Los 25 años de la experiencia zapatista

Los zapatistas de Chiapas acaban de celebrar los 25 años del levantamiento del 1o de enero de 1994. Un levantamiento armado que fue un ¡Ya basta! a cinco siglos de dominación colonial sufrida por los pueblos indígenas, a décadas de la “dictadura perfecta” del Partido Revolucionario Institucional y años de políticas neoliberales que culminaron con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entrado en vigor el mismo día; también venía a desmentir el supuesto “fin de la historia” proclamado por los apologistas del capitalismo omnipotente. Un levantamiento que, a través de múltiples peripecias abrió el espacio para construir una muy singular experiencia de autonomía política, con la declaración de treinta municipios autónomos a partir de diciembre de 1994 y, con más fuerza aún, a partir de agosto de 2003, con la formación de cinco Juntas de buen gobierno.

 

Es en este marco que los y las zapatistas han creado sus propias instancias de auto-gobierno y de justicia; sostienen su propio sistema de salud y de educación; revitalizan prácticas productivas basadas en la posesión colectiva de la tierra y en nuevas modalidades de trabajo colectivo para sostener materialmente la autonomía. Para ellos, la autonomía es la afirmación de sus formas de vida propias, arraigadas en la existencia comunitaria y el rechazo a las determinaciones capitalistas que las destruyen; al mismo tiempo, es la experimentación de un auto-gobierno popular que va construyéndose por fuera de las instituciones del Estado mexicano. Dicha experiencia se va dando en una escala geográfica significativa (cerca de la mitad del estado de Chiapas) y además persiste, sin dejar de transformarse, desde hace un cuarto de siglo.

 

Por estas razones, la autonomía zapatista es una estrella que brilla muy alto en el cielo de las esperanzas y aspiraciones de quienes no se resignan a la devastación provocada en todo el mundo por la hidra capitalista (añadiendo que se trata de una estrella que podemos tocar con la mano y el corazón, y además que es posible encontrarse con sus habitantes...). Por eso, todos los y las que hicieron el largo camino hasta el caracol1 de La Realidad, en la Selva lacandona, para el 25 aniversario del atrevido alzamiento, se preparaban para compartir la alegría de que esta experiencia rebelde haya superado muchos obstáculos, además de resistir el inevitable desgaste del tiempo y seguir demostrando hasta hoy su innegable creatividad. Al respecto, basta recordar la intensa serie de iniciativas de los últimos seis años, en particular con la Escuelita zapatista, el Festival mundial de las rebeldías y las resistencias, el seminario internacional “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista”, los encuentros del CompArte por la Humanidad, los de las ConCiencias por la Humanidad y, recientemente, el impactante festival de cine Puy ta kuxlejaltik, sin hablar de la iniciativa llevada a cabo conjuntamente con el Congreso Nacional Indígena para formar un Consejo Indígena de Gobierno a nivel nacional y presentar a “Marichuy” como candidata independiente en las pasadas elecciones presidenciales.

 

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Sin embargo, estos días fueron todo lo contrario de una alegre fiesta. El subcomandante Moisés lo dijo claramente: “hoy no vamos a poder atender más los 25 años”2. De hecho, lo esencial fue expresado no por las palabras del vocero zapatista sino por la contundente demostración de que la dimensión militar del Ezln, a pesar de haber pasado a segundo plano durante muchos años, de ninguna manera ha desaparecido. Después de la llegada a caballo de los mandos, interminables filas de milicianos entraron en el caracol hasta colmar su plaza central, haciendo resonar el poderoso clamor de los bastones que golpeaban uno contra otro, al ritmo de sus pasos redoblados sobre la tierra3. Tres mil combatientes en total, provenientes de las cinco zonas autónomas zapatistas y que forman parte de la 21° División de Infantería Zapatista, la misma que había ocupado siete cabeceras municipales de Chiapas 25 años atrás.

 

Quienes visitaban los territorios zapatistas por primera vez pudieron haber pensado que se trataba de un ritual acostumbrado con el cual se celebraba cada año la insurrección de 1994. Al contrario, las fiestas del 31 de diciembre, con discursos y baile, suelen realizarse sin presencia militar, como es el caso de la mayor parte de los encuentros organizados por el Ezln. Y si bien, en algunas ocasiones, milicianos aseguraron la seguridad del lugar, como en La Realidad después del asesinato del maestro Galeano en mayo de 2014, es probable que haya que remontar hasta la Convención Nacional Democrática, reunida en Guadalupe Tepeyac en el verano de 1994, para poder encontrar una demostración militar comparable (en este caso, los soldados venían armados, lo que marca una importante diferencia). De manera general, el carácter no militar de los encuentros y las celebraciones zapatistas es lógico ya que, desde el cese al fuego del 12 de enero de 1994 (y con excepción del movimiento relámpago de rompimiento del cerco en diciembre de 1994), el Ezln suspendió el uso ofensivo de las armas, privilegiando la construcción civil de la autonomía y haciendo todo lo posible para no responder a las provocaciones tanto del ejército federal como de los grupos paramilitares que agreden constantemente a las comunidades zapatistas.

 

En pocas palabras, tanto la “escenografía” como el lugar elegido para ella indicaban una vuelta a los primeros momentos de la vida pública del zapatismo. Posteriormente, la palabra del subcomandante Moisés, combativa y de una rudeza incisiva, vino a poner los puntos sobre las íes. Su discurso define la postura del Ezln respecto del nuevo gobierno mexicano (tal como lo hizo al inicio de los anteriores sexenios, en particular en el momento de la toma de posesión de E. Zedillo y de V. Fox).

 

Si bien el análisis zapatista de la situación creada por la elección de A.M. López Obrador no es una sorpresa, pues ya había sido formulada en agosto pasado4, esta vez el mensaje viene dirigido al nuevo poder, ahora en función desde el 1o de diciembre pasado. Para el Ezln, el nuevo presidente no es portador de ninguna esperanza, a pesar de lo que ha hecho creer a 30 millones de electores: no es sino “un capataz” más en la gran finca del capitalismo globalizado. Ahora, el subcomandante Moisés concentró sus críticas en los megaproyectos que el actual Presidente promueve con una energía que ninguno de sus antecesores había tenido. Y lo hace, por supuesto, en nombre del progreso, el empleo y la lucha contra la pobreza, apoyándose en una retórica bien conocida según la cual todos los que se oponen a dichos proyectos vienen catalogados y condenados como conservadores retrógrados y enemigos del bienestar colectivo, si no es que como primitivistas anacrónicos. Pero, para los pueblos indígenas, y no solamente para ellos, estos megaproyectos significan antes que nada el despojo de sus territorios y la destrucción acelerada de sus formas de vida5. “Ahora estamos viendo que vienen por nosotros, los pueblos originarios”, resume el subcomandante Moisés.

