sectores populares son los más afectados. Sin embargo, estamos apenas ante la primera parte de la tormenta que, fuera de dudas, se profundizará en los próximos años. Quisiera comentar tres aspectos de esta tempestad que puede enterrar el capitalismo, pero que se cierne también como una terrible amenaza sobre los pueblos.


La primera es que estamos ante una tormenta sistémica, que no es coyuntural. No es una crisis que será superada con la introducción de algunos cambios para que todo vuelva a la normalidad. Por lo tanto, las soluciones serán sistémicas o todo seguirá igual. El modelo extractivo/cuarta guerra mundial ha erosionado a los estados nación, ha desorganizado las sociedades, evaporado las autoridades y dislocado todas las variables del sistema mundo, incluidos los partidos de izquierda y los sindicatos.


Esto quiere decir que ya no podremos apoyarnos en las viejas instituciones legadas por un sistema mundo también desarticulado, sino que debemos abocarnos a crear otras nuevas, capaces de sostenerse y navegar en este periodo de agudas tormentas. Como siempre sucede, las culturas políticas son muy resistentes a los cambios y se niegan a ser desplazadas por lo nuevo.


A su vez, lo nuevo es a menudo poco consistente o es considerado escasamente útil por las viejas culturas necróticas; pero este desencuentro es inevitable, forma parte de la tormenta en curso y no habrá de ceder por un buen tiempo. Por lo tanto, habrá que tener mucha paciencia para no responder con crispación a las provocaciones.


La segunda cuestión es una pregunta: ¿quién nos va a proteger ahora que los estados y las instituciones del sistema mundo son incapaces de hacerlo? Es una interrogante que se formuló hace dos décadas Immanuel Wallerstein y mucho se ha avanzado en esa dirección, aunque aún es insuficiente. La respuesta es: nosotros y nosotras, con nuestras propias fuerzas, siempre que estemos organizados. O sea, en colectivo.


En este sentido, deberíamos reflexionar sobre los derechos humanos. Ningún estado, ninguna institución, ningún gobierno va a defender la vida de los de abajo. O porque no quieren o porque no pueden. O por ambas cuestiones a la vez. En México, por ejemplo, los familiares y amigos de los 43 de Ayotzinapa saben que no se hará justicia. El razonamiento es bien sencillo. Si fue el Estado el responsable de las desapariciones, no puede ser ese mismo Estado el que haga justicia. Hacer justicia es superar las causas de la política de genocidio. O sea, poner fin a la cuarta guerra mundial/acumulación por despojo.


La tercera cuestión radica en el cómo. En los caminos que vamos a emprender para superar esta tormenta. Es, por tanto, una cuestión de largo aliento, estratégica o como se quiera denominar. Pero las estrategias no se inventan. Se trata de sistematizar lo que hacen los pueblos para sobrevivir.


Lo que vemos es un doble trabajo consistente en resistir y crear, en defenderse de los jinetes de la muerte y en recrear y reproducir la vida. No es algo novedoso, sino el sentido común de los pueblos a lo largo y ancho del mundo. Desde Rojava hasta Chiapas, pasando por donde se pueda imaginar, se resiste y se crea o, si se prefiere, se resiste creando con base en la organización colectiva.


La autonomía es, por lo tanto, un imperativo de las circunstancias, no una mera opción de tal o cual corriente ideológica. Si no somos autónomos, no podremos construir ni resistir. Hoy más que nunca, la vida es sinónimo de autonomía.

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Sábado, 19 Noviembre 2016 16:20

Una historia para tratar de entender

Una historia para tratar de entender

A la Sexta nacional e internacional:


A quienes simpatizan y apoyan la lucha de los pueblos originarios:


A quienes son anticapitalistas:


Compañeras, compañeros, compañeroas:


Hermanas y hermanos:


Este extenso texto lo hicimos conjuntamente con el Subcomandante Insurgente Moisés, vocero y actual jefe del EZLN, y consultando unos detalles con algunas de las Comandantas y Comandantes de la delegación zapatista que asistió a la primera etapa del V congreso del Congreso Nacional Indígena.


Aunque en ésta, como en otras ocasiones, me toca a mí la redacción, es el Subcomandante Insurgente Moisés quien lee, agrega o quita, aprueba o rechaza no sólo este texto, sino todos los que aparecen a la luz pública como auténticos del EZLN. No pocas veces, a lo largo de estos escritos, usaré el primer pronombre del singular. La razón de esto se entenderá más adelante. Aunque la destinataria principal de estas líneas es la Sexta, hemos decidido ampliar su destino a quienes, sin ser ni estar con nosotras, nosotros, tienen idénticas inquietudes y parecido empeño. Va pues:

 


TAMPOCO NUESTRAS PESADILLAS


Hace algunos años, la creatividad y el ingenio de algún colectivo de la Sexta produjo una frase que, al paso del tiempo, fue adjudicada al zapatismo. Bien saben que estamos en contra del copyright, pero no solemos adjudicarnos ni palabras ni acciones que no son nuestras. Sin embargo, aunque no de nuestra autoría, la sentencia sí refleja en parte nuestro sentir como zapatistas que somos.


Enarbolada por la Sexta contra quienes, con chantajes burdos y amenazas, atacaban (como ahora) al escepticismo frente al “poder” de las urnas electorales institucionales, la frase va más allá y define los límites y carencias de una forma de lucha, la electoral:


“Nuestros sueños no caben en sus urnas”, se decía y se dice.


Nosotros, nosotras, como zapatistas que somos la suscribimos entonces... y ahora. Tiene la virtud de decir mucho con pocas palabras (un arte ahora olvidado). Pero, desde este lado del pasamontaña, desde nuestro ser lo que somos, agregamos: “tampoco nuestras pesadillas”.


Cierto, pudimos haber puesto “y tampoco [email protected] [email protected]”, pero resulta que, en estos tiempos aciagos, el dolor se ha extendido aún más allá. Ya no sólo es la muerte natural la responsable de alejarnos de quienes nos hacen falta hoy; como, en nuestro caso, del subteniente insurgente de infantería Hernán-Omar (parte nuestra desde antes del alzamiento, y arrebatado por el cáncer de nuestro lado y del de su compañera e hijo –a quienes abrazamos especialmente en este primer cumpleaños sin él–).


Ahora son, y en forma creciente, los asesinatos, las desapariciones, las cárceles, los secuestros.


Si usted es pobre es vulnerable, si usted es mujer es todavía más vulnerable. Como si el sistema no se conformara con agredirla por lo que es, y se diera a la macabra tarea de eliminarla. Es decir, ya no sólo es objeto de acoso y violencia sexual. ¿Qué ha pasado en este sistema que vuelve “natural” y hasta “lógico” (“sí, ellas se lo buscaron”, dice la sociedad entera) ya no sólo la violación, también el secuestro, la desaparición y el asesinato de mujeres? Sí, mujeres. La democratización del odio de género iguala edades, razas, colores, estaturas, pesos, credos, ideologías, militancias o no; todas las diferencias, menos las de clase, diluidas en una falta mayor: ser mujer.


Y vaya usted agregando potencias según su diferencia: color, estatura, peso, indígena, afrodescendiente, niña, niño, [email protected], joven, gay, lesbiana, transgénero, su modo suyo de usted, cualquiera que sea. Sí, un sistema empeñado ya no sólo en segregar y despreciar las diferencias, ahora decidido a eliminarlas por completo. Y no sólo exterminarlas, ahora haciéndolo con toda la crueldad de que es capaz una modernidad. Sigue la muerte matando, pero ahora con mayor sadismo.


Entonces, lo que queremos decir es que no sólo nos faltan las muertas y los muertos, también [email protected] [email protected] (y con la arroba incluimos no sólo al masculino y al femenino, también a todo lo que rebasa la falsa dicotomía de género), [email protected] [email protected], [email protected] [email protected].


¿Cuántos de los ausentes de Ayotzinapa caben en cuántas urnas? ¿En qué proyecto partidario se encuentran?


¿Cuál logotipo institucional es el que se cruza pensando en quienes nos faltan?


¿Y si ni siquiera hay la certeza de que murieron? ¿Y si no sólo es la ausencia la que duele, sino que también se agregan la incertidumbre y la angustia (¿comió?, ¿tiene frío?, ¿se enfermó?, ¿ha dormido lo suficiente?, ¿alguien lo consuela?, ¿sabe que aún le busco, que siempre le buscaré?)?


¿En qué aspiración a un cargo, un puesto, un gobierno, caben las mujeres agredidas, desaparecidas, asesinadas por todo el espectro ideológico?


¿A cuántas boletas electorales equivalen los infantes asesinados, por el Partido Acción Nacional, en la guardería ABC?


¿Por quién votan los exterminados, por el Partido Revolucionario Institucional y sus réplicas mal disimuladas, en toda la extensión de las geografías y calendarios del México de abajo?


¿En cuál conteo de votos aparecen los perseguidos, por el Partido de la Revolución Democrática, acusados del delito de ser jóvenes?


¿En cuál partido político se representan las diferencias sexuales perseguidas en público y en privado, para las que hay como condena el infierno en vida y en muerte?


¿Cuáles son los partidos políticos institucionales cuyos logos y consignas manchan los muros que deben saltar miles de migrantes, hombres, mujeres y niños para caer en manos de gobernantes-criminales-empresarios de la trata de personas?


Y se podrán encontrar ejemplos en crónicas, blogs, reportajes, notas periodísticas, artículos de opinión, hashtags, etc., pero siempre quedará la certeza de que son más los hechos criminales que no alcanzan siquiera una mención pública.


¿Dónde está la casilla electoral para que ahí se exprese la explotación, la represión, el despojo y el desprecio a los pueblos originarios?


¿En cuál urna se depositan los dolores y las rabias de ...

el Yaqui,

el Kumiai,
el Mayo,
el Cucapá,
el Tohono O´odham,
el Raramuri,
el Kikapú,
el Pame,
el Totonaca,
el Popoluca,
el Nahua,
el Maya Peninsular,
el Binizáa,
el Mixteco,
el Hñähñü,
el Totonaca,
el Mazateco,
el Purépecha,
el Mixe,
el Chinanteco,
el Mazahua,
el Me´phaa,
el Téenek,
el Rarámuri,
el Chontal,
el Amuzgo,
el Ópata,
el Solteco,
el Chatino,
el Papabuco,
el Triqui,
el Cora,
el Cuicateco,
el Mame,

el Huave,
el Tepehuano,
el Matlatzinca,
el Chichimeca,
el Guarijío,
el Chuj,
el Jacalteco,
el Lacandón,
el Comca´ac,
el Wixárika,
el Kanjobal,
el Chontal,
el Chocho,
el Tacuate,
el Ocuilteco,
el Kekchí,
el Ixcateco,
el Motocintleco,
el Quiché,
el Kakchiquel,
el Paipai,
el Pápago,
el Cochimí,
el Ixil,
el Kiliwa,
el Aguacateco,
el Mame,
el Chol,
el Tzotzil,
el Zoque,
el Tojolabal,
el Tzeltal?


¿Dónde cabe todo eso?


¿Y cuándo obtuvieron su registro legal la dictadura del terror y su lógica perversa invadiendo todo y reajustando los criterios?


Tuve suerte, dice cualquier mujer u hombre asaltado en la calle, en su casa, en el trabajo, en el transporte, no me dispararon-acuchillaron.


Tuve suerte, dice la mujer golpeada y violada, no me secuestraron.


Tuve suerte, dice el infante sometido a la prostitución, no me quemaron vivo.


Tuve suerte, dice el gay, la lesbiana, el transexual, loa otroa con los huesos rotos y la piel lacerada, no me asesinaron.


Tuve suerte, dice el obrero, la empleada, el trabajador sometido a más horas de trabajo y menor salario, no me despidieron.


Tuve suerte, dice el líder social torturado, no me desaparecieron.


Tuve suerte, dice el joven estudiante asesinado y tirado en una calle, mi familia ya no tendrá que buscarme.


Tuve suerte, dice el pueblo originario despojado, no me exterminaron.


Y más:


¿Qué encuesta toma nota de la destrucción de la Tierra? ¿Por quién votan las aguas contaminadas, las especies animales acorraladas hasta la extinción, la tierra estéril, el aire sucio? ¿Dónde se deposita la boleta de un mundo agonizante?


Entonces tienen razón: “nuestros sueños no caben en sus urnas”.


Pero tampoco nuestras pesadillas.


Cada quien puede ser responsable de sus sueños. Falta pedirle cuentas a quien es el responsable de nuestras pesadillas. Falta lo que falta...

 

 

UN “SÍ”, VARIOS “NO”


Sí, la propuesta inicial y original es nuestra, del ezetaelene. Nosotras, nosotros, se la hicimos saber a las delegadas y delegados al Quinto Congreso del Congreso Nacional Indígena. Esto sucedió los días 9, 10, 11 y 13 de octubre del año 2016, en la sede del CIDECI-Unitierra, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. En esas fechas hubo delegadas y delegados de colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos originarios de las lenguas amuzgo, binni-zaá, chinanteco, chol, coca, náyeri, cuicateco, kumiai, lacandón, matlazinca, maya, mayo, mazahua, mazateco, mixe, mixteco, nahua, ñahñu, ñathô, popoluca, purépecha, rarámuri, tlapaneco, tojolabal, totonaco, triqui, tzeltal, tzotzil, wixárika, yaqui, zoque, y chontal. El día 13 de octubre del 2016, la plenaria de ese Quinto congreso del CNI decidió hacer suya la propuesta y someterla a una consulta entre quienes lo integran. El día 14 de octubre del 2016, en horas de la mañana, el CNI y el EZLN hicieron pública esa decisión en el documento llamado “Que retiemble en sus centros la tierra”.

No, ni el EZLN como organización, ni ninguna, ninguno de sus integrantes, va a participar por un “cargo de elección popular” en el proceso electoral del 2018.


No, el EZLN no se va a convertir en un partido político.


No, el EZLN no va a presentar a una mujer indígena zapatista como candidata a la presidencia de la República en el año del 2018.


No, el EZLN no “ha dado un giro” de los grados que sean, ni seguirá su lucha por la vía electoral institucional.


Entonces ¿el EZLN no va a postular a una indígena zapatista para presidenta de la República? ¿No van a participar directamente en las elecciones de 2018?


No.


¿Por qué no? ¿Por las armas?


No. Se equivocan rotundamente quienes piensen que es por eso: las zapatistas, los zapatistas tomamos las armas para servirnos de ellas, no para ser esclavizados por ellas.


Entonces, ¿porque el sistema político electoral institucional es corrupto, inequitativo, fraudulento e ilegítimo?


No. Aunque fuera diáfano, equitativo, justo y legítimo, las zapatistas, los zapatistas no participaríamos para alcanzar y ejercer el Poder desde un puesto, un cargo o un nombramiento institucional.


Pero, en determinadas circunstancias, por cuestiones estratégicas y/o tácticas, ¿no participarían directamente para ejercer un cargo?


No. Aunque “las masas” nos lo demanden; aunque la “coyuntura histórica” necesite de nuestra “participación”; aunque lo exijan “la Patria”, “la Nación”, “el Pueblo”, “el Proletariado” (ok, eso ya está muy demodé), o cualquiera que sea el concepto concreto o abstracto (tras el cual se esconde, o no, la ambición personal, familiar, de grupo o de clase) que se enarbole como pretexto; aunque la coyuntura, la confluencia de los astros, las profecías, el índice bursátil, el manual de materialismo histórico, el Popol Vuh, las encuestas, el esoterismo, “el análisis concreto de la realidad concreta”, el etcétera conveniente.


¿Por qué?


Porque el EZLN no lucha para tomar el Poder.

 

¿Ustedes creen que antes no nos han ofrecido eso y más? ¿Que no nos han ofrecido cargos, prebendas, puestos, embajadas, consulados, viajes al extranjero con “todo incluido”, además de los presupuestos que vienen adjuntos? ¿Creen que no nos han ofrecido convertirnos en un partido político institucional, o ingresar a alguno de los ya existentes, o a los que se formarán, y “gozar de las prerrogativas de ley” (así dicen)?


¿Aceptamos? No.


Y no nos ofendemos, entendemos que la ambición, o la falta de imaginación, o la cortedad de miras, o la ausencia de conocimientos (y, claro, el no saber leer), lleven a más de uno a urgirse a sí mismo el entrar a un partido político institucional, luego salirse y pasar a otro, luego salirse y formar otro, luego lo que siga. Entendemos que, a más de uno, una, todavía le funcione la coartada de “cambiar el sistema desde adentro”. A nosotras, nosotros, no.


Pero, en el caso de la dirección y tropa zapatista, no sólo es frente al Poder institucional nuestra negativa, también frente a las formas y procesos autonómicos que las comunidades crean y profundizan día con día.


Por ejemplo: ningún insurgente o insurgenta, sea de la comandancia o sea de tropa; ni ninguna comandanta o comandante del CCRI pueden siquiera ser autoridades en comunidad, ni en municipio autónomo, ni en las diferentes instancias organizativas autónomas. No pueden ser consejas ni consejos autónomos, ni juntas de buen gobierno, ni comisiones, ni ninguna de las responsabilidades que se designan por asamblea, creadas o por crear en la construcción de nuestra autonomía, es decir, de nuestra libertad.


