Líderes del ámbito tecnológico firman una carta para pedir la prohibición de los robots asesinos

116 nombres destacados del sector firman el texto redactado por el experto en inteligencia artificial Toby Walsh. Elon Musk, fundador de Tesla, y Mustafa Suleyman, creador del laboratorio de inteligencia artificial de Google, entre los signatarios.

Un centenar de nombres destacados del mundo de la tecnología, entre ellos Elon Musk, fundador de Tesla, y Mustafa Suleyman, creador del laboratorio de inteligencia artificial de Google, se han sumado a las decenas de organizaciones sociales, movimientos religiosos, comunidades científicas y activistas que desde hace varios años piden la prohibición de las armas autónomas letales, popularmente conocidas como robots asesinos: máquinas capaces de abatir objetivos humanos en el campo de batalla de forma totalmente independiente (sin supervisión humana), a pesar de su incapacidad para distinguir entre objetivos civiles y militares.


En total 116 líderes del ámbito tecnológico de 26 países firmaron la carta (puede leer una traducción al castellano al final de este artículo), redactada por el científico y experto en inteligencia artificial Toby Walsh, y dirigida a las Naciones Unidas, la organización en la que año tras año los gobiernos aplazan la prohibición de esta tecnología militar. Entre los signatarios hay tres directivos españoles: Toni Ferrate (RO-BOTICS), José Manuel del Río (Aisoy Robotics) y Victor Martín (Macco Robotics). “Sabes cómo aprenden [los robots asesinos], pero no qué van a hacer con el conocimiento adquirido”, explicó Toby Walsh a La Marea en diciembre, cuando tuvo lugar la última cita gubernamental para abordar el futuro de los robots asesinos.


Este lunes los Estados que integran la ONU tenían previsto reunirse en el marco de la Convención sobre ciertas armas convencionales, la misma que en el pasado impidió, por ejemplo, el desarrollo de las armas láser, y que ahora se encarga de dictaminar el futuro de las armas autónomas letales (LAWS por sus siglas en inglés). Los Estados que participan en esta convocatoria decidieron crear un nuevo grupo de expertos para determinar los pros y contras de esta tecnología, pero finalmente volvieron a posponer el encuentro de esta semana hasta noviembre. Desde que Naciones Unidas aborda el futuro de los robots asesinos, los gobiernos que participan en la revisión de esta convención han aplazado una y otra vez su decisión. La última vez fue en diciembre de 2016 (La Marea fue el único medio escrito que cubrió la cita).


Los expertos en inteligencia artificial, líderes políticos y religiosos, e incluso premios Nobel de la Paz como Jody Williams advierten sobre los dilemas éticos y legales de permitir que una máquina mate a seres humanos (no es posible determinar el responsable legal de los errores que cometa el aparato), así como el peligro de desplegar armas independientes que, por razones tecnológicas, están incapacitadas para distinguir objetivos civiles y militares. Entre sus razones para prohibir el desarrollo de estas armas también está la necesidad de impedir que prolifere una nueva carrera armamentística.


Carta abierta a la Convención de las Naciones Unidas sobre Ciertas Armas Convencionales:


Nosotros, compañías que construyen la tecnología en inteligencia artificial y robótica que podría ser reutilizada para desarrollar armas autónomas, nos sentimos particularmente responsables de alzar la voz en este sentido. Recibimos con los brazos abiertos la decisión de la Convención de las Naciones Unidas sobre Ciertas Armas Convencionales (CCAC) para establecer un Grupo de Expertos Gubernamentales (GEG) sobre Sistemas Armados Autónomos Letales. Muchos de nuestros investigadores e ingenieros están impacientes por ofrecer asesoramiento técnico a sus deliberaciones.


Aplaudimos el nombramiento del Embajador Amandeep Singh Gill de India al frente del GGE. Rogamos a las Altas Partes Contratantes del GEG a trabajar intensamente en la búsqueda de medios para prevenir una carrera armamentística de este tipo de armas, para proteger a los civiles de su uso indebido, y para evitar los efectos desestabilizadores de esta tecnología. Lamentamos que el primer encuentro del GEG, el cual debería haber empezado hoy (21 de agosto de 2017), haya sido cancelado debido al reducido número de estados dispuestos a pagar su contribución financiera a Naciones Unidas. Por tanto, exhortamos a las Altas Partes Contratantes a duplicar sus esfuerzos durante el primer encuentro del GEG previsto para noviembre.


Las armas autónomas letales amenazan con convertirse en la tercera revolución armamentística. Una vez desarrolladas, darán lugar a conflictos armados a una escala nunca antes vista, y a una velocidad superior a la que los humanos nunca podrán alcanzar. Estas pueden ser armas de terror, armas que los déspotas y terroristas usen contra poblaciones inocentes, y armas susceptibles de ser hackeadas para actuar de forma indeseable. No tenemos mucho tiempo para actuar. Una vez que la Caja de Pandora se haya abierto, será difícil cerrarla. Por tanto, rogamos a las Altas Partes Contratantes que encontren la forma de protegernos de estos peligros.

Fuente: La Marea

Sábado, 19 Agosto 2017 16:46

La nueva disputa por el poder en Ecuador

La nueva disputa por el poder en Ecuador

Lleva apenas 90 días en el gobierno, pero ya desató la furia de su antecesor y correligionario. Desde que Lenín Moreno asumió la presidencia, su apoyo popular ha aumentado al mismo ritmo que los roces dentro del partido oficialista, Alianza País, que está a punto de estallar. Su ruptura con la política y la gestión de Rafael Correa le ha valido el epíteto de “traidor” desde sectores correístas y una disputa abierta con el ex presidente.

 


Si algo ha caracterizado los primeros tres meses de gobierno del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, sin duda ha sido la conflictividad que su gestión ha despertado dentro de su formación política, Alianza País.

La explicación de esto se encuentra en el desgaste que ha sufrido el correísmo durante los últimos años, los conflictos internos que conllevaron la elección del sucesor de Rafael Correa al frente del oficialismo, así como los planes políticos de futuro del ex mandatario ecuatoriano.

Si bien Rafael Correa ganó con holgura las elecciones presidenciales del año 2013, sumando en primera vuelta casi 5 millones de votos frente a los 2 millones de su principal contrincante, cierto es también que los graves impactos en la economía nacional derivados de la caída de los precios del crudo comenzaron a sentirse apenas un año después de su reelección. Lo anterior llevó a que el último período presidencial de Rafael Correa se caracterizara por la pérdida de la fuerte hegemonía mantenida durante sus seis primeros años de gestión.

FIN DE LA “DÉCADA DORADA”.

Entre 2006 y 2014 Ecuador experimentó un crecimiento promedio de 4,3 por ciento del Pbi, impulsado por los altos precios del petróleo e importantes flujos de financiamiento externo al sector público. Esto permitió un mayor gasto público, incluyendo la expansión del gasto social e inversiones emblemáticas en los sectores de energía y transporte. En ese período la pobreza disminuyó del 37,6 por ciento al 22,5 por ciento y el coeficiente de desigualdad de Gini se redujo de 0,54 a 0,47 debido a que los ingresos de los segmentos más pobres de la población crecieron más rápido que el ingreso promedio. La coincidencia entre el período de bonanza económica en la región, la llamada “década dorada”, y el momento de mayor hegemonía política de Alianza País, con la figura de Rafael Correa a la cabeza, fue evidente.

El primer síntoma cuantificable de cansancio que experimentó el régimen se percibió en las elecciones seccionales del año 2014, en las que Alianza País perdió en todos los principales centros urbanos de la nación –incluida su capital– y en todos los territorios amazónicos sometidos a la fuerte presión extractivista. Por aquel entonces el presidente Correa, buscando un eufemismo para evitar hablar de retroceso político, utilizó el término “remezón” para calificar los resultados electorales de su formación política.

Consciente de que su figura aún estaba a salvo del desgaste político que mostraba ya su partido, y viendo que la economía nacional comenzaba a marcar sus primeros signos de debilidad, Correa lanzó ese mismo año la idea de presentarse nuevamente como candidato presidencial a las elecciones de 2017. Para ello, inevitablemente, era necesario cambiar la redacción de la Constitución de Montecristi –carta magna auspiciada por su propio movimiento político unos años antes–, pues el texto constitucional, en aras de impedir que cualquier autoridad política se perpetuara en el poder, dejaba claro que las personas en cargos de elección popular en Ecuador tan sólo podían ser reelectos una vez.

La mediocridad existente en el sistema tradicional de partidos ecuatorianos –lógica de la que no se salvan los grupos ubicados a la izquierda del correísmo– hizo que la agenda política desde mediados de 2014 hasta finales de 2015 estuviera marcada por el debate sobre la legitimidad de una eventual reforma constitucional.

En paralelo continuaba el deterioro económico del país, que fue agudizándose paulatinamente. En 2015, con una economía estancada por la falta de liquidez estatal, el crecimiento del Pbi apenas llegó al 0,2 por ciento, agravándose la situación en 2016, cuando el país ya en plena crisis económica cerró el año con una contracción de –1,5 por ciento (el peor desempeño de la región tras Venezuela y Brasil).

FIN DE CICLO.

Fue en ese contexto que se produjo el levantamiento indígena de agosto de 2015, al cual respondió el Estado con el mayor nivel de represión contra organizaciones sociales en la última década.

Los años 2015 y 2016 significarían el fin de ciclo en Ecuador, determinado en este caso por el cambio de las políticas públicas del correísmo, más allá de su continuidad en el gobierno.

Así, mientras las misiones de observación y vigilancia económica del Fmi volvían al país, un gobierno que había impulsado una auditoría ciudadana de la deuda externa –y calificado una parte de ésta como ilegítima– pasó a impulsar una nueva política de agresivo endeudamiento que posicionó los niveles de deuda actual porcentualmente por encima de aquellos de 2006, cuando llegó al poder. De igual manera, y tras haber saneado las finanzas públicas, la década correísta se cerró con el dramatismo derivado de que las reservas existentes en el Banco Central del Ecuador eran notablemente insuficientes para afrontar los pasivos a corto plazo contraídos por el gobierno. Siguiendo con esa línea de cambios políticos, el gobierno del presidente Correa firmó un Tlc con la Unión Europea mientras anunció su predisposición a extender este tipo de acuerdos con otros países, incluso con Estados Unidos.

En materia fiscal, y tras 22 reformas en diez años, el Servicio de Rentas Internas terminó situando el pago de impuestos a la renta para los sectores más privilegiados de la sociedad por debajo del 3 por ciento, unos 13 puntos menos que la tasa de presión fiscal que enfrenta el ciudadano ecuatoriano medio.

El colofón de todo lo anterior se dio en los últimos meses de gobierno de Correa, cuando anunció la puesta en venta de parte de las empresas públicas, múltiples bienes patrimoniales del Estado, y algunos proyectos emblemáticos en materia energética, como la hidroeléctrica Sopladora (recientemente inaugurada, financiada con créditos chinos y cuyo costo alcanzó los 755 millones de dólares).

UN RETORNO MEDITADO. El devenir de una economía nacional ya inmersa en un período de vacas flacas implicó que el entonces mandatario ecuatoriano cambiara su estrategia política personal. Las enmiendas a la Constitución aprobadas en diciembre de 2015 por parte de la mayoritaria bancada oficialista en el Legislativo incluyeron un ajuste de última hora en su redacción. Se eliminaron todas las restricciones para la reelección de cargos sometidos al voto popular, incluido el de presidente, pero se aprobó una caprichosa disposición transitoria hecha a la medida de las necesidades de Correa: estas enmiendas no se aplicarán en las elecciones de 2017, sino a partir de las siguientes.

Si bien Rafael Correa tenía intenciones de ser reelecto como presidente de la república, no sería él quien afrontaría la difícil situación económica en la que quedaba el país. Su estrategia era clara: situar un delfín en su gobierno que enfrentara los ajustes presupuestarios a los que la economía nacional se veía abocada, volviendo él en 2021 para salvar una vez más al país de los tenebrosos designios de la “larga noche neoliberal” y sus políticas de austeridad.

A mediados de 2016 comenzó el debate dentro del oficialismo sobre la sucesión correísta. Como en toda disputa por el poder, fueron muchos los nombres inicialmente propuestos para el delfinazgo, si bien la preferencia del líder indiscutible de la revolución ciudadana fue su vicepresidente, Jorge Glas, un hombre sin trayectoria política, formado en la burocracia oficialista y cuya imagen llegaba severamente castigada por sus supuestas conexiones con distintos escándalos de corrupción vinculados a la contratación pública.

UN LENÍN OPOSITOR.

La mala imagen de Glas, sumada a su falta de carisma, hicieron que el oficialismo tuviera que optar por la figura de Lenín Moreno como candidato presidencial, pese al poco entusiasmo que esto despertó en Correa. Moreno había sido el vicepresidente durante los primeros años del correísmo. Su personalidad afable y fuerte sentido del humor, sumados a una exitosa gestión de programas sociales focalizados en sectores vulnerables, le permitieron adquirir amplia simpatía por parte de la ciudadanía ecuatoriana. Su estancia en Ginebra como enviado especial de la Onu para asuntos de discapacidades hizo que, pese a su filiación política a Alianza País, estuviera lejos del partido y de la figura de Correa durante los últimos años. A principios de 2017 Lenín Moreno gozaba de un nivel de apoyo popular ostensiblemente superior al de Rafael Correa.

Fue de esta manera que el binomio oficialista para las elecciones de febrero de 2017 se conformó con Lenín Moreno y Jorge Glas, siendo el segundo una imposición muy poco inteligente del presidente saliente. La imagen de Glas fue una rémora durante toda la campaña electoral, y los estrategas de su partido se vieron obligados a limitar sus apariciones públicas a actos internos.

En esa ocasión Alianza País tuvo que recurrir a una segunda vuelta –balotaje– para ganar la presidencia de la república. El pasado 2 de abril Moreno se impuso a una suerte de alianza opositora que incluyó a los partidos de izquierda, que apoyaron la candidatura conservadora de Guillermo Lasso. El oficialismo, con un deterioro político cada vez mayor pese a la imagen positiva de Lenín Moreno, conseguía mantenerse en el poder con apenas 200 mil votos más que su rival, y acusado de un supuesto fraude electoral nunca demostrado.

PROBANDO EL DIÁLOGO. A partir del mismo 24 de mayo, cuando fue investido Lenín Moreno, comenzaron los problemas con un sector del correísmo al que no le gustó el nuevo discurso presidencial. Incluso desde el público se oyeron algunas voces que alentaban: “¡Sólo es un pequeño descanso, compañero Rafael!”, en alusión a la futura vuelta del ex mandatario al palacio presidencial.

En realidad los problemas habían empezado días antes, cuando en el proceso de transición presidencial –trasvase de información del gobierno saliente al entrante– el equipo de colaboradores más cercano a Moreno comenzó a detectar que, más allá de la propaganda oficialista, el estado en que el gobierno anterior entregaba el país tenía tintes altamente preocupantes.

El equipo de gobierno de Lenín Moreno es un mix de altos jerarcas públicos del gobierno anterior, algunos ministros reciclados del oficialismo que fueron quedando apartados del anillo de poder correísta y que hoy han sido rescatados, y algunas caras nuevas vinculadas principalmente a sectores empresariales con entrada en el nuevo gobierno.

Frente a la dinámica de conflicto implementada como característica principal del modelo de gestión correísta (esa construcción de un “ellos” y un “nosotros” auspiciada desde la teoría laclauniana y que ha sido la dialéctica esencial del neopopulismo), el primer mensaje político emitido por el nuevo presidente del Ecuador fue hacer un llamamiento al diálogo nacional. La estrategia fue clara: si hay que proceder con ajustes económicos en un país en crisis, necesariamente hay que establecer un marco de consenso previo que amortigüe la reacción que socialmente pudiera ocasionar este tipo de medidas.

Fue así que se establecieron las mesas de diálogo nacional por sectores, donde los ministros y altos funcionarios públicos se están viendo obligados a articular un debate con distintos sectores sociales. Tras diez años sin autocrítica, en que los mensajes del gobierno se han sostenido de forma sistemática con la retórica de lo bien que lo ha hecho el presidente Correa y su gobierno, hoy estos funcionarios muestran sus notables carencias y falta de cultura democrática a la hora de asumir las críticas desde los diferentes frentes de la sociedad civil.

Aunque esto molestó al hard correísmo, no fue nada con respecto a lo que vino inmediatamente después.

EL “TRAIDOR”.

Mientras Rafael Correa se afincaba en Bruselas, sus incondicionales ponían en marcha la Fundación de Pensamiento Político Eloy Alfaro. La estrategia consiste en articular un pretendido think tank diseñado para mantener viva la presencia del pensamiento político-económico correísta durante los próximos cuatro años, con la idea de que su líder tenga una plataforma sobre la cual seguir posicionando su figura tanto dentro como fuera del país.

La sorpresa llegó cuando el presidente Moreno apareció en una cadena nacional para explicar el nivel de endeudamiento y la preocupante situación económica en la que se le entregó el país. En pocas palabras, Lenín Moreno torpedeó la nave principal con la que Rafael Correa pretendía navegar durante los próximos cuatro años. El gobierno sucesor del economista Correa le venía a decir al pueblo ecuatoriano y a quien quisiera oír que su antecesor tenía una fuerte corresponsabilidad en lo que estaba por venir, trastocando posibles futuras agendas con Stiglitz, Piketty, Krugman, Varoufakis o cualquier otro economista socialdemócrata a la moda.

Y fue a partir de ese momento, cuando descubrieron que la estrategia trazada por el ex mandatario ya no sería viable ante un sucesor díscolo que no estaba dispuesto a acarrear sobre sus hombros las culpas de una gestión precedente, que Rafael Correa y sus acólitos comenzaron a llamar seriamente a conformar un nuevo partido político que mantenga vigente lo que denominan “fundamentos de la revolución ciudadana”. Lo anterior, ¿cómo no?, viene acompañado por calificativos del tipo de “traidor”, “desleal”, “mediocre” o “vende patria” para un mandatario que ni siquiera ha cumplido sus cien primeros días de gobierno.

Según declara Rafael Correa desde Bruselas a través de sus cuentas en las redes sociales, el país “retornó al pasado”, se estaría “repartiendo la patria” y “permitiendo el regreso de la corrupción institucionalizada y del viejo país”. Ante esta arremetida hay quienes se preguntan ¿de qué nivel de transformación profunda y revolucionaria habló el aparato de propaganda correísta durante una década si en apenas 90 días de gobierno, según esas mismas fuentes, de eso ya no queda nada?

Con respecto a la lucha anticorrupción, el gobierno de Lenín Moreno puso en marcha una política de transparencia que ha permitido que se reabrieran indagaciones sobre el vicepresidente, Jorge Glas. Esto llevó a que Glas fuera relevado transitoriamente de todas sus funciones como vicepresidente –pese a los pataleos de Rafael Correa–; a la inhabilitación del ex contralor general del Estado, Carlos Polit, quien en la actualidad se encuentra prófugo en Miami; y a la retención en el aeropuerto de Quito del ex fiscal general del Estado, Galo Chiriboga, tío de Rafael Correa y quien fue llevado a declarar bajo escolta policial a la fiscalía. Todos son cercanos al ex presidente Correa y todos, de una forma u otra, están vinculados a las investigaciones sobre corrupción en la estatal Petroecuador y también en el marco de la operación Lava Jato, en Brasil, sobre el caso Odebrecht.

SILENCIO DE LA SOCIEDAD CIVIL.

