Educación y comunicación popular y campesina

A 21 kilómetros de Bogotá, en uno de los 116 municipios de Cundinamarca, se encuentra Madrid en el occidente de una sabana que ahora todo tipo de construcciones la van cubriendo. Allí, en la zona rural, se ha instalado desde hace tres años la Asociación Herrera, un colectivo de mujeres integrada principalmente por extrabajadoras de las flores, sus hijos e hijas.

En sus inicios, hace ocho años ya, fueron las más jóvenes quienes empezaron a reunirse, alrededor de procesos organizativos que las conectaran con el arte, los derechos laborales, de género, la soberanía alimentaria. Con estas inquietudes iniciaron una labor que las fue vinculando, o más bien entrelazando, con otras organizaciones que comparten esa intencionalidad de buscar formas distintas de producir, crear y formar.

En la actualidad ya cuentan con varios proyectos, como el llamado “campo en economía solidaria y agroecológica”, pensado como proyecto auto-sostenible y hasta el momento, totalmente auto-gestionado, porque no cuentan con el patrocinio de ninguna otra organización o institución. Ellas siembran en su propia huerta flores orgánicas, y venden las cosechas: también cuentan con una modesta papelería, en respuesta a una necesidad de la zona, y un restaurante dominical llamado Amaranto y Canela, donde ofrecen comida orgánica, vegetaría y también tradicional.

Cuentan, asimismo, con el proyecto “campo en educación y comunicación popular”, en el que imparten la primaria y el bachillerato popular para la población campesina.

“En la vereda no hay otro lugar donde hacer el bachillerato –nos dice una de las madres estudiantes, que además puede asistir a clases con su pequeño niño de unos seis años, pues no tiene con quien dejarlo–, eso sí –enfatiza– las profes tienen métodos diferentes para enseñar, no hay la presión que se padece en los colegios, pero sí debemos ser muy responsables, agrega.
En la animada charla que va tomando forma a partir de las preguntas que les vamos presentando para comprender el cómo y el por qué de este espacio de vida colectiva, otras lenguas se van desentumeciendo: “Es buscar que la vida esté en la educación y la educación en la vida como una sola cosa”, así define la visión del proyecto la profesora que dicta español a los ocho estudiantes adultos que asisten animosamente al aula. Las clases son integrales y con un mismo proyecto, en este caso la realización de un plato típico de una región colombiana; cada grupo investiga, describe, realiza un plegable con la información de ingredientes, cantidades, cualidades alimenticias y exposición teórica ante los demás compañeros. Según explicaron, usan un mismo proyecto, incluso para matemáticas, donde trabajan cantidades y regla de tres para determinar las porciones.

El bachillerato está validado ya que trabajan en convenio con una organización ubicada en la localidad de Bosa, una organización llamada red de bachilleratos populares y campesinos. La Asociación Herrera también hace parte de la Red de mujeres de la Sabana y de la red de de Raíces de la Sabana; en ambos casos la labor fundamental es crear esperanza y resistir con alternativas a las falencias del presente.

En la sede actual funcionan dos bachilleratos y un proceso de alfabetización con los y las trabajadoras de las flores, proyecto que sueñan con abrirlo también en La Sabana de occidente, formar docentes en educación popular y comunitaria, para replicar esta forma de educar, de acuerdo a la realidad y necesidades de la comunidad.

La integralidad de los proyectos involucra a los estudiantes en el proceso de sembradío y elaboración de los alimentos: los días jueves realizan una minga, o reunión comunitaria, donde todos participan en la siembra y preparación de la comida. También han ofrecido cursos diversos como economía solidaria, en un convenio con la Universidad Javeriana, uno de tecnologías, de teatro, de artes y oficios, y todos los que involucren adquirir nuevas habilidades para los estudiantes.

Así, la Asociación Herrera busca integrar educación y expresión, escuchar los relatos de vida como, coherentemente expresa Gisela Lara –una de las gestoras de la sede– intentando consolidar acciones. En ese escuchar, después de muchas reflexiones sobre el territorio y la situación de la población rural, fue lo que las llevó a trasladarse más cerca de los trabajadores, para entender cómo está configurado el campesinado de La Sabana, que aunque muy cerca de Bogotá igualmente permanece muy invisible para los citadinos.

Entre educación, compartir de saberes, proyectos económicos, superación de necesidades, complementariedad entre jóvenes y adultos, entre mujeres y hombres, retomando tradiciones y costumbres, van protegiendo el territorio, comprendiéndolo, encontrando cada día que en el campo sí hay esperanza y posibilidades de vida, muchas más que las ofertadas por la deslumbrante urbe, que precisamente es eso: un centelleo de luces que enceguece, predispone para la colaboración, haciendo de unos y otros enemigos, cuando lo que debiéramos ser es todo lo contrario, entretejiendo con nuestra manos solidarias el soporte para una vida otra en donde la acumulación individual deja de ser el centro del constante y diario esfuerzo con el cual los negados de siempre intentamos superar la no vida que nos ha tocado como modelo de vida, como centro de aquello que nos dicen es el desarrollo. l

La educación popular  como alternativa de futuro juvenil

La ciudad no está pensada para la juventud, mucho menos para los adolescentes. Ellos, desde el plano cotidiano, están obligados a seguir unas pautas de comportamiento y acción que establece el sistema educativo y el familiar: ir de la casa al colegio y del colegio a la casa... En sus tiempos libres, dedican sus energías a las redes sociales, video juegos o a divertirse con sus amigos. Sin embargo, no hay posibilidades para ellos, de verdad convocantes, más allá de eso.

 

La juventud está permeada por la cultura capitalista y sus cánones consumistas, reflejada en los medios de comunicación: programas basura que elogian al idiota, supuesto popular, al tiempo que promueve el bulling y muestra como “ñoño” al inteligente o al que le gusta el estudio. Apología de las drogas, sexo y narcotráfico, realitys shows dedicados a la competencia despiadada, la sexualización de la infancia y la juventud a partir de la música, la radio, el internet y las redes sociales.

 

La juventud del no futuro

 

Este no futuro es una característica de la sociedad colombiana. No es novedoso encontrar preadolescentes consumiendo pegante en las calles de cualquiera de nuestras grandes ciudaes, incluso dentro del sistema de transporte público. Niños y niñas que no les importa el futuro (no tienen presente, mucho menos porvenir), mientras los demás observan la escena de forma morbosa e indiferente, pero nunca con el ánimo de ayudar.

 

Muchos de ellos/ellas no cuentan con condiciones económicas y sociales favorables, lo que los va excluyendo, sacando del sistema educativo o del mundo laboral bien reconocido y remunerado. Sin opciones que vitalicen su diario vivir, encuentran en las drogas una alternativa –escapismo–; enrolados en combos o galladas para su consumo, terminan en la delincuencia como opción para levantar unos pocos pesos con los cuales sostener el propio vicio, que cada día será más intenso.

 

Un panorama al que no logra darle acertada respuesta las mediocre políticas juvenil proyectada por nuestros malos gobernantes. Es notoria la ausencia de una política juvenil desde la cual se piense y discutan cuestiones que aquejan a esta capa de la sociedad, aspectos como las drogas, el alcohol, la política, el sexo, las fiestas, el barrismo, el futuro productivo, el servicio militar obligatorio, los valores y las costumbres tradicionales de sus propios barrios, su historia en la comunidad etcétera. Todos estos temas y problemáticas son escenarios de discusión que normalmente se dejan de lado hasta dentro de las charlas familiares, lo que ocasiona un vacío, el cual se piensa llenar con la opinión o experiencia –no importa si buena o mala– de otras personas.

 

La educación popular

 

Vacío que en parte llenan los y las educadoras populares que van a los barrios y desde la autonomía abren espacios de participación e intercambio para los jóvenes, niños y niñas alrededor de distintos intereses. Escuelas de fútbol, clases de música, circo, tejido, escuelas de rap, esténcil y grafiti, refuerzos, preicfes gratuitos y populares. Proyectos que se convierten en alternativas y muchas veces puertas de cambio para los jóvenes, al sentirse reconocidos y valorados, concitados ante y para sus propias vidas, al reconocerse dentro de una comunidad, dueños de distintos saberes funcionales y transformadores.

 

En un sistema excluyente como el nuestro, en donde la juventud no tiene cabida en los escenarios de liderazgo; donde su voz, voto u opinión no son tenidos en cuenta en/para la construcción de una Colombia para ellos, sino que se continúan reproduciendo los mismos vacíos reinantes en muchas cuestiones cotidianas, los escenarios de participación e interacción que puede abrir un proceso de educación popular, da la bienvenida a la realidad de la juventud, para acercarse a nuevas formas de entender, cuestionar y transformar sus propias formas de percibir la vida.

