Miércoles, 26 Septiembre 2018 09:31

La caída de Lehman Brothers y el pánico financiero

La caída de Lehman Brothers y el pánico financiero

El modelo capitalista sufre una crisis profunda desde el 2007-2008, cuando el pánico financiero se espació por todo el mundo. Una década después, el modelo no logra reponerse y al parecer se avecina una nueva crisis aún más profunda.



“En un sistema de producción en el cual todo el complejo edificio del proceso de reproducción social se basa en el crédito, si este se interrumpe de forma repentina y sólo tienen curso los pagos en efectivo, es evidente que debe producirse una crisis, una corrida en procura de medios pagos. En consecuencia, a primera vista, toda la crisis se presenta como una simple crisis de crédito y dinero”.
Carlos Marx.

 

La experiencia del pánico financiero es propia del capitalismo. En el siglo XIX se vivieron varias situaciones de ese tipo y Marx en el tercer tomo de El Capital se ocupó de dilucidar la lógica intrínseca de ese acontecimiento histórico que ninguna sociedad humana había vivido. Ese hecho es fundamental para captar la especificidad del modo de producción capitalista, y también para reconocer sus limitacionesm así como para poder pensar y obrar más allá de ese modo de producción.

 

Hoy existe un consenso entre los economistas sobre la pauta que caracteriza la crisis financiera: se detiene la economía porque ningún banco presta y el dinero se esfuma. Al así ocurrir se espera que el Estado salga a rescatar los bancos para poder garantizar de nuevo el funcionamiento del crédito y la inversión.

 

Ejemplo de una crisis financiera

 

La caída del banco Lehman Brothers, acaecida el 15 de septiembre de 2008, fue uno de los puntos culminantes de la crisis financiera que desencadenó el desinfle de la burbuja inmobiliaria en el año 2007. Richard Fuld, el presidente ejecutivo de ese banco, un año después de la desaparición súbita de esa institución centenaria, declaraba en una comparecencia en la Cámara de Representantes que no entendía porque las máximas autoridades de las finanzas norteamericanas (la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro) no habían salvado el banco, y dijo que esa certeza íntima lo acompañaría: “[…] hasta el día en que me entierren”.

 

Las vicisitudes del proceso que culminó con la desaparición del banco se pueden seguir en el libro del secretario del Tesoro Henry M Paulson Jr. El título es un acierto: “On The Brink” (*). Efectivamente, la experiencia vivida por esos actores de la crisis fue la de estar frente el abismo. El libro escrito al modo de un diario, cuenta la angustia padecida ante la posibilidad de la desaparición de la red de instituciones financieras globales que mantienen el capitalismo en esta fase de su existencia. Y la caída de Lehman fue el detonante que los puso frente a esa posibilidad. Hoy, una década después, la élite dirigente del capitalismo global no ha podido superar los efectos de ese dramático acontecimiento y lo que se vislumbra en el horizonte inmediato es la posibilidad de otra crisis.

 

¿Se acerca una crisis de tipo política global?

 

Lo interesante del proceso en desarrollo es que el catalizador de esta nueva crisis es de tipo político. El presidente de los Estados Unidos para el periodo 2016-2020 Donald Trump, durante lo que lleva de su ejercicio ha quebrantado los consensos mínimos que las élites globales venían tratando de consolidar, después del pánico del 2007 y 2008. Este personaje logra la Presidencia de los Estados Unidos aprovechando el resentimiento y la impotencia de los norteamericanos afectados por esa crisis, pero también porque al final quienes se beneficiaron de los esfuerzos de la sociedad para superar la crisis fueron los mismos que la desencadenaron.

Trump centró su discurso de campaña en la crítica a Wall Street y a los políticos de Washington. Esa crítica fue perfectamente asimilada por la mayoría del electorado norteamericano. Lo que no se asimiló fue la autenticidad del personaje que levantaba la crítica. Ahora la sociedad norteamericana tiene al frente del Estado a alguien que recuerda a Luis Napoleón Bonaparte, el personaje que surgió de la crisis capitalista de 1848 y a Hitler, el personaje que surgió de la crisis de la década del 30 del siglo XX y que condujo a la humanidad a la carnicería de la Segunda Guerra Mundial.

 

Ahora (agosto de 2018), la élite norteamericana desesperada con el personaje trata de llevarlo a juicio. Ante esa posibilidad, Trump advirtió que su destitución podría ser el detonante de la nueva crisis. En una entrevista con Fox New dijo: “Si se me sometiera a un proceso de destitución, los mercados financieros se hundirían”.

 

Estamos, por tanto, frente a una coyuntura político-económica sin antecedentes en el capitalismo contemporáneo. La solución que se encuentre para salir de la crisis que se avecina podría ser el comienzo de la construcción de un modo de producción más allá del capitalismo o, de nuevo, una solución que prolongue el funcionamiento del agónico modo de producción capitalista.

 

* Paulsons H. On the Brink. Business Plus, NeW York, 2010.

 

Publicado enEdición Nº250
Viernes, 06 Enero 2017 09:09

Europa en su laberinto

Europa en su laberinto
Los problemas abundan para la Unión Europea: el Brexit, la crisis de refugiados, los atentados terroristas, la debacle griega y el ascenso de la derecha xenófoba. Es la peor crisis existencial de sus 70 años.

 

Capturada por una agenda neoliberal y una socialdemocracia en retirada, la Unión Europea (UE) no tiene respuestas a la crisis que enfrenta desde el estallido financiero de 2008 y su vástago, el de la deuda soberana de 2010. Los problemas se apilan. Al Brexit que se empezará a negociar este año, se suman la crisis de los refugiados, los atentados terroristas, la debacle griega o el ascenso de una derecha xenófoba que quiere destruir el proyecto paneuropeo, pero frente a la peor crisis existencial de sus 70 años, la respuesta oficial europea ha sido hasta el momento patética.

 

Los discursos y las hojas de ruta planteados en las últimas semanas y meses son vagas generalidades dominadas por frases del estilo de “la Unión Europea no es perfecta, pero es el mejor instrumento que tenemos” y “hay que ampliar el consenso europeo para una política a largo plazo sobre inmigración basada en los principios de la responsabilidad y solidaridad”. La iniciativa concreta más vistosa del año pasado fue que la UE tenga wifi gratis en todo el bloque para 2020, aspiración simpática y útil, pero claramente insuficiente para la crisis en juego.