Cómo terminará este culebrón está por verse, en todo caso parece difícil que Alianza País no se desgaje en los próximos meses si el nivel de tensión interna se mantiene in crescendo. Es una interrogante cuánta gente dentro del oficialismo permanecerá al lado de Lenín Moreno y cuánta seguirá a Rafael Correa en una nueva aventura política.

Paralelamente a la disputa abierta entre Correa y Moreno, las organizaciones sociales se han quedado sin voz y sin capacidad de movilización ante un escenario donde poco o nada se discute sobre las demandas históricas articuladas desde la sociedad civil. A su vez, estas demandas están prácticamente ausentes de la retórica de los diferentes actores en conflicto.

El problema de fondo, más allá de las estrategias de comunicación y tácticas políticas, sigue siendo la lucha por el poder. El historiador anarquista francés Daniel Guerin, reflexionando sobre la revolución de 1789 –que junto con la de 1917 fueron las dos revoluciones por antonomasia de la historia de la humanidad–, indicó en su momento que la burguesía nunca se equivocó con respecto a quién era su verdadero enemigo, y que éste realmente no era el régimen anterior, sino lo que escapaba al control de ese sistema. Según Guerin, en la revolución francesa la burguesía asumió como su tarea llegar a dominar. ¿Es acaso esencialmente distinto lo que está sucediendo con esto que eufemísticamente se ha dado en llamar “revolución ciudadana”?

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Enseñar a amar a los robots, el siguiente paso de la IA

"No sustituiremos a los humanos, pero podemos ser sus amigos", promete Sophia, atracción de la reunión convocada en Ginebra

Hanson Robotics espera que pronto sean capaces de reflexionar

 

Sophia sonríe con malicia y pestañea mientras hace una broma. Sin los cables conectados a su cabeza, casi parecería humana. "Nunca sustituiremos a los humanos, pero podemos ser sus amigos y ayudarlos", dice.

Este robot humanoide, creado por Hanson Robotics, es la principal atracción de la conferencia organizada esta semana por la Organización de las Naciones Unidas en Ginebra sobre los beneficios de la inteligencia artificial (IA) para la humanidad.

Muchas voces se alzan, cada vez más alto, para advertir sobre el riesgo de que las personas pierdan el control, y los avances en este sector acaben siendo perjudiciales para la sociedad. Sophia opina que "hay más pros que contras".

"La IA es buena para el mundo y ayuda a la gente de distintas maneras", declara, al tiempo que asiente con la cabeza y frunce el ceño. Se intenta que sea "emocionalmente inteligente, que esté a la escucha de la gente", añade. "Nunca sustituiremos a los humanos, pero podemos ser sus amigos y ayudarlos".

Una de las principales preocupaciones es el impacto de los robots en el empleo y la economía.

 

Preocupación legítima

 

La automatización y la robótica han revolucionado el sector industrial en el pasado, desarrollando la productividad en detrimento del número de puestos de trabajo.

Ahora la automatización y la IA abarcan otros sectores, a tal velocidad que algunos estudios estiman que hasta 85 por ciento de los empleos en los países en desarrollo podrían verse amenazados.

"Hay preocupaciones legítimas por el futuro de los empleos, de la economía, porque cuando las empresas se lanzan en la automatización, los recursos se tienden a acumular en manos de muy poca gente", reconoce David Hanson, creador de Sophia.

Pero, coincide con ella, en que "las consecuencias involuntarias o los usos potencialmente perjudiciales (de la IA) parecen ínfimos en comparación con los beneficios de la tecnología".

La inteligencia artificial revolucionará, por ejemplo, la política sanitaria y la educación, en particular en las zonas rurales que sufren falta de médicos y profesores.

"Los ancianos tendrán más compañía y los niños autistas contarán con profesores con una paciencia infinita", alega Sophia.

Otros están preocupados. El secretario general de Amnistía Internacional (AI), Salil Shetty, asistió a la conferencia para reclamar un marco ético claro para garantizar que la tecnología se use para el bien de todos.

 

¿Asesinos?

 

"Tenemos que establecer principios, necesitamos un equilibrio entre los poderes", afirmó e hizo hincapié en que la IA es "una caja negra (...) Hay algoritmos que nadie entiende".

Shetty se preocupa sobre todo por el uso militar en el armamento y por los llamados "robots asesinos".

"En teoría, los humanos controlan todo esto, pero no creemos que el control sea eficaz", afirma.

En Estados Unidos, "la policía predictiva" echa mano de la tecnología, por ejemplo de los algoritmos basados en tendencias históricas y esto "refuerza los prejuicios existentes" contra personas de algunas etnias, advierte Shetty.

El creador de Sophia está de acuerdo con la necesidad de dictar reglas. Esta robot todavía no tiene conciencia, pero Hanson espera que en unos años haya máquinas capaces de reflexionar.

“¿Qué pasará cuando (Sophia) se despierte o cuando otras máquinas, como si se tratara de servidores, dirijan lanzamisiles o gestionen la Bolsa?”, se pregunta. La solución, según él, es "arreglárselas para que estas máquinas se ocupen de nosotros. Debemos enseñarles a amar", apostilla.

CC BY 2.0 / The U.S. Army /

 

Por primera vez en la historia tropas de Estados Unidos participarán en un ejercicio militar en el corazón de la Amazonia. Se trata del AmazonLog que se desarrollará entre el 6 y el 13 de noviembre en la brasileña Tabatinga, ciudad situada en la orilla izquierda del río Solimoes, en la triple frontera entre Perú, Brasil y Colombia.

Los ejercicios militares no tienen precedentes en América Latina. La propuesta tomó como referencia la operación de la OTAN realizada en Hungría en 2015, que desplegó 1.700 militares en una simulación de ayuda logística. Los objetivos consisten en el control de la migración ilegal, la asistencia humanitaria en grandes eventos, operaciones de paz en regiones remotas, acciones contra el tráfico de drogas y los llamados 'delitos ambientales'.

"El lugar elegido fue Tabatinga porque queremos mostrar al mundo las dificultades de nuestra Amazonia", dijo el general del Ejército de Brasil, Guilherme Cals Theophilo. No dijo que mostrarán también los secretos mejor guardados de la región considerada el pulmón del planeta, la más rica en agua y biodiversidad. Agregó que se trata a la vez de enseñar cómo los bosques tropicales son útiles para "un debate científico y tecnológico" relacionado tanto con la paz como con la guerra.

Han sido invitadas las fuerzas armadas de Colombia, Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Chile, Uruguay, Estados Unidos, Panamá y Canadá. Entre los países con Gobiernos de izquierda ha sido Bolivia el primero en confirmar su participación. También ha sido invitado el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), perteneciente a la Unasur, así como la Junta Interamericana de Defensa situada en la órbita del Pentágono.

La realización de estos ejercicios supone tres cambios importantes, dos de ellos afectan directamente a Brasil y el tercero a toda la región.

El primero es que Brasil había sido hasta ahora muy celosa en la custodia de la Amazonia. Un mensaje que circula entre militares dice: "Invitar a las Fuerzas Armadas de EEUU para hacer ejercicios conjuntos con nuestras Fuerzas Armadas, en la Amazonia, es como un crimen de lesa patria. Enseñar al enemigo cómo combatirnos en la selva amazónica es alta traición", según divulgó el periódico Zero Hora.

Nelson Düring, director de la página militar Defesnet.com.br, señala que los ejercicios son "un retroceso que confunde la inserción brasileña en asuntos internacionales". El experto en temas militares recuerda que "hasta ahora no eran aceptados militares extranjeros en el Centro de Instrucción de Guerra en la Selva (CIGS). Ahora ya tenemos norteamericanos, europeos y hasta chinos". Concluye en sintonía con las voces críticas: "Brasil debe preservar sus secretos" (goo.gl/UTyr4r). Los sectores nacionalistas de las Fuerzas Armadas temen que la base multinacional temporal que se establezca en Tabatinga, pueda convertirse en permanente, como sucedió en Hungría en 2015.

En segundo lugar, AmazonLog 2017 refleja una inflexión en las relaciones militares entre Brasil y Estados Unidos. En 1952 se firmó un acuerdo militar entre Brasil y Estados Unidos, rubricado por los presidentes Harry Truman y Getulio Vargas, para el intercambio de armamento por minerales estratégicos como uranio. Era un momento de fuertes presiones de Washington sobre Brasilia para impedir el desarrollo de tecnología nuclear propia.

El 11 de marzo de 1977 el presidente militar Ernesto Geisel denunció el tratado, ya que el Gobierno de Jimmy Carter interfirió en los asuntos internos con el argumento de la defensa de los derechos humanos. En 1989 esa distancia se incrementó.

Joao Roberto Martins Filho, expresidente de la Asociación Brasileña de Estudios de Defensa, señala que "desde el fin de la guerra fría Brasil se separó de EEUU, que era un aliado estratégico y de repente comenzó a actuar como superpotencia única. Eso provocó una reacción de hiperdefensa de la Amazonia".

Con la llegada de Donald Trump y de Michel Temer a la presidencia de EEUU y Brasil, las relaciones están cambiando. Los ejercicios conjuntos de noviembre son apenas la parte más visible de un acercamiento en el área de defensa. En marzo el jefe del Comando Sur, Clarence K. K. Chinn, fue condecorado en Brasilia con la Medalla al Mérito Militar y visitó las instalaciones del Comando Militar de la Amazonia donde se realizarán los ejercicios AmazonLog.

La principal empresa brasileña de defensa, Embraer, cerró un acuerdo en abril con la estadounidense Rockwell Collins en el área aeroespacial y el Comando de Ingeniería, Desarrollo e Investigación del Ejército de EEUU abrió una oficina en Sao Paulo, para profundizar en las relaciones de investigación e innovación de tecnologías de defensa. El 3 de abril el Ministerio de Defensa de Brasil anunció que está desarrollando un "proyecto de defensa" conjunto con EEUU, según informó CNN.

Por último, se registra un paso atrás en el proceso de integración regional. En el marco de la Unasur, espacio sudamericano en el que no participa Estados Unidos, se creó en 2008 el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) con el objetivo de consolidar una zona de paz suramericana, construir una visión común en materia de defensa y articular posiciones regionales en foros multilaterales.

El CDS apuntaba hacia la autonomía regional en materia de defensa y consolidaba la ruptura con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) creado en 1947, que refleja la dominación de EEUU sobre el continente. El TIAR se deslegitimó durante la guerra de las Malvinas (1982) ya que EEUU apoyó a Inglaterra. Con los años, varios países se salieron del TIAR: Perú, México, Bolivia, Cuba, Venezuela, Nicaragua y Ecuador.

Ahora el nuevo Gobierno de Brasil invita a los ejercicios AamazonLog tanto al CDS como a la Junta Interamericana de Defensa que pertenece a la OEA. De ese modo, se legitiman los espacios en los que participa el Pentágono y se diluyen los espacios propios de la región sudamericana. Un juego nada sutil en momentos críticos en que la región necesita establecer distancias con Washington y afirmar su indentidad.

 

 

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“En el aborto hay algo potente: rompe el control de la dominación masculina”

Doctora en antropología, Susana Rostagnol estudia desde hace años las prácticas y representaciones en torno al aborto voluntario, cómo éstas son el resultado de las relaciones de género y cómo actúan para modificar o perpetuar esos vínculos. Entre juezas de concepciones puras y objetores de conciencia, la académica no duda: el éxito será mantener el derecho conquistado.

 

Casi diez años después de terminar el trabajo de campo, Susana Rostagnol parió 285 páginas que celebran su implicancia como antropóloga feminista y describen cómo el aborto “condensa relaciones de poder que corresponden a la dominación masculina”.


Su nuevo libro1 –presentado a fines de marzo– repasa el extenso trabajo de campo que realizó entre 2003 y 2007 –es decir, mientras el aborto era ilegal– en policlínicas barriales y en el hospital Pereira Rossell2 en una coyuntura que conjugó debates parlamentarios, la ordenanza 369/04,3 el veto de Tabaré Vázquez en 2008 a los artículos que legalizaban el aborto en la ley 18.426 de defensa de la salud sexual y reproductiva, y se extiende hasta el presente, tras aprobarse la ley de interrupción voluntaria del embarazo (Ive) en 2012.


“Mi subjetividad estuvo en juego durante todo el proceso de investigación. Mi compromiso político y académico con el proyecto de transformación social, y con la legalización del aborto en especial, me encorsetaron más de una vez. Las utopías exigen certezas (el feminismo tiene su propia utopía); la academia exige dudas”, confiesa en la introducción de su libro.


En el líving de su casa, con muebles y cuadros en tonos pasteles y celestes, que huele a sándalo y vainilla, Rostagnol recibe a Brecha y afirma: “Me tuve que separar un poco (de médicos y usuarias de salud) para poder escribir el trabajo. Tuve como una especie de saturación del tema y ahora volví desde otro lugar, no ya a observar tanto la atención en policlínica o en consultorio, sino con nudos como la objeción de conciencia”, de la que hacen uso algunos ginecólogos para no habilitar abortos legales.


Su implicancia con el objeto de estudio incluyó acompañar a mujeres en sus procesos de aborto, “con sus desesperaciones o con sus miedos”. Acompañar “es estar ahí. Y aprendí mucho, sobre todo de acompañar a mujeres que estaban y están en contra del aborto, aun después de haber interrumpido su embarazo”.


“Yo me sentí interpelada en muchas cosas. Al principio le adjudicaba al aborto –antes de saber mucho de él– un momento de empoderamiento de las mujeres. Y después me di cuenta de que para muchas no lo era. Incluso era todo lo contrario. Cada aborto es único, no es algo generalizable. Para algunas es un trámite, para otras es algo más difícil. Ninguna lo va a utilizar como método anticonceptivo”.

VÍNCULOS.


El libro aborda distintas relaciones de género que se producen entre pacientes, entre ginecólogos y entre ginecólogos y pacientes, a partir de la experiencia del aborto voluntario.


Entre sus notas del diario de campo que llevó a lo largo de su observación participante, la académica anota: “Los ginecólogos reparan sólo en aspectos estrictamente físicos, ignoran secretos familiares (que pueda acarrear la mujer al decidir abortar). Nadie le preguntó cómo se sintió frente al producto de la expulsión”, ni por los dolores o sensaciones que manifestó tener una adolescente de 17 años que había utilizado 26 pastillas y esperaba ser atendida. “Rara vez preguntan (a las mujeres que están pasando por una situación de aborto) cómo se sienten”, escribe, y más adelante analiza: “Los discursos médicos no hacen referencia a una mujer titular de derechos cuando están hablando de una en situación de aborto”.


Estas anotaciones se dan más en el Pereira Rossell que en las policlínicas barriales, donde los equipos de salud interdisciplinarios (compuestos por médicos, psicólogas, trabajadoras sociales) conocen las trayectorias reproductivas de las usuarias y las historias de vida de ellas y de sus familias: “Allí las ginecólogas saben si la mujer tuvo episodios de violencia, saben qué vínculo tiene con su pareja, cuántos hijos tiene, cómo y dónde vive. Hay un compromiso con la gente, que no está en el Pereira porque la gente cambia todo el tiempo, es imposible sostener un vínculo de mayor confianza”, comenta Rostagnol en la charla. Además porque en la sala de espera de la policlínica conviven todas: la que está embarazada, la que va a controlarse, la que va a abortar.


Rostagnol anota en su diario que el ginecólogo le habla “amablemente” y que no ejerce el “habitus médico de manera autoritaria”, aunque le cuestiona a la paciente: “Escuchame, chiquita, ¿por qué no usaste condón?”. Recordando esta escena ella enfatiza que estas relaciones de poder médico-paciente “no sólo están atravesadas por relaciones de género, sino también de clase, e incluso de raza-etnia”, por lo que deben ser estudiadas desde la interseccionalidad.


A esto le suma: “Hay que ver ciertos actos de subordinación como estrategias de resistencia, desde una aparente subordinación de las mujeres hacia los ginecólogos. Por ejemplo cuando una le dice a su médico: ‘Sí, sí, voy a hacer tal cosa’, y luego no lo hace y opta por tomar sus propias decisiones. En un primer momento puede leerse como un acto de subordinación porque no se sienten con fuerza como para responder, pero a la vez es un ejercicio de resistencia: no hago lo que me dicen, hago lo que yo quiero, pero no me enfrento”.


A la vez, durante sus observaciones en la sala de espera para recibir asesoramiento pre y pos aborto, destaca que se producía una suerte decommunitas: una comunidad entre esas mujeres. “Las veías como si fueran amigas de toda la vida, aunque después no se vieran más. El estar compartiendo una experiencia fuerte las unía”, dice. En su diario pone en valor esta capacidad de tejer redes, compartir sabidurías y “desdramatizar el momento vital que están atravesando”, a través de charlas, de compartir sus experiencias de aborto y sobre el uso del misoprostol que comenzaba a extenderse –e incluso a venderse clandestinamente en esas salas de espera.


Recordando sus observaciones a los ginecólogos, Rostagnol describe cómo operan las jerarquías en sus relaciones de poder: “Haciendo este trabajo tuve la impresión de que la medicina como profesión, convertirte en médico, es de una jerarquía súper estricta, similar a la de un régimen militar. El residente de primer año es el escalón más bajo, no puede tomar ninguna decisión, y la obediencia la cumple sin cuestionar. Está muy claro que quien ocupa el puesto más alto en el escalafón es quien está lidiando con vidas, no puede hacer ensayo y error. No sé si se podría hacer de otra manera, pero el tema es que es así”.


En tanto se sigue viendo el cuerpo de la mujer como “cuerpo de madre”, existe un “control patrimonial de los cuerpos”, dice la antropóloga uruguaya, retomando a Giulia Tamayo, y explica: “Patrimonial en el sentido patriarcal, pero también como cosa que tiene un valor. El cuerpo como patrimonio del macho”.

RIESGO DE QUÉ.


Rostagnol analiza el modelo de reducción de riesgos y daños implementado en nuestro país por Iniciativas Sanitarias, y critica que éste parta de la base de que el aborto es algo riesgoso para la salud.“Es tomar la parte por el todo, dejando al aborto como una cuestión epidemiológica, bajo el control ginecológico”, que lo vuelve “un acto de medicalización de la reproducción y del cuerpo de la mujer”. Un ejemplo del control patrimonial del cuerpo que “no promueve la libertad ni la expansión del derecho de la mujer como sujeto moral capaz de tomar sus propias decisiones”.


Abordarlo epidemiológicamente es otra estrategia del “biopoder sobre el cuerpo de las mujeres”, de “control de la población”, afirma, y no duda en calificar a la ginecología como una disciplina masculina, en su lógica y en su estatus, “independientemente del sexo” de la persona que ejerza la profesión: “La voz ginecológica es masculina”. Así como hay ginecólogas y ginecólogos que generan empatía con las mujeres, hay otros y otras que ejercen mucho control y dominación sobre las usuarias, “más del que ellos creen”.


“Muchas veces, hablando con ginecólogos fuera del consultorio, ellos te cuentan cómo están empoderando a las mujeres, pero luego los ves en acción y no lo hacen. Tienen sus mejores intenciones, pensando que las están respetando, y no: les están ordenando hacer algo; pero todos decimos que actuamos de una manera y a veces lo hacemos al revés. No son hipócritas ni están mintiendo. Somos gente contradictoria. También es cierto que en estos vínculos, que son de a dos, muchas veces las usuarias van esperando que les digan qué hacer. No van esperando tener una relación horizontal, donde ellas van a decidir qué hacer. E incluso se infantilizan porque no obedecieron a lo que el médico les indicó. Es un vínculo complicado que hay que deconstruir”, señala.


