Martes, 01 Abril 2014 15:42

Foros urbanos, Medellín, 2014

Medellín, 2014

VII Foro Urbano Mundial/5-11/abril

Foro Social Urbano, Alternativo y popular/6-9/abril

 

Carta Medellín 

 

Sobre el porvenir humano

 

de las urbes del mundo

 

Declaración final 

 

 Programación   Llamamiento

Programación

Cronograma Alianza Internacional de Habitantes, 4-5 de abril

VII Encuentro de víctimas inmobiliarias

  

 

Panel Foro Social Urbano, Alternativo y popular

 

 

Videos: Foro Social Urbano, Alternativo y Popular

 

 

Artículos relacionados:

Venezuela: Violencia, seguridad y desafío políticos para la Revolución Bolivariana

México: Ciudades patriarcales y modernidades alternativas

Brasil: Un Brasil sin torniquete

Bolivia: El Alto y su resistencia a la visión uniforme de ciudad moderana

Colombia: Equidad urbana en el desarrollo - Ciudades para la vida

 

 

Derecho a la Ciudad

Carta Mundial Derecho Ciudad

David Harvey – El Derecho a la ciudad

David Harvey – Ciudades rebeldes. Del derecho de la ciudad a la revolución urbana

Henri Lefebvre – Tesis sobre la ciudad, lo urbano y el urbanismo

Henri Lefebvre – El Derecho a la ciudad

Hic-al – El derecho a la ciudad en el mundo. Compilación de documentos relevantes para el debate

Victor Manuel Delgadillo – El derecho a la ciudad en la Ciudad de México

CIUDADES:

INTERdisciplina – Revista del Centro de Investigaciones Interdsciplinarias en Ciencias y Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de México. Vol. 2, número 2, enero-abril de 2014

Jordi Borja – Nota sobre ciudad y ciudadania

Jordi Borja – Revolucion urbana y derechos ciudadanos

Jordi Borja- La Ciudad Conquistada

Manuel Castells – Redes de indignación y esperanza

James Scott – Los Dominados Y El Arte De La Resistencia

Edesio Fernandes – La construccion del derecho a la ciudad en Brasil

Miguel Amoros – Luchas urbanas y lucha de clases

Saskia Sassen – El reposicionamiento de las ciudades y regiones urbanas en una economia global

Marie France y Prevot Schapira – Fragmentacion espacial y social. conceptos y realidades

Javier Auyero – La geografia de la protesta

Rodrigo Salcedo – La lucha por el espacio urbano

Sidey Tarrow – El poder en movimiento. Los movimientos sociales la accion colectiva y la politica

Teolinda Bolivar y Jaime Erazo Espinosa (Coordinadores) – Los lugares del habitat y la inclusion

Jean-Pierre Garnier – Contra los territorios del poder

Jean-Pierre Garnier – La lucha para apropiarse de la ciudad

Entrevista a Boaventura de Sousa Santos – Democratizar el territorio democratizar el espacio

Artículos publicados:

 

Periódico desdeabajo

 
Edición N°197
Edición 192
 
 
 
 

Le Monde diplomatique, edición Colombia

 
Sábado, 22 Marzo 2014 11:51

El grito y el eco

El grito y el eco

 

Porque a veces pareciera que el asunto
de la paz o de la guerra es solo
de los poderosos o de quienes los confrontan, porque a veces parecemos dormidos,
con pesadillas, pero dormidos o sordos
o abstraídos, porque a veces el demonio
del tedio, de lo inevitable, como el sino
de la tragedia griega nos arrastra,
nace este canto para que lo visible se nos
enrostre y como un mosquito nos zumbe
y nos obligue a buscar un remedio...
o una excusa.

 

No estoy allá y sin embargo...

 

¿El grito?
¡Nadie lo oye!
Solo se presiente

 

Un ejército de fríos cuchillos
recorre la piel
Y luego se evapora tras
Un irascible movimiento de la testa
coronada por indecibles pensamientos

 

Pero el grito no cesa
No del todo
El eco avanza entre farallones cotidianos

 

Y a veces
Nos mira de frente
Con la dignidad de quien ha sobrevivido
A un cataclismo

 

Hay eco en las húmedas y recónditas pupilas
En las espaldas corvas
En los temblores del cuerpo
En los pies descalzos
En los colores de fiesta
Que suavizan los raídos vestidos
De quienes deambulan
Como minúsculos espíritus chocarreros

 

Por una ciudad gris que desconocen
Desolados, solos
Borrados de los ojos y los oídos
Sacados de la piel
Y a veces maldecidos.

 

El grito del mortero feroz
Se repite, se repite, se transporta
En buses somnolientos
Que recorren las calles de esta
Mi ciudad, fecunda y terrible.

 

El grito se repite
En la voz desdentada
De quien vende un dulce
A cualquier precio
-voluntario-

 

El eco se ensancha
En la palabra temblorosa
De la mujer encinta
Que narra historias
-"a cambio de una moneda"-
Que le contaban sus abuelos
A la luz de acrisolados leños
Cuando ella aún soñaba
Con la grupa de un caballo al galope.

 

El grito se repite
En el jadeo de quien intenta
Convencerse que la ciudad
"no deja morir a nadie de hambre",

 

El eco estalla
En el canto-ruego
Que antes acompañó a manadas
De vacunos en los llanos prodigiosos
Y que se aleja cada tanto
Del arpa que le acompaña
Para rozar el corazón de quien le escucha,

 

El grito cálido y casi acariciante
Se aposenta
En el dulce roce de las manos
Y la voz de aquel muchacho
Que intenta
Sacar chispas de rap o de hip hop
En un acento de "vos" y "eh avemaría"
Que lo delatan

 

El eco horada
En el remolino de indignación
Que revuelve mi pecho
En cada encuentro

 

Pero el grito del mortero
Ese que tiende cada tanto
Cuerpos en el campo de cosecha
que ahora es camposanto

 

Ese grito
Nadie lo escucha
Solo lo presienten

Publicado enEdición Nº200
Viernes, 06 Diciembre 2013 08:09

Marshall Berman y el urbicidio capitalista

Marshall Berman y el urbicidio capitalista

La ciudad y la modernidad fueron sus dos grandes temas. Marshall Berman (1940-2013), teórico político e intelectual público, luchaba por el derecho a la ciudad para todos y ayudaba a entender las consecuencias de la modernización. A contrapelo de teorías posmodernas, la veía como una condición de desasosiego y desintegración. En su clásico Todo lo sólido se desvanece en el aire (1982), a base de experiencia de vivir en un cambiante espacio de su natal Nueva York (las carreteras y obras públicas de Robert Moses, etcétera), y con amplias referencias a literatura y filosofía –sobre todo a Marx: el principal motivo fue tomado del Manifiesto comunista–, pintó un ambiguo retrato de modernidad capitalista y su destrucción creativa (Sombart/Schumpeter), un tormentoso proceso de acumulación y aniquilación de riqueza. Bien apuntó Corey Robin que este es uno de los pocos textos, frutos de la íntima revelación del autor, como, por ejemplo, Orientalismo, de Said. Su marxismo era un poco light y su enfoque hacia la modernidad a veces poco riguroso, pero él mismo se decía marxista-humanista, e, igual que Marx, aunque admiraba la modernidad se preocupaba más por sus víctimas, buscando su mejor variedad, más allá del capital. Junto con otros teóricos hablaba de urbicidio –asesinato de una ciudad–, señalando que la destrucción de edificios también es una forma de violencia. Aunque el término se popularizó en contextos bélicos (Martin Coward, Urbicide, 2009), él lo usaba en un sentido amplio para criticar las malas políticas de planeación, que destruían los espacios públicos y el tejido social urbano.