 

Entre tantos megaproyectos, el del istmo de Tehuantepec implica no solamente la extensión de los parques eólicos contra los cuales las comunidades afectadas luchan desde hace años sino también la creación de una zona económica especial y un eje de comunicación “multimodal interoceánico” capaz de rivalizar con el canal de Panamá (un viejo proyecto que los diversos gobiernos neoliberales nunca lograron concretar). Otro consiste en sembrar un millón de hectáreas de árboles frutales y forestales, en especial en los estados del sureste del país, lo que no deja de alimentar las sospechas de conflicto de interés, si tomamos en cuenta que Adolfo Rojo, jefe de la Oficina de la Presidencia y hombre clave para las relaciones entre López Obrador y las cúpulas empresariales, es una figura del agro-negocio mexicano, dueño entre muchas otras de una empresa instalada en Chiapas que produce millones de plantíos de papaya al año6.

 

El subcomandante Moisés se refirió más que nada al proyecto de “Tren Maya” que planea unir Palenque, en Chiapas, con los principales sitios turísticos y arqueológicos de Yucatán. Llevaría a una intensificación de la explotación de los recursos naturales de la península (14.000 km2 de selva ya han sido destruidos tan sólo entre 2000 y 2016) y, sobre todo, a una multiplicación de los grandes centros turísticos, con todo lo que implica en términos de privatización, destrucción y contaminación de las zonas litorales –el Presidente lamentando explícitamente que hasta ahora se hayan concentrado exclusivamente en la Riviera Maya7. De tal manera que su consigna parece ser: un, dos, tres. decenas de Cancún. Además de la naturaleza devastadora del proyecto, la manera en que se anunció su lanzamiento representa, para los zapatistas, una provocación particularmente intolerable. El 16 de diciembre pasado, el nuevo Presidente llegó a Palenque, a unos kilómetros del caracol zapatista de Roberto Barrios y, para marcar el inicio oficial de las obras, participó en un pseudo-ritual a la Madre Tierra. Tal como ironizó el subcomandante Moisés, es como si hubiera dicho: “dame permiso Madre Tierra para destruir a los pueblos originarios”, añadiendo que si pudiera hablar la Madre Tierra le habría dicho: “¡Chinga tu madre!”.

 

Además, para los zapatistas, el hecho de dar a este proyecto el nombre de sus antepasados representa una verdadera ofensa. Dicha parodia de ritual maya fue caracterizada como una “burla” y una “humillación”, pues se dirigió a la Madre Tierra para mejor ocultar que se estaba omitiendo pedirles su opinión a los habitantes de los territorios afectados. Hay que recordar que la organización de una consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas, es una obligación de los Estados prevista por el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos originarios, ambos ratificados por México. En pocas palabras, el nuevo poder aparenta inclinarse frente a la Madre Tierra para mejor destruirla y para autorizarse a violar los acuerdos internacionales vigentes en México8.

 

Frente a la amenaza que representa un avance tan brutal de la hidra capitalista, disfrazada de progresismo, la postura zapatista se expresó con absoluta firmeza. “No nos vamos a dejar”. “Vamos a defendernos por muy mínimo que sea que nos vengan a provocar”. “No vamos a permitir que pase aquí su proyecto de destrucción”. “Vamos a pelear si es necesario”. La advertencia no podría ser más clara. Y es lo que da su pleno significado al despliegue militar que antecedió dichas palabras: los tres mil soldados que vimos pasar frente a nosotros, además de los (y las) que no vimos, están dispuestos a dar su vida para defender sus territorios y la autonomía que los pueblos ahí han construido.

 

Sin embargo, no debe de entenderse el mensaje como un retorno a la lucha armada, tal como se pudo haber planteado antes del 1 de enero de 1994. Ahora se trata de una opción defensiva; se trata de defender la construcción civil de la autonomía que sigue siendo el corazón del proyecto zapatista. Todo lo que hemos hecho hasta ahora, explicó Moisés, ha sido el fruto de nuestro esfuerzo y “vamos a seguir construyendo y lo vamos a ganar”. Continuar con la experiencia civil de la autonomía es la apuesta. Para esto, es necesario defenderla en contra de las amenazas que se ciernen entorno a ella, con todos los medios necesarios.

 

Otro aspecto de las palabras del subcomandante Moisés provocaron no pocos comentarios e interrogaciones. El vocero zapatista repitió a lo largo de su discurso un “estamos solos” que muchos recibieron como un golpe en el estómago. ¿Había que entender que todos los esfuerzos del Ezln para tejer vínculos durante un cuarto de siglo, a través del Congreso Nacional Indígena, el Concejo Indígena de Gobierno, la Sexta como red nacional e internacional de luchas, las redes de apoyo al CIG, los colectivos de solidaridad en el mundo, etc. ¿fueron en vano? ¿Se refería a la incapacidad para superar inercias y divisiones, y así avanzar en la formación de redes de rebeldías y resistencias a nivel nacional e internacional? Más bien, hay que tomar en cuenta los alcances tan amplios de dicho discurso, que marca una decisión estratégica frente al nuevo gobierno mexicano y representa con toda probabilidad un momento clave en la trayectoria del movimiento zapatista. En este sentido, puede entenderse que el subcomandante Moisés se refería sobre todo a la opción mayoritariamente asumida por los electores mexicanos, que no prestaron atención a las advertencias zapatistas. Además, sus palabras pusieron como en un espejo el “estamos solos” en el momento actual con un “salimos solos a despertar al pueblo de México y al mundo” hace 25 años. Es decir, la decisión del levantamiento que se tomó en ese entonces fue únicamente del Ezln, al igual que ahora, la decisión de prepararse para enfrentar al gobierno federal es del Ezln solo9.

 

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Dicha decisión se basa en el análisis de lo que representa el nuevo gobierno mexicano como profundización del capitalismo a través de un desarrollismo desenfrenado y asumido sin reserva. Al grado de ignorar casi por completo la creciente preocupación por el calentamiento global y de hacer muy pocos esfuerzos por aparentar algún interés por las cuestiones ecológicas. Si bien López Obrador no es un negacionista climático, en este punto no actúa de manera muy diferente de Trump, con el cual, de hecho, tiene relaciones muy cordiales. Al respecto, puede añadirse que se anunció que el “Tren Maya” permitiría emplear una amplia mano de obra centroamericana (al igual que otras inversiones realizadas en el sur del país), lo que significa que los megaproyectos del actual gobierno tienen una clara función de contención de los flujos migratorios hacia los Estados Unidos10. De cierta manera, Trump tiene razón en insistir que los mexicanos terminarán por pagar el muro, el cual bien podría no estar en donde se pensaba.