 

El trasfondo de la crisis es claramente económico. Desde el estallido financiero de 2008 la UE apenas crece y la eurozona -los 19 países de los 28 que manejan el euro como moneda- vive en un estado de zozobra permanente con varios países, desde Grecia hasta Portugal, España e Italia, al borde de la bancarrota y un desempleo que supera el 10% en muchas naciones.

 

La suerte, la “fortuna” que Maquiavelo consideraba fundamental en el curso de los acontecimientos históricos ha contribuído decisivamente al actual callejón sin salida. La crisis de 2008 y 2010 sucedió en una Europa hegemonizada por la conservadora cristiana demócrata Angela Merkel, el francés Nicolas Sarkozy y con el liberal-laborismo británico de Tony Blair- Gordon Brown en retirada. Si en vez de ese entente ortodoxo hubiera existido el consenso alternativo de la socialdemocracia europea, aún con toda su blandura post-caída del Muro de Berlín, habría existido la posibilidad de un nuevo Plan Marshall que hubiera permitido a la UE arrancar por la senda del crecimiento en vez de la del ajuste permanente, una posible salida reconocida hoy hasta por ciertos sectores ortodoxos, como la Unidad de Inteligencia del semanario The economist, el EIU. “Eso podría haber funcionado en 2010. Las condiciones cambiaron: es demasiado tarde para adoptar este camino”, indicó a PaginaI12 Mike Jakeman analista global del EIU.

 

Hoy la iniciativa política está en manos de los partidos eurófobos que pueden cambiar el mapa europeo en este 2017. Las elecciones en Holanda en marzo, Francia en abril, Italia en cualquier momento en que su actual crisis lo imponga, en Alemania en septiembre abren tres escenarios posibles: avance incontenible de la derecha, resultado mixto con nuevo equilibrio de fuerzas o repliegue pro-europeo del electorado para poner freno a la derechización.

 

A primera vista el panorama no luce promisorio. En Holanda el ultraderechista Partido de la Libertad de Geert Wilders lidera las encuestas, en Francia Marine Le Pen está cabeza a cabeza con el candidato de la derecha tradicional, Francois Fillon, en Italia el errático movimiento Cinque Stelle fue clave en el referendo de diciembre que provocó la caída del premier Mateo Renzi.

 

Alemania sigue siendo un aparente baluarte. El atentado en Berlín el pasado diciembre cometido por un refugiado de Siria que dejó un saldo de 12 muertes, tuvo un impacto en la popularidad de Merkel, pero no parece amenazar su liderazgo en los sondeos. Las últimas encuestas colocan a su partido con un 35% de la intención de voto, frente al 22% del Partido Socialista Alemán y el 13% de los xenófobos de Alternativa por Alemania, partido con menos de cuatro años de existencia.

 

Mucho dependerá de acontecimientos a la vista, pero de impacto imponderable (refugiados, negociación del Brexit a partir de fines de marzo, estancamiento económico) y de eventos que no están en el radar y que, por lo tanto, siempre toman a todos por sorpresa (lo fue la crisis de refugiados en su momento). Una UE de 28 miembros que necesita el consenso permanente para tomar la mayoría de sus decisiones no es la fórmula perfecta para la reacción rápida que requieren muchas crisis.

 

Iniciativas que ayudarían a recuperar el apoyo popular y la “mística europea” como la lucha contra los paraísos fiscales y otros fuertes intereses creados del sector financiero y las multinacionales, se ven ahogadas por esa “elefantiasis” que parece padecer un bloque de 28 miembros dominado por la ortodoxia neoliberal. El presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, estuvo al frente de uno de los centros offshore de la UE, Luxemburgo, entre 1995 y 2013. El Reino Unido es uno de los principales paraísos fiscales del mundo, según la Tax Justice Network (Red de Justicia Fiscal). En el marco de la actual ortodoxia europea, difícilmente la salida del Reino Unido de la UE mueva el amperímetro hacia una acción decisiva en este campo.

 

En este contexto la izquierda europea sufre una parálisis alarmante. El diagnóstico de Costas Lapavitsas, ex diputado de Syriza en Grecia, académico de SOAS en la Universidad de Londres y autor de El capitalismo financiarizado. Expansión y Crisis, es que la izquierda no se ha recuperado de la derrota política sufrida en el siglo XX con el fin de la Guerra Fría. “La izquierda perdió la confianza en sí misma. Su análisis económico es anticuado y sus valores históricos no han sido replanteados. El internacionalismo es un caso.

 

Seguir planteándolo es un error cuando hoy los grandes beneficiarios de la globalización son las corporaciones. La realidad es que hoy el neoliberalismo sigue siendo la ideología dominante en todo el planeta. Pero es una ideología que va a quebrarse por su propia rigidez. La izquierda necesita estar lista para la próxima crisis. No puede repetir el error de 2008 cuando no supo responder a una debacle que cuestionaba el sistema económico global imperante”, indicó Lapavitsas a este diario.

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Miércoles, 10 Abril 2013 07:21

“La economía venezolana es sostenible”

“La economía venezolana es sostenible”

Los vaticinios apocalípticos sobre la economía venezolana abundan tanto en el propio país como en el extranjero. Las dos devaluaciones del presidente en funciones Nicolás Maduro en los últimos dos meses sirvieron para abonar las tesis de los que predicen el colapso de la economía y aseguran que el modelo chavista es insostenible. Si la tasa de pobreza cayó en un 37,6 por ciento y la de pobreza absoluta en un 57,8 por ciento desde 1999, sus críticos aseguran que fue a costa de la salud de la economía misma. El año pasado Venezuela creció más de un 5 por ciento, pero según la proyección del Banco Mundial este año lo hará a sólo un 1,8 por ciento. Página/12 dialogó con el codirector del heterodoxo Center for Economic and Policy Research de Washington, Mark Weisbrot, quien publicó poco antes de las elecciones del año pasado un informe sobre la economía venezolana en el que descartaba la posibilidad de una hecatombe.

 

–Desde aquel informe ha habido dos fuertes devaluaciones. ¿No ha cambiado de opinión?

 

–Venezuela tiene problemas económicos, pero todos son perfectamente solucionables. En otras palabras, la economía venezolana no tiene un problema de sostenibilidad. En 2006 en Estados Unidos hubo una burbuja inmobiliaria que inevitablemente iba a terminar en desastre. Era un desequilibrio insostenible. En Venezuela las devaluaciones se deben a que eran necesarias en un régimen de tipo de cambio fijo porque su inflación era mayor que la de sus socios comerciales. En los ’70 esto no habría importado porque una inflación del 20 por ciento era común. Ahora, como las otras economías tienen una inflación más baja, la moneda venezolana termina apreciándose. Las devaluaciones sirvieron para corregir este desequilibrio.