Cuando el año pasado estuvo en Polonia, en una entrevista (Krytyka Polityczna, 13/4/12), habitualmente buscando en literatura las imágenes de la destrucción capitalista, recordaba la novela Los hermanos Ashkenazi (1935), escrita en yidish, de Israel Joshua Singer (1883-1944), el hermano mayor del premio Nobel de Literatura Isaac Bashevis, sobre el nacimiento y decadencia de Lodz, centro textil –el Manchester polaco–, una de las más grandes ciudades industriales europeas. El libro –comparado con otra novela sobre Lodz: La tierra prometida (1899), del otro premio Nobel, Wladyslaw Reymont (1867-1925), filmada por Andrzej Wajda– retrata el capitalismo salvaje del siglo XIX, que moldeó una ciudad enferma y polarizada entre extrema pobreza y gran opulencia, que degeneraba los lazos humanos, incluso entre los hermanos, de los cuales uno fue modelado en Izrael Poznanski (1833-1900), un industrial que edificó su imperio en precarias condiciones laborales. Habla de cómo el joven comunismo ganaba terreno entre los obreros y de agudos conflictos entre judíos, polacos, rusos y alemanes. La fábrica de Poznanski, que a principios del siglo XX perdió su esplendor, fue nacionalizada en la época del socialismo real y cerrada después de la transición post 1989. Lodz se sumergió en la desindustrialización neoliberal y el desempleo. Cuando Berman preguntó a un periodista por las razones de esta implosión, éste contestó con un perfecto cuento laissez-faire: Los obreros se volvieron perezosos. Querían ir a surfear (¡sic!). La única razón por la que el negocio fracasa son los trabajadores (¡sic!), ( Dissent, 17/6/12).


Desde el principio, quizás como ninguna otra ciudad polaca, Lodz fue expuesta a los vientos del progreso y la destrucción (otra noveladedicada a ella de Zygmunt Bartkiewicz se titula Mala ciudad, 1911). Mientras Varsovia siempre ha sido más víctima de los vientos de la historia, la anatomía urbana de Lodz es fruto del cambio de patrones de acumulación a escala global y modalidades del capitalismo. El más reciente cambio que quedó grabado en ella es el paso de la producción al consumo (un proceso en marcha desde los años 60, que en Polonia tuvo su pique en 1989): la vieja y monumental fábrica de Poznanski fue convertida en el más grande centro comercial y parque de diversión en Europa del este (Manufaktura). Ya no alberga máquinas, sino tiendas, restaurantes, cines, museos y un hotel, mientras sus viejos obreros, pauperizados y relegados al desempleo estructural, no pueden permitirse ni siquiera un capuchino y gozar de la nueva cultura capitalista (documental Mi calle, 2012). Otras fábricas son centros culturales (Lodz trata de venderse como ciudad de cuatro culturas, invocando la supuesta convivencia pacífica entre diferentes nacionalidades durante el boom), o lujosos departamentos ( lofts). Avanza la gentrificación, elitización de barrios pobres que provoca el aumento de rentas y desposesión –para Neil Smith no es un proceso cultural, sino netamente económico, impulsado por especulación y ganancia– y que no combate la pobreza, sino la desplaza ( The Guardian, 10/10/13). Según Berman, la gentrificación es un cáncer de la ciudad, que hace que los que más la aman, menos se la pueden permitir.


Aunque para él el urbicidio era un fenómeno presente en todas las épocas, con el capitalismo cobró rasgos particulares. Se hizo inseparable de la modernización urbana, que a su vez es un proceso contradictorio (sus fuerzas se alimentan de la destrucción y son muy frágiles), devastador (los escombros sepultan también las historias humanas) y paradójico (aniquila la misma vida urbana que promete liberar). La falta de regulación en el mercado inmobiliario y de transparencia en la asociación público-privada empeora aún más las cosas en las ciudades producidas según las necesidades del capital. La alternativa sería la democratización del espacio urbano y la incorporación de habitantes en planeación. Si bien esta crítica podría sonar a pura nostalgia, más bien era una voz por otra modernidad y por otra ciudad que no sean capitalistas. Curiosamente, la ciudad socialista con que soñaba Berman significaría no menos, sino más de todo: más edificios, más neones y más producción, pero orientados a satisfacer las verdaderas necesidades (The Guardian, 17/9/13). Un espacio común para todos, no para unos pocos.
*Periodista polaco

Publicado enInternacional
Estrategia de participación, pedagogía y comunicación pública para la revisión del POT

Movilizar a las comunidades para conocer haciendo pedagogía, debatir y participar en la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial y construir un pacto de ciudad.

 

En el marco de la revisión del contenido estructural de largo plazo del Plan de Ordenamiento Territorial de la ciudad de Medellín, y conforme a lo señalado por los artículos 22, 24 y 25 de la Ley 388 de 1997, que consagran los lineamientos para la participación ciudadana en el ordenamiento del territorio, y de acuerdo a los principios y enfoques del Plan de Desarrollo Municipal 2012 – 2015 Medellín un Hogar para la Vida, el Departamento Administrativo de Planeación, Subdirección de Planeación Social y Económica, llevó a cabo en asocio con diversas organizaciones sociales e instituciones universitarias, la "Estrategia de Participación, Pedagogía y Comunicación Pública para la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial". A partir del reconocimiento que ha tenido para la ciudad, la vinculación de los Planes de Desarrollo Local al Plan de Desarrollo Municipal y siguiendo lo establecido en el Acuerdo 07 de 2012, se construye una propuesta para la participación de los líderes y lideresas vinculados a los procesos de la planeación participativa y para la ciudadanía en general, en los tres momentos estipulados: diagnóstico, formulación y aprobación del POT, para que conozcan, discutan y construyan propuestas para su revisión.

 

Esta estrategia de participación ha sido concebida como un proceso mediante el cual se dejan capacidades instaladas y empoderamiento en las comunidades organizadas para que participen e incidan en las decisiones del desarrollo territorial. En este sentido y atendiendo a la pretensión de consolidar la democracia participativa en la ciudad, la Administración Municipal debe propiciar escenarios de debate y discusión donde se refleje una interlocución efectiva entre el gobierno y las comunidades, garantizando mecanismos de comunicación y flujo de información a través de los cuales, la ciudadanía reciba respuesta oportuna a sus consultas y propuestas, y que dichas respuestas se realicen en un lenguaje adecuado y comprensible para lograr coherencia entre el aspecto técnico del POT y los problemas existentes en el territorio.

 

Para llevar a cabo la estrategia el DAP contó con el apoyo de instituciones, organizaciones y universidades que se han caracterizado por su alto compromiso con la planeación participativa de la ciudad y han generado, con creatividad e innovación, diversos escenarios de formación ciudadana. Estas entidades son: la Corporación para la Paz y el Desarrollo CORPADES, la Corporación Grupo de Asesoría e investigaciones Ambientales GAIA, la Corporación Universitaria Lasallista, la Institución Universitaria ESUMER, la Universidad CES y la Corporación Jóvenes Nuevo Amanecer CORPOJONA.

