Para enfrentar los efectos de la pandemia y de la recesión capitalista: Un Plan humano para los de abajo

Desde marzo pasado Colombia vive el golpe de la covid-19 y con ella el desnudo de su precario sistema de salud; al mismo tiempo vive una crisis/recesión que agobia su economía. Las dos juntas, la de salud pública y la del aparato productivo, han dado paso a una crisis de calado mayor que restriega los ojos de todos. Así, con ojos libres de cualquier suciedad, es imposible negar o disfrazar el deformado cuerpo de una sociedad tallada por una desigualdad de ribetes descomunales y por unos riscos donde anidan unos pocos que nadan en la abundancia.

Esa es parte de nuestra realidad, la misma que será más espeluznante toda vez que producto de esta crisis millones padecerán empobrecimiento, seguramente sufriendo por prolongados meses desempleo –en caso de haber gozado de trabajo fijo en algún momento–, embargo de sus viviendas o desalojo de la ocupada en arriendo, congelamiento de sus estudios por incapacidad de pago, largas temporadas de mala alimentación, y otras muchas manifestaciones de los efectos de la crisis por ausencia de un gobierno que vele por las mayorías.

Esa es una realidad hoy palpable pero que lo será mucho más en el futuro cercano. La crisis es y será dolor, pero también oportunidad para replantearnos como sociedad, para que pensemos en el país de nuestros sueños, para que nos dispongamos a luchar por él. Una realidad y una posibilidad tal que nos lleva a preguntarnos por un posible plan humano “para los de abajo”. Un plan con medidas económicas inmediatas y mediatas para neutralizar la tragedia social que ya padecen millones y que al seguir acumulándose padecerán muchos más; una tragedia que desnuda, en su real cuerpo e intereses, al gobierno que tenemos y la minoritaria clase que representa.

Un plan que reivindique como propósito urgente y central de nuestra sociedad en el actual momento la disposición de todas sus capacidades y recursos para rescatar a quienes padecen con crudeza los efectos de la doble crisis que desploma al país. Es un plan, por tanto, con medidas de choque y otras de mediano y más largo plazo, proceso en medio del cual debemos afrontar una discusión abierta a toda la sociedad para avanzar en lo que comprendemos por humanidad, sociedad, solidaridad, justicia, vida digna, democracia, salud, etcétera.

Sabiendo que no es posible lograr acuerdo sobre estos tópicos, lo valioso de esta acción política es que alcancemos a comprometer al mayor número de connacionales en reflexiones que implican su vida de hoy y de mañana, estimulando de esta manera su organización como sujeto activo, pasando de la contemplación y pasividad –de quien delega en otros el diseño y administración de su vida– a la acción consciente que asume en sus propias manos su presente y futuro, condición fundamental para avanzar hacia la construcción de sociedades en donde la democracia deja de ser forma, para ser esencia.

 


Medidas

 

 

Inmediatas

• Ingresos

Ingresos. Para enfrentar la actual crisis económica y avanzar en inclusión social: implementar la Renta Básica (RB) que cubra no menos del 50 o 60 por ciento de la población, con beneficio de un salario mínimo a lo largo de los próximos tres meses, y la que luego deberá ser permanente, con una transferencia de al menos el 70 por ciento del salario mínimo vigente*.

* Beneficios de la RB inmediata: al estimular la demanda interna ayuda a reactivar el aparato productivo local y, con ello, a reducir el desempleo. Es de suponer que la primera demanda de los hogares beneficiado de la RB será de bienes de la canasta familiar, especialmente de la canasta básica agrícola, o bienes de consumo abastecidos en su mayoría por producción local.


• Empleo

El Estado debe asegurar que las políticas que está aplicando para enfrentar la pandemia tengan una orientación fundamental: quebrar el ciclo recesivo contraccionista económico y social, para lo cual debe proveer incentivos para la reactivación, invirtiendo en sectores clave relacionados con la seguridad sanitaria y alimentaria, en la transición ecológica, en la reconstrucción del tejido social y de la infraestructura física, todo ello a lo largo y ancho del territorio nacional.

Para así proceder y reunir la suficiente mano de obra que este esfuerzo requerirá, abrir bolsas de empleo por lo menos en el 30 por ciento de los municipios del país, privilegiando a los ubicados en las zonas donde se pondrán en marcha todos y cada uno de los proyectos que implique la inversión en sectores clave de la economía nacional. En algunos casos, para ser más eficientes, deberán acordarse alianzas con organizaciones de la economía solidaria y del rango comunitario, así como otro tipo de organizaciones privadas. Guiar este tipo de alianzas por la máxima: el interés público debe primar por sobre el interés privado.


De igual manera, restablecer el papel del Estado por lo menos en las siguientes áreas:

Salud. Desmercantilizar la prestación de este derecho humano, para que el conjunto social pueda entrar en igualdad de condiciones a su goce. Las clases altas pueden asegurarse privadamente, si así lo desean, pero la gran mayoría de la población debe acceder a servicios de salud eficientes no mercantilizados y para ello la única posibilidad es el Estado como responsable.

La Ley 100/93 hay que replantearla y ver dentro de la nueva función del Estado, que no es volver al estatismo tradicional planificador central de hace unas décadas sino a un Estado proactivo, intervencionista en aquello que debe intervenir pero responsable y eficiente para las condiciones modernas**.

**La pandemia develó, una vez más, las grandísimas falencias en el sistema de salud y la inconveniencia de la Ley 100/93. Desprivatizarlo es condición sine qua non para que en algún momento llegue a cumplir de manera adecuada con los propósitos que le competen.
El Estado debe garantizar este derecho humano fundamental, y organizar su prestación de tal manera que el nivel preventivo destaque, relacionándolo con entornos saludables y alimentación equilibrada. organización territorial, vivienda, alimentación, medio ambiente, atención social; como mínimo estos campos de la vida diaria deberán estar integrados y atendidos de manera conjunta para que la salud deje de ser un asunto de quirófanos.

 


 

 

Educación. Además de la gratuidad para acceder a la educación primaria y secundaria, universalizar este derecho cubriendo, inclusive, la educación universitaria y superior en general. Ampliar la infraestructura instalada en las universidades pública ya existentes, además de fundar nuevas universidades, cada una de ellas con perfiles en investigación y formación académica según las potencialidades de los territorios donde sean edificadas. Crear las bases para un amplio y dinámico proyecto en ciencia y tecnología.

Transporte urbano e intermunicipal. El desestímulo del uso del vehículo privado, y por esa vía avanzar en política ambientales que en efecto descontaminen los centros urbanos y sus alrededores, demanda la construcción e implementación de un eficiente servicio de transporte público. Para el mismo debe privilegiarse la movilidad con base en energías limpias, dejando a un lado el motor diesel y de gasolina. Para el caso urbano, deben complementarse variedad de modelos de transporte entre ellos los troles, tranvías, trenes de cercanías, cables aéreos. Para el intermunicipal hay que recuperar el sistema férreo –ver medidas de largo plazo.

Seguridad alimentaria. Para el caso de nuestro país la pandemia demostró con nitidez que si no hubiera sido por la producción campesina de bienes básicos agrícolas no habría sido posible garantizar la seguridad alimentaria en tiempos de confinamiento. Esto revaloriza la seguridad y la provisión de bienes agrícolas de la economía rural, particularmente de la campesina. Inyectarle fuertes sumas de dinero a este sector, estimulando la producción ampliada de cereales, verduras, frutas, tubérculos, así como la producción en piscicultura y granjas para la producción cárnica a baja escala, recuperando canales de regadío, construyendo otros, diseñando eficientes líneas de mercadeo que acerquen al producto directo a los mercados barriales –reduciendo de esta manera la intermediación y encarecimiento que conlleva–, son retos por acometer de inmediato. El diseño de líneas de crédito a muy bajo costo es una medida que reconoce el esfuerzo de los campesinos y favorezca su labor. Todos estos aspecto, más la misma propiedad de la tierra, son factores clave para la inclusión social del campesinado.

