Bruselas ve Cataluña como un elemento más de preocupación
Cuenta un economista estadounidense que hace unos meses asistió junto a su esposa a una conferencia del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, y que a medio discurso la mujer lo vio claro y distinto: “A la salida nos darán un látigo para que nos fustiguemos”. Las crisis funcionan como artefactos de esquematización: el relato alemán de la crisis europea es un cuento moral, basado en la creencia de que el patatús económico se debe a la irresponsabilidad fiscal de los pecadores del Sur, a quienes hay que castigar. A partir de ese falso guion, las soluciones son más y más difíciles, los mecanismos de solidaridad escasean, la ciudadanía de algunos países del Norte recela, en el Sur asoma un sentimiento antialemán (o antieuropeo) y en muchas de las últimas elecciones resurgen los extremismos, que en Europa funcionan como ese genio que sale de la lámpara y que tan difícil resulta volver a meter en ella. España es una especie de microcosmos de la crisis del euro: el desencuentro escenificado por Cataluña traza extraños paralelismos con esa historia. De nuevo un genio del pasado sale de la lámpara —el encaje de algunas autonomías— en plena crisis.

 
Las causas directas de los problemas económicos catalanes son la profunda recesión tras una burbuja inmobiliaria de aúpa y la labor de varios Gobiernos a lo largo de los años: no el más que discutible expolio fiscal (pese a que el sistema de financiación es imperfecto, y el tamaño del déficit fiscal puede ser debatible) que esgrime el separatismo para justificar sus pretensiones, según el análisis de Bruselas. Por eso, la UE vio venir esa polémica con extrañeza, que se ha metamorfoseado en preocupación al aflorar en el peor momento de la crisis española, según media docena de fuentes.

 
Cataluña, evidentemente, no es Alemania: para empezar, sufre en carne propia los estragos de la recesión y el paro. Pero en otras muchas cosas la analogía funciona: una vez más el Norte rico, en medio de la crisis, quiere limitar sus transferencias de solidaridad con la excusa de que ese dinero se usa “para ir al bar del pueblo” (Duran i Lleida), o para construir autovías y aeropuertos hacia ninguna parte (Merkel).

 
Bruselas asiste con desasosiego a ese debate: “Cataluña es una fuente adicional de inquietud; España tenía ya abundantes problemas, y ahora resulta que una de las comunidades más ricas tiene que solicitar un rescate al Estado (y uno se pregunta cómo estarán las demás), y casi el mismo día amenaza con la independencia (problemas políticos a la vista) y plantea un mal llamado pacto fiscal, que al final consiste en aportar menos recursos a las arcas del Estado ahora que la salud de las cuentas públicas genera dudas”, afirma un diplomático.

 
El presidente de la Generalitat ha hecho al menos un par de incursiones en Bruselas en busca de comprensión para la demanda de un sistema de financiación, de apoyo para el compromiso de Cataluña con la austeridad, incluso en labores de lobby para el uso del catalán en el Europarlamento (algo que no defiende el embajador de la Generalitat en la capital europea, Joan Prat, que no atendió a la llamada de EL PAÍS). Mas se ha entrevistado con el presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, con el del Parlamento, Martin Schultz. Prácticamente con todo el mundillo europeo. Pero más allá de la habitual ambigüedad calculada, las fuentes consultadas, que en algunos casos presenciaron esas reuniones, no recuerdan una sola alusión a las aspiraciones secesionistas de Cataluña.

 
“No renunciamos a lo que somos... Más Cataluña y más Europa es nuestro lema”, dijo Mas ante la prensa en una de esas visitas. O sea, ¿menos España?, se le preguntó. “No. Nosotros somos positivos; afirmamos, no negamos nada”, aclaró. De ahí que la primera reacción en Bruselas haya sido de incredulidad. Seguida de una advertencia clara: “Algunas de las reivindicaciones catalanas se ven con cierta simpatía. Pero se está cruzando una frontera peligrosa. Puede entenderse esa aspiración por mejorar la financiación, pero ni siquiera en Alemania, con un sistema fiscal federal que puede servir como modelo, se entiende que se rebase tan a la ligera esa línea de las aspiraciones independentistas, que en Bruselas dispara alarmas ante el riesgo de efectos miméticos en otros lugares", afirma un funcionario europeo.

 
La independencia de Cataluña comportaría evidentes problemas jurídicos, a juzgar por el elegante redactado del artículo 4.2 del Tratado de la Unión. Además, la toma de decisiones en la UE se encamina hacia las mayorías cualificadas salvo en un punto que siempre requerirá unanimidad: la entrada de nuevos Estados. Esas barreras pueden funcionar como diques de contención: el presidente de la Comisión, José Manuel Durão, ha dejado clara la doctrina al respecto. Por un lado, ese es un asunto “interno” de España. Por otro, en caso de un hipotético caso de un proceso secesionista en un Estado miembro, “la solución tendría que encontrarse dentro del ordenamiento legal internacional”.
 

El Gobierno del PP ha dejado caer que el problema del déficit español es culpa de las comunidades autónomas. Falso. Y ha amagado con iniciar una cierta recentralización de competencias (con la excusa de los deberes que impone Bruselas) que genera recelos en Cataluña y que explica en parte esa reacción. Ahí, una vez más, el paralelismo con Europa es inquietante: la Troika envía a los hombres de negro a Madrid, y a su vez el Gobierno envía a sus propios hombres de negro a las comunidades rescatadas como Cataluña. Madrid evita referirse directamente a un rescate y prefiere aludir a una línea de crédito en condiciones ventajosas, y Artur Mas exige que la ayuda no tenga “condicionantes políticos”. Wolfgang Münchau, que dirige el think tank bruselense Eurointelligence, asegura que el circo político montado a ese respecto “sería cómico si no estuviera relacionado con la profunda crisis española y sus consecuencias para la gente de a pie”.


Por Claudi Pérez 23 SEP 2012 - 00:50 CET

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Sábado, 22 Septiembre 2012 07:23

El “camino propio” catalán

El “camino propio” catalán
La Generalitat pidió el jueves un trato económico especial y, ante la negativa de Madrid, se discute ahora votar los primeros pasos hacia un Estado propio. El Parlamento local puede debatir una votación esta semana


El gobierno regional catalán manifestó ayer que Cataluña tomó un camino sin retorno hacia un Estado propio y baraja la posibilidad de plantear en las próximas elecciones ese nuevo escenario. Esto sucedió después de que el presidente español, Mariano Rajoy, rechazó el jueves concederle a esta región un trato económico especial.