 

Cómo uno de los resultados de la Estrategia participativa, se presenta el siguiente infograma con los aportes realizados por comunidad en las diferentes comunas y corregimientos de la ciudad de Medellín.

Publicado enEdición N°197
Jueves, 28 Noviembre 2013 16:04

¿Para qué sirven los museos?

En el siglo XIX solo existieron tres museos en Colombia: el Museo Nacional (Bogotá), el Museo de Antioquia (Medellín), y la Quinta de San Pedro Alejandrino (Santa Marta). En realidad no fueron visibilizados. En el siglo XX, desde la década 30, a partir de la fundación del Museo Natural del colegio de los hermanos de La Salle, se difundió la necesidad de los museos a partir de la discusión sobre la identidad nacional.

 

A lo largo del siglo pasado se fundaron museos. Según datos aproximados, en el país existen 393 museos en servicio, 173 de ellos en las ciudades capitales, y 220 en otros municipios; se cuentan 30 en proceso de creación, y algunos cerrados por falta de financiación.

 

De los 32 departamentos que tiene el país, en 25 hay museos; en las ciudades capitales se localiza el 44 por ciento de los museos y el 56 restante en las otras ciudades.

 

De los museos actuales el 52 por ciento son públicos, y el 48 restante privado o de particulares. Las universidades poseen 39 museos, 28 públicos y 11 privados; de comunidades religiosas son 44 museos, los museos "particulares" suman 109.

 

Quince museos son del Banco de la República, 12 están auspiciados por las gobernaciones, 70 por las alcaldías, y 17 por las casas de la cultura.

 

Por departamento los museos están distribuidos así: Cundinamarca, incluyendo Bogotá, 73, Antioquia 67, región Caribe 47, zona cafetera con 35, santanderes con 34, Valle con 33, Cauca y Nariño 29, Boyacá 27, Tolima y Huila 26, Amazonia 8 y Orinoquia 5.

 

Por ciudades grandes: Bogotá 57 museos, Medellín 23, Cali 12 y Barranquilla 6.

 

En Colombia existe una proporción de por lo menos 130.000 personas por museo, en Asia y África es del orden de 200.000, y en los países llamados desarrollados es de 20.000 personas por museo, siendo la media de 40.000 personas por museo, es decir en Colombia hay déficit de museos.

 

Desde el punto de vista de su tamaño tal vez el Museo Nacional de Colombia clasificaría como mediano, con sus 13.000 metros cuadrados (el Museo de Louvre en París tiene 160.000 metros cuadrados, la comparación resulta algo ociosa). Los demás son pequeños museos. Esto se calcula teniendo en cuenta los museos del mundo que oscilan entre 40.000 a 60.000 de superficie.

 

Entonces, 7.400 millones de pesos de presupuesto del ministerio de Cultura para los museos públicos es algo pírrico, que no se compadece con las necesidades de cultura de la población, por eso fue desproporcionada la propuesta del senador Lozano de proponer un proyecto de ley que el Senado aprobó para conseguir recursos oficiales de "hasta" 40.000 millones de pesos para el Museo de Arte Moderno de Bogotá cuando los demás museos de este país languidecen en la tristeza, inercia y abandono. La conclusión de la controversia fue buscar un Compes para museos.

 

Es válida entonces la pregunta ¿para qué sirven los museos? Dada toda la situación descrita, y en la poca estima que los tiene el poder establecido. Los museos están vinculados directamente con la memoria histórica y social de un pueblo y país, pues por ellas se construye la memoria colectiva, entendiendo grosso modo por memoria la capacidad de conservar y actualizar informaciones pasadas, que pueden volverse objeto comunicativo a través del lenguaje escrito o hablado.

 

La memoria se construye según el grupo social determinado, y le dan sentido propio al pasado, al presente y proponen el futuro, y como otros han dicho la memoria es campo de disputa en cuanto a las relaciones de poder.

 

En un país como Colombia, en donde gran parte de su historia y de su memoria se ha hecho en la guerra, pues ella es destructiva y también constructiva, aparece el museo como parte de la conservación.

 

El museo o los museos deben contener, como depositarios de la memoria nacional, los elementos básicos de su identidad: la memoria prehispánica u originaria; la memoria colonial ya como subyugación ya como construcción; la memoria patriótica; la memoria republicana o memoria-nación y la memoria de los tiempos que corren, digamos democrática, ciudadana y popular. El Museo Nacional de Colombia tiene más o menos este esquema y el Museo del Caribe de Barranquilla lo tiene en el sentido de la identidad regional.

 

Los museos están conformados por dos elementos: monumentos y documentos, sin embargo en la actualidad se habla de monumento/documento, o el gran texto de cultura de un pueblo.

 

Los museos pueden ser de arte, científicos, antropológicos, de tecnología, y también se consideran museos a los centros científicos, planetarios, jardines botánicos, zoológicos, acuarios, viveros, sitios arqueológicos e históricos, archivos, bibliotecas y los institutos de conservación. Sin duda alguna, en la actualidad los museos se conciben como lugares dinámicos, centros culturales vivos, interactivos, de encuentros, menos elitistas y "acartonados". Entonces, los museos sirven para mantener vivía la memoria de un pueblo, de un país, región o ciudad, y están hechos –o debe estarlo– para ser vistos y disfrutados por todos, Los museos en el país sean grandes o pequeños, de arte o etnográfico o de colecciones entremezclan lo pedagógico, patriótico y cívico. Si esto es válido, entonces debería de existir una política pública para estos espacios y una concepción de todos los involucrados en los museos para hacer de ellos memoria viva para todas y todos.

 

Notas de referencia:
Informe Sistema Nacional de cultura, OEI, 2010
Los museos en Colombia: siglo XX, una aproximación, Betancur/Muñoz/Ruiz, 2010.
Ministerio de Cultura, Diccionario de museos de Colombia.
Museo, memoria y nación, Gonzalo Sánchez y María Emma Wills, compiladores, museo Nacional de Colombia, 2000.

 

Publicado enEdición N°197
Lunes, 25 Noviembre 2013 07:48

Ángeles de la guarda

Ángeles de la guarda

La soledad en Nueva York es tal vez más intensa que en cualquier otro lugar. En medio de un mar de olas incesantes de gente y vehículos, la ciudad que nunca duerme puede ser el peor lugar para el insomnio, el cual, combinado con la soledad, es síntoma de una ruptura de la siempre frágil solidaridad en tiempos como estos.


Pero a veces, tal vez dependiendo del día, o de la luz de la luna en combate con la iluminación de los rascacielos, si uno mantiene silencio, si uno se fija bien, de repente aparecen multitud de ángeles de la guarda que están en cada esquina y que vienen de los todos los tiempos de esta metrópolis.


Caminando por la zona de la oficina de La Jornada, por el Greenwich Village, el East Village, Soho, y más, uno se topa con ellos en cada cuadra.

 

Pasando por Greenwich Avenue, ahí va corriendo John Reed a una reunión con los editores de The Masses (donde publica los reportajes de sus aventuras con Pancho Villa que se convertirían en México Insurgente); en el metro hacia Coney Island ahí está Woody Guthrie con su guitarra que dice esta máquina mata fascistas.


En Washington Square se puede escuchar otra guitarra tocada por Jimi Hendrix, y del otro lado la de Bob Dylan. ¡Ah! en su departamento por Washington Square está Eleanor Roosevelt (y su amante lesbiana) sirviendo té a un grupo de mujeres que le plantean un tipo de brigada de acción rápida para organizar a trabajadores en las tiendas departamentamentales.