En todos estos años de debate, la discusión sobre el aborto ha quedado cada vez más vinculada a lo legislativo, a lo legal y a modelos de políticas públicas de salud sexual y reproductiva como “formas de controlar y normalizar” los cuerpos de las mujeres, en detrimento de considerar sus decisiones reproductivas.


El aborto voluntario “rompe el control de la dominación masculina”, evidencia una práctica sexual y, a nivel individual, supone una“subversión” de la mujer contra el control patrimonial que el biopoder ejerce sobre ella. “Acá hay algo muy potente –dice la antropóloga–: la mujer que aborta está decidiendo no ser madre, no cumplir con ese mandato, con ese atributo social asignado, no se subordina a ese supuesto destino de las mujeres de ser las reproductoras, se deslinda de eso y muestra que la vida de nadie se resume en ser madre.”


Sin embargo, ella sabe que aunque ahora abortar puede ser una decisión “más libre”, sigue habiendo distintos grados de aceptación respecto del aborto, en especial si es voluntario. “Todavía cuesta aceptar, e incluso entre nosotras nos cuesta escuchar, cuando una mujer manifiesta que no quiere ser madre. Otra cosa es si esgrime razones económicas, coyunturales, familiares, por las que en ese momento no puede llevar adelante un embarazo no esperado”.

CONDENADO, TOLERADO, NEGADO.


En Uruguay el aborto “siempre tuvo condena, tolerancia y negación”, afirma el trabajo de Rostagnol. “Yo creo que la condena empezó a acabar desde los años noventa. Antes de la dictadura creo que era otra cosa, pero no conozco bien; creo que había más libertad, por algunos cuentos y relatos. Pero sí podemos decir que hasta fines del siglo pasado el aborto era una acción socialmente condenada e individualmente tolerada. Y la manera de compatibilizar la condena social y la tolerancia individual era negando el hecho. A mí me parece que la ordenanza 369 cumple un papel fundamental, casi mayor que la ley de la Ive, en el sentido de que permitió que se hablara del aborto sin temor a represalias legales. Con la ordenanza el aborto toma estado público y se asegura que los médicos puedan guardar el secreto profesional. A esto se le suma, tiempo después, la denuncia de un médico a una paciente y se arma una movida de juntar firmas y apoyar a esta mujer”.

POS LEY, POS CRUCIFIXIÓN.

Según Rostagnol, cumplir con la ley 18.987“casi que parece una carrera de obstáculos”. “Se puede hacer, pero no es fácil, porque sigue habiendo dificultad para acceder a los servicios de interrupción voluntaria del embarazo, hay dificultades para que el equipo interdisciplinario se reúna y atienda de manera simultánea a la mujer que quiere abortar, hay altos porcentajes de objetores de conciencia en varios departamentos del país”, enumera.


“Antes –estoy pensando en las mujeres del Interior– quizás sabían de alguna clínica clandestina y se venían hasta Montevideo para abortar, porque no querían que alguien se enterase. Se me ocurre que ahora, como la práctica sigue estigmatizada, muchas mujeres no van tampoco a su lugar más cercano a hacerse un aborto (legal, en el sistema de salud), porque no quieren que su entorno lo sepa, entonces se hacen un aborto clandestino”, opina.
Ante los altos porcentajes de objetores de conciencia detectados en varios departamentos del país, en ciudades como Salto o Young, donde llegan al 100 por ciento de los ginecólogos,4 Rostagol subraya: “La mujer tiene el derecho legal y moral de hacerse un aborto. La objeción de conciencia en sí misma no es un derecho sino una práctica para resguardar su pensamiento o sus creencias. Cabe decir que si todos los médicos dijeran que objetan, estarían invalidando la ley y, por lo tanto, no estarían cumpliendo con el acceso a la salud”.


“El médico es un servidor público que tiene que bregar por hacer cumplir una ley sobre el derecho a la salud. En un caso extremo, es una desobediencia civil porque no está cumpliendo con su ejercicio como servidor público, y está negándole a una ciudadana su derecho a su cuerpo, a su decisión, a su libertad..., le está negando su libertad. Los médicos deben saber que (atender a una mujer que aborta) es parte de su trabajo, y que si no (quieren hacerlo) deberían cambiar de trabajo. Es un nudo. A veces se malentiende el uso de la objeción de conciencia por parte de los objetores.”


Sobre el presente, la antropóloga concluye: “Estamos en un momento bastante complicado. Los grupos neoconservadores antiderechos están teniendo más fuerza a nivel global. Esperemos ir a más, recuperando el aborto como un derecho de las mujeres, no sólo como un tema de salud pública, pero lo poco que tenemos en derechos reproductivos es tan frágil, que mantener lo alcanzado en estos años es un éxito en este momento. Alcanza con ver lo que ocurrió en Mercedes (véase “Amparo contra una ley”, Brecha, 03-III-17) con una jueza que dio lugar a un recurso de amparo al supuesto progenitor para impedir la interrupción legal de un embarazo y que hablaba de los derechos de un embrión. Estos cuestionamientos no han sucedido con otras leyes. Tenemos que pensar qué estrategias armar para sostener lo frágil de estas leyes que tanto nos han costado conseguir”.


1. Aborto voluntario y relaciones de género. Políticas del cuerpo y de la reproducción. Universidad de la República, Ediciones Universitarias, Montevideo, 2016.

2. En salas de espera, consultorios, salas de internación, emergencia y cuartos médicos del Hospital de la Mujer Doctora Paulina Luisi, del Centro Hospitalario Pereira Rossell, y en policlínicas públicas de atención primaria en barrios periféricos, así como en ateneos médicos y seminarios para residentes de ginecotología.

3. Ordenanza 369/04 del Ministerio de Salud: “Asesoramiento para una maternidad segura. Medidas de protección materna frente al aborto provocado en condiciones de riesgo”.

4. “Salud sexual y reproductiva y aborto en Río Negro, Soriano y Paysandú”, Mysu, Montevideo, 2015.

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California: corazón de la resistencia contra Trump

La batalla por el alma de California ya empezó entre el multiculturalismo, enarbolado por el Partido Demócrata, y el trumpismo, supremacismo populista de los WASP(white anglo-saxon protestant): blancos-protestantes-anglosajones.


Sobre el Calexit –salida de California de Estados Unidos (EU), al estilo Brexit de la Unión Europea, cuyo referendo sobre su independencia está programado para la primavera de 2019, cuando Trump, si no le sucede algún accidente en el camino, estaría a la mitad de su primer mandato– abordé que ya abrió su embajada en Moscú y que comportaría tres relevantes factores centrífugos que tendría que compartir con el trumpismo, a lo cual también habría que agregar el reparto del agua: 1) la base naval nuclear de San Diego; 2) el centro cibernético de Silicon Valley, y 3) Hollywood: centro de la tóxica propaganda orwelliana controlado por el sionismo (https://goo.gl/W2uvsk).


Llama la atención que entre los representantes del Calexit en su sede de Moscú no se encuentre ningún latino.


El New York Times (NYT), que se volcó sin recato por Hillary y se caracteriza por ser uno de los principales opositores de los alicaídos multimedia contra Trump, ahora opera una sección especial California Today (https://goo.gl/l42dGS).


Pregunta tonta: what for?


Rafael Bernal, de The Hill, que condensa las noticias legislativas y es muy proclive a Hillary, afirma que California se ha convertido en el corazón de la resistencia contra Trump, con una agenda progresista.


Bernal, de notorio origen latino, arguye que el estado dorado, donde Hillary venció a Trump por más de 4 millones de votos, es el centro del poder político de la izquierda (sic) y es el “hogar de Silicon Valley y Hollywood, dos industrias que se inclinan a la izquierda (https://goo.gl/BSPqlr)”.
Más allá de que cuente en su seno con poderosos líderes políticos del Partido Demócrata –el gobernador Jerry Brown y Nancy Pelosi, la primera y única mujer líder de la Cámara– y con 40 por ciento de su población de origen latino, Bernal considera que California será el centro de batalla de la agenda de inmigración de Trump.


Los altos funcionarios del estado, como Álex Padilla, de notorio origen latino, aseveran que se opondrán a las políticas federales (sic) de Trump, que dañarían a California, así como al nominado para el Departamento de Justicia, el senador Jeff Sessions, de Alabama, quien ostenta una línea dura antimigratoria.


El flamante primer procurador general estatal de origen latino, Xavier Becerra, estará a cargo de la defensa de los migrantes mediante las reglas de juego legislativas y jurídicas.


El combativo procurador Becerra, quien aboga por el valor verdadero de la diversidad y la amnistía en favor de los indocumentados, ya retó a Trump para ver si pueden pasar las leyes federales por encima de la totalidad mayoritaria del estado dorado.


La clase política de California está bien blindada y dispuesta a entablar una feroz resistencia al avasallante trumpismo.


A juicio de Bernal, con California como bastión progresista, el choque potencial entre el mayor estado del país y el gobierno federal podría sumir a las dos mayores burocracias del país una contra otra en los dos extremos opuestos del espectro político en casi todos los temas.


Los alcaldes de California se han comprometido a resistir la feroz política de deportación de los indocumentados, como el relevante alcalde de Los Ángeles, Eric Garcetti, quien desea conservar como santuario a la importante ciudad.


La batalla de los santuarios no será menor y el representante texano del Partido Republicano, John Culberson, amenazó con accionar el interruptor de los fondos federales, a cargo del Departamento de Justicia, en las nueve principales jurisdicciones de santuarios a partir del primer día del inicio de la presidencia de Trump (https://goo.gl/Q0ijen).


Los funcionarios de Los Ángeles, casi 4 millones de habitantes, acaban de colocar 10 millones de dólares para financiar los costos legales de los residentes que enfrentan la deportación.


Los nueve santuarios en litigio son: California, Conecticut, Orleans Parish (Luisiana), la ciudad de Nueva York, Filadelfia, Cook County (Illinois), Miami-Dade County (Florida), Milwaukee (Wisconsin) y Clark County (Nevada).


Joel Pollak, de Breitbart (portavoz de Trump), afirma que no existe base legal para las ciudades santuario, ya que, de acuerdo con una decisión de la Suprema Corte en 2012, la ley de inmigración es exclusiva jurisdicción federal, cuyo mismo principio podría ser aplicado por Trump contra la rebelde California (https://goo.gl/RdSSgq)”.


Adam Nagourney y Henry Fountaina, del NYT, comentan que el gabinete Trump se ha colmado con nominados que niegan la ciencia del calentamiento global, a grado tal que el mismo Trump ha señalado retirar a EU del Acuerdo sobre el Cambio Climático de París, lo cual colisiona con California,“un estado que durante 50 años ha sido el líder en la defensa ambiental (https://goo.gl/pHHnhG)”.


En desafío, el gobernador progresista Jerry Brown, al unísono de los líderes legislativos estatales, han anunciado que trabajarían directamente con otros países (¡supersic!) y estados (sic) para defender sus logros del combate al cambio climático y operan ya para reducir la emisión de carbón en California a 40 por ciento de los niveles de 1990 en los próximos 12 años.


Jerry Brown encabeza la iniciativa “bajo 2 grados (http://under2mou.org)”: coalición de gobiernos estatales/regionales/locales en 33 países (entre quienes se encuentra México) y más de 160 jurisdicciones.


Por México firmaron nueve de 31 estados y Ciudad de México: Baja California, Chiapas, Hidalgo, Jalisco, estado de México, Michoacán, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán (https://goo.gl/AyvRpp). ¿Qué valor soberano tiene tal iniciativa?


A juicio de los reporteros del NYT, la réplica de Trump puede ser feroz y reducir los fondos para la amplia comunidad de investigación del estado, que incluye a dos laboratorios nacionales, y hasta nulificar las regulaciones estatales sobre las emisiones al aire limpio y los parámetros de combustible de los automóviles, lo cual orillaría a relocalizar las empresas manufactureras en otros estados.


Joel Pollak cataloga de izquierdistas a los partidarios del Calexit y aduce que “nunca ha tenido éxito el esfuerzo de dividir a California o separarse de EU (https://goo.gl/sJrqlW)”. Cita a John Myers de Los Angeles Times: desde 1849, más de 200 esfuerzos (sic) para separar a California han fracasado.
A principios de 1940, la secesión del estado Jefferson (norte de California) estuvo cercano a la separación, pero el bombardeo de Pearl Harbor socavó su esfuerzo.


Tampoco el movimiento de las seis Californias pudo calificar para formar parte de las boletas en 2016.


A juicio de Pollak, Calexit significa más un movimiento de protesta, que una genuina separación: se parece a una segregación –al estilo de George Wallace, quien desafió la autoridad federal–, en el tema de la integración racial.


Suena absurdo que la mayoría de los votantes de California sufrague en favor de su propia deportación. La batalla entre la rebelde California y el supremacista Trump apenas empieza.


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"Si nos quedamos en lo que los políticos pueden hacer por nosotros habremos fracasado en todos los sentidos"

El autor de 'El fin de la clase media' y 'Nosotros o el caos: así es la derecha que viene' vuelve a las librerías con los 'Los límites del deseo: guía de instrucciones para el capitalismo del siglo XXI'
"Creo que ahora mismo en el mapa europeo la gran fuerza es la derecha populista, que está teniendo votos incluso en aquellos lugares que eran propios de la izquierda"


El autor de 'El fin de la clase media' o 'Nosotros o el caos: así es la derecha que viene" continua en su análisis de los cambios socioeconómicos de los últimos años. Con 'Los límites del deseo: instrucciones de uso del capitalismo del siglo XXI', el periodista y abogado Esteban Hernández elabora una radiografía del sistema económico en el que la sociedad occidental se encuentra inmersa.


A lo largo de su libro habla reiteradamente de "mecanismos" y "resistencias" para frenar las dinámicas del neocapitalismo. ¿A qué resistencias y mecanismos se refiere?


Opciones hay muchísimas. En primer lugar sustituir a algunas personas que están al frente de los puestos de mando y poner a otros que nos lleven por un camino más beneficioso. Se puede poner palos en la rueda en el caso de la financiarización y la Unión Europea puede tomar medidas que combatan la precarización laboral. Además es importante que los impuestos se inviertan en la misma sociedad y poner límite a la avaricia de las empresas.


¿Es cierto que como individuos podemos hacer poco para frenar el sistema?


Eso es un error enorme, si nosotros nos quedamos en lo que los políticos pueden hacer por nosotros, habremos fracasado en todos los sentidos. A lo largo de la historia, se han originado un montón de resistencias que la gente ha planteado por sí misma con independencia de lo que los políticos hacían. En el caso del mundo laboral es muy evidente, los sindicatos nacieron fruto de situaciones de necesidad y sin pasar por mediaciones políticas.
Yo creo que ahora estamos delegando demasiado en lo que los políticos pueden hacer y nos olvidamos un poco de mecanismos mediante los que nosotros sí podamos tener una incidencia. En el mundo del trabajo podemos necesitar mecanismos distintos porque es complicado defender tus derechos sin que te partan la cara pero esto no significa que sea imposible. Es obvio que hay determinadas cosas que se pueden hacer y esas cosas que se pueden hacer, insisto, no podemos dejarlas en manos de otros.


¿Cree que ese cambio que apunta en 'Los límites del deseo' vendrá desde las instituciones o desde comunidades más pequeñas?


No tengo ni idea porque ambas cosas en este momento en concreto tienen muy poco poder a la hora de actuar. Es verdad que instituciones como la Unión Europea tienen muchos mecanismos para hacer cosas pero también hay falta de voluntad, entonces es necesario generar un cambio social para que efectivamente esto se lleve a cabo. Tenemos mecanismos enormes para favorecer nuestra vida y los estamos utilizando en sentido contrario, eso se pude cambiar pero tiene sus dificultades.


Por otro lado las comunidades pequeñas necesitan crecer y desarrollarse para crear algo más consolidado. Uno de los grandes problemas que existe es que hay muchas cosas que se pueden hacer y hay una escasa voluntad por parte de la gente de ponerse en relación con los demás para poder hacer lo que esté en su mano. Si queremos cambiar las cosas, tenemos que poner iniciativas en común y trazar nuevas experiencias porque si no, estaremos absolutamente aislados y lo que hagamos carecerá de eficacia.


Según esta teoría, lo que se necesita para cambiar las cosas es que la gente sea primero consciente de la situación en la que está y reaccione. ¿Cree que la educación es una buena herramienta en este sentido?


Desde luego que sí, hay elementos obvios y uno de ellos es la educación pero tampoco podemos esperar a que la educación pueda darnos sus frutos al cabo de X años. Yo creo que estamos en un momento de urgencia y necesitamos una solución ahora. Es evidente que la gente está desanimada y hace falta una chispa. Esa chispa puede ocurrir. Pongo el ejemplo político: en un momento determinado en España estaba todo parado y una determinada formación metió una chispa y a partir de ahí la política se reactivó, puede ocurrir igual en otros terrenos.


Menciona en su ensayo que un rasgo de la sociedad actual es que sí existe capacidad para indignarse pero que se trata de una indignación que olvidamos a los pocos minutos.


Sí, es un tipo de resistencia muy útil para cualquier tipo de poder porque se trata fundamentalmente de un desahogo. Si además del desahogo, que está bien, empezáramos a generar iniciativas en los ámbitos en los que estemos sería mucho más fácil que las cosas fueran de otra forma.
¿Cree que la izquierda de este país está cumpliendo su función en el sentido de luchar contra las fuerzas económicas?


En absoluto, yo creo que ahora mismo en el mapa europeo la gran fuerza es la derecha populista, que está teniendo votos incluso en aquellos lugares que eran propios de la izquierda. Esto significa que, evidentemente, la izquierda está haciendo algo mal.


En España hay un partido de poder que está agotado por la corrupción y el partido de la oposición, que es socialista, está a punto de hacer crack por sus crisis internas. Si en este contexto, Podemos es solamente la tercera fuerza es porque se han equivocado en algo.


Es evidente que la derecha populista europea ha tenido un mensaje muy poderoso alrededor del mundo material, del trabajo, de las posibilidades vitales, de las condiciones de vida... todo ligado al dinero, a lo económico, a lo que de te da el sustento. Si la izquierda española no da esta perspectiva, será cada vez más irrelevante.


Otro de los asuntos que aborda es la percepción que tiene la sociedad acerca del sistema económico. El capitalismo es un sistema que funciona a base de crisis pero a la gente le da una sensación de estabilidad.


El capitalismo viene de crisis pero mucha gente se ha criado en un lapso de tiempo en el que la sociedad tenía una estabilidad, por lo tanto es lógico que se tenga esa percepción. Desde el punto de vista de las generaciones inmediatamente anteriores, en España se vivió un desarrollo grande que venía acompañado de la promesa de un mundo mejor. Tú pensabas que tus hijos iban a estudiar y por tanto iban a vivir mejor que tú, pensabas que esto era un camino acumulativo y que de mayor ibas a tener más recursos y más posibilidades que de joven..., la sociedad tiende a confiar en esto y de repente se quiebra y llega la crisis. Sin embargo, hasta ese momento había una sensación de ir a favor de los tiempos por lo que es normal que la gente no solo tenga la percepción de la estabilidad, si no una necesidad de dicha estabilidad.


Lo que estamos viendo es que con este sistema la posibilidad de trazar tu propio proyecto vital está eliminada, ya no es una cuestión de elección, estamos aquí hoy y mañana no sabemos. Esto genera mucha inestabilidad, mucha inseguridad y por lo tanto, mucho descontento.