 

Es probable que también tenga un peso notable la lección de los llamados gobiernos progresistas de América Latina en los últimos quince años, en especial en Brasil, Argentina, Bolivia y Ecuador. Aunque algunos elementos positivos puntuales pudieran reconocerse, dos constantes de gran importancia han podido ser identificadas: por un lado, un debilitamiento de los movimientos sociales, y en especial de los movimientos indígenas, a través de la cooptación, la pérdida de autonomía, la división y la auto-censura (para no hacerle el juego a la derecha o a la extrema-derecha); por el otro lado, un avance sin precedente del frente de mercantilización, a través de los megaproyectos, el extractivismo, el agro-negocio basado en los transgénicos, los despojos de tierra, la destrucción de los modos de vida insuficientemente moldeados por las relaciones sociales capitalistas, etc. En síntesis, el “progresismo” ha sido, por lo menos temporalmente, una de las modalidades políticas más eficientes para hacer más fuerte a la hidra capitalista y satisfacer sus apetitos insaciables.

 

En vez de esperar que políticas del mismo carácter produzcan poco a poco sus efectos mortíferos (y, probablemente, que llegue la experiencia de una desilusión cuya siguiente etapa parece ser, por lo que indican los ejemplos argentinos y brasileños, el retorno al ultra-liberalismo o el deslice hacia la extrema derecha), los zapatistas prefirieron tomar la delantera. Por eso, desafían el nuevo poder, obligándolo a elegir entre dos de sus compromisos solemnes (llevar a cabo los grandes proyectos anunciados; nunca reprimir al pueblo mexicano). También obligan a todos y todas, en especial en los movimientos sociales y las luchas indígenas, a elegir su bando. Sobre todo, se preparan para defender lo que han ido construyendo desde hace un cuarto de siglo: una experiencia de autonomía rebelde cuyo alcance y cuya radicalidad tienen pocos equivalentes en el mundo.

 

¿Y nosotros? ¿Vamos a dejar que esta experiencia resulte amenazada y quizás atacada? De hecho, este riesgo se intensifica en el momento en que el Kurdistán sirio resulta también gravemente amenazado por el anunciado retiro de Estados Unidos y el pacto tácito entre Erdogan y Trump. Tal como lo escribió un amigo argentino, sin el zapatismo (y podemos añadir, sin el confederalismo democrático del Rojava), el mundo sería mucho más horrible de lo que es ahora11.

 

 


 

1 Nombre de los centros político-culturales de cada una de las cinco grandes zonas autónomas, en donde se ubican las Juntas de buen gobierno y se realizan las principales actividades y encuentros zapatistas.
2 enlacezapatista.ezln.org.mx/2019/01/01/palabras-de-la-comandancia-general-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional-dirigidas-a-los-pueblos-zapatistas/.
3 Tomas realizadas desde un dron pueden verse en la página del Ezln: enlacezapatista.ezln.org.mx/. También: www.regeneracionradio.org/index.php/autonomia/item/4916-vamos-a-pelear-contra-su-proyecto-de-destruccion-ezln.
4 Texto en tres partes titulado 300 (en particular: enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/08/21/300-segunda-parte-un-continente-como-patio-trasero-un-pais-como-cementerio-un-pensamiento-unico-como-programa-de-gobierno-y-una-pequena-muy-pequena-pequenisima-rebeldia-subcomandante-insurgent/).
5 Desde 2014, el Ezln y el CNI identificaron en el país 29 “espejos” en donde los proyectos de infraestructura, autopistas, minería, energía, etc. afectan gravemente los territorios indígenas: www.congresonacionalindigena.org/.
6 Luis Hernández Navarro ofreció una impactante semblanza de A. Romo: www.jornada.com.mx/2018/08/14/opinion/015a2pol.
7 “El llamado ‘Tren Maya’”, Ojarasca (suplemento de La Jornada), diciembre de 2018, p. 4-5.
8 Los 24 y 25 de noviembre de 2018, una consulta nacional relativa a 10 proyectos y medidas del presidente electo ha sido organizada en un tiempo muy corto y sin debate previo. 950,000 personas participaron en ella (alrededor de 1% del padrón electoral), con una aprobación de entre 90 y 95%. Sobra decir que dicha consulta no tiene nada que ver con la que requiere el Convenio 169 de la OIT.
9 Es decir, el Ezln tiene el cuidado de no implicar en su decisión a quienes, hasta ahora, han apoyado la lucha zapatista. Hay que subrayar que el CNI y el CIG emitieron de inmediato un comunicado en el cual afirman que cualquier agresión en contra de las comunidades zapatistas se consideraría como una agresión en su contra: www.congresonacionalindigena.org/2019/01/02/comunicado-del-congreso-nacional-indigena-y-el-concejo-indigena-de-gobierno-por-el-25-aniversario-del-levantamiento-armado-del-ejercito-zapatista-de-liberacion-nacional/.
10 Después de su elección, el nuevo presidente mexicano le envió una carta al de Estados Unidos insistiendo en la necesidad de enfrentar el problema migratorio mediante un plan de inversión en el sur de México y los países centroamericanos.
11 http://comunizar.com.ar/esperanza-zapatismo-la-brizna-establo/.

Publicado enEdición Nº253
Sábado, 19 Enero 2019 05:05

Lo político es personal

Lo político es personal

Quizá el malentendido surja de asimilar lo “personal” con lo “individual”. Quizá la brecha enorme entre esas dos palabras haya sido obstruida por lo vertiginoso de los tiempos que corren, que no nos dan respiro. Hay sectores que han empezado a impugnar el concepto de que “lo personal es político”, mientras arrecia la ola de antifeminismo, aquí y en muchos otros países, a cargo de grupos religiosos, ONGs y gobiernos de derecha. 

Los regímenes totalitarios de nueva generación, con su entramado de dispositivos de noticias falsas, más el discurso oficial que multiplican los medios convencionales y que contiene afirmaciones mentirosas, cínicas, psicopáticas, apuntan claramente a generar poblaciones sumidas en la confusión. El sentido común por el que batallan está tejido con esas falacias, lo que da por resultado la sensación de irrealidad en la que viven sectores fanatizados. A la falta de contraargumento se le contesta con fanatismo.


Desde hace un tiempo, desde la derecha brotan cuestionamientos ácidos sobre el concepto que le debemos a Kate Millet, una feminista de la segunda ola. Ese concepto, “lo personal es político”, no resta fuerza política a la posición de las mujeres, sino que permitió terminar con la idea de “dramas de puertas cerradas”. Durante siglos, el sufrimiento y la violencia que padecieron muchas mujeres en sus vínculos presuntamente afectivos y familiares fueron considerados un problema de esos en los que mejor era no meterse, porque “cada pareja es un mundo” y porque “si se queda es porque quiere”.


Pero sobre todo sirvió para que las propias mujeres que atravesaban una situación de violencia advirtieran que “no se lo habían buscado”, y que la libertad en la que vivían era presunta, falaz, llena de paradojas y laberintos. Quienes confunden lo “personal” con lo “individual” y creen que la lucha feminista retrae la lucha política y es un factor distractivo más de los que nos impone el régimen, efectivamente evocan, cuando argumentan su rechazo, lo “individual”, no lo “personal”.