Publicado enEdición Nº244
“Más protección de datos no es suficiente para frenar el poder de Facebook o Google”

Para Evgeny Morozov, considerado uno de los azotes intelectuales de Silicon Valley, las grandes compañías de EEUU y China se están haciendo con el control de infraestructuras. "Hay toda una nueva política por hacer", afirma.

 

Justo cuando truena sobre Facebook por el uso que Cambridge Analytica hizo de los datos de millones de estadounidenses sin permiso para tratar de influir en las presidenciales que ganó Donald Trump, es bueno dar unos cuantos pasos hacia atrás y asomarse a un panorama más general. ¿Se trata de un problema de protección de datos y de oscuras influencias políticas, o es un síntoma más de algo mucho más complejo? ¿No es acaso “lo digital” un reflejo de nuestro sistema capitalista?


Evgeny Morozov (1984), uno de los grandes escépticos que critican el discurso amable y atractivo de Silicon Valley, ha venido al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid a participar en un ciclo de seminarios titulado “Seis contradicciones y el fin del presente”. Para él, tenemos un problema con el capitalismo digital. Grandes compañías estadounidenses (Google, Facebook, Microsoft, Amazon, Apple…) y chinas (Alibaba, Tencent…) acumulan enormes cantidades de datos. Poco a poco, de forma imparable, esas compañías se están haciendo con el control de infraestructuras. Y, paulatinamente, establecen sus propias condiciones. Toda una privatización del espacio originariamente público, a plena luz del día y delante de nuestras narices. Tienen demasiado poder.

Autor de El desengaño de Internet. Los mitos de la libertad en la red (Destino, 2012) y La locura del solucionismo tecnológico (Clave Intelectual, 2015), Morozov sostiene que el “capitalismo digital” es mucho más que Facebook o Twitter, es decir, de la mera monetización de nuestros datos; tiene que ver con la salud, el transporte, con el control de las infraestructuras. “Algo que va más allá de la protección de los datos personales”. También afirma que “no se puede hablar del capitalismo digital sin hablar del capitalismo financiero”. Y todo ello, sin perder de vista la dimensión política del asunto.


Personalmente, Morozov cree que abordar esas cuestiones como una asunto legal o de protección de los consumidores (mejor dicho, de protección de los datos de los consumidores) es quedarse a las puertas de la cuestión, ya que las soluciones previstas –más regulación, mayor protección de los datos- “no serán suficientes para abordar el creciente poder de esas compañías, para frenarlo”.


Influencia 'relativa'


El asunto de Facebook y Cambridge Analytica tiene que ver, precisamente, con el uso de nuestros datos en la red. ¿Es simplemente ruido? ¿Es un síntoma del mundo en el que vivimos? ¿O es algo más? “Depende mucho de cuánta fe tengas en los sistemas electorales de las democracias avanzadas”, comenta, y se pregunta si no han sido manipuladas con anterioridad mediante el uso de datos y el análisis del comportamiento, incluso antes del surgimiento de las redes sociales e internet.


“Necesitamos tener un punto de referencia, y para mí no está en una idílica arcadia anterior a internet, sino cómo han sido tradicionalmente las campañas políticas y qué medios han influido decisivamente en ellas, al menos en EEUU”, comenta, y añade: “Fox News ha estado sacudiendo el paisaje electoral americano durante años, y sinceramente no puedo poner al mismo nivel el trabajo de Cambridge Analytica, el términos de propaganda y manipulación de lo que la gente piensa”.


No obstante, en el caso de los datos que proporcionan no sólo Facebook, sino las demás redes sociales y las búsquedas en Internet, es apabullante. Y el nivel de conocimiento que pueden tener sobre nosotros es altísimo. “Bueno, pero es que para mí eso es un grano de sal”, afirma, y explica: “Si sigues el dinero, tienes que fijarte en las grandes compañías y cuestionarte: dado que en los últimos años han invertido grandes cantidades de dinero en anuncios en las redes sociales, ¿tienen fe en el poder de ese tipo de anuncios? ¿O esa fe está descendiendo? Me da la impresión de que se están dando cuenta de que esa forma de publicidad, de fijar el objetivo de la misma, es un fraude; no es demasiado efectiva”. Y apunta: “Muchas grandes marcas, como Procter & Gamble, están reduciendo su inversiónahí, porque no lo ven efectivo”

“La idea de uno vea un anuncio de Donald Trump y que, de repente, se dé cuenta de que su postura sobre la inmigración o el control de armas es completamente diferente a la de Hillary Clinton, es asumir que la gente es completamente idiota”, añade.


Lo cierto es que la polémica del uso de ‘microtargeting’ va por otro camino: gira en torno a la idea de que determinados mensajes a determinados votantes (muchos de ellos indecisos) pueden adecuarse a sus gustos, o a sus miedos y temores. La respuesta de Morozov no decepciona: “Eso es lo que ellos dicen, eso es lo que la gente de Cambridge Analytica dice, y si yo me dedicara al marketing también diría ese tipo de cosas”, ironiza.


“La forma en la que esos grupos objetivo de determinados mensajes, y la efectividad de esos mensajes, su efecto real, es algo que debería ser cuestionado e investigado”, afirma este experto. “La idea de tomar en serio afirmaciones de una compañía de marketing es un poco exagerado, y me cuesta trabajo tomar esas afirmaciones como algo real”, asegura, “tendría que ver todas y cada una de las pruebas que sustentan esas afirmaciones sobre la persuasión de un montón de personas mediante los anuncios que vieron en Facebook”. “En cualquier caso, comparado con otras formas de propaganda y marketing político, yo podría más atención en lo que hacen cadenas como Fox News que en la actividad de Cambridge Analytica”, insiste.


Un panorama más amplio


Entonces, ¿por qué una campaña política iba a gastar dinero en algo así, como hicieron Trump o la campaña del Brexit al contratar los servicios de Cambridge Analytica? ¿Cómo nos protegemos para los posibles efectos de esta supuestas manipulaciones? Porque al final, el último escándalo es la constatación de que las empresas de internet recolectan masivamente nuestros datos que luego son usados para experimentos para los que no hemos dado nuestro consentimiento.

“Es que al final todo depende de dónde quieras enmarcar este problema digital”, comenta Morozov, “que es ambiguo y difícil de definir: ¿de qué hablamos? ¿Qué ángulos tiene? ¿Es un problema legal? ¿Es una cuestión de protección de los consumidores? ¿Es un problema económico? ¿O político?”. Y celebra que, al menos ahora, “por fin el problema está empezando a ser abordado desde una escala apropiada, y hay ya espacio de maniobra suficiente como para buscar varios enfoques”.


Para Morozov, la situación actual puede verse como una oportunidad, más que como un problema, y sería deseable que en Europa se abriesen “amplias intervenciones” en asuntos tipo cómo usamos los datos en las infraestruturas. O bien cómo podemos podemos usar nuestros propios datos para poder impulsar nuestra propia inteligencia artificial –sin regalárselo a terceros- y no depender tanto de los desarrollos estadounidenses y chinos, que claramente lideran ese sector. En definitiva, cómo podemos recuperar la llamada 'soberanía tecnológica' en Europa, no en cada estado sino en el continente en general.

“Es que al final todo depende de dónde quieras enmarcar este problema digital”, comenta Morozov, “que es ambiguo y difícil de definir: ¿de qué hablamos? ¿Qué ángulos tiene? ¿Es un problema legal? ¿Es una cuestión de protección de los consumidores? ¿Es un problema económico? ¿O político?”. Y celebra que, al menos ahora, “por fin el problema está empezando a ser abordado desde una escala apropiada, y hay ya espacio de maniobra suficiente como para buscar varios enfoques”.


Para Morozov, la situación actual puede verse como una oportunidad, más que como un problema, y sería deseable que en Europa se abriesen “amplias intervenciones” en asuntos tipo cómo usamos los datos en las infraestruturas. O bien cómo podemos podemos usar nuestros propios datos para poder impulsar nuestra propia inteligencia artificial –sin regalárselo a terceros- y no depender tanto de los desarrollos estadounidenses y chinos, que claramente lideran ese sector. En definitiva, cómo podemos recuperar la llamada 'soberanía tecnológica' en Europa, no en cada estado sino en el continente en general.

En cualquier caso, para Morozov existe el peligro de quer los ‘problemas digitales’ se conviertan en un solo problema, como el ecologismo en los 70, con partidos políticos centrados en ello. ¿Veremos partidos centrados en el ‘problema digital’? “Sería lo mismo que estar centrados en el capitalismo en sí”, contesta, y recuerda los partidos piratas que surgieron en Europa hace unos años–centrados en asuntos de propiedad intelectual en la red- y dejaron de lado el resto de problemas, lo que resultó ser su principal fallo.
“Cuando hablo de capitalismo, de mercado, de Europa… es porque ahí está la cuestión digital de verdad, no simplemente en la protección de datos en plataformas comerciales, o en los algoritmos”, afirma. Y al final, en mitad de tanto escepticismo surge una chispa de esperanza: “Soy optimista en el sentido que hay toda una nueva política por hacer sobre la base de estos problemas”.