Tierra. Condición fundamental para que el país garantice soberanía alimentaria es la realización efectiva de una reforma agraria que garantice a millones de campesinos el derecho a la tierra que aún les es negado. Un paso paralelo a ello es la formalización de la propiedad de la tierra, entregando sus títulos a quienes la han laborado por años.


 

Mediano plazo

 

Agua y luz. En la vida moderna es imposible gozar de vida digna sin tener acceso permanente, con calidad y eficiencia, a estos bienes fundamentales.

Para construir empresas que los garanticen con calidad y eficiencia, hay que propiciar que sean bienes comunes y como tal en su diseño y funcionamiento debe participar la sociedad de manera activa, no solo para fiscalizar sino también para diseñar y proyectar su perfil y funcionamiento. Para garantizar su carácter, la ganancia deja de ser propósito central, su principal objetivo es que ningún hogar quede por fuera de su goce, de ahí que socializar sus ganancias sea uno de los mecanismos para que el conjunto social los pueda recibir a plenitud.

Para así garantizarlo, el Estado puede asociarse con variedad de agentes, por ejemplo con asociaciones comunales como las que ahora mismo velan por los acueductos comunitarios en diversidad de municipios, pero también con agentes privados que se sometan a las condiciones que les establezca la sociedad –por ejemplo, poca ganancia, eficiencia y transparencia en su funcionamiento.
Intervenir el sector financiero y crear bancos de fomento. No es posible tener el más mínimo control sobre la economía sino se cuenta con una regulación estricta que ponga en cintura el sistema financiero. De igual manera, la sociedad tiene que dotarse de instrumentos para administrar, financiar y apalancar el conjunto de sus iniciativas productivas, de organización urbana y rural, de transporte, en todo lo cual son indispensables los bancos de fomento.

Vivienda. Poner en marcha un amplio proyecto de vivienda digna, que supere en espacio, diseño, estética, espacios públicos, lo construido hasta ahora. Dejar como mal recuerdo el modelo de vivienda social implementado a lo largo de las últimas 4 décadas. Vincular al diseño y ejecución de los nuevos modelos de vivienda a toda la población interesada. Abrir amplio debate sobre la propiedad del suelo en los centros urbanos, buscando apoyo social para que su propiedad pase a manos del Estado, eliminando por esta vía el factor fundamental de especulación y encarecimiento de la vivienda.

Recuperar el sistema férreo, que como es reconocido, es menos contaminante, más económico, más eficiente en capacidad de transporte, tanto de población como de mercancías. Aprovechar los tendidos de rieles ya existentes, y sobre ellos renovarlos, reforzarlos y ampliarlos en extensión cubriendo nuevos poblados que hasta hace 40 años –cuando aún existía Ferrocarriles Nacionales– no estaban tan poblados. Integrar este sistema con la red de transporte urbano y con la de cabotaje que también debe recuperarse, logrando en el largo plazo que ríos como el Magdalena sean retomados como una de las principales autopistas acuáticas del país.


Largo plazo

 

Una masiva política de empleo vendrá de la renovación-reubicación de los principales centros urbanos existentes en el país, buscando con ello calidad de vida, descontaminar, recuperar miles de hectáreas –continuas a grandes poblados– para la producción agrícola, reorganizar su diseño interno, facilitar el transporte diario, ganar para la vida miles de horas que cada año se dilapidan en viajes entre casa-trabajo-casa.

Construcción de nuevos centros urbanos. Hay que regresar al país de regiones y de ciudades que llegamos a ser, impidiendo la existencia de megalópolis, totalmente antinaturales. Construir, por lo menos, dos nuevas ciudades por cada una de las regiones con que cuenta el país, tratando que ninguna de ellas supere el millón de pobladores. Diseñar la ampliación, asimismo, de por los menos 2 o 3 centros poblados de los hoy existentes, a los cuales llegaría parte de la población reubicada de las principales capitales de departamento.


 

Recursos frescos para financiar este esfuerzo. Para ello:

 

Reforma estructural tributaria, que cumpla con los principios constitucionales de progresividad financiera, eficiencia y transparencia para los siguientes propósitos:

1. Aumentar el esfuerzo fiscal, de toda la sociedad, es decir la proporción del recaudo respecto del producto interno bruto (PIB), asumida en un periodo de 3 años por los menos 6 puntos del PIB o un poco más.

Para poder hacerlo hay que cambiar la estructura, que debe ser progresiva: que los más ricos paguen proporcionalmente tarifas según su riqueza respecto al resto de la población. Con la actual estructura existente, los más ricos pagan menos tarifas o incluso equivalentes a los que paga la clase media, lo mismo con las empresas. Este cambio llevará a que gran parte del esfuerzo tributario adicional de la población provenga fundamentalmente de los sectores más ricos de la sociedad.


2. Incrementar la eficiencia y la transparencia del sistema. Existe una gran evasión de los sectores ricos de la sociedad, hay una serie de mecanismos con visos de legalidad que propician la evasión masiva de los más ricos de la sociedad. Hacer esto realidad obliga a unas decisiones muy complejas que dependen de la voluntad política de quienes gobiernan, para taponar figuras y formas que favorecen únicamente a los ricos, no a la clase media ni a los pobres. La reforma estructural tributaria no solo debe garantizar un cambio efectivo en al recaudación de impuestos , para darle mayor financiación al Estado, sino también avanzar hacia un Estado social de derecho como pregona la Constitución del 91.

3. La tributación debe cumplir su efecto primigenio que es la redistribución del ingreso. Hasta ahora el sistema tributario colombiano ha demostrado ser regresivo, y aún el impuesto a la renta no redistribuye. Debemos tener un sistema


 

Hay que replantear la geografía colombiana ya que en dos décadas no será la misma


Cuando hablamos de revalorar y reconsiderar la política de seguridad alimentaria y del desarrollo rural, partimos de reconocer que con el cambio climático que viene habrán muchos territorios hoy agrícolas que dejarán de serlo, vendrán cambios en la configuración agropecuaria, y estaremos abocados a realizar reasentamientos humanos y relocalización de la producción. Una labor que no puede acometerse de manera efectiva si el Estado no estimula una amplia participación social, en consulta masiva con todos los sectores y personas interesadas en tal realidad.

Colombia, cuya riqueza está centrada en la biodiversidad, en la naturaleza, en la ecología, el Estado tiene un papel central en la conducción de la transición ecológica del modelo actual al modelo que privilegie la sustentabilidad socioeconómica del modelo de desarrollo buscando aprovechar, desarrollar y preservar la gran riqueza del 60 por ciento del territorio colombiano que está alrededor de la ecología y a la transición ecológica hacia nuevas formas de consumo y de desarrollo social.

Transición ecológica hacia fuentes renovables dejando los combustibles fósiles y privilegiando otras formas de energía en las sociedades en la cual Colombia, sino acabamos de destruir lo existente, podría tener una gran ventaja intergeneracional y ahí el estado es el único que tiene esa labor responsable para que el sistema de mercado actual no privilegie con sus precios, la conservación de los recursos y el desarrollo de la naturaleza. Si no hay un Estado fuerte, no se podrá realizar esa transición ecológica.

 


 

Replantear el papel del Estado


La mercantilización y privatización de algunos ámbitos del Estado, como está demostrado en el mundo, no es lo más adecuado en aras de poder enfrentar de manera socialmente eficiente la crisis generada por la pandemia del covid-19.

Hay que replantear seriamente el papel del Estado en la sociedad, en la economía, buscando nuevas formas de asociación público-privadas y una instancia nueva, cada vez más importante: lo común, que no es público ni privado en estricto sentido, potenciando y garantizando así una participación creciente de la población en la organización, ejecución, seguimiento, evaluación y ajuste de todo lo que tiene que ver con la vida en sociedad.

Hay un papel fundamental del Estado en la economía. En el modelo neoliberal el Estado perdió ámbitos de competencia, dejando a las fuerzas del mercado amplios campos de la esfera económica que, está visto, no es el mejor camino. La idea no es que el Estado intervenga en todos los campos, pero existen sectores estratégicos –por la significancia de los mismos y por la magnitud de la invesión– donde su presencia es fundamental, así lo demuestra el caso de hidrocarburos con Ecopetrol.