Por el contrario, en el extremo opuesto del individualismo, aparece el reclamo hermanado de mujeres de todas las latitudes del mundo que, por esos enigmas de la época, han roto el hechizo al mismo tiempo y han roto el velo que las mantenía sujetas a una idea de mujer que se pensaba sola, y era invitada a abnegarse. Es colectivamente y a partir de la certeza que en cualquier lucha colectiva se origina en los bajos vientres, en los corazones, en la sangre, en los humores, en fin, en el cuerpo de todxs, que nace el impulso poderoso de transformar la realidad en algo más justo.


“Lo personal es político” tuvo efectivamente una primera interpretación feminista, pero a lo largo de las últimas décadas del siglo pasado y la primera de éste, ese concepto fue perfectamente aplicable a padeceres y frustraciones que exceden largamente a las mujeres. Esa idea está hoy a disposición de todos los condenados de la tierra, prescindentemente de sus opciones e identidades sexuales, para comprender que aquello que tenemos en el medio del pecho cuando vomitamos la bilis de un despido o la falta de trabajo, de una enfermedad nerviosa, del dolor de no poder acceder al medicamento que necesita un ser querido, de la desgracia de no tener un techo, en fin, de todas las pestes “personales” que han venido a traernos estos nuevos regímenes autoritarios, no son personales, sino políticas.


La fuerza enorme de esa idea debe germinar sin miedo, como sin miedo y sí con alborozo deberían nuestras sociedades recibir los multitudinarios despertares femeninos. Porque las mujeres no somos una minoría de las que algunos acusan a otros de privilegiar en desmedro de las mayorías. La sola idea de seguir colocando a las mujeres en los casilleros de las minorías nos habla de una falta de conciencia de lo real, que es lo que siempre ha hecho el poder. Sólo gracias al sentido de irrealidad es que Macri puede, cuando visita a Bolsonaro, decirle “queridísimo” antes de acometer con un discurso pret a porter, que no le pertenece a él sino al bloque del orden mundial en el que está inserto, la sarta de acusaciones a Nicolás Maduro, cuyo objetivo es ir justificando una acción armada contra un gobierno constitucional. La perorata incluyó la acusación de que Maduro “encarcela opositores”. Sólo gracias a ese sentido de irrealidad puede un presidente que cada día suma un preso político más, sin pruebas, sin condena, sin sentencia, decir lo que dijo Macri.


Uno de los principales ejes de la lucha política que tenemos por delante es precisamente la lucha contra la naturalización de lo que el poder del régimen nos presenta como “personal”. No son fracasados los que cursan en escuelas nocturnas, no son poco competitivos los dueños de las pymes que cierran, no son depresivos los que no pueden dormir porque sus proyectos de vida han sido abortados de pronto, como si realmente estuviéramos atravesando un cataclismo o un accidente meteorológico, aunque incluso la meteorología debería empezar a narrarse como lo que es: el producto político de un sistema que desprecia por igual lo natural y lo humano.


El patriarcado, es cierto, circula por un andarivel políticamente transversal, porque lleva más siglos entre nosotros que cualquier otra construcción cultural. La imposibilidad de muchos de ver en la lucha feminista una oportunidad para otros grandes despertares populares tiene, me temo, mucha cola de paja. Porque de derecha a izquierda hay ideas fosilizadas sobre las mujeres que no han logrado todavía ser ablandadas y deshechas. Hay closets. Pero ya no los que cobijaban homosexuales no asumidos. Hay closets de machistas que no se autoperciben como tales y que se sienten afrentados. Hay confusión y autodefensa cuando se escucha hablar de machismo, como si esa palabra designara al género masculino. No es así. Siempre hubo y hay varones sensitivos y liberadores que han sabido despertarse de la irrealidad patriarcal y han gozado y hecho gozar de la complementaridad, de las diferencias. Pero otra vez: esa otredad que no se comprende del todo, y que por lo tanto no está bajo control, excede también largamente a las mujeres. Vivimos un tiempo en el que toda diferencia intenta ser aplastada y todo intento de refutación es acribillado por las mentiras a repetición de los dispositivos distópicos de los nuevos totalitarismos tienen a su servicio.


Pueden invertirse los términos y tendremos otra idea-fuerza: lo político es personal. Son decisiones políticas las que desde el diseño de un país provocan, por ejemplo, el cierre de una pyme y luego el llanto de un varón o una mujer que no saben cómo seguirá la vida, y que naufragan en esa incertidumbre en la que Esteban Bullrich supo decir que debíamos acostumbrarnos a vivir.


Y le decimos que no. Que no nos acostumbraremos nunca. Que no entraremos al sentido de irrealidad al que nos conducen como si fuera un shopping de desgracias. Que no. Que no creeremos nunca que somos poca cosa, ni que el fracaso es nuestro, ni que no hemos hecho los méritos suficientes para merecernos nuestra parte de felicidad. Porque lo personal es político y lo político es personal, y tenemos por delante un único camino de lucidez posible, que es pensar y sentir el dolor de los otros como si fuera nuestro, sabiendo que la reciprocidad es el mecanismo, que la política es la herramienta y que la organización es el modo.

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Sindicalismo de contrapoder y autogestión

Una de las cuestiones que creo suscita más interés en el debate de la renovación sindical, se refiere a la mirada respecto la capacidad de las organizaciones sindicales de favorecer el cambio socioeconómico. El sindicalismo puede y debe influir en la determinación de las políticas económicas, industriales y laborales, a la vez que puede y debe promover procesos de democratización en las empresas y la economía como parte de esa lucha de clases, de esa lucha de poder entre el trabajo y el capital o su eslabón dirigente, por el control de los medios de producción y la distribución de los excedentes económicos. Asimismo, esa lucha puede y debe permitir avanzar en los pasos necesarios para la transformación del modelo económico capitalista imperante en otro socialista autogestionario que sea más eficiente, justo y democrático.
En esa clave, vale la pena mirar los puntos en común entre el sindicalismo, la economía social y la orientación de cambio económico autogestionario que ambos instrumentos y movimientos pueden promover.

El análisis de las interrelaciones entre sindicalismo y economía social debe empezar por remarcar la importancia de la economía social a la hora de prefigurar la economía que necesitamos la clase trabajadora a la vez que de establecer esas alternativas hoy mismo. Una transformación real y profunda del sistema económico capitalista por otro autogestionario necesariamente pasará por el impulso de muchas experiencias concretas y la integración de las mismas sustentadas en experiencias previas de cooperativismo y economía social (1).

Más allá de los grandes relatos, el cooperativismo y la economía social en relación al movimiento sindical, ha sido una forma de generar autoocupación, ya sea en contextos de crisis empresarial con despido colectivo o cierre de empresa, ya sea en contextos de desempleo masivo dónde la patronal castiga la militancia sindical y la autoocupación se torna como alternativa imprescindible.