Por el East Village están unos poetas locos, entre ellos Allen Ginsberg. A unas cuadras está el Nuyorican Poets Café, cuna de la poesía hablada (spoken word) para que un par de décadas más tarde nutra hasta hoy día lo mejor del hip hop, nacido en el punto más pobre de este país, el South Bronx.


En la esquina de Washington Place y Greene está un edificio y, si uno pone atención, hay una placa que conmemora un acto que transformó al país. De los pisos 8, 9 y 10, unas 146 trabajadoras inmigrantes, en su mayoría judías, se tiraron a la muerte para escapar de las llamas que consumían el Triangle Shirtwaist Factory (los dueños habían cerrado con llave las salidas de emergencia), lo que era la maquiladora más grande de confección en 1911. De esa tragedia surgió un movimiento para cambiar las condiciones infrahumanas de las maquiladoras, en un nuevo esfuerzo por sindicalizar el sector.


En la calle McDougal había un restaurante, Polly's, donde en los 1910 se congregaban anarquistas (la dueña era una de ellos), poetas, escritores y más. Arriba estaba el Club Liberal, donde mujeres hacían cosas prohibidas, como fumar, hablar de cómo conquistar el derecho al voto y platicar del amor libre. A poca distancia sobre la misma calle estaba el Provincetown Playhouse, donde se estrenó la primera obra de Eugene O'Neill, pero donde también participaban John Reed, Edna St. Vincent Millay y Max Eastman (editor de The Masses).


Por estas calles se escuchan aún las voces de dirigentes del gran movimiento anarcosindicalista IWW, como Elizabeth Gurley Flynn y Big Bill Haywood.


En la Calle 13 vivía Emma Goldman entre 1903 y 1913, una de las rebeldes más extraordinarias y valientes, arrestada por atreverse hablar de control de natalidad, de oposición a la Primera Guerra Mundial, y finalmente deportada a la Unión Soviética por ser una anarquista demasiado peligrosa para Estados Unidos.


Una cárcel para mujeres ocupaba un espacio en la esquina de Greenwich Avenue y la Sexta Avenida, famosa durante décadas debido a sus internas: desde la esposa del puertorriqueño nacionalista Torresola, después de que su marido murió en un intento de asesinato del presidente Truman, hasta Ethel Rosenberg, arrestada un par de veces, quien cantaba maravillosamente para animar a las prisioneras; Dorothy Day, la líder del movimiento católico radical Catholic Worker, así como manifestantes contra la guerra en Vietnam en los 60, y Angela Davis en 1970.


En Sheridan Square estaba el famoso Café Society, que en los 1920 era el lugar para encontrarse con todos los rebeldes, desde anarquistas, comunistas y socialistas, hasta poetas, artistas visuales y más, todo al ritmo de jazz.


Union Square, donde culminaban las grandes marchas radicales del Primero de Mayo, fue sede de la primera marcha laboral oficial del país en 1882. Fue ahí donde se concentró una multitud para denunciar la ejecución de Sacco y Vanzetti –donde habló el gran Carlo Tresca–, a pesar de las ametralladoras colocadas en las azoteas de los edificios alrededor de la plaza por las autoridades en 1927. Union Square ha sido punto de encuentro de nuevos movimientos y expresiones del siglo XXI, como el de los inmigrantes que resucitaron el Primero de Mayo en este país, o los de Ocupa Wall Street, entre otros.


En el East Village, donde se expresó el punk en Nueva York con su eje en el antro CBGB, con voces como la de Patti Smith a los Talking Heads y más, hay una historia mucho más profunda. Una de las iglesias, St. Marks in the Bowery, donde continúan obras de teatro de vanguardia y otros actos, también era sede de reuniones de las Panteras Negras y los Young Lords en los 60. Ahí también bailó Isadora Duncan.


En la calle de St Marks había un periódico ruso disidente donde trabajó un tiempo León Trotsky, en 1917. Unas cuadras más al este, y medio siglo después, Abbie Hoffman vivió al lado de Thompkins Square Park, y fue ahí donde se bautizó el nuevo movimiento que encabezó: los Yippies.


Éstos son sólo algunos de los ángeles de la guarda que se aparecen por esta parte de la ciudad; miles más esperan en casi todos los demás barrios de esta metrópolis. Lo que comparten no son sus posturas ideológicas, sino su repudio a lo convencional y al veneno del así es que suele infectar hasta los proyectos y movimientos que se dicen progresistas. Por ello, jamás se subordinaban a lo mediocre ni a las órdenes de los que ejercen de manera arbitraria el poder. Y sobre todo se unen para ofrecer y luchar por lo mejor para todos, porque todos merecen lo mejor.


Así, al caminar en estas calles angeladas, uno ya no se siente tan solo.

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Martes, 24 Septiembre 2013 11:11

Un proyecto que enfermará a Bogotá

Un proyecto que enfermará a Bogotá

Para la aplicación del proyecto Ciudad Salud se tenía que garantizar, con todo éxito, varias estrategias: demostrar que las EPS son incapaces de atender la salud, desprestigiar la tutela para evitar que sus fallos tengan importancia, y demostrar que el Estado no puede solucionar los problemas de salud. De esta manera se garantizaría la privatización definitiva del servicio, facilitando el ingreso de las multinacionales para hacer negocio con lo que no debe serlo. Hoy todo está listo. Así explica el médico Jorge Arango lo que él considera que es el plan Ciudad Salud.

 

Paralelo a estas campañas, en algún lugar de Bogotá se aplicaba otra estrategia, también de desprestigio: en zonas que desde hace tiempo se marcaron en un mapa para ser intervenidas, se montaron compraventas de material reciclable para atraer indigentes, venta de droga, prostitución y una interminable lista de elementos que descompondrán socialmente esos territoriso. Así se garantizará comprar las edificaciones a precio de remate.

 

De esta manra, casas que antes se vendían en doscientos o trescientos millones de pesos hoy los inversionistas –que además crearon la estrategia de desprestigió–, no ofrecen más de veinte o treinta millones, como si fuera poco, realizan su oferta a través de vales que no incorporan intereses de mora, además de no contar con fecha de pago. Es decir, se pagarán en un tiempo no determinado.

 

¿Increíble? Así pasó en lo que la ciudad conoce como Manzana 5, carreras segunda y tercera con calles 19 y 20, pleno centro de Bogotá, en el edificio donde viviera el escritor y poeta Jairo Aníbal Niño. Después del desalojo les pagaron con vales que casi diez años después aún no les recogen.

 

Así que el proyecto Ciudad Salud inició la fase del desalojo de los habitantes del barrio San Bernardo, vecino del Hospital de La Hortúa. Tiempo atrás habían inundado la zona con bares, centros de compra de reciclaje, bazuco, prostitución, asesinatos de niños, etcétera. En solo dos años las casas comenzaron a ser abandonadas. Queda solo –según los comerciantes del dolor y de la estafa– hacer el favor de comprarles esos terrenos a sus propietarios, pero hacerlo a precio de huevo..., que digo, a precio de cáscaras de huevo.

 

Y proceden. A mediados de mayo un carta llegó por debajo de las puertas a más de la mitad de las casas del barrio, trasmitía una orden imperante: gracias al decreto tal tiene que abandonar su residencia, y entregarla a una empresa que construirá lindos edificios que ayuden al embellecimiento de la ciudad. Comuníquese y cúmplase. No se aceptan reclamos.