Nuestro trabajo, nuestra tarea como ezetaelene es servir a nuestras comunidades, acompañarlas, apoyarlas, no mandarlas. Apoyarlas, sí. A veces lo logramos. Y sí, cierto, a veces estorbamos, pero entonces son los pueblos zapatistas quienes nos dan un zape (o varios, según) para que corrijamos.

 

Todo esto no necesitaría ser aclarado y reafirmado si se hubiera hecho una lectura atenta del texto titulado “Que retiemble en sus centros la tierra”, hecho público la mañana del 14 de octubre del 2016.


No, no participamos en la redacción del pronunciamiento. El texto lo hizo la comisión provisional nombrada por la asamblea del CNI y nos lo dieron a conocer. No le pusimos ni le quitamos ni una coma, ni un punto. Tal y como lo escribieron las delegadas y delegados del CNI, así lo hicimos nuestro.


Pero, como está visto, el analfabetismo funcional no reconoce fronteras ideológicas ni signos partidarios, pues de todo el espectro político han surgido algunas expresiones, valoraciones y opiniones que se debaten entre el racismo y la estupidez. Sí, hemos visto a parte de la intelectualidad de la izquierda institucional, y alguna marginal, coincidir con el paladín panista “del feminismo”, “la honradez”, “la honestidad”, “la inclusión” y “la tolerancia”: Diego Fernández de Cevallos, quien ahora se dedica, junto a la versión esotérica de “La Ley y el Orden”, Antonio Lozano Gracia, a esconder a ¿ex? gobernadores en fuga. ¿Alguien olvida a La Calderona aplaudiendo a rabiar cuando el referido Fernández de Cevallos, siendo candidato presidencial en 1994, llamaba a las mujeres con el “cariñoso” nombre de “el viejerío”, y a los campesinos les decía “los calzonudos”? ¿Es La Calderona el símbolo del empoderamiento de las mujeres de arriba o una simple prestanombres de un psicópata insatisfecho? ¿Todavía engaña a alguien el que se presente con su nombre de “soltera”?


Como les contaremos más adelante, las delegadas y delegados del CNI al V congreso, advertían que el profundo racismo que hay en la sociedad mexicana era un obstáculo para llevar adelante la iniciativa.


Nosotros les dijimos que no era sólo racismo. Hay también, en la clase política mexicana, un profundo desprecio. Para ella, los pueblos originarios ni siquiera son ya un estorbo, un mueble viejo que hay que arrojar al pasado adornándolo con citas del Popol Vuh, bordados multicolores y muñequitos de ocasión. La política de arriba ve a través de los indígenas, como si fueran las cuentas de vidrio olvidadas por algún conquistador, o los restos anacrónicos de un pasado atrapado en códices, libros y conferencias “magistrales”. Para la política institucional los pueblos originarios no existen, y cuando “reaparecen” (así dicen), entonces es una sucia maniobra de una mente perversa y todo poderosa. Después de 524 años sólo conciben al indígena como incapaz, tonto, ignorante. Si los originarios hacen algo, es porque alguien los manipula; si piensan lo que sea, es porque alguien los mal orienta. Para los políticos de arriba de todo el espectro ideológico, siempre habrá “un extraño enemigo” detrás de los pueblos indígenas.


El mundo de la política institucional no es sólo increíblemente cerrado y compacto, no. También es donde reina la “popularidad” sobre la racionalidad, la bestialidad sobre la inteligencia, y la desvergüenza sobre un mínimo de decencia.


De que los medios de paga trampeen la información para convertirla en mercancía, vaya y pase. De todas formas, de algo tienen que comer los reporteros y es comprensible que, para ellos, venda más la “nota periodística” de que el EZLN va a participar en las elecciones con una mujer zapatista; en lugar de decir la verdad, a saber, que el CNI es quien va a decidir si participa o no con una delegada propia, y, dado el caso, contará con el apoyo del zapatismo.


Eso se entiende, la falta de información es también una mercancía. Los reporteros y redactores se ganaron el pan de cada día, ok (sí, de nada colegas, no, no hay por qué darlas, no, en serio, paso).


Pero que personas que se dicen cultas y pensantes, que se supone que saben leer y escribir, y tienen un mínimo de información, dan clases en centros de estudios superiores, son eméritos, cobran sin falta sus becas y sueldos, y viajan vendiendo “conocimiento”, no lean lo que el documento “Que retiemble en sus centros la tierra” dice claramente, y digan y escriban toda clase de boberías pues es, ¿cómo decirlo suavemente?... bueno, es de sinvergüenzas y charlatanes.


Como que los 140 caracteres y la casa de cristal plomado de los medios de comunicación, se convirtieron ya en un muro que niega la realidad, la expulsa y la declara ilegal. Todo lo que no quepa en un tuit no existe, se dicen y conforman. Y los medios de paga lo saben: “nadie va a leer con atención un documento de 6 cuartillas, así que hacemos un resumen de lo que sea y los “líderes de opinión” en las redes sociales lo darán por cierto”. Se presentan así una serie de barbaridades que, ya, precipitan una histeria de borrado que tal vez provocará que se colapse el inmenso reino del pájaro azul.


Cuánto será el desprecio que le merecen los pueblos originarios a estas personas, que ni siquiera les conceden existencia. Aunque el texto dice claramente “una mujer indígena delegada del CNI”, la magia de la estupidez borra “del CNI” y lo suplanta por “del EZLN”.


¿Después? Bueno, pues una cascada de posicionamientos, comentarios, opiniones, críticas, descalificaciones, likes y dislikes, pulgares arriba y abajo, y no pocos dedos medios levantados.


Cuando alguien, que sí se tomó la molestia de leer el texto original, tímidamente señala que la posible candidata sería del CNI y no del EZLN y que, ergo, el EZLN no es quien participa en las elecciones, le cae el mundo encima: “nah, todo es una burda manipulación del cara de trapo”.


Luego los que reclamaron, casi inmediatamente, que por qué no se “liberaba” (sí, así escribieron) primero Chiapas. Claro, como en Chiapas están los territorios de Yaquis, Kumiai, Rarámuris, Nahuas, Zapotecos, Mixtecos, Chinantecos, Totonacos, Popolucas, Mayas Peninsulares, Wixaritaris, por mencionar a algunos. A las primeras burlas, trataron de corregir y al menos, se pusieron a consultar en google quiénes rayos eran esos otros indígenas “manipulados por el cara de calcetín”, y se dieron cuenta de que no sobreviven en Chiapas (lo que, dicho sea de paso, implicaría que las habilidades manipuladoras del finado rebasan ya las fronteras de “las montañas del sureste mexicano”).


Después de consultar a compas abogados, le pregunté al Subcomandante Insurgente Moisés y no. No habrá demandas ante la CONAPRED (Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación) por violar el artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, ni ante los tribunales por divulgar información “inexacta o falsa” que causa “un agravio, ya sea político, económico, en el honor, vida privada y/o imagen”.


No, no sabemos si el Congreso Nacional Indígena (quien tiene en sus filas a no [email protected] especialistas en jurisprudencia) procederá a las demandas respectivas.
Tampoco sabemos si [email protected] [email protected], [email protected], [email protected] y quienes les pagan sueldos y becas procederán judicialmente en su contra por fraude (fraude: engaño, dar apariencia de verdad a lo que es mentira), según el artículo 386 del Código Penal Federal: “Comete el delito de fraude el que engañando a uno o aprovechándose del error en que éste se halla se hace ilícitamente de alguna cosa o alcanza un lucro indebido”.

 

Sin embargo, ha habido, hay, y habrá dudas y cuestionamientos legítimos y racionales (la inmensa mayoría provenientes de compas de la Sexta, pero no sólo). A esas dudas y cuestionamientos es que, en lo posible, trataremos de dar respuesta en este texto. Es seguro que nuestras palabras no serán suficientes. Todas las críticas, desde todo el espectro político e ideológico, hechas con un mínimo de racionalidad, respeto y con información verídica, las tomaremos en cuenta hasta donde nos toca.


Y aquí es necesario dejarles claro algo a [email protected]: la propuesta ya no está en manos del zapatismo. Desde el 13 de octubre del 2016, la propuesta dejó de ser sólo nuestra y se convirtió en conjunta en el Quinto Congreso del CNI.


Y más: desde el día en que inició la consulta del CNI, la aceptación, el rechazo y/o la modificación de la propuesta, corresponde única y exclusivamente a los colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos originarios organizados en el Congreso Nacional Indígena. Ya no al EZLN. El resultado de esa consulta y las decisiones conducentes, si las hubiere, se conocerán en la segunda etapa del Quinto Congreso, los días 29, 30 y 31 de diciembre del 2016 y el primero de enero del 2017, en Chiapas, México. O antes, si así lo decide el CNI.

 

Claro, usted se está preguntando por qué hicimos esa propuesta, si seguimos pensando como hemos dicho desde el inicio de nuestra lucha y ahora lo ratificamos. Bueno, ahora les platicamos.


Cuando el Subcomandante Insurgente Moisés me dijo que me tocaba explicarle a la Sexta, le pregunté cómo debía hacerlo. “Muy sencillo”, me respondió, “cuéntales lo que pasó”. Así que eso haré...

 

 

UNA PEQUEÑA Y CORTA GENEALOGÍA


No hemos podido precisar la fecha. Ambos coincidimos en que es entre los años 2013-2014. Aunque el finado Supmarcos no estaba difunto todavía, su muerte ya había sido decidida, el Subcomandante Insurgente Moisés ya tenía la jefatura del EZLN y los primeros avistamientos de la Hidra empezaban a hacerse más claros.

 

No sé allá, pero acá las ideas no surgen en un momento particular, ni tienen un autor o autora precisa. Nacen y luego se van moldeando, a veces alcanzan a convertirse en una propuesta, luego en una iniciativa. Otras, las más, se quedan en ideas solamente. Para pasar el límite entre idea y propuesta se necesitan meses, años, a veces décadas. Y, si eso ocurre, basta que la idea se concrete en la palabra de alguien para que empiece su accidentado caminar.


Tampoco surgió de una reunión exprofeso. Si me apuran, diré que comenzó una madrugada de café y tabaco. Analizábamos lo que los distintos puestos de vigía detectaban, y los cambios profundos que, aunque iniciados tiempo antes, ya se manifestaban en los pueblos y parajes zapatistas.


Yo digo que la idea empieza a andar por el Subcomandante Insurgente Moisés. Estoy casi seguro de que a mí no se me hubiera ocurrido algo tan descabellado y absurdo.


Como quiera que haya sido, fue hasta que el SubMoy la habló que nos pusimos a pensarla en serio, con el famoso método zapatista de ir vuelteando y vueltando, hasta llegar a donde queremos, es decir, hasta “el día después”.


Empezamos por el principio, es decir, por las dificultades y los obstáculos. Si unas y otros son suficientemente grandes como para que sean dignas de un desafío, entonces se pasa a la siguiente fase: lo que tiene en contra. Después, y sólo después, se analizan los pros, lo que tiene de bueno. Es decir, no se decide hasta no saber si vale la pena. O sea que primero va el qué, luego todo lo que va en contra y a favor del cómo, luego dónde y cuándo (el calendario y la geografía), y, ya al final del principio, quién.


Todo esto no es de una persona, sino que se va abriendo a colectivos cada vez mayores. Ahí se va “completando” a partir de las preguntas, primero de los comités “más viejos” (nos referimos a quienes tienen más antigüedad y conocen de primera mano nuestra historia), luego con los que se han ido incorporando al trabajo de dirección organizativa, luego quienes están ya como “suplentes” (es decir, los que van relevando a las jefas y jefes), por último, a quienes están en formación, [email protected][email protected]” (o sea los que se están preparando para hacer el trabajo). Aquí ya estoy hablando de cientos de cabezas, de pensamientos, del ir y venir de la palabra, del oído; hablo ya de un corazón colectivo que se va ensanchando, haciéndose más y más grande.


El siguiente paso tiene que ver con la respuesta a la pregunta “¿Quién lo va a hacer?”. Si corresponde a las autoridades autónomas, entonces la consulta pasa a ellas; si a las comunidades, entonces se hace una consulta general: a todas y todos. Si no le toca a ninguna de esas instancias, entonces se tiene que preguntar a quien lo va a hacer, a veces en forma indirecta, a veces directamente. Si ese “quién” responde afirmativamente, entonces se consulta con [email protected] para definir si sí se apoya y cómo.


En eso anduvimos 2 o 3 años al menos. Es decir, la idea iba y venía, pero sin pasar más allá. Después, me dijeron que hiciera un sondeo con gente cercana. Lo hice.
Tiempo después, amaneciendo este año del 2016, el subcomandante insurgente Moisés me llamó y me dijo: “Hay un trabajo, hay que hablarlo”.
El tono me provocó inquietud: la última vez que lo escuché, terminé muerto y renacido en una sola jornada, hará ya poco más de dos años. No obstante, acudí a la reunión.


Debió ser el primero de enero de este año del 2016, en el 22 aniversario del alzamiento. No había nadie más en la champa de la Comandancia General del EZLN que, desde hace ya más de 3 años, ocupa el SubMoy. El café estaba frío, pero había tabaco suficiente. Él me explicó a grandes rasgos, como suele hacer: como si estuviera pensando en voz alta. Expuso los contras, los pros, y esperó. Entendí que era mi turno. La idea, como ya expliqué, tenía tiempo madurándose, así que me limité a acotar los contras y añadir interrogantes a los pros. El “quién” nos rebasaba, y todo lo que no tiene que ver directamente con nosotros, nosotras, es un enigma. Cuando el SubMoy respondió a mi pregunta de “¿quién?”, con un lacónico “el cumpleañero” (es decir, el CNI, que cumpliría 20 años), lo inseguro se redujo: llevábamos 2 décadas de conocernos y el Congreso Nacional Indígena era la iniciativa más sólida desde que salimos a la luz pública: el CNI se había mantenido, con sus altibajos, leal a su esencia, y, aunque lejano su dolor de los medios de comunicación, representaba al sector más golpeado por la Hidra. Sin embargo, todo eso no hacía sino acrecentar las dudas.


“En realidad”, le dije, “no es posible saber qué va a pasar. Eso va a desatar varios nudos y, cierto, lo que de ahí resulte es, en el mejor de los casos, una incógnita. No sabemos si va a aceptar el Congreso Nacional Indígena, ni mucho menos si la Sexta va a entender. Y, bueno, los otros de allá arriba no piensan, reaccionan con el hígado, y van a romper cosas que tal vez sea imposible rearmar. Es muy arriesgado. Ahora mismo, mirando y analizando lo que hay afuera, te digo que es más probable que salga mal a que salga bien”.


El SubMoy dejó de lado la taza de café y encendió un cigarrillo. “Por eso, ahí es donde entras tú. Sabes bien que nuestro modo es prepararnos primero para que salga mal, recuerda cómo fue el alzamiento y todo lo que le ha seguido. Entonces si sale mal, necesitamos...”


Me precipité y lo interrumpí: “¿un plan alterno?”.


Se rió de buena gana y dijo: “No, necesitamos a quién echarle la culpa de que salió mal”.


A grandes rasgos, el Subcomandante Insurgente Moisés fue recordando pedazos de la película “La Ley de Herodes” y, cuando pensaba yo que se detendría en el discurso final del diputado Vargas (la historia de un mediocre que se hace criminal y luego gobernante, ¿les suena?), se refirió a la parte de “Hay una noticia buena y una mala”.


(Nota ociosa: “La Ley de Herodes” es un filme de Luis Estrada, con Martín Torres como ayudante de dirección, historia y guion de Jaime Sampietro, Fernando León, Vicente Leñero y el mismo Luis Estrada, fotografía de Norman Christianson, música de Santiago Ojeda, maquillaje de Alfredo Mora y Felipe Salazar. Junto con “El Infierno” -también de Luis Estrada, con el gran Joaquín Cosío en el reparto, con el papel del “Cochiloco”-, son las únicas películas que han logrado desplazar a las de Jean Claude Van Damme del “top” cinéfilo en las comunidades y los campamentos zapatistas).


Luego añadió: “necesitamos planear primero qué vamos a hacer con la noticia mala”.


No se necesitaba mucho para adivinar que la noticia mala era el fracaso de la iniciativa. Y no me refiero a que no tuviera éxito en sí, sino a que fuera rechazada por el CNI, quien, de aceptarla, se convertiría en el protagonista indiscutible de algo que habría de asombrar a México y al mundo.


El Subcomandante Insurgente Moisés fue avanzando en los detalles.


“Mira, lo primero que le va a preocupar al CNI es que los acusen de que traicionan su palabra, de que se van a meter a la mierda, que se van a desviar del camino, que están claudicando. O sea que ya se dejaron convencer por el sistema y que quieren la paga, o sea el Poder, mandar, ser como los otros. Que se rindieron, que se vendieron. Esas críticas, pues de por sí las van a tener, pero estoy seguro de que tienen la cabeza y el pensamiento para responder cabal. Pero el problema es que quién los va a escuchar. Los van a atacar muy fuerte y no les darán la oportunidad siquiera de defenderse.