Asimismo la economía social se puede orientar a apoyar luchas sindicales, cómo el caso de la cooperativa de finanzas Coop57 ejerciendo como caja de resistencia para la huelga (2) en apoyo, entre otros, del conflicto de las empresas subcontratadas por Telefónica, un conflicto con una acción sindical diferente a la habitual tanto por los actores cómo los contenidos reivindicativos y los métodos de lucha (3).

A la inversa, el sindicalismo es clave para la economía social al sostener unos valores y prácticas que hacen de contrapeso a la dinámica que se genera por su inserción en una economía capitalista: la negociación colectiva de referencia permite una guía de mínimos en lo concreto de las relaciones laborales y condiciones de empleo en la economía social. Sucede lo mismo con la disputa por el salario social, indirecto –sanidad, educación– y diferido –pensiones, subsidio de desempleo, etc.– que afecta a toda la clase trabajadora incluidas cooperativistas o participantes de la economía social. El sindicalismo cómo organización de masas incide en ese ámbito en apoyo a las redes de economía social y transformadora.

Por último, desde una perspectiva de transformación social no todas las empresas pueden ser cooperativizadas o transformadas en modelos de economía social a corto plazo (por su tamaño, por las relaciones de poder social interno o de mercado externo imperantes, etc.), por lo que se requiere de un fuerte sindicalismo de contrapoder con capacidad de ejercer un control sindical y económico en toda la estructura empresarial y productiva para reorientar el modelo económico y social.

 

Sindicalismo de contrapoder y economía social

 

La acción sindical cotidiana, la de las secciones sindicales en los procesos de negociación colectiva, tiene mucho de los valores y fundamentos de la economía social y cooperativa.

Los procesos de militancia sindical orientados a la expansión de derechos sociolaborales se cimientan en una adecuada recopilación de información económico-financiera, productiva y laboral de las empresas para sustentar los procesos negociadores, en una colectivización entre las plantillas de las reivindicaciones dirigidas a los empresarios y la patronal, así como en la articulación de fórmulas solidarias de acción colectiva y huelga indefinida con apoyo de caja de resistencia que es sin lugar a dudas un mecanismo financiero colectivo de solidaridad sindical (4). Ese poder sindical como herramienta democratizadora de una empresa o sector, es la antesala a modelos de economía social y democracia económica.

El poder sindical como herramienta democratizadora de una empresa o sector es la antesala a modelos de economía social y democracia económica.

Lo anterior es si cabe es más evidente en procesos de reestructuración y crisis empresarial dónde la recuperación de empresas para su posterior laboralización o cooperativización se torna cómo acción estratégica imprescindible para defender las condiciones y nivel de empleo así como la estructura industrial del país, precisamente cuando los poderes político y económico están promoviendo todo lo contrario. Ahí la práctica sindical previa es imprescindible para acometer con garantías dichas experiencias. Parte de esa oposición y asesoramiento sindical y de los economistas de sindicatos de alternativas en procesos de reestructuración empresarial se circunscribe a la búsqueda y evaluación de las condiciones de viabilidad de inversores industriales frente a los financiero-especulativos que permitan recapitalizar las empresas en crisis para mantener o relanzar la producción (5), o alternativamente promover la transformación en empresas de economía social como sociedades laborales o cooperativas (6). La cuestión, pero, no tiene solo una dimensión micro, sino también macro, de modelo social y económico.

 

Contrapoder sindical y autogestión económica

 

¿Cómo puede el sindicalismo ayudar a construir otro modelo económico y social? Sin duda el núcleo vertebrador de la acción sindical es la negociación colectiva. Dos ideas al respecto.

Por un lado, la orientación de la política sindical y los contenidos sustantivos de negociación colectiva hacia objetivos de política económica de altos salarios y pleno empleo. Las dos reivindicaciones clave del movimiento sindical vasco cómo salario mínimo de 1200 euros mensuales y jornada laboral máxima de 35 horas semanales, se integran para mejorar las condiciones de vida con la generación y reparto del empleo, además de con una política salarial solidaria que deviene también en mecanismo de política industrial (7).

Por otro lado la introducción de contenidos de negociación colectiva instrumentales de control sindical económico en las empresas y sectores, esto es, promover la democracia económica en las empresas capitalistas con ampliación de derechos de información, consulta y control sindical de los procesos productivos, de inversión y posterior generación de empleo (8). Esta mirada hacia los contenidos instrumentales de la negociación colectiva permite avanzar hacia mayor capacidad de control de los procesos de inversión, producción y distribución, a la vez que promover precisamente mayores tasas de inversión y generación de empleo (9). Asimismo un mayor control sindical de la producción y finanzas empresariales permite limitar el fraude económico, fiscal y a la seguridad social en el que incurren las empresas capitalistas cuyos impactos sociales son demoledores tal como vienen exponiendo estudios realizados por expertos economistas desde la UPV/EHU para Euskadi, representando alrededor del 17,4 por ciento del PIB de la comunidad (10).

Euskal Herria tiene un privilegiado potencial –fraguado en décadas de luchas obreras y construcción de alternativas económicas con un asentado cooperativismo– para la configuración de un potente marco autónomo de economía autogestionaria y lucha de clases con un fuerte sindicalismo de contrapoder.

La participación sindical en aspectos de política económica, industrial o fiscal se ha venido canalizando históricamente en el denominado “diálogo social”, los procesos de “concertación social” entre sindicatos, patronales y gobiernos, si bien estos procesos han demostrado limitaciones en cuanto a una efectiva influencia sindical en dichas materias y contraindicaciones en cuanto al aval sindical de políticas públicas neoliberales unido a una dependencia financiera de los propios sindicatos que han entrado en este tipo de procesos de concertación (11). Algunas vías de intervención alternativas exploradas por el sindicalismo europeo pasan por incrementar la antedicha participación y control sindical de los procesos productivos, económicos y de inversión en empresas y sectores en la negociación colectiva a todos los niveles lo que supone sin duda un elemento configurador del poder en las relaciones laborales hacia una nueva democracia industrial con participación de las personas trabajadoras. Su aplicación en el Estado español puede pasar a corto plazo por esa ampliación de los derechos sindicales de información, consulta y participación, vía cambio legislativo en el Estatuto de los Trabajadores y Trabajadoras o con su reflejo en los contenidos de la negociación colectiva, en materias contable, mercantil y económica, productiva, organizativa y laboral (12). En relación a la inversión, como variable clave por determinar el nivel de producción y empleo así cómo su orientación sectorial o de actividad, históricamente la propuesta de implantación de Fondos de Inversión de Asalariados ha sido una vía para desde el sindicalismo influir en este elemento de política industrial (13). En el ámbito vasco empiezan a elaborarse reflexiones en este sentido por parte de Ekai Center, vinculando relaciones laborales, democracia económica y modelo de desarrollo, con el análisis de algunas experiencias europeas de relaciones laborales, inversiones, desarrollo tecnológico, asignación de ganancias y formación, abordando especialmente las relaciones laborales de empresa y el desarrollo económico (14).