La pandemia ha descubierto, inclusive, que muchos países no tenían seguridad ni soberanía en el abastecimiento del material básico sanitario (respiradores, mascarillas). Una de las importantes lecciones aprendidas es que no van a volver a depender de China, India o de terceros países para su propia seguridad sanitaria. Algo similar sucede con la seguridad alimentaria, ya enfatizan en la necesidad de tener unos estándares de seguridad sanitaria y alimenticia que garantice que haya producción local en amplios sectores de la producción agropecuaria.

A la sociedad como un todo, en una acción dinámica con el Estado, le compete buscar una nueva política rural para garantizar una seguridad alimentaria pero que sea equitativa e incluyente del campesinado, lo cual exige un Estado que no deja en manos de las llamadas fuerzas del mercado lo que ahí pueda suceder, sino que invierte lo requerido para contar en todas las zonas que lo requiere una infraestructura de bienes públicos y créditos para garantizar directamente no solo el bienestar sino también una mejor competitividad de la productividad e ingresos para el campesinado que nos garantice la deseada y necesaria seguridad alimentaria

En toda esta acción, sin dejarnos llevar por las demandas abiertas por la crisis, si bien hay que contar con el Estado no podemos llegar a renunciar a la quimera de su cada vez menor intervención, lo cual tiene que ver con una mayor participación y protagonismo social-comunitario en todo momento y en todos los campos. Debilitarlo, por la vía de fortalecer lo común, es condición esencial para ganar mayor espacios de libertad y protagonismo comunitario, para neutralizar su cada vez mayor autoritarismo y control social, así como el realce que en su estructura tiene todo lo relacionado con lo policivo y militar.

 

 

 

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Publicado enColombia
Sábado, 27 Junio 2020 06:53

Imaginarios para salir del desastre

Fuentes: Revista Anfibia - Ilustración Pablo Redondo

Conversación entre Angela Davis y Naomi Klein

 

Angela Davis y Naomi Klein reflexionan sobre la oportunidad que la crisis del coronavirus representa para movimientos sociales e izquierdas. Cruzan las instantáneas del presente con otros momentos fundamentales de la historia. Vuelven a pensar otro mundo posible basado en menos represión, más activismo, imaginación y perspectiva feminista.

Naomi Klein y Angela Davis se encontraron en una charla virtual organizada por The Rising Majority: “Coronavirus y construcción de un movimiento opositor”. Hubo más de 200 mil personas escuchando el vivo, en todo el planeta, en todos los horarios e idiomas, pero con una visión de mundo compartida. Hablaron de la crisis global, de la pandemia, de los feminismos, de los trabajos imprescindibles, del racismo, de las personas privadas de su libertad. Atravesadas por el acontecimiento reflexionaron sobre los desafíos que se vienen para los activismos y para la izquierda internacional en un escenario que nos impone la necesidad de desafiar los límites de la imaginación de lo posible. 

Angela Davis es activista antirracista, anticapitalista e histórica referente de las luchas afro en los Estados Unidos a gravés de las Panteras Negras. Es autora de Género, raza y clase y ¿Son obsoletas las prisiones? Naomi Klein es activista anticapitalista y ecologista, cineasta y periodista. Escribió No Logo y La doctrina del Shock. Modera la conversación la activista Thenkiwe Mcharris. 

THENJIWE MCHARRIS: Esta conversación intenta poner en común visiones transformadoras y nos invita a hablar de los cambios estructurales que necesitamos. ¿Qué nos dice esta crisis sobre el fracaso del capitalismo y sobre el riesgo de que el sistema aplique sus propias soluciones para afrontar el desastre?

NAOMI KLEIN: Esta es una crisis creada por el capitalismo. La pandemia misma es una expresión de nuestra guerra contra la naturaleza, de las enfermedades que vienen desde “lo salvaje” a la esfera humana porque nos estamos metiendo en ese plano de lo salvaje cada vez más. Estamos viendo cómo esta enfermedad se inserta en los sistemas inmunológicos débiles. Pero si tomamos distancia y ampliamos la perspectiva, vemos que nuestro sistema económico, dispuesto y construido en base a la voluntad de sacrificar la vida en beneficio de las ganancias, generó las condiciones previas para que esta crisis sea todavía más profunda, debilitando nuestro sistema inmune colectivo y generando las condiciones para que el virus se desarrolle de forma desenfrenada.

Esto se expresa de muchas maneras: a tavés de los sistemas médicos privados, en la denigración del trabajo de cuidado -al no brindar los equipos de protección adecuados-, y en la denigración de los trabajos de servicio: las personas que producen y entregan alimentos son tratadas como desechables. Todo ésto hace que el virus esté fuera de control. 

Además, tenemos el capitalismo del desastre. Vemos lo mismo de siempre: frente a tanto dolor y necesidad, el oportunismo corporativo no se pregunta cómo aportar soluciones sino cómo puede enriquecerse aún más. Algunos ejemplos son las regulaciones ambientales suspendidas en China y en Estados Unidos en nombre de ayudar a la economía, y el impuesto a la regulación financiera. Esta declaración de intenciones impulsa crisis encubiertas, son ataques explícitos a nuestras democracias ya débiles. Entonces vemos a un Viktor Orban en Hungría, a Jair Bolsonaro en Brasil, a Benjamin Netanyahu en Israel, a Trump en Estados Unidos… Son lo mismo. Todos usan la autoridad para obtener mayor poder de vigilancia. 

ANGELA DAVIS: Al escucharte, Naomi, pienso en lo que pasa en Palestina, en lo que pasa en Siria y en Kurdistán, pienso en las poblaciones que están expuestas a situaciones de represión como respuesta fallida al Coronavirus.

THENJIWE MCHARRIS: Angela, durante años nos hablaste del sistema carcelario. ¿Podemos pensar la coyuntura desde una perspectiva abolicionista?

ANGELA DAVIS: Al analizar el impacto y los intentos para mitigar el virus, se pensó en la situación de las personas forzadas a mentenerse encerradas. Hubo preocupación por quienes quedaron confinados en cruceros. Pero deberían preocuparnos -y más, incluso- las personas que están en prisión o en centros de detención de inmigrantes. Acá, en Estados Unidos, las personas quedan detenidas por un período de uno a seis meses, no más de un año. Sin embargo, en este contexto, una sentencia de tres meses puede significar la pena de muerte. Aquí muchas organizaciones -Critical Resistance, No New Jails, All Of Us or None, Transgender Gender-Variant & Intersex Justice Project- piden la liberación de prisionerxs. En Estados Unidos hay 2.3 millones de personas tras las rejas. Pedimos, en particular, la liberación de lxs ancianxs. Y considerando que la cárcel acelera el envejecimiento, hablamos de mayores de 50. Las apelaciones también piden la liberación de lxs niñxs que están en institutos para menores. 

Estaba leyendo un artículo de Mike Davisis en la “Jacobin”, donde menciona a la “corona-crisis” como un monstruo alimentado por el capitalismo. Dice que esta pandemia expande el argumento de que el capitalismo global parece biológicamente no sustentable por la ausencia de una infraestructura de salud pública global. Y afirma: “Tal infraestructura nunca existirá si los movimientos sociales no quiebran el poder de las grandes farmacéuticas y del sistema de salud privado”. La mirada abolicionista nos obliga a pensar de manera amplia y a recordar, por ejemplo, a aquellxs que no tienen casa. Incluso si se lleva a cabo la descarcelación de la cantidad de personas tras las rejas, muchxs sólo tendrán las calles como un lugar para refugiarse. Por lo tanto, también tenemos que pensar en el acceso a la vivienda y al alimento. Si Irán pudo liberar a 70 mil prisionerxs, es decir, un tercio de su población de detenidxs, los Estados Unidos deberían poder hacer lo mismo.

THENJIWE MCHARRIS: Esto nos lleva a la siguiente pregunta. ¿Cómo saber qué es posible transformar? ¿Cuánto más tenemos que involucrarnos? 