Francesc Homs, portavoz del Ejecutivo regional que preside el nacionalista Artur Mas, auguró ayer que en los próximos comicios se confrontarán dos alternativas: seguir con la misma situación actual o iniciar un “camino propio” para Cataluña, comunidad autónoma del nordeste de España. En sintonía, el Parlamento autonómico celebrará esta semana un debate a raíz del cual Mas podría convocar a elecciones regionales anticipadas. El dirigente catalán considera que la región aporta a las arcas del Estado mucho más de lo que recibe y el rechazo de su propuesta ante Rajoy, según su portavoz, revela que se ha llegado “al final de una etapa”. Según el vocero, Cataluña propuso muchas soluciones. “Lamentablemente en estos últimos tiempos se nos ha dicho que ‘no’ a todo”, agregó Homs. Pese a las especulaciones sobre un inminente adelanto electoral, Homs aseguró desconocer si ésa es la intención de Mas y sostuvo que, independientemente del momento en el que se celebren, se visualizarán dos alternativas en los programas electorales de las formaciones políticas que concurran en las próximas elecciones. “Una sería quedarnos como estamos, con estos ‘no’ sistemáticos de los gobiernos españoles, que tienen como consecuencia el empobrecimiento de Cataluña”, dijo. Y planteó que la otra pasa por intentar iniciar un camino nuevo. “Hacer nuestro propio camino, que tiene incertidumbres, pero que responde a la voluntad del pueblo catalán de no conformarse con la situación que tenemos, disponer de manera más eficiente de nuestros recursos”, señaló.

El portavoz dijo que le cuesta imaginar que pueda haber fuerzas políticas en Cataluña que decidan que hay que quedarse como están, ya que si el país no se mueve seguirá con el actual 20 por ciento de desocupación, sin disponer de los recursos que genera la comunidad autónoma y con una infraestructura insuficiente. Por ello, se declaró partidario de emprender un “camino propio”, dotando a este lugar de “instrumentos de Estado”. Aunque calificó como exótico y sorprendente que se especule con anular las próximas elecciones catalanas si no se ajustan a la Constitución española.

En tanto, la vicepresidenta del gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría, enfatizó ayer que una posible declaración de independencia por parte de Cataluña, ya sea en referéndum o por su Parlamento, debería ser sometida a una consulta por parte de todos los españoles y tendría que ser aprobada por las Cortes generales. Además, la funcionaria le pidió a Artur Mas que analice desde el punto de vista de la estabilidad política que necesita España una eventual convocatoria de elecciones anticipadas. “La inestabilidad política es el peor factor para reconstruir la confianza”, señaló en la conferencia de prensa posterior a la reunión semanal del Consejo de Ministros, sostuvo tras ser consultada sobre la reunión de Rajoy y Mas. Sáenz de Santamaría señaló que desconoce si la idea de las elecciones anticipadas está en la mente de quien puede convocarlas y remarcó que es un momento en que los españoles están unidos en salir de la crisis y quieren ver en sus gobernantes ese mismo espíritu. La número dos del Ejecutivo confirmó que el gobierno está dispuesto a evaluar y reformar el modelo de financiación de las autonomías.

Varias comunidades autónomas están disconformes con el actual modelo de financiación y reclaman su reforma para redistribuir las cargas. Las autonomías españolas tienen transferidas muchas competencias, entre ellas la gestión se sectores como sanidad, educación y servicios sociales. Mas se siente respaldado después de que el 11 de septiembre miles de personas salieran a la calle en Barcelona pidiendo la independencia de Cataluña. Ese apoyo se reflejó el jueves, a su regreso tras el “no rotundo” de Rajoy a la petición de soberanía fiscal. Cerca de cinco mil personas se juntaron en la sede del gobierno catalán y lo aplaudieron al grito de “independencia”.

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"Que vengan a ver cómo Colombia viola los derechos de los indígenas"
Yamir Adolfo Conejo tiene los 27 años que aparenta y un hijo de cuatro esperándole en el Cauca, una región suroccidental en la cordillera colombiana donde viven ocho pueblos indígenas en 39 municipios. Está residiendo en Euskadi seis meses protegido por el Gobierno vasco. Sobre su cabeza (como sobre la de tantos otros indígenas de una zona rica en oro y petróleo) pesan amenazas de muerte por ser responsable de 13 emisoras de radio, páginas web y documentales que claman a los cuatro vientos que el desplazamiento forzado de sus tierras hace que en estos momentos pueblos indígenas como el suyo la etnia totorez, de 6.900 personas estén en situación de exterminio cultural y físico. Van más de 20 muertos este año, el último, la semana pasada. Pero no tiene miedo: "Eso es lo que ellos quieren conseguir con sus amenazas, que dejemos de defender nuestros derechos. Muchos han caído por esta lucha y hace falta que la comunidad internacional esté al corriente de nuestra situación", dice.

¿Quiénes son "ellos"?

Son los batallones de alta montaña, el Ejército legal que el Gobierno está instalando en la zona supuestamente para protegernos de otros, los actores armados insurgentes, esto es la guerrilla, paramilitares de ultraderecha, narcotraficantes. Todos protegen un mismo poder hegemónico.

El conflicto es la tenencia de la tierra. ¿Cuándo surge?

Históricamente nos desplazaron a las montañas y ellos extrajeron los recursos de los valles. En todos estos siglos hemos conservado nuestra tierra: donde nacen los grandes ríos del Cauca. Por tradición, por nuestros ancestros, por costumbres, por respeto a nuestra madre naturaleza, hemos logrado conservarla.

Ustedes no viven en esas zonas, es territorio espiritual

Son tierras vírgenes. Allí contactamos con nuestra madre naturaleza y nuestros espíritus, que nos protegen. Allí está toda nuestra sabiduría ancestral. Ese conocimiento milenario que nos brinda la madre naturaleza.

¿Son rituales religiosos?

No, la religión es una estrategia de exterminio cultural para los pueblos indígenas. La tierra necesita que la cuidemos y un indio sin tierra pierde toda su esencia. Si hay que dar la vida por nuestra tierra madre la damos.

¿Considera que en la situación actual la están dando?


Sí. El modelo capitalista que quiere apoderarse de nuestros territorios nos cataloga como terroristas. Eso es jugarse la vida. Ellos crean el conflicto para justificar la militarización de nuestros territorios. Es intolerable.

¿Culpan al Ejército, al Gobierno?

Sí. Porque instala la Policía nacional en nuestros cascos urbanos.

Ustedes tienen su propia Policía

La constitución colombiana nos da derecho al autogobierno. Con él hemos creado un mecanismo de defensa, la Guardia Indígena. Empuña bastones de mando pero no va armada. Es defensora de la madre naturaleza, por eso decimos que somos todos, niños, mujeres y hombres. No utilizamos armas y no agredimos jamás para recuperar nuestro territorio.