En relación a todo lo relatado, Euskal Herria tiene un privilegiado potencial, fraguado en décadas de luchas obreras y construcción de alternativas económicas con un asentado cooperativismo, para la configuración de un potente marco autónomo de economía autogestionaria y lucha de clases con un fuerte sindicalismo de contrapoder. En el marco de esa confrontación por el desacuerdo con el funcionamiento del sistema capitalista y como expresión de la conciencia colectiva de la clase trabajadora vasca, es imprescindible dirigirse a una sociedad de personas y pueblos libres articulada mediante un socialismo en el que los medios de producción, de consumo y de cultura, estén en manos y al servicio de las personas trabajadoras, en una auténtica democracia económica. Ello pasa necesariamente por qué el movimiento obrero y sindical establezca fuerte conexión entre acción sindical y los procesos dirigidos a la socialización de los medios de producción y consumo, además de una alianza permanente entre la economía social y el sindicalismo de contrapoder.

En palabras del sindicalista irlandés James Connolly, en un artículo de 1908 titulado: “Sindicalismo industrial y socialismo constructivo”…a la vez que incrementa el poder de resistencia del trabajador contra los abusos actuales de la clase capitalista, lo familiariza con la idea de qué el sindicato que contribuye a construir está destinado a suplantar aquella clase en el control de la industria dónde trabaja.

 

 

* Economista asesor laboral y de políticas públicas en Euskadi. Público.es

1 Sempere, Joaquim; García, Ernest. “¿Qué papel pueden tener las cooperativas en una transición postcarbono? Reflexiones desde el cooperativismo en Cataluña”. Revista de Economía Crítica nº18, 2014.
2 Oñederra, Unai. Coop57: una herramienta complementaria a la lucha sindical. Comunicación al II Encuentro de profesionales del asesoramiento laboral y social UPV/EHU, 2016.
3 Mera, Igor; Mullner, Jana. “Huelga de técnicos autónomos y subcontratas de Telefónica Movistar. Una experiencia exitosa”. Viento Sur. 22-6-2016.
4 Rodríguez, Lluís. “Huelgas y cajas de resistencia para revitalizar el sindicato. Radicales Libres,” Diario Público. 29-9-2016.
5 Iriarte, Niko. “Negociación colectiva y control sindical. Aspectos laborales y económicos”. Lan Harremanak nº35, 2017.
6 Mata, Héctor; Rodríguez Lluís. Recuperación de empresas y negociación colectiva hacia la autogestión. Intervención en el II Encuentro Euromediterráneo “La economía de los trabajadores y trabajadoras”. Tesalónica, Grecia, 29/10/2016. Ver también nota 5.
7 Rodríguez, Lluís. “Revitalización sindical: el pilar de la negociación colectiva y la política sindical”. Radicales Libres, Diario Público. 15-9-2016.

8 Mata, Héctor. “Los derechos de información de la representación de las personas trabajadoras: límites legales y mejora a través de la negociación colectiva”. Lan Harremanak nº35, 2017. Ver también nota (7).
9 Estrada, B (2014). “Creación de empleo y modernización de la negociación colectiva”. Revista Temas.
10 Zubiri, Ignacio; Fernández-Macho, Javier; Gallastegui, MªCarmen. “Economía sumergida y fraude fiscal en la Comunidad Autónoma de Euskadi”. Informe del Instituto de Economía Pública UPV/EHU. 2016.
11 Letamendia, Francisco. Estructura política del mundo del trabajo: fordismo y posfordismo. Tecnos, 2009, pp. 41-42; Elorrieta, Joxe. Una mirada sindical contracorriente. Icaria - Fundación Manu Robles-Arangiz, 2017, pp. 182-188.
12 Véase notas 7 y 8.
13 Del Rosal, Mario. “La democracia económica y los fondos de inversión de los asalariados: posibilidades y contradicciones”. Comunicación al II Encuentro de profesionales del asesoramiento laboral y social UPV/EHU, 2016.
14 Ekai Center. Relaciones laborales de empresa y el desarrollo económico. EKAI Center - Gipuzkoa Foru Aldundia. 2016.

Miércoles, 23 Mayo 2018 11:49

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

Aprobada la Ley Lleras 6.0 o Ley Naranja

La presión de los Estados Unidos para que Colombia no sea aceptada en la Ocde hasta no cumplir con varias reformas que le otorgan más beneficios a diversas multinacionales, logró su propósito.

En efecto, este martes 22 de mayo el soberano Congreso de la República de Colombia, aprobó el proyecto de ley 206 de 2018 (Senado) o 222 del mismo año (Cámara) que reforma la Ley de autor y Derechos conexos con proposición sustitutiva. Esta reforma, varias veces presentada al Congreso, ahora es conocida como Ley Lleras 6.0, por ser el actual candidato a la presidencia Germán Vargas Lleras, quien la impulsó en el 2011 mientras desempeño funciones como Ministro del Interior.

El proyecto de ley, presentado el pasado 5 de abril al Congreso por parte de los ministerios de Comercio, Industria y Turismo y del Interior, gozó de un trámite acelerado: el 18 de abril el primer debate con senda aprobación, tanto en Cámara como en Senado; el 17 de mayo, segundo debate, con aprobación en Cámara (17 de mayo) y luego en el Senado (22 de mayo). En medio de la campaña electoral por la presidencia de la República, el debate no tuvo eco significativo en el conjunto social.

Hernán Andrade, senador ponente, sin aludir a las presiones ejercidas por el gobierno de los Estados Unidos, que recientemente exigió esta reforma, así como cumplir con la cuota de chatarrización, entre otros aspectos, sustentó, sin vergüenza alguna, que esta reforma beneficia a nuestra sociedad y que con ella –en eso sí acertó, aunque callando ante sus implicaciones– se actualiza toda la legislación que tenemos en el país, “…poniéndola a tono con la normatividad internacional…”, es decir (y en esto fue que sí acertó), sujetando, limitando y sometiendo al conjunto social en el intercambio de información, acceso a libros, fotocopias, software, música, etcétera, a normas que en todo momento benefician al capital internacional.

La reforma, para quedar para firma presidencial, debe surtir aún una conciliación de un artículo con lo tramitado en la Cámara de Representantes, la cual deberá llevarse a cabo el próximo martes 29.

El periódico desdeabajo, en su edición N° 246, denunció las implicaciones de esta Ley. Lea a continuación la totalidad del artículo.


 ¿A quién le conviene la Ley Lleras 6.0?

Felipe Arango P.*

 

Multinacionales de la cultura y de otros órdenes, atacan de nuevo, ahora con la pretendida Ley Lleras 6.0. Al filo de quedar todos como criminales, restringidos en nuestras necesidades de saber, conocer y compartir sin necesidad de estar mediados por patentes y semejantes, todo ello para que le abran la puerta a Colombia en la Ocde.