Pero ahí les podemos echar la mano. Si nosotros, o sea tú, se pone para recibir las críticas y los ataques, entonces el CNI podrá ver no sólo quiénes saltan, también podrá ver puntos a favor y en contra que no se podrían ver hasta que se hace público. Todo eso les va a ayudar a decidir si sí o si no”.


Siguió hablando. Casi que hizo un retrato hablado de lo que ha pasado en las 4 últimas semanas. Dijo quién iba a decir qué, quién se iba a poner en contra y por qué, cuál iba a ser el pensamiento del Mandón, quiénes se iban a confundir, quiénes se iban a esperanzar, quiénes iban a extender sus alas de buitres, y quiénes iban a apoyar con todo porque iban a entender cabal lo que se ponía en juego.


Después de unas horas de preguntas y respuestas, le dije: “Pero para eso no es necesario que esté presente. Bastarán algunos comunicados, tal vez alguna entrevista. Los medios son así, pensarán que nada ha cambiado, que se puede hacer lo mismo. Los de arriba, bueno, son tan predecibles que hasta dan flojera. Saldrán con lo del protagonismo, la manipulación, el divisionismo. Eso sí, se concentrarán en una persona, en eso tienes razón. Pero, te repito, para eso no es necesario que asista. Es más, son tan cuadrados que sin siquiera decir nada, irán en contra de mí”.


“No”, dijo el SubMoy, “tienes que presentar la propuesta tú. No sólo porque si te ven ahí pensarán que es tu maña y la contra va a caer redondita, también y sobre todo porque los compas del CNI tienen que entender que no es algo que sólo tenga que ver con los pueblos indígenas. Es más grande, muy grande”.
Entonces, después de encender otro cigarrillo, agregó:


“Tan grande, o más, que el primero de enero de 1994”.


No era nada despreciable la aseveración, sobre todo viniendo de quien venía. El Subcomandante Insurgente Moisés no sólo es veterano de guerra, llegó al EZLN desde mucho antes del inicio de la guerra. El primero de enero de 1994 le tocó asumir el mando de un regimiento y tomar la plaza de la cabecera municipal de Las Margaritas, al mismo tiempo que cargaba el cuerpo ya sin vida del Subcomandante Insurgente Pedro. Años después, se encargó de las comunidades zapatistas. El 26 de octubre del 2010 fue ascendido al grado de Subcomandante Insurgente, el más alto en la jerarquía militar del EZLN. En el año de 2012, “el día del fin del mundo”, fue él quien organizó y coordinó la movilización silenciosa de más de 40 mil hombres, mujeres, niños y ancianos zapatistas que, en esa fecha, sorprendieron al mundo. El 14 de febrero del 2013, asumió la vocería y jefatura del zapatismo. Desde entonces, toda nuestra palabra pública, y cualquier iniciativa nacional o internacional, debe pasar por su aprobación.


Y tuvo y tiene razón: el empeño es tan, pero tan terrible y maravilloso, que podría ser más grande que aquel primero de enero del año 1994 que nos marcó indeleblemente.


“Aunque el CNI rechace la propuesta, con sólo ponerse a pensar, a discutir, a dialogar, ya no será igual, porque se pasará del “esto nos hacen” a “vamos a hacer algo”, y eso ya lleva a otro pensamiento”, siguió diciendo el Subcomandante Insurgente Moisés.


“Y no estarán solos ni solas”, dijo casi al final, “además de nosotras y nosotros, tendrán de su lado las artes y las ciencias”.


Antes de retirarme, le pregunté por qué el Congreso Nacional Indígena. El Subcomandante Insurgente Moisés se levantó para acompañarme a la salida y me respondió:


“Porque son los únicos que pueden hacer lo que nosotros no podemos”.


Luego pasó lo que pasó. El magisterio democrático refrendó su rebeldía, los pueblos originarios siguieron padeciendo golpes, despojos y desprecios, la Hidra siguió devorando mundos, y el CompArte estalló en colores, sonidos, formas y movimientos que no fueron sino el preludio de lo que vendría después: un temblor terrible y maravilloso.


Todavía la víspera le pregunté al Subcomandante Insurgente Moisés si había algún cambio. “De por sí como dijimos, prepárate para salir”, me respondió sin añadir más.


Llegamos el día 9 de octubre al CIDECI, cuando la tarde ya colgaba sus ropas manchadas en árboles y casas. Más tarde, cuando la noche ya era ama y señora del calendario y de la geografía, las delegaciones del CNI llegaron espaciadas. No era corto el camino que debían recorrer para llegar.


Habíamos seguido con atención todos y cada uno de los procesos en el seno del CNI, su palabra pública y privada. El CNI es el único espacio donde los originarios pueden hacerse escuchar. Sabíamos ya que, a la cuenta de asesinados, desaparecidos, encarcelados, golpeados, se sumarían ahora los cadáveres de territorios enteros.


“Cuando un territorio de un pueblo, nación, tribu o barrio originario es despojado o destruido”, decía el Tata Grande, Juan Chávez Alonso, un indígena purépecha que fue maestro y guía del CNI y del EZLN, “entonces mueren con él los originarios que tiene en él raíz y casa. Y cuando muere un pueblo originario, un mundo se apaga”.


Sabíamos ya entonces que en las mesas de trabajo y las relatorías de ese congreso habría menos mundos. No eran pocos los que llegarían a despedirse, aunque no lo supieran todavía.


“Hay que empezar ya”, me dijo el Subcomandante Insurgente Moisés, “hay que compartir la carga”...

 

 

NACE UNA PROPUESTA


El día 9 de octubre del 2016, ya noche, pedimos unas primeras reuniones con quienes iban llegando. Nos reunimos en un apartado de las instalaciones del CIDECI-Unitierra. La delegación zapatista se sentó frente a las delegadas y delegados del CNI que estaban llegando. Permitan que les hable un poco de la delegación zapatista: eran 34, 17 mujeres y 17 varones; de [email protected], sólo 7 eran de “[email protected] [email protected]”; el resto, 27, eran comandantas y comandantes que eran niñas y jóvenes cuando nos alzamos el primero de enero de 1994.


Saludamos con un apretón de manos. [email protected] se sentaron, menos el Subcomandante Insurgente Moisés y yo. Él me hizo una señal.


Empecé a hablar, tratando de recordar todo lo que habíamos hablado antes, explicando lo que, palabras más, palabras menos, habría de repetir al día siguiente, 10 de octubre, en la plenaria cerrada, y luego en la plenaria abierta del 13 de octubre:


“Pensamos que tenemos que tomar una decisión como CNI y EZLN. Tenemos que decidir si este Quinto Congreso es como otras reuniones, donde decimos nuestros dolores, platicamos de nuestras resistencias, nos quejamos, maldecimos al sistema, declaramos que no nos vamos a rendir, y nos vamos cada quien a su tierra a seguir llevando la cuenta de agresiones, despojos, injusticias, muertes.


Nuestro dolor cada vez llega a menos personas. Nuestras muertes no encuentran eco como antes. Y no es que la gente de afuera se haya hecho cínica o apática. Es que la guerra que padecemos desde hace tiempo como pueblos originarios, ya les llegó, ya está en sus calles, en sus casas, en sus escuelas, en sus lugares de trabajo. Nuestros dolores son ya uno más entre muchos otros. Y, aunque el dolor se extiende y se hace más hondo, estamos más solos que nunca antes. Cada vez vamos a ser menos.


Pronto el CNI no podrá reunirse porque no se pueda salir de sus territorios, sea por la paga, sea por el mal gobierno, sea por las empresas, sea por la delincuencia, sea porque la muerte natural o la muerte mala lo impidan. En un tiempo más estaremos hablando sólo entre nosotros mismos, sabiendo ya lo que vamos a decir.


Ustedes, delegadas y delegados al CNI, están aquí porque los mandataron, porque sus pueblos, naciones, tribus y barrios buscan apoyo, palabra y oído que les alivie y conforte. Vienen a hablar y a escuchar. Ustedes se deben a sus pueblos, a nadie más. Todo está muy mal y, ustedes y nosotros los sabemos, se va a poner peor. Tienen que hacer algo.”


Les conté entonces una anécdota sucedida al finado Supmarcos cuando la otra campaña, hace 10 años.


Contó él que, en una nación originaria en el noroeste de México, se reunió con un jefe indígena. Como en otras veces, el finado fue criticado porque el dicho jefe había recibido antes a gobiernos institucionales. El finado dijo que a él no lo habían mandado a juzgar y a condenar o absolver, sino que debía escuchar porque un día se iba a necesitar. El jefe indígena lo recibió por aparte y en privado.


Le dijo el jefe al finado: “Sé bien que no querían que te reunieras conmigo, que te presionaron para que no estuvieras aquí. A mí también me presionaron para que no te recibiera. No sé por qué estás aquí. Me imagino que quienes te mandaron así te dijeron, que nos vieras y escucharas. No lo sé. Pero te voy a decir por qué te recibí. Yo he recibido a los gobiernos. Han venido de todos los colores y de todos los tamaños. Llegan, se toman su foto, dicen unas palabras, se van, no vuelven. Yo los he recibido porque mis anteriores me dijeron que mi deber era ver que mi gente, mi pueblo, no muriera, que sobreviviera. Por eso los recibí a ésos, por eso te recibo a ti. No creo que me traigas ni consejos ni enseñanzas, aunque es bueno que no busques foto y escuches en lugar de hablar. A ésos los recibí porque pienso que así mi pueblo sobrevive un tiempo más y no muere. Por eso te recibo a ti, porque creo que algo se verá de lo que somos y esa mirada, aunque sólo por poco tiempo, ayudará a mi pueblo a sobrevivir.” El finado anotó todo en su cuaderno, por eso tenía cabal las palabras del jefe indígena.


Después de esas palabras, el jefe quedó callado. El finado pidió entonces permiso para hablarle. El jefe le concedió la palabra. El finado dijo, palabras más, palabras menos (no las anotó en el cuaderno porque no podía hablar y apuntar al mismo tiempo): “Gracias por recibirme. Sólo tengo una pregunta: ¿no le preocupa haberse equivocado, es decir, que el recibir a los gobiernos o a mí, no le haya ayudado a su pueblo a no morir y sea juzgado como un mal jefe?”


El jefe indígena esperó a ver si era toda la pregunta, luego respondió: “A mí sólo me puede juzgar mi propio pueblo. Si mi pueblo me condena por eso que hice y hago, quiere decir que no me equivoqué. Porque para que me juzgue y condene, mi pueblo tiene que haber sobrevivido. Así que habré cumplido mi deber y daré buenas cuentas a los muertos, aunque los vivos me condenen”.


Aquí termina la anécdota del difunto. Seguí hablando:


“Por eso ustedes tienen que tener claro a quién le deben. Al EZLN no le deben nada. Tampoco a la Sexta. A nadie que no sean sus propios pueblos, a quienes representan, le deben nada. Tienen que hacer algo, porque pronto para muchos no habrá nada y será demasiado tarde.”


Les dijimos que tenían que hacer algo, que su deber era para con sus barrios, tribus, naciones y pueblos originarios, para con sus colectivos y organizaciones.


Les dijimos que hicieran algo, lo que fuera; que, si lo veían necesario, se entraran en Morena (está en las grabaciones y lo pueden certificar las delegadas y delegados asistentes; fue la única vez que, por nuestra parte, se mencionó a quienes después, y antes que nadie, deslegitimaron y condenaron la propuesta, haciendo gala de estupidez, racismo, intolerancia, desprecio y franca esquizofrenia. Sí, la primera opción que el zapatismo le presentó al CNI fue apoyar al Partido Movimiento de Regeneración Nacional). O que entraran a cualquier otro partido político. O que hicieran su propio partido político.


Que en todo eso no los íbamos a seguir, pero íbamos a comprender por qué lo hacían y no tendrían, de parte nuestra, ni juicios ni condenas.


Les dijimos que si les estorbaba la Sexta, que la dejaran.


Que si les estorbaba el EZLN que cortaran la relación con nosotros.


No necesito decirles que, a cada una de esas opciones, las delegadas y delegados hacían gestos como de estarse espantando moscas impertinentes. Todas y todos se mantenían callados. Seguí:


“Hagan algo, eso u otra cosa.”


Aquí voltee a ver al Subcomandante Insurgente Moisés. Él hizo un gesto de que continuara:


“Nosotros les venimos a proponer otra cosa: estamos golpeados, con muertes, desapariciones, secuestros, encarcelamientos, despojos, injusticias, territorios enteros destruidos y otros en vías de extinción. Estamos acorralados, sin esperanzas, sin fuerzas, sin apoyos, débiles, agonizantes. Para los políticos y los medios, aunque sean de izquierda o progresistas, no existimos.


Así que nosotros, nosotras, zapatistas, pensamos que es el momento de pasar a la ofensiva. Llegó la hora del contra ataque. Y hay que empezar golpeando uno de los corazones del sistema: la política de arriba.


Por eso les proponemos que el CNI forme una Junta de Gobierno Indígena (así se llamaba en nuestra propuesta original; ya en asamblea, y a propuesta de una delegación indígena magonista de Oaxaca, pasó a llamarse “Concejo Indígena de Gobierno”), un colectivo, formado por delegados del CNI, que aspire a gobernar el país. Y que se presente a las elecciones presidenciales del 2018 con una mujer indígena del CNI como candidata independiente.”


No, ante esa propuesta las delegadas y delegados no hicieron como si se espantaran un insecto molesto, sino que francamente se enojaron. A algunos les molestó mucho (bueno, más bien se encabronaron). Otros más dijeron que como chiste era muy malo, que no les daba risa sino dolor de estómago. Pero la mayoría guardó silencio.


Debo decirles que, en el modo de los originarios, el silencio no significa acuerdo, convencimiento o falta de argumentos. Significa que escuchan y, ojo, piensan y analizan antes de hablar (sí, a más de [email protected] le haría mucho bien seguir ese método).


¿Por qué nos escucharon? Porque nos consideramos hermanos y hermanas. El respeto que nos tenemos mutuamente hizo que nos escucharan hasta el final.
Y entendieron que no era una ocurrencia, sino una idea que podría llegar a ser una propuesta. Y como tal empezaron a pensarla.


Después de un alargado silencio, alguien inició diciendo algo como: “estoy pensando que así podríamos reconstruir el CNI, que la iniciativa le daría otra vez visibilidad a los indígenas. Porque, hay que decirlo claro compas, no existimos para la clase política. Ya ni como objeto de limosna nos mencionan. Y creo que con esta propuesta no sólo podríamos encontrarnos con otros indígenas, también nos encontraríamos con mucha gente de abajo que está jodida. Hay mucho descontento en todo el país, y no hay alternativa para los indígenas, y tampoco para los que no son indígenas. Claro, la propuesta tiene varias cosas en contra que tenemos que analizar con seriedad”.


Alguien más tomó la palabra y mencionó dos contras: el racismo que hay en la sociedad mexicana; y que los iban a criticar y atacar por buscar el Poder. Ambos puntos en contra se repitieron en las valoraciones posteriores. No, ni en esa reunión, ni en las subsiguientes, nadie mencionó como punto en contra que se acusara de querer “dividir a la izquierda”.


Así fue como la idea empezó a dejar de ser sólo nuestra. Así es como el CNI empezó a pensarla y a hacerla suya. La palabra fue ensanchándose a más y más. Pronto, todas las delegaciones estaban pensando, opinando, valorando. La absurda idea empezaba a convertirse en una propuesta colectiva.


En la asamblea plenaria cerrada del día 10 de octubre y en las mesas de trabajo del día 11, la palabra iba y venía. Sin dejar de cumplir con el mandato que llevaban las delegaciones, el tema central dejó de ser la denuncia. La posibilidad de pasar a la ofensiva se convirtió en lo más importante. En las mesas de trabajo (fueron 4), a las que podían asistir como observadores, [email protected] compas de la Sexta, cuando se tocaba el tema, se movían nerviosos en sus asientos, se miraban [email protected] a [email protected] (no podían hablar, sólo escuchar), volteaban a ver a la delegación zapatista (nos habíamos repartido para cubrir las 4 mesas y tener así cabal el apunte de todas las denuncias y experiencias de las delegaciones del CNI). Más de [email protected] se salió con molestia manifiesta.


Un movimiento febril recorría reuniones grandes y pequeñas. Quienes podían, llamaron por teléfono a sus pueblos contándoles lo que se discutía, pidiendo opiniones, pareceres. Los pros y los contras eran analizados y discutidos. Se hacían listas de unos y otros. Se pesaban. Se buscaba la respuesta a una pregunta:

“¿Valdría la pena?”.