¿Qué entienden por recuperación de territorios?

Esos derechos que nos corresponden por ancestrales. Cuando explotan nuestros territorios vamos hasta 3.000 personas y acordonamos la zona, sin armas, sin agresiones. Siempre está el diálogo. Como el Gobierno se hace el sordo, dialogamos con la empresa explotadora. El problema es que nunca sabemos el nombre de la empresa que realmente está detrás de la explotación. Nos confunden. Ocultan los nombres de las multinacionales. Esa maquinaria e infraestructura necesita de mucha plata: lavar el oro requiere una infraestructura carísima, de químicos Sacamos toda la energía negativa que dejan, pero el daño irreparable e inmenso ya está hecho. Todos los pueblos nos ayudamos para hacer esos ejercicios autónomos. Y no hacen caso y vuelven al territorio.

¿Cómo se organizan?

Aportamos mucho a la economía nacional. Producimos café y leche. En las grandes ciudades viven de nuestra producción y nos pagan. Vivimos en zonas rurales, cada familia cultiva su pedazo de tierra que es colectivo, la tierra pertenece a todo el pueblo y el cabildo la administra. La idea es que la relación del cabildo con el Gobierno sea de igual a igual. A veces lo respetan, pero ha costado vidas. Los comandantes sobre el terreno, los policías, no tienen ni idea de qué es el cabildo. Y deberían saberlo para respetarnos.

¿Qué esperáis de la Taula?

Que se dé a conocer la realidad. No es cierto que las cosas hayan mejorado, han empeorado. La estrategia megapropagandística del [expresidente Álvaro] Uribe y ahora de [Juan Manuel] Santos es decir que la guerra se acabó y ahora en Colombia hay un posconflicto. No lo hay, la guerra se ha incrementado.

¿Por qué ese mensaje?

Porque es lo que les interesa oír a los gobiernos europeos y a la comunidad internacional para justificar la entrada de multinacionales.

¿Qué reclama usted?


Solicitar a Mariano Rajoy que nos visite en nuestros territorios, que conozca la situación que estamos sufriendo a cuenta de la política capitalista de extracción y de entregar nuestros territorios a las multinacionales.

¿Creen posible mantener estos territorios ante el inmenso poder de gobiernos y multinacionales?

Somos muy positivos. No quiero que nos vean a los indios como unos pobrecitos a los que están matando y a los que hay que defender. No nos limitamos a criticar el sistema. Tenemos una alternativa, con nuestros territorios donde cultivar, donde vivir libres espiritualmente y convivir con los otros sectores: campesinos, negros, los que viven en las ciudades. Queremos que el Gobierno nos entregue la educación a los indígenas, porque siempre ha estado en manos de la Iglesia católica. También planteamos sistemas indígenas de salud propios. Necesitamos la ciencia occidental pero complementamos con los métodos tradicionales propios.
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El Partido Nacional Escocés (SNP) del carismático Alex Salmond está en camino de alcanzar una histórica victoria en las elecciones autonómicas de ayer en Escocia, que le pueden dar la mayoría absoluta en el Parlamento de Holyrood. Cuando se han escrutado 57 de las 73 circunscripciones de escaños individuales y tres de las ocho circunscripciones que completan los 129 escaños del Parlamento, el SNP se ha atribuido 44 escaños (20 más que en las anteriores elecciones); los laboristas, 20 (12 abajo); los conservadores, cuatro (tres abajo) y, los liberales-demócratas, dos (seis abajo).

Los independentistas, que hace dos meses estaban 10 puntos por debajo de los laboristas en las encuestas, han acabado arrasando y acaparan en torno al 45% de los votos, 12 puntos más que en los últimos comicios. Los laboristas están estancados o incluso algo por debajo que en 2007.

Con ese resultado, el SNP, que hasta ahora lideraba un Gobierno minoritario, tiene muchas probabilidades de lograr la mayoría absoluta y poner en primer plano el polémico referéndum sobre la independencia de Escocia. Las reticencias de los grandes partidos británicos a convocar ese referéndum, combinado con los reveses que sufrió la idea misma de la independencia tras el colapso económico de dos de los principales modelos en que se asienta el independentismo (Islandia y la República de Irlanda), había hecho que la campaña no girara esta vez en torno a la consulta.

Pero Salmond ha sabido captar para su partido los votos de los electores desencantados con los liberales-demócratas por su coalición con los conservadores en el Gobierno de Reino Unido. En parte porque los escoceses están contentos con la gestión del SNP en Escocia y en parte porque le creen más capaz que los laboristas de combatir los recortes presupuestarios puestos en marcha en Londres.

Hundimiento de los liberales

El hundimiento de los liberales-demócratas se extiende al conjunto del país. Según los medios británicos, los liberales ya han admitido en privado que sufrirán una humillante derrota en el referéndum sobre la reforma electoral, que se celebró ayer pero no empezará a escrutarse hasta esta tarde.

El escrutinio de las elecciones locales en gran parte de Inglaterra es, como siempre, muy lento, pero los resultados que ya se conocen auguran un gran avance laborista, un colapso liberal-demócrata y una llamativa estabilidad de los conservadores, que incluso parecen avanzar un poco.

Cuando se han declarado 104 de los 279 municipios que celebraron ayer elecciones en Inglaterra, los laboristas controlan 28 municipios (12 más que la última vez que esos mismos municipios se renovaron) y 922 concejales (+314); los conservadores, 53 municipios (+1) y 1.340 concejales (+28) y los liberales-demócratas 4 municipios (-4) y 329 concejales (-270).

En las autonómicas de Gales, los laboristas han aumentado en 10 puntos su porcentaje de voto y se encaminan a volver a gobernar en solitario después de haber necesitado el apoyo de los nacionalistas del Plaid Cymru. Los galeses han castigado también a los liberales-demócratas, que han perdido un tercio de sus votos. En Irlanda del Norte, el escrutinio no empieza hasta esta mañana.