NAOMI KLEIN: Se necesita de un gran compromiso. Recién estamos en la primera etapa de esta tremenda crisis. Una vez que reconocemos que estamos en una emergencia, el gran compromiso es posible. Ahora, por ejemplo: todos los que estamos compartiendo esta conversación seguramente pasamos nuestras vidas tratando de convencer al mundo de que el status quo nos llevaba al desastre. Estados Unidos no vio esta pandemia como una crisis. Lo dijo FOX News: que las personas mayores y las enfermas debían morir en silencio, en nombre del mercado. La única razón por la que ha habido una movilización de esta escala tiene que ver con los viajes geográficos que hizo virus, y que antes de golpear a Estados Unidos golpeó a sociedades con un tejido social más fuerte. Entonces tuvimos presidentes como el de China, y algunos del sur de Europa, que clausuraron sus economías para salvar vidas, y ésto venció las medidas de Trump que de alguna manera se vio obligado a tomar decisiones similares. La crisis abre el sentido de lo que es posible. 

Cuando escribí Doctrina del Shock, cité a Milton Friedman: “Solo un procedimiento real de crisis produce un cambio real, y cuando ocurre la crisis depende de las ideas que están por ahí”. Milton Friedman estaba enfocado en tener una infraestructura intelectual de preparación para desastres para la derecha, para las corporaciones, porque entendió que cuando el capitalismo produce su propia crisis y las injusticias del sistema quedan al descubierto, como sucedió durante la Gran Depresión, la izquierda tiene una gran oportunidad. Milton Friedman escribió una carta a Pinochet en los ´70, y le dijo: “Todo salió mal en su país, como en el mío en la década de 30, cuando la gente tuvo la idea de que podían hacer cosas buenas con el dinero de otras personas”. Entonces, en otras palabras, toda la estrategia que están desplegando para moverse tan rápido ante una crisis, para impulsar su lista de deseos es porque tienen miedo de que impulsemos la nuestra, tienen miedo de que exijamos exactamente aquello de lo que Angela ha estado hablando. Que vaciemos las cárceles, que exijamos casas para todxs, que digamos: “Esperá un minuto. ¿Ganaste 6 trillones de dólares? Podríamos tener un buen comienzo de un nuevo acuerdo verde con ese dinero”. Quiero decir, si podés pagarle a la gente para que se quede en casa, podés pagarle a la gente para que se vuelva a entrenar fuera del sector de los combustibles fósiles. Si las corporaciones están de rodillas pidiendo rescates, los sectores más contaminantes del planeta, compañías petroleras, compañías de gas, aerolíneas, compañías automotrices, de cruceros, significa que podemos tomar posesión de estos sectores, podemos bajarles un cambio si están en guerra con la vida en la tierra, podemos cuidar a sus trabajadores. Lo que necesitamos, para citar a mis colegas de The Leap, que es una organización que co-fundé, es patear puertas, abrirlas a la posibilidad radical tan a lo ancho y a lo largo como sea posible. 

En esta crisis nos encuentra en una mejor posición que la de 2008, cuando la economía mundial colapsó y teníamos claro que nos veíamos obligados a pagar para salvar a los banqueros. Ocupamos las plazas y dijimos: “¡No!”. Pero en ese momento no impulsamos nuestras alternativas radicales con el coraje y con la fuerza suficiente. Esto es lo que debemos hacer ahora. Estoy tan inspirada por los trabajadorxs de Amazon, Hole Foods, Instacard, GI y los enfermeros. Todos son trabajadores de la primera línea pero su trabajo es denigrado y, literalmente, tienen que usar bolsas de basura para protegerse del virus. Es que así es como el capitalismo los ve, como basura. Pero ellos están de pie: “No, no somos basura. Nosotros sostenemos al mundo”. Esa es la energía que necesitamos para construir. Tenemos que ejercitar nuestro derecho a parar, a retener esa fuerza de trabajo. Necesitamos abrir la puerta de una patada, ¡y mantenerla abierta! 

THENJIWE MCHARRIS: Debemos ser audaces y tener confianza pero también expandir la ronda de posibilidades en nuestra imaginación. Entonces, ¿cómo avanzamos hacia un mayor nivel de demandas?

NAOMI KLEIN: Es una carrera contra el tiempo porque todavía no vimos sus peores ideas. La gente en Gaza nos dice que son un laboratorio para el resto del mundo. Hoy, en Bombay, fueron diagnosticados los primeros casos de Corona, en un barrio marginal. Eso es preocupante por lo que dice Ángela sobre la imposibilidad de las personas para aislarse cuando no tiene dónde hacerlo. ¿Qué respuesta da un estado carcelario? Sella el barrio pobre, lo convierte en Gaza. Salvo que estemos ahí diciendo: “¡No! Todos tienen derecho a una casa, hay muchos hoteles vacíos”. Creo que veremos peores instantáneas que las que estamos viendo ahora.

THENJIWE MCHARRIS: Y vos, Angela, ¿qué crees que esta crisis nos está pidiendo? 

ANGELA DAVIS: Estoy de acuerdo con Naomi: tenemos que pensar en las similitudes entre la década del 30 y ahora. Muchas personas se dan cuenta que el capitalismo no está preparado para responder a las necesidades de la gente y de otros seres de este planeta. El capitalismo global es responsable de la imposibilidad para abordar esta pandemia. También es responsable del gran número de personas en prisión, del alto costo de la atención médica, la vivienda y la educación. Las personas hoy tenemos la capacidad de darnos cuenta de que no tenía por qué ser así.

La crisis revela la naturaleza del capitalismo racial, el racismo dirigido contra asiático-estadounidenses, por seguir el ejemplo de… ¿cómo se llama el actual ocupante de la Casa Blanca? Estamos reconociendo y tenemos la capacidad de organizarnos contra el racismo de las instituciones, el racismo cotidiano. Y tenemos la capacidad de generar organización feminista, lo que podríamos llamar la organización feminista abolicionista, porque todas estas son cuestiones feministas. El racismo es una cuestión feminista, la falta de vivienda es una cuestión feminista, la abolición de las cárceles es una cuestión feminista. También deberíamos considerar que muchas de las personas que están en el centro de esta crisis, en la primera línea, son mujeres. Y quiero decir una cosa sobre la violencia de género y el abuso infantil: muchas mujeres están siendo forzadas a pasar las 24 horas del día con sus abusadores, siendo incapaces de conectarse con aquellos que han sido sus cuerdas de salvataje.

Deberíamos aprovechar ésto como una oportunidad para generar el tipo de organización que resalte el sentido de la necesidad de solidaridad internacional, y que tenga la capacidad de sacarnos de nuestro adormecimiento, de reconocer que podemos aceptar liderazgos de personas que se organizan en otras partes del mundo. 

(…)

NAOMI KLEIN: Mucho de lo que sé sobre el poder transformador de una crisis lo aprendí viviendo en Argentina, luego de la crisis económica del 2001, cuando tuvieron cinco presidentes en tres semanas y todo colapsó y la gente comenzó a construir algo nuevo en la multitud.  Una de las cosas que presencié y que realmente me cambió fue el movimiento de las fábricas que, siendo abandonadas por sus dueños, eran transformadas en cooperativas de trabajo. Eso es lo que reivindico cuando hablo de solidaridad internacional. También valoro lo que tenemos para aprender del movimiento por la soberanía alimentaria. 

También, hoy hay un nivel de organización digital increíble. Tenemos que defender también el derecho a tener internet, es un bien de uso público pero ahora está en manos de unas pocas grandes corporaciones. Cuando hablamos de respuestas represivas y autoritarias a la crisis eso incluye la capacidad de acallarnos cuando nos organizamos en plataformas de las corporaciones. Luchamos por derechos digitales reales como parte de la transformación que necesitamos. 

Recordemos un par de cosas de las que muchxs de nosotrxs nos estamos dando cuenta. Uno: nos extrañamos, aunque pasamos mucho tiempo frente a las pantallas. Cuando ésto pase, me gustaría pasar más tiempo en comunidad y construir una economía que valore, que eleve y que esté enraizada en la necesidad de cuidarnos entre todxs y cuidar el planeta. Es posible hacerlo, serán necesarias todas las herramientas que hemos mencionado, las huelgas de alquileres, las huelgas de deudas, tal vez incluso una huelga general. No creo que tenga un hashtag, así que tendremos que encontrar formas de organización que Silicon Valley no nos haya traído. Una de las cosas que más difíciles de esta crisis es tener un hijo de siete años y enseñarle a temer a la gente porque todxs tienen gérmenes, y eso es lo contrario a lo que trato de enseñarle.