 

El ingreso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Ocde, es uno de los sueños del presidente Santos. Sin embargo, las normas que la Ocde establece para convertirse en socio del denominado “club de los ricos”, favorecen a las potencias económicas garantizándoles mercados y normatividad en los países débiles. Con este propósito y en primer lugar, Colombia debe cumplir una serie de recomendaciones incluidas en el Plan Nacional de Desarrollo. Ya se tomaron medidas como la Ley Zidres que garantiza la entrega de tierras a las multinacionales y al gran capital. Otra es la exigencia de sacar al gobierno de las juntas de las empresas del Estado; con este fin, el gobierno ha pedido plazo para retirarse del Banco de la República y de otras entidades. En materia de empleo y seguridad social se propone la eliminación del salario mínimo y la reforma pensional.

Continuando con las exigencias, y en un acto que solo puede ser clasificado como chantaje, el 14 de febrero el jefe comercial de E.U. le envió una carta a la Ministra del Comercio de Colombia, María Lorena Gutiérrez, poniendo como condición tres normas para que E.U. apruebe el ingreso del país a la Ocde: en primer lugar, eliminar el sistema de chatarrización de camiones, golpeando a los pequeños y medianos camioneros. Como segundo punto, se intenta impedir que Colombia reduzca los precios de algunos medicamentos. Y como tercera obligación, exigen la aprobación de la última versión de la denominada Ley Lleras, donde se revisan los conceptos sobre derechos de autor y libertad de acceso en las redes.

A pesar del hundimiento en el Congreso colombiano de la quinta versión, el pasado 21 de marzo, el gobierno insiste en su propósito de cumplir las exigencias americanas y reintroduce la última versión denominada Ley Lleras 6.0. El origen de este proyecto proviene de un compromiso de Colombia a partir de la entrada en vigencia del TLC con Estados Unidos y en un marco internacional en el que las grandes potencias, en razón del gigantesco desarrollo de sus “industrias culturales”, han multiplicado ganancias a costa de la privatización de la cultura y del control absoluto de los “mercados culturales”. La Ley Lleras inicial (así bautizada por el nombre de su proponente, Germán Vargas Lleras) y sus subsiguientes versiones, va mucho más allá que la Digital Millenium Copyright Act de E.U, norma que protege excesivamente a las multinacionales del entretenimiento y atenta contra el derecho a la información, a la cultura y a la búsqueda del conocimiento.

El TLC es una herramienta comercial, y por eso la actualización de las normas sobre el derecho de autor funciona más para los titulares de los derechos y para las empresas. En contraposición al derecho francés, donde el derecho de autor pertenece al creador, en los TLC lo enmarcan dentro del concepto anglosajón del copyright, donde los comercializadores son quienes se apropian de las obras. Dentro de este “novedoso” concepto de propiedad, donde los negociantes son quienes se benefician del conocimiento y del patrimonio intelectual de la humanidad, convirtiéndolos en el terreno de lucro de unos pocos, el proyecto de Ley Lleras 6.0 propone ampliar en veinte años el período de su dominio público para las personas jurídicas (de 50 a 70 años).

Marcela Palacio, abogada y autora del libro “Derecho de autor, tecnología y educación para el Siglo XXI”, dice que de entrada “Esta Ley es mucho más dura de lo que incluso requiere el TLC”. La 6.0 tiene implicaciones que van más allá de los compromisos del TLC con E.U. y está vinculada a los requisitos del posible ingreso en la Ocde. La 6.0 modifica substancialmente todo lo relacionado con las Medidas Tecnológicas de Protección, MTP, lo cual representa importantes riesgos para la sociedad, pues limita el uso justo el conocimiento.

Las MTP, para salvaguardar materiales u obras protegidas y derechos de autor, pueden dividirse en dos categorías: medidas de acceso y de uso. El TLC se refiere solo a aquellas de acceso (y plantea excepciones). En la nueva Ley se incluyen ambas, a diferencia de Estados Unidos, donde no se castiga la violación de medidas de uso pues se considera que el consumidor puede practicar el “fare use” (uso justo), lo cual permite utilizar el potencial que ofrece la tecnología. Tampoco contempla la posibilidad de implementar el “fair dealing” (transacción justa), o un sistema de flexibilización para la sociedad de la información.

No se consagra un sistema para las “Obras huérfanas” (obras protegidas por derechos de autor, cuyo responsable, el autor o titular, no se puede identificar o localizar) que cobije realmente las necesidades de los archivos, centros de documentación, bibliotecas, o de cualquier individuo. Adicionalmente, no se ocupa de las obras no publicadas y restringe ampliamente los usos que se permite de ellas.

La Ley aprueba su uso por parte de personas jurídicas y no incluye a las naturales, lo que conlleva a la pérdida del patrimonio y a su acceso. La Nación renuncia a su derecho de propiedad y el de los creadores sobre el conocimiento, adjudicándoselo en propiedad exclusiva a los comercializadores.

En la Ley no son respetados los derechos de los discapacitados. al no contemplar las necesidades particulares de este grupo poblacional que serán incluidas en el “Tratado de Marrakesh”.

Como parte de los compromisos adquiridos en el TLC, se reforma el marco legal del derecho de autor, y se contemplan penas que van desde multas y hasta la prisión entre 4 y 8 años, penalizando las conductas cotidianas del contexto digital y científico. Los estudiantes, profesores, investigadores, científicos y artistas, son tratados como criminales al usar para su trabajo el conocimiento, el cual queda convertido en propiedad de las grandes empresas. La piratería comercial no es paragonable al uso del patrimonio intelectual de la humanidad para fines investigativos, pedagógicos o para el trabajo individual.

De aprobarse esta Ley, será Estados Unidos, mediante la lista negra anual y pública de la Oficina de Comercio (Ustr) quien clasifique los niveles de incumplimiento de la propiedad intelectual de sus socios TLC. ¿Dónde queda, entonces, la soberanía si es solo E.U. quien tiene la autoridad para establecer las reglas, pasar al tablero y acusar? La Ustr actúa unilateralmente, desconociendo incluso los procedimientos para resolver conflictos comerciales en la Organización Mundial del Comercio, OMC.

Ante las pretensiones de Ley en cuestión, vale la pena recordar que el acceso a la información, al conocimiento y a la cultura es un derecho reconocido en los tratados internacionales de los cuales Colombia hace parte. El sistema internacional de derecho de autor reconoce la necesidad de establecer un marco legal balanceado que fomente la creatividad y permita la circulación del conocimiento y la cultura en beneficio del desarrollo y el bienestar de la sociedad.

La Ley Lleras 6.0 refleja la posición del Gobierno de acatar todas las órdenes que provienen del norte. Con la vana ilusión de pertenecer a la Ocde, se pretende que nuestro país implemente normas siempre más lesivas, las cuales se aplican para los miembros pobres mientras los socios ricos se benefician con múltiples cláusulas de excepción. Como en otras ocasiones, aquí vale el adagio popular de “el cura predica pero no aplica”.