La idea había ya dejado de ser del EZLN. Era ya del Congreso Nacional Indígena. En el corazón colectivo de los pueblos originarios crecía el eco de las palabras iniciales del Subcomandante Insurgente Moisés, a nombre de todas y todos los zapatistas:


“Ahora es la hora del Congreso Nacional Indígena. Que a su paso retiemble en su centro la tierra. Que en su sueño se derroten el cinismo y la apatía. Que en su palabra se levante la de quien no tiene voz. Que en su mirada se ilumine la oscuridad. Que en su oído encuentre casa el dolor de quien se piensa solo. Que en su corazón encuentre consuelo y esperanza la desesperación. Que con su desafío se asombre de nuevo el mundo”



Pero faltaba lo que faltaba.


Además de valorar los pros y los contras, para el CNI tenía que quedar claro cuál era el papel del zapatismo en esa iniciativa.


Con la antelación debida, el Subcomandante Insurgente Moisés y el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, habían organizado una pequeña fiesta para homenajear al cumpleañero, el Congreso Nacional Indígena, que ese día 12 de octubre del 2016 llegaba a los 20 años de ser casa, oído, palabra y eco de los pueblos originarios de México.


¿El lugar? El caracol de Oventik, en las montañas del sureste mexicano.


Se recibió a las delegaciones del CNI conforme a los protocolos zapatistas para invitados especiales. Claro, hubo un esfuerzo extra por honrar a esas visitas. No todos los días se podía recibir a nuestros familiares más cercanos, a quienes tienen en común con los pueblos zapatistas la sangre, el dolor, la rabia, la resistencia y la rebeldía. Es decir, la historia.


Al principio no entendí por qué el Subcomandante Insurgente Moisés había dispuesto el acomodo de las delegaciones de esa forma: en el templete principal acomodó a las delegaciones del CNI, y enfrente puso una pequeña tarima donde se colocó la dirección zapatista, encabezada por él mismo.


Yo pude ver todo porque me movía de un lado a otro, tratando de convencer a las compañeras y compañeros del CNI que podían subirse a las bancas para ver mejor. “Es que traigo lodo en los zapatos y voy a manchar la banca”, argumentó una delegada. “Compañera”, le dije, “aquí lo que sobra es lodo, así que no tengas pena”.


El CNI nombró a una mujer indígena delegada para tomar la palabra en la ceremonia. Habló el Comandante David para dar la bienvenida. Luego habló la compañera del Congreso Nacional Indígena. Ella habló como se habla entre familiares: con el corazón en la mano. No voy a repetir sus palabras, ni las que luego el Subcomandante Insurgente Moisés dijo a nombre de todas y todos nosotras. Ya se iba a retirar la compañera del CNI cuando el Subcomandante Insurgente Moisés le pidió que se quedara.


Ahí quedó la compañera durante todo el acto, rodeada de la jefatura indígena zapatista, de frente a las delegaciones del Congreso Nacional Indígena.
Entonces entendí.


Yo miraba desde un costado, pero con la perspectiva visual de las delegaciones del CNI, quienes pudieron ver cómo una mujer, indígena como ellas y ellos, del Congreso Nacional Indígena como ellos y ellas, era acompañada por la máxima autoridad del EZLN, cubriéndola, protegiéndola, acompañándola, apoyándola, marcando lo que nos hacía diferentes, pero compañeras y compañeros.


Fue así como, con ese símbolo, el Subcomandante Insurgente Moisés respondió a la pregunta que rondaba a las delegaciones del CNI desde el primer día: “¿Qué lugar iba a tener el EZLN en la iniciativa si se aprobaba?”


Hubo después bailables, obras de teatro, canciones y poesías.


Al final del acto, una compañía miliciana zapatista presentó un comunicado completo sin decir una palabra.


¿Después? La comida: res y guajolote, a elegir, café y pozol. Luego se retiraron.


Al otro día, el 13 de octubre, fue la asamblea general resolutiva...

 

 

¿POR QUÉ?


El 13 de octubre inició con buenos augurios: una de las mesas de trabajo no había terminado y la apertura de la asamblea plenaria se fue retrasando. Después se inició con la presentación de las relatorías. Sí, una de las mesas no había terminado de transcribir. Siguió el retraso, como debe ser en cualquier decisión importante. Oh, lo sé. De balde lo decimos, si nosotros somos la actualización constante del software “la rebelión de los colgados”.


Por indicaciones del Subcomandante Insurgente Moisés, en las tres asambleas plenarias (la cerrada, la de inauguración y la de cierre) la delegación zapatista se sentó hasta atrás, al fondo del auditorio del CIDECI-Unitierra. Así quedaba claro de qué iba el asunto: era la hora del Congreso Nacional Indígena.


Cuando al fin se llegó al tema de “Propuestas para el fortalecimiento del CNI”, el Subcomandante Insurgente Moisés pidió la palabra para la delegación zapatista. Le fue concedida y el SubMoy pasó al frente. Inició sus palabras más o menos así:


“Me contaron una película, creo que se llama “La Ley de Herodes” (risas generales, menos mi mueca particular porque ya sabía lo que seguía). Entonces en esa película que me contaron hay una parte donde el Vargas dice: traigo una noticia buena y una mala (más risas generales, más muecas particulares). Entonces tenemos que ver cómo vamos a hacer con la noticia mala. O sea, a quién le vamos a echar la culpa de que salió mal. Entonces le voy a pedir al SupGaleano que pase a explicar la propuesta” (más risas generales, ya ninguna mueca particular).


Pasé al frente. Después de aclarar de que hacía con mucho gusto mi trabajo de “punching bag”, o de “plan alternativo”, y que para mí era un poderoso afrodisíaco el recibir críticas e insultos (bueno, lo dije en forma más prosaica, pero ése era el tenor), dije lo que tenía encomendado decir. Lo haré de forma sintética, puesto que ya son varias cuartillas y, si usted ya ha llegado hasta ésta, merece un poco de consideración. Además, ahora sabrá usted el por qué el ezetaelene hizo esa propuesta y por qué al CNI.


Primero insistimos en que nuestra propuesta original era la de una mujer indígena, delegada del CNI, de sangre indígena, que hablara su lengua y conociera su cultura. Y abrimos con esto porque lo referente a “una mujer” se había ido diluyendo en los conversatorios y mesas de trabajo. Primero pasaron a decir “la candidata o candidato”, luego “el candidato o candidata”, luego sólo “el candidato”.


Luego les recordamos que no se podía tomar una decisión ahí, en ese Quinto Congreso, porque era un compromiso desde su nacimiento, que el Congreso Nacional Indígena consultaba con quienes lo forman las propuestas que se presentaban en las reuniones. Los siete principios obligaban al CNI a consultarse a sí mismo, según el modo de cada quien.


Después les dijimos lo que creemos respecto a la iniciativa:


Que el Concejo Indígena de Gobierno debería estar formado por delegados y delegadas de todos los colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos originarios organizados en el Congreso Nacional Indígena.


Que no van a ganar porque el sistema electoral en México está hecho para beneficiar a los partidos políticos, no para la ciudadanía.


Que, si ganan, no se los van a reconocer, porque el fraude no es una anomalía del sistema electoral mexicano, es su columna vertebral, su esencia.


Que, si ganan y se los reconocen, no van a poder hacer nada trascendental, porque allá arriba no hay nada que hacer. Las cuestiones fundamentales de la maltrecha nación mexicana no se deciden ni en el poder ejecutivo, ni en las cámaras legislativas, ni en el poder judicial. El Mandón no tiene cargo visible y despacha en las catacumbas del Poder financiero internacional.


Y que, no a pesar de todo lo anterior, sino precisamente por todo lo anterior, podían y debían hacerlo.


Porque su acción iba a significar no sólo un testimonio de inconformidad, sino un desafío que seguramente encontraría eco en los muchos abajos que hay en México y en el mundo; que podría generarse un proceso de reorganización combativa no sólo de los pueblos originarios, también de obreros, campesinos, empleados, colonos, maestros, estudiantes, en fin, de toda esa gente cuyo silencio e inmovilidad no es sinónimo de apatía, sino de ausencia de convocatoria.


En respuesta a lo que se había dicho de que era imposible, que había mucho en contra, que no se iba a ganar, les respondimos que, si nos hubiéramos encontrado el 31 de diciembre del 1993 y les hubiéramos dicho que, en unas horas, nos íbamos a alzar en armas, declarar la guerra al mal gobierno y atacar los cuarteles de la policía y el ejército, también nos hubieran dicho que era imposible, que había mucho en contra, que no se iba a ganar.


Les dijimos que no importaba si ganaban o no la presidencia de la República, que lo que iba a importar era el desafío, la irreverencia, la insumisión, el quiebre total de la imagen del indígena objeto de la limosna y la lástima (imagen tan arraigada en la derecha y, quién lo dijera, también en la izquierda institucional del “cambio verdadero” y sus intelectuales orgánicos adictos al opio de las redes sociales), que su atrevimiento cimbraría al sistema político entero y que tendría ecos de esperanza no en uno, sino en muchos de los Méxicos de abajo... y del mundo.


Les dijimos que la iniciativa estaba a tiempo para que, con toda libertad y responsabilidad, decidieran hasta dónde la llevaban, qué tan lejos llegaban.
Les dijimos que podrían decidir en todo momento qué, porque era su paso, y que el destino que se marcaban rompería todos los esquemas, sobre todo los de quienes se creen y piensan vanguardia del cambio y la revolución.


Les dijimos que, si estaban dispuestos a desafiar a una sociedad racista, deberían ir más allá y desafiar también a un sistema patriarcal y machista (no es lo mismo, se lo pueden aclarar quienes militan en la lucha feminista).


Les dijimos que las comandantas zapatistas decían que ellas podían ver de apoyar a las compañeras que quedaran en el Concejo Indígena de Gobierno, y a la compañera que quedara como vocera y candidata, cuidando a sus hijos en comunidad. Que los cuidaríamos bien, como si fueran propios. Irían a la escuela autónoma para que no se retrasen en sus estudios, veríamos de que doctoras y doctores solidarios estuvieran pendientes de su salud. Y que, si tenían animalitos, pues también los íbamos a cuidar. Que las compañeras del CNI fueran sin pena a ese trabajo si así lo mandaba el acuerdo del CNI.


Les dijimos que no se preocuparan si no saben hablar bien español. Que el Peña Nieto tampoco sabe y ahí está.


Les dijimos que podíamos reorientar nuestra economía de resistencia y hacer un llamado a personas, colectivos y organizaciones de México y el mundo, para conseguir la paga para moverse a donde fuera necesario. Así podrían tener la libertad de renunciar a la paga económica institucional que el sistema da a las candidaturas independientes.


Les dijimos que no sólo pensábamos que podían gobernar nuestro país que se llama México, también podían gobernar el mundo entero.


Les dijimos que aprovecharan para hablar y escuchar a otros pueblos originarios, y a otros y otras que no son indígenas, pero que igual están sufriendo sin esperanza ni alternativa.


Les dijimos que había cosas que nosotras, nosotros como zapatistas podíamos hacer y el CNI no. Y que el CNI podía hacer cosas que nosotros, nosotras como zapatistas no podíamos hacer.


Les dijimos que ellas, ellos, el colectivo que se nombra Congreso Nacional Indígena, podía hacer lo que nadie más (incluyendo al zapatismo) podía hacer: unir. Porque un movimiento legítimo, como el de los pueblos originarios, puede y debe ser un punto de unión entre los diferentes pero iguales en empeño.


Pero no “unir” bajo una sigla, una jerarquía, una lista de siglas reales o suplantadas. No. Unir como punto de confluencia, ser el asidero donde las diferencias y rivalidades encuentran punto común, donde coinciden. La tierra, pues. Y para ello quién mejor que quienes son el color que son de la tierra.


Les dijimos que, en torno a ese Concejo y a esa mujer indígena, podía generarse un gran movimiento que cimbrara el sistema político entero.


Un movimiento donde confluyeran todos los abajos.


Un movimiento que haría retemblar en sus centros la tierra.


Sí, ya en plural, porque son muchos los mundos que en la tierra yacen y aguardan una buena sacudida para nacerse.


Les dijimos que tal vez, entonces, no importará si se juntan o no las firmas, si sale o no la paga para moverse, si se obtiene o no el registro de la candidata, si se presentan o no las otras candidaturas a debatir, si se participa o no en las elecciones, si se gana o no, si se reconoce o no el triunfo, si se puede o no algo hacer allá arriba.


Y no iba a importar porque serían otros los problemas, otras las preguntas, otras las respuestas.


Les dijimos que no les íbamos a heredar nuestras fobias y filias, que respetaríamos sus decisiones, sus pasos, sus caminos.


Les dijimos que, como zapatistas, seríamos una fuerza más entre las que seguramente habrían de sentirse convocadas por su desafío.


Y les dijimos lo más importante que habíamos ido a decirles: que estábamos dispuestos a apoyar con toda nuestra fuerza.


Que íbamos a apoyar con todo lo que tenemos, que, aunque poco, es lo que somos.

 

 



Siguieron las participaciones, todas ya en el sentido de hacer propia del CNI la propuesta. Alguno que otro pidiendo que ya se decidiera ahí mismo. La inmensa mayoría señalando que había que consultar.


La comisión relatora nos pasó una copia del proyecto de resolutivo.


Instintivamente tomé un lapicero para agregar comas, y puntos.


El Subcomandante Insurgente Moisés me detuvo y murmuró:


“No, ya esa palabra es de ellas y ellos. Es grande esa palabra, más grande que nosotros, nosotras, zapatistas. Como decía el finado: somos los más pequeños, nos toca hacernos a un lado y esperar...”

 

LA CONSULTA INTERNA ZAPATISTA


Podríamos darles los resultados y ya. Pero creemos que tal vez les ayude a entender, y entendernos, si les platicamos cómo fue el proceso.


Desde el día 15 de octubre del 2016, la delegación zapatista al Quinto Congreso del Congreso Nacional Indígena, junto con la CG-CCRI del EZLN, se dieron a la tarea de organizar la consulta interna para conocer la opinión y decisión de las bases de apoyo zapatistas sobre la propuesta central.


La consulta interna la hicimos en todas y cada una de las comunidades, colectivos, regiones y zonas zapatistas. También incluimos en la consulta a las compañeras, compañeros, hermanos y hermanas de la ciudad, que participan en diversos equipos de apoyo de la Comisión Sexta del EZLN. No se incluyó en la consulta a las tropas insurgentes zapatistas porque no es nuestro trabajo tomar ese tipo de decisiones.


La consulta la hicimos según nuestro modo, siguiendo una guía que realizó el Subcomandante Insurgente Moisés, la mañana del día 14 de octubre del 2016, antes de que se hiciera público el texto “Que retiemble en sus centros la tierra”:


1.- Información. – O sea que, en cada comunidad, colectivo, región y zona, primero se informó lo que se dijo en esos días del mes de octubre del 2016. Se informó de los dolores de nuestros hermanos pueblos del Congreso Nacional Indígena, de todas las maldades que les hacen por los capitalistas, que explotan, reprimen, desprecian y roban a los pueblos originarios, de cómo están matando pueblos enteros. Pero no sólo, también informamos de cómo se organizan y resisten contra esa política de muerte y destrucción. Para este informe usamos la relatoría que hizo la comisión provisional del CNI, el documento que se hizo que se llama “Que retiemble en sus centros la tierra”, y el resumen y los apuntes que tomó la delegación zapatista a esa primera etapa del Quinto Congreso del CNI.


Este punto es muy importante, porque es aquí donde convertimos a nuestras hermanas y hermanos, compañeros y compañeras, en oído y corazón para los dolores y resistencia de otros que son como nosotros en otras partes. Es muy importante y urgente este punto porque si no nos escuchamos entre nosotros, pues menos nos van a escuchar otras personas.


2.- La propuesta. – Se dijo y se explicó cuál es la propuesta: que el Congreso Nacional Indígena nombre un Concejo Indígena de Gobierno (que es como una Junta de Buen Gobierno, pero nacional o sea en todo México), formado por representantes mujeres y hombres de cada uno de los colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos que están organizados en el Congreso Nacional Indígena. O sea que este Concejo está formado por indígenas, y ellas y ellos son los que van a gobernar el país.


Ese Concejo Indígena de Gobierno es colectivo, o sea que no una persona manda, sino que entre todas y todos hacen sus acuerdos para gobernar. Ese Concejo Indígena de Gobierno no hace lo que se le ocurre, sino que toma en cuenta lo que dicen los pueblos de todo México, indígenas y no indígenas.


O sea que ese Concejo tiene los 7 principios del Mandar Obedeciendo: servir y no servirse; representar y no suplantar; construir y no destruir; obedecer y no mandar; proponer y no imponer; convencer y no vencer; bajar y no subir.


Ese Concejo Indígena de Gobierno tiene como voz a una mujer indígena del CNI (no del EZLN), o sea que tiene sangre indígena, que habla su lengua originaria y conoce su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI.


Esa mujer indígena del CNI es la que se presenta como candidata a la presidencia de México en 2018. Como no se puede que se ponen todos los nombres de quienes son del Concejo Indígena de Gobierno, porque puede haber confusión, entonces el nombre que se pone es el de la vocera del Concejo. No es que esa mujer indígena está en un partido político, sino que es candidata independiente. Así se dice cuando alguien está en una elección, pero no pertenece a un partido político.