Por Lucía Sbriller, Solana de la Torre | 27/06/2020 

Fuente: http://revistaanfibia.com/ensayo/imaginarios-salir-del-desastre/

Publicado enSociedad
El ex primer ministro Tony Blair no oculta su reclamo por un Gobierno Mundial.Foto Ap

El ex primer ministro británico, Tony Blair, un "socialista" travesti y simultáneamente neoliberal “ofertista ( supply-side economics)”, divide al mundo entre "globalizadores y no-globalizadores" –no se atreve a pronunciar el epíteto de "nacionalistas" y/o soberanistas– y no oculta su reclamo por un Gobierno Mundial (https://bit.ly/2NlkXER).

Desde su Instituto para el Cambio Global (ICG), Blair pregona "una mayor vigilancia (sic) tecnológica" (https://bit.ly/3ew0wkg) cuyo "precio vale la pena pagar". ¡Uf!

Lo más ominoso es la confesión de Blair, destructor con Baby Bush de Irak, de que su ICG se encuentra "incrustado (sic) en los gobiernos de todo el mundo".

Los globalistas de Davos que mal gobernaron al mundo no se dan por derrotados y han pasado a una feroz contraofensiva para posicionarse en la fase "post-Trump", a quien dan por liquidado, y cinco meses antes de las elecciones en EU, el príncipe de Gales y el suizo Klaus Schwab –miembro del siniestro Grupo Bilderberg, muy vinculado a los intereses de Israel, y a quien le fue otorgada la Orden del Águila Azteca por Calderón– anunciaron una "cumbre gemela" presencial y virtual en el Foro Económico Mundial (FEM) en enero de 2021 bautizada el "Gran Reset"(https://bit.ly/3hWSi76):

  1. Se trata de un "compromiso para construir los fundamentos del sistema económico y social para un futuro más justo, sustentable y resiliente". Baste señalar que el FEM viene repitiendo la misma letanía desde hace medio siglo y ahora lo disfraza con un lenguaje ciber-fármaco-ambientalista de su muy controvertida "Cuarta Revolución Industrial" (https://bit.ly/37VpLtS).
  1. Requiere un "nuevo contrato social centrado en la dignidad humana (sic), la justicia (sic) social y donde el progreso de la sociedad no venga detrás del desarrollo económico". ¡Esto equivale al suicidio del caníbal neoliberalismo global "reseteado"!
  1. La "crisis de la salud global desnudó las rupturas en nuestras economías y sociedades y creó una crisis social que requiere urgentemente (sic) trabajos decentes (sic) y significativos". Además de constituir una aburrida perogrullada, incurre en graves contradicciones con su digitalización/robotización/automatización laboral.

El FEM se enfoca(rá) al cambio climático y a su objetivo de "descarbonizar la economía". ¡Todo un tema para el debate!

El "Gran Reset" de los globalistas de Davos manejará una gran escenografía hollywoodense con todos los recursos digitálicos y la participación de una "red global de 400 (sic) ciudades en el mundo", al unísono de "hacedores globales de las comunidades" –proyecto de Klaus Schwab que lleva nueve años sin fructificar– para entablar un "diálogo encabezado (sic) por generaciones más jóvenes". Aquí existe un grave problema de colisión transgeneracional cuando los globalistas de Davos ostentan un promedio de la tercera edad –George Soros con 89 años y Klaus Schwab con 82–, frente al promedio de 29 años de México que es un “país millennial”, uno de los participantes.

El connotado politólogo Samuel Huntington acuñó el término "El Hombre de Davos": "tienen poca necesidad para la lealtad (sic) nacional, vislumbran las fronteras nacionales (sic) como obstáculos que se están desvaneciendo, y ven a los gobiernos nacionales como residuos del pasado, cuya única función útil es facilitar las operaciones de la élite global" (https://bit.ly/2V9Srds).

Samuel Huntington arguyó hace 16 años –“Las almas muertas: La desnacionalización de la élite estadunidense (https://bit.ly/3esxO43)– que la perspectiva globalista es una postura de la minoría elitista no compartida por la mayoría nacionalista. Normal: la plutocracia globalista hoy representa 1 por ciento de EU.

A propósito, prosigue la guerra civil larvada en EU, mientras que, en medio de 40 millones de desempleados por el C-19, continua la "orgía de riqueza" cuando "los multimillonarios de EU han ganado 584 mil millones de dólares más en los pasados tres meses" (https://bit.ly/3i5f24W).

¿Y que pasará con el "Gran Reset" en un escenario de relección de Trump, aunque hoy parezca descabellado? (https://bit.ly/2YpQ8Fi)

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Viernes, 12 Junio 2020 06:13

Marx y Piketty: adendum

Marx y Piketty: adendum

Hablando hace poco de la pandemia del Covid-19 y debatiendo si la crisis actual "nos llevará a una sociedad más justa" (sic), Thomas Piketty confirmaba de manera sintomática cómo el discurso de las "desigualdades" ya funge el papel ideológico en el capitalismo (véase: Marx, Piketty y los ladrones de conceptos, bit.ly/3gL1ACo) ocultando mecanismos sistémicos, relaciones de poder reales y agencia detrás de diferentes procesos a fin de asegurar su reproducción. Se situaba allí donde verdaderamente pertenece: en los antípodas del marxismo, a pesar de seguir –con obstinación digna de una causa mejor− fingiendo "ser un marxista" (bit.ly/2LurMTr). Subrayando que se requiere una movilización social y política "para empujar las sociedades en dirección de más igualdad" −¡ chin!, ¿por qué nadie había pensado en esto antes?− recordó a la pandemia de la "gripe española" de 1918, remarcando que “lo que falta en pensar en las pandemias es la desigualdad (sic), o sea que no todos los grupos sociales quedan afectados de la misma manera –¡ chin!,¿por qué nadie había pensado en esto antes tampoco?−: mientras en 1918 en EU y en Europa pereció de 0.5 a 1 por ciento de la población, en India murió casi 6 por ciento”. Según él, la pandemia de hoy "está revelando niveles de desigualdad igualmente chocantes" (bit.ly/3cs5D45).

Si la premisa "que no todos quedan afectados igual" es más que correcta (regresaremos a ella), para saber qué ocurrió en India en 1918 hay que buscar en otro lado. Mike Davis –¡ suprise, suprise!: un verdadero marxista (bit.ly/3gv9xLN)−, escribiendo sobre Covid-19 apunta que durante el brote de la "gripe española", que mató más gente que la Primera Guerra Mundial, más de 60 por ciento de sus víctimas globales, hasta 20 millones de personas, provenían de la parte occidental de India y ya estaban debilitadas por la hambruna inducida por el colonialismo británico. El virus vino justo cuando brutales requisiciones y exportaciones forzosas de granos coincidieron con una sequía: "millones de pobres cayeron víctimas de una sinergia mortal entre el colonialismo, la malnutrición que suprimió sus sistemas inmunes y una rampante neumonía viral" (bit.ly/36PxIAp). Pensar en esta pandemia en India y otros países, víctimas del imperialismo europeo de principios del siglo XX como Irán, en términos de la "desigualdad" (sic) ofrece explicaciones estériles que dejan off the hook no sólo a los corresponsables de esta atrocidad (colonizadores británicos), sino al sistema y su ideología −...que Piketty supuestamente "desnuda" en El capital y la ideología (2019)− abrazada por ellos: ya en Late victorian Holocausts. El Niño famines and the making of the Third World” (2001), Davis demostró cómo aferrarse a los mitos del "libre mercado" y el laissez-faire provocó otras horrorosas hambrunas en India.