 

–Sin embargo, el gasto fiscal creció en un 30 por ciento el año pasado y el déficit fiscal es de alrededor de un 12 por ciento. ¿Es esto sostenible o el gobierno tendrá que achicar inevitablemente el gasto?

–No creo que un gasto de esa magnitud se pueda sostener durante 10 años, pero sí por un tiempo considerable si uno tiene una estructura de deuda como la que tiene Venezuela. En un país exportador de petróleo hay que fijarse en dos cosas para analizar la estructura de su deuda. Está la deuda externa y la interna. La interna es en bolívares y a una tasa de interés cero o negativa si se toma en cuenta la inflación, de manera que no afecta al gobierno. En cuando a la deuda externa, cuando uno la analiza en términos de las exportaciones, que es el patrón de medida más estricto, ve que es perfectamente sostenible. Los intereses constituyen entre un 3 y un 4 por ciento de sus exportaciones. Medido en relación al Producto Interno Bruto, la deuda pública venezolana no llega al 50 por ciento. En comparación, la Unión Europea tiene una deuda del 82 por ciento y países en crisis como Grecia o Italia superan generosamente el ciento por ciento.

 

–De manera que hay espacio para que el Estado estimule la economía.

 

–Con estas cifras de fondo tendrían que hacer más e invertir en infraestructura, en lo posible siguiendo el modelo chino en el que no se importa todo lo que se necesita, sino que se activa la propia industria. Lo que está claro es que la solución no es la austeridad. Si uno mira lo que sucedió después de 2002, la economía se duplicó en los siguientes cinco años en términos reales, es decir, una vez tomada en cuenta la inflación. El sector privado respondió a esto y fue un gran creador de empleo.

 

–En su análisis del año pasado usted criticaba al gobierno por no haber invertido de manera contracíclica, es decir, aumentando el gasto en un momento de desaceleración económica.

 

–En el último trimestre de 2008 y en 2009 no lo hicieron y por eso tuvieron una recesión por un año y medio. Lo podrían haber evitado. No creo que vuelvan a cometer el mismo error. Venezuela no tiene el problema del euro. Tiene su propia moneda, de manera que su vulnerabilidad está por el sector externo, es decir, por la posibilidad de una crisis en la balanza de pagos. La mayoría de los comentaristas contrarios al chavismo, es decir, la gran mayoría de lo que se lee en el extranjero, apuntan a esto porque es la única vía por la que podría haber una crisis terminal. Esta crisis no se va a producir por tener una inflación del 20 o el 30 por ciento. Es un problema, sería mejor que estuviera más baja, pero no es una hiperinflación. Corea del Sur tuvo más del 20 por ciento de inflación durante los ’70 cuando eran la economía que más crecía en todo el mundo. De manera que la única esperanza para los que quieren ver el fin del actual gobierno es una crisis de la balanza de pagos. Dada la estructura de la economía venezolana, no creo que esto sea posible.

 

–Usted dijo que convendría que la inversión en infraestructura se hiciera con empresas venezolanas. Este ha sido un problema que Hugo Chávez no pudo resolver, el de la diversificación económica respecto del petróleo.

 

–Los primeros cuatro años Chávez tuvo que concentrarse en la mera supervivencia por los ataques de la oposición que llevaron al golpe militar de 2002. Una vez pasado esto se concentró en los programas de salud y educación. Diversificar una economía es una cosa muy difícil. El gobierno de Ecuador es uno de los mejores que he conocido, pero no pudo diversificar la economía. Es difícil, toma mucho tiempo. El gobierno de Chávez lo intentó, pero podría haber hecho más. Podría haber tenido una política industrial eligiendo un sector para desarrollar con incentivos tal como hicieron Corea del Sur o China o Japón. Este proceso tiene que ser liderado por el Estado en los países en desarrollo. Pero es difícil. Creo que Venezuela no tenía la capacidad administrativa para un programa de esta naturaleza y por eso Chávez no lo hizo.

 

–Con la muerte de Chávez, ¿cómo va a ser el poschavismo a nivel económico?

 

–Es difícil de prever porque dependerá de las medidas que se adopten. El escenario catastrófico ha sido muy exagerado: no va a suceder. Si lanzan un buen programa de inversión en infraestructura, la economía va a crecer nuevamente y el crecimiento tiene su propia dinámica al reducir la pobreza, incrementar el empleo y estimular al sector privado. Es lo que pasó después de 2002 y volvió a suceder en los dos últimos años.

 

–¿Hay posibilidad de que restrinjan lo que se ha llamado la petrodiplomacia, la venta de petróleo a precios preferenciales?

 

–No creo porque es muy importante para ellos. Una cosa de la cual no se escribe en la prensa internacional es que Venezuela es probablemente el principal objetivo de Estados Unidos después de Irán. Han invertido mucho dinero en desestabilizar a Venezuela. Acaba de salir un nuevo memo de Wikileaks sobre los planes del ex embajador en Caracas William Brownfield para desestabilizar al gobierno de Hugo Chávez. El plan era muy claro: sacarlo a Chávez. De manera que es posible que hagan algún recorte, pero nada sustancial, porque es muy importante para ellos y tienen una visión de una integración profunda de América latina y el Caribe.

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La revaluación en Colombia y la guerra global de monedas

Es usual encontrar en la literatura económica contemporánea referencias a la reciente guerra de monedas a escala global. La inició Estados Unidos desde 2008 cuando se decidió por la vía de emitir bonos del Tesoro y de comprar papeles “basura”. Desde entonces, el neto de esa política monetaria, repetida en 2010 y en el último trimestre de 2012, es superior a 2,3 billones de dólares puestos en circulación por esta vía. Así lo acaba de hacer con 85 mil millones de dólares mensuales entre septiembre y diciembre del año pasado.

 

Con respecto a las principales monedas, entre enero de 2012 y enero de 2013, el dólar se ha devaluado en 3% con respecto al euro, cerca de 1,5% frente a la libra esterlina y casi 2% en relación con el yuan-reminbi de China. En el mismo lapso, el yen japonés fue una excepción, al pasar de entregar 77 unidades monetarias niponas a 90 por cada dólar. En América Latina, la tendencia revaluacionista es mayor: de 8,98% en Colombia; 5,4% en Perú; 3% en México y 2,5% en Chile. Brasil, por su parte, devaluó el real en los doce meses, de 1,75 por dólar a 2,05; es decir, está ya en la batalla de las divisas.