 

El tema impactará a los barrios del sur de la localidad Santafé, como San Bernardo, Las Cruces Santa Bárbara Centro y otros más de la localidad Antonio Nariño: Policarpa, San Antonio, Ciudad Berna y Restrepo, entre otros.

 

¿A quién está dirigida Ciudad Salud?

 

El plan fue diseñado por el Banco Mundial y decretado en el 2007 bajo la administración de Luis Eduardo Garzón, y plantea muy directamente: "La salud como proyecto comercial" que no está encaminada a la prestación de servicios para la gente, explica el médico Jorge Arango.

 

Así que a la mala calidad de la salud se le suma un nuevo problema para quienes habitan esta parte de la ciudad: ahora sus habitantes tienen que pelear por el derecho a la vivienda, desviando el tema central del derecho a la salud.

 

Pero los futuros nuevos vecinos del sector tampoco solucionarán el problema del bienestar físico de los más necesitados. El propóstio del proyecto es disponer a Bogotá en un alto nivel del negocio, pretendiendo alcanzar lo ya logrado con éxito en otras ciudades: el turismo de salud, para volverla competitiva y a la altura de adinerados pacientes de todo el mundo. Es decir, solo para quienes puedan pagarlo. Así lo explica el médico Arango que por años ha sido un incansable luchador por la defensa de los derechos de los más necesitados.

 

El médico también denuncia la falta de conciencia y retribución social de muchos profesionales de la salud: "No es justo que existan profesionales que se educaron en escuelas públicas, pasaron a colegios públicos y se profesionalizaron en universidades pública, es decir, la comunidad los formó, no es justo, digo, que ahora, olvidando ese pasado estén al servicio de empresas privadas y lo peor, sean los diseñadores de esos planes contra la población".

 

El POT de Petro


Para este profesional de la salud, el POT decretado por Petro es una forma de quitarle el ponqué a los ricos. "Hay que recordar que los poderosos no gustan de los pobres, por eso querían apropiarse del centro de la ciudad para construir imponentes edificios donde pudieran abrir sus ventanas sin ni siquiera ver a los pajaritos de los pobres [...]; el POT por decreto hace que los pobres vivan en el centro, cerca de los centros de producción, elevando su calidad de vida, sin horas de transporte inhumano y con la posibilidad de estudiar a pocos minutos a pie de sus viviendas, o poder ir a casa para almorzar".

 

"Tenemos un Alcalde que le dio luces de esperanza a sus gobernados de estratos bajos: el mínimo vital de agua es un ejemplo de esto. Su aplicación permitió que muchas familias –cuyos ingresos se derivan del lavado de ropa–, hoy puedan comer carne aunque sea una vez por semana".

 

El diamante de la corona

 

"El principal objetivo de toda esta barbaridad es el centro de salud de La Hortúa que aglutina 24 edificaciones en cinco centros de salud: el Cancerológico, el Materno Infantil, el San Juan de Dios, el Instituto Nacional de Inmunología y el Dermatológico Federico Lleras Acosta. Estos centros son los únicos en todo el país exentos de la Ley 100. A todos ellos los cubre la Ley 735 de 2002 que los obliga a prestar los servicios que el Estado incumple. Por esto los intentos de acabar con estos centros de salud, para reabrirlos pero privatizados, como lo soñó Mokus cuando los cerró".

 

Todo este complejo de salud es un patrimonio público: en él se responde por la salud de los pobres, los 24 edificios fueron declarados patrimonio arquitectónico; la riqueza intelectual y científica de casi 280 años de existencia obliga a todos a defenderlos porque es el bien público más importante que ha tenido el país, explica el doctor Arango.


En cuanto al Instituto de Cancerología es necesario explicar que es el único centro oncólogo público, es decir el único que trata el cáncer que padecen los pobres. Pero el negocios del cáncer es tan grande que hoy existen 316 centros de tratamiento de esta enfermedad, pero privados, es decir quien tenga algún tipo de esta enfermedad tiene que ir al único centro público de todo el país o pagar.

 

La defensa de la Hortúa

 

Hoy el doctor Arango le saca tiempo a su trabajo para defender lo que ha bautizado como "El San Juan de todos". Los sábados a las 9 de la mañana se reúne con la comunidad para hablar de la salud. Lo hace en la sede de lo que hace años fue el centro de salud dependiente del San Juan de Dios, allí explica algunas pautas importantes para mantener la calidad de vida:

 

  • La salud es el bien más preciado de la humanidad. No hay nada que lo supere.
  • La salud es una construcción colectiva.
  • Si todos los seres hacen algo diario para mejorar su calidad de vida, los problemas de salud desaparecen en un 90 por ciento.
  • La información es vital para la salud, la exigencia de la misma y la defensa de sus centros.
  • Una sociedad que permita el negocio de la salud por parte de los ricos debe, por lo menos, desconfiar de su calidad.
  • El cáncer será una enfermedad que se extenderá agresivamente si permitimos que la alimentación de la humanidad sea preparada por los ricos. Ellos tendrán el mismo cuidado que una reina cuando le prepare la comida a algún esclavo con retraso mental.
Publicado enEdición Nº 195
"Pero el centro de la ciudad va a quedar divino"

Cuando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. "Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir", les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto "Ministerios".

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

"Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor". Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa", explicaron los comerciantes. "Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse", recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. "Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad".

 

"La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos".


El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía "recuperar" los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, "La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron", explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: "Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia". Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee "El centro no está en venta", pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: "Oiga doctor, le compro sus gafas...", el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, "Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos". El funcionario la miró con desdén y respondió: "Señora, es que mis gafas no están en venta", entonces la señora lo interrumpió y le dijo: "[...] creo que ya me está entendiendo [...], mi negocio tampoco está en venta [... ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: "No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[...]".

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

El Plan Centro, lo ilegal dentro de lo legal

“Pero el centro de la ciudad va a quedar divino”

lGuillermo Rico Reyes

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uando los comerciantes del sector de Santa Bárbara centro recibieron una carta de invitación para conocer el proyecto conocido como Plan Centro, nunca imaginaron que asistirían a un ultimátum de la Empresa de Renovación Urbana para abandonar sus establecimientos comerciales y la obligación de venderlos a precios que van desde $380.000 metro cuadrado hasta $680.000 dependiendo si son habitantes o comerciantes.

 

La propiedad privada deja de existir, un decreto así lo impone. “Estamos hablando de un proyecto de seguridad nacional y no hay nada que decir”, les explicó el funcionario de turno. Efectivamente, el presidente Juan Manuel Santos un día decidió que sería bueno tener a todos sus ministros muy cerca de la Casa de Nariño y, por intermedio de la resolución 11 de 2013 de la Empresa Nacional de Renovación y Desarrollo Urbano –Emru– Virgilio Barco S. A. S., anunció el proyecto “Ministerios”.

 

¿Quedará linda la ciudad? Es probable, pero ¿a qué precio? La respuesta también es fácil: a un precio muy, muy, bajo, ya que se pagará un promedio inferior al medio millón por el metro cuadrado, como ya se informó, el mismo que será revendido por la Empresa de Renovación desde un millón seiscientos mil pesos de ($1.600.000).