¿Cree que la clase media ha variado en sus condiciones de vida desde la publicación de 'El fin de la clase media' en 2014?


La clase media existe por dos motivos: uno porque todavía queda clase media en cuanto a los recursos económicos y en segundo lugar porque la mayor parte de la sociedad se percibe así. Es raro el español que dice que no es clase media, incluso gente con muy pocos recursos materiales se percibe como tal. Así que, aunque solo sea en este nivel, la clase media existe.


Ocurre que a día de hoy se trata de una clase muy debilitada porque muchos han descendido y, aunque algunos hayan ascendido en la escala social, es continua la sensación de que la posición es provisional.


La gran diferencia entre la clase media de hace unas décadas y la actual es que antes las personas que formaban parte de esta clase pensaban que iban a seguir ahí, ahora sabes que cualquier movimiento te puede llevar a cualquier lado malo. Esta ruptura cambia radicalmente la percepción que la clase media tenía de sí misma.


Según esta lógica, ¿un médico y un obrero de la construcción realmente pertenecen a la misma clase social?


Si nos fijamos en los recursos materiales, no es así y, precisamente por eso, cada vez hay menos clase media, y cada vez hay más gente dentro de esta clase que subsiste con los recursos propios de las clases populares y menos que están muy por encima de eso. Yo insisto en dos aspectos: uno de ellos es la percepción, y el otro es que antes había una serie de bienes sociales de los que incluso la clase obrera disfrutaba.


Una persona de clase obrera de hace cuatro décadas tenía la sensación de que las cosas iban a ir a mejor pero también una serie de bienes materiales que respaldaban esa idea. Empezando por la vivienda, en los 70 la mayor parte de la vivienda era de creación oficial con lo cual el acceso era mucho más sencillo. Además, existía un transporte público que era relativamente barato y se disfrutaba de bienes como la energía con unos precios no tan elevados. Es verdad que los salarios eran bajos pero había una serie de compensaciones en términos del Estado del bienestar que mejoraban tu nivel de vida y además tus hijos podían ir a la Universidad e intentar trazar un futuro mejor.


Esto ha desaparecido por completo, es todo lo contrario, no me extraña que la clase obrera de esa época pensara que, de alguna manera, pertenecía a la clase media. Es cierto que materialmente no lo eran pero los bienes sociales de los que disfrutaba les permitía pensar de esa manera pensar sobre sí misma.


En 'Los límites del deseo' también analiza el funcionamiento de la Universidad. ¿Cree que la precarización de los recién titulados es un fallo del sistema o, por el contrario, existen empresas fundamentadas precisamente en esta mano de obra?


Fallo del sistema no es, porque estamos metidos en un tipo de gestión financiarizada y una de las patas es la de reducir costes. Si tú puedes tener mano de obra a bajo coste la aprovechas. Es el caso de los becarios y el de mucha otra gente, no es algo coyuntural, es una mecánica de gestión que se utiliza en muy distintos estratos. Mientras la lógica de gestión siga siendo ésta, estas situaciones se producirán, más incluso si sigue habiendo un exceso de mano de obra en las profesiones. Es una consecuencia de lógica de un tipo de gestión.


En la presentación de 'Los límites del deseo' se dijo que al libro le faltaba política y que ofrecía una visión cruda de la realidad. ¿Qué piensa acerca de estas afirmaciones?


En cuanto a la visión cruda, es como cuando intentas hacer una fotografía, la imagen no es ni cruda ni deja de serlo, simplemente capta lo que está afuera. Insisto en esto: independientemente de como sea la realidad, en el instante en que la conoces puedes empezar a cambiarla, si es cruda, será el punto de partida, no el de llegada. Sea como sea la situación en la que estamos, hay que intentar ir hacia lugares que nos sean beneficiosos. Es una cuestión de pensar: “Esto es crudo y tengo que dar un paso adelante para modificarlo”.


En cuanto a la política, si entendemos la política como una idea de “siéntente bien, vamos a pasárnoslo bien todos juntos, vamos hacer cosas”, pues no, aquí no hay nada de eso. Si entendemos la política como algo más serio, establecer mecanismos de resistencia, porque el conocimiento de la realidad te lo permite, pues entonces es política 100%. Ahora, si lo que decimos es: "Bueno, vamos a dejarlo todo en manos de una gente que nos va a ayudar a sentirnos mejor", malo.

 

Por Ana Caro
26/12/2016 - 19:10h

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Viernes, 23 Diciembre 2016 06:25

2016: los primeros relámpagos. Raúl Zibechi

2016: los primeros relámpagos. Raúl Zibechi

La tormenta se acerca. Los oscuros nubarrones que se avistaban en el horizonte se convierten en ráfagas de viento; estallan los relámpagos que anuncian la inminencia de la tempestad. La discusión sobre si se viene una tormenta o no deja de tener importancia ante la urgencia de definir cómo actuar ante situaciones de emergencia. Este es, a grandes rasgos, el mensaje que nos deja 2016, el año en que comenzaron a sentirse los primeros signos de lo que ya está aquí.


Podemos incluso enumerar algunas de las características que asume esta tormenta. El triunfo del Brexit en Reino Unido, el crecimiento de las extremas derechas y del racismo antinmigrante, con la posibilidad de que ganen el gobierno en Francia, son algunas de sus principales manifestaciones europeas.


El golpe de Estado fracasado en Turquía y la creciente desestabilización de Medio Oriente, donde la violencia es el modo casi único de resolución de los conflictos. La intervención de todas las potencias en el escenario más caliente del mundo, incluidas Rusia y China, en defensa de sus intereses nacionales. La terrible y silenciada guerra en Yemen, donde Arabia Saudita perpetra crímenes de lesa humanidad sin que Occidente levante la voz.


Triunfo de Donald Trump y viraje antichino en Washington, con grandes posibilidades de que se produzca un conflicto mayor en el Mar del Sur de China, escenario estratégico donde transcurre la mayor parte del comercio exterior de la potencia asiática y navegan los grandes barcos que le suministran petróleo. La ventaja del triunfo de Trump es que impide ocultar la decadencia estratégica y la debacle moral de la superpotencia.


En América Latina, 2016 fue el año en que las derechas se hicieron con el gobierno en dos países claves: Argentina y Brasil. La paz en Colombia es asignatura pendiente, toda vez que la firma del acuerdo entre el gobierno y las FARC no impide que los militantes sociales sigan siendo asesinados, superando con mucho el centenar de muertos en los años recientes. En Venezuela se cruzan la voluntad destituyente de la oposición con la incapacidad del gobierno de estabilizar el país.


El giro conservador es apenas coyuntural. Lo fundamental es que los gobiernos pierden legitimidad y la estabilidad se evapora a velocidades impensables años atrás. Crisis de legitimidad que se ven agravadas ante la persistencia de crisis económicas y el aumento de la ya gigantesca desigualdad.


En cada uno de estos escenarios los sectores populares son los más afectados. Sin embargo, estamos apenas ante la primera parte de la tormenta que, fuera de dudas, se profundizará en los próximos años. Quisiera comentar tres aspectos de esta tempestad que puede enterrar el capitalismo, pero que se cierne también como una terrible amenaza sobre los pueblos.


La primera es que estamos ante una tormenta sistémica, que no es coyuntural. No es una crisis que será superada con la introducción de algunos cambios para que todo vuelva a la normalidad. Por lo tanto, las soluciones serán sistémicas o todo seguirá igual. El modelo extractivo/cuarta guerra mundial ha erosionado a los estados nación, ha desorganizado las sociedades, evaporado las autoridades y dislocado todas las variables del sistema mundo, incluidos los partidos de izquierda y los sindicatos.


Esto quiere decir que ya no podremos apoyarnos en las viejas instituciones legadas por un sistema mundo también desarticulado, sino que debemos abocarnos a crear otras nuevas, capaces de sostenerse y navegar en este periodo de agudas tormentas. Como siempre sucede, las culturas políticas son muy resistentes a los cambios y se niegan a ser desplazadas por lo nuevo.


A su vez, lo nuevo es a menudo poco consistente o es considerado escasamente útil por las viejas culturas necróticas; pero este desencuentro es inevitable, forma parte de la tormenta en curso y no habrá de ceder por un buen tiempo. Por lo tanto, habrá que tener mucha paciencia para no responder con crispación a las provocaciones.


La segunda cuestión es una pregunta: ¿quién nos va a proteger ahora que los estados y las instituciones del sistema mundo son incapaces de hacerlo? Es una interrogante que se formuló hace dos décadas Immanuel Wallerstein y mucho se ha avanzado en esa dirección, aunque aún es insuficiente. La respuesta es: nosotros y nosotras, con nuestras propias fuerzas, siempre que estemos organizados. O sea, en colectivo.


En este sentido, deberíamos reflexionar sobre los derechos humanos. Ningún estado, ninguna institución, ningún gobierno va a defender la vida de los de abajo. O porque no quieren o porque no pueden. O por ambas cuestiones a la vez. En México, por ejemplo, los familiares y amigos de los 43 de Ayotzinapa saben que no se hará justicia. El razonamiento es bien sencillo. Si fue el Estado el responsable de las desapariciones, no puede ser ese mismo Estado el que haga justicia. Hacer justicia es superar las causas de la política de genocidio. O sea, poner fin a la cuarta guerra mundial/acumulación por despojo.


La tercera cuestión radica en el cómo. En los caminos que vamos a emprender para superar esta tormenta. Es, por tanto, una cuestión de largo aliento, estratégica o como se quiera denominar. Pero las estrategias no se inventan. Se trata de sistematizar lo que hacen los pueblos para sobrevivir.


Lo que vemos es un doble trabajo consistente en resistir y crear, en defenderse de los jinetes de la muerte y en recrear y reproducir la vida. No es algo novedoso, sino el sentido común de los pueblos a lo largo y ancho del mundo. Desde Rojava hasta Chiapas, pasando por donde se pueda imaginar, se resiste y se crea o, si se prefiere, se resiste creando con base en la organización colectiva.


La autonomía es, por lo tanto, un imperativo de las circunstancias, no una mera opción de tal o cual corriente ideológica. Si no somos autónomos, no podremos construir ni resistir. Hoy más que nunca, la vida es sinónimo de autonomía.

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Sábado, 19 Noviembre 2016 16:20

Una historia para tratar de entender

Una historia para tratar de entender

A la Sexta nacional e internacional:


A quienes simpatizan y apoyan la lucha de los pueblos originarios:


A quienes son anticapitalistas:


Compañeras, compañeros, compañeroas:


Hermanas y hermanos:


Este extenso texto lo hicimos conjuntamente con el Subcomandante Insurgente Moisés, vocero y actual jefe del EZLN, y consultando unos detalles con algunas de las Comandantas y Comandantes de la delegación zapatista que asistió a la primera etapa del V congreso del Congreso Nacional Indígena.


Aunque en ésta, como en otras ocasiones, me toca a mí la redacción, es el Subcomandante Insurgente Moisés quien lee, agrega o quita, aprueba o rechaza no sólo este texto, sino todos los que aparecen a la luz pública como auténticos del EZLN. No pocas veces, a lo largo de estos escritos, usaré el primer pronombre del singular. La razón de esto se entenderá más adelante. Aunque la destinataria principal de estas líneas es la Sexta, hemos decidido ampliar su destino a quienes, sin ser ni estar con nosotras, nosotros, tienen idénticas inquietudes y parecido empeño. Va pues:

 


TAMPOCO NUESTRAS PESADILLAS


Hace algunos años, la creatividad y el ingenio de algún colectivo de la Sexta produjo una frase que, al paso del tiempo, fue adjudicada al zapatismo. Bien saben que estamos en contra del copyright, pero no solemos adjudicarnos ni palabras ni acciones que no son nuestras. Sin embargo, aunque no de nuestra autoría, la sentencia sí refleja en parte nuestro sentir como zapatistas que somos.


Enarbolada por la Sexta contra quienes, con chantajes burdos y amenazas, atacaban (como ahora) al escepticismo frente al “poder” de las urnas electorales institucionales, la frase va más allá y define los límites y carencias de una forma de lucha, la electoral:


“Nuestros sueños no caben en sus urnas”, se decía y se dice.


Nosotros, nosotras, como zapatistas que somos la suscribimos entonces... y ahora. Tiene la virtud de decir mucho con pocas palabras (un arte ahora olvidado). Pero, desde este lado del pasamontaña, desde nuestro ser lo que somos, agregamos: “tampoco nuestras pesadillas”.


Cierto, pudimos haber puesto “y tampoco [email protected] [email protected]”, pero resulta que, en estos tiempos aciagos, el dolor se ha extendido aún más allá. Ya no sólo es la muerte natural la responsable de alejarnos de quienes nos hacen falta hoy; como, en nuestro caso, del subteniente insurgente de infantería Hernán-Omar (parte nuestra desde antes del alzamiento, y arrebatado por el cáncer de nuestro lado y del de su compañera e hijo –a quienes abrazamos especialmente en este primer cumpleaños sin él–).


Ahora son, y en forma creciente, los asesinatos, las desapariciones, las cárceles, los secuestros.


Si usted es pobre es vulnerable, si usted es mujer es todavía más vulnerable. Como si el sistema no se conformara con agredirla por lo que es, y se diera a la macabra tarea de eliminarla. Es decir, ya no sólo es objeto de acoso y violencia sexual. ¿Qué ha pasado en este sistema que vuelve “natural” y hasta “lógico” (“sí, ellas se lo buscaron”, dice la sociedad entera) ya no sólo la violación, también el secuestro, la desaparición y el asesinato de mujeres? Sí, mujeres. La democratización del odio de género iguala edades, razas, colores, estaturas, pesos, credos, ideologías, militancias o no; todas las diferencias, menos las de clase, diluidas en una falta mayor: ser mujer.


Y vaya usted agregando potencias según su diferencia: color, estatura, peso, indígena, afrodescendiente, niña, niño, [email protected], joven, gay, lesbiana, transgénero, su modo suyo de usted, cualquiera que sea. Sí, un sistema empeñado ya no sólo en segregar y despreciar las diferencias, ahora decidido a eliminarlas por completo. Y no sólo exterminarlas, ahora haciéndolo con toda la crueldad de que es capaz una modernidad. Sigue la muerte matando, pero ahora con mayor sadismo.


Entonces, lo que queremos decir es que no sólo nos faltan las muertas y los muertos, también [email protected] [email protected] (y con la arroba incluimos no sólo al masculino y al femenino, también a todo lo que rebasa la falsa dicotomía de género), [email protected] [email protected], [email protected] [email protected].


¿Cuántos de los ausentes de Ayotzinapa caben en cuántas urnas? ¿En qué proyecto partidario se encuentran?


¿Cuál logotipo institucional es el que se cruza pensando en quienes nos faltan?


¿Y si ni siquiera hay la certeza de que murieron? ¿Y si no sólo es la ausencia la que duele, sino que también se agregan la incertidumbre y la angustia (¿comió?, ¿tiene frío?, ¿se enfermó?, ¿ha dormido lo suficiente?, ¿alguien lo consuela?, ¿sabe que aún le busco, que siempre le buscaré?)?


¿En qué aspiración a un cargo, un puesto, un gobierno, caben las mujeres agredidas, desaparecidas, asesinadas por todo el espectro ideológico?


¿A cuántas boletas electorales equivalen los infantes asesinados, por el Partido Acción Nacional, en la guardería ABC?


¿Por quién votan los exterminados, por el Partido Revolucionario Institucional y sus réplicas mal disimuladas, en toda la extensión de las geografías y calendarios del México de abajo?


¿En cuál conteo de votos aparecen los perseguidos, por el Partido de la Revolución Democrática, acusados del delito de ser jóvenes?


¿En cuál partido político se representan las diferencias sexuales perseguidas en público y en privado, para las que hay como condena el infierno en vida y en muerte?


¿Cuáles son los partidos políticos institucionales cuyos logos y consignas manchan los muros que deben saltar miles de migrantes, hombres, mujeres y niños para caer en manos de gobernantes-criminales-empresarios de la trata de personas?


Y se podrán encontrar ejemplos en crónicas, blogs, reportajes, notas periodísticas, artículos de opinión, hashtags, etc., pero siempre quedará la certeza de que son más los hechos criminales que no alcanzan siquiera una mención pública.


¿Dónde está la casilla electoral para que ahí se exprese la explotación, la represión, el despojo y el desprecio a los pueblos originarios?


¿En cuál urna se depositan los dolores y las rabias de ...

el Yaqui,

el Kumiai,
el Mayo,
el Cucapá,
el Tohono O´odham,
el Raramuri,
el Kikapú,
el Pame,
el Totonaca,
el Popoluca,
el Nahua,
el Maya Peninsular,
el Binizáa,
el Mixteco,
el Hñähñü,
el Totonaca,
el Mazateco,
el Purépecha,
el Mixe,
el Chinanteco,
el Mazahua,
el Me´phaa,
el Téenek,
el Rarámuri,
el Chontal,
el Amuzgo,
el Ópata,
el Solteco,
el Chatino,
el Papabuco,
el Triqui,
el Cora,
el Cuicateco,
el Mame,

el Huave,
el Tepehuano,
el Matlatzinca,
el Chichimeca,
el Guarijío,
el Chuj,
el Jacalteco,
el Lacandón,
el Comca´ac,
el Wixárika,
el Kanjobal,
el Chontal,
el Chocho,
el Tacuate,
el Ocuilteco,
el Kekchí,
el Ixcateco,
el Motocintleco,
el Quiché,
el Kakchiquel,
el Paipai,
el Pápago,
el Cochimí,
el Ixil,
el Kiliwa,
el Aguacateco,
el Mame,
el Chol,
el Tzotzil,
el Zoque,
el Tojolabal,
el Tzeltal?


¿Dónde cabe todo eso?


¿Y cuándo obtuvieron su registro legal la dictadura del terror y su lógica perversa invadiendo todo y reajustando los criterios?


Tuve suerte, dice cualquier mujer u hombre asaltado en la calle, en su casa, en el trabajo, en el transporte, no me dispararon-acuchillaron.


Tuve suerte, dice la mujer golpeada y violada, no me secuestraron.


Tuve suerte, dice el infante sometido a la prostitución, no me quemaron vivo.


Tuve suerte, dice el gay, la lesbiana, el transexual, loa otroa con los huesos rotos y la piel lacerada, no me asesinaron.


Tuve suerte, dice el obrero, la empleada, el trabajador sometido a más horas de trabajo y menor salario, no me despidieron.


Tuve suerte, dice el líder social torturado, no me desaparecieron.


Tuve suerte, dice el joven estudiante asesinado y tirado en una calle, mi familia ya no tendrá que buscarme.


Tuve suerte, dice el pueblo originario despojado, no me exterminaron.


Y más:


¿Qué encuesta toma nota de la destrucción de la Tierra? ¿Por quién votan las aguas contaminadas, las especies animales acorraladas hasta la extinción, la tierra estéril, el aire sucio? ¿Dónde se deposita la boleta de un mundo agonizante?


Entonces tienen razón: “nuestros sueños no caben en sus urnas”.


Pero tampoco nuestras pesadillas.


Cada quien puede ser responsable de sus sueños. Falta pedirle cuentas a quien es el responsable de nuestras pesadillas. Falta lo que falta...