Por WALTER OPPENHEIMER | Londres 06/05/2011
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Recientemente, el sociólogo brasileño Antonio Julio de Menezes Neto publicó en Rebelión (15/04/2011) un condensado artículo en torno al Movimiento de los Sin Tierra. Sostiene que el MST –no obstante que continúa siendo el principal movimiento social en Brasil– ha perdido autonomía en la lucha de clases y pasa a ser visto apenas como un apoyo más del gobierno, ello a partir del cambio en su política con la llegada del Partido de los Trabajadores (PT) a la presidencia del país en la persona de Lula y ahora de Dilma Rousseff. “No presentando más conflictos con el ‘gerente del capitalismo’, o sea, el gobierno federal, y subestimando el papel del nuevo gobierno en la lucha de clases favorable al agronegocio y a la derecha, el MST pierde visibilidad”. Menezes concluye “que la izquierda debe –o mejor, debería– dejar de lado la posición bipartidista del mal menor y reorganizarse con cara propia para la defensa del socialismo. Aunque sea minoritaria, y no llegue al gobierno por ahora, debe comenzar a delimitar su campo propio, marcando sus diferencias con los túcanos (se refiere a los miembros del Partido de la Social Democracia Brasileña) y petistas, y avanzar en la construcción de una sociedad que supere el capitalismo”.

Raúl Zibechi en su libro Autonomías y emancipaciones: América Latina en movimiento (México, Editoriales Bajo Tierra y Sísifo, 2007) analiza el tema de la relación de los movimientos sociales con gobiernos y partidos surgidos de la izquierda institucionalizada, el Partido de la Revolución Democrática mexicano, el Frente Amplio de Uruguay y el ya mencionado Partido de los Trabajadores de Brasil, entre otros: Están naciendo nuevas formas de dominación, enmascaradas bajo un discurso progresista y hasta de izquierda. Siento que es necesario exponerlas a la luz para contribuir a neutralizarlas y, sobre todo, para evitar que consigan su objetivo mayor: la demolición de los movimientos sociales desde dentro, de un modo mucho más sutil que el represivo pero, por lo mismo, más profundo y duradero.

Zibechi sostiene que el cambio social emancipatorio va a contrapelo del tipo de articulación que se propone desde el Estado-academia-partidos; la articulación externa siempre busca vincular el movimiento con el Estado o con los partidos, y en ella el movimiento pierde autonomía. Destaca las preferencias de los mayas zapatistas por lo que él denomina política plebeya, la de los de abajo, por sobre la izquierda institucionalizada que asume parcelas del aparato estatal, y en ese proceso, vira hacia la derecha, dejando a los movimientos sin referencia. De aquí se concluye que el divorcio entre la izquierda electoral y los movimientos no tiene solución; en suma, la construcción de una autonomía ligada a la emancipación sólo pueden hacerla los de abajo, con otros de abajo, en los espacios creados por los de abajo.

Frente a estas formas de dominación desde el progresismo estatista, Zibechi propone: 1) comprender las nuevas gobernabilidades en toda su complejidad como resultado de las luchas, pero además como un intento para destruirlas; 2) proteger los espacios y territorios propios: 3) no sumarse a la agenda del poder, crear o mantener la propia agenda; 4) limitar campos, llamar las cosas por su nombre, lo que significa asumir la soledad respecto a los de arriba, y por lo tanto, la hostilidad de la izquierda institucional; 5) potenciar la política plebeya, la unidad en los hechos insurreccionales, en los modos de rebelarse, en poner en común las horizontalidades.

El proyecto Autonomías indígenas en America Latina: condición indispensable del desarrollo sustentable (Latautonomy), llega a similares conclusiones que podrían sintetizarse en que a mayor presencia de Estado-mercado-partidos menor posibilidad para desarrollar sujetos autonómicos y movimientos sociales abocados a la defensa de los territorios, recursos naturales, identidades étnicas y resistencias antisistémicas.

También, desde estas páginas, he hecho críticas a los gobiernos y partidos de la izquierda institucionalizada en lo referente a su propensión por proyectos desarrollistas y extractivistas que sirven a una inserción internacional subordinada y funcional a la mundialización capitalista comercial-financiera y avanzan en la fragmentación territorial, con áreas relegadas y enclaves extractivos asociados a los mercados globales. Estos partidos y gobiernos muestran una insensibilidad mayúscula frente a los movimientos sociales, la diversidad étnica y los reclamos de los pueblos indígenas para el ejercicio de las autonomías y la protección de sus territorios y recursos naturales.

De aquí que resulta difícil, si no imposible, aceptar la tesis dicotómica que plantea nuestro colega Guillermo Almeyra en su artículo El Morena y otro proyecto de país (La Jornada, 10/04/2011), en el sentido de que sólo existen dos opciones para el diverso y complejo movimiento anticapitalista mexicano, dentro del cual se encuentran los procesos autonómicos de los pueblos indígenas: apoyar al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) o mantenerse estérilmente al margen del mismo, buscar desprestigiarlo y debilitarlo ayudando así a la derecha.

La aportación que están haciendo las resistencias autonómicas a la transformación revolucionaria del país pasa por fortalecer sus procesos desde la horizontalidad y radicalidad de sus luchas; desde la construcción de redes de comunidades, territorialidades y espacios urbanos y sectoriales en los que se impongan formas nuevas de hacer política; desde la autonomía en el mantenimiento de programas que no se plieguen a la lógica, tiempos y procedimientos de una democracia tutelada por los poderes fácticos.

A Salvador Gaytán Aguirre, combatiente guerrillero y revolucionario de toda la vida.

Por Gilberto López y Rivas
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La Paz, 19 de julio. El presidente boliviano Evo Morales Ayma promulgó hoy la Ley Marco de Autonomías y Descentralización, la quinta de las normas emanadas de la Constitución política que conforman el andamiaje jurídico-político de una Bolivia autonómica y plurinacional.

Son cinco normas orgánicas para descolonizar de manera estructural al Estado plurinacional, afirmó Morales luego de estampar su firma en la legislación, que se sumó a las de los órganos Judicial y Electoral, a la del Tribunal Constitucional y a la del Régimen Electoral.

En la ceremonia, realizada en el palacio de gobierno sin la participación de legisladores de oposición y con la presencia de integrantes de los poderes Ejecutivo y Legislativo, dirigentes de movimientos sociales y diplomáticos, Morales Ayma hizo un reconocimiento a los asambleístas que en un tiempo récord, del mes de abril al sábado anterior, lograron cumplir con el mandato constitucional de aprobar esas cinco leyes antes de que venciera el plazo establecido, el 22 de julio.

La legislación, denominada Andrés Ibáñez en honor al héroe cruceño que en 1877 lideró la lucha por la descentralización, inspirado en el socialismo utópico de la época, consta de 149 artículos. Su objetivo es regular el régimen de autonomías departamental, municipal, regional e indígena y las bases de la organización territorial del Estado, fijando las competencias del nivel central del Estado y de cada uno de los niveles autonómicos, explicó el ministro de Autonomías, Carlos Romero.

En su discurso, luego de promulgarla, Morales Ayma señaló que fue informado de que todos los artículos (de la norma) se han consensuado (con la oposición), excepto el 145, que dispone la suspensión de un gobernador o un alcalde por la acusación de un fiscal.