Entonces, ese Concejo Indígena de Gobierno, junto con la mujer indígena del CNI, se ponen a recorrer todo lo que se pueda de México y el mundo para explicar cómo está la situación en que estamos por culpa del sistema capitalista, que explota, reprime, roba y desprecia a la gente de abajo, a los pobres del campo y de la ciudad, y que además ya está destruyendo la naturaleza o sea que está matando al mundo en que vivimos.


Ese Concejo Indígena de Gobierno va a tratar de hablar y escuchar a todos los indígenas de México mero en sus pueblos, regiones, zonas, estados, para convencerlos de que se organicen, de que no se dejen, de que resistan y de que se gobiernen ellos mismos, así como de por sí hacemos como zapatistas que somos, que nadie nos dice cómo o qué tenemos que hacer, sino que mismos pueblos deciden y mandan.


Ese Concejo Indígena de Gobierno también va a tratar de hablar y escuchar a quienes no son indígenas, pero que también son explotados, reprimidos, robados y despreciados en México y el mundo. Igual les va a llevar un mensaje de organización y lucha, de resistencia y rebeldía, según su modo de cada quien, según su calendario y su geografía.


Para que esa mujer indígena, delegada del CNI, sea reconocida como candidata por las leyes mexicanas tiene que juntar casi un millón de firmas de personas con credencial de elector. Si las junta y están cabal las firmas, entonces sí la reconocen como que es candidata independiente para presidenta de México, y se pone su nombre para que, en el año 2018, la gente vota o no, según su pensamiento de cada quien. Entonces se trata de que el Concejo Indígena de Gobierno y la vocera indígena, recorren México y donde haya personas mexicanas para conseguir las firmas para registrar. Luego otra vuelta de recorrido para que la apoyen y votan por la indígena del CNI.


Como zapatistas pensamos que, cuando hacen ese recorrido el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, van a conocer muchos dolores y rabias que hay en México y el mundo. Dolores y rabias de personas indígenas, pero también de personas que no son indígenas, pero que también sufren, pero resisten.


Entonces eso es lo que se quiere. No se busca que una mujer indígena del CNI sea presidenta, sino que lo que se quiere es llevar un mensaje de lucha y organización a los pobres del campo y de la ciudad de México y del mundo. No es que tomamos en cuenta de que, si se juntan las firmas o se gana la elección, es que sale bien. Sino que sale bien si se puede hablar y escuchar a quienes nadie habla ni escucha. Ahí vamos a ver si sale bien o no, si es que mucha gente va a agarrar fuerza y esperanza para organizarse, resistir y rebelarse.


¿Hasta dónde se llega? Es hasta donde lo decida el Congreso Nacional Indígena.


3 – Luego se dijeron y se explicaron los puntos en contra de esa propuesta. Por ejemplo:


.- nos van a criticar como zapatistas que somos, porque dijimos que no luchamos por el Poder y ya queremos tener el Poder.


.- nos van a criticar que traicionamos nuestra palabra que no queremos cargo.


.- nos van a criticar que hablamos mal de los partidos políticos pero que vamos a hacer igual que eso que criticamos.


.- nos van a acusar que estamos apoyando al partido PRI porque vamos a dividir los votos para la izquierda y así gana la derecha.


.- nos van a criticar de que las mujeres indígenas no tienen educación y no saben hablar la castilla.


.- nos van a despreciar que los indígenas no tenemos buen pensamiento para gobernar.


.- nos van a burlar mucho y a mal hablar de nosotras y nosotros como indígenas que somos.


(Ojo racistas y machistas: antes de que iniciaran sus ataques, los indígenas zapatistas ya sabíamos lo que iban a decir ustedes. Y eso que nosotras, nosotros, somos los tontos e ignorantes, y ustedes son los muy inteligentes y sabios).


En las asambleas participaron las compañeras y compañeros diciendo de otras cosas que pueden ser puntos en contra.


Por ejemplo, dijeron de la seguridad, que los gobiernos pueden hacer un ataque contra el Congreso Nacional Indígena y la candidata para que no gana; que los malos gobiernos pueden atacarnos a las comunidades zapatistas para que no apoyamos al CNI; que se hace trampa para que no avanza su lucha del CNI porque de por sí los malos gobiernos son mañosos y traicioneros; que se van a llegar los zopilotes políticos para ver qué sacan de ganancia individual de su lucha de los pueblos indígenas; que hay quien va a querer llevar la lucha de los pueblos indígenas por otro camino; y otras cosas.


4.- Luego se dijeron los puntos a favor de esa propuesta. Por ejemplo:


.- sirve para que la sociedad mexicana vuelva a ver y escuchar a los pueblos indios de México, que ahora ya ni los mencionan.


.- sirve para que se puede escuchar y hablar con indígenas de todo México que no están organizados y los están destruyendo por los malditos capitalistas.
.- sirve para que los indígenas vuelvan a tener orgullo y honor de ser indígenas, de su color, su lengua, su cultura, su arte, su historia.


.- sirve para que las mujeres indígenas se levanten con su propia voz y se organicen, así como se han levantado y organizado las mujeres zapatistas.


.- sirve para explicar a la gente de abajo de toda la destrucción y mal que están haciendo los malditos capitalistas.


.- sirve al Congreso Nacional Indígena para que se conoce cómo es su modo del CNI y más pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas se entran en el CNI y se conocen entre sí como indígenas y ven sus dolores y sus fuerzas.


.- sirve como zapatistas que somos porque así podemos apoyar a nuestros hermanos y hermanas indígenas de otras partes, para que siguen su lucha y pueden vivir con libertad y dignidad.


.- sirve para los pueblos zapatistas porque así más gente conoce cómo es nuestra historia de lucha y cómo nos hemos organizado, y se animan.


.- sirve para los pueblos zapatistas porque así aprendemos a organizarnos ya no sólo para ayudarnos entre nosotros, sino que también organizarnos para apoyar a otros que luchan, como hicimos con los maestros democráticos.


5.- Luego se pasó a pensar si esa propuesta le sirve al Congreso Nacional Indígena o no le sirve.


6.- Después se pasó a pensar si esta idea nos sirve como zapatistas que somos o no nos sirve.


7.- Luego se pasó a discutir si sí apoyamos o no apoyamos esa propuesta y, si sale que sí, cómo no podemos apoyar como zapatistas que somos; y luego cómo sí podemos apoyar como zapatistas que somos.


Por ejemplo, no podemos apoyar con las firmas porque de por sí los zapatistas no usan credencial de elector; tampoco podemos ser candidatas o candidatos porque como zapatistas no luchamos por el Poder; no podemos votar porque no usamos ese modo de votar de poner un papel en una caja, sino que tomamos nuestros acuerdos en asambleas donde todos participan y dicen su palabra.


Pero sí podemos apoyar de otras formas, por ejemplo: podemos apoyar explicando esa buena idea y convenciendo a los que sí usan la credencial, que la usan para apoyar a la mujer indígena del CNI; podemos hablar con la gente de la ciudad que nos apoya como zapatistas para que también apoyen al Concejo Indígena de Gobierno; podemos organizarnos como colectivos y gobiernos autónomos para conseguir algo de paga para apoyar al CNI y que pueda viajar a todos lados que necesita; podemos hablar y convencer a gente de la ciudad para que también se organiza para conseguir paga para el CNI; podemos explicar en México y el mundo cómo es que hacemos para gobernarnos nosotros mismos y así vea la gente de buen pensamiento que como indígenas sí sabemos gobernar.


Y, bueno, también se les informó a todos los pueblos otro de los acuerdos del Quinto Congreso: que es que si, en la consulta zapatista interna (y en la de cualquier colectivo, organización, barrio, tribu, nación y pueblo originario del CNI) sale como resultado que no se apoya la propuesta, que es mala idea y no se está de acuerdo, entonces el Congreso Nacional Indígena respeta esa decisión, aunque la mayoría diga que sí apoya. Es decir, se sigue tomando en cuenta como parte del CNI. O sea que no es fuerza que, quien no está de acuerdo, tiene que hacer lo que decida la mayoría. O sea que se respeta la autonomía, los modos de cada quien.
Igual como se hace en las comunidades indígenas zapatistas, no es que vamos a ver mal o a sacar de zapatista a quien piense diferente, sino que vamos a respetar y tomar en cuenta. Como es en nuestras asambleas comunitarias, que no porque alguien está pensando en contra de lo que dice la mayoría, lo sacamos, sino que sigue.


Como se puede ver, la consulta interna se enfocó a si se apoyaba o no lo que resultara de la consulta del CNI. Estos son los resultados:


Se consultaron varias decenas de miles de hombres y mujeres zapatistas. De ellas y ellos, la inmensa mayoría se manifestó por apoyar la decisión a la que llegue el CNI en la medida de nuestras posibilidades. Se manifestaron en contra 52 compas (26 compañeras y 26 compañeros). Se manifestaron como “no sé”, o “indecisos”, 65 compas (36 compañeras y 29 compañeros). Las razones que dieron quienes se manifestaron en contra son diversas: desde el compa que dijo “yo voy a votar en contra para ver si es cierto que me respetan y no me sacan de zapatista”; hasta quienes argumentaron que no iban a estar en su pueblo y no querían comprometerse porque no iban a poder cumplir el trabajo que saliera. Quienes se manifestaron indecisos dijeron, entre otras cosas, que de balde se decide si todavía no se sabe qué va a decir el CNI, que qué tal que dicen que sí apoyan y el CNI dice que no hace.

 

¿QUÉ ESPERAR?


Compas:


Ya, ésta es la última parte. Gracias a quienes llegaron hasta estas líneas... ¿eh?... sí, claro, quedan pendientes... sí... dudas, claro... preguntas, por supuesto..., ¿qué?... ¿cuál va a ser el resultado de la consulta del CNI?... ¿Quieren un spoiler?... ok, ok, ok, dejen pregunto... Ya... que les diga la verdad, así que va:


Les somos sinceros: no tenemos ni la más remota idea.


Y es en serio.


Ya hemos visto antes cómo una propuesta se va modelando con el trabajo de la palabra en el modo de los originarios. Como si una idea no fuera más que una masa deforme de barro y fueran manos colectivas las que le van dando forma, tamaño, color, destino.


Así que, al igual que ustedes, estamos esperando.


Aunque, cierto, nosotros, nosotras zapatistas, no esperamos lo mismo que ustedes.


Ustedes, creemos, están esperando cuál es el resultado y todo lo de ahí se va a derivar.


Nosotras, nosotros zapatistas estamos esperando lo que va a ocurrir luego, el día después. Y preparándonos ya para ese calendario.

 

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

 

Subcomandante Insurgente Moisés. Subcomandante Insurgente Galeano.
México, noviembre del 2016.

 

Del cuaderno de Apuntes del Gato-Perro.


No crean que no me he preparado para el caso en que, en la consulta del CNI, sale que se rechaza la propuesta. No, no me preocupa. He tomado mis providencias. Por ejemplo: ya tengo un certificado médico de que estoy en lista de espera para una operación de cambio de sexo, así como un trámite de adopción con una familia indígena zapatista. Así podrán decir que todo era una jugada para ser yo el candidato... ok, ok, ok, la candidata a la presidencia de la República.
Ah, mi perversidad es sublime ¿no?


Claro, con esa salida se me arruinará la correspondencia femenina. Oh, esperen, ya no hay correspondencia, ni femenina ni no femenina. Ah, si tuviera redes sociales me haría varias cuentas alternas (no se hagan, de por sí así hacen) y me auto daba rt, follow y like, y también me auto troleaba, para que se viera que todo es f-i-d-e-d-i-g-n-o. ¿Cuántas cuentas alternas se pueden sacar como límite? No se hagan, seguro que ya lo investigaron.


En fin, ya se me ocurrirá algo.


Ahora que, si sale que se aprueba, pues habrá que chambearle para conseguir paga. Entonces me pondré en contacto con loas compañeroas de la Brigada Callejera, que me aparten una esquina en La Meche. Ni modo, la calle es de quien la talonea. Estoy seguro que mi pancita causará furor... ¿eh?... ok, ok, ok, mi panza... ¿qué?... bueno pues, mi panzota... ¿no les digo?, si de que son maloras, son.

 

El SupGaleano reventando varias fajas.


(no, gracias, de veras, no, no necesito que alguien me venga a fajar... voooi, oigan, de plano enseñan el cobre, oigan, puro albur sesentero, oigan, por eso no loas quieren los bien portados, oigan... ¿eh?... ¿un reality show para conseguir paga?... ¿con Trump, Macri, Temer, Putin y Rajoy intercambiando nudes?... mta magre... ya no vean esa televisión... mejor series de TV en producción alternativa...sí, en los puestos de eje central ya está la nueva temporada de Games of Thrones... sí, resulta que el Tyrion y el Snow son parientes con la Dayanaris... como se diga, pues... sí, un dragón para cada quien, un mensaje de equidad... sí, en el nuevo escudo se unen el león, el lobo y el dragón... bueno, sí, una versión de la Hidra... sí, como si unieras al gran capital financiero, con el industrial y el comercial... sí, el sistema se recompone y todos los de arriba contentos, y los de abajo pues a la chinga... sí, pero están viendo un final alternativo... sí, cuando toda la banda está agarrando la jarra para celebrar no sé qué, llega una mujer indígena, se caga en el trono de hierro y con un soplete lo derrite ... bueno, están viendo si le quitan el soplete y le dan una caja de cerillos, para que tarde, el suspenso pues... sí, chance y otra temporada, depende de cuántos cerillos le lleve... sí, ahí acaba... pues por el Brexit ése, los costos se fueron a las nubes. Y ahora con el Trump, pues peor... ¿Qué? ¿que no haga spoilers? Oh, pues, para qué me invitan si ya saben cómo soy).


Doy fe.


Miau-guau.

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Con grandes expectativas llegaron a Bogotá, localidad de Bosa, colegio Claretiano, 7.000 indígenas, entre ellos 781 delegados oficiales (hombres y mujeres con derecho a voz y voto), provenientes de los 102 pueblos indígenas que habitan Colombia. Su objetivo, sesionar en el IX Congreso de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), orientado por el objetivo de mandatar sobre lo que deben hacer en los próximos cuatro años a través de su Consejo de gobierno –integrado por 10 consejeros; 2 por macro región en que están organizados–. Temáticas como recomposición interna, experiencias de economía propia, autonomía y cómo resistir al capitalismo, estaban en el orden del día.

 

Provenientes de otros pueblos indígenas del Continente, llegaron delegaciones, como la Conaie (Ecuador), pero también de otros procesos y experiencias organizativas –como el Centro Martin Luther King (Cuba). Además de distintos movimientos sociales del país.

 

Por los salones y auditorios también se dejaron ver caras reconocidas del gobierno, como Juan Fernando Cristo, ministro del Interior, o como Gustavo Petro que al intervenir insistió en la necesidad de una Asamblea Constituyente como factor decisivo en la actual coyuntura del país; pero también el exmagistrado de la Corte Constitucional Eduardo Cifuentes, quien reafirmó la importancia de los cabildos abiertos como mecanismo de refrendación de los acuerdos de La Habana. Pablo Catatumbo expresaría posiciones vía virtual.

 

Opiniones

 

El domingo 9 empezaron las deliberaciones, antecedidas, claro está, de la Armonización (ver recuadro) y de la instalación del evento que corrió a cargo de Luis Fernando Arias, Consejero Mayor de la Onic. El llamado a la acción conjunta del actor social, a través de un Bloque Popular o Frente Amplio, quedó sobre la mesa para el debate.

 

Hasta el jueves 13 se extendieron los debates, con receso el día 12 para la deliberación, pues es día de memoria y lucha. Conscientes de ello, desde temprano alistaron instrumentos musicales, banderas, corotos, y movilizados, organizados, ubicados en más de cincuenta buses, fueron trasladados hasta la Universidad Nacional, para cruzar desde ahí a pie hasta el centro simbólico del poder (Plaza de Bolívar), donde se reunieron en una sola voz con campesinos, población en general, estudiantes, víctimas y otros actores de la actual coyuntura nacional, para demandar respeto a los Acuerdos de Paz.

 

En su memoria, sus antepasados. Todos aquellos que cayeron ante el fuego del arcabuz o el filo de la espada con que fueron atacados por los invasores provenientes desde el Imperio de España. Ataque y muerte: miles de miles cayeron a lo largo de décadas que sumaron siglos, para finalmente sumar el mayor genocidio cometido contra población alguna a lo largo y ancho de este planeta.

 

Este octubre, 524 años después, sobreponiéndose a todo tipo de violencia vivida en el pasado y en el presente, aquí están parte de los habitantes primeros del continente. Pero no sólo sobreviven, además siguen organizándose y luchando por permanecer en el mundo como actores de primer orden del presente y del futuro. Entre ellos no impera una sola visión ni manera de ver y entender el cosmos, ni el presente del país, como quedó patente el día 11 de octubre, cuando los Misak arribaron al Palacio de Nariño y se reunieron con Juan Manuel Santos, mostrándole apoyo irrestricto en la manera como conduce los diálogos de paz y los avances logrados en La Habana.