 

 

UN “SÍ”, VARIOS “NO”


Sí, la propuesta inicial y original es nuestra, del ezetaelene. Nosotras, nosotros, se la hicimos saber a las delegadas y delegados al Quinto Congreso del Congreso Nacional Indígena. Esto sucedió los días 9, 10, 11 y 13 de octubre del año 2016, en la sede del CIDECI-Unitierra, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México. En esas fechas hubo delegadas y delegados de colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos originarios de las lenguas amuzgo, binni-zaá, chinanteco, chol, coca, náyeri, cuicateco, kumiai, lacandón, matlazinca, maya, mayo, mazahua, mazateco, mixe, mixteco, nahua, ñahñu, ñathô, popoluca, purépecha, rarámuri, tlapaneco, tojolabal, totonaco, triqui, tzeltal, tzotzil, wixárika, yaqui, zoque, y chontal. El día 13 de octubre del 2016, la plenaria de ese Quinto congreso del CNI decidió hacer suya la propuesta y someterla a una consulta entre quienes lo integran. El día 14 de octubre del 2016, en horas de la mañana, el CNI y el EZLN hicieron pública esa decisión en el documento llamado “Que retiemble en sus centros la tierra”.

No, ni el EZLN como organización, ni ninguna, ninguno de sus integrantes, va a participar por un “cargo de elección popular” en el proceso electoral del 2018.


No, el EZLN no se va a convertir en un partido político.


No, el EZLN no va a presentar a una mujer indígena zapatista como candidata a la presidencia de la República en el año del 2018.


No, el EZLN no “ha dado un giro” de los grados que sean, ni seguirá su lucha por la vía electoral institucional.


Entonces ¿el EZLN no va a postular a una indígena zapatista para presidenta de la República? ¿No van a participar directamente en las elecciones de 2018?


No.


¿Por qué no? ¿Por las armas?


No. Se equivocan rotundamente quienes piensen que es por eso: las zapatistas, los zapatistas tomamos las armas para servirnos de ellas, no para ser esclavizados por ellas.


Entonces, ¿porque el sistema político electoral institucional es corrupto, inequitativo, fraudulento e ilegítimo?


No. Aunque fuera diáfano, equitativo, justo y legítimo, las zapatistas, los zapatistas no participaríamos para alcanzar y ejercer el Poder desde un puesto, un cargo o un nombramiento institucional.


Pero, en determinadas circunstancias, por cuestiones estratégicas y/o tácticas, ¿no participarían directamente para ejercer un cargo?


No. Aunque “las masas” nos lo demanden; aunque la “coyuntura histórica” necesite de nuestra “participación”; aunque lo exijan “la Patria”, “la Nación”, “el Pueblo”, “el Proletariado” (ok, eso ya está muy demodé), o cualquiera que sea el concepto concreto o abstracto (tras el cual se esconde, o no, la ambición personal, familiar, de grupo o de clase) que se enarbole como pretexto; aunque la coyuntura, la confluencia de los astros, las profecías, el índice bursátil, el manual de materialismo histórico, el Popol Vuh, las encuestas, el esoterismo, “el análisis concreto de la realidad concreta”, el etcétera conveniente.


¿Por qué?


Porque el EZLN no lucha para tomar el Poder.

 

¿Ustedes creen que antes no nos han ofrecido eso y más? ¿Que no nos han ofrecido cargos, prebendas, puestos, embajadas, consulados, viajes al extranjero con “todo incluido”, además de los presupuestos que vienen adjuntos? ¿Creen que no nos han ofrecido convertirnos en un partido político institucional, o ingresar a alguno de los ya existentes, o a los que se formarán, y “gozar de las prerrogativas de ley” (así dicen)?


¿Aceptamos? No.


Y no nos ofendemos, entendemos que la ambición, o la falta de imaginación, o la cortedad de miras, o la ausencia de conocimientos (y, claro, el no saber leer), lleven a más de uno a urgirse a sí mismo el entrar a un partido político institucional, luego salirse y pasar a otro, luego salirse y formar otro, luego lo que siga. Entendemos que, a más de uno, una, todavía le funcione la coartada de “cambiar el sistema desde adentro”. A nosotras, nosotros, no.


Pero, en el caso de la dirección y tropa zapatista, no sólo es frente al Poder institucional nuestra negativa, también frente a las formas y procesos autonómicos que las comunidades crean y profundizan día con día.


Por ejemplo: ningún insurgente o insurgenta, sea de la comandancia o sea de tropa; ni ninguna comandanta o comandante del CCRI pueden siquiera ser autoridades en comunidad, ni en municipio autónomo, ni en las diferentes instancias organizativas autónomas. No pueden ser consejas ni consejos autónomos, ni juntas de buen gobierno, ni comisiones, ni ninguna de las responsabilidades que se designan por asamblea, creadas o por crear en la construcción de nuestra autonomía, es decir, de nuestra libertad.


Nuestro trabajo, nuestra tarea como ezetaelene es servir a nuestras comunidades, acompañarlas, apoyarlas, no mandarlas. Apoyarlas, sí. A veces lo logramos. Y sí, cierto, a veces estorbamos, pero entonces son los pueblos zapatistas quienes nos dan un zape (o varios, según) para que corrijamos.

 

Todo esto no necesitaría ser aclarado y reafirmado si se hubiera hecho una lectura atenta del texto titulado “Que retiemble en sus centros la tierra”, hecho público la mañana del 14 de octubre del 2016.


No, no participamos en la redacción del pronunciamiento. El texto lo hizo la comisión provisional nombrada por la asamblea del CNI y nos lo dieron a conocer. No le pusimos ni le quitamos ni una coma, ni un punto. Tal y como lo escribieron las delegadas y delegados del CNI, así lo hicimos nuestro.


Pero, como está visto, el analfabetismo funcional no reconoce fronteras ideológicas ni signos partidarios, pues de todo el espectro político han surgido algunas expresiones, valoraciones y opiniones que se debaten entre el racismo y la estupidez. Sí, hemos visto a parte de la intelectualidad de la izquierda institucional, y alguna marginal, coincidir con el paladín panista “del feminismo”, “la honradez”, “la honestidad”, “la inclusión” y “la tolerancia”: Diego Fernández de Cevallos, quien ahora se dedica, junto a la versión esotérica de “La Ley y el Orden”, Antonio Lozano Gracia, a esconder a ¿ex? gobernadores en fuga. ¿Alguien olvida a La Calderona aplaudiendo a rabiar cuando el referido Fernández de Cevallos, siendo candidato presidencial en 1994, llamaba a las mujeres con el “cariñoso” nombre de “el viejerío”, y a los campesinos les decía “los calzonudos”? ¿Es La Calderona el símbolo del empoderamiento de las mujeres de arriba o una simple prestanombres de un psicópata insatisfecho? ¿Todavía engaña a alguien el que se presente con su nombre de “soltera”?


Como les contaremos más adelante, las delegadas y delegados del CNI al V congreso, advertían que el profundo racismo que hay en la sociedad mexicana era un obstáculo para llevar adelante la iniciativa.


Nosotros les dijimos que no era sólo racismo. Hay también, en la clase política mexicana, un profundo desprecio. Para ella, los pueblos originarios ni siquiera son ya un estorbo, un mueble viejo que hay que arrojar al pasado adornándolo con citas del Popol Vuh, bordados multicolores y muñequitos de ocasión. La política de arriba ve a través de los indígenas, como si fueran las cuentas de vidrio olvidadas por algún conquistador, o los restos anacrónicos de un pasado atrapado en códices, libros y conferencias “magistrales”. Para la política institucional los pueblos originarios no existen, y cuando “reaparecen” (así dicen), entonces es una sucia maniobra de una mente perversa y todo poderosa. Después de 524 años sólo conciben al indígena como incapaz, tonto, ignorante. Si los originarios hacen algo, es porque alguien los manipula; si piensan lo que sea, es porque alguien los mal orienta. Para los políticos de arriba de todo el espectro ideológico, siempre habrá “un extraño enemigo” detrás de los pueblos indígenas.


El mundo de la política institucional no es sólo increíblemente cerrado y compacto, no. También es donde reina la “popularidad” sobre la racionalidad, la bestialidad sobre la inteligencia, y la desvergüenza sobre un mínimo de decencia.


De que los medios de paga trampeen la información para convertirla en mercancía, vaya y pase. De todas formas, de algo tienen que comer los reporteros y es comprensible que, para ellos, venda más la “nota periodística” de que el EZLN va a participar en las elecciones con una mujer zapatista; en lugar de decir la verdad, a saber, que el CNI es quien va a decidir si participa o no con una delegada propia, y, dado el caso, contará con el apoyo del zapatismo.


Eso se entiende, la falta de información es también una mercancía. Los reporteros y redactores se ganaron el pan de cada día, ok (sí, de nada colegas, no, no hay por qué darlas, no, en serio, paso).


Pero que personas que se dicen cultas y pensantes, que se supone que saben leer y escribir, y tienen un mínimo de información, dan clases en centros de estudios superiores, son eméritos, cobran sin falta sus becas y sueldos, y viajan vendiendo “conocimiento”, no lean lo que el documento “Que retiemble en sus centros la tierra” dice claramente, y digan y escriban toda clase de boberías pues es, ¿cómo decirlo suavemente?... bueno, es de sinvergüenzas y charlatanes.


Como que los 140 caracteres y la casa de cristal plomado de los medios de comunicación, se convirtieron ya en un muro que niega la realidad, la expulsa y la declara ilegal. Todo lo que no quepa en un tuit no existe, se dicen y conforman. Y los medios de paga lo saben: “nadie va a leer con atención un documento de 6 cuartillas, así que hacemos un resumen de lo que sea y los “líderes de opinión” en las redes sociales lo darán por cierto”. Se presentan así una serie de barbaridades que, ya, precipitan una histeria de borrado que tal vez provocará que se colapse el inmenso reino del pájaro azul.


Cuánto será el desprecio que le merecen los pueblos originarios a estas personas, que ni siquiera les conceden existencia. Aunque el texto dice claramente “una mujer indígena delegada del CNI”, la magia de la estupidez borra “del CNI” y lo suplanta por “del EZLN”.


¿Después? Bueno, pues una cascada de posicionamientos, comentarios, opiniones, críticas, descalificaciones, likes y dislikes, pulgares arriba y abajo, y no pocos dedos medios levantados.


Cuando alguien, que sí se tomó la molestia de leer el texto original, tímidamente señala que la posible candidata sería del CNI y no del EZLN y que, ergo, el EZLN no es quien participa en las elecciones, le cae el mundo encima: “nah, todo es una burda manipulación del cara de trapo”.


Luego los que reclamaron, casi inmediatamente, que por qué no se “liberaba” (sí, así escribieron) primero Chiapas. Claro, como en Chiapas están los territorios de Yaquis, Kumiai, Rarámuris, Nahuas, Zapotecos, Mixtecos, Chinantecos, Totonacos, Popolucas, Mayas Peninsulares, Wixaritaris, por mencionar a algunos. A las primeras burlas, trataron de corregir y al menos, se pusieron a consultar en google quiénes rayos eran esos otros indígenas “manipulados por el cara de calcetín”, y se dieron cuenta de que no sobreviven en Chiapas (lo que, dicho sea de paso, implicaría que las habilidades manipuladoras del finado rebasan ya las fronteras de “las montañas del sureste mexicano”).


Después de consultar a compas abogados, le pregunté al Subcomandante Insurgente Moisés y no. No habrá demandas ante la CONAPRED (Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación) por violar el artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, ni ante los tribunales por divulgar información “inexacta o falsa” que causa “un agravio, ya sea político, económico, en el honor, vida privada y/o imagen”.


No, no sabemos si el Congreso Nacional Indígena (quien tiene en sus filas a no [email protected] especialistas en jurisprudencia) procederá a las demandas respectivas.
Tampoco sabemos si [email protected] [email protected], [email protected], [email protected] y quienes les pagan sueldos y becas procederán judicialmente en su contra por fraude (fraude: engaño, dar apariencia de verdad a lo que es mentira), según el artículo 386 del Código Penal Federal: “Comete el delito de fraude el que engañando a uno o aprovechándose del error en que éste se halla se hace ilícitamente de alguna cosa o alcanza un lucro indebido”.

 

Sin embargo, ha habido, hay, y habrá dudas y cuestionamientos legítimos y racionales (la inmensa mayoría provenientes de compas de la Sexta, pero no sólo). A esas dudas y cuestionamientos es que, en lo posible, trataremos de dar respuesta en este texto. Es seguro que nuestras palabras no serán suficientes. Todas las críticas, desde todo el espectro político e ideológico, hechas con un mínimo de racionalidad, respeto y con información verídica, las tomaremos en cuenta hasta donde nos toca.


Y aquí es necesario dejarles claro algo a [email protected]: la propuesta ya no está en manos del zapatismo. Desde el 13 de octubre del 2016, la propuesta dejó de ser sólo nuestra y se convirtió en conjunta en el Quinto Congreso del CNI.


Y más: desde el día en que inició la consulta del CNI, la aceptación, el rechazo y/o la modificación de la propuesta, corresponde única y exclusivamente a los colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos originarios organizados en el Congreso Nacional Indígena. Ya no al EZLN. El resultado de esa consulta y las decisiones conducentes, si las hubiere, se conocerán en la segunda etapa del Quinto Congreso, los días 29, 30 y 31 de diciembre del 2016 y el primero de enero del 2017, en Chiapas, México. O antes, si así lo decide el CNI.

 

Claro, usted se está preguntando por qué hicimos esa propuesta, si seguimos pensando como hemos dicho desde el inicio de nuestra lucha y ahora lo ratificamos. Bueno, ahora les platicamos.


Cuando el Subcomandante Insurgente Moisés me dijo que me tocaba explicarle a la Sexta, le pregunté cómo debía hacerlo. “Muy sencillo”, me respondió, “cuéntales lo que pasó”. Así que eso haré...

 

 

UNA PEQUEÑA Y CORTA GENEALOGÍA


No hemos podido precisar la fecha. Ambos coincidimos en que es entre los años 2013-2014. Aunque el finado Supmarcos no estaba difunto todavía, su muerte ya había sido decidida, el Subcomandante Insurgente Moisés ya tenía la jefatura del EZLN y los primeros avistamientos de la Hidra empezaban a hacerse más claros.

 

No sé allá, pero acá las ideas no surgen en un momento particular, ni tienen un autor o autora precisa. Nacen y luego se van moldeando, a veces alcanzan a convertirse en una propuesta, luego en una iniciativa. Otras, las más, se quedan en ideas solamente. Para pasar el límite entre idea y propuesta se necesitan meses, años, a veces décadas. Y, si eso ocurre, basta que la idea se concrete en la palabra de alguien para que empiece su accidentado caminar.


Tampoco surgió de una reunión exprofeso. Si me apuran, diré que comenzó una madrugada de café y tabaco. Analizábamos lo que los distintos puestos de vigía detectaban, y los cambios profundos que, aunque iniciados tiempo antes, ya se manifestaban en los pueblos y parajes zapatistas.


Yo digo que la idea empieza a andar por el Subcomandante Insurgente Moisés. Estoy casi seguro de que a mí no se me hubiera ocurrido algo tan descabellado y absurdo.


Como quiera que haya sido, fue hasta que el SubMoy la habló que nos pusimos a pensarla en serio, con el famoso método zapatista de ir vuelteando y vueltando, hasta llegar a donde queremos, es decir, hasta “el día después”.


Empezamos por el principio, es decir, por las dificultades y los obstáculos. Si unas y otros son suficientemente grandes como para que sean dignas de un desafío, entonces se pasa a la siguiente fase: lo que tiene en contra. Después, y sólo después, se analizan los pros, lo que tiene de bueno. Es decir, no se decide hasta no saber si vale la pena. O sea que primero va el qué, luego todo lo que va en contra y a favor del cómo, luego dónde y cuándo (el calendario y la geografía), y, ya al final del principio, quién.


Todo esto no es de una persona, sino que se va abriendo a colectivos cada vez mayores. Ahí se va “completando” a partir de las preguntas, primero de los comités “más viejos” (nos referimos a quienes tienen más antigüedad y conocen de primera mano nuestra historia), luego con los que se han ido incorporando al trabajo de dirección organizativa, luego quienes están ya como “suplentes” (es decir, los que van relevando a las jefas y jefes), por último, a quienes están en formación, [email protected][email protected]” (o sea los que se están preparando para hacer el trabajo). Aquí ya estoy hablando de cientos de cabezas, de pensamientos, del ir y venir de la palabra, del oído; hablo ya de un corazón colectivo que se va ensanchando, haciéndose más y más grande.


El siguiente paso tiene que ver con la respuesta a la pregunta “¿Quién lo va a hacer?”. Si corresponde a las autoridades autónomas, entonces la consulta pasa a ellas; si a las comunidades, entonces se hace una consulta general: a todas y todos. Si no le toca a ninguna de esas instancias, entonces se tiene que preguntar a quien lo va a hacer, a veces en forma indirecta, a veces directamente. Si ese “quién” responde afirmativamente, entonces se consulta con [email protected] para definir si sí se apoya y cómo.


En eso anduvimos 2 o 3 años al menos. Es decir, la idea iba y venía, pero sin pasar más allá. Después, me dijeron que hiciera un sondeo con gente cercana. Lo hice.
Tiempo después, amaneciendo este año del 2016, el subcomandante insurgente Moisés me llamó y me dijo: “Hay un trabajo, hay que hablarlo”.
El tono me provocó inquietud: la última vez que lo escuché, terminé muerto y renacido en una sola jornada, hará ya poco más de dos años. No obstante, acudí a la reunión.


Debió ser el primero de enero de este año del 2016, en el 22 aniversario del alzamiento. No había nadie más en la champa de la Comandancia General del EZLN que, desde hace ya más de 3 años, ocupa el SubMoy. El café estaba frío, pero había tabaco suficiente. Él me explicó a grandes rasgos, como suele hacer: como si estuviera pensando en voz alta. Expuso los contras, los pros, y esperó. Entendí que era mi turno. La idea, como ya expliqué, tenía tiempo madurándose, así que me limité a acotar los contras y añadir interrogantes a los pros. El “quién” nos rebasaba, y todo lo que no tiene que ver directamente con nosotros, nosotras, es un enigma. Cuando el SubMoy respondió a mi pregunta de “¿quién?”, con un lacónico “el cumpleañero” (es decir, el CNI, que cumpliría 20 años), lo inseguro se redujo: llevábamos 2 décadas de conocernos y el Congreso Nacional Indígena era la iniciativa más sólida desde que salimos a la luz pública: el CNI se había mantenido, con sus altibajos, leal a su esencia, y, aunque lejano su dolor de los medios de comunicación, representaba al sector más golpeado por la Hidra. Sin embargo, todo eso no hacía sino acrecentar las dudas.


“En realidad”, le dije, “no es posible saber qué va a pasar. Eso va a desatar varios nudos y, cierto, lo que de ahí resulte es, en el mejor de los casos, una incógnita. No sabemos si va a aceptar el Congreso Nacional Indígena, ni mucho menos si la Sexta va a entender. Y, bueno, los otros de allá arriba no piensan, reaccionan con el hígado, y van a romper cosas que tal vez sea imposible rearmar. Es muy arriesgado. Ahora mismo, mirando y analizando lo que hay afuera, te digo que es más probable que salga mal a que salga bien”.


El SubMoy dejó de lado la taza de café y encendió un cigarrillo. “Por eso, ahí es donde entras tú. Sabes bien que nuestro modo es prepararnos primero para que salga mal, recuerda cómo fue el alzamiento y todo lo que le ha seguido. Entonces si sale mal, necesitamos...”


Me precipité y lo interrumpí: “¿un plan alterno?”.


Se rió de buena gana y dijo: “No, necesitamos a quién echarle la culpa de que salió mal”.