 

Otras justificaciones

 

“Las casa están viejas y a punto de caerse, así que les vamos a hacer un favor”. Esta fue una de las excusas que abanicaron los señores de la Empresa”, explicaron los comerciantes. “Pero es que cuando queríamos arreglarlas nos prohibían hasta pintar los frentes. Nosotros caímos en la trampa y nunca imaginamos que lo que pretendían era buscar justificaciones. Un vecino fue multado con 40 millones por haber cambiado el techo de su vivienda que estaba a punto de caerse”, recuerdan los vecinos del sector.

 

Y prosiguen. “Como en todos los casos, inundaron la zona de prostitución callejera, delincuencia, indigencias, centros de venta de reciclaje y de drogas. Pero nosotros nos dimos a la tarea de limpiar calle por calle y no con violencia sino con solidaridad”.

 

“La otra justificación para sacarnos de nuestro barrio es la remodelación de la ciudad y el POT del 2004. Según la norma, con la puesta en marcha de la renovación se atraerá inversión privada que será la que saque el gran beneficio económico de los proyectos”.

El proyecto ministerios

 

Hace varios años, en el gobierno de Peñaloza, a algún genio de la renovación urbana se le ocurrió que la avenida 26 era la vía más importante de la ciudad y que estaba casi abandonada. A partir de ese momento se inició un proceso que pretendía “recuperar” los sectores deprimidos o de uso equivocado de ese sector, se inició entonces un plan de embellecimiento de la avenida, se construyó la troncal de Trasmilenio y se planeó demoler el Centro Administrativo Nacional –CAN–, la recién modernizada clínica de la Policía, y otras edificaciones como la antigua Inravisión, la Hemeroteca Nacional, Compensar y el conjunto residencial El Greco, monumento a la corrupción de la Iglesia Católica cuando la Caja Vocacional quebró, arrastrando en penurias a miles de cristianos ahorradores.

 

Paralelo a esto también se involucraron terrenos que están a punto de ser adjudicados a la Emru y que pertenecen al parque Simón Bolívar y a la Universidad Nacional. Los ministerios que se encuentran en el CAN, pasarán a las edificaciones por construir en el área que ocupan los vecinos de San Bárbara Centro (sujetos del desplazamiento urbano forzoso).

 

Una empresaria del sector denunció a este periódico que hace pocos años pidió un préstamo para comprar el local donde tiene un almacén de prendas militares, “La plata que nos ofrece la empresa de renovación se la daría al banco y aún quedaría debiendo por el local por el que me prestaron”, explicó.

 

La organización popular

 

Frente a la aplanadora de la renovación tomó forma un proceso de organización popular que inició con los comerciantes de Santa Bárbara Centro. Leidy Garzón es la presidenta del Comité de Comerciantes Vecinos de la Casa de Nariño, según cuenta le ha tocado dejar de lado sus actividades para enfrentar a un verdadero ejército de abogados, tramitadores, funcionarios y hasta banqueros, para poder seguir haciendo lo que sabe hacer: trabajar.

 

Y expresa, no sin preocupación: “Esto es lo más injusto que he tenido que vivir. Mi mamá trabaja conmigo y si esto se acaba ¿qué haremos? Todos estos negocios de prendas militares son en su mayoría economías familiares, si nos logran ganar no será una persona por familia la que quede desempleada, será toda la familia”. Su rostro de preocupación no es casualidad.

 

Así que se ha dedicado a motivar la organizar de las comunidades y a reunirse con frecuencia en los salones comunales. También se han sumado los tipógrafos del sector y desde hace pocos días se unieron los comerciantes del madrugón de San Victorino, a quienes les confirmaron que los sacarán. Definitivamente ellos no quieren ver pobres por sus ventanas, explica Leidy Garzón.

 

Orlando de la Hoz es el presidente de la Junta Administradora Local de La Candelaria, su responsabilidad con los votantes la ha tomado muy en serio. Hoy promueve, en compañía de esos líderes populares, procesos de cabildo abierto y han pedido que la alcaldía Mayor de Bogotá decrete la emergencia social y humanitaria en todo el sector que se piensa intervenir.

 

También se han realizado campañas de pega de afiches donde se lee “El centro no está en venta”, pero en la segunda semana de septiembre el alcalde de la localidad de Santafé los mando quitar, solo quedan los que se pegaron dentro de los almacenes y las camisetas que exhiben a diario.

 

Contra este proyecto también se han formado otras organizaciones que pretenden motivar resistencia, como la de Teusaquillo, comerciantes de otras mercancías, el comité del barrio Policarpa donde están Adela Dimas y Víctor Silva, este último Edil de la Localidad Antonio Nariño. Todos con el firme propósito de concientizar a las comunidades para no dejarse sacar de lo que siempre les ha pertenecido.

 

En una reunión con delegados de la Emru, una mujer de edad mayor le dice al que parecía ser el jefe de los delegados: “Oiga doctor, le compro sus gafas…”, el funcionario extrañado le dijo que no. Entonces la mujer insistió, “Le pago un poco más de lo que le costaron, con eso usted me las vende y se gana unos pesos”. El funcionario la miró con desdén y respondió: “Señora, es que mis gafas no están en venta”, entonces la señora lo interrumpió y le dijo: “[…] creo que ya me está entendiendo […], mi negocio tampoco está en venta [… ], sí me entiende doctor?

 

De esta manera, a septiembre de 2013, las organizaciones se han multiplicado y crecido interiormente; frente al silencio complaciente de los medios masivos de comunicación, ellos sacaron el periódico llamado Dignidad, el cual respalda cuanta manifestación se realice contra este desplazamiento forzado. Todos ellos tienen una meta: demostrar que se puede contrariar al artículo 6 de la Resolución 11 de la Emru Virgilio Barco Vargas que dice que contra la norma no procede ningún recurso en su contra.

 

¿Y Petro qué?

 

Cuando Gustavo Petro se posesionó el 1 de enero de 2012, en su discurso se refiere al Plan Centro así: “No queremos ver más procesos de renovación urbana como el que existe a dos cuadras de aquí, o el que ocurrió una cuadra abajo de aquí, o allá en San Victorino, tres cuadras abajo, en donde a los pobres se les sacaba del centro de la ciudad a precios de estafa por parte del Estado, para poder hacer grandes proyectos inmobiliarios, excluyendo a la población tradicional. Jairo Aníbal Niño murió por uno de esos procesos que llaman los teóricos gentrificación, pero que consiste simplemente en que a un pobre le pagan 350 mil pesos el metro cuadrado a dos cuadras de esta Plaza de Bolívar y después venden a 27 millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de centros comerciales, o a cinco o seis millones de pesos el metro cuadrado cuando se trata de soluciones inmobiliarias.

 

Esa renovación urbana no es la que queremos. Liberar el espacio del agua significa que sin desplazar a la población, revitalizando urbanamente para que más personas puedan vivir en el centro, puede más gente vivir al lado del agua, al lado del centro ampliado, vamos a densificar la ciudad a través de un proceso de revitalización urbana que no excluya al pobre, lo que significa otro gran reto, que la vivienda de interés prioritario que no es la de interés social, que es para más pobres, gente más excluida de la que hoy accede a la vivienda de interés social, no se construya allá al lado del río Bogotá para que las aguas negras de la ciudad lo inunden, o no se construya como está sucediendo sino que pueda construirse en la ciudad ya construida, un enorme reto de construir 72 mil viviendas, 18 mil por año, dentro de la ciudad construida, que acerque al pobre a la condición de salir definitivamente de la pobreza, viviendo más cerca de los círculos de las transacciones, de los mercados, de la actividad productiva, que por ser productiva es la única que realmente genera la riqueza y puede sacar de la pobreza[…]”.