 

Cabe preguntar por qué el peso colombiano es una de las monedas más revaluadas en los circuitos económicos. La respuesta, si bien se origina en las políticas de emisión –sin respaldo- de las principales monedas en busca de mayor competitividad comercial en medio de la crisis, franqueando aranceles y barreras, se complementa con el modelo de crecimiento adoptado por los tres últimos gobiernos, Confianza Inversionista, que tiene como variable principal al capital extranjero. Una política económica suicida en épocas de crisis, cuando las potencias intentan colocar los excedentes de capitales y de mercancías, y que se ha ratificado en negociaciones de TLC a la topa tolondra.

 

El Banco de la República recurre a compras de dólares para intentar contrarrestar la revaluación pero no ha valido. Han sido menos de la mitad de las de Perú y no se intentan otras medidas; en efecto, se conocen las negativas del ministro de Hacienda al control de capitales. El año 2013 empezó con la tendencia revaluacionista reforzada y no es de extrañar que para 2014 la tasa de cambio se aproxime a $1.600 con las consecuencias negativas que implicará para las exportaciones, la industria y la agricultura.

 

De lo expuesto, no es fácil deducir que Colombia va quedando atrás en la guerra monetaria que se está librando, atrapada entre la crisis mundial y la Confianza Inversionista, modelo que ya comienza a agotarse y en el que se avizoran calamitosas perspectivas

 

Por Aurelio Suárez Montoya, Bogotá, enero 28 de 2013

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Lunes, 14 Enero 2013 06:19

Dinero

Dinero

En el terreno de la gestión del dinero y el crédito ha prevalecido el criterio de que los objetivos de la política monetaria deben ser establecidos políticamente, pero que su manejo debe quedar fuera del control político. Este es el meollo de la independencia que tienen los bancos centrales.

 

Es más, el hecho de que el banco central de un país sea independiente se ha llegado a considerar como un elemento clave de desarrollo institucional en una economía. Su función principal es controlar la inflación. Además, no debe ser el financiador del gobierno.

 

En apariencia, pues, la labor del banco central se habría convertido en un asunto eminentemente técnico y estaría protegida de las interferencias políticas. Pero esta cuestión que se suponía ya firmemente establecida en las políticas públicas está siendo cuestionada de modo abierto por las condiciones de la crisis económica en curso desde 2008.

 

La capacidad de influir en la determinación de las tasas de interés por la vía de las compra y venta de títulos de deuda pública, lo que se conoce como operaciones de mercado abierto, ha sido un rasgo determinante para enfrentar la caída del producto y el aumento del desempleo.

 

Este ha sido el caso en Estados Unidos con la activa intervención de la Reserva Federal para rebajar el costo del crédito, lo que ha llevado a las tasas de interés sean muy cercanas a cero, junto con una extensa actividad para expandir la cantidad de dinero en la economía y financiar el déficit fiscal.

 

Los criterios del Banco Central Europeo han sido distintos, pues están basados en políticas de austeridad dirigidas a reducir significativamente los niveles del endeudamiento público y los déficit fiscales de los gobiernos. Buena parte de la deuda y del déficit proviene de las condiciones de la misma crisis y la inyección de fondos públicos a los bancos quebrados o cerca de quebrar.

 

Así que los bancos centrales son cada vez más empujados en su operación por las consideraciones de tipo político, o sea que sus funciones se entrelazan cada vez más con las exigencias de la política fiscal. El carácter de la independencia está siendo cuestionado. Es más, los criterios básicos acerca de la inflación son ahora revisados, como ocurre en el caso de Japón, donde las metas de crecimiento de los precios son al alza.

 

Las acciones de las autoridades monetarias tienen un significado y una repercusión política cada vez más grande. De esta manera, los efectos de las medidas que tienen que ver con la determinación de las tasas de interés, la disponibilidad del crédito y el financiamiento del gobierno son más visibles.

 

Y, como ocurre con el conjunto de las políticas públicas, sus repercusiones no son neutrales, sino que afectan de modo desigual a distintos agentes económicos. Si se admite que la inflación puede crecer, como se está haciendo en Gran Bretaña, el valor real de los ingresos de los trabajadores disminuye, aunque con ello pueda prevenirse un desempleo más grande.

 

Cada vez que el banco central actúa hay un efecto real en el producto y el empleo y en general en el uso de los recursos disponibles. La independencia resultó en una etapa de las modalidades de la gestión monetaria y no en una situación permanente, lo que es consistente con el carácter cíclico de las pautas del crecimiento y desarrollo de la economía a largo plazo. Del automatismo de la gestión monetaria se pasa al intervencionismo y su contenido político.

 

En la economía capitalista el dinero tiene un papel central. El objetivo de la actividad productiva es obtener ganancias en la forma de dinero. El objetivo del financiamiento es el mismo. Es más, se puede pasar de dinero a más dinero sin la necesidad de entretenerse en la producción. Este rasgo está detrás de las crisis financieras que han ocurrido desde 2001 y sobre todo en 2008.

 

Las características de la política monetaria y las formas de operación de los bancos centrales no pueden ser ajenas a las formas en que se realiza la acumulación de capital y en las que cumple una función clave el capital financiero.

 

Una manifestación notable del carácter del dinero y de las políticas monetarias y fiscales es el caso de la propuesta en Estados Unidos de la emisión de una moneda de platino con un valor de un trillón de dólares (según se mide allá), para rebasar el próximo límite de endeudamiento del gobierno que debe aprobarse en el Congreso.

 

Para tener recursos y evitar una recaída en la recesión, el Tesoro usaría su poder para emitir monedas (en principio de tipo conmemorativo) y lo haría con una, una sola, de platino con una denominación de un trillón de dólares. Esta se depositaría en la Reserva Federal y el dinero se usaría para pagar las deudas del gobierno y no paralizar su operación. La Fed podría vender bonos para reducir la presión sobre el crecimiento de los precios. Una vez que el Congreso elevara el límite de endeudamiento dicha moneda sería fundida.

 

El dinero tiene un papel central, pero su respaldo y su valor sólo pueden estar cimentados en el acceso a una fuente de ingreso y que éste alcance de modo más o menos constante para comprar bienes y servicios y, si se puede, ahorrar y mantener también el valor de ese ahorro o el de las pensiones.

 

No hay un asidero muy firme en cuanto a la relación entre el dinero y las condiciones que enmarcan el bienestar de la población o su seguridad económica. La crisis financiera, la incapacidad de generar mayor cantidad de producto y empleo y la muy desigual distribución de la riqueza indican esa fragilidad.