 

PABLO ROMERO
@pabloromero

Publicado enSociedad
Lunes, 26 Marzo 2018 06:20

2018

2018

La carrera es vertiginosa y desigual. Al tiempo que crece la acción de los gobiernos para proteger la identidad y los datos de las personas, éstos se fugan sin cesar. Nosotros mismos facilitamos gran cantidad de información que se hace pública, en unas ocasiones porque lo exigen múltiples trámites; en otras, porque pensamos que es inocuo hacerlo y de forma tácita damos nuestro consentimiento.

También hay robos. Este es el caso del serio conflicto en el que se ha metido Facebook en relación con los 50 millones de datos sobre usuarios de esa plataforma y que extrajo la empresa Cambridge Analytica para influir en la propaganda política y tratar de orientar el voto en las pasadas elecciones, en este caso, de Estados Unidos.

El poder se ha acumulado en quienes generan, acumulan, controlan y manipulan información. En una aproximación muy simple, Big Data, según la define IBM, es una tecnología para ordenar y describir enormes cantidades de datos, estructurados o no, y que permite un enfoque nuevo en el entendimiento de procesos y para tomar decisiones.

Lo que ha hecho Cambridge Analytica, con Steve Bannon incluido, pues fue vicepresidente de esa consultora, es precisamente reconocer el poder que tienen los datos masivos y la posibilidad que hay de usarlos mediante la minería, el análisis y la comunicación para fines específicos y muy diversos. En particular sirven para enfocarse con bastante precisión en los individuos, no en la masa.

Esto es muy similar a lo que hacen Netflix cuando sugiere a los suscriptores los programas que exhibe; Google cuando dirige la publicidad según las consultas que se hacen en su buscador o Amazon cuando enfoca la atención a ciertos productos según las preferencias de compra de los usuarios.

El robo de Cambridge Analytica fue posible debido al mismo negocio de Facebook que ha usado extensamente a los llamados desarrolladores para ampliar el uso de sus bases de datos. Según explica la misma empresa esos desarrolladores constituyen un programa guiado por las comunidades locales y cuyo objetivo es compartir el conocimiento que resulta de la acumulación de datos de quienes participan de la red.

Facebook, como no podía ser de otra manera, se concentra en el desarrollo de sus negocios y de sus crecientes posibilidades tecnológicas. Como Mark Zuckerberg ha dicho, las nuevas normas sociales con respecto a la privacidad están cambiando y sobre esa base cuando los ingresos de su empresa empezaron a crecer, se centró en el verdadero caudal que representan los datos; business is business.

Bannon ha sido más brutal como acostumbra y sin empacho ha dicho que ese negocio implica tomar gratis los datos de los usuarios y venderlos, luego se formulan los algoritmos para dirigir sus vidas. Debió añadir que también los ha sustraído, ante la pasividad de Facebook. Ante el escándalo, Zuckerberg afirmó que si su plataforma no puede proteger la información entonces no merecemos servirlos. En efecto, así es. ¡En buenas manos estamos!

Aquí destacan varias cuestiones acerca de la salvaguarda de la identidad y los datos personales que no acaban de ser protegidos en las áreas de los negocios y de las campañas políticas. Pero tampoco lo son en el campo más preciso del ejercicio del poder del Estado y de los gobiernos que ejercen una vigilancia de los ciudadanos mediante el espionaje, la intervención de las comunicaciones y hasta la promulgación de leyes que atentan frontalmente en contra del derecho a la privacidad.

Todo esto puede parecerle a muchos algo inocuo, ingenuo o trivial, pero no lo es. El uso de algoritmos cada vez más precisos puede provocarnos una sensación positiva como consumidores o como miembros de una colectividad en las redes sociales. Después de todo, la definición de cada uno se resume en un me gusta o sus derivaciones: me encanta, me entristece, me enfurece y me asombra. Un buen perfil sicológico es el que así se aporta sin contrapartida alguna y para el lucro de otros.

Pero, como nos damos cuenta cada vez más, esto es una invasión de la privacidad; la Real Academia Española la define como el ámbito de la vida privada que se tiene derecho a proteger de cualquier intromisión.

Admitamos pues que cambia la percepción sobre la privacidad en la sociedad. En efecto, eso parece desprenderse del crecimiento acelerado de las redes sociales y su influencia. Mucha gente se siente más identificada como parte de esa red aun a expensas de su individualidad.

Este es un asunto muy relevante y, sin embargo, la privacidad es un derecho que debería salvaguardarse a toda costa y no por otra razón sino porque en esencia cada uno de nosotros es un individuo.

Bienvenido al futuro, brother Orwell. Qué lejos y qué cerca está 1984 de 2018.

Publicado enSociedad
Feria barrial El Salado

 

El presente ensayo, expone el proceso comunicativo y organizativo de la comunidad de El Salado, que para los años 60's hizo parte del área rural de la ciudad de Ibagué, Tolima. En este periodo, Colombia todavía sufría los resagos del conflicto armado entre liberales y conservadores, que para esta década aun operaban grupos armados. Esta localidad campesina, no solo vivía entre la guerra sino también sufria el abandono estatal, impidiendo gozar de los derechos básicos como agua, salud, vías, educación entre otros. A raíz de estos problemas, la comunidad decide organizarse e impulsar soluciones dentro de un ejercicio de empoderamiento y movilización propias.

 

Encontrar la manera de mejorar las condiciones de vida es una constante en las comunidades que sufren los ataques de un régimen que prioriza la acumulación del capital ante la preservación y reproducción de la vida digna. Por eso, hay que revisar la historia de las comunidades en búsqueda de alternativas que sirvieron en otros momentos, y pueden tener vigencia para enfrentar los problemas impuestos hoy en día.

En el presente artículo, conoceremos la experiencia de El Salado, corregimiento de Ibagué, capital del departamento del Tolima, que en la década de los 60' se vieron obligados a solucionar el conflicto de guerra civil entre liberales y conservadores, desatada después del asesinato de Jorge Eliecer Gaitán el 28 de julio de 1945, por medio de la organización comunitaria propia y el papel de un medio de comunicación local; Identificaremos el papel de un megáfono utilizado por el párroco de la época, como medio de comunicación y agitación en pro de la reconstrucción del tejido social local.

En esta experiencia conoceremos los procesos comunicacionales gestados en la práctica de la comunidad de El Salado y que contribuyen no solo a la unidad de las personas para tener un bienestar propio, sino también es hervidero de relaciones sociales que en la mayoría de las veces crean poder de base, que forman sujetos críticos capaces de interlocutar con las instituciones de igual a igual, en clave de exigencia y no de mendicidad.

La metodología utilizada es la entrevista a profundidad, realizada a dos habitantes de El Salado, quienes vivieron esta época y dan cuenta los hechos mencionados más adelante. Rómulo Obando y Bruno Ramírez compartieron su memoria para este escrito, por lo demás se utilizó bibliografía del campo de la comunicación social y acerca del poder y la organización social.

 

Guerra civil liberal-conservadora del siglo XX

 

Colombia tenía una desigual pero estrecha relación con EE.UU en el siglo XX. En la década del 40´, la potencia norteamericana compraba el 90% del café, el 100% del oro y platino, y el 81% de banano, junto al área militar en donde también se establecieron relaciones estrechas por ambas naciones (Randall, 235: 1992). A raíz de esta dependencia con el país del norte, el gobierno de Ospina Pérez, representante conservador de la burguesía criolla, continuó con la política de sangre y fuego anti-liberal y anti-comunista por el territorio, como medida de proteger y consolidar el capital norteamericano establecido en enclaves económicos, como la zona bananera.

En el campo y la ciudad, se persiguió a los campesinos y trabajadores con el señalamiento de comunistas a las expresiones populares que exigían mejoramiento de las condiciones de vida en los territorios como tierras para trabajar, salarios dignos, carreteras, servicios básicos. Poniendo la ley y las fuerzas militares de lado de los terratenientes, extirpando cualquier aspiración democrática del campesinado. Por su parte, en las ciudades los trabajadores, estudiantes y demás sectores que se movilizaban también fueron reprimidos (Randall, 236: 1992).

Al imponerse el gobierno del general Rojas Pinilla y seguidamente del Frente Nacional, en la década del 50 y entrado el 60 se le llamó bandolerismo, caracterizándose por el accionar de pequeños grupos armados, liberales o conservadores que actuaban bajo el poder de gamonales locales, o por cuenta propia, fueron comunes en las zonas del eje cafetero y Tolima.