A grandes rasgos, el Subcomandante Insurgente Moisés fue recordando pedazos de la película “La Ley de Herodes” y, cuando pensaba yo que se detendría en el discurso final del diputado Vargas (la historia de un mediocre que se hace criminal y luego gobernante, ¿les suena?), se refirió a la parte de “Hay una noticia buena y una mala”.


(Nota ociosa: “La Ley de Herodes” es un filme de Luis Estrada, con Martín Torres como ayudante de dirección, historia y guion de Jaime Sampietro, Fernando León, Vicente Leñero y el mismo Luis Estrada, fotografía de Norman Christianson, música de Santiago Ojeda, maquillaje de Alfredo Mora y Felipe Salazar. Junto con “El Infierno” -también de Luis Estrada, con el gran Joaquín Cosío en el reparto, con el papel del “Cochiloco”-, son las únicas películas que han logrado desplazar a las de Jean Claude Van Damme del “top” cinéfilo en las comunidades y los campamentos zapatistas).


Luego añadió: “necesitamos planear primero qué vamos a hacer con la noticia mala”.


No se necesitaba mucho para adivinar que la noticia mala era el fracaso de la iniciativa. Y no me refiero a que no tuviera éxito en sí, sino a que fuera rechazada por el CNI, quien, de aceptarla, se convertiría en el protagonista indiscutible de algo que habría de asombrar a México y al mundo.


El Subcomandante Insurgente Moisés fue avanzando en los detalles.


“Mira, lo primero que le va a preocupar al CNI es que los acusen de que traicionan su palabra, de que se van a meter a la mierda, que se van a desviar del camino, que están claudicando. O sea que ya se dejaron convencer por el sistema y que quieren la paga, o sea el Poder, mandar, ser como los otros. Que se rindieron, que se vendieron. Esas críticas, pues de por sí las van a tener, pero estoy seguro de que tienen la cabeza y el pensamiento para responder cabal. Pero el problema es que quién los va a escuchar. Los van a atacar muy fuerte y no les darán la oportunidad siquiera de defenderse.


Pero ahí les podemos echar la mano. Si nosotros, o sea tú, se pone para recibir las críticas y los ataques, entonces el CNI podrá ver no sólo quiénes saltan, también podrá ver puntos a favor y en contra que no se podrían ver hasta que se hace público. Todo eso les va a ayudar a decidir si sí o si no”.


Siguió hablando. Casi que hizo un retrato hablado de lo que ha pasado en las 4 últimas semanas. Dijo quién iba a decir qué, quién se iba a poner en contra y por qué, cuál iba a ser el pensamiento del Mandón, quiénes se iban a confundir, quiénes se iban a esperanzar, quiénes iban a extender sus alas de buitres, y quiénes iban a apoyar con todo porque iban a entender cabal lo que se ponía en juego.


Después de unas horas de preguntas y respuestas, le dije: “Pero para eso no es necesario que esté presente. Bastarán algunos comunicados, tal vez alguna entrevista. Los medios son así, pensarán que nada ha cambiado, que se puede hacer lo mismo. Los de arriba, bueno, son tan predecibles que hasta dan flojera. Saldrán con lo del protagonismo, la manipulación, el divisionismo. Eso sí, se concentrarán en una persona, en eso tienes razón. Pero, te repito, para eso no es necesario que asista. Es más, son tan cuadrados que sin siquiera decir nada, irán en contra de mí”.


“No”, dijo el SubMoy, “tienes que presentar la propuesta tú. No sólo porque si te ven ahí pensarán que es tu maña y la contra va a caer redondita, también y sobre todo porque los compas del CNI tienen que entender que no es algo que sólo tenga que ver con los pueblos indígenas. Es más grande, muy grande”.
Entonces, después de encender otro cigarrillo, agregó:


“Tan grande, o más, que el primero de enero de 1994”.


No era nada despreciable la aseveración, sobre todo viniendo de quien venía. El Subcomandante Insurgente Moisés no sólo es veterano de guerra, llegó al EZLN desde mucho antes del inicio de la guerra. El primero de enero de 1994 le tocó asumir el mando de un regimiento y tomar la plaza de la cabecera municipal de Las Margaritas, al mismo tiempo que cargaba el cuerpo ya sin vida del Subcomandante Insurgente Pedro. Años después, se encargó de las comunidades zapatistas. El 26 de octubre del 2010 fue ascendido al grado de Subcomandante Insurgente, el más alto en la jerarquía militar del EZLN. En el año de 2012, “el día del fin del mundo”, fue él quien organizó y coordinó la movilización silenciosa de más de 40 mil hombres, mujeres, niños y ancianos zapatistas que, en esa fecha, sorprendieron al mundo. El 14 de febrero del 2013, asumió la vocería y jefatura del zapatismo. Desde entonces, toda nuestra palabra pública, y cualquier iniciativa nacional o internacional, debe pasar por su aprobación.


Y tuvo y tiene razón: el empeño es tan, pero tan terrible y maravilloso, que podría ser más grande que aquel primero de enero del año 1994 que nos marcó indeleblemente.


“Aunque el CNI rechace la propuesta, con sólo ponerse a pensar, a discutir, a dialogar, ya no será igual, porque se pasará del “esto nos hacen” a “vamos a hacer algo”, y eso ya lleva a otro pensamiento”, siguió diciendo el Subcomandante Insurgente Moisés.


“Y no estarán solos ni solas”, dijo casi al final, “además de nosotras y nosotros, tendrán de su lado las artes y las ciencias”.


Antes de retirarme, le pregunté por qué el Congreso Nacional Indígena. El Subcomandante Insurgente Moisés se levantó para acompañarme a la salida y me respondió:


“Porque son los únicos que pueden hacer lo que nosotros no podemos”.


Luego pasó lo que pasó. El magisterio democrático refrendó su rebeldía, los pueblos originarios siguieron padeciendo golpes, despojos y desprecios, la Hidra siguió devorando mundos, y el CompArte estalló en colores, sonidos, formas y movimientos que no fueron sino el preludio de lo que vendría después: un temblor terrible y maravilloso.


Todavía la víspera le pregunté al Subcomandante Insurgente Moisés si había algún cambio. “De por sí como dijimos, prepárate para salir”, me respondió sin añadir más.


Llegamos el día 9 de octubre al CIDECI, cuando la tarde ya colgaba sus ropas manchadas en árboles y casas. Más tarde, cuando la noche ya era ama y señora del calendario y de la geografía, las delegaciones del CNI llegaron espaciadas. No era corto el camino que debían recorrer para llegar.


Habíamos seguido con atención todos y cada uno de los procesos en el seno del CNI, su palabra pública y privada. El CNI es el único espacio donde los originarios pueden hacerse escuchar. Sabíamos ya que, a la cuenta de asesinados, desaparecidos, encarcelados, golpeados, se sumarían ahora los cadáveres de territorios enteros.


“Cuando un territorio de un pueblo, nación, tribu o barrio originario es despojado o destruido”, decía el Tata Grande, Juan Chávez Alonso, un indígena purépecha que fue maestro y guía del CNI y del EZLN, “entonces mueren con él los originarios que tiene en él raíz y casa. Y cuando muere un pueblo originario, un mundo se apaga”.


Sabíamos ya entonces que en las mesas de trabajo y las relatorías de ese congreso habría menos mundos. No eran pocos los que llegarían a despedirse, aunque no lo supieran todavía.


“Hay que empezar ya”, me dijo el Subcomandante Insurgente Moisés, “hay que compartir la carga”...

 

 

NACE UNA PROPUESTA


El día 9 de octubre del 2016, ya noche, pedimos unas primeras reuniones con quienes iban llegando. Nos reunimos en un apartado de las instalaciones del CIDECI-Unitierra. La delegación zapatista se sentó frente a las delegadas y delegados del CNI que estaban llegando. Permitan que les hable un poco de la delegación zapatista: eran 34, 17 mujeres y 17 varones; de [email protected], sólo 7 eran de “[email protected] [email protected]”; el resto, 27, eran comandantas y comandantes que eran niñas y jóvenes cuando nos alzamos el primero de enero de 1994.


Saludamos con un apretón de manos. [email protected] se sentaron, menos el Subcomandante Insurgente Moisés y yo. Él me hizo una señal.


Empecé a hablar, tratando de recordar todo lo que habíamos hablado antes, explicando lo que, palabras más, palabras menos, habría de repetir al día siguiente, 10 de octubre, en la plenaria cerrada, y luego en la plenaria abierta del 13 de octubre:


“Pensamos que tenemos que tomar una decisión como CNI y EZLN. Tenemos que decidir si este Quinto Congreso es como otras reuniones, donde decimos nuestros dolores, platicamos de nuestras resistencias, nos quejamos, maldecimos al sistema, declaramos que no nos vamos a rendir, y nos vamos cada quien a su tierra a seguir llevando la cuenta de agresiones, despojos, injusticias, muertes.


Nuestro dolor cada vez llega a menos personas. Nuestras muertes no encuentran eco como antes. Y no es que la gente de afuera se haya hecho cínica o apática. Es que la guerra que padecemos desde hace tiempo como pueblos originarios, ya les llegó, ya está en sus calles, en sus casas, en sus escuelas, en sus lugares de trabajo. Nuestros dolores son ya uno más entre muchos otros. Y, aunque el dolor se extiende y se hace más hondo, estamos más solos que nunca antes. Cada vez vamos a ser menos.


Pronto el CNI no podrá reunirse porque no se pueda salir de sus territorios, sea por la paga, sea por el mal gobierno, sea por las empresas, sea por la delincuencia, sea porque la muerte natural o la muerte mala lo impidan. En un tiempo más estaremos hablando sólo entre nosotros mismos, sabiendo ya lo que vamos a decir.


Ustedes, delegadas y delegados al CNI, están aquí porque los mandataron, porque sus pueblos, naciones, tribus y barrios buscan apoyo, palabra y oído que les alivie y conforte. Vienen a hablar y a escuchar. Ustedes se deben a sus pueblos, a nadie más. Todo está muy mal y, ustedes y nosotros los sabemos, se va a poner peor. Tienen que hacer algo.”


Les conté entonces una anécdota sucedida al finado Supmarcos cuando la otra campaña, hace 10 años.


Contó él que, en una nación originaria en el noroeste de México, se reunió con un jefe indígena. Como en otras veces, el finado fue criticado porque el dicho jefe había recibido antes a gobiernos institucionales. El finado dijo que a él no lo habían mandado a juzgar y a condenar o absolver, sino que debía escuchar porque un día se iba a necesitar. El jefe indígena lo recibió por aparte y en privado.


Le dijo el jefe al finado: “Sé bien que no querían que te reunieras conmigo, que te presionaron para que no estuvieras aquí. A mí también me presionaron para que no te recibiera. No sé por qué estás aquí. Me imagino que quienes te mandaron así te dijeron, que nos vieras y escucharas. No lo sé. Pero te voy a decir por qué te recibí. Yo he recibido a los gobiernos. Han venido de todos los colores y de todos los tamaños. Llegan, se toman su foto, dicen unas palabras, se van, no vuelven. Yo los he recibido porque mis anteriores me dijeron que mi deber era ver que mi gente, mi pueblo, no muriera, que sobreviviera. Por eso los recibí a ésos, por eso te recibo a ti. No creo que me traigas ni consejos ni enseñanzas, aunque es bueno que no busques foto y escuches en lugar de hablar. A ésos los recibí porque pienso que así mi pueblo sobrevive un tiempo más y no muere. Por eso te recibo a ti, porque creo que algo se verá de lo que somos y esa mirada, aunque sólo por poco tiempo, ayudará a mi pueblo a sobrevivir.” El finado anotó todo en su cuaderno, por eso tenía cabal las palabras del jefe indígena.


Después de esas palabras, el jefe quedó callado. El finado pidió entonces permiso para hablarle. El jefe le concedió la palabra. El finado dijo, palabras más, palabras menos (no las anotó en el cuaderno porque no podía hablar y apuntar al mismo tiempo): “Gracias por recibirme. Sólo tengo una pregunta: ¿no le preocupa haberse equivocado, es decir, que el recibir a los gobiernos o a mí, no le haya ayudado a su pueblo a no morir y sea juzgado como un mal jefe?”


El jefe indígena esperó a ver si era toda la pregunta, luego respondió: “A mí sólo me puede juzgar mi propio pueblo. Si mi pueblo me condena por eso que hice y hago, quiere decir que no me equivoqué. Porque para que me juzgue y condene, mi pueblo tiene que haber sobrevivido. Así que habré cumplido mi deber y daré buenas cuentas a los muertos, aunque los vivos me condenen”.


Aquí termina la anécdota del difunto. Seguí hablando:


“Por eso ustedes tienen que tener claro a quién le deben. Al EZLN no le deben nada. Tampoco a la Sexta. A nadie que no sean sus propios pueblos, a quienes representan, le deben nada. Tienen que hacer algo, porque pronto para muchos no habrá nada y será demasiado tarde.”


Les dijimos que tenían que hacer algo, que su deber era para con sus barrios, tribus, naciones y pueblos originarios, para con sus colectivos y organizaciones.


Les dijimos que hicieran algo, lo que fuera; que, si lo veían necesario, se entraran en Morena (está en las grabaciones y lo pueden certificar las delegadas y delegados asistentes; fue la única vez que, por nuestra parte, se mencionó a quienes después, y antes que nadie, deslegitimaron y condenaron la propuesta, haciendo gala de estupidez, racismo, intolerancia, desprecio y franca esquizofrenia. Sí, la primera opción que el zapatismo le presentó al CNI fue apoyar al Partido Movimiento de Regeneración Nacional). O que entraran a cualquier otro partido político. O que hicieran su propio partido político.


Que en todo eso no los íbamos a seguir, pero íbamos a comprender por qué lo hacían y no tendrían, de parte nuestra, ni juicios ni condenas.


Les dijimos que si les estorbaba la Sexta, que la dejaran.


Que si les estorbaba el EZLN que cortaran la relación con nosotros.


No necesito decirles que, a cada una de esas opciones, las delegadas y delegados hacían gestos como de estarse espantando moscas impertinentes. Todas y todos se mantenían callados. Seguí:


“Hagan algo, eso u otra cosa.”


Aquí voltee a ver al Subcomandante Insurgente Moisés. Él hizo un gesto de que continuara:


“Nosotros les venimos a proponer otra cosa: estamos golpeados, con muertes, desapariciones, secuestros, encarcelamientos, despojos, injusticias, territorios enteros destruidos y otros en vías de extinción. Estamos acorralados, sin esperanzas, sin fuerzas, sin apoyos, débiles, agonizantes. Para los políticos y los medios, aunque sean de izquierda o progresistas, no existimos.


Así que nosotros, nosotras, zapatistas, pensamos que es el momento de pasar a la ofensiva. Llegó la hora del contra ataque. Y hay que empezar golpeando uno de los corazones del sistema: la política de arriba.


Por eso les proponemos que el CNI forme una Junta de Gobierno Indígena (así se llamaba en nuestra propuesta original; ya en asamblea, y a propuesta de una delegación indígena magonista de Oaxaca, pasó a llamarse “Concejo Indígena de Gobierno”), un colectivo, formado por delegados del CNI, que aspire a gobernar el país. Y que se presente a las elecciones presidenciales del 2018 con una mujer indígena del CNI como candidata independiente.”


No, ante esa propuesta las delegadas y delegados no hicieron como si se espantaran un insecto molesto, sino que francamente se enojaron. A algunos les molestó mucho (bueno, más bien se encabronaron). Otros más dijeron que como chiste era muy malo, que no les daba risa sino dolor de estómago. Pero la mayoría guardó silencio.


Debo decirles que, en el modo de los originarios, el silencio no significa acuerdo, convencimiento o falta de argumentos. Significa que escuchan y, ojo, piensan y analizan antes de hablar (sí, a más de [email protected] le haría mucho bien seguir ese método).


¿Por qué nos escucharon? Porque nos consideramos hermanos y hermanas. El respeto que nos tenemos mutuamente hizo que nos escucharan hasta el final.
Y entendieron que no era una ocurrencia, sino una idea que podría llegar a ser una propuesta. Y como tal empezaron a pensarla.


Después de un alargado silencio, alguien inició diciendo algo como: “estoy pensando que así podríamos reconstruir el CNI, que la iniciativa le daría otra vez visibilidad a los indígenas. Porque, hay que decirlo claro compas, no existimos para la clase política. Ya ni como objeto de limosna nos mencionan. Y creo que con esta propuesta no sólo podríamos encontrarnos con otros indígenas, también nos encontraríamos con mucha gente de abajo que está jodida. Hay mucho descontento en todo el país, y no hay alternativa para los indígenas, y tampoco para los que no son indígenas. Claro, la propuesta tiene varias cosas en contra que tenemos que analizar con seriedad”.


Alguien más tomó la palabra y mencionó dos contras: el racismo que hay en la sociedad mexicana; y que los iban a criticar y atacar por buscar el Poder. Ambos puntos en contra se repitieron en las valoraciones posteriores. No, ni en esa reunión, ni en las subsiguientes, nadie mencionó como punto en contra que se acusara de querer “dividir a la izquierda”.


Así fue como la idea empezó a dejar de ser sólo nuestra. Así es como el CNI empezó a pensarla y a hacerla suya. La palabra fue ensanchándose a más y más. Pronto, todas las delegaciones estaban pensando, opinando, valorando. La absurda idea empezaba a convertirse en una propuesta colectiva.


En la asamblea plenaria cerrada del día 10 de octubre y en las mesas de trabajo del día 11, la palabra iba y venía. Sin dejar de cumplir con el mandato que llevaban las delegaciones, el tema central dejó de ser la denuncia. La posibilidad de pasar a la ofensiva se convirtió en lo más importante. En las mesas de trabajo (fueron 4), a las que podían asistir como observadores, [email protected] compas de la Sexta, cuando se tocaba el tema, se movían nerviosos en sus asientos, se miraban [email protected] a [email protected] (no podían hablar, sólo escuchar), volteaban a ver a la delegación zapatista (nos habíamos repartido para cubrir las 4 mesas y tener así cabal el apunte de todas las denuncias y experiencias de las delegaciones del CNI). Más de [email protected] se salió con molestia manifiesta.


Un movimiento febril recorría reuniones grandes y pequeñas. Quienes podían, llamaron por teléfono a sus pueblos contándoles lo que se discutía, pidiendo opiniones, pareceres. Los pros y los contras eran analizados y discutidos. Se hacían listas de unos y otros. Se pesaban. Se buscaba la respuesta a una pregunta:

“¿Valdría la pena?”.


La idea había ya dejado de ser del EZLN. Era ya del Congreso Nacional Indígena. En el corazón colectivo de los pueblos originarios crecía el eco de las palabras iniciales del Subcomandante Insurgente Moisés, a nombre de todas y todos los zapatistas:


“Ahora es la hora del Congreso Nacional Indígena. Que a su paso retiemble en su centro la tierra. Que en su sueño se derroten el cinismo y la apatía. Que en su palabra se levante la de quien no tiene voz. Que en su mirada se ilumine la oscuridad. Que en su oído encuentre casa el dolor de quien se piensa solo. Que en su corazón encuentre consuelo y esperanza la desesperación. Que con su desafío se asombre de nuevo el mundo”



Pero faltaba lo que faltaba.


Además de valorar los pros y los contras, para el CNI tenía que quedar claro cuál era el papel del zapatismo en esa iniciativa.