Los que se oponen a la ley, afirmó Morales, anticipadamente están diciendo que van a robar o han robado y por eso no quieren que se apruebe esta norma. Quien no va a robar desde la gobernación o la alcaldía no tiene por qué tener miedo a las normas.

Ésta es otra fecha histórica, inédita en estas profundas transformaciones que estamos llevando delante de manera democrática, dijo Morales, quien reiteró que en el pasado las leyes eran producto de monopolios de grupos que tenían representación en los partidos políticos, pero en su elaboración no participaba el pueblo.

En el tema judicial, mencionó el mandatario, las leyes elaboradas por la Asamblea Legislativa Plurinacional (bicamaral) permiten descolonizar la justicia para nacionalizar el derecho.

Apuntó que para acabar con la tardanza en la administración de justicia mucho dependerá de los operadores, pero en las nuevas leyes se han incluido sanciones duras para jueces y personal judicial subalterno que cometan faltas. También se garantiza la carrera judicial y se crea el defensor del litigante, apuntó.

Morales pidió a los asambleístas que en el futuro den prioridad a nuevas normas en temas sociales, productivos y laborales, en directa coordinación con el Ejecutivo y los movimientos sociales.

Sólo no podemos cumplir si no tenemos los recursos suficientes; no quisiera que los movimientos sociales me lleven a mí a prestarme plata para pagar los aguinaldos, afirmó.

Por su parte, Rubén Costas, gobernador de Santa Cruz y cabeza de la oposición derechista en las provincias orientales, la llamada media luna, afirmó que gracias a la lucha de los cruceños por la autonomía se han dado pasos extraordinarios para construir una Bolivia con autonomías, con inclusión, y advirtió: que nadie se espante, cuando hay épocas como la que estamos viviendo siempre hay turbulencias.

A su lado, en una rueda de prensa en la capital cruceña, el senador Germán Antelo, jefe de la bancada opositora de Convergencia Nacional en el Senado, ratificó que se presentará una denuncia ante el Tribunal Constitucional, no contra toda la ley, sino contra los artículos que consideran inconstitucionales.

El presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Núñez, rechazó la ley aprobada por el rodillo (la mayoría) del Movimiento al Socialismo, calificándola de burla al pueblo boliviano porque es una autonomía que en vez de otorgar recursos a los departamentos, controla todo y posterga el desarrollo de las regiones.

Cívicos de Beni y Tarija analizarán a su vez las medidas a tomar contra la norma, porque no reconoce los estatutos aprobados en 2008 ni garantiza los recursos para las competencias que asumirán las gobernaciones, según versión del diario La Prensa.

En tanto, el Comité Cívico de Potosí decretó la realización de un paro de 24 horas, de este lunes al martes, en protesta contra la ley, por considerar que algunos de sus artículos agravarán un conflicto de límites que ese departamento tiene con el de Oruro.

Por Rosa Rojas
Corresponsal
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Viernes, 16 Julio 2010 06:37

Movimientos-estados-movimientos

Los debates que están generando los conflictos entre movimientos y gobiernos progresistas, de modo muy particular en Ecuador y Bolivia, ameritan algunas reflexiones que apunten a clarificar lo que está en juego, porque de algún modo esas tensiones involucran a todas las fuerzas antisistémicas. Lo que sucede estos días en ambos países es consecuencia de que allí coinciden movimientos que han mostrado potente energía anticapitalista con gobiernos que, por lo menos en las intenciones, buscan superar el estado de cosas heredado.

En la región sudamericana pueden detectarse dos grandes líneas de fuerza: las relaciones interestatales y las tensiones emancipatorias. Una y otra divergen y confluyen según las diversas coyunturas, los espacios y puntos de mira. Pero más allá de que ambas dinámicas tengan aspectos contradictorios, no puede abordarse la realidad regional sin incluir ambas, a riesgo de sesgar excesivamente el análisis.

Desde el punto de vista de los estados, y de las relaciones entre ellos, parece evidente que los cambios acaecidos en la última década son relevantes. Una parte importante de los países de la región cuenta con gobiernos que tomaron distancias del Consenso de Washington y de las políticas del imperio. En este punto deben incluirse dos matizaciones. La gama de grises es muy amplia, y va desde el gobierno de Cuba, enfrentado a Estados Unidos, hasta gobiernos que formulan críticas muy tenues al imperialismo, como los cuatro del Cono Sur que conforman el Mercosur. En el medio, hay situaciones como la de Venezuela, que viene manteniendo un enérgico contencioso con los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca, pero tiene a la vez una fuerte dependencia comercial con ese país. En la situación actual, aun la más pequeña distancia hacia Estados Unidos juega un papel positivo, y así debe ser valorada.

En segundo lugar, hay dos grandes vertientes: los países que integran la Alba y los demás gobiernos progresistas de la región. Aquéllos, más allá de las señaladas contradicciones, pugnan por desbordar el libre comercio, estructuralmente favorable a las multinacionales y los países del norte. En este punto también vale una salvedad: hay quienes desean ir más allá y otros que ni siquiera se lo proponen, aunque luego los resultados puedan ser similares. Una vez más, no es lo mismo Bolivia o Venezuela, forzados muchos veces a aceptar la lógica de las multinacionales, que otros que juegan directamente a favor de ellas.

En tercer lugar, hay gobiernos que, independientemente de la retórica, de la que nadie está libre, sólo se diferencian del imperio en que defienden a sus empresas, o sea a las burguesías locales, frente a la voracidad de otras multinacionales afines a los países del norte. Pero en modo alguno tienen una lógica diferente a la del capitalismo más depredador. Tal es el caso de Brasil, de Chile cuando gobernaba la Concertación y de Argentina. O sea, sus diferencias con Washington no pasan por los intereses populares sino por los del sector más concentrado del empresariado nacional.

Si tomamos el punto de vista de la emancipación, o de los movimientos antisistémicos, las cosas son más complejas aún. En un extremo, todos los gobiernos esgrimen una actitud de defensa y fortalecimiento del Estado que no puede menos que chocar con los movimientos que, naturalmente, buscan desbordar los marcos del Estado-nación. Sin embargo, los niveles de represión han descendido de modo notable allí donde hay gobiernos progresistas o de izquierda. Es una diferencia no menor, imposible e inconveniente de soslayar, respecto de países como Colombia y Perú, donde mandan las derechas represivas.