La radiografía de Colombia en este periodo, resalta la entrega de territorios y riquezas naturales a EE.UU por medio de beneficios económicos y legales a las multinacionales, por parte de los diferentes presidentes representantes del bipartidismo. Al tiempo, que la desintegración del tejido social se expandía en las comunidades, llegando a dividir núcleos sociales como la familia, cuyos miembros eran obligados a buscar trabajo lejos de su territorio, por la pobreza que se vivía y por la presión de la guerra civil.

 

Un rincón de Ibagué llamado El Salado

 

El departamento del Tolima, tiene como capital la ciudad de Ibagué. Este vasto territorio del centro de Colombia, fue nacedero de grupos armados liberales y conservadores enfrentados entre sí. Entre los líderes militares se encontraban “Chispas”, “sangre negra”, “Mariachi”, “Tarzán” entre muchos otros retratados en libros de historia (Manual de Historia del Tolima, 46 :2007).

Ubicándonos en el corregimiento de El Salado, zona rural de Ibagué cuya economía se basaba en la producción de ladrillos, panela y comercialización de productos agrícolas, vendidos directamente por los campesinos en la plaza de mercado. Al igual que el resto del país sufría las consecuencias del conflicto bipartidista, se le sumaban las graves condiciones de vida por la ausencia de acueducto, alcantarillado, suministro potable de agua, luz eléctrica, carreteras, precaria infraestructura educativa, lo que impedía tener una convivencia digna en este territorio, en la década de los 60 (Obando, 2013. Entrevista).

Si por un lado, la comunidad era azotada por la violencia directa de los grupos armados que asesinaban, desplazaban y expropiaban fincas, por el otro eran víctimas de la violencia estructural que el Estado imponía al priorizar en sus políticas nacionales el fortalecimiento de la propiedad privada y la inversión norteamericana, generando exclusión y empobrecimiento en la mayoría del pueblo.

Esta ambivalencia propia de la organización territorial moderna, donde se administra y elimina los recursos físicos, financieros, comunidades y demás factores de un territorio, se refleja en este caso donde el área rural de Ibagué esta en la cara de la eliminación o exclusión. Así mismo, los grupos armados liberales y conservadores en El Salado tampoco eran la alternativa a un Estado excluyente, pues no plantearon soluciones concretas a los problemas de la localidad ni motivaron la organización o movilización de las personas para crear salidas a sus dificultades inmediatas.

Es por eso que la comunidad al estar en un callejón sin salida, brotó en su seno la necesidad de organización propia a manera de encontrar ella misma soluciones, o por lo menos caminos viables que cambiaran su conflictiva realidad. En este proceso, se identifican la creación paso a paso de espacios reducidos de reunión y deliberación de los habitantes, casi que de carácter familiar en algunas casas de líderes natos. A estos espacios se les denominó Juntas de Mejoras Públicas (JMP), lo que vendrían ser el semillero de la Junta de Acción Comunal establecida para el año 1964 (Ovando, 2013. Entrevista).

El otro factor importante en este proceso organizativo, fue el papel del megáfono del corregimiento que se ubicaba en la iglesia. Este medio de comunicación cubría toda la localidad, se ubicaba en la cúpula de la iglesia y era manejado por el Cura José Antonio Oviedo, de quien no se puede ignorar su trabajo dedicado al bienestar de la comunidad. Así que, en el desarrollo de este artículo se mencionará el rol que tuvo Oviedo como líder social y representante de la Iglesia, que para la época esta institución tuvo responsabilidad en el sostenimiento y agudización del conflicto armado bipartidista. Por lo que en el caso El Salado, se proyecta otra cara de la iglesia.

 

El megáfono expande la voz y la esperanza

 

El complemento comunicativo al proceso organizativo local, lo hace el medio de información manejado por el padre José Antonio Oviedo, quien llega a la localidad en 1960 sin hacer ninguna actividad comunitaria al inicio. A través de este medio comienza a transmitir a diario la programación de la misa, el contenido de la biblia, noticias, complacencias y mensajes que rechazaban las acciones de los grupos armados como asesinatos, despojos, desplazamientos, amenazas cometidos en la zona.

Con mensajes a favor de restablecer el tejido social en la comunidad, el Padre Oviedo influenciaba a los habitantes para dialogar entre sí alrededor de los contenidos emitidos por el megáfono. La solidaridad, el respeto, la sana convivencia eran valores que enfatizaba el Padre Oviedo. Para contrarrestar los efectos de los actores armados, generó una dinámica de diálogo entre los habitantes en los espacios públicos como el parque, antes y después de la misa semanal, y por supuesto en los hogares del territorio, tanto en la parte de la cordillera central como en la parte baja del corregimiento.

Era normal que en las emisiones diarias, El padre Oviedo rechazara los asesinatos ocurridos durante la semana en alguna vereda, haciendo denuncias dirigidas a los grupos armados liberales o conservadores responsables de los hechos. Por estas denuncias el padre Oviedo recibió amenazas de muerte, las cuales rechazaba, a su vez “contaba los días que faltaban, todos los días hasta que llegaba la fecha de la amenaza” (Ramírez, 2013. Entrevista), pero el objetivo de asesinarlo nunca se llegó a cumplir.

Los mensajes bíblicos concernientes a las misas semanales eran transmitidos por el megáfono de manera diaria, siendo bien recibidos por la comunidad, “todos los días hablaba a las cinco de la mañana con el sermón” (Ovando, 2013. Entrevista). Sin tener una programación establecida como una emisora, estos temas eran los principales en el funcionamiento del megáfono. La aceptación de las personas del uso del megáfono era alta, porque el padre Oviedo trabajaba por el bienestar de la comunidad azotada por la violencia directa y estructural, palpada y sentida en la cotidianidad (Ovando, 2013. Entrevista).

A pesar de recibir y leer otros medios como la prensa liberal de la época, como La Tribuna, y otros, no tenían la misma resonancia como el megáfono que era de carácter local, y estaba en función de la comunidad, además el papel del padre Oviedo invitaba a asistir a las emisoras de Ibagué a denunciar lo que estaba pasando en El Salado, en temas de violencia y otras problemáticas (Ovando, 2013. Entrevista).

Por consiguiente, el padre Oviedo aprovechó su función en El Salado para reconstruir los valores y sentidos de una comunidad que veía como los avances propios en materia de economía, tejido social arraigado entre las familias, apropiación del espacio público (parque y plaza de mercado) se destruían paulatinamente. De manera que las dificultades provenientes de la ausencia de servicios básicos y del conflicto armado, no impidieron que la comunidad buscara como sobrellevar un plan de vida colectivo (Ovando, 2013. Entrevista).

A pesar de la creación de un contenido diario con el objetivo de reconstruir el tejido social, al tiempo que se denota una comunicación entendida como proceso, por buscar el mejoramiento de la vida de la comunidad, el megáfono de la iglesia no trasciende a un medio radiofónico local, faltan partes técnicas como antena, amplificador, consola, grabadora, equipo humano encargado de locución, producción y gestión para que en la localidad se estableciera una radio propia. Sin embargo, ambos medios comparten funciones y cualidades que vale la pena destacar.

En ese sentido, la similitud del megáfono con los medios radiofónicos, está en la manera de comunicarse con la palabra y en la generación de relatos, articulado con los tejidos que se entrecruzan en las personas, cohesionándolos por medio de la palabra informal, cuando por ejemplo comentan los sermones o los mensajes de reconciliación en el desayuno, o en el parque principal; Producido por los mensajes que provienen de la iglesia. Por otro lado, la diferencia yace en la tecnología que implica una cobertura mayor, junto a una dirección colectiva que inspecciona una parrilla de programación integral dentro del marco de una visión y misión, además de la participación del público, que en cierta medida incide en el tipo de contenidos comunicados por una radio.

En el contexto conflictivo se desarrolla esta forma alternativa de comunicación, alrededor del megáfono, que promueve la conversación de las personas, a intercambiar ideas sobre la realidad que se vive y se sufre, haciendo énfasis en la construcción del tejido social. Fue común abordar problemas cotidianos que envolvían a El Salado desde el megáfono. Según Bruno Ramírez “el Padre Oviedo decía todo lo que el hacia, cuando regañaba a los maridos que les pegaba a las señoras, por ahí los regañaba, habían complacencias, la mayoría de gente la pasaba complaciendo el uno al otro, a la mamá, el papá, al que estaba cumpliendo años” (Ramírez, 2013. Entrevista).