 

Hoy son muchos los habitantes que piden que Petro salga en su defensa y que, si el nuevo POT no es derogado por las cortes, se convierta en la tabla de salvación de los pobres del centro de la ciudad. ¿Se cumplirá esta esperanza?

Publicado enEdición Nº 195
Martes, 24 Septiembre 2013 10:59

Territorio y equidad

Territorio y equidad

La promulgación por decreto del Plan de Ordenamiento Territorial, ha estimulado el debate sobre las bondades y las carencias del POT. Voy a referirme a tres aspectos. El primero es el tema ambiental. El segundo es la segregación. Y el tercero tiene que ver con la repartición de cargas.

 

El agua ordena el territorio

 

El POT se propone como eje central la construcción de ciudad y de territorio alrededor del agua. El medio ambiente se convierte en un asunto neurálgico. Esta aproximación es novedosa, no por el tema en sí mismo, sino por la importancia que adquiere en las prioridades estratégicas de la administración local. En el POT se propone un reordenamiento del territorio alrededor del agua. La sostenibilidad del territorio se convierte en un eje articulador, así que la preocupación ambiental no es una declaración vacía de contenido.

 

Las implicaciones de esta opción son de muy diversa índole. Menciono algunas. 1) Aceptar, con todas sus implicaciones, la declaración de la reserva forestal del Norte, Thomas van der Hammen. Esta decisión frenó la conurbación de Bogotá hacia Chía. 2) Regular con criterios ambientales la expansión de la ciudad en los bordes sur y occidente. 3) Poner en evidencia la necesidad urgente de llegar a acuerdos con los municipios vecinos, de tal forma que el poblamiento en la Sabana sea sostenible. El crecimiento alrededor de Bogotá ha sido desordenado, y no ha seguido patrones acordados de manera conjunta. 4) Darle mayor relevancia a los riesgos ambientales, impidiendo el poblamiento en áreas que se pueden inundar. 5) Recuperar las quebradas y los ríos. 6) Llamar la atención del gobierno nacional sobre la inconveniencia (económica y social) de posponer las inversiones ambientales.

 

El ordenamiento urbano debe llevar a la reducción de la segregación

 

Bogotá es una ciudad muy segregada porque no hay mezcla de pobres y ricos en el espacio urbano y, además, porque el acceso a los equipamientos es muy desigual. Entre el 2007 y el 2011, Bogotá mejoró el acceso a los equipamientos, pero no avanzó en la mezcla socioeconómica. Los logros de la ciudad han sido importantes en la lucha contra la pobreza. Entre el 2002 y el 2012 el porcentaje de pobres se redujo de 31.7% a 11.6%. Pero esta disminución no ha sido homogénea por localidades. Las brechas continúan siendo muy grandes, y estas diferencias tienen expresiones espaciales evidentes.

 

Y lo más grave es que estas asimetrías se reproducen de manera endógena. Los círculos perversos se retroalimentan. Si la escuela de un vecindario pobre no es de excelente calidad, a los jóvenes que habitan allí les será más difícil superar la trampa de pobreza y, entonces, las condiciones de vulnerabilidad se mantendrán de una generación a la otra.

 

La lucha contra la segregación alcanzaría su punto ideal el día en que Bogotá logre que los niños ricos y pobres estudien en la misma escuela. Por ahora, y mientras este objetivo se consigue, se debe buscar que la calidad de la enseñanza mejore en todos los colegios. En líneas generales, el POT crea condiciones propicias para que el acceso a los bienes y servicios de la ciudad sea igualitario.


Edificabilidad y cargas

 

Otro aspecto relevante del POT es la generalización del pago de cargas dependiendo del índice de construcción. Si la edificabilidad aumenta también crece la ganancia de los urbanizadores. Las cargas permiten que el gobierno local participe de las rentas generadas por la mayor edificabilidad.

 

En el POT las cargas aumentan con la edificabilidad por dos razones. Primero, porque la ciudad necesita financiar las necesidades de infraestructura (vías, parques, acueducto, alcantarillado, transporte, etc.) asociadas a una mayor densificación. Es razonable, como sucede en las grandes ciudades del mundo, que los privados ayuden a financiar el desarrollo urbanístico. Y segundo, porque los derechos de edificabilidad son una fuente de generación de excedentes. Cuando se permiten construcciones más altas, los urbanizadores y los propietarios del suelo obtienen una renta que debe ser compartida. Los derechos de edificabilidad y los cambios en la asignación de usos crean rentas que no dependen de la gestión empresarial, sino de las dinámicas inherentes a los procesos de la urbanización. La ubicación y el uso del suelo inciden en la generación de rentas. Un local comercial situado al lado de una estación de Transmilenio goza de un privilegio que se traduce en mayores ganancias para el propietario. Una parte de estas rentas debe ser compartida con la ciudad.

 

La relación entre edificabilidad y rentas obedece a un principio de equidad elemental: las rentas derivadas del suelo y del urbanismo deben ser compartidas por los sectores privado y público.

 

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Publicado enEdición Nº 195
Sábado, 22 Junio 2013 18:24

Bogotá y el modelo de ciudad

Una coyuntura de trascendental significación se abre para Bogotá, y por su impacto y transcendencia, para todo el país. La misma ya está en marcha pero desprenderá todos sus matices y efectos en las semanas y meses por venir.

 

La coyuntura es política y social, pero tiene raíces en economía, gobierno, poder y la misma cultura dominante. Su nombre es revocatoria, y su objetivo es Gustavo Petro, y por extensión el conjunto de la izquierda.

 

Liderada desde un sector del poder tradicional que se ha beneficiado por décadas del modelo de ciudad imperante en la capital del país, la pretensión de revocatoria también reúne poderes emergentes, unos y otros golpeados por la gestión del entonces senador Petro, y ahora afectados por el proyecto que trata de poner en marcha en Bogotá.

 

La coyuntura, como tal, es política, pero por su impacto, coloca en el centro del debate local y nacional el tema del poder, su composición, la posibilidad real de un cambio estructural en ciudades específicas y en el conjunto social colombiano, así como los medios de comunicación y su compromiso con la veracidad, la justicia y su aporte a la consolidación de un profundo tejido social que haga de la democracia algo que vaya mucho más allá del rito electoral.

 

Ladridos

 

El descontento de sectores ricos de la ciudad con el proyecto de gobierno presentado por Gustavo Petro el primero de enero de 2012 fue inocultable desde un primer momento. No hay día que los grandes medios de comunicación no aticen sobre la gestión en marcha, sin ahorrar calificativos para ello, el de improvisador es el más constante, pero también son permanentes otros como desastre, malo, y otras alusiones a la gestión en marcha como desordenada, por lo cual se preguntan una y otra vez, ¿cuándo será que se acaba?, propiciando con unas y otras expresiones un ambiente de descontento generalizado entre la población con la gestión en marcha.

 

Un momento de tono mayor en estas manipulaciones se presentó a propósito de la reversión de una parte del sistema de aseo de la ciudad. Sorprendente el nivel de comentarios y direccionamiento de la opinión pública, pues si bien se notaba improvisación en el proceso puesto en marcha, no se analizaba por parte de los creadores de opinión si la misma tenía sentido ambiental, económico, social y político. Simplemente la decisión de crear una empresa pública de aseo era mala pues "el Estado es corrupto e ineficiente" y tal tipo de servicios debe recaer en manos de agentes privados.