No debe llamar la atención que el conflicto gobiernos-movimientos sea más estridente allí donde éstos son más potentes, como en Ecuador y en Bolivia. El reciente congreso de la Federación de Juntas Vecinales de El Alto (Fejuve) emitió una declaración muy fuerte, en la que asegura que el gobierno se jacta en sus discursos diciendo que es un gobierno de movimientos sociales, pero en la práctica sigue siendo un gobierno oligárquico (que) sólo se ha dedicado a dividir y utilizar a las organizaciones sociales de Bolivia. La Fejuve dice que el gobierno del MAS ha utilizado a los pueblos indígenas y sectores populares del país para sus campañas políticas, pero éstos siguen siendo excluidos de las decisiones políticas y son utilizados solamente por el gobierno para legitimarse y encaramarse en el poder.

Si esta es la posición de una de las organizaciones más potentes del país, protagonista de la Guerra de Gas de 2003 en la que sufrió más de 50 muertos sólo en las jornadas del 12 y 13 de octubre, imagínese la realidad en otros países que no cuentan con gobiernos como el de Evo, nacido de los movimientos y apoyado por un amplio abanico de organizaciones sociales. A mayor potencia de los movimientos, más necesidad de marcar su propio terreno frente a los estados, aun de aquellos que se denominan plurinacionales.

Por otro lado, es cierto que la dinámica de mayores y más abarcativas iniciativas de los movimientos puede debilitar a los gobiernos progresistas y de izquierda y, de ese modo, fragilizar la dinámica antimperialista. El rechazo a la megaminería como núcleo del proyecto de desarrollo puede verse de dos modos: como defensa de un proyecto alternativo o como un ataque a las finanzas estatales siempre necesitadas de mayores ingresos para blindarse de la especulación financiera.

No debería olvidarse que aun habiendo ciertos niveles de contradicción entre antimperialismo y emancipación, es un conflicto real sólo desde la óptica de los estados. Porque han sido los movimientos, en resistencia contra las políticas imperiales, los que han creado una nueva relación de fuerzas en la región. Por último, los hechos recientes muestran que los movimientos son el reaseguro más eficaz de los gobiernos frente a las derechas y el imperio. Trabajar para debilitarlos es apostar al suicidio del proceso de cambios.

Por Raúl Zibechi
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Jueves, 14 Enero 2010 08:55

Notas al margen del camino

El mundo habla de los grandes cambios del mundo, de una Nueva Era, de la revolución que significa la próxima caída de Occidente y del inevitable surgimiento de India y China.

Es cierto que el mundo esta cambiando. Cambiar es lo que mejor ha sabido hacer el mundo desde que la humanidad comenzó a tomar nota de sus propias obsesiones.

Pero este nuevo siglo ¿es tan revolucionario como se pretende? ¿Dónde está la novedad, el paso hacia delante?

Pensemos en los últimos mil años, para no ir muy lejos. Pensemos en el humanismo del siglo XII, en el Renacimiento, en el capitalismo burgués, en el Iluminismo del siglo XVIII, en las sucesivas revoluciones, en la americana, en la francesa, pensemos en la revolución industrial, en el nacimiento del liberalismo y del marxismo, en las democracias representativas que por siglos fueron definidas como inventos del diablo, pensemos en los movimientos de liberación de todo tipo y color, como el feminismo, el poscolonialismo, la lucha por los derechos de negros, amarillos, verdes, homosexuales...

Todos fueron, a su tiempo, propuestas radicales que desafiaron las convicciones unánimes de sus épocas, movieron los estamentos más profundos de las sociedades y, al menos desde mi punto de vista, significaron nuevos pasos hacia el progreso de la liberación del individuo. No sin retrocesosdramáticos, no sin nuevas formas de explotación y tiranías, claro. Ninguna nueva idea, por virtuosa que sea, se impuso nunca sin la resistencia del
poder de turno. Pero con sangre o sin ella se fue creando a nueva conciencia social e individual que hoy predomina.

Ahora, si nos preguntamos qué es lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia, no encontramos nada. O casi nada.

* * *

Quizás lo nuevo que tiene nuestro tiempo para ofrecerle a la historia es la radicalización de la democracia directa. Otra vez, esta novedad no es más que la radicalización de la democracia representativa, que a su vez fue la¡ radicalización del Iluminismo, que a su vez fue la radicalización de la crítica humanista. Pero hoy por hoy siento que ese camino es más oscuro y empedrado de lo que pensábamos a finales del siglo XX. Uno de los instrumentos de ese fenómeno es Internet, que al igual que la imprenta en el siglo XV, los libros de bolsillo del siglo XVI, la prensa escrita del siglo XIX y los *mass media* del siglo XX sirvieron tanto para democratizar la información, la cultura y, consecuentemente, el poder pero también sirvió para esclavizarla.

La Era digital se encuentra en un estado de inmadurez senil. A medida que los medios de comunicación se perfeccionan, los individuos, los supuestos fines, se convierten en otros medios. Somos consumidores que nos creemosindividuos. A veces, hasta nos creemos libres. Nos estamos alienando, aislando, al tiempo que nos enorgullecemos de lo conectados que estamos. Como los insectos, volamos hacia la luz y nos quemamos en el fuego.

* * *

En la mayoría de las lenguas europeas, cuando nos referimos al futuro lo visualizamos y lo verbalizamos como algo que está adelante. En pueblos más contemplativos como el griego, el pasado es lo que está hacia adelante, porque es lo que se puede ver. El futuro no, por lo tanto, para el griego el futuro está hacia atrás, llegando y pasando por nosotros para luego
convertirse en hechos y memoria.

Pero en nuestra civilización, los protagonistas somos nosotros, no el tiempo ni la historia. Somos los caminantes que hacen camino y “…al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”. Para nosotros el futuro es lo que está por delante al caminar y, no sin paradoja, es lo que menos claramente podemos ver.

* * *

No hay líderes mundiales. Seguramente tampoco son necesarios. Lo que hay, y mucho, son productos publicitarios construidos en el discurso del PIB, de la megalomanía, de la excusa del pragmatismo. En la cultura de lo nuevo no hay ninguna idea nueva. De hecho lo que hoy se considera sabiduría es el éxito económico y éste se comporta ante los presidentes y ante los economistas como el número ganador de la lotería. Quienes aciertan recuerdan que soñaron con ese número. Los astrólogos olvidan sus cien errores y repiten su único acierto. Mañana será otra historia y así vamos erráticos, consumiendo discursos triunfalistas por aquí, explicaciones del fracaso por allá.