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Sábado, 12 Mayo 2012 05:32

Para la banca no hay ajuste

Para la banca no hay ajuste
Les ordenó elevar encajes y les ofreció 15 mil millones de euros, exactamente lo que recortó en Salud y Educación para sanear carteras “sanas”. Los préstamos son a cinco años y a una tasa del 10 por ciento.


El gobierno de Mariano Rajoy aprobó ayer un nuevo plan para evitar que quiebre el sistema financiero español, lo que incluye la inyección de cerca de 15 mil millones de euros de dinero público en forma de crédito en las entidades que tengan problemas para garantizar activos, una cifra similar al recorte en las áreas de Salud y Educación. “Sin absoluta certidumbre sobre la solvencia del sector bancario, la recuperación económica se hace mucho más difícil”, aseguró el ministro de Economía español, Luis de Guindos, al presentar la reforma financiera en conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros.


La primera medida que anunció el gobierno español, en línea con las exigencias de la Unión Europea, fue la decisión de encargar a dos entidades independientes que hagan una evaluación general de la cartera crediticia de los bancos españoles, para aportar transparencia. La otra decisión fue la de elevar el colchón para cubrir los préstamos realizados al sector de la construcción e inmobiliario, plagado de activos tóxicos, y obligar a las entidades a separar estos productos en sociedades para gestionarlos y sacarlos al mercado antes de fin de año.


Tras una primera reforma, aprobada en febrero, que obligó a la banca a incrementar las provisiones de caudales para cubrir los activos tóxicos inmobiliarios, que movilizó 54 mil millones de euros, el Ejecutivo pide ahora un aumento de la cobertura de los productos sanos del sector, del 7 al 30 por ciento, lo que implica un esfuerzo de 30 mil millones de euros. De esta forma, explicó el ministro de Economía, el colchón para afrontar eventuales impagos crediticios de todo el sector se amplía hasta un 45 por ciento.


Los bancos tienen un mes para presentar un plan para cumplir con estos requisitos, y los que no puedan hacerlo podrán recibir ayuda pública a través del FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria). De Guindos insistió en que estas ayudas a los bancos “no son una inyección de fondos públicos” sino que se realizará a través de “préstamos”.


Según el responsable de Economía, lo que está haciendo el gobierno es poner recursos “a disponibilidad” de los bancos, a un tipo de interés del 10 por ciento, “que es superior a lo que paga el propio Estado por la emisión de este tipo de bonos al mismo plazo (cinco años) y que deberán ser reembolsados”. De Guindos subrayó que el plan no supondrá un gasto para los contribuyentes. Sin embargo, en el actual contexto de crisis y desconfianza sobre la solvencia del sistema financiero español, el gobierno no puede garantizar que los bancos reembolsarán todos estos préstamos.


En cuanto al dinero público que el Estado tiene previsto emplear en la banca, el ministro de Economía señaló que será “inferior a 15 mil millones de euros”, aunque dependerá de los planes de saneamiento que presenten las distintas entidades. Se trata de una cifra similar al dinero que el Ejecutivo del derechista Partido Popular (PP) recortó recientemente de los presupuestos de Salud y Educación, que se vieron mermados en 10 mil millones de euros, en el marco de la política de austeridad impulsada por Rajoy a exigencia de la UE, con el objetivo de reducir el elevado déficit público de España.


La toma de control esta semana por parte del Estado central de Bankia, la cuarta entidad del país y la que tiene mayores problemas de activos tóxicos, se llevó a cabo a través de la conversión en acciones de un préstamo de 4465 millones de euros que el FROB hizo a su matriz. El Ministerio de Economía explicó en un comunicado que el gobierno actuaba porque “consideraba improbable”, dada la situación de la entidad y del grupo, que se pudieran recuperar en el mercado las participaciones en el plazo de cinco años.


Tras defender la gestión del ex director del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, al frente de la entidad, De Guindos indicó que Bankia “es hoy una entidad absolutamente solvente”, y que el nuevo equipo dirigido por José Ignacio Goirogoizarri presentará un “plan de viabilidad” tras el cual la entidad será “privatizada”.


Algunos economistas advirtieron que el gobierno no estaba “nacionalizando” Bankia sino cometiendo una estafa al salvar con dinero público a la banca para luego, una vez saneada, reprivatizarla. Las esperadas medidas para la banca se conocen el mismo día que Bruselas presentó una desoladora perspectiva económica para España, país que en el corto y mediano plazo deberá enfrentar una situación de aumento de desempleo y recesión, que impediría a Rajoy cumplir con los objetivos de déficit de los próximos dos años. Así lo afirmó el comisario de Asuntos Económicos de la UE, Olli Rehn, quien ante esta situación pidió a España “más recortes” en el gasto público, concretamente en las regiones, y acciones decididas para la “recapitalización de la banca”.
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No es primicia que los principales voceros del capital internacional están en bancarrota. En Estados Unidos, diarios centenarios se despiden de sus lectores para siempre dejando en la calle a miles de trabajadores. Las acciones de los emporios mediáticos se desploman en las Bolsas. Ciudades enteras se quedan sin periódicos impresos. Desesperados, algunos medios deciden pasar a Internet y cobrar por la lectura de sus artículos. El grupo español Prisa, editor de El País, ha perdido en este último período el 95% de su valor bursátil: una acción suya vale menos que un diario. En América Latina, aunque los empresarios nieguen los efectos de la crisis, sus ecos ensordecen a los trabajadores de todo el continente que ven reducidos sus salarios y desconocidos sus derechos laborales. La prensa del capital corre la suerte del sistema al que sirve.

La quiebra de los principales diarios del planeta es noticia desde mediados de 2008. Los grandes voceros del capital internacional caen como piezas de dominó dejando fuera del tablero a miles de trabajadores en todo el mundo.

A principios de marzo, la empresa editorial McClatchy Company, propietaria de 30 diarios, entre ellos el Miami Herald, anunció que proyecta eliminar 1.600 puestos de trabajo, equivalentes al 15% de su fuerza laboral.

La caída en las ventas publicitarias, producida por la crisis mundial del capitalismo, reducirá enormemente la tirada del Miami Herald, una de las puntas de lanza más filosas del imperialismo contra Cuba. Nacido en 1903 como Miami Evening Record, ha ganado numerosos premios Pulitzer y, aunque tiene una tirada diaria de 210 mil ejemplares, 175 trabajadores perderán su trabajo y el resto verá recortado su salario.