Lo irónico –y, otra vez, sintomático− es que este oscurecimiento ocurre cuando Piketty se propuso en su nuevo libro "aumentar el alcance de su mirada" y analizar –como él no deja de subrayar, arrojando de paso más generalidades sobre el Covid-19 (bit.ly/2T482do)− la historia del colonialismo, la esclavitud y "desigualdades a escala global", ofreciendo unos pasajes bien incómodos para el liberalismo, pero que carecen de fuerza de la denuncia, p.ej. de D. Losurdo (véase Liberalism. A counter-history, 2011), ni son “fruto de ‘turbo- Annales’”, como había laudado su método un comentarista, sólo para admitir luego que aquellas partes son... "poco convincentes" (bit.ly/3gINEZM). Al final, tratando de aumentar el espectro del análisis Piketty más bien "amplió el campo de lugares comunes", algo que... ya le había pasado (bit.ly/35XowJQ) en El capital en el siglo XXI (2013) (la alusión a La ampliación del campo de la lucha, uno de los títulos de Houellebecq, epítome de la degringolade intelectual de Francia, es desde luego muy intencional).

En fin. Si hay algo que ayuda a pensar en esta pandemia es este puñado de premisas (marxistas): 1. nuestras sociedades son sociedades clasistas – vide: "no todos quedan afectados..." (los ricos en sus casas de retiro, la clase media en sus depas, los trabajadores en las maquiladoras o en las calles...)−, pero claro de "clase" no hay nada en Piketty: “es un concepto passé”; 2. el trabajo importa: el Covid-19 reconfirmó su centralidad ("trabajadores esenciales", etc.) animó una ola de activismo laboral y huelgas demostrando ser la brecha central en el sistema a la luz de llamados a "reabrir la economía" (bit.ly/2UgjN1l), pero claro, en Piketty, en más de 2 mil páginas de sus dos opus magnums no hay nada sobre el trabajo: en el mundo según Piketty "el dinero hace el dinero" (M-M’); 3. los flujos financieros y la producción capitalista "moldean" nuestros ecosistemas: fue el capital neoyorquino que tras el crack de 2008 forzado a "expandirse o morir" se movió a China produciendo nuevas condiciones en la agricultura que propiciaron el surgimiento de Covid-19... (bit.ly/2BofoCO).

Pensar en términos de las "desigualdades" –un discurso adoptado ya por la OCDE o The Economist, el portavoz de la ideología capitalista (sic)− es ocultar los mecanismos sistémicos y tapar el conflicto central entre los trabajadores asalariados y los capitalistas (¡Marx!), la verdadera fuente de la dominación/subordinación en el capitalismo, no la "desigualdad monetaria" ( bit.ly/30tOqUI). Igual lo es pensar así en las pandemias.

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Internacional Progresista: "ser testigo no es suficiente"

La necesidad de organizarse ante las protestas por George Floyd

 

"En todo el mundo, los movimientos de protesta se están levantando y extendiendo. En las calles de Santiago, lxs jóvenes chilenxs se manifestaron contra las condiciones generalizadas de pobreza, precariedad y violencia policial. En toda la India, millones de activistas se enfrentaron al racismo y a la violencia antimusulmana del gobierno de Modi. Y en el Líbano, lxs manifestantes han desafiado el encierro para exigir sus derechos básicos a la alimentación, el agua, la atención sanitaria y la educación. Estas son las condiciones planetarias en las que han estallado las protestas a través de los Estados Unidos", señalaron un grupo de personalidades de distintos países integrantes de la Internacional Progresista.  

Luego de las protestas por el asesinato de George Floyd en Estados Unidos, los integrantes de la Internacional Progresista aseguraron que "un nuevo movimiento de solidaridad está surgiendo. De Los Ángeles a Sao Paulo, de Minneapolis a Londres, Las Vidas Negras Importan (Black Lives Matter) es un grito y una demanda que se escucha en todo el mundo". 

"Las marchas en ciudades como Auckland y Ámsterdam han enviado una importante señal al gobierno de Estados Unidos de que el mundo está mirando --señalaron. Pero ser testigo no es suficiente desafío, ahora y como siempre, es organizarnos: convertir estas expresiones espontáneas de solidaridad en un movimiento internacional duradero para desmantelar las instituciones de violencia estatal racista e investigar los abusos de los derechos humanos por parte de los departamentos de policía de los Estados Unidos, su sistema penitenciario y, en particular, su ejército", señalaron en un documento Noam Chomsky, Hilda Heine, Ece Temelkuran, Gael García Bernal, Áurea Carolina,Celso Amorim, Renata Avila, Srecko Horvat, Scott Ludam, Carola Rackete, Yanis Varoufakis, John McDonnell, Andres Arauz, Alicia Castro, David Adler, Aruna Roy, Nikhil Dey, Ertuğrul Kürkçü, Nick Estes, Paola Vega y Elizabeth Gómez Alcorta. 

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Viernes, 22 Mayo 2020 06:53

Los límites de la militarización

Los límites de la militarización

En días recientes se registraron importantes movilizaciones, muchas no convocadas por los canales tradicionales, en varios países, pasando por encima de las restricciones y los controles policiales y militares. Los sucesos más importantes ocurrieron en Grecia, Chile y Haití.

Desde Grecia, Evgenia Michalopoulou relata cómo los jóvenes, después de 48 días de cuarentena, en un país que tiene sólo mil 300 casos activos y 165 fallecidos, comenzaron a ocupar las plazas de los barrios. "El clima está mejorando y como los bares siguen cerrados, se juntan en las plazas a tomar cerveza hasta la madrugada, en claro desafío al aislamiento".

La reacción histérica de los medios y del gobierno derechista llevó a que la policía antidisturbios comenzara a perseguir a los jóvenes con gases, sellando las plazas y prohibiendo la circulación en la Kalithea de Salónica. Al día siguiente, familias enteras desafiaron las órdenes policiales permaneciendo en la plaza, actitud que se repite en muchas otras, en "una desobediencia espontánea y al mismo tiempo organizada", como puede verse (https://bit.ly/3e0mYl5).

Ante cada represión policial, la respuesta de abajo son marchas con miles de personas, barrios enteros recuperando sus plazas, ganando en confianza, al punto que "las calles están llenas, la gente se sienta en los escalones y las puertas y, de repente, te sientes como si estuvieras en un pueblo". La insistencia de la gente "ha obligado al gobierno a abrir cafés y bares una semana antes de lo previsto", relata Evgenia.

En Haití la oposición convocó para el lunes pasado una jornada de protesta, exigiendo la renuncia del presidente del país, Jovenel Moïse, pese a las restricciones impuestas por la pandemia. Fue convocada por Sector Democrático y Popular, en una fecha que coincide con el aniversario de la creación de la bandera nacional, hace 217 años.

El presidente Moïse es criticado por la gestión durante la pandemia y la corrupción, lo que sumado a un intenso ciclo de protestas provoca una "precaria estabilidad", con enfrentamientos incluso entre policías y ejército en el contexto de una creciente extensión de la crisis sanitaria (https://bit.ly/3bKVTRf).

Es evidente que la protesta haitiana está lejos de haber finalizado, al igual que está sucediendo en Chile.

En Santiago se vivieron momentos que recuerdan la revuelta popular lanzada en octubre. La comuna El Bosque tomó la iniciativa con una masiva presencia juvenil en las calles, con barricadas y enfrentamientos que forzaron a los carabineros a retroceder, momentáneamente. En pocos días se extendieron a todo el sector sur de Santiago e incluyeron La Legua, uno de los barrios históricos en la resistencia al régimen de Pinochet.

Los motivos son el incumplimiento del gobierno en la distribución de alimentos. La modalidad fueron las barricadas para defender las poblaciones e impedir el ingreso de los uniformados. Las masivas protestas iniciadas el 18 de mayo, no por casualidad, coincidieron con la fecha en que se cumplen siete meses del comienzo de la revuelta. La represión está gaseando las comunas populares, en respuesta ridícula a los levantamientos.

En primer lugar, debemos consignar que la lucha callejera es apenas una de las modalidades que adopta la resistencia a la militarización. Antes de ganar las calles, las asambleas territoriales en Chile siguieron activas, en redes de abastecimiento y contrainformación, en el apoyo a personas contagiadas o vulnerables, en la creación de huertas urbanas, y muchas pequeñas acciones de baja visibilidad, pero de hondo contenido comunitario.