A mediado de los ’90, en plena euforia neoliberal, nos preguntábamos: “Cuando los regímenes comunistas cayeron, no cayeron por sus carencias morales; cayeron por sus defectos económicos. […] Al parecer, la justicia sólo llega con el fracaso económico. ¿Qué diremos de este anacrónico fin de siglo cuando fracase? ¿Debemos esperar hasta entonces para decir algo?” (*Critica*, 1997). La pregunta sigue vigente: ¿será necesario esperar hasta la gran crisis china para criticar sus métodos?

* * *
La política como los políticos es un mal necesario en un mundo imperfecto. Yo, que no creo en santos menos podría creer en un político. A unos creo menos que a otros, pero al fin a ninguno. Ni a Obama ni a Hu Jintao, ni a Lula ni a los Kirchner, ni a Uribe ni a Chávez, ni a Sarkozy, ni a Putin, ni a nadie.

De vez en cuando se estrechan las manos, un beso y un abrazo. Luego, según el precio del petróleo cae o las bolsas se hacen el oso, uno amenaza al otro con alguna acción o sólo de palabra y todo sirve para ir creando ese nivel de conflicto tan necesario para mantener el crecimiento anual del PIB por encima del equis por ciento y a la vez consolidarse en la conciencia de sus votantes que todavía, en la sociedad global, sufren de la irresistible
trampa de los nacionalismos.

Esa especie de egolatría colectiva.

* * *

No es cierto que soy un incrédulo irrespetuoso. Soy respetuoso. Por ejemplo, respeto mucho la imagen de una Virgen llorando sangre. Porque respeto a quienes creen que es un milagro y a quienes creen en la Virgen. Incluso respeto la probabilidad de que semejante fenómeno sea un milagro y respeto la probabilidad, aunque probablemente escasa, de que el Creador del Universo ande distraído con ese tipo cosas.

Pero mucho más que una Virgen de yeso llorando o sudando sangre me preocupa la mano de un gerente despidiendo a mil personas bajo la irrefutable excusa de un recorte de gastos.

Me preocupan las leyes que respetan mejor los derechos de los perros a una vida digna que a la familia de un inmigrante a ser tratados, si no como humanos, al menos como perros.

Me preocupa y me importa mucho más la mano de de un tirano firmando una guerra, los pies de un fanático destruyendo el mundo para salvar su alma.

Sospecho que Dios, la Virgen y sus servidores podrían estar de acuerdo conmigo. Al menos en esto. Claro, eso sólo lo sabrán ellos. No lo sé ni yo, ni los fanáticos que suben nerviosos a sus cielos privados en escaleras de huesos, siempre tan seguros de lo ven, de lo que dicen, de lo que hacen.


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Viernes, 11 Septiembre 2009 06:47

El definitivo adiós al patio trasero

El acuerdo firmado el 7 de septiembre por Luiz Inacio Lula da Silva y Nicolas Sarkozy completa el viraje estratégico producido en la región con la decadencia de la hegemonía de Estados Unidos y el ascenso de Brasil como potencia global. Nace un complejo militar-industrial autónomo en el que alguna vez fuera el patio trasero del imperio, que consigue blindar la Amazonia y las reservas de hidrocarburos descubiertas en el litoral marítimo brasileño. Por si fuera poco, se informó que Brasil está en condiciones de fabricar armas atómicas.

El 5 de septiembre, el general Luiz Eduardo Rocha Paiva, profesor de la Escuela del Estado Mayor del Ejército, firmó un artículo de análisis en el sitio militar Defesanet: “La miopía estratégica y la indigencia militar son las mayores amenazas a la soberanía de Brasil”. Desde una perspectiva conservadora, critica de modo frontal la reacción de su país a la instalación de siete bases estadunidenses en territorio colombiano. Dice: “no serían un problema si Brasil dispusiese de poder militar a la altura de la posición que pretende adoptar en el escenario internacional. Lo que nos amenaza es nuestra debilidad”.

El artículo refleja el estado de ánimo de los militares brasileños, que temen una intervención de potencias occidentales que desde 1990 buscan “imponernos una soberanía compartida” en la Amazonia. La sensación de debilidad creció desde que un año atrás fueron descubiertos 50 mil millones de barriles de petróleo en el mar de Brasil, a siete kilómetros de profundidad. Esos recursos serán explotados por el Estado y no por empresas privadas, según propone Lula, con lo que Brasil se coloca como una de las principales estrellas del emergente BRIC, combinando una potente industria con autonomía energética que no todos poseen.

Faltaba la autonomía militar. El acuerdo con Francia le permite comprar cinco submarinos, uno nuclear, y 50 helicópteros de transporte militar por un valor de 12 mil millones de dólares. Con la anunciada adquisición de 36 cazabombarderos Rafale de la francesa Dassault, la cifra se elevaría a 18 mil millones de dólares, pero la prensa gala estima que la compra puede ascender a 120 aviones. Si se confirma la preferencia de Lula por el aparato francés, habrá quedado por el camino el F-18 Hornet de Boeing, en una decisión política que se ha interpretado como una “declaración de guerra” a Washington.

El negocio incluye la adquisición por Francia de 10 aviones de transporte militar KC-390 brasileños para sustituir los Hércules C-130 estadunidenses. Con ser importante, el negocio es apenas un detalle menor al lado de la masiva transferencia de tecnología que conlleva la alianza.

El acuerdo contempla la construcción de astilleros en Río de Janeiro, donde serán construidos los submarinos Scorpene; en tanto, los helicópteros serán armados en Minas Gerais por la empresa binacional Helibras, filial de la europea EADS.

Con los aviones de combate la cuestión es más ambiciosa. “La adquisición de los Rafale no será una mera compra, porque se construirán en Brasil y existirá la posibilidad de que sean vendidos en América Latina”, dijo el canciller Celso Amorim. Las seis primeras aeronaves las entregará Francia, pero las 30 restantes serán ensambladas por la brasileña Embraer, que ya es la tercera empresa aeronáutica del mundo detrás de Airbus y Boeing, y fabrica aviones de combate, aunque no cazabombarderos de última generación. El contrato a estudio considera que Brasil podrá vender los cazas Rafale en Sudamérica, lo que da idea de la trascendencia de una alianza que, en los hechos, lo convierte en un avión de combate franco-brasileño.

De ese modo, Brasil pasa a ostentar la mayor flota naval de América Latina y una industria capaz de abastecer a sus fuerzas armadas de modo permanente según la evolución de los acontecimientos en la región. Brasil estará entre los once países del mundo capaces de fabricar cazabombarderos. El monto de los acuerdos, si se incluyen los Rafale, sería cuatro veces superior al costo del Plan Colombia. Así Brasil completa un giro radical: hace siete décadas, durante la Segunda Guerra Mundial, Getulio Vargas alineó a su país con Estados Unidos. Ahora Lula proclama la “segunda independencia”, como dijo cuando propuso la creación de Petrosal, la empresa estatal encargada de monitorear la explotación de yacimientos que ahora protegerá la marina.