La compañía, que también es dueña del periódico The Sacramento Bee, planea una reducción profunda de costos para 2009: espera ahorrar entre 100 y 110 millones de dólares y reducir drásticamente su dividendo en un 90%. Como parte de las medidas de ahorro, los ejemplares de Miami Herald se comprimirán a un formato de 44 pulgadas y la edición internacional dejará de circular.

Al cierre de 2008, la empresa debía aproximadamente 2.040 millones de dólares; la mayor parte de la deuda estaba relacionada con la adquisición en 2006 de la cadena de periódicos Knight Ridder. Según informó el presidente y director de la empresa, Gary Pruitt, la reducción de personal se hará a través de jubilaciones adelantadas e incluirá cerca de 30 millones de dólares en costos de cesantía.

"El impacto de las reducciones de empleos en El Nuevo Herald no se corresponde con los beneficios que genera el diario, que ha mantenido creciendo su circulación en los últimos cinco años", manifestó Humberto Castelló antes de renunciar a su puesto de director de este diario que también pertenece a McClatchy Company. El Nuevo Herald, nacido en 1857, es uno de los tres grandes diarios en español de Estados Unidos. Tras 25 años de trabajo en el medio, el subdirector del periódico, Anthony Espetia, anunció también que dejará su puesto en junio. Además de la eliminación de puestos de trabajo, los empleados que ganen entre 25 mil y 50 mil dólares al año tendrán una reducción de salario del 5%, y para quienes perciben un salario de más de 50 mil dólares anuales, la disminución será del 10%.

El 18 de marzo, Seattle amaneció sin uno de sus diarios más importantes: The Post Intelligencer (The P−I). Luego de 146 años de historia, el matutino de la Corporación Hearst no llegará más a las casas de los 117.600 suscriptores diarios que tenía; desde ahora, sólo podrá leerse en Internet. Su cierre deja a la ciudad con un solo diario impreso, su rival The Seattle Times. El peso de la pérdida de 14 millones de dólares del año pasado cae, sin embargo, sobre las espaldas de los 140 periodistas que se quedarán sin trabajo. "Fue un día muy triste para todos los que trabajamos aquí", expresó Rita Hibbard, subdirectora del diario al que dedicó 25 años de su vida.

"Todavía no he logrado averiguar cómo se puede convertir en dinero un premio Pulitzer", afirmó Samuel Zell, propietario de Tribune y Los Angeles Times en declaraciones a la revista Portfolio (entre los dos diarios han recibido 62 de esos premios, considerados por la gran prensa como los Oscar del periodismo).

A fines de 2008, Tribune Company, el segundo grupo mediático de Estados Unidos, propietario además de The Baltimore Sun, se declaró en quiebra por las deudas acumuladas: 12.100 millones de dólares. El gigante mediático pidió ampararse bajo el capítulo 11 de la Ley de Bancarrota para reestructurar su deuda. Tribune Co. es también propietaria del equipo de béisbol Cachorros de Chicago y del estadio Wrigley Field y maneja 23 canales de televisión; sus principales prestatarios son JP Morgan Chase y Merrill Lynch. Tribune ya ha despedido a cientos de empleados y debe pagar en junio próximo una deuda de 512 millones de dólares (casi 400 millones de euros).

Entre 2007 y 2008, Gannett Company, la editora de diarios más importante del país, propietaria de 85 diarios, eliminó más de 8.300 puestos de trabajo y analiza un plan de suspensiones para la mayoría de sus 31 mil empleados.

Otro de los gigantes mediáticos EW Scripps Company, dueño de 15 diarios y 10 estaciones de televisión, despidió a 400 trabajadores y cerró su periódico Rocky Mountains News dos meses antes de que cumpliera 150 años.

La empresa que publica USA Today, el diario de mayor circulación del país, echó a mil trabajadores en agosto pasado. Otros periódicos estadounidenses como The New York Sun y Baltimore Examiner han saludado a sus lectores para siempre dejando a cientos de trabajadores en la calle.

El efecto dominó sacude también a gigantes como The New York Times, Wall Street Journal y a las revistas Time y Newsweek. A fines de 2008, The New York Times tuvo que ofrecer su edificio con sede en Manhattan como garantía para pedir un préstamo: necesitaba 177 millones de dólares para afrontar un crédito de 412 millones que vence en mayo.

La falta de anunciantes, la caída de las acciones, de las ventas y de los lectores hace que los medios busquen desesperadamente cualquier acción para salvarse.

Walter Isaacson, ex director de la revista Time y presidente de la cadena CNN ideó un sistema en Internet a través del cual los ciberlectores deben pagar entre 2 y 10 dólares por los artículos que deseen leer. Por su parte, Newsweek, propiedad de The Washington Post también apuesta a los poderes de Internet para no sucumbir ante la crisis. Incluso, el famoso Washington Post pasó de una planta de 900 periodistas hace seis años, a menos de 700 en la actualidad.

En enero de 2009, la quiebra llegó hasta The Star Tribune de Minneapolis y a mediados de febrero, las empresas editoriales del New Haven Register de Connecticut se declararon en bancarrota.

Una semana más tarde, el grupo de prensa Hearst Corporation anunció el recorte de personal del diario San Francisco Chronicle que en 2008 registró pérdidas por más de un millón de dólares por semana. El grupo empresario dijo que su objetivo era reducir costos y evitar el cierre del periódico de más tirada de la ciudad californiana.

Ni siquiera News Corp, el grupo mediático del australiano Rupert Murdoch, se salva del colapso: el consorcio propietario de The Wall Street Journal y de The Sun acumuló pérdidas durante el último trimestre de 2008 por 6.400 millones de dólares. Los periódicos estrella The New York Times, The Washington Post, The Chicago Tribune y Los Angeles Times ganan un 25% menos que hace 15 años.

Jornada nefasta para los matutinos europeos

En el viejo continente las crónicas del colapso no son muy distintas. Prisa, el complejo mediático español que edita el diario El País tiene una deuda de más de 5 mil millones de euros. Además de ser propietario del diario de mayor tirada de España, posee el cotidiano deportivo As, la Editorial Santillana y la mega empresa de televisión Sogecable. Las acciones del grupo cerraron a principios de marzo a 0,99 centavos de euro, menos que el precio de un diario.

Desde los 20,8 euros del año 2000, cuando las acciones de este grupo salieron al mercado, a los 0,99 centavos de este año, Prisa ha perdido más del 95% de su valor bursátil.