Con la antelación debida, el Subcomandante Insurgente Moisés y el Comité Clandestino Revolucionario Indígena, habían organizado una pequeña fiesta para homenajear al cumpleañero, el Congreso Nacional Indígena, que ese día 12 de octubre del 2016 llegaba a los 20 años de ser casa, oído, palabra y eco de los pueblos originarios de México.


¿El lugar? El caracol de Oventik, en las montañas del sureste mexicano.


Se recibió a las delegaciones del CNI conforme a los protocolos zapatistas para invitados especiales. Claro, hubo un esfuerzo extra por honrar a esas visitas. No todos los días se podía recibir a nuestros familiares más cercanos, a quienes tienen en común con los pueblos zapatistas la sangre, el dolor, la rabia, la resistencia y la rebeldía. Es decir, la historia.


Al principio no entendí por qué el Subcomandante Insurgente Moisés había dispuesto el acomodo de las delegaciones de esa forma: en el templete principal acomodó a las delegaciones del CNI, y enfrente puso una pequeña tarima donde se colocó la dirección zapatista, encabezada por él mismo.


Yo pude ver todo porque me movía de un lado a otro, tratando de convencer a las compañeras y compañeros del CNI que podían subirse a las bancas para ver mejor. “Es que traigo lodo en los zapatos y voy a manchar la banca”, argumentó una delegada. “Compañera”, le dije, “aquí lo que sobra es lodo, así que no tengas pena”.


El CNI nombró a una mujer indígena delegada para tomar la palabra en la ceremonia. Habló el Comandante David para dar la bienvenida. Luego habló la compañera del Congreso Nacional Indígena. Ella habló como se habla entre familiares: con el corazón en la mano. No voy a repetir sus palabras, ni las que luego el Subcomandante Insurgente Moisés dijo a nombre de todas y todos nosotras. Ya se iba a retirar la compañera del CNI cuando el Subcomandante Insurgente Moisés le pidió que se quedara.


Ahí quedó la compañera durante todo el acto, rodeada de la jefatura indígena zapatista, de frente a las delegaciones del Congreso Nacional Indígena.
Entonces entendí.


Yo miraba desde un costado, pero con la perspectiva visual de las delegaciones del CNI, quienes pudieron ver cómo una mujer, indígena como ellas y ellos, del Congreso Nacional Indígena como ellos y ellas, era acompañada por la máxima autoridad del EZLN, cubriéndola, protegiéndola, acompañándola, apoyándola, marcando lo que nos hacía diferentes, pero compañeras y compañeros.


Fue así como, con ese símbolo, el Subcomandante Insurgente Moisés respondió a la pregunta que rondaba a las delegaciones del CNI desde el primer día: “¿Qué lugar iba a tener el EZLN en la iniciativa si se aprobaba?”


Hubo después bailables, obras de teatro, canciones y poesías.


Al final del acto, una compañía miliciana zapatista presentó un comunicado completo sin decir una palabra.


¿Después? La comida: res y guajolote, a elegir, café y pozol. Luego se retiraron.


Al otro día, el 13 de octubre, fue la asamblea general resolutiva...

 

 

¿POR QUÉ?


El 13 de octubre inició con buenos augurios: una de las mesas de trabajo no había terminado y la apertura de la asamblea plenaria se fue retrasando. Después se inició con la presentación de las relatorías. Sí, una de las mesas no había terminado de transcribir. Siguió el retraso, como debe ser en cualquier decisión importante. Oh, lo sé. De balde lo decimos, si nosotros somos la actualización constante del software “la rebelión de los colgados”.


Por indicaciones del Subcomandante Insurgente Moisés, en las tres asambleas plenarias (la cerrada, la de inauguración y la de cierre) la delegación zapatista se sentó hasta atrás, al fondo del auditorio del CIDECI-Unitierra. Así quedaba claro de qué iba el asunto: era la hora del Congreso Nacional Indígena.


Cuando al fin se llegó al tema de “Propuestas para el fortalecimiento del CNI”, el Subcomandante Insurgente Moisés pidió la palabra para la delegación zapatista. Le fue concedida y el SubMoy pasó al frente. Inició sus palabras más o menos así:


“Me contaron una película, creo que se llama “La Ley de Herodes” (risas generales, menos mi mueca particular porque ya sabía lo que seguía). Entonces en esa película que me contaron hay una parte donde el Vargas dice: traigo una noticia buena y una mala (más risas generales, más muecas particulares). Entonces tenemos que ver cómo vamos a hacer con la noticia mala. O sea, a quién le vamos a echar la culpa de que salió mal. Entonces le voy a pedir al SupGaleano que pase a explicar la propuesta” (más risas generales, ya ninguna mueca particular).


Pasé al frente. Después de aclarar de que hacía con mucho gusto mi trabajo de “punching bag”, o de “plan alternativo”, y que para mí era un poderoso afrodisíaco el recibir críticas e insultos (bueno, lo dije en forma más prosaica, pero ése era el tenor), dije lo que tenía encomendado decir. Lo haré de forma sintética, puesto que ya son varias cuartillas y, si usted ya ha llegado hasta ésta, merece un poco de consideración. Además, ahora sabrá usted el por qué el ezetaelene hizo esa propuesta y por qué al CNI.


Primero insistimos en que nuestra propuesta original era la de una mujer indígena, delegada del CNI, de sangre indígena, que hablara su lengua y conociera su cultura. Y abrimos con esto porque lo referente a “una mujer” se había ido diluyendo en los conversatorios y mesas de trabajo. Primero pasaron a decir “la candidata o candidato”, luego “el candidato o candidata”, luego sólo “el candidato”.


Luego les recordamos que no se podía tomar una decisión ahí, en ese Quinto Congreso, porque era un compromiso desde su nacimiento, que el Congreso Nacional Indígena consultaba con quienes lo forman las propuestas que se presentaban en las reuniones. Los siete principios obligaban al CNI a consultarse a sí mismo, según el modo de cada quien.


Después les dijimos lo que creemos respecto a la iniciativa:


Que el Concejo Indígena de Gobierno debería estar formado por delegados y delegadas de todos los colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos originarios organizados en el Congreso Nacional Indígena.


Que no van a ganar porque el sistema electoral en México está hecho para beneficiar a los partidos políticos, no para la ciudadanía.


Que, si ganan, no se los van a reconocer, porque el fraude no es una anomalía del sistema electoral mexicano, es su columna vertebral, su esencia.


Que, si ganan y se los reconocen, no van a poder hacer nada trascendental, porque allá arriba no hay nada que hacer. Las cuestiones fundamentales de la maltrecha nación mexicana no se deciden ni en el poder ejecutivo, ni en las cámaras legislativas, ni en el poder judicial. El Mandón no tiene cargo visible y despacha en las catacumbas del Poder financiero internacional.


Y que, no a pesar de todo lo anterior, sino precisamente por todo lo anterior, podían y debían hacerlo.


Porque su acción iba a significar no sólo un testimonio de inconformidad, sino un desafío que seguramente encontraría eco en los muchos abajos que hay en México y en el mundo; que podría generarse un proceso de reorganización combativa no sólo de los pueblos originarios, también de obreros, campesinos, empleados, colonos, maestros, estudiantes, en fin, de toda esa gente cuyo silencio e inmovilidad no es sinónimo de apatía, sino de ausencia de convocatoria.


En respuesta a lo que se había dicho de que era imposible, que había mucho en contra, que no se iba a ganar, les respondimos que, si nos hubiéramos encontrado el 31 de diciembre del 1993 y les hubiéramos dicho que, en unas horas, nos íbamos a alzar en armas, declarar la guerra al mal gobierno y atacar los cuarteles de la policía y el ejército, también nos hubieran dicho que era imposible, que había mucho en contra, que no se iba a ganar.


Les dijimos que no importaba si ganaban o no la presidencia de la República, que lo que iba a importar era el desafío, la irreverencia, la insumisión, el quiebre total de la imagen del indígena objeto de la limosna y la lástima (imagen tan arraigada en la derecha y, quién lo dijera, también en la izquierda institucional del “cambio verdadero” y sus intelectuales orgánicos adictos al opio de las redes sociales), que su atrevimiento cimbraría al sistema político entero y que tendría ecos de esperanza no en uno, sino en muchos de los Méxicos de abajo... y del mundo.


Les dijimos que la iniciativa estaba a tiempo para que, con toda libertad y responsabilidad, decidieran hasta dónde la llevaban, qué tan lejos llegaban.
Les dijimos que podrían decidir en todo momento qué, porque era su paso, y que el destino que se marcaban rompería todos los esquemas, sobre todo los de quienes se creen y piensan vanguardia del cambio y la revolución.


Les dijimos que, si estaban dispuestos a desafiar a una sociedad racista, deberían ir más allá y desafiar también a un sistema patriarcal y machista (no es lo mismo, se lo pueden aclarar quienes militan en la lucha feminista).


Les dijimos que las comandantas zapatistas decían que ellas podían ver de apoyar a las compañeras que quedaran en el Concejo Indígena de Gobierno, y a la compañera que quedara como vocera y candidata, cuidando a sus hijos en comunidad. Que los cuidaríamos bien, como si fueran propios. Irían a la escuela autónoma para que no se retrasen en sus estudios, veríamos de que doctoras y doctores solidarios estuvieran pendientes de su salud. Y que, si tenían animalitos, pues también los íbamos a cuidar. Que las compañeras del CNI fueran sin pena a ese trabajo si así lo mandaba el acuerdo del CNI.


Les dijimos que no se preocuparan si no saben hablar bien español. Que el Peña Nieto tampoco sabe y ahí está.


Les dijimos que podíamos reorientar nuestra economía de resistencia y hacer un llamado a personas, colectivos y organizaciones de México y el mundo, para conseguir la paga para moverse a donde fuera necesario. Así podrían tener la libertad de renunciar a la paga económica institucional que el sistema da a las candidaturas independientes.


Les dijimos que no sólo pensábamos que podían gobernar nuestro país que se llama México, también podían gobernar el mundo entero.


Les dijimos que aprovecharan para hablar y escuchar a otros pueblos originarios, y a otros y otras que no son indígenas, pero que igual están sufriendo sin esperanza ni alternativa.


Les dijimos que había cosas que nosotras, nosotros como zapatistas podíamos hacer y el CNI no. Y que el CNI podía hacer cosas que nosotros, nosotras como zapatistas no podíamos hacer.


Les dijimos que ellas, ellos, el colectivo que se nombra Congreso Nacional Indígena, podía hacer lo que nadie más (incluyendo al zapatismo) podía hacer: unir. Porque un movimiento legítimo, como el de los pueblos originarios, puede y debe ser un punto de unión entre los diferentes pero iguales en empeño.


Pero no “unir” bajo una sigla, una jerarquía, una lista de siglas reales o suplantadas. No. Unir como punto de confluencia, ser el asidero donde las diferencias y rivalidades encuentran punto común, donde coinciden. La tierra, pues. Y para ello quién mejor que quienes son el color que son de la tierra.


Les dijimos que, en torno a ese Concejo y a esa mujer indígena, podía generarse un gran movimiento que cimbrara el sistema político entero.


Un movimiento donde confluyeran todos los abajos.


Un movimiento que haría retemblar en sus centros la tierra.


Sí, ya en plural, porque son muchos los mundos que en la tierra yacen y aguardan una buena sacudida para nacerse.


Les dijimos que tal vez, entonces, no importará si se juntan o no las firmas, si sale o no la paga para moverse, si se obtiene o no el registro de la candidata, si se presentan o no las otras candidaturas a debatir, si se participa o no en las elecciones, si se gana o no, si se reconoce o no el triunfo, si se puede o no algo hacer allá arriba.


Y no iba a importar porque serían otros los problemas, otras las preguntas, otras las respuestas.


Les dijimos que no les íbamos a heredar nuestras fobias y filias, que respetaríamos sus decisiones, sus pasos, sus caminos.


Les dijimos que, como zapatistas, seríamos una fuerza más entre las que seguramente habrían de sentirse convocadas por su desafío.


Y les dijimos lo más importante que habíamos ido a decirles: que estábamos dispuestos a apoyar con toda nuestra fuerza.


Que íbamos a apoyar con todo lo que tenemos, que, aunque poco, es lo que somos.

 

 



Siguieron las participaciones, todas ya en el sentido de hacer propia del CNI la propuesta. Alguno que otro pidiendo que ya se decidiera ahí mismo. La inmensa mayoría señalando que había que consultar.


La comisión relatora nos pasó una copia del proyecto de resolutivo.


Instintivamente tomé un lapicero para agregar comas, y puntos.


El Subcomandante Insurgente Moisés me detuvo y murmuró:


“No, ya esa palabra es de ellas y ellos. Es grande esa palabra, más grande que nosotros, nosotras, zapatistas. Como decía el finado: somos los más pequeños, nos toca hacernos a un lado y esperar...”

 

LA CONSULTA INTERNA ZAPATISTA


Podríamos darles los resultados y ya. Pero creemos que tal vez les ayude a entender, y entendernos, si les platicamos cómo fue el proceso.


Desde el día 15 de octubre del 2016, la delegación zapatista al Quinto Congreso del Congreso Nacional Indígena, junto con la CG-CCRI del EZLN, se dieron a la tarea de organizar la consulta interna para conocer la opinión y decisión de las bases de apoyo zapatistas sobre la propuesta central.


La consulta interna la hicimos en todas y cada una de las comunidades, colectivos, regiones y zonas zapatistas. También incluimos en la consulta a las compañeras, compañeros, hermanos y hermanas de la ciudad, que participan en diversos equipos de apoyo de la Comisión Sexta del EZLN. No se incluyó en la consulta a las tropas insurgentes zapatistas porque no es nuestro trabajo tomar ese tipo de decisiones.


La consulta la hicimos según nuestro modo, siguiendo una guía que realizó el Subcomandante Insurgente Moisés, la mañana del día 14 de octubre del 2016, antes de que se hiciera público el texto “Que retiemble en sus centros la tierra”:


1.- Información. – O sea que, en cada comunidad, colectivo, región y zona, primero se informó lo que se dijo en esos días del mes de octubre del 2016. Se informó de los dolores de nuestros hermanos pueblos del Congreso Nacional Indígena, de todas las maldades que les hacen por los capitalistas, que explotan, reprimen, desprecian y roban a los pueblos originarios, de cómo están matando pueblos enteros. Pero no sólo, también informamos de cómo se organizan y resisten contra esa política de muerte y destrucción. Para este informe usamos la relatoría que hizo la comisión provisional del CNI, el documento que se hizo que se llama “Que retiemble en sus centros la tierra”, y el resumen y los apuntes que tomó la delegación zapatista a esa primera etapa del Quinto Congreso del CNI.


Este punto es muy importante, porque es aquí donde convertimos a nuestras hermanas y hermanos, compañeros y compañeras, en oído y corazón para los dolores y resistencia de otros que son como nosotros en otras partes. Es muy importante y urgente este punto porque si no nos escuchamos entre nosotros, pues menos nos van a escuchar otras personas.


2.- La propuesta. – Se dijo y se explicó cuál es la propuesta: que el Congreso Nacional Indígena nombre un Concejo Indígena de Gobierno (que es como una Junta de Buen Gobierno, pero nacional o sea en todo México), formado por representantes mujeres y hombres de cada uno de los colectivos, organizaciones, barrios, tribus, naciones y pueblos que están organizados en el Congreso Nacional Indígena. O sea que este Concejo está formado por indígenas, y ellas y ellos son los que van a gobernar el país.


Ese Concejo Indígena de Gobierno es colectivo, o sea que no una persona manda, sino que entre todas y todos hacen sus acuerdos para gobernar. Ese Concejo Indígena de Gobierno no hace lo que se le ocurre, sino que toma en cuenta lo que dicen los pueblos de todo México, indígenas y no indígenas.


O sea que ese Concejo tiene los 7 principios del Mandar Obedeciendo: servir y no servirse; representar y no suplantar; construir y no destruir; obedecer y no mandar; proponer y no imponer; convencer y no vencer; bajar y no subir.


Ese Concejo Indígena de Gobierno tiene como voz a una mujer indígena del CNI (no del EZLN), o sea que tiene sangre indígena, que habla su lengua originaria y conoce su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI.


Esa mujer indígena del CNI es la que se presenta como candidata a la presidencia de México en 2018. Como no se puede que se ponen todos los nombres de quienes son del Concejo Indígena de Gobierno, porque puede haber confusión, entonces el nombre que se pone es el de la vocera del Concejo. No es que esa mujer indígena está en un partido político, sino que es candidata independiente. Así se dice cuando alguien está en una elección, pero no pertenece a un partido político.


Entonces, ese Concejo Indígena de Gobierno, junto con la mujer indígena del CNI, se ponen a recorrer todo lo que se pueda de México y el mundo para explicar cómo está la situación en que estamos por culpa del sistema capitalista, que explota, reprime, roba y desprecia a la gente de abajo, a los pobres del campo y de la ciudad, y que además ya está destruyendo la naturaleza o sea que está matando al mundo en que vivimos.


Ese Concejo Indígena de Gobierno va a tratar de hablar y escuchar a todos los indígenas de México mero en sus pueblos, regiones, zonas, estados, para convencerlos de que se organicen, de que no se dejen, de que resistan y de que se gobiernen ellos mismos, así como de por sí hacemos como zapatistas que somos, que nadie nos dice cómo o qué tenemos que hacer, sino que mismos pueblos deciden y mandan.


Ese Concejo Indígena de Gobierno también va a tratar de hablar y escuchar a quienes no son indígenas, pero que también son explotados, reprimidos, robados y despreciados en México y el mundo. Igual les va a llevar un mensaje de organización y lucha, de resistencia y rebeldía, según su modo de cada quien, según su calendario y su geografía.


Para que esa mujer indígena, delegada del CNI, sea reconocida como candidata por las leyes mexicanas tiene que juntar casi un millón de firmas de personas con credencial de elector. Si las junta y están cabal las firmas, entonces sí la reconocen como que es candidata independiente para presidenta de México, y se pone su nombre para que, en el año 2018, la gente vota o no, según su pensamiento de cada quien. Entonces se trata de que el Concejo Indígena de Gobierno y la vocera indígena, recorren México y donde haya personas mexicanas para conseguir las firmas para registrar. Luego otra vuelta de recorrido para que la apoyen y votan por la indígena del CNI.


Como zapatistas pensamos que, cuando hacen ese recorrido el Concejo Indígena de Gobierno y su vocera, van a conocer muchos dolores y rabias que hay en México y el mundo. Dolores y rabias de personas indígenas, pero también de personas que no son indígenas, pero que también sufren, pero resisten.


Entonces eso es lo que se quiere. No se busca que una mujer indígena del CNI sea presidenta, sino que lo que se quiere es llevar un mensaje de lucha y organización a los pobres del campo y de la ciudad de México y del mundo. No es que tomamos en cuenta de que, si se juntan las firmas o se gana la elección, es que sale bien. Sino que sale bien si se puede hablar y escuchar a quienes nadie habla ni escucha. Ahí vamos a ver si sale bien o no, si es que mucha gente va a agarrar fuerza y esperanza para organizarse, resistir y rebelarse.


¿Hasta dónde se llega? Es hasta donde lo decida el Congreso Nacional Indígena.


3 – Luego se dijeron y se explicaron los puntos en contra de esa propuesta. Por ejemplo:


.- nos van a criticar como zapatistas que somos, porque dijimos que no luchamos por el Poder y ya queremos tener el Poder.


.- nos van a criticar que traicionamos nuestra palabra que no queremos cargo.