 

Hacia un Bloque Popular o un Frente Amplio

 

En la sesión de inauguración Luis Fernando Arias, Consejero Mayor, resaltó diferentes aspectos de la coyuntura nacional, de la situación actual del movimiento social-popular, retomando distintas propuestas para los pueblos indígenas, entre algunas de ellas: la importancia de empezar a consolidar un sistema económico propio alternativo al hegemónico. Además realizó un llamado de unidad a todos los sectores alternativos para consolidar un bloque popular o un frente amplio “Es tiempo de consolidar la unidad en medio de la diversidad, son tiempos de lucha indeclinable, son momentos de seguir globalizando la resistencia” sostuvo. Solo queda esperar y ver qué tanto de estas palabras se llevarán a la práctica.

 

Una vez instalado el evento, las delegaciones tomaron sus responsabilidades en todas y cada una de las 9 comisiones previamente definidas para el debate (ver recuadro), las cuales arrojaron mandatos como –mesa de salud– darle mayor dinamismo al Sistema indígena de salud propia (Sispi), y resaltar la labor de los médicos tradicionales en los territorios, con la búsqueda de recursos para su manutención y para su participación en eventos políticos. Así como, buscar fuentes de financiación, para el caso de la mesa de gestión administrativa con autonomía indígena, en la cual hubo consenso para sacar adelante proyectos de embotellamiento de agua mineral y manantial, congelamiento de frutas y certificación de semillas y productos propios.

 

Tensión al cierre

 

El día decisivo del Congreso fue el jueves 13, donde se llevó a cabo la conclusión y elección de la nueva Consejería de la Onic. Por una parte, cada una de las mesas entregó sus respectivos mandatos y conclusiones. Entre las propuestas más importantes leídas, destacan: consolidación de una guardia indígena nacional, que debe contar con una formación política vinculada a la Escuela de formación indígena nacional –Efin. La consolidación de autonomía y gobiernos propios estuvo en la mayoría de los mandatos, pero la propuesta que más causó debate fue la de realizar una reforma estructural a la Onic, que pretende transformar sus estatutos, descentralizar el poder, cambiar perspectiva política, consolidar mecanismos de control y rendición de cuentas, añadir o eliminar consejerías, y buscar nuevos mecanismos de participación e incidencia en las bases.

 

La decisión de esta propuesta se debatió en una asamblea de delegados por región, la que finalmente decidió abocar tal reto dentro de una asamblea nacional por realizar dentro de dos años. Lo así decidido que causó prevención en muchos de los asistentes, pues temen que la asamblea pueda ir “amañada”, sin incidencia real en las bases de la organización, reduciéndose a “una reunión de burócratas”. La reforma organizativa aprobada, en todo caso, puede ser decisiva para el rumbo y continuidad de este proceso social que ya suma 34 años, y que ahora acusa críticas por su excesiva concentración en Bogotá y en los Consejeros, y por el debilitamiento del proceso de toma de decisiones colectivas.

 

Contradicciones en medio de la diversidad

 

Las horas corrían y el tiempo atentaba contra la posibilidad de cerrar con éxito el Congreso. Con esa realidad en contra, las discusiones tomaron mayor ritmo. Ya era el amanecer del viernes y el ambiente se caldeó al momento de abrirse la elección de los Consejeros. Al así anunciarse, una vez más fue visible la tensión al interior del movimiento indígena, donde la disputa por hegemonía resalta entre el Cauca organizado (Cric), contra una mayoría que aún no define un bloque concreto. Algunas regiones iban por consejerías específicas, por ejemplo, la Orinoquia exigió la de territorio y planes de vida, también requerida por las delegaciones provenientes del Tolima. Al final, la Orinquía logra su propósito, con lo cual se evitó repetir lo acaecido en el Congreso del 2012 y su intento de ruptura. La importante Consejería de comunicaciones –que ha perdido protagonismo en los últimos años– quedó en manos del pueblo Koreguaje –Caquetá–.

 

Llegada la hora para la elección de la Consejería Mayor, la tensión creció. Los ánimos, a pesar del cansancio, estaban a flor de piel. Como candidatos/as: Aída Quilcue y Luis Fernando Arias (repitente). Por parte del Cric hicieron calle de honor para su candidata, lo que elevó ánimos y creó un ambiente de fuerza y triunfo. Por su parte, Luis Fernando fue presentado por su padre, vocero de la macro regional norte. Se escuchaban gritos del Cauca que decían “no a la reelección”, pero al momento de la decisión fue ganador absoluto el cancuamo. Uno de los cambios significativos fue el del secretario general, Juvenal Arrieta, quien fue reemplazado por Higinio Obispo.

 

Así, con la luz del sol casi despuntando en el oriente bogotano, las decenas de cuerpos cansados que aún aguantaban el debate y la tensión, levantaron sus humanidades para ir a buscar descanso, y tras un corto sueño tomar bus rumbo a sus respectivos destinos. Por mi parte, meditando en el bus con destino a la casa, ubicada en el opuesto de la localidad de Bosa, entre cabeceo y cabeceo, bostezo y bostezo, no me dejaba dormir la intensidad de la imagen que había visto: hablar de unidad es muy fácil, pero llevarla a la práctica es un proceso largo que necesita de verdadera disposición para lograrlo.

 


 

Recuadro 1

 

 


 

Recuadro 2

 


 

Recuadro 3

 

 


 

 

 

 


 

 

 

Publicado enEdición Nº229
Fuerzas kurdas arrebatan a DAESH la estratégica ciudad de Manbij

Hoy, casi dos meses y medio después del inicio de la campaña militar, las SDF controlan totalmente la ciudad de Manbij, tras una lucha que se ha producido barrio por barrio y calle por calle.

Manbij, ubicada en el norte de Siria a escasos 30 kilómetros de la frontera con Turquía, contaba antes del inicio de la guerra con aproximadamente 100.000 habitantes. Cuando en 2011 las protestas contra Assad desembocan en una auténtica guerra civil, Manbij, una ciudad caracterizada por una gran diversidad étnica, permanecerá en una relativa calma durante los primeros meses de tensiones.


Acuciado por los disturbios y revueltas que arreciaban en diversos puntos del país, el régimen de Assad decidió replegar sus efectivos aún leales a las zonas más pobladas y estratégicas, ubicadas fundamentalmente en el oeste de Siria. Y en los mapas que ya entonces se elaboraban, Manbij aparecía como zona rebelde, aunque de facto la organización más poderosa eran de lejos las YPG-YPJ (Unidades de Protección Popular). Las YPG surgían vinculadas al PYD (Partido de la Unión Democrática), una organización hermanada con el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y que representaba los intereses de la minoría kurda asentada en la franja norte de Siria. Cuando la Guerra Siria parecía ser tan solo un conflicto entre régimen y rebeldes, las YPG se ubicaban en una posición neutral, aspirando tan solo a controlar la situación en las zonas de mayoría kurda.


Conforme los primeros choques armados devinieron en una auténtica guerra de milicias, la frontera turco-siria adquirió un valor estratégico inusitado, pues se convirtió en la principal vía de entrada tanto de armamento como de combatientes para el bando rebelde. Los propios servicios secretos turcos organizaron esta red de suministros que, proporcionados por países como Arabia Saudí, Qatar, otras monarquías del Golfo Pérsico y los propios Estados Unidos, abastecieron de un material imprescindible fundamentalmente a grupos islamistas y yihadistas contrarios a Assad.


En ese escenario, las YPG --pobremente armadas-- se repliegan hacia el cantón de Afrín (zona noroccidental de Siria) y al cantón de Jazira (zona nororiental), dejando una basta extensión de cientos de kilómetros de frontera controlada por milicias fundamentalistas. Uno de estos grupos armados era ya DAESH (Estado Islámico de Siria e Irak), que en aquel entonces mantenía una estrecha alianza con otros grupos opositores.


El inestable equilibrio de fuerzas existente en el bando rebelde salta por los aires a comienzos de 2014. DAESH, que se había nutrido de grandes cantidades de armamento estadounidense arrebatado a un esperpéntico ejército irakí, iba ganando más y más protagonismo en la contienda siria, asimilando a otros grupos islamistas y eliminando a todos aquellos (islamistas o laicos) que no se plegaban a su hegemonía. Tal y como sucede en otras partes de Siria, DAESH se hizo con el control de Manbij tras algunos enfrentamientos con otras milicias rebeldes. Posteriormente, en junio de 2014 Abu Bakr Al-Baghdadi se proclamaba en Mosul Califa de un Estado Islámico cuya capital de facto se ubicaría en Raqqa, ciudad siria situada en la ribera del Eufrates.


En octubre de 2014 comienza la batalla de Kobane, conocida también como el Stalingrado kurdo. Hasta esa ciudad, con un importante paso fronterizo con Turquía, se habían replegado las unidades de las YPG kurdas, incapaces de contener a un DAESH que avanzaba exhibiendo un enorme podería militar, siendo percibido como un ejército prácticamente invencible durante aquellos meses.


Sin embargo, los milicianos y milicianas de las YPG resisten heroicamente en la ciudad, a pesar de que Erdogan, bloqueando además el paso a la población refugiada que huye de los combates, evita que a la ciudad situada lleguen por suelo turco suministros y combatientes dispuestos a defender la plaza. Es más, en plena frontera se puede ver una confraternización absoluta entre DAESH y el ejército turco, sustentada en la convicción de Erdogan de que, para los intereses de Turquía, era preferible que la zona estuviera controlada por DAESH y no por fuerzas kurdas. Sin embargo, tras tres meses de resistencia, Estados Unidos se convenció de la necesidad de apoyar a las YPG, iniciando una campaña de bombardeo sobre posiciones de DAESH que permitió tan solo tres semanas después expulsar al grupo terrorista de la hoy emblemática ciudad. Poco después, gracias a una campaña relámpago, las YPG liberaban Tell Abyad y conectaban Kobane con los territorios que los kurdos ya controlaban en la esquina nororiental de Siria.


Desde aquel momento hasta hoy, y apoyadas desde el aire por la fuerza aérea norteamericana, las fuerzas kurdas no han parado de arrebatar terreno a DAESH. Se trata de una extraña alianza que une a la superpotencia mundial con un grupo político que hasta 2005 se definió ideológicamente como marxista-leninista. En este año, sin embargo, vio la luz un texto: Declaración del Confederalismo Democrático. Escrito por Abdullah Ocallan, histórico líder del PKK preso en Turquía desde 1999, definía una nueva estrategia para el movimiento kurdo que, inspirada en las ideas del libertario Murray Bookchin (con quien Ocallan mantuvo correspondencia desde la prisión), abandonaba la idea de crear un estado-nación kurdo.
Este nuevo planteamiento posibilitó en parte la creación de las SDF (Fuerzas Democráticas Sirias), una coalición estable que vinculaba a las YPG con algunas de las milicias seculares que, habiéndose levantado contra Assad en 2011, también eran opuestas a un bando rebelde cuyo giro hacia posiciones islamistas y yihadistas era más que evidente.


Aún cuando las nuevas SDF eran y son un grupo muy diverso desde un punto de vista étnico y religioso, es obvio que el peso de las operaciones militares recae sobre las unidades kurdas. Se calcula que el 85% de sus efectivos son kurdos y kurdas vinculadas a las YPG e YPJ. Durante sus primeros meses de existencia fueron arrebatando terreno en zonas de mayoría árabe, al tiempo que anunciaban una campaña para liberar Raqqa. Sin embargo, tal y como casi todos los analistas preveían, el siguiente objetivo sería la franja de terreno que, al oeste del Eufrates y limítrofe con Turquía, aún estaba en manos de DAESH.


El pasado 31 de mayo, tras haber capturado varias semanas antes la presa de Tishrim, comenzaba la 'Operación Manbij'. Gracias al apoyo aéreo norteamericano, las SDF cruzaron el Eufrates en una operación anfibia que permitió la construcción de un puente provisional por el que cruzaría el grueso de sus fuerzas. Esta primera fase, a pesar de la oposición de las tropas de DAESH, se culminó con un rotundo éxito.


La operación estaba comandada por el emblemático Faysal Abu Leyla, combatiente kurdo nacido en Manbij que en 2011 se había alzado contra Assad para, posteriormente, abandonar el bando rebelde tras comprobar el auge de los grupos islamistas. DAESH, contrariamente a cómo reaccionó en otros casos ante el avance de las SDF, decide no retirarse de la ciudad, iniciándose primero un combate salvaje en las zonas rurales cercanas al núcleo urbano. En una de las primeras escaramuzas morirá Abu Leyla, víctima de un francotirado, y la operación militar, conocida hasta entonces con un lacónico 'Operación Manbij', pasará a denominarse 'Operación Comandante y Mártir Abu Leyla'.


La franja norte del autoproclamado Califato del DAESH es una zona de enorme importancia estratégica para el grupo terrorista, pues aún hoy sigue siendo su ruta de abastecimiento, de armas y sobre todo de combatientes. Por ello, sus efectivos han hecho gala de un fanatismo salvaje que les ha llevado a arrojarse contra las líneas kurdas con decenas de VBIED's (ataques suicidas con vehículos blindados y cargados de explosivos), que han causado así innumerables bajas. Durante la última semana y medio, fruto del asedio sufrido y de las abundantes bajas, DAESH acabó por colapsar en Manbij, perdiendo cada día un terreno considerable.


Hoy, casi dos meses y medio después del inicio de la campaña militar, las SDF controlan totalmente la ciudad, tras una lucha que, barrio por barrio y calle por calle --con el objetivo de minimizar bajas civiles--, ha dejado atrás a cientos de combatientes kurdos y probablemente varios miles de efectivos de DAESH muertos en la contienda. Es imposible aún cuantificar el número de víctimas civiles que han perecido en la batalla.


Se estima que la ciudad, antes del inicio de esta última campaña militar, había visto reducida su población hasta la mitad, no contando con más de 50.000 habitantes. Y, aún cuando previamente a la intensificación de los combates muchas hubieran podido huir, lo cierto es que varias decenas de miles de personas han sufrido una crudeza inusual incluso para una guerra como la que tiene lugar en Siria desde hace ya más de cinco años. Mientras DAESH utilizó a población (kurda fundamentalmente) como escudos humanos e incluso disparó contra quienes pretendían abandonar la ciudad, también se han constatado bajas civiles como consecuencia de los bombardeos norteamericanos.


Es ya una máxima que en toda guerra la primera víctima es la verdad. En Siria esta realidad se tornó aún más macabra desde hace varios años, cuando los periodistas se convirtieron en objeto de secuestro e incluso fueron asesinados por algunas de las facciones combatientes. En la campaña de Manbij, además de las agencias de noticias vinculadas a kurdos o al propio DAESH, apenas se tiene constancia de la presencia de dos periodistas independientes, sin capacidad por otra parte de acceder a los puntos más calientes de la ciudad. Si a eso unimos que la única fuente tenida por imparcial, el denominado Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, se ubica en Lóndres, aún cuando dice contar con fuentes sobre el terreno, la realidad es que todo lo acaecido en Manbij solo puede ser observado a través de una suerte de bruma.
En las redes sociales, en twitter fundamentalmente, abundan los bots (programas informáticos que simulan identidades reales) que emiten una información sesgada y siempre favorable a ciertos intereses. Tiene aquí lugar un nuevo tipo de guerra que, por ejemplo, se puso de manifiesto hace menos de un mes, cuando arreciaron informaciones que apuntaban a un gran número de bajas civiles causadas por un errático ataque aéreo estadounidense.


Todos los actores reconocen que ese bombardeo se produjo y que segó la vida de civiles, aunque hay fuentes que llegan a apuntar que la autoría del mismo no fue obra de Estados Unidos sino de Francia (cuyos aviones también participan ocasionalmente en las operaciones). Donde nadie se pone de acuerdo es en lo relativo al número de víctimas: unos apuntan a una cifra en torno a la veintena, mientras que fuentes cercanas a DAESH elevan el número hasta los doscientos. En esta guerra informativa DAESH llegó a utilizar macabras imágenes de cuerpos desmembrados que, sin embargo, habían sido documentadas un año antes en Yemen como consecuencia de un bombardeo saudí.


Una vez controlada Manbij, las fuerzas kurdas tienen ante sí una oportunidad única: unificar los cantones en los que han dividido Rojava, que es como denominan a la franja norte de Siria que tiene una población kurda mayoritaria y, de paso, cerrar ya totalmente la ruta de suministros de DAESH. Sin embargo, todo parece indicar que el inicio de cualquier nueva operación militar llevará como mínimo varios meses. Los objetivos futuros bien podrían ser Jarabulus, el único paso fronterizo importante aún en manos de DAESH y ubicado al norte de Manbij, o bien Al-Bab, ubicado al oeste y que constituiría el paso previo a unificar el territorio oriental kurdo con el cantón de Afrín, que hasta hace bien poco ha permanecido en una relativa calma.


Parece, no obstante, mucho menos viable la campaña de liberación de Raqqa que se anuncia desde el Departamento de Estado norteamericano, fundamentalmente porque ningún analista considera positivo que fuerzas mayoritariamente kurdas se adentren en una zona claramente árabe, pero también por lo virulento de una batalla urbana cuyo objetivo fuera arrebatar a DAESH su capital. En Manbij ha quedado claro que el grupo yihadista está dispuesto a sacrificar a miles de combatientes para defender sus posiciones más estratégicas y que, por tanto, cualquier nueva acción tendrá como coste numerosas bajas para las SDF.