 

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Ley de Economía Naranja, Ley Leras 6.0 recargada

 

 

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Miércoles, 04 Abril 2018 06:24

Bolas de cristal rotas

Bolas de cristal rotas

El 27/01/2017 salí de Colombia rumbo a Buenos Aires–Argentina, con el objetivo de estudiar en la U.B.A. (Universidad de Buenos Aires). El motivo de mi migración fue huir del sistema de educación actual de mi país donde no se garantiza una educación pública de calidad y, además, cuenta con un acceso restringido.


Salí con el propósito de obtener más herramientas para ayudar a lxs jóvenes entre estos un ejemplo es mi experiencia donde ciertas personas bellas me ayudaron a obtener conciencia crítica e identidad por mi territorio. Salí no para olvidar si no, al contrario, a despertar.


Llevo un año en CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires), en este tiempo he roto muchas estructuras que me impuso la vida como sujeta de una sociedad, la que por cumplir estas estructuras dejaba su ser e intereses a un lado, sintiéndome mal e impotente por no poder hacer lo que me gusta, por miedo al juzgamiento, en particular el familiar.


Hace un tiempo había participado en Bogotá, en la localidad de San Cristóbal (barrio 20 de julio) en la huerta llamada Corandicol, donde empecé a reconstruir ese lazo con la Pachamama y donde en especial tuve un suceso con los prejuicios: un día me encontraba recolectando cilantro en gran cantidad, tanto que al finalizar mi tarea mi cuerpo estaba totalmente impregnado del perfume del cilantro. Al terminar la jornada salí a verme con una amiga, a la que abrace como siempre y se escandalizó por mi olor.


Desde ahí comprendí que cosas tan simples como el olor, la ropa, los zapatos, el barro, la tierra, no eran símbolo de desprecio sino, al contrario, un símbolo muy importante de apreciar por el motivo de trabajar la tierra , por amar el cultivo, por volver a arar…


Todo esto lo digo porque actualmente realizó voluntariado en la Eco Aldea Velatropa ubicada en CABA, dentro de los cimientos abandonados del pabellón 5 en Ciudad Universitaria – U.B.A. Para mi y para muchos es algo sorprendente como un proyecto de experimentación permacultural, de bioconstrucción, y sobre todo cultural, está dentro de una de las mejores universidades públicas latinoamericana. En este lugar participamos varixs personas en modo voluntariado, con las cuales llevamos a cabo una comunidad; este tema es muy interesante dado que toda decisión es tomada en asambleas, con la vos y voto de todxs, para un mayor respeto y participación.


Es así como aquí volví a construir ese puente con la Pachamama, actualmente no me importan ni los olores, ni los atuendos, me importa lo que cada unx puede hacer por contribuir al cambio y mejora del ambiente. En este espacio nos cuidamos y cuidamos a la madre tierra, que nos brinda espacios tan hermosos en cualquier lugar del mundo. Nuestra tarea es mostrar esos cambios, principalmente internos, y luego externos, porque se reflejan en la comunidad para mejoras.


Participo de un espacio donde se visibiliza un cambio cultural. Por ejemplo, en este lugar no aceptamos los actos violentos e intentamos solucionar las cosas en círculos por medio de diálogos; aquí nadie es más que nadie, todxs somos iguales. Todxs somos hermanxs sin importar el origen, el color o el pensamiento; como toda comunidad tenemos nuestros conflictos pero también aprendemos de estos para ser mejores a diario, todxs somos maestrxs de todxs. Es como el ciclo de la vida; va y viene.


Muchxs de lxs que estamos aquí y hemos pasado por alguno de estos espacios, valoran muy bien el sonido de la brisa, el trinar de los pájaros, de los grillos, el olor de la tierra húmeda, el olor de las plantas, las voces compartiendo con risas, llantos, alegrías y tristezas pero, sobre todo, el sentir de la vida conscientemente. Hay muchas maneras de valorar, a mi me encantan las noches con circulo y un fueguito en el medio compartiendo cantos, historias, risas, lo que sea, pero disfrutando. Esa es la tv más amada para nosotrxs aquí en Velatropa, es parte de nuestro día a día donde nada es cotidiano, porque la fauna y flora nos enseñan que todo cambia, siempre hay algo nuevo por aprender, por reaprender y por soñar…


Aquí entra una palabra clave en todo esto: desde que emprendí este rumbo no creía poder soñar –porque varias circunstancias nos intentan oprimir nuestros sueños–, pero a todxs lxs que se encuentran leyendo les digo, sino sabían o si tienen dudas, esto es totalmente mentira, todxs tenemos las capacidades para soñar y crear cosas, el tema es comenzar a afrontar el reto y empezar a desarrollar nuestras potencialidades. No las debemos dejar pasar, no las podemos negar más, hay que dejarlas salir y ser lo que en realidad amamos ser.


Arriésguense a soñar, a volar, a vivir sus propias vidas, experimentando día a día, rompiendo con las burbujas de cristal que nos impiden mirar la belleza de vida que podemos disfrutar, en particular los regalos de la Pachamama, que no están para admirar desde una imagen. Arriésguense a vivir en comunidad con respeto a lxs demás, con amor y reciprocidad.

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Admiten queja contra Nestlé, Mango y la youtuber Yuya por plagios a diseños indígenas

Una queja contra la empresa suiza Nestlé, la española Mango y la youtuber mexicana Yuya, por haber utilizado diseños de figuras indígenas de tenangos para uso comercial sin consultar al pueblo originario de Hidalgo, fue admitida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos a través del oficio 75375.


Además de la queja admitida y la inclusión en el expediente de los elementos de la violación a los derechos culturales por el plagio de los tenangos, que están debidamente registrados y cuya explotación no está permitida, el proceso penal iniciado contra las dos empresas y Yuya continúa su curso, aseguró el investigador dedicado al estudio y defensa de tenangos, Carlos Lima.


El investigador aseguró que los tres imputados incurrieron en el uso ilegal de la marca colectiva, registrada ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).


La queja fue ingresada desde el 11 de diciembre del 2017 por un grupo de académicos para denunciar el plagio de los diseños indígenas en tazas, prendas y artículos de belleza.


Lima explicó que hace año y medio los indígenas de Hidalgo buscaron un inmueble para poder vender sus productos en la Ciudad de México y utilizarlo también como albergue para sus hijos, pero la cantidad era de 3 millones de pesos, por lo que no lo pudieron adquirir.


Ahora, la empresa Nestlé buscó llegar a un arreglo al ofrecer los 3 millones de pesos, pero los indígenas del municipio de Tenango de Doria ya no pretenden adquirir el inmueble, de acuerdo con Lima.


Aún no se turna al juez la demanda contra la empresa suiza por tratarse de un periodo de conciliación, señaló el investigador, y agregó que la demanda fue colectiva y firmada por alrededor de 50 indígenas, con la posibilidad de que, cualquiera que se haya sentido agraviado, pueda presentarse.

 

19 febrero 2018

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