Quien crea que es una política del gobierno de Lula está equivocado. Es una opción del Estado brasileño, largamente planificada –los acuerdos con Francia fueron negociados más de un año–, pero acelerada por la decisión del Comando Sur de convertir a Colombia en una gigantesca base militar. El parlamento de Brasilia aprobó en tiempo récord de 48 horas los fondos para la compra de los cinco submarinos y los 50 helicópteros.

Más claro fue el comandante de la marina, Julio Soares de Moura Neto, quien respondió a un cuestionamiento del conservador Folha de Sao Paulo sobre el elevado gasto militar: “Los brasileños precisan tener conciencia de que tenemos riquezas inconmensurables en el mar, y la marina debe estar preparada para defender nuestra soberanía sobre ellas”. Agregó que la reactivación de la Cuarta Flota “no fue ni política ni diplomáticamente informada a Brasil”, con lo que la pretendida alianza entre la Casa Blanca y Planalto se disolvió en las nieblas del militarismo.

La alianza entre Francia y Brasil echa luz sobre los verdaderos acontecimientos del continente; las cosas se han invertido: ya no son los gobiernos díscolos del sur los que pretenden poner palos en la rueda de la hegemonía estadunidense. Es la Casa Blanca la que intenta frenar el ascenso de Brasil al rango de potencia global, lo que inevitablemente supone el ocaso de Estados Unidos en la región.

Por Raúl Zibechi
 

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Viernes, 30 Enero 2009 09:38

El EZLN y la política social

Las actividades realizadas por el EZLN para conmemorar los 15 años del levantamiento armado fueron al mismo tiempo un recuento de lo logrado y de lo que falta por hacer. Fue al mismo tiempo un espacio para abrir el debate sobre temas de alcance nacional.

Con precisión, el comandante David señaló: “El mal gobierno ha tratado de convencer y comprar la conciencia de nuestras bases de apoyo, prometiéndoles mejores condiciones de vida para olvidar a sus muertos y sus justas demandas. Desgraciadamente hay hermanos indígenas que han caído en las trampas del mal gobierno creyendo que con esto van a mejorar sus condiciones de vida sin luchar”.

La Sedeso respondió que “los programas para el combate a la pobreza no forman parte de planes de contrainsurgencia social” y que “desde el año 2000 ha habido empeño del gobierno federal por resarcir el daño derivado del olvido, marginación y exclusión en que se tenía a las comunidades indígenas de Chiapas”. Están documentados decenas de ejemplos donde dependencias federales han realizado acciones que ni han resuelto los problemas estructurales derivados de la pobreza pero sí han contribuido a la fractura del tejido social comunitario.

La utilización de los recursos gubernamentales para la cooptación y el clientelismo es la constante en la mayoría los gobiernos, de todos los niveles y de todos los partidos. La política social se ha reducido a formas silvestres de asistencialismo ramplón y son escasos los programas sociales que promueven la organización y el trabajo comunitario. Por ello la crítica del EZLN tiene una connotación que incluso trasciende al zapatismo, y la realidad está a la vista. Los índices de desarrollo humano en el país no han variado sustancialmente y cada día son más los mexicanos hundidos en la pobreza. Eso que dicen que es política social, no alcanza a atender a los pobres que la política económica genera.

Por desconocimiento o por convicción, existe un rechazo en los aparatos gubernamentales a empoderar a las comunidades. Se ha optado por la dávida en lugar de la organización, la capacitación, la productividad y el trabajo comunitario. La planeación regional o local es una entelequia. Se hace lo que a la autoridad en turno le parece mejor. En ocasiones le atinan, pero en la mayoría se diluye el impacto social o la efectividad del trabajo gubernamental.

Por ello la política social entendida como una política de Estado debe trascender el ámbito temporal y funcional de la administración pública, involucrando a los otros niveles de gobierno, a los partidos, a las organizaciones sociales y al conjunto de la sociedad.

Ante el reto de la pobreza, la desigualdad y el deterioro de las condiciones de vida de la ciudadanía que amenazan nuestro futuro, es necesario plantear la elaboración de una política social de largo aliento.

La política social puede coadyuvar a lograr una nueva gobernabilidad que cierre el paso a la violencia como lenguaje político; al escepticismo como actitud de la sociedad frente a las instituciones; al rumor como agente corrosivo de la cohesión y el respeto social.

Ningún esfuerzo en materia de política social tiene futuro si no se encamina a modificar las tendencias actuales que asignan a un pequeño porcentaje de la población una gran cantidad de la riqueza, mientras una enorme masa de ciudadanos enfrenta pobreza, desempleo, malos ingresos, viviendas inadecuadas, insuficiente equipamiento urbano, bajos niveles de educación y crecientes deficiencias en materia de salud y alimentación.

En la medida enque la sociedad cuente con la debida atención a sus demandas y sus necesidades sean resueltas, la autoridad tendrá mayores márgenes de gobernabilidad para el cumplimiento de su misión.

La integralidad de la política social debe partir del hecho tangible de que el combate a la pobreza es sólo un aspecto de la acción del Estado, la cual debe incidir en la modificación de la actual distribución del ingreso y, en consecuencia, en aspectos tales como empleo, salario y desarrollo regional.

A este respecto, mayores niveles de participación y vigilancia social, en un ambiente de plena democracia, ayudarían a alcanzar una política social más eficiente. Los errores u omisiones en materia social, al igual que en lo político y económico, afectan a miles que esperan una respuesta a su situación.

Convertir la política social en una tarea de Estado requiere democratizar su concepción y aplicación, convocar a amplias y plurales fuerzas políticas y sociales a su discusión, a que coadyuven en su operación, evaluación y corrección. Lo anterior implica generar nuevas formas de articulación entre la sociedad y el gobierno, que impulsen la organización y participación comunitaria y generen mejores niveles de convivencia ciudadana.

Mucho de lo aquí expuesto tiene que ver con el rechazo del Estado mexicano a respetar lo acordado en San Andrés, en cuanto a “reconocer a las comunidades como entidades de interés público”, con lo cual los ciudadanos dejarían de ser “objeto” y se convertirían en sujetos de las políticas públicas.

Por ello el comandante David, desde la trinchera zapatista, abrió un tema que requiere un tratamiento estructural por parte del Estado mexicano, que trascienda la coyuntura y defina nuevos modos de relación entre el gobierno y la sociedad, incluyendo, por supuesto, al zapatismo.

Por, Jaime Martínez Veloz

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