El consejero delegado del grupo empresario, Juan Luis Cebrián, pidió la intervención del Gobierno y del Parlamento para evitar la ruina del conglomerado mediático. "Miles de periodistas han ido a la calle o están amenazados de ser despedidos en las próximas semanas o meses. Los medios de comunicación tienen problemas para sobrevivir; ésta es una cuestión que afecta al contenido de la democracia", dijo Cebrián en el Foro de la Nueva Comunicación que reunió en Madrid a los directivos de los medios hispanos más poderosos. La intención de Prisa de convertirse en un agente político contra los gobiernos que en América Latina encabezan un proceso de cambios radicales se desvanece en el aire junto con sus acciones.

El diario El Mundo, principal competidor de El País, también afronta problemas económico−financieros que podrían significar su quiebra.

Otro de los periódicos españoles de gran tirada, ABC, registró en febrero pérdidas por 43 millones de euros y sus ingresos publicitarios se redujeron un 26%. 220 trabajadores fueron despedidos en el último período y se recortaron los sueldos de los directivos. La Razón, propiedad de Editorial Planeta, sigue los pasos de El Mundo y El País: ya no toman colaboraciones externas y han acordado con los sindicatos congelar los salarios de los trabajadores.

"En ocho meses 1.850 periodistas quedaron en la calle", informa la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (Fape).

Aunque es el más golpeado por la crisis internacional, España no es el único país europeo en ver cómo sus emporios mediáticos se convierten en escombros. Los periódicos británicos The Times, The Guardian, The Independent, The Finantial Times y The Daily Telegraph pierden diariamente cientos de lectores y avisos publicitarios en toda Inglaterra. En Italia, los medios afrontan el más profundo derrumbe de la publicidad en 16 años: las acciones de las 10 compañías más grandes del país caen en picada. En Francia, el presidente Nicolas Sarkozy tuvo que inyectar 765 millones de euros para sostener a la industria mediática. Aun así, Le Monde ha reducido su plantel en un 20% con el despido de 130 trabajadores y jubilaciones forzadas. El periódico Libération, nacido en la primavera del Mayo Francés para desnudar los efectos intrínsecamente inhumanos del capitalismo, fue comprado por el banquero Edouard de Rothschild.

América Latina: malas noticias para los grandes diarios

Aunque en América Latina todavía no se han registrado quiebras en los grandes diarios, los efectos de la crisis empiezan a palparse. En Argentina, el grupo La Nación cerró la revista Cinemanía y planea reducir el formato de la Rolling Stone. Si bien desde la empresa afirman que los periodistas de la revista de cine serán ubicados en otras publicaciones, ya ha habido varias cesantías.

"Hay ajustes y despidos encubiertos", dice Edgardo Miranda, prosecretario gremial de la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba). Hasta el cierre de esta edición, más de 50 empleados administrativos del grupo La Nación estaban en conciliación obligatoria, analizando si aceptaban los retiros voluntarios propuestos por la empresa.

Clarín, por su parte, mascarón de proa de un poderosísimo grupo que incluye el monopolio de la televisión por cable, a estas horas duramente cuestionado por las multinacionales de la telecomunicación, abrió un listado de retiros voluntarios y presiona con los métodos habituales a los periodistas para reducir su plantel tratando de evitar un conflicto gremial. Otros medios de escasísima circulación en Argentina (tanto oficialistas como opositores que venden entre dos y cuatro mil ejemplares diarios) se mantienen artificialmente por razones políticas y sus trabajadores sienten que en las nuevas condiciones determinadas por la crisis su trabajo está amenazado.

Si bien las quiebras de los grandes diarios estadounidenses y la caída del grupo español Prisa aparecen en las primeras planas de La Nación y Clarín, los matutinos de mayor tirada en Argentina, sus propios problemas económicos quedan fuera de sus agendas mediáticas. Nada dicen de las caídas de sus ventas. El promedio de ventas de Clarín cayó por tercer año consecutivo y no logra que su promedio se ubique por arriba de los 400 mil ejemplares que eran su piso hasta hace tres años. Luego de un leve crecimiento de 2004 a 2006, las ventas de La Nación cayeron por segundo año consecutivo. Su promedio anual de ventas se ubicó por debajo de la media obtenida en los últimos cuatro años. Los 160 mil ejemplares que hasta hace unos años eran su piso, se convierten en el máximo de ventas.

En Venezuela, hasta el cierre de esta edición, no se conocen clausuras de grandes periódicos por razones económicas. Sólo salió de circulación el vespertino El Mundo para transformarse en un matutino de información económica, abandonando su perfil original de periódico generalista, con peso especial en política y sucesos.

El Mundo pertenece a la Cadena Capriles, también propietaria de Últimas Noticias (UN), el diario de mayor circulación del país.

Ese grupo económico tiene al frente de UN a un periodista partidario del presidente Chávez, Eleazar Díaz Rangel, y tenía a un antichavista al frente de El Mundo, Enrique Rondón, lo que puede leerse como una manera de estar bien con Dios y con el Diablo.

La decisión de cambiar el vespertino por el matutino obedece también al interés por disminuir los costos de distribución. Los camiones de la red de distribución debían circular por las principales ciudades del país llevando desde Caracas únicamente los ejemplares de El Mundo.

Ahora éstos, bajo el nuevo formato, podrán viajar en los mismos camiones que distribuyen UN en la madrugada: dos periódicos de un solo tiro.

Por su parte, el político antichavista Teodoro Petkoff se había anticipado a convertir en matutino su periódico Tal Cual, originalmente vespertino, pues así también podía aprovechar la red de distribución de los periódicos tradicionales, y de paso aumentar el tiempo de vigencia de cada ejemplar, que en el caso de los matutinos es varias horas más que los vespertinos. Conocedores del sector afirman que en el campo de la distribución de periódicos quedó erradicada hace tiempo la competencia, pues las empresas de distribución se reparten el país por zonas determinadas, de modo que todos los periódicos llegan a cada puesto de venta en un mismo camión.

Los coletazos del colapso económico mundial se sienten también en Paraguay. La circulación de los principales periódicos se ha retraído. Según un estudio de Auditores Publicitarios, empresa que releva el mercado publicitario para la Cámara de Anunciantes de Paraguay (CAP), entre enero de 2008 y el mismo mes de 2009 se registró una baja del 4,5% en la inversión publicitaria en revistas, diarios, radios y televisión.

Aunque no se han registrado despidos masivos en el país, el 90% de los periodistas consultados para una encuesta realizada por el Sindicato de Periodistas del Paraguay (SPP), manifestó no contar con el seguro del Instituto de Previsión Social (IPS). El 30% de los consultados afirmó recibir menos del escaso salario mínimo de 1.341.000 guaraníes mensuales (unos 259 dólares).