Más aun, el megáfono es un elemento en la construcción cultural del corregimiento, al insistir en la religión católica impulsada por el padre Oviedo, sosteniendo la tradición de asistir a misa, escuchar y reproducir los mensajes bíblicos, ya que “las misas se escuchaban por esos parlantes” (Ramírez, 2013. Entrevista) y esa práctica permitió que la religión se incluyera en la cotidianidad de los habitantes del corregimiento, desde aquellos que vivían a lo largo de la vía principal, hasta las familias que residían en la zona montañosa.

A pesar de este rasgo sobresaliente en la cultura local, no se llegó a consolidar una postura conservadora, por el conocimiento de quien era conservador o liberal entre los habitantes del corregimiento, junto a la actividad social que realizaba el cura Oviedo en la comunidad, priorizando el bienestar de las personas. A diferencia de otros pueblos del país donde fue hegemónica la tradición católica y todos los factores de la vida comunitaria, giraban en torno a la iglesia y regían las relaciones sociales. Caso del departamento de Boyacá, uno de los focos de grupos Chulavitas (denominados así a los grupos armados conservadores) que agudizaron el conflicto armado.

Cabe señalar la diferencia en los relatos de los habitantes del corregimiento que vivenciaron este periodo, a la hora de caracterizar de liberal o conservadora la localidad, Don Rómulo afirma que “El Salado siempre fue liberal” (Obando, 2013. Entrevista) y Don Bruno no asegura la filiación política mayoritaria, al argumentar que “cuando venían los liberales, se le avisaba a los conservadores, y lo mismo cuando venían los conservadores, se les avisaba a los liberales para que no se encontraran. Siempre hubo gente de ambos partidos en El Salado (Ramírez, 2013. Entrevista).

Siendo así, no importaba la postura general de los habitantes de El Salado porque sufrieron las consecuencias explicitas de este periodo de la violencia, introduciéndose en el plano cultural y subjetivo de la comunidad, viéndose afectados todos los aspectos de la vida que desarrollaban, con nuevos conflictos en su interior y relaciones sociales desarticuladas que históricamente se habían consolidado entre los individuos.

De esta manera en una convivencia compleja, la mediación del megáfono tuvo un papel sustancial en esa disputa de legitimidad a favor de la vida de los habitantes, contribuyendo al impulso de prácticas propias como el diálogo y el encuentro, como nuevos factores que influenciaron en la forma de vivir, en la problematización de la realidad local y en la necesidad de solucionar las problemáticas que esa perspectiva crítica alimentaba.

 

¿Cómo se ha usado el megáfono?

 

La historia del megáfono es confusa desde su invención, porque no es una persona la que invento el medio, éste fue producto de un proceso de largo tiempo, en el que diferentes creadores hicieron trabajos relacionados con el megáfono, explicando las características y usos de los diseños; es el caso de Samuel Morland y Atanasio Kircher, quienes en el siglo XVII describieron dispositivos con forma de tubo y con forma de espiral respectivamente, que ampliaban la voz humana y se lograba escuchar a larga distancia. Y en 1878 Thomas Edison también inventa un medio con forma de bocina que sirve para amplificar el sonido ayudando a las personas con sordera, y posteriormente lo adapta para ser escuchado a mil metros la voz de quien habla por el medio, aunque el tamaño limitaba su movilidad.

Después se agrega al megáfono la función de guiar grandes multitudes y transmitir información de manera práctica, porque se facilita su movilidad entre las personas, o puede ser instalado a dispositivos eléctricos que reproducen sonido para ser amplificado y cubrir grandes distancias de difusión. De acuerdo con esto, las experiencias en el mundo varían en objetivos, criterios, contenidos, protagonistas y contextos, contribuyendo a la comunicación en las comunidades, con medios propios que impulsen el mejoramiento de los planes de vida en los territorios.

Por ejemplo, en Filipinas existe la experiencia de la comunidad de Tacunan, donde se creó el proyecto de altavoces comunitarios (Community Audio Towers, en inglés, CAT) (Gumucio, 119: 2001) para mejorar la comunicación comunitaria e impulsar el desarrollo social en esta comunidad rural. Este sistema promueve la discusión de problemas locales y movilización de la comunidad en torno a temas como niñez, salud y nutrición, educación, ganadería, agricultura, religión, política y todo acontecimiento social importante que surja en la comunidad y los habitantes reciben formación en manejo técnico del megáfono, guiones, entrevistas, anuncios, cuñas, programas dramáticos para que los miembros de la comunidad realicen una programación dinámica sin dejar de lado la identidad cultural de la localidad (Gumucio, 129: 2001).

Es así como este proyecto nace de las condiciones de exclusión y marginalidad de las comunidades de Filipinas, común denominador en los países periféricos, sumándole las características de entretenimiento, privilegio y poder de los medios masivos de información filipinos, aumentando su número con la llegada del neoliberalismo sin cambiar la realidad de los pueblos marginados. Se buscó entonces con estos altavoces comunitarios (megáfonos) impulsar la organización comunitaria y abordar las problemáticas de desarrollo social, fortaleciendo además la identidad cultural.

En 1992 se instaló el proyecto en Tacunan, resolviendo el problema del agua, y dos años después fue instalado el servicio de electricidad con el impulso del proyecto de comunicación. En la agricultura ayudó, por medio de campañas para erradicar la plaga del escarabajo rinoceronte que afectaba a los cocoteros, y a controlar la peste del banano (Gumucio, 123: 2001).

 

La opinión pública es caldo de cultivo para ideas y acciones

 

Con el traslado de las ideas creadas en el ámbito privado al escenario público, la burguesía implantó la necesidad de hacer conocer las percepciones sobre la política, los estados absolutistas, y otros temas que concernían a la sociedad, cimentando la democracia liberal en la llamada opinión pública, fortalecida por la tradición de la Ilustración que racionaliza la concepción del mundo. Esta condición humana, se muestra exclusiva de círculos sociales que tienen las condiciones socio-económicas para alimentar el conocimiento y tener los escenarios para deliberar (Habermas 136: 1981).

A finales del siglo XVII e inicios del siglo XVIII, se presentaron factores que abonaron el terreno para que la opinión pública empezara a implementarse como concepto, el ascenso del capitalismo, la creación de una burguesía europea, relevancia y aumento de instituciones sociales como los salones para conversar sobre literatura y el arte, donde valía más la autoridad argumentativa que la autoridad de un título (Price, 25: 1992).

En estos escenarios se empezaban a tener nuevas prácticas que alimentaban la capacidad de razonar y la argumentación, exponiendo un conocimiento ascendente en la persona, lo cual en la práctica se intercambiaba libremente. La información y la crítica logran un espacio en la mente de las personas que frecuentaban estos sitios, sobretodo la crítica al estado absolutista y su restricción al individuo en su libertad. Por ello en los cafés y sitios de conversación los sujetos iniciaban una autoafirmación en asuntos políticos.

Otro elemento fundamental de esta génesis de la opinión pública es el debate como ejercicio público, en el sentido que se dirige a determinar una voluntad común; abierto a cualquier persona que quiera participar en él; soberano e igualitario, al ser independiente del estado económico y social, prevaleciendo las ideas por encima de la clase; sin prejuicios, al tener la información completa de los asuntos políticos, sobre todo a la hora de crear nuevos juicioso sobre estos (Price, 26: 1992).

Así mismo con la prensa masiva, se crean redes de opinión encauzándose hacia determinadas posturas políticas, para influir en el rumbo de las nacientes sociedades modernas, llevando consigo el carácter liberal de la democracia de legitimar la representatividad de algunas personas por sobre los intereses y valores de las mayorías votantes.

Se resalta que la creación de ideas y enfoques para analizar la sociedad, provienen de determinados personajes aptos para interpretar y opinar sobre la realidad de un país, este conjunto de ideas sustentados por valores e intereses propios de estos círculos, se trasmiten a la mayoría de ciudadanos que las reconocen como válidas para el quehacer diario (Habermas 133: 1981).

Otro rasgo que se identifica en los medios de información masiva, es la fijación de la atención del pueblo sobre las acciones de los actores políticos que hacen las leyes, para que exista una “vigilancia” sobre el tipo de política que se lleva en el país, organizando sus respuestas para mostrárselas a los que hacen política, tendiendo puentes para la interacción entre estos dos sectores sociales (audiencias y dirigentes políticos). Encuestas, partidos políticos, y medios masivos de información son los mecanismos que permiten a las audiencias llevar sus asuntos a las esferas altas de los asuntos políticos (Price, 113: 1995).

Ahora bien, en la opinión pública prevalecen ciertos arreglos y nuevos elementos, como el sondeo estadístico basado en pregunta y respuesta a individuos, para rechazar o legitimar ciertos temas, y mostrar las respuestas como la opinión general. De fondo, la manipulación de las preguntas y su direccionamiento convenientes con el poder hegemónico, reemplaza las verdaderas opiniones de sujetos que en su realidad cotidiana, contrastan los sentidos que los medios masivos de información imponen. Aun así se construyen significados direccionados desde los líderes de opinión formal (congresistas, gobierno nacional, estado, periodistas, académicos, etc.) para legitimar el orden social vigente (Miralles, 73: 2001).