 

Sin duda, una manipulación de la opinión pública, y una tergiversación de la historia y de la realidad. Los hechos son tozudos: en diversidad de países el Estado es el responsable de decenas de servicios, cumpliendo con eficiencia y eficacia con los mismos, logrando por ese conducto niveles de justicia social, de redistribución de las rentas que recauda a través de impuestos y de la misma producción de riqueza vía diversidad de empresas, ¿por qué entre nosotros no puede ser así? Pero, además, en diversidad de países no pocos empresarios han sido investigados y condenados por corrupción, apropiadores de las rentas públicas, conllevando con sus acciones graves consecuencias sobre las mayorías sociales. La reciente quiebra de bancos en Estados Unidos y Europa es, por no ir más atrás, la más notoria de estas prácticas. Pero, además, las privatizaciones exigidas para la implementación del modelo neoliberal fue el más evidente robo de los ahorros colectivos por parte de agentes privados. Entre nosotros no cabrían en este escrito los nombres de quienes desde lo privado se han beneficiado de lo público, robando y perjudicando a las mayorías, y sin embargo no pocos creadores de opinión se atreven a poner en marcha campañas para criminalizar lo público y ensalzar lo privado.

 

Otras medidas del actual Alcalde han sido menos criticadas, como su proyecto de prevención del consumo de drogas, la reducción en ciertos horarios de la tarifa de transporte masivo, la implementación del mínimo vital, pero una y otras aún no han sido comprendidas en su inmenso significado. Por ejemplo, se tienen estudios que indican que la aplicación del mínimo vital –vía reducción del consumo– le ha significado a la Empresa de Acueducto dejar de recaudar más de 27 mil millones de pesos, ante lo cual algunos funcionarios de alto rango se atreven a proponer la reversión de este mínimo sin comprender que el ahorro que están haciendo los hogares en el consumo de agua es de inmenso beneficio colectivo pues redunda en un mejor estado de las cuencas y microcuencas y, por lo tanto, en menores inversiones de la misma Empresa de Acueducto para continuar trayendo más agua para quienes aquí habitan. Pero lo que se debe hacer es todo lo contrario: ampliar el mínimo a nuevos grupos sociales, radicalizar la medida por su demostrado beneficio ambiental para la ciudad y la subregión que integra.

 

Pero la tapa de las críticas se ha centrado en el tema de la vivienda, y el inocultable malestar de los constructores privados por no poder continuar con la siembra de cemento más allá de los actuales límites de la ciudad, pero al mismo tiempo, por la demanda oficial para que construyan Vivienda de Interés Prioritario y Social.

 

Las críticas de los gremios, tanto de la Cámara de Comercio como de Camacol son constantes, y en el fondo solamente hay un motivo: la reducción de la ganancia. Eso es todo. La insatisfacción es porque ahora se trata de colocar algún orden y algunas prioridades sociales-colectivas en la ciudad. No se escucha por parte alguna un debate verdadero sobre el propósito y sentido primordial del gobierno o de la gestión pública, cómo hacer para que convivan de manera equitativa millones de personas sobre un mismo territorio, cómo garantizar la preeminencia del interés colectivo y público a la hora de tomar ciertas decisiones de gobierno, y la necesaria regulación del agente privado. Cuando más lo que hace eco es el estribillo de la eficiencia del empresariado, pero sin mediar lo ambiental, sin considerar la ciudad de los próximos 50 años, sin que se valore la brecha cada vez más abierta entre ricos y pobres, etcétera. Pero además, sin tomar en cuenta que la ciudad carga infinidad de problemas estructurales o no, propiciados por la mediocridad de las administraciones que se han encargado de la misma en los últimos 50 años, problemas, es indiscutible, que no atañen a su actual administración, los mismos que no podrá resolver ésta en su totalidad, así se lo proponga.

 

Y a esta visión sesgada de la realidad, mediada por las ganancias escandalosas de siempre, le hacen eco los grandes medios de comunicación. La escandalosa segregación socio-espacial que se vive en la ciudad, es consentida y defendida por estos mismo medios de comunicación. Y cuando se intentan normas que buscan propiciar el acercamiento de los distintos grupos, la cultura arribista de las élites se torna agresiva, tal y como sucede en las actuales circunstancias, en las que algunos descendientes directos de la plutocracia de siempre encabezan la resistencia a la reducción de las "distancias" entre las clases sociales, negándose a que se ensayen caminos tras el objetivo de romper la reinante discriminación imperante en el ordenamiento territorial capitalino, para dejar a un lado la estructuración simbólica que remarca la separación como criterio central del ejercicio del poder.

 

Son todos estos cambios necesarios. Como lo son el tomar en consideración el ordenamiento territorial en su conjunto, de manera que problemáticas como el tiempo de desplazamiento a los sitios de trabajo, la accesibilidad a las ofertas de servicios públicos y la posibilidad de obtener ventajas de los efectos de aglomeración, entre en el cálculo de los impulsores de las políticas urbanas. Como se sabe, Bogotá ha crecido a golpe de la especulación inmobiliaria y de los intereses inmediatos de constructores, transportadores y grandes comerciantes, sin que el interés colectivo haya tenido el menor peso. Y cuando, así sea de manera tímida, se proyecta hacia adelante ese interés colectivo, los usufructuarios del poder se quitan la máscara de la tolerancia y esgrimen su visión totalitaria de lo que para ellos es inaceptable.

 

Es inconcebible. No soportan, tampoco, que en los despachos oficiales se hable un lenguaje distinto al del "pensamiento único" de los tecnócratas neoliberales, y les molesta que se hable de empatía y no de competencia, o de solidaridad y no de ganancia. Que los humedales sean más importantes que el cemento, o las comunidades más que la extracción minera, es algo que cae mal a sus oídos y a sus intereses, por lo que piensan recurrir a cualquier estratagema con tal de reinar a sus anchas, nuevamente, en las arcas y el destino de una ciudad que ha buscado, en los últimos doce años deslindarse de los mismos de siempre.

 

De esta manera, entre manipulación y creación de un ambiente de destitución del alcalde, llega el referendo, por realizarse en los próximos meses. Como se sabe, la medida es hija de la Constitución del 91, y como tal fue redactada para que su aplicación efectiva sea prácticamente imposible. Dificultad ahondada por una sociedad que nunca se ha movilizado masivamente por el voto. Un posible fallo de la Corte Constitucional sobre la Ley estatutaria de los mecanismos de participación ciudadana próximo a conocerse, al fallar sin carácter retroactivo sobre la misma, dificultaría aún más el propósito de los impulsores de la revocatoria, de lo cual se deduce que tendrían que reunir cerca de un millón doscientos mil votos para lograr su propósito, algo prácticamente imposible.

 

De esta manera, para lograr el objetivo de los revocadores sólo queda la investigación que tiene entre manos el Procurador General contra Gustavo Petro por la creación de la empresa recolectora de basuras, con la cual puede inhabilitarlo. Un riesgo real. Se ahonda, con este escenario, la coyuntura que vivirá Bogotá. El reto es ahora para los movimientos sociales que la habitan: ¿aprovecharán la circunstancia para politizar a sus conciudadanos o perderán esta oportunidad de oro?

Publicado enEdición 192