Lo que, sin embargo, no está nada claro es el papel que Turquía puede aún jugar en esta importante zona. El inicio de la campaña de Manbij se retrasó considerablemente por las presiones de una Turquía desde cuyo territorio despegan habitualmente los aviones norteamericanos que apoyan a las fuerzas kurdas. El frustrado intento de golpe de Estado en Turquía y las veladas acusaciones de Erdogan a una posible implicación norteamericana hacen más complicado prever qué ocurrirá durante los próximos meses. Lo único seguro es que la guerra continuará

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Martes, 02 Agosto 2016 08:19

Ética y dignidad zapatistas

Ética y dignidad zapatistas

 

Una de las primeras técnicas que aprendimos en la militancia fue a “dirigir” asambleas. En realidad, a manipularlas. En plena adolescencia, los estudiantes ya estábamos en condiciones de imponer lo que considerábamos adecuado para “la causa” sin importar demasiado si los demás lo compartían. Éramos la vanguardia, y punto.

 

Una de las principales corrientes políticas de aquel período, tenía un modo de actuar en las asambleas que consistía en que sus cuadros hablaban horas y horas, hasta que los asistentes se cansaban y empezaban a retirarse. Colocaban a sus militantes en las puertas de los salones para convencer a los suyos que todavía no se retiraran, y cuando estaban seguros de que ya eran mayoría, pedían votación. Y ganaban casi siempre. Los que intentaban cortar tan largos discursos, eran acusados de violar la libertad de expresión.


Cuando aquello no funcionaba, apelaban a los grupos de choque, algo que nuestra corriente también practicaba. Cuando algunos jóvenes militantes nos preguntan si hace casi cinco décadas los enfrentamientos con la policía eran muy duros, debemos sincerarnos y reconocer que una parte sustancial de las energías las dedicábamos al enfrentamiento físico y dialéctico con las juventudes de los partidos de izquierda. Y viceversa. Los acusábamos de estalinistas, pero caíamos en la misma actitud desde una estrategia “revolucionaria”.


Por esta larga y penosa experiencia, el comunicado del EZLN del 21 de julio, “Carta abierta sobre la agresión al movimiento popular en San Cristóbal de las Casas, Chiapas”, es un ejemplo de ética y dignidad en la relación de los zapatistas con los movimientos populares, sindicatos, partidos y cualquier organización social.


Luego de una primera parte donde estampan su posición ante el ataque al campamento de resistencia popular por grupos armados, y de advertir “no jueguen con lumbre en San Juan Chamula”, un lúcido presagio que lo que vendría, dedican la parte final al tema de las relaciones con los que luchan, bajo el subtítulo “A quien corresponda”.


Primero destaca que “se deben respetar las decisiones, estratégicas y tácticas, del movimiento” y agrega: “No es legítimo querer montarse en un movimiento para tratar de llevarlo a un lado fuera de su lógica interna. Ni para frenarlo, ni para acelerarlo”.


En este punto toman distancia de quienes proponen estrategias electorales pero también de los que defienden posiciones revolucionarias, y aclaran que cualquier movimiento que hagan respecto al movimiento actual lo harán saber públicamente y con antelación, y lo ponen en letras grandes, mayúsculas, para que nadie se llame a engaño.


Como tengo la convicción, por experiencia propia, de que esta es una posición muy poco frecuente entre los movimientos que luchan contra el capitalismo, me parece necesario destacarla, valorarla y defenderla porque nos enseña otro modo de hacer, apegado estrictamente a la ética y a la dignidad, que son indivisibles. Quien defiende la propia dignidad, valora la de los demás, y por lo tanto los respeta, aunque no acuerde, en sus tiempos y modos como dice el comunicado.


A partir del comunicado podemos abrir un debate con una pregunta: ¿cómo influir, entonces, en el devenir de las luchas si no nos montamos en los movimientos? Que es casi lo mismo que preguntarse por la relación que queremos tener con los pueblos, barrios, sindicatos, etcétera.


Creo que el propio zapatismo a lo largo de su historia nos da algunas pistas. La primera, y fundamental, es algo así como predicar con el ejemplo. Organizarnos y hacer. Luego, que los demás vean que sí se puede; que si los zapatistas pueden, los demás también pueden. Este efecto demostración, digamos, es fundamental porque apuesta a poner en juego la autoestima de las comunidades.


En esta forma de hacer política, nueva cultura política le llaman, hay una renuncia a jugar como vanguardia, a ser un grupo que va delante y lleva detrás a los pueblos; a proclamarse los guías que indican el camino a las mayorías que no saben. Están en otro lugar. No son vanguardia; quizá sean algo así como organizadores de pueblos. En esta lógica no hay dirección ni base, que es lo que los movimientos anticapitalistas vienen practicando desde hace más de un siglo. En este modo de hacer no hay lugar para manipular, porque no se trata de ganar asambleas ni de llevarse “masas” de las narices, o de donde sea que las arrastremos. Es mandar obedeciendo.


El comunicado es una doble lección. De ética, porque los pueblos y las personas no deben ser manipuladas, manejadas o sus acciones desviadas para fines que no han definido ellas mismas, ni siquiera por buenas razones revolucionarias.


De dignidad, porque el EZLN cree en la autonomía de los pueblos y de los seres humanos, y rechaza la concepción implícita en ciertas corrientes políticas que actúan como si unos (la vanguardia), fueran los tesoreros de la dignidad y de la autonomía, mientras los pueblos y las personas sólo les queda seguir sus consejos.

 

 

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"Podemos cantar cómo queremos un nuevo mundo, pero qué haces si nomás cantas; tienes que arriesgarte a construirlo"

Fragmento de la conversacion entre el vocero del EZLN Subcomandante Insurgente Moisés y el colectivo artístico social Chto Delat (San Petersburgo, Rusia) y el periodista Oleg Yasinsky (Ucrania).

 

Cuando nos detuvimos en el lugar acordado, al espejo retrovisor de nuestra camioneta llegó un pajarito, parecido a un gorrión, y empezó a golpearse metódicamente contra el espejo. De vez en cuando, reposaba unos minutos al frente, mirándose desde distintos ángulos, y con nueva energía se lanzaba al combate contra su reflejo. Una vez más pensé en la teoría de los espejos, la tan querida por el subcomandante Marcos. Y también me acordé cuando hace unos 15 años, en los mismos lugares empezamos a ver al aire libre el documental Caminantes, aquel donde Marcos hace un ademán de quitarse el pasamontañas y de la selva irrumpe una enorme mariposa para tapar con las alas su cara en la pantalla. Tal vez los zapatistas, que no tienen secretos en su abierta vida política, llegaron a algún tipo de tratado secreto con la naturaleza local.

 

Estábamos en Chiapas, esperando la entrevista con alguien de los zapatistas que aceptó recibirnos. No sabíamos todavía que ese alguien sería el subcomandante insurgente Moisés, el mando militar y vocero del EZLN, que en mayo de 2014 reemplazó al subcomandante Marcos.

 

Nosotros, un grupo de cuatro artistas rusos de San Petersburgo del colectivo político cultural Chto Delat y yo en un rol entre traductor y guía no certificado por los mundos sociales de América. El objetivo de nuestro viaje fue conocer en los territorios rebeldes las realidades y logros de los zapatistas, a 22 años de su aparición pública.

 

Íbamos a buscar algo que, según un joven zapatista francés del siglo pasado conocido como el Principito, no se ve con los ojos. Buscábamos reivindicar el sentido de tantos intentos y tantos fracasos de nuestra propia historia, rusa, ucraniana o soviética, en estos tiempos de confusión generalizada, o algo tan absurdo como las raíces de la esperanza europea en las tierras americanas. No lo sé definir exactamente. Sólo me acuerdo de que los textos zapatistas que llegaron a Rusia hace más de 15 años inquietaron y despertaron a miles de personas de nuestra generación....

 

Si alguien alguna vez me hubiera dicho que por su voz habla la voz de sus compañeros, no dudaría que estoy frente a un loco o un excéntrico y seguramente le respondería con alguna burla de mal gusto. Pero cuando al finalizar la reunión el subcomandante Moisés nos dijo esta frase, sentí simultáneamente hormigueo en la espalda y el mundo en la garganta. Nunca antes imaginé que una cosa como ésta podría ser verdad, sin metáforas ni exageraciones. O sea, lo imaginaba pero muy teóricamente porque la energía de la presencia viva, cercana y palpable de las verdades como ésta es algo demasiado diferente.

 

Hay muchas entrevistas con Marcos y pocas con Moisés. Con toda la admiración que tengo hacia el primero, me pareció más interesante compartir con el segundo para observar cómo, desde la etapa romántica y literaria, el zapatismo aterriza hacia prácticas quizás menos vistosas pero, sin lugar a dudas, mucho más sólidas y profundas... bueno y sin olvidar que dentro del zapatismo los despegues y los aterrizajes suelen ser la misma cosa.

 

Esta vez sentí que, sin distraernos por la buena literatura, pudimos sentir mejor el corazón campesino indígena comunitario del zapatismo. En este sentido, este viaje a Chiapas, más que una experiencia política o intelectual, fue un descubrimiento cercano a lo místico espiritual, algo que nos conecta a lo más profundo de nuestro ser.

 

Cuando usted entra a una casa de una Junta de Buen Gobierno decorada con murales revolucionarios y de repente se encuentra en la penumbra frente a unas seis personas con pasamontañas, la mayoría de ellos casi adolescentes y mujeres, y escucha que todos hablan muy despacio, eligiendo con cuidado y ternura las palabras y las ideas, seguramente sentirá algo muy especial. Algo como aquel sentimiento que irrumpe suavemente cuando admiramos por primera vez el mar o las montañas. Después es mejor relajarse, entregarse y olvidarse que porta un reloj pues todas las decisiones y procedimientos zapatistas son extremadamente lentos, requieren discusiones colectivas, las que a su vez suponen reflexiones individuales que se realizan sin prisa alguna. Las autoridades de la Junta le pedirán disculpas por la demora y en las repentinas arrugas de los ojos indígenas seguramente descubrirá una sonrisa al otro lado del pasamontañas.

 

Este material es una síntesis de la conversacion de una hora y media que tuvimos con el subcomandante Moisés. Termino agregando que esta reunión, aparte de ser un gran honor, fue una enorme alegría, por lo que agradecemos a nuestros amigos mexicanos por hacerla posible. Y, como se dice, trataremos de no defraudar su confianza y generosidad.

 

 

Entrevista con el Subcomandante Moisés

 

Fragmento de la conversacion entre el vocero del EZLN Subcomandante Insurgente Moisés y el colectivo artístico social Chto Delat (San Petersburgo, Rusia) y el periodista Oleg Yasinsky (Ucrania):

 

Subcomandante Moisés: Lo que les puedo compartir no es de lo que hacemos nosotros como tropas insurgentes, sino es la realidad de la práctica de nuestros compañeros, bases de apoyo y compañeras a lo largo de 22 años que salimos a la luz pública. Eso es lo que les voy a platicar. No es lo que nosotros logramos como tropa, como insurgentes, sino lo que lograron nuestros pueblos.

 

Cuando nos declaramos municipios autónomos rebeldes zapatistas, entonces ahí donde dijeron los compañeros: vamos a gobernarnos nosotros mismos. Los compañeros, las compañeras vencieron muchas cosas, porque no saben leer ni escribir y no pueden hablar el español. Pero ellos dijeron: la justicia sabemos cómo queremos, cómo debe ser un buen gobierno, no depende de leer ni escribir o saber bien español. Entonces, como entran en resistencia. Como ellos quieren el gobierno que quiere el pueblo, entonces vamos a hablarnos como gobierno en nuestra lengua. Porque aquí hay varias lenguas. Hay tzeltal, tzotzil, tojolabal, chol, zoque, mame y otros que hablan español. Entonces tuvieron que resistir burlas de los que no son zapatistas, por ejemplo: él es un tzeltalero y otra tzeltalera, pero no es zapatista, entonces ella le dice "no sabe gobernar, lo conozco, es hijo de tal, no tiene estudio"; burlas así, de ese tipo. Años después, la que burló va a ir a pedir justicia ahí.

 

El mal gobierno, o sea, el sistema, el mal sistema, es este que controla, domina, manipula a la gente, para que se pongan en contra de nosotros. Por ejemplo, provoca problemas, quieren quitar la tierra recuperada, que la recuperamos en el 94, porque recuperamos miles de hectáreas.

 

Luego otra resistencia que vino son los bombardeos políticos en los medios de comunicación hasta, por ejemplo, dicen en los medios de comunicación que los comandantes ya se vendieron o que la comandancia general ya abandonó al EZLN, que la comandancia está peleada con el pueblo, y hasta guerras psicológicas en los medios. Dicen por ejemplo que el finado Sub Marcos está enfermo y que el Gobierno de Calderón lo está curando. Que el finado Marcos abandonó los pueblos zapatistas, que anda de turista en Europa. Así montón de cosas que dicen, con tal de que crean los compañeros y se desmoralicen. Los compañeros tuvieron que resistir las provocaciones que hace el Ejército y la Policía, pues quieren que los matemos para que nos maten ellos. Pero lo que se dieron cuenta los compañeros de los pueblos es el cambio que queremos, y entonces el cambio se hace con lucha política pacífica, rebelde y resistente.

 

Hay un nuevo sistema de gobierno de los compañeros, donde ellos, miles de zapatistas, ellos y ellas mandan y el gobierno obedece, eso se logró con arma de lucha de resistencia y de rebeldía, 22 años se hizo eso, si hubiéramos hecho 22 años de balazos no hubiésemos construido lo que hay ahora. Los pueblos son los que vigilan al gobierno, demostraron que los pueblos, sepamos o no leer o escribir, sabemos gobernar. Un gobierno donde piensa por el pueblo, clarito podemos decir ahora, a todos los gobiernos capitalistas que hay en el mundo no les sirven los estudios que dan en Harvard o algo así. Porque los que saben son los pueblos que están explotados.

 

Pero dicen los compañeros y las compañeras: hay que saber usar la rabia, o sea, el coraje, pues. Dicen las compañeras que tiene que ser digna esa rabia, o sea, se tiene que estudiar cuándo es necesario matar o morir, y cuándo no. Por ejemplo, estos 22 años.

 

Como dicen los compañeros y las compañeras, sabemos que un día el gobierno no nos va a dejar, pero la cosa que nosotros estamos demostrando, que es lo que queremos, no estamos empeorando el mundo que queremos, estamos diciendo que el pueblo tiene que gobernar. Las compañeras y los compañeros, dicen: “La política es del pueblo, lo ideológico es del pueblo, lo económico es del pueblo, es el pueblo que tiene que planear lo cultural que necesita el pueblo, es el mismo pueblo, no sólo un grupo de gabinete".

 

Entonces ahora los compañeros, en su nuevo sistema de gobierno que tienen ahora, hay un respeto mutuo porque entonces los gobiernos o las autoridades, como decimos nosotros, tienen la obligación también de proponer según lo que ven, porque gobiernan, pues. Pero no lo pueden decidir, hay una asamblea, como por ejemplo que viene ahorita, están aquí miles de compañeros ahorita. Entonces es ahí donde propone la autoridad. Hay cosas que puede decidir la asamblea de autoridades, hay cosas que no puede, tienen que ir ahí a consultarle a los miles, a los pueblos, o sea, son lentos los pasos, pero es decisión del pueblo. Para que entonces no haya inconformidad, y las compañeras y los compañeros se aconsejan mutuamente, se dicen por ejemplo, si la autoridad está dormida, el pueblo despierta. Si el pueblo es el que está dormido, el gobierno autónomo es el que despierta.

 

Se ha sembrado hasta lo más profundo lo que es la palabra democracia porque todo está discutido, opinado, propuesto, estudiado, analizado y decidido por el pueblo, mujeres y hombres. No hay cosa que se haga que no estén enterados los pueblos.

 

Los compañeros y las compañeras no reciben nada del mal gobierno, nada, pero también los compañeros y las compañeras no le dan nada al gobierno, o sea, no pagan el impuesto, ni luz, ni agua, ni tierra; entonces lo que hacen los compañeros, cualquier necesidad que se necesita tienen que trabajar colectivo la tierra para de ahí sacar los recursos, ya sea para construcción de escuelas, clínicas, todo lo demás, necesidades.

 

Y otra cosa, lo que han aprendido los compañeros y las compañeras, hay compañeros, compañeras, hermanos, hermanas solidarios, entonces lo que hacen los compañeros es no gastar así nada más los recursos, crean algo con eso, porque sabemos que sólo una vez, dos veces, tres veces se puede. No se va a poder más. Por eso los compañeros, entonces puedo decir, lo reproducen, y otras de las cosas que tienen los compas, ellos lo ven, ellos lo dicen, tenemos chiquitita libertad y chiquitita independencia, pero la mejor, porque es el pueblo el que decide, no un grupo. Juntos con su gobierno y el pueblo. Entonces es ahí donde los compañeros dicen: aquí en este terreno de lucha ya lo mandamos a la chingada al gobierno. No sé cómo vas a traducir eso.