De lo anterior, se deduce que la manifestación y la acción pública no son, ni pueden ser, ni el centro ni el único modo de hacer de los pueblos en movimiento. La salida a la calle tiene sus pros y sus contras, que deben ser evaluados colectivamente. Los pueblos originarios raras veces se manifiestan y, cuando lo hacen, la acción tiene connotaciones bien diferentes a la protesta que demanda al Estado algún derecho o por algún incumplimiento.

La segunda cuestión, aunque parezca contradictoria, es que el levantamiento de los pueblos es lo que puede frenar la tendencia a la militarización acelerada que buscan los gobiernos que gestionan la pandemia. Sólo acciones desde abajo pueden desbaratar la represión y el control que nos imponen. Un tipo de control que no tiene la menor relación con los necesarios cuidados ante el coronavirus.

El sistema ha pasado de imponer rejas y cámaras de vigilancia para combatir la delincuencia, al uso de mascarillas y el distanciamiento para combatir el virus. En ambos casos, se trata de una lógica típicamente colonial/patriarcal que no resuelve la inseguridad, sino que la profundiza porque los cuidados individualizados tienen poco vuelo si no forman parte de cuidados comunitarios.

El sistema-mundo capitalista está llegando a un punto de bifurcación, como anunciaba Immanuel Wallerstein. Sin embargo, no estamos ante una ley inexorable. El futuro depende la acción colectiva.

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Jerome H. Powell, presidente de la Reserva Federal, se unió a varios de sus colegas para advertir que la economía estaba en un territorio incierto y que no estaba claro cuándo se recuperarían los empleos y la actividad. Foto: Erin Schaff / The New York Times

Jerome H. Powell, presidente de la Reserva Federal, y otros altos funcionarios del banco central advirtieron el jueves que Estados Unidos estaba experimentando un shock excepcional en la pandemia de coronavirus, y que no estaba muy claro cuándo y cuán bajo sería el desempleo y la prosperidad generalizada.

La economía de los Estados Unidos se encuentra en una "recesión sin precedentes modernos", dijo Powell, pocas horas después de que los datos del gobierno mostraran que otros 2.4 millones de personas presentaron nuevas solicitudes de desempleo la semana pasada.

"En el mejor de los casos, es difícil predecir el camino de la economía con certeza", agregó. "Ahora estamos experimentando un nuevo nivel de incertidumbre, ya que las preguntas que solo el virus puede responder complican las perspectivas".

Los comentarios del jefe de la Fed subrayaron un punto que sus colegas hicieron repetidamente en una serie de compromisos el jueves: El camino hacia la recuperación no es obvio ya que la economía y el mercado laboral absorben el mayor impacto en generaciones. En ese contexto, dijeron varios, tanto los formuladores de políticas de la Fed como los del Congreso y la Casa Blanca deberían estar preparados para hacer más si es necesario.

 

Las solicitudes de desempleo en EE.UU alcanzan los 38,6 millones

 

A pesar de que las restricciones a las empresas comenzaron a levantarse en los Estados Unidos, otros 2,4 millones de trabajadores solicitaron beneficios por desempleo la semana pasada, informó el gobierno el jueves, lo que eleva el total de nuevas reclamaciones a más de 38 millones en nueve semanas.

"La hemorragia ha continuado", dijo Torsten Slok, economista jefe de Deutsche Bank Securities, sobre las crecientes pérdidas de empleos. Él espera que la tasa oficial de desempleo para mayo se acerque al 20 por ciento, por encima del 14.7 por ciento reportado por el Departamento de Trabajo en abril.

Una reciente encuesta de hogares de la Oficina del Censo sugiere que el dolor está muy extendido: el cuarenta y siete por ciento de los adultos dijeron que ellos o un miembro de su hogar habían perdido ingresos laborales desde mediados de marzo. Casi el 40 por ciento esperaba que la pérdida continuara durante las próximas cuatro semanas.

Y existe una creciente preocupación de que muchos trabajos no regresen, incluso para aquellos que se consideran despedidos temporalmente.

 

The Atlantic despide a decenas de trabajadores

 

The Atlantic despedirá a 68 trabajadores en "eventos, ventas y editorial", dijo el jueves David G. Bradley, presidente de Atlantic Media, en un correo electrónico del personal, mientras la publicación lucha con las mismas fuerzas, principalmente una caída en la tecnología digital. publicidad, que ha afectado a decenas de miles de empleos en los medios de comunicación durante la crisis del coronavirus, incluso cuando ha experimentado un fuerte aumento de suscriptores.

Los despedidos representan el 17 por ciento del personal total, dijo The Atlantic en un comunicado. Los ejecutivos tendrán su recorte salarial, y habrá congelaciones salariales generales.

Bradley dijo que un pivote estratégico a largo plazo para un modelo de negocio que se basa principalmente en los ingresos de los lectores, "se acelera, y se hace necesario, por la anulación casi completa de los eventos en persona de la noche a la mañana y, por ahora, un refuerzo. disminución de la publicidad ".

The Atlantic instituyó un muro de pago en línea el año pasado y desde entonces ha agregado 160,000 nuevos suscriptores, dijo Bradley. Más de 90,000 de ellos se han agregado desde marzo. La revista, que tiene 163 años y que alguna vez fue editada por Ralph Waldo Emerson, ha recibido grandes elogios por su cobertura de la pandemia.

Hace tres años, Bradley vendió una participación mayoritaria en Atlantic Media a Emerson Collective , la organización fundada por la multimillonaria Laurene Powell Jobs.

(Informaciones de agencias, The New York Times, BBC)

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La pandemia hará que se retraiga entre 10 y 30 por ciento el comercio mundial de bienes. En la imagen protestas para pedir reapertura de la economía en California .Foto Afp

The Economist, portavoz globalista de la dupla Rothschild/Soros, se despide de “la mayor Era de la globalización (https://econ.st/2WFBNDT)” y se "preocupa sobre lo que tomará su lugar", lo cual no es difícil de discernir: el retorno de los soberanistas/nacionalistas vilipendiados en forma despectiva como "populistas" cuando ocultan en forma deliberada que en EU existió un People’s Party y que el mismo Obama defendió en forma vehemente (https://bit.ly/2LvWdZD) frente a las alocadas críticas de Peña Nieto que nunca entendió su semiótica.

The Economist admite que antes de la pandemia la globalización se encontraba en serios problemas y que recibió tres severos golpes de los que difícilmente se repondrá: la crisis financiera de 2008, la guerra comercial de EU contra China y el Covid-19 que "hirieron el sistema abierto del comercio".

The Economist contempla que "el comercio mundial de bienes" se retraerá entre 10 y 30 por ciento, lo cual se agrega a la guerra comercial/digitálica de Trump contra China.

A su juicio, queda expuesta la "subyacente anarquía de la gobernanza (sic) global". Los terminajos "gobernanza global" estuvieron de moda en los circuitos atlantistas que nunca consiguieron algo concreto con su teoría etérea y que, en su encapsulamiento onanista, siempre negaron el ascenso multipolar de Rusia/China/India/Irán/Turquía/Pakistán/etc.

La revista globalista expectora una perogrullada: "en todo el mundo, la opinión pública se aleja de la globalización" cuando la "gente está perturbada de hallar que su salud depende de las querellas para importar equipamiento protector y en los trabajadores migrantes (sic) quienes laboran en asilos y en las cosechas".

Una grave crítica a la caníbal globalización es que no sólo desmanteló el equipamiento de los hospitales, mientras financiarizaba los cerebros mercantiles de los médicos que sucumbieron a los cantos pecuniarios de las sirenas bursátiles y de seguros, sino también se consagró a lucrar hiperbólicamente con su Big Pharma (https://bit.ly/3cz1bk5):uno de susprincipales negocios de casi un millón de millones de dólares. Emerge un axioma imutable: ¡La salud debe ser perentoriamente pública!