En esencia la opinión pública sigue siendo una trasmisión de valores, intereses e ideas de unas pocas personas a las mayorías, para crear una confianza en el orden social imperante y así reproducir su funcionamiento, legitimando las contradicciones creadas por ese régimen y cuyo actor principal en esa manipulación son los medios masivos de información.

Simultáneamente, la opinión pública en estrecha relación con el espacio público, impone que la coexistencia en esta última no es auténtica en ninguna forma, al existir leyes internas imperceptibles que distancian a los individuos deliberadamente, generan breves entrecruzamientos entre las personas tales como saludos, dudas sobre algo que se busca (la hora, una dirección o una persona), conversaciones mínimas que se esfuman en poco tiempo, prevaleciendo así un conocimiento mutuo mínimo entre los transeúntes que impiden estrechar lazos (Delgado, 38: 2007).

Es necesario decir que la individualización de las personas y su manipulación masiva en términos de opinión, sustentan fundamentalmente el proyecto moderno, buscando siempre mil y un formas de legitimar el orden de cosas alienante. El Estado juega un papel importante para evitar el cambio de sistema económico capitalista por otro distinto. En ese orden de ideas, la sociedad moderna, se organiza en clases sociales funcionales a la producción del capital y a su vez reorganiza el espacio en función de la acumulación inequitativa del capital.

Concerniente a los medios masivos de información, el poder acumulado en ellos les permite suplantar los sitios de debate y a sus participantes, al mostrarse como las fuentes de información, y únicos lazos de interacción entre las clases sociales, desintegrando de esta manera la esencia de los escenarios de debate y análisis colectivo. Las condiciones en las que se gestó la opinión pública fueron reemplazadas por los medios masivos de información, al convertirse en los nuevos referentes de deliberación y reflexión.

Sin embargo, se tiene en cuenta la concepción de lo público, como el lugar de circulación de intereses y discursos, con el carácter heterogéneo de las personas que confluyen allí (Barbero, 79: 2001), intercambiando y reconstruyendo las ideas que circulan, posibilitando la reflexión y el análisis de la realidad social. Esta concepción nos lleva al territorio donde se crea la historia por medio de la acción colectiva, basado en la reciprocidad, rasgo fundante de la comunicación humana.

Continuando con esta concepción, lo público es el escenario de encuentro entre las personas, un espacio común construido por las diferencias individuales por medio de la comunicación, re-aprendiendo uno del otro, creando consensos, disensos, valores e intereses contrapuestos o acordados colectivamente. Esta base sustenta una opinión pública renovada y coherente con el carácter heterogéneo de la sociedad.

Un puente entre la heterogeneidad, es la deliberación entre los sujetos que permite intercambiar los propósitos para decidir colectivamente sobre algún tema o problema (Miralles, 83: 2001). Es así como desde la iniciativa de las Juntas de Mejoras Públicas (JMP), los participantes deliberaban sobre las problemáticas del corregimiento para encontrar alguna solución,”hacíamos las reuniones en Ambalá para hablar sobre los problemas de El Salado, como aseo, embellecimiento de las casas y eso después lo hablábamos con los amigos, la familia. Nos reuníamos Fustino Ramírez, Drigelio Debia, Gabriel Robayo, Carlos Arturo pero no me acuerdo el apellido de él” (Obando, 2013. Entrevista). Esto generó un proceso de comunicación con redes de opinión cuya referencia eran las JMP a inicios de la década de los 60´s.

También el megáfono del cura Oviedo, fortaleció este proceso deliberativo impulsado por las JMP, al incorporarlo como un medio de información que dinamizó el diálogo en los habitantes de El Salado, para que abordaran los problemas de violencia que se presentaban en el plano local, impulsando el diálogo, en la plaza de mercado, en las casas, veredas, y demás sitios donde tuvieran las condiciones para el encuentro.

De igual modo, el parque de El Salado, era un escenario permanente para el encuentro de los habitantes, donde se sentaban a charlar acerca de temas y experiencias que pasaban en la localidad, los tradicionales chismes, la actualidad, asuntos de familia, y otros que nacen en las condiciones del parque, donde el encuentro no cumple un horario institucional. Como cualquier escenario de paso de las personas, el parque es un espacio constituido por los movimientos de los habitantes que transcurren en diferentes direcciones y están allí en distintas horas, no tiene un orden establecido ni una estabilidad a comparación del lugar (De Certeau, 129: 2000).

Aun así, el parque era el espacio público sobresaliente para que los habitantes del corregimiento abordaran los temas que rechazaban la reproducción de la violencia directa y sus consecuencias en la convivencia de la comunidad, gracias al padre Oviedo y su megáfono que a diario emitía mensajes a favor de la paz y la reconstrucción del tejido social.

Este espacio público local, fue protagonizado por los habitantes del corregimiento y sus movilizaciones allí, que a su vez lo hace común y excepcional al tiempo, común porque son personas comunes que concurren diferenciando en el tiempo y espacio este habitar, y excepcional porque implican una transformación de los momentos y lugares utilizados, impregnándoles una plusvalía simbólica, un estatuto sentimental, que los hace especiales al implantarles un valor de ritual (configura una jerarquía de valores que afecta a las personas, los lugares, los momentos y los objetos que involucra y a los que dota de un valor singular en el espacio público) (Delgado, 156: 2007).

Estas movilizaciones dentro del espacio público, se centran en un sujeto colectivo que se encuentra con otros, que es susceptible de experimentar estados de ánimo, desencadenar reacciones y llevar a cabo iniciativas aglutinadas por objetivos comunes que se construyen dentro de esa dinámica. El sujeto es un agente de acción social (Delgado, 157:2007).

Otro elemento de la naturaleza del espacio público, es su infraestructura práctica hecha por las acciones individuales, conflictivas, mecánicas y pronosticables de las personas, pero en medio de estos movimientos se escapan argumentos y hechos que develan injusticias, verdades ocultas, se desmienten discursos preestablecidos puestos en circulación (Delgado, 40: 2007), generando que dentro de ese complejo rio de movimientos, surjan posibilidades de rechazar aspectos del orden social vigente.

Esta dinámica cotidiana a simple vista, acarrea la capacidad creativa del relato, que contiene la fuerza performativa (hacer lo que se dice) al incluir el pasado representado en experiencias traídas al presente, para canalizar el ahora hacia un futuro (De Certeau, 135: 2000) adecuado para la vida. Al navegar por las aguas del relato, los temas impulsados por el Padre Oviedo, permitió crear un escenario que estaba afuera del orden de cosas violentos y desquebrajados, un estado donde la convivencia volvía a ser como era antes de la llegada de los actores armados y donde el bienestar fuera un derecho gozado plenamente, este escenario creado por medio del relato en el parque y otros espacios, legitimó las acciones que se realizaron para crear ese estado de cosas soñado, protagonizado por la comunidad de El Salado.

Es así como el relato partiendo de acciones pasadas, articula el presente para construir un futuro, con la palabra narrada y con las acciones que trae consigo, las cuales se materializan, abren caminos furtivos dentro de los movimientos del espacio público, para que sirvan de base a las acciones creadoras de nuevos lugares, y de nuevas fronteras que amplíen el radio de acción de los sujetos conscientes. El relato es transversal en la vida del corregimiento, y es fortalecida por el proceso comunicativo emprendido por sus miembros, afianzando la legitimidad de ese lugar ideal.

Basándose en lo anterior, la experiencia concreta de El Salado, empezó a vislumbrar los procesos comunicativos propios del lugar, motivados por los problemas causados en las condiciones políticas, socio-económicas, locales y nacionales. El ejercicio local de iniciar apuestas por el mejoramiento del corregimiento instó a que sus habitantes impulsaran su opinión pública propia basados en las capacidades de comunicación y acción, sin tener un sustento teórico para la época que cobijara esta experiencia, tal como lo dice Luis Ramiro Beltrán, primero fue la práctica (2005) en teorías del campo de la comunicación nacidas en Latinoamérica.

 

¿En la comunicación se puede construir poder?

 

Dentro de la dinámica conflictiva y de abandono de El Salado, las relaciones de poder creadas por los actores armados, generaron prácticas colectivas que incidieron en todos los campos de la vida de sus habitantes de forma negativa, tales como proyectos productivos familiares, culturales, sociales, ambientales, modificando así la convivencia entre ellos, desencadenando la destrucción del tejido social. Fue común, el abandono de fincas por presión de los grupos armados, la filiación liberal o conservadora genero conflictos entre vecinos, amigos, familias, dividiendo la comunidad, el trabajo en los chircales disminuyó porque era común que los trabajadores abandonaran el trabajo por miedo a ser asesinados o perseguidos por los grupos armados (Obando, 2013. Entrevista).