.- nos van a criticar que hablamos mal de los partidos políticos pero que vamos a hacer igual que eso que criticamos.


.- nos van a acusar que estamos apoyando al partido PRI porque vamos a dividir los votos para la izquierda y así gana la derecha.


.- nos van a criticar de que las mujeres indígenas no tienen educación y no saben hablar la castilla.


.- nos van a despreciar que los indígenas no tenemos buen pensamiento para gobernar.


.- nos van a burlar mucho y a mal hablar de nosotras y nosotros como indígenas que somos.


(Ojo racistas y machistas: antes de que iniciaran sus ataques, los indígenas zapatistas ya sabíamos lo que iban a decir ustedes. Y eso que nosotras, nosotros, somos los tontos e ignorantes, y ustedes son los muy inteligentes y sabios).


En las asambleas participaron las compañeras y compañeros diciendo de otras cosas que pueden ser puntos en contra.


Por ejemplo, dijeron de la seguridad, que los gobiernos pueden hacer un ataque contra el Congreso Nacional Indígena y la candidata para que no gana; que los malos gobiernos pueden atacarnos a las comunidades zapatistas para que no apoyamos al CNI; que se hace trampa para que no avanza su lucha del CNI porque de por sí los malos gobiernos son mañosos y traicioneros; que se van a llegar los zopilotes políticos para ver qué sacan de ganancia individual de su lucha de los pueblos indígenas; que hay quien va a querer llevar la lucha de los pueblos indígenas por otro camino; y otras cosas.


4.- Luego se dijeron los puntos a favor de esa propuesta. Por ejemplo:


.- sirve para que la sociedad mexicana vuelva a ver y escuchar a los pueblos indios de México, que ahora ya ni los mencionan.


.- sirve para que se puede escuchar y hablar con indígenas de todo México que no están organizados y los están destruyendo por los malditos capitalistas.
.- sirve para que los indígenas vuelvan a tener orgullo y honor de ser indígenas, de su color, su lengua, su cultura, su arte, su historia.


.- sirve para que las mujeres indígenas se levanten con su propia voz y se organicen, así como se han levantado y organizado las mujeres zapatistas.


.- sirve para explicar a la gente de abajo de toda la destrucción y mal que están haciendo los malditos capitalistas.


.- sirve al Congreso Nacional Indígena para que se conoce cómo es su modo del CNI y más pueblos, naciones, tribus y barrios indígenas se entran en el CNI y se conocen entre sí como indígenas y ven sus dolores y sus fuerzas.


.- sirve como zapatistas que somos porque así podemos apoyar a nuestros hermanos y hermanas indígenas de otras partes, para que siguen su lucha y pueden vivir con libertad y dignidad.


.- sirve para los pueblos zapatistas porque así más gente conoce cómo es nuestra historia de lucha y cómo nos hemos organizado, y se animan.


.- sirve para los pueblos zapatistas porque así aprendemos a organizarnos ya no sólo para ayudarnos entre nosotros, sino que también organizarnos para apoyar a otros que luchan, como hicimos con los maestros democráticos.


5.- Luego se pasó a pensar si esa propuesta le sirve al Congreso Nacional Indígena o no le sirve.


6.- Después se pasó a pensar si esta idea nos sirve como zapatistas que somos o no nos sirve.


7.- Luego se pasó a discutir si sí apoyamos o no apoyamos esa propuesta y, si sale que sí, cómo no podemos apoyar como zapatistas que somos; y luego cómo sí podemos apoyar como zapatistas que somos.


Por ejemplo, no podemos apoyar con las firmas porque de por sí los zapatistas no usan credencial de elector; tampoco podemos ser candidatas o candidatos porque como zapatistas no luchamos por el Poder; no podemos votar porque no usamos ese modo de votar de poner un papel en una caja, sino que tomamos nuestros acuerdos en asambleas donde todos participan y dicen su palabra.


Pero sí podemos apoyar de otras formas, por ejemplo: podemos apoyar explicando esa buena idea y convenciendo a los que sí usan la credencial, que la usan para apoyar a la mujer indígena del CNI; podemos hablar con la gente de la ciudad que nos apoya como zapatistas para que también apoyen al Concejo Indígena de Gobierno; podemos organizarnos como colectivos y gobiernos autónomos para conseguir algo de paga para apoyar al CNI y que pueda viajar a todos lados que necesita; podemos hablar y convencer a gente de la ciudad para que también se organiza para conseguir paga para el CNI; podemos explicar en México y el mundo cómo es que hacemos para gobernarnos nosotros mismos y así vea la gente de buen pensamiento que como indígenas sí sabemos gobernar.


Y, bueno, también se les informó a todos los pueblos otro de los acuerdos del Quinto Congreso: que es que si, en la consulta zapatista interna (y en la de cualquier colectivo, organización, barrio, tribu, nación y pueblo originario del CNI) sale como resultado que no se apoya la propuesta, que es mala idea y no se está de acuerdo, entonces el Congreso Nacional Indígena respeta esa decisión, aunque la mayoría diga que sí apoya. Es decir, se sigue tomando en cuenta como parte del CNI. O sea que no es fuerza que, quien no está de acuerdo, tiene que hacer lo que decida la mayoría. O sea que se respeta la autonomía, los modos de cada quien.
Igual como se hace en las comunidades indígenas zapatistas, no es que vamos a ver mal o a sacar de zapatista a quien piense diferente, sino que vamos a respetar y tomar en cuenta. Como es en nuestras asambleas comunitarias, que no porque alguien está pensando en contra de lo que dice la mayoría, lo sacamos, sino que sigue.


Como se puede ver, la consulta interna se enfocó a si se apoyaba o no lo que resultara de la consulta del CNI. Estos son los resultados:


Se consultaron varias decenas de miles de hombres y mujeres zapatistas. De ellas y ellos, la inmensa mayoría se manifestó por apoyar la decisión a la que llegue el CNI en la medida de nuestras posibilidades. Se manifestaron en contra 52 compas (26 compañeras y 26 compañeros). Se manifestaron como “no sé”, o “indecisos”, 65 compas (36 compañeras y 29 compañeros). Las razones que dieron quienes se manifestaron en contra son diversas: desde el compa que dijo “yo voy a votar en contra para ver si es cierto que me respetan y no me sacan de zapatista”; hasta quienes argumentaron que no iban a estar en su pueblo y no querían comprometerse porque no iban a poder cumplir el trabajo que saliera. Quienes se manifestaron indecisos dijeron, entre otras cosas, que de balde se decide si todavía no se sabe qué va a decir el CNI, que qué tal que dicen que sí apoyan y el CNI dice que no hace.

 

¿QUÉ ESPERAR?


Compas:


Ya, ésta es la última parte. Gracias a quienes llegaron hasta estas líneas... ¿eh?... sí, claro, quedan pendientes... sí... dudas, claro... preguntas, por supuesto..., ¿qué?... ¿cuál va a ser el resultado de la consulta del CNI?... ¿Quieren un spoiler?... ok, ok, ok, dejen pregunto... Ya... que les diga la verdad, así que va:


Les somos sinceros: no tenemos ni la más remota idea.


Y es en serio.


Ya hemos visto antes cómo una propuesta se va modelando con el trabajo de la palabra en el modo de los originarios. Como si una idea no fuera más que una masa deforme de barro y fueran manos colectivas las que le van dando forma, tamaño, color, destino.


Así que, al igual que ustedes, estamos esperando.


Aunque, cierto, nosotros, nosotras zapatistas, no esperamos lo mismo que ustedes.


Ustedes, creemos, están esperando cuál es el resultado y todo lo de ahí se va a derivar.


Nosotras, nosotros zapatistas estamos esperando lo que va a ocurrir luego, el día después. Y preparándonos ya para ese calendario.

 

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

 

Subcomandante Insurgente Moisés. Subcomandante Insurgente Galeano.
México, noviembre del 2016.

 

Del cuaderno de Apuntes del Gato-Perro.


No crean que no me he preparado para el caso en que, en la consulta del CNI, sale que se rechaza la propuesta. No, no me preocupa. He tomado mis providencias. Por ejemplo: ya tengo un certificado médico de que estoy en lista de espera para una operación de cambio de sexo, así como un trámite de adopción con una familia indígena zapatista. Así podrán decir que todo era una jugada para ser yo el candidato... ok, ok, ok, la candidata a la presidencia de la República.
Ah, mi perversidad es sublime ¿no?


Claro, con esa salida se me arruinará la correspondencia femenina. Oh, esperen, ya no hay correspondencia, ni femenina ni no femenina. Ah, si tuviera redes sociales me haría varias cuentas alternas (no se hagan, de por sí así hacen) y me auto daba rt, follow y like, y también me auto troleaba, para que se viera que todo es f-i-d-e-d-i-g-n-o. ¿Cuántas cuentas alternas se pueden sacar como límite? No se hagan, seguro que ya lo investigaron.


En fin, ya se me ocurrirá algo.


Ahora que, si sale que se aprueba, pues habrá que chambearle para conseguir paga. Entonces me pondré en contacto con loas compañeroas de la Brigada Callejera, que me aparten una esquina en La Meche. Ni modo, la calle es de quien la talonea. Estoy seguro que mi pancita causará furor... ¿eh?... ok, ok, ok, mi panza... ¿qué?... bueno pues, mi panzota... ¿no les digo?, si de que son maloras, son.

 

El SupGaleano reventando varias fajas.


(no, gracias, de veras, no, no necesito que alguien me venga a fajar... voooi, oigan, de plano enseñan el cobre, oigan, puro albur sesentero, oigan, por eso no loas quieren los bien portados, oigan... ¿eh?... ¿un reality show para conseguir paga?... ¿con Trump, Macri, Temer, Putin y Rajoy intercambiando nudes?... mta magre... ya no vean esa televisión... mejor series de TV en producción alternativa...sí, en los puestos de eje central ya está la nueva temporada de Games of Thrones... sí, resulta que el Tyrion y el Snow son parientes con la Dayanaris... como se diga, pues... sí, un dragón para cada quien, un mensaje de equidad... sí, en el nuevo escudo se unen el león, el lobo y el dragón... bueno, sí, una versión de la Hidra... sí, como si unieras al gran capital financiero, con el industrial y el comercial... sí, el sistema se recompone y todos los de arriba contentos, y los de abajo pues a la chinga... sí, pero están viendo un final alternativo... sí, cuando toda la banda está agarrando la jarra para celebrar no sé qué, llega una mujer indígena, se caga en el trono de hierro y con un soplete lo derrite ... bueno, están viendo si le quitan el soplete y le dan una caja de cerillos, para que tarde, el suspenso pues... sí, chance y otra temporada, depende de cuántos cerillos le lleve... sí, ahí acaba... pues por el Brexit ése, los costos se fueron a las nubes. Y ahora con el Trump, pues peor... ¿Qué? ¿que no haga spoilers? Oh, pues, para qué me invitan si ya saben cómo soy).


Doy fe.


Miau-guau.

Publicado enInternacional

Con grandes expectativas llegaron a Bogotá, localidad de Bosa, colegio Claretiano, 7.000 indígenas, entre ellos 781 delegados oficiales (hombres y mujeres con derecho a voz y voto), provenientes de los 102 pueblos indígenas que habitan Colombia. Su objetivo, sesionar en el IX Congreso de la Organización Nacional Indígena de Colombia (Onic), orientado por el objetivo de mandatar sobre lo que deben hacer en los próximos cuatro años a través de su Consejo de gobierno –integrado por 10 consejeros; 2 por macro región en que están organizados–. Temáticas como recomposición interna, experiencias de economía propia, autonomía y cómo resistir al capitalismo, estaban en el orden del día.

 

Provenientes de otros pueblos indígenas del Continente, llegaron delegaciones, como la Conaie (Ecuador), pero también de otros procesos y experiencias organizativas –como el Centro Martin Luther King (Cuba). Además de distintos movimientos sociales del país.

 

Por los salones y auditorios también se dejaron ver caras reconocidas del gobierno, como Juan Fernando Cristo, ministro del Interior, o como Gustavo Petro que al intervenir insistió en la necesidad de una Asamblea Constituyente como factor decisivo en la actual coyuntura del país; pero también el exmagistrado de la Corte Constitucional Eduardo Cifuentes, quien reafirmó la importancia de los cabildos abiertos como mecanismo de refrendación de los acuerdos de La Habana. Pablo Catatumbo expresaría posiciones vía virtual.

 

Opiniones

 

El domingo 9 empezaron las deliberaciones, antecedidas, claro está, de la Armonización (ver recuadro) y de la instalación del evento que corrió a cargo de Luis Fernando Arias, Consejero Mayor de la Onic. El llamado a la acción conjunta del actor social, a través de un Bloque Popular o Frente Amplio, quedó sobre la mesa para el debate.

 

Hasta el jueves 13 se extendieron los debates, con receso el día 12 para la deliberación, pues es día de memoria y lucha. Conscientes de ello, desde temprano alistaron instrumentos musicales, banderas, corotos, y movilizados, organizados, ubicados en más de cincuenta buses, fueron trasladados hasta la Universidad Nacional, para cruzar desde ahí a pie hasta el centro simbólico del poder (Plaza de Bolívar), donde se reunieron en una sola voz con campesinos, población en general, estudiantes, víctimas y otros actores de la actual coyuntura nacional, para demandar respeto a los Acuerdos de Paz.

 

En su memoria, sus antepasados. Todos aquellos que cayeron ante el fuego del arcabuz o el filo de la espada con que fueron atacados por los invasores provenientes desde el Imperio de España. Ataque y muerte: miles de miles cayeron a lo largo de décadas que sumaron siglos, para finalmente sumar el mayor genocidio cometido contra población alguna a lo largo y ancho de este planeta.

 

Este octubre, 524 años después, sobreponiéndose a todo tipo de violencia vivida en el pasado y en el presente, aquí están parte de los habitantes primeros del continente. Pero no sólo sobreviven, además siguen organizándose y luchando por permanecer en el mundo como actores de primer orden del presente y del futuro. Entre ellos no impera una sola visión ni manera de ver y entender el cosmos, ni el presente del país, como quedó patente el día 11 de octubre, cuando los Misak arribaron al Palacio de Nariño y se reunieron con Juan Manuel Santos, mostrándole apoyo irrestricto en la manera como conduce los diálogos de paz y los avances logrados en La Habana.

 

Hacia un Bloque Popular o un Frente Amplio

 

En la sesión de inauguración Luis Fernando Arias, Consejero Mayor, resaltó diferentes aspectos de la coyuntura nacional, de la situación actual del movimiento social-popular, retomando distintas propuestas para los pueblos indígenas, entre algunas de ellas: la importancia de empezar a consolidar un sistema económico propio alternativo al hegemónico. Además realizó un llamado de unidad a todos los sectores alternativos para consolidar un bloque popular o un frente amplio “Es tiempo de consolidar la unidad en medio de la diversidad, son tiempos de lucha indeclinable, son momentos de seguir globalizando la resistencia” sostuvo. Solo queda esperar y ver qué tanto de estas palabras se llevarán a la práctica.

 

Una vez instalado el evento, las delegaciones tomaron sus responsabilidades en todas y cada una de las 9 comisiones previamente definidas para el debate (ver recuadro), las cuales arrojaron mandatos como –mesa de salud– darle mayor dinamismo al Sistema indígena de salud propia (Sispi), y resaltar la labor de los médicos tradicionales en los territorios, con la búsqueda de recursos para su manutención y para su participación en eventos políticos. Así como, buscar fuentes de financiación, para el caso de la mesa de gestión administrativa con autonomía indígena, en la cual hubo consenso para sacar adelante proyectos de embotellamiento de agua mineral y manantial, congelamiento de frutas y certificación de semillas y productos propios.

 

Tensión al cierre

 

El día decisivo del Congreso fue el jueves 13, donde se llevó a cabo la conclusión y elección de la nueva Consejería de la Onic. Por una parte, cada una de las mesas entregó sus respectivos mandatos y conclusiones. Entre las propuestas más importantes leídas, destacan: consolidación de una guardia indígena nacional, que debe contar con una formación política vinculada a la Escuela de formación indígena nacional –Efin. La consolidación de autonomía y gobiernos propios estuvo en la mayoría de los mandatos, pero la propuesta que más causó debate fue la de realizar una reforma estructural a la Onic, que pretende transformar sus estatutos, descentralizar el poder, cambiar perspectiva política, consolidar mecanismos de control y rendición de cuentas, añadir o eliminar consejerías, y buscar nuevos mecanismos de participación e incidencia en las bases.

 

La decisión de esta propuesta se debatió en una asamblea de delegados por región, la que finalmente decidió abocar tal reto dentro de una asamblea nacional por realizar dentro de dos años. Lo así decidido que causó prevención en muchos de los asistentes, pues temen que la asamblea pueda ir “amañada”, sin incidencia real en las bases de la organización, reduciéndose a “una reunión de burócratas”. La reforma organizativa aprobada, en todo caso, puede ser decisiva para el rumbo y continuidad de este proceso social que ya suma 34 años, y que ahora acusa críticas por su excesiva concentración en Bogotá y en los Consejeros, y por el debilitamiento del proceso de toma de decisiones colectivas.

 

Contradicciones en medio de la diversidad

 

Las horas corrían y el tiempo atentaba contra la posibilidad de cerrar con éxito el Congreso. Con esa realidad en contra, las discusiones tomaron mayor ritmo. Ya era el amanecer del viernes y el ambiente se caldeó al momento de abrirse la elección de los Consejeros. Al así anunciarse, una vez más fue visible la tensión al interior del movimiento indígena, donde la disputa por hegemonía resalta entre el Cauca organizado (Cric), contra una mayoría que aún no define un bloque concreto. Algunas regiones iban por consejerías específicas, por ejemplo, la Orinoquia exigió la de territorio y planes de vida, también requerida por las delegaciones provenientes del Tolima. Al final, la Orinquía logra su propósito, con lo cual se evitó repetir lo acaecido en el Congreso del 2012 y su intento de ruptura. La importante Consejería de comunicaciones –que ha perdido protagonismo en los últimos años– quedó en manos del pueblo Koreguaje –Caquetá–.

 

Llegada la hora para la elección de la Consejería Mayor, la tensión creció. Los ánimos, a pesar del cansancio, estaban a flor de piel. Como candidatos/as: Aída Quilcue y Luis Fernando Arias (repitente). Por parte del Cric hicieron calle de honor para su candidata, lo que elevó ánimos y creó un ambiente de fuerza y triunfo. Por su parte, Luis Fernando fue presentado por su padre, vocero de la macro regional norte. Se escuchaban gritos del Cauca que decían “no a la reelección”, pero al momento de la decisión fue ganador absoluto el cancuamo. Uno de los cambios significativos fue el del secretario general, Juvenal Arrieta, quien fue reemplazado por Higinio Obispo.

 

Así, con la luz del sol casi despuntando en el oriente bogotano, las decenas de cuerpos cansados que aún aguantaban el debate y la tensión, levantaron sus humanidades para ir a buscar descanso, y tras un corto sueño tomar bus rumbo a sus respectivos destinos. Por mi parte, meditando en el bus con destino a la casa, ubicada en el opuesto de la localidad de Bosa, entre cabeceo y cabeceo, bostezo y bostezo, no me dejaba dormir la intensidad de la imagen que había visto: hablar de unidad es muy fácil, pero llevarla a la práctica es un proceso largo que necesita de verdadera disposición para lograrlo.

 


 

Recuadro 1

 

 


 

Recuadro 2

 


 

Recuadro 3

 

 


 

 

 

 


 

 

 

Publicado enEdición Nº229