La revista de marras se centra en analizar el impacto del fin de la globalización en la triada gente/bienes/capitales.

En referencia a la gente, la migración será todavía más reducida, mientras que, en el ámbito comercial, las firmas nacionales dependerán más de la voluntad de los gobiernos y los bancos centrales, con el firme propósito de "regresar las cadenas de abasto a casa" en nombre de la "autosuficiencia económica", como ha anunciado el premier indio, Narendra Modi, cuando Japón subsidia a las firmas que repatrian sus industrias.

Mas aún: en la Unión Europea se sopesa la "autonomía estratégica" que pretende crear un fondo para comprar participaciones en las empresas insolventes.

Llama la atención que The Economist no se embelese demasiado con el "comercio digital" cuya escala "es todavía modesta" cuando las "ventas foráneas de Amazon/Apple/Facebook/Microsoft equivalen a un magro 1.3 por ciento de las exportaciones globales".

Respecto a los "capitales", confiesa su "sufrimiento" cuando las "inversiones de largo plazo se han hundido" y, en forma ominosa, EU "acaba de instruir a su principal fondo de pensiones federal de cesar la compra de acciones chinas", mientras que "los países que constitu-yen 59 por ciento del PIB global han apretado sus reglamentos para las inversiones foráneas" y sus "gobiernos intentan pagar sus nuevas deudas mediante impuestos a las firmas y a los inversionistas".

Concluye que "en el mundo rico (sic) la vida será más cara y menos libre", al unísono de un "mundo fracturado que dificultará la resolución de los problemas globales, que incluyen la búsqueda de una vacuna y el aseguramiento de una recuperación económica".

Recuerdo que fui de los primeros a escala global y regional en advertir desde hace 14 (sic) años las tendencias ineluctables hacia la desglobalización cuando la globalización demostró ser antidemocrática y caníbal (https://bit.ly/2X1sihh)”.

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El presidente francés Emmanuel Macron califica la pandemia de Covid-19 de profundo choque antropológico.Foto Ap

Se vislumbra el “Día Después”del C-19 en geoestrategia y geoeconomía, donde se asientan el orden tripolar de EU/China/Rusia –con sus esferas de influencia/regionalismos– y la desglobalización.

En el ámbito político puro, que no puede pervivir sin geoestrategia ni geoeconomía, la extinción de la aciaga globalización encamina al planeta hacia nacionalismos/subnacionalismos, cuando la dicotomía de “izquierda/derecha” ha quedado superada por la nueva bifurcación de nacionalistas, en ascenso, y globalistas, en desuso, en espera de la nueva escisión de la Inteligencia Artificial entre EU y China (https://bit.ly/2WL6F4C).

A raíz de la crisis de la globalización financierista de 2008, comenté que “George Soros, prototipo del mega-especulador financiero y presunto hombre de paja de los esclavistas banqueros Rothschild, acudió insólitamente a consultar al ilustre historiador marxista Eric Hobsbawm sobre el devenir”(https://bit.ly/35QJnhK). El inconmensurable británico-alejandrino Hobsbawm, quien falleció un año después a los 95 años, ilustró a Soros sobre el advenimiento de “una mezcla diferente de lo público y lo privado, de libertad y acción estatal y control”(https://bit.ly/3dEOpkj), amén del “resurgimiento del marxismo”(https://amzn.to/2AbZDhw).

Soros despreció las enseñanzas de Eric Hobsbawm y siguió embriagándose con la globalización que agoniza 12 años más tarde.

En entrevista al Financial Times (16/4/20), portavoz de los globalistas, el presidente galo Macron diagnosticó que la crisis del C-19 constituye “un evento existencial para la humanidad”, lo cual “cambiará la naturaleza de la globalización y la estructura del capitalismo internacional”.

Macron, de 42 años, cumple el popular apotegma de “farol de la calle; oscuridad en la casa” cuando ha manejado pésimamente la legítima revuelta rural de los “chalecos amarillos”, marginados por la globalización, mientras vislumbra lúcidamente el nuevo orden mundial donde descuellan Rusia y China (https://bit.ly/2SUzaf6).

Macron fue empleado de los banqueros esclavistas Rothschild, por lo que su punto de vista adquiere singular trascendencia llegando incluso a, como consecuencia del C-19, “jerarquizar las vidas humanas sobre el crecimiento económico” como una oportunidad para enfrentar los “desastres ambientales y las desigualdades sociales” que “amenazan la estabilidad del orden mundial”.

Califica la pandemia de “profundo choque antropológico” y sentencia que la “globalización en los años recientes estaba alcanzando el fin de su ciclo”cuando “estaba socavando a la democracia”. ¡Sin duda!

Mas allá de su proclividad a las libertades y su aversión a los autoritarismos en Europa, manifestó su preocupación sobre el euro y el devenir de la Unión Europea que se encuentran “amenazados si los miembros más pudientes, como Alemania y Holanda, no muestran más solidaridad con los países golpeados por la pandemia en el sur de Europa” y que debería canalizarse en forma de una “ayuda financiada por una deuda mutualizada (sic)”, lo cual eriza los cabellos políticos de alemanes y holandeses.

Con entonaciones neogaullistas sentencia que “nos encontramos en el momento de la verdad, que es decidir si la Unión Europea es un proyecto político o es solamente un proyecto de mercado”. Para Macrón la UE es un “proyecto político”. Pues no lo parecía…

Aboga poner fin al mundo “hiperfinancierista” y fortalecer la “soberanía (sic) económica” de Francia y Europa, en las baterías de vehículos eléctricos y en el equipamiento médico” del que se han vuelto “sobredependientes de China”.

Aduce que “enfrentamos la profunda necesidad de crear algo nuevo porque eso es lo que nos queda hacer” cuando “hemos detenido a la mitad del planeta para salvar vidas, lo cual no tiene precedentes en nuestra historia”.

Exhorta que el C-19 es “la oportunidad para intentar (sic) humanizar el capitalismo”. ¡Esa si que es una tarea hercúlea ya que el capitalismo en su quinta escencia es misántropo y propende al canibalismo!

Nacionalismo con humanismo universal sería la fórmula ideal de la salvación.

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Noam Chomsky, Yannis Varoufakis y Naomi Klein impulsan la creación de una Internacional Progresista

Una iniciativa avalada por más de 40 intelectuales 

La nueva organización nace con la vocación de "fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales y partidos en defensa de la democracia, la solidaridad, la igualdad y la sostenibilidad".

 

DiEM25, un movimiento democrático paneuropeo transfronterizo, y el Instituto Sanders, fundado en 2017 por Jane Sanders, esposa del senador demócrata Bernie Sanders, dan a luz este lunes a la Internacional Progresista , una organización avalada por más de 40 intelectuales de todo el mundo, entre los que destacan Noam Chomsky, Naomi Klein, Yanis Varoufakis o Fernando Haddad entre otros.

El objetivo de esta iniciativa, según adelanta el diario El País, es "fomentar la unión, coordinación y movilización de activistas, asociaciones, sindicatos, movimientos sociales y partidos en defensa de la democracia, la solidaridad, la igualdad y la sostenibilidad".

DiEM25 y el Instituto Sanders, decidieron así unir fuerzas ante "el avance del autoritarismo". Los impulsores de la Internacional Progresista afirman que la crisis sanitaria provocada por el coronavirus y la subsiguiente crisis económica hacen obligatorio que las fuerzas progresistas del mundo se unan para defender y sostener un Estado de bienestar, los derechos laborales y la cooperación entre países, además de consolidar un mundo más democrático, igualitario, ecologista, pacífico y en el que prime la economía colaborativa.

El proyecto arranca este lunes con el lanzamiento de su web , donde cualquiera puede inscribirse como miembro, y cuenta con el apoyo y el soporte formado por más de 40 intelectuales de toda índole y condición, desde escritores hasta políticos.

Financiado exclusivamente con aportes individuales de sus miembros y donaciones, la Internacional Progresista tiene previsto celebrar un congreso en Reikiavik organizado por el partido de Jakobsdóttir, el Movimiento de Izquierda-Verde. En esta cita se planificará toda la actividad de la organización del próximo año.

 

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