En primer lugar, el poder según Castells (23: 2009), es la capacidad de relación de un actor social sobre otro de forma asimétrica para influir en los otros actores sociales, para favorecer sus intereses, voluntad y valores, la comunidad de El Salado empezaba a sentir y vivenciar los intereses y valores de los actores armados que llegaban al territorio, implantando relaciones sociales mediadas por la violencia directa, traduciéndose en una imposición de su voluntad por medio del accionar militar, lo cual implicaba en términos de correlación de fuerzas la división entre los habitantes.

En consecuencia, la violencia directa de los actores armados en la localidad, impuso una disciplina en la comunidad para asumir las normas extra-institucionales de los primeros, viéndose afectados en la cotidianidad el conjunto de valores, sistemas productivos locales, la seguridad, la movilidad de los habitantes, el núcleo familiar, la convivencia entre vecinos y amigos, y todas las relaciones sociales establecidas antes y durante el conflicto bipartidista.

A su vez, otras relaciones de poder se registraron paralelamente desde la comunidad misma, pues las relaciones de poder no se crean desde el uso exclusivo de la violencia y discursos disciplinares (Castells, 40: 2009), también el diálogo y la deliberación colectiva permiten ser un punto de encuentro en los intereses y valores de los actores que son reunidos por un tema y circunstancias específicas.

Por eso los actores reunidos en las JMP iniciaron el proceso deliberativo y de consenso que lleva implícito relaciones de poder entre ellos, pero no para destruir, sino para construir perspectiva del lugar, objetivos comunes y un discurso cohesionado capaz de tener resonancia fuera de ese escenario, basado en la realidad problematizada de El Salado y la necesidad de encontrar soluciones.

En este proceso no se identificaron intenciones de armarse y reaccionar a la violencia directa (Obando, 2014. Entrevista) creando contingentes armados dentro de la comunidad para que hicieran resistencia frontal a los actores armados. Por el contrario, en las alternativas realizadas no se usó la fuerza, y se buscó tener una línea directa de comunicación con la administración municipal en torno a los problemas de abandono del corregimiento, y el tema del conflicto armado.

La otra cara del poder es crecer en conciencia, organización y capacidad de acción de los sujetos protagonistas (Rauber, 95: 2011), estos tres elementos configuran la formación de una subjetividad distinta a la hegemónica, con otros valores, otros intereses, un desarrollo en el análisis de la realidad para problematizar las circunstancias, e impulsar la toma autónoma de decisiones fuera del radio de la institucionalidad establecida, omitiendo en cierto momento la normatividad vigente, porque se percibe que esta no concuerda con los objetivos planteados desde los sujetos y por el contrario, esta normatividad vigente hace parte del conjunto de causantes de las condiciones indignas o injustas que se padezcan.

Es así como la conjunción (integral-integradora) de relaciones sociales, económicas, políticas, culturales (Rauber, 95: 2011) y demás emprenden un camino complejo y lento dentro de las personas que protagonizan los cambios, porque es de forma integral que se configura su ser, pensar y hacer de la mano con los otros sujetos, con quienes se organizan horizontalmente para alcanzar los objetivos de cambio.

Nuevos sujetos se van proyectando en estos escenarios organizativos y políticos, aunque dentro del poder hegemónico construyen otra forma de observar la realidad y crean maneras de incidir en ella, realizan escamoteos entre las fisuras que posee la estructura social imperante. Se erige una institucionalidad paralela, con base en esas nuevas subjetividades que plantean sus propias relaciones de poder, legitimándose entre ellos mismos como comunidad, creyendo en ello, trabajando en ello y poniendo sus esperanzas en ese proyecto colectivo que protagonizan.

Este proyecto colectivo no nace amparado en el marco legal vigente, porque en sí fue creado y erigido al margen de ese marco, pues fueron las comunidades desde abajo quienes construyeron ese conjunto de valores, prácticas, perspectivas, con conciencia problematizadora, y capacidad de acción autónomas, y con ese carácter propio se asumen como sujetos cuestionando las instituciones establecidas y enfrentándolas con sus acumulados que van incrementándose integralmente, dentro de un proceso de construcción de poder contra-hegemónico.

En este escenario los intereses y valores nuevos calan en los miembros de las familias y personas cercanas a los actores de las JMP, su capacidad de influir en la comunidad inició cadenas de diálogo para apropiarse de la realidad del corregimiento y de manera colectiva observarlo y analizarlo. Así la construcción de sujetos empoderados se inicia desde los espacios cotidianos y privados, donde se charla y comparten las visiones de El Salado, asumiendo el compromiso de no solo dialogar sino de tomar acciones concretas para alcanzar las metas comunes de bienestar.

También se presentó en este proceso un fortalecimiento en el habitar de las personas del corregimiento, porque cuando estas construyen infraestructura se habita al mismo tiempo ese lugar, pues apropian el espacio físico donde llegan, construyendo planes de vida individuales y colectivos, bajo el sentido del empoderamiento de la comunidad, y así se sigue el ciclo de habitar-consolidar el territorio.

El habitar el corregimiento se hace a través de las prácticas de trabajar la tierra, comerciar los productos, establecer lazos afectivos, luego se suma el proceso de las JMP, donde las prácticas se hacen enclave del territorio y el bienestar de la comunidad, en un nuevo lugar, con nuevos sentidos y objetivos, impulsando la formación de sujetos protagonistas de la vida individual y colectiva en El Salado.

Además, habitar en el sentido radical de la palabra, significa cuidar (Heidegger) el crecimiento y sostenimiento de aquello que se construyó y se construye, tomándose en cuenta la cuestión causal del objeto, ya sea una casa, una carretera, un alcantarillado, o algo que no exista físicamente pero tiene un significado personal, tradiciones, familia, recuerdos, vivencias, etc. La causa de tener prevalece en la noción de habitar.

No se trata de hacer énfasis en satisfacer la necesidad de habitar con una cantidad infinita de viviendas, o infraestructura vial, sino de partir de la pregunta ¿cómo se habita?, completando el cuadro de construir y habitar con la capacidad de pensar, dónde se ubica la conciencia de los sujetos sobre su realidad y la búsqueda de salidas a los problemas que la constituyen.

Por eso con la pregunta anterior, no se aborda la preocupación de construir más casas, sino de mejorar las condiciones de vida del corregimiento, exigiendo los derechos que toda institucionalidad administrativa debe cumplir.

Con lo anterior, cabe resaltar el criterio legal con que los actores de las JMP realizaban las acciones, las cuales eran ir hasta la sede de la administración municipal, y reunirse con los funcionarios encargados de los temas enmarcados en las exigencias de los habitantes del corregimiento. Trabajando dentro del marco formal de adecuarse a una agenda, y aprovechar el tiempo dedicado como institución a ciudadanos preocupados por la comunidad, y luego esperar la respuesta o gestión de los funcionarios hacía las demandas llevadas.

Don Rómulo no nombró otro tipo de acción que no estuviera fuera del marco normativo (2013. Entrevista), como movilizaciones masivas u otras acciones de hecho que obligaran a actuar a la administración municipal, predominó en estas acciones la influencia de individuos en cargos públicos, junto al acatamiento de las reglas.

Aun así, la iniciativa de reunirse, deliberar, conocerse, asumir compromisos, proyectar objetivos creaba otro tipo de poder dentro de la comunidad y en los actores de estos escenarios (JMP), logrando construir en la localidad, legitimidad
hacia ellos, quienes iniciaban un actuar político con carácter comunitario y de poder.

Alrededor de la complejidad del territorio y de la comunidad, se da cuenta que en términos de poder, se crearon relaciones sociales solidarias que legitimaron el actuar de sus habitantes para buscar soluciones de bienestar en las JMP, pero estas acciones que llevaron a cabo, también hablan de la legitimidad que tenían los habitantes sobre las funciones de la institucionalidad, porque no se apartaban del marco normativo que se tenía para informar y diligenciar las demandas de la comunidad ante la alcaldía o gobernación, por el contrario, se apegaban a ellas para hacer conocer su realidad a los funcionarios públicos. Fue cuestión de tiempo e insistencia, para crear un órgano institucional comunal que tuviera una interlocución fructífera con la administración municipal.

No hay que olvidar el aporte del megáfono utilizado por el Padre Oviedo, para crear nuevas relaciones de poder, ya que facilitó el intercambio de información en las personas a diario, haciendo énfasis en reconstruir el tejido social y la paz. La mediación para el diálogo en los espacios públicos del corregimiento aportó a la construcción de significados que alimentaron la convivencia sin violencia y la voluntad de reconocer al otro(a) en medio de la diferencia política o ideológica.