 

Pues así lo dicen los compas, porque entonces lo agarraron como suyo, pues. Y eso es lo que está emputado en el sistema, por eso. Porque con los compas no entra el gobierno.

 

Las compañeras son las mejores de saber cuidar los recursos que los hombres, que somos más gastones, de veras. Resulta que ese colectivo de mujeres ayuda a otras mujeres de otros pueblos, le pasan, le dicen al partir, es decir que entonces hay 40 vacas, le pasan 20 vacas a un pueblo colectivo, entonces cuando ya crían las 20 vacas, diez le queda a ese pueblo y diez le queda el que dio, así se van apoyándose de uno a otro. Y así se han apoyado de municipios a municipios autónomos. Ahora resulta que los que dan trabajo, los que saben organizar trabajo, son nuestras compañeras, les dan trabajo a los hombres.

 

Antes nuestras compañeras mujeres no tenían la posibilidad, ahora las compañeras son promotoras de educación, son promotoras de salud, son consejos de los Marez, de los municipios autónomos, son autoridades de los pueblos, que le decimos comisariadas o agentas, son miembros de junta de buen gobierno, son locutoras de emisoras, trabajan en el laboratorio de la salud, están aprendiendo de cirujanas. Entonces un montón de cosas donde están las compañeras ahora. El gran cambio que han visto es que entonces los insurgentes y los mandos entendimos lo que quiere el pueblo, porque nosotros no queremos ser gobierno y nos convencieron, porque es la verdad lo que dicen los pueblos. Está bien, que somos revolucionarios, insurgentes, pero los que lo enfrentan día y noche, día a día, son los pueblos, entonces, por lo tanto, saben más.

 

La sorpresa que hay es que, cuando tuvieron la libertad los jóvenes y jóvenas, por ejemplo, quieren aprender muchas cosas, pero que ahorita no tenemos posibilidades, pero tienen un ánimo de cómo mejorar lo que ven que están haciendo. Por ejemplo: dicen que cómo vivieron sus bisabuelos y abuelos, porque antes nunca compraron medicamentos, vivieron de las plantas medicinales. Entonces ellos dicen ahora –los jóvenes y las jóvenas– "necesitamos estudiar cuál es la sustancia que tiene esta planta", están hablando ya de químicas, biologías y esas cosas, laboratorios, ¿dónde lo encontramos? Pues es dificultad que tenemos ahorita , pero lo vamos a tener que resolver, vete a saber cómo.

 

Otra sorpresa que nos agarran los compas es cómo ven ellos, cómo entienden ellos, es que en el capitalismo quieren que reine el dinero, dicen, o sea que si no tienes dinero no puedes tener nada, entonces dicen "cómo vivieron nuestro bisabuelos", porque no existía dinero antes, entonces empiezan a hacer investigación, resulta que se intercambiaban, se prestaban productos. Entonces, dicen, eso hay que rescatarlo. Estamos diciendo ahorita que el dinero no sirve, hoy sí sirve, dan ejemplo en el sistema en que estamos, los pinches médicos así lo dicen. Cuando te van a hacer una cirugía, no van a aceptar una tonelada de maíz o frijol, quien paga, dinero. Entonces sí tenemos que trabajar para tener dinero para esas necesidades, pero muchas cosas no, cosas así que van rescatando sus culturas, los compañeros. Una gran sorpresa que nos dieron a nosotros es que esa autonomía que decimos, que el pueblo manda y el gobierno obedece, no hay manual, no hay libro, no hay película documental porque es el pueblo realmente el que manda, entonces ellos fueron inventando, creando, imaginando, y hombres y mujeres y miles. Eso nos tiene con gran sorpresa.

 

Oleg: ¿Cómo ustedes entienden el progreso?

 

Sub Moisés: Un ejemplo muy sencillo, hay miles de hectáreas que eran de ganado para los terratenientes, ahora esas miles de hectáreas de tierra es alimento del pueblo. Entonces eso es un progreso y ya. Y allí va a estar para la vida de generaciones y generaciones. Entonces, así está todo lo demás. Siempre el pueblo va a ir decidiendo. Eso es un progreso para nosotros.

 

Oleg: Las nuevas iniciativas de ustedes es una nueva etapa, esto hablando de las iniciativas de CompArte y lo demás. ¿Es una nueva etapa de la lucha zapatista?


Sub Moisés: Sí. Sí, porque vemos que el sistema ahora ya no tiene salvación, y los únicos que pueden salvar son los pueblos originarios, la ciencia y el arte. Esos tres se deben juntar pues. Porque podemos cantar cómo queremos un nuevo mundo, qué haces si nomás cantas, tienes que arriesgarte a construirlo. Pues por eso estamos llamando. Para pensarlo, discutirlo, analizarlo, estudiarlo y luego decidirlo pues.

 

Oleg: Si la humanidad sobrevive, ¿cómo será el hombre de mañana?

 

Sub Moisés: El pueblo pobre no se equivoca, sabrá cómo es lo mejor. El pueblo, no los líderes.


Oleg: ¿Qué significa ser zapatistas, sin ser indígena y viviendo lejos de Chiapas?

 

Sub Moisés: Luchar sin rendir, sin venderse, ni claudicar, como dé lugar hay que liberar este mundo. Eso es ser zapatista, siempre pidiendo pensamiento del pueblo, si dejamos de preguntarle al pueblo, ahí es donde comienza otra vez la equivocación. Siempre al pueblo, aunque se equivoque el pueblo, es el pueblo el que tiene que corregir de nuevo. Por eso nosotros somos líderes zapatistas, si nosotros nos equivocamos, el pueblo lo paga. ¿Es correcto? ¿Es correcto que nos equivoquemos y el pueblo pague? Entonces hay que preguntarle al pueblo y hacer lo que dice el pueblo, y si el pueblo se equivoca, es el pueblo el que sufre y el mismo pueblo lo va a corregir, porque es él, es ella el que equivocó, no nosotros. Por eso nosotros debemos ser representantes, representamos a nuestro pueblo. Por mi voz habla la voz de los compañeros. Lo que les platiqué es lo que están haciendo los compañeros y compañeras.

 

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El congreso comunista aplaza definir el nuevo modelo cubano

Raúl Castro reconoce por primera vez la existencia de pequeñas y medianas empresas, pero advierte de que, a pesar de la nueva era de relaciones con EEUU, permanecerá el socialismo como sistema con un único partido para dirigirlo.

 

El Presidente de Cuba, Raúl Castro, inauguró el VII Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) con un informe de dos horas. Adelantó que el nuevo modelo no sería aprobado en este evento, como se había anunciado y reconoció la existencia de pequeñas y medianas empresas pero recalcando la prevalencia de la propiedad estatal. En lo político anunció límites de edad para los dirigentes y la permanencia del socialismo como sistema, con un único partido para dirigirlo.

Raúl Castro, quien ocupa también el cargo de Primer Secretario del PCC, aseguró que la definición del modelo social cubano requería un debate mayor que continuaría después del Congreso para ser aprobado por el Comité Central. Las diferencias tienen que ver con los sistemas de propiedad y producción, los cuales se han ido cambiando desde que se autorizó el trabajo autónomo, incluyendo las pequeñas y medianas empresas, las cuales mencionó Castro por primera vez sin ambages.

Sin embargo, dejó claro que no se permitiría la acumulación en pocas manos de los medios de servicio y producción privados ni de las riquezas que de ellos se deriven.


En este sentido recordó que la nueva estrategia de los EEUU está dirigida a influir en los trabajadores autónomos y en los empresarios nacidos al cobijo de la reforma. Dijo que confía en que la mayoría de estos cubanos son revolucionarios y patriotas pero que la nueva política de Washington sigue persiguiendo la destrucción de la Revolución Cubana. Sostuvo, además, que se necesita un mejor trabajo político ideológico, sobre todo entre los jóvenes, los trabajadores autónomos y la intelectualidad.


Para tranquilizar al ala más ortodoxa del Partido, Castro aseguró que el avance de las cooperativas sería lento, consolidando lo que ya existe y estudiando las consecuencias de cada paso futuro. Dijo además que la “empresa estatal socialista” sería la que controlaría el mayor espacio económico y que la pronta unificación monetaria beneficiaría su desarrollo, ya que en la actualidad la tasa de cambio la desfavorece frente a los privados.


Raúl Castro tampoco pudo en este Congreso hacer al tránsito generacional prometido en el pasado por lo que quedará para los próximos 4 años de forma gradual. De todas formas propuso poner límites de edad y tiempo en el cargo para todos los dirigentes del PCC, dos periodos de 5 años en el cargo, un máximo de 60 años para entrar al Comité Central y de 70 para el Buró Político, la instancia que centra el poder en la isla. Dijo que ya era hora de que muchos se fueran cuidar nietos y leer libros pero el silencio en la sala fue tal que tuvo que explicar que se trataba de una broma.

Anunció que se deberían debatir los cambios necesarios en la constitución para actualizarla respecto a las reformas que se han desarrollado. La carta magna declara, por ejemplo, ilegal la producción privada de bienes o servicios en base a mano de obra
contratada, lo cual califica de “explotación del hombre por el hombre”. Sin embargo, aseguró que se mantendrá en su redacción que el socialismo es inamovible y que al Partido Comunista es la fuerza rectora de la sociedad. Raúl Castro afirmó que si logran dividirlos en varios partidos será para debilitar la Revolución y destruirla.

Ironizó sobre el bipartidismo estadounidense diciendo que es como si Fidel y el mismo crearan dos partidos. Todavía es pronto para saber que saldrá de este VII Congreso pero está claro que difícilmente habrá consenso respecto al nuevo modelo, el cual recibió en la primera leída más de 600 solicitudes de rectificación. El desacuerdo tiene que ver con factores que se entrelazan, como el lento avance del traspaso generacional, la existencia de un sector político temeroso de que los cambies desemboquen en el capitalismo y de un grupo de dirigentes empresariales que añoran un desenlace al estilo soviético que ponga en sus manos las empresas que hoy administran.

Raúl Castro volvió a ratificar que abandonará la presidencia de Cuba en el año 2018 pero no mencionó si seguiría al frente del PCC después de esa fecha. Sea como sea la tarea que le queda por delante será ardua.

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¿Colapso de la Unión Europea? Un punto de vista escéptico

Uno de los juegos que los expertos y los políticos juegan hoy día es verbalizar el por qué y el cómo va a colapsar, ya está colapsando, la Unión Europea (UE). Cualquiera que siga las noticias mundiales conoce las explicaciones estándar: la Grexit y la Brexit (acrónimos que designan la posible salida de Grecia o Gran Bretaña de la UE) sólo conducirán a otras salidas; nadie quiere más migrantes (refugiados) en su país; Alemania tiene demasiado poder, o no lo suficiente; están surgiendo por todas partes fuerzas/partidos de ultraderecha; el acuerdo de Schengen, que accede a movimientos sin visa, está siendo suspendido en casi todos los países que lo habían adoptado; crece imparable el desempleo.


Existe un tema subyacente en esta letanía de pesimismo (¿o es optimismo?). Los europeos, tanto los sofisticados como los ignorantes, se han vuelto impermeables a los argumentos racionales. Casi todos actúan irracionalmente, respondiendo a sus emociones y no a los análisis reflexivos. Pero ¿en verdad es así, Charlie Brown? Da para una buena tira cómica, pero ¿acaso significa que la UE dejará de hecho de existir?


No estoy brindando aquí mis puntos de vista sobre si la Unión Europea es buena o mala, si debería ser apoyada o si deberíamos socavarla. En cambio, quiero analizar lo que pienso que ocurre en la realidad. ¿Será que las instituciones que ahora conforman la Unión Europea continuarán existiendo a 10 o 20 años de hoy? Sospecho que sí. Para ver por qué pienso esto, revisemos juntos lo que hace que los europeos –tanto los sofisticados como los “ignorantes– duden de si dar el paso fatal de desmantelar aquello por lo que trabajaron tan duro durante los últimos 70 años. Hay algunas razones que uno podría llamar económicas, otras que serían geopolíticas y, finalmente, otras que podríamos llamar culturales.


Comencemos por la economía. La situación en términos del ingreso actual, tanto para los Estados como para la mayoría de los individuos, es mala en todas partes de la Unión Europea. La cuestión es si desmantelar Europa podría tal vez mejorarla, o de hecho empeorarla.


Algo que está sujeto a constante debate es la Eurozona –¿podrá sobrevivir? Tomemos por ejemplo lo que ocurrió en Grecia y las dos elecciones de 2015 que se celebraron ahí. Alexis Tsipras, el dirigente del partido Syriza, que hoy gobierna, fue elegido en los primeros comicios con una plataforma anti-austeridad. En la negociación con la UE para un préstamo ulterior, él se retractó en justo todo aquello que le había prometido a los votantes griegos. Accedió a las medidas exigidas por la UE que dañan severamente el ingreso real de la mayoría de la población. Debido a esto fue denunciado por las fuerzas de izquierda dentro de Syriza que lo acusaron de traicionar sus promesas, se retiraron del partido y establecieron su lista. No obstante, en las siguientes elecciones que fueron convocadas por Tsipras con gran celeridad volvió a recibir el mandato. Los votantes griegos lo eligieron a él, más que la las fuerzas de izquierda dentro de Syriza.


Parece claro, por lo menos para mí, que los votantes griegos no prestaron atención alguna a las denuncias de izquierda porque, por encima de todo, no querían abandonar la zona del euro. Tsipras hizo su prioridad mantener el euro y, en cambio, las fuerzas de izquierda buscaban volver a una divisa autónoma. Aparentemente, los votantes griegos creyeron que los aspectos negativos más reales de estar en la zona del euro eran menores, en su punto de vista, que los probables aspectos negativos de recrear el dracma.


La situación es más o menos la misma en lo que concierne a los llamados rasgos de la red de seguridad que habían instalado los gobiernos europeos, tal como las pensiones y los beneficios del desempleo. Virtualmente todos los países de la UE han estado recortando su red de seguridad por falta de fondos. Estos recortes los han resistido, a veces con logros, los partidos de izquierda o centroizquierda. Pero ¿acaso hay razones para suponer que si la Unión Europea desapareciera mañana estos gobiernos tendrían más fondos para distribuir? Los partidos de izquierda dicen con frecuencia eso, condenando lo que consideran como presiones neoliberales de la burocracia de la Unión Europea en Bruselas. Pero miren por todo el mundo. ¿Puede alguien señalar gobiernos fuera del alcance de Bruselas que hayan sido capaces de incrementar sus gastos relativos al estado de bienestar?


Si no existen ventajas reales en desmantelar la UE, en términos de los niveles de ingresos, ¿hay alguna otra razón para hacerlo? La UE ha jugado un importante papel geopolítico desde su establecimiento y su membresía ha crecido constante. Estados Unidos ha estado apoyando públicamente el surgimiento y expansión de la Unión Europea, pero la ha intentado socavar en los hechos. Estados Unidos ha visto a la UE como un peligro geopolítico importante. Es obvio para casi todos los observadores que la fuerza geopolítica de la UE es resultado de los números. Un desmantelamiento terminaría con esta fuerza y reduciría a los Estados europeos separados a una importancia geopolítica casi nula.


Al final, casi todos los líderes y movimientos europeos entienden esto. Sin embargo, pese a que casi todos ellos vayan contra la UE como estructura, ¿están preparados para dejar a un lado las ventajas que una gran entidad única les otorga? Los grupos de derecha, en especial en Europa oriental, consideran a la UE como una presión de Estados Unidos para ofrecerles protección militar contra una Rusia tentativamente agresiva. Los grupos de izquierda en otros países, como en Francia, usan la fuerza de la UE para contener lo que piensan que son las acciones tentativamente agresivas de Estados Unidos. ¿Alguno de estos grupos ganaría del desmantelamiento de la UE?


Finalmente, hay los llamados lazos culturales entre Estados Unidos y Europa. Se proclaman en público y se desdeñan más calladamente como remanentes de la dominación hegemónica estadunidense en los primeros 25 años después de 1945. Otra vez ahí hay motivaciones varias. Los partidos y movimientos de izquierda quieren utilizar la estructura unificada como modo de recobrar la autonomía cultural (aun una superioridad) que sienten que tenían antes de 1945. Las fuerzas de derecha quieren utilizar su fuerza para insistir en su autonomía cultural sobre las cuestiones de derechos humanos. De nuevo, en la unión yace la fuerza.


Lo que observo que ocurre es que hay más y más retórica y menos y menos acciones reales. Para bien o para mal, mi sensación es que las instituciones de la UE sobrevivirán. Esto no significa que no cambien. Hay, y continuará habiendo, una lucha política real dentro de la UE acerca del tipo de institución colectiva que debería ser. Esta lucha política al interior de Europa es una parte de la lucha global acerca del mundo que queremos construir como resultado de la crisis estructural del sistema-mundo moderno.


Traducción: Ramón Vera Herrera

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