"Existe una evasión escandalosa que históricamente está postergando el bienestar de los compañeros en la tercera edad", expresan los representantes del sindicato de periodistas de Paraguay. "A consecuencia de esta deficiencia casi delictiva, muchos trabajadores no se pueden jubilar porque los patrones descuentan los aportes y no los transfieren al instituto previsional", denuncian los sindicalistas. "Como ejemplo tenemos el caso de los trabajadores del desaparecido diario Noticias, cuya patronal quedó adeudando más de 1.200 millones de guaraníes (unos 230 mil dólares al cambio actual), evadiendo cerca de cuatro años de aportes de los trabajadores. Hasta el momento el Instituto de Previsión Social no inició demanda alguna contra el ex dueño de este malogrado diario, Eduardo ' Bilo' Bo".

Casi como si fuera una respuesta, se escucha la voz de los trabajadores uruguayos: "Si frente a la crisis se toman medidas de apoyo a sectores que arriesgan la competitividad de sus productos en el exterior como el automotriz o el de la industria láctea, ¿por qué no tomar medidas para atender la situación de la prensa? ¿Vamos a dejar que se recorten los salarios o que los trabajadores vayan al seguro de paro?", se pregunta Víctor Abelando, presidente de la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU).

Desde una visión opuesta, Federico Fasano, director y propietario del grupo mediático Multimedio Plural, integrado por el diario La República, la emisora 1410 AM Libre y TV Libre, declaró que la crisis económica global no ha golpeado las puertas del matutino, segundo periódico de circulación nacional: "Contrariamente nos ha beneficiado ya que bajaron los precios de los insumos y de la publicidad, y no disminuyeron las ventas de periódicos. No dependemos del poder económico sino de los lectores".

Según la mayoría de los analistas económicos uruguayos, los efectos de la crisis van a notarse en el segundo semestre del año. Las afirmaciones del titular del gremio de prensa parecen poner blanco sobre negro: "Todavía no hay despidos o envío de trabajadores al seguro de paro, pero sí una importante pérdida del salario real, y es frecuente que los sueldos, los salarios vacacionales y los medios aguinaldos se paguen con atraso.

Sabemos que cuando las crisis llegan, los grandes empresarios hacen que los costos se reduzcan por el lado de los trabajadores".

Cada día, miles de trabajadores de todo el mundo se quedan en la calle. Las rotativas funcionan a media máquina y las noticias sobre las quiebras y los cierres de los principales diarios del globo se suceden unas a otras, testigos del capitalismo de papel que se deshace en el aire.

 

Por, Inés Hayes, desde Buenos Aires, con informes de Ernesto Villegas desde Caracas, Georgina Rodríguez desde Montevideo y Jorge Zárate desde Asunción.

Fuente: America XXI, año VII, No. 48, abril 2009

http://www.americaxxi.com.ve/numeros/0048/index.html

 

http://alainet.org/active/29824〈=es
 

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Han dejado en casa los jets privados y han llegado a Washington conduciendo coches híbridos desde sus sedes de Michigan. Han renunciado a los sueldos millonarios y han aceptado trabajar por un euro el próximo año. Todos estos gestos de austeridad han sido adoptados por los máximos responsables de General Motors, Ford Motor y Chrysler para lograr 34.000 millones de dólares (26.900 millones de euros), el dinero que han calculado que necesitan para seguir en el negocio. Y ese dinero quieren que se lo preste el Congreso estadounidense, donde testificarán este jueves y viernes.

Al igual que hicieran hace dos días, cuando presentaron a los congresistas sus respectivos planes de viabilidad para conseguir la ansiada inyección económica, las firmas automovilísticas han regresado este jueves al Capitolio con la mano extendida, urgiendo un préstamo millonario para evitar que la industria automotriz de EE UU se vaya al traste.

Los ejecutivos han reiterado que la bancarrota "no es una opción" y que, sin el rescate federal, el colapso del sector agravaría la crisis económica.

Esta vez, los tres grandes de Detroit han encontrado menos hostilidad pero cierto escepticismo sobre por qué merecen un rescate, en momentos de gran ansiedad económica, cuando han labrado su propia tumba con desaciertos de gestión, producción y marketing.

Efecto dominó

"Estamos hoy aquí porque cometimos errores... factores fuera de nuestro control nos han empujado al borde" de la ruina, ha reconocido el principal ejecutivo de GM, Rick Wagoner, ante el Comité de la Banca del Senado. Wagoner ha comparecido junto a sus colegas de Ford, Alan Mulally, y de Chrysler, Robert Nardelli, para insistir en que el Congreso les conceda préstamos y líneas de crédito.

Para escapar de la bancarrota General Motors necesita más de 18.000 millones, y "de inmediato" una primera partida de 4.000 millones en diciembre y un monto similar el mes próximo. A cambio, plantea eliminar 31.000 empleos en los próximos tres años (casi un tercio de la plantilla), cerrar 11 de sus 48 plantas y romper los contratos con hasta 2.000 distribuidores de los 6.700 actuales, informa Sandro Pozzi.

Chrysler, por su parte, necesitaría unos 7.000 millones antes de fin de año. Pero su estrategia pasa por establecer "sinergias" con una de sus rivales, mediante fusión o alianza.

Ford está mejor situado, aunque también ha pedido una línea de crédito de 9.000 millones, pero sus ejecutivos no creen que vaya a tener que recurrir a ese dinero. Su interés está más bien en acceder a los fondos del Departamento de Energía para desarrollar coches más eficientes. La compañía estudia desprenderse de Volvo.

El máximo responsable de Ford ha advertido del efecto dominó que tendría lugar si fracasa alguno de sus dos competidores. Ese colapso "amenazaría a Ford, porque dependemos en un 80%de los mismos abastecedores, y cerca del 25% de nuestros principales concesionarios también posee franquicias de GM y Chrysler", ha explicado.

El 61% de estadounidenses rechaza el rescate

Pero en la Casa Blanca, en los pasillos del Congreso, y entre la opinión pública, persiste el recelo. La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, ha dicho hoy que "es prematuro calificar" los planes de Detroit y ha reiterado que el apoyo del Ejecutivo "dependerá de que ellos demuestren viabilidad". El presidente del Comité, Christopher Dodd, y el senador Charles Schumer han advertido por su parte de que, sin acciones inmediatas, habrá "millones" de despidos.

Según una encuesta de CNN del miércoles, el 61% de los estadounidenses se opone a un plan de rescate. Por ello, los tres grandes de Detroit, y grupos laborales y sindicalistas que los respaldan, realizan una intensa campaña de convencimiento para lograr el salvavidas.
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