Hay que advertir que los espacios públicos del corregimiento (parque principal y la plaza de mercado) no se entienden desde el enfoque espacial físico, que hace énfasis en la infraestructura, omitiendo el sentido político del espacio público, (Miralles 37: 2001), aunque el parque y la plaza de mercado son los escenarios principales donde se dialogaba alrededor de la información del Padre Oviedo, aquí se toma el enfoque plural de lo público, que habla del encuentro en la diferencia y la construcción de sentidos entre las personas (Barbero 79:2001).

Al observar el proceso comunicativo que se emprendió en la comunidad de El Salado, se puede identificar el alcance de los objetivos de la comunicación, al observar que moviliza a los sujetos que la apropian y aplican en colectivo, que cuestionan el orden de cosas que tiene el territorio en aquel periodo haciéndole frente entre todos a la realidad que analizan, y porque alimenta un creciente proceso de toma de conciencia sobre el estilo de vida que tiene El Salado, adoptando una voluntad de trabajar para cambiar ese estilo de vida injusto (Kaplún, 27: 2002).

Este proceso comunicativo desde el enfoque construido por autores e investigadores latinoamericanos junto a experiencias históricas que ha tenido el continente, se articula a un proyecto de sociedad distinto al que impone el capitalismo, porque los sujetos protagónicos están en los pueblos y ellos forjan desde sus procesos organizativos el tipo de sociedad y país consecuente con su visión de la vida. Claro está que un proyecto de sociedad distinto al capitalista, no se plantea en las JMP, ni tampoco es la utopía que moviliza a la comunidad de El Salado, y mucho menos es la intención del Padre Oviedo transformar la estructura social colombiana partiendo de esta localidad. No obstante, hay que reconocer el proceso comunicativo y de desarrollo local llevado a cabo en la localidad, más que un proyecto de país como meta a alcanzar.

En este mismo sentido, cabe citar aquí a Isabel Rauber cuando dice, “la práctica de los sujetos históricos es un acto generador y desarrolla su propia teoría, además de ser un acto creador del mundo (innovador) existente, y se transforman así mismos como sujetos libres y liberadores, una transformación en doble vía” (Rauber, 2011).

Se asume con esto, que la práctica de vivir de los sujetos populares es un ejercicio crítico de su alrededor, incide en la correlación de fuerzas y busca transformar el mundo. Además, la práctica de los sujetos populares es de carácter integral, que los auto-constituyen en protagonistas de la historia, reconociéndose en sujetos políticos que construyen sociedad (Rauber, 121: 2011), dentro de la hegemonía imperante de sectores económicos representados en los gobernantes, que se hacen elegir para manejar la administración pública de un municipio, un departamento y de una nación.

Tal vez los habitantes de El Salado, hubieran planteado objetivos de transformación social con una conducción diferente en el proceso comunicativo, partiendo de las condiciones de abandono y violencia (estructural, cultural y directa) a las que estaban sometidos, sin embargo, el proceso en sí generado desde la comunidad, pone en la historia local y nacional las prácticas hechas por los miembros de este sector popular, que buscaban cambiar la realidad concreta del territorio, la cual en esencia, estaba articulada a la dinámica social continental de esa época.

Las relaciones de poder creadas en El Salado, son de un carácter comunitario y contra-hegemónico, al centrarse en la comunidad sin ninguna intervención institucional, se gesta desde los habitantes perspectivas integrales de la localidad, un relacionamiento de paz y unidad, acobijados por objetivos que buscan el bienestar de las personas, al tiempo que reconstruyen el territorio. Desde abajo se cimenta nuevas relaciones de poder dentro de un proceso comunicativo que se integra en las nuevas prácticas colectivas, tendiendo puentes entre los sujetos activos que estrechan sus afectos y valores, enfrentando la desarticulación generada por la violencia, y que en ese nuevo poder yacen las soluciones al conflictivo contexto que vive el corregimiento.

 

Conclusiones

 

Lo anterior es un aporte a la memoria de la humanidad, con la experiencia de El Salado en materia de construcción de vida digna en el marco de un conflicto armado, que a nuestros días en Colombia no desaparece. Por consiguiente, vale la pena dejar algunas interrogantes abiertas para ser fortalecidas con otras experiencias y reflexiones que se desarrollan en nuestro continente.

En la práctica, los pueblos de Latinoamérica crean conocimiento propio pero hace falta el ejercicio de sistematización y análisis de dichas prácticas, por ende El Salado es otra muestra de ello. Para la comunicación social, es importante valorar lo realizado por el cura Oviedo con su megáfono, convertido en puente con la comunidad para incidir en el sentido colectivo de las personas de solucionar los problemas generados por el conflicto armado. Por medio de valores como respeto, solidaridad, principios de unidad y hermanamiento eran los mensajes incisivos de Oviedo para reconstruir el tejido social.

Lograr que sus mensajes fueran conversados y reflexionados por el saladuno en su cotidianidad, demuestra el alcance de este medio para crear opinión pública en la localidad. Un aspecto que no se puede obviar, pero tampoco esta completo. Ya que la organización en las JMP, se entrelazan en el proceso organizativo general de la comunidad.

Con la apropiación de un lugar (El Salado) para proyectar acciones conjuntas, impulsar colectivamente estrategias de interlocución con la administración municipa, paralelo a ello la deliberación cotidiana refuerza este proceso e inherenteme reconstruye las ideas que van aflorando entre los sujetos. Así que ¿se construyó poder desde abajo en El Salado? ¿la creación de la Junta de Acción Comunal en 1964 fue el resultado de un proceso organizativo?

Además ¿no hubo objetivos de transformación social por parte del cura Oviedo y en las JMP, este proceso aporta a ese horizonte?

 

Asociación Nacional Coordinador Nacional Agrario

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

*Comunicador social de la Universidad del Tolima, estudiante de la Maestría de Gerencía educativa de la Universidad Pedagógica Experimental Libertadora de Venezuela. Miembro de la Secretaría de Comunicaciones y Formación del Asociación Nacional Coordinador Nacional Agrario (CNA).

 



Bibliografía:

 

Barbero, Jesús Martín (2001). Reconfiguraciones comunicativas de lo público. México. Análisis.

Beltrán Salmon, Luis Ramiro (2005). La comunicación para el desarrollo en Latinoamérica: un recuento de medio siglo. Buenos Aires. Carrera de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires.

Castells Olivan, Manuel (2009). Comunicación y poder. Madrid: Alianza Editorial.

Delgado, Manuel (2007). Sociedades movedizas, pasos hacia una antropología de las calles. Barcelona. Editorial Anagrama S.A.

De Certeau, Michel, (2000). La invención de lo cotidiano. México: Universidad Iberoamericana, Instituto tecnológico y de estudios superiores de occidente.

Gumucio Dagron, Alfonso (2001). Haciendo olas: Historias de Comunicación participativa para el cambio social. New York. The Rockefeller Foundation.

Habermas, Jurgen (1981). Historia y crítica de la opinión pública. Barcelona. Editorial Gustavo Gili S.A.

Heidegger, Martin, Construir, habitar, pensar. http://www.artnovela.com.ar/

Kaplún, Mario (2002). Una pedagogía de la comunicación (el comunicador popular). La Habana. Editorial Caminos.

Manual de historia del Tolima, Tomo 2, La violencia política y social (2007). Ibagué. Pijao Editores.

Miralles, Ana María (2001). Periodismo, opinión pública y agenda ciudadana. Bogotá: Norma.

Price, Vincent (1992). Opinión Pública. México. Universidad de Guadalajara, Desarrollo de Opinión pública S.A, Prospectiva Estratégica A.C.

Randall, Stephen J. (1992). Aliados y distantes. Historia de las relaciones entre Colombia y EE.UU desde la independencia hasta la guerra contra las drogas. Bogotá. Tercer mundo editores.

Rauber, Isabel (2011). Dos pasos adelante, uno atrás: Lógicas de superación de la civilización regida por el capital. Bogotá, D.C, Colombia: Ediciones desde abajo.

Referencias de entrevistas

Obando, Rómulo (Agosto de 2013) (Agosto, Septiembre de 2014) (Febrero de 2015). Habitante de El Salado. Ibagué.
Ramírez, Bruno (Agosto de 2013). Habitante de El Salado. Ibagué.

Publicado enColombia
Sábado, 03 Marzo 2018 17:19

La corona

La corona

The Crown, o la agonía del mundo monárquico y su extraña, racista, patriarcal y elitista forma de ser y estar en el mundo.

 

Hay quienes, la mayoría, encuentra placer, satisfacción y gusto en lo nuevo, lo moderno, lo fresco, en lo original. Suspiran profundo dentro del carro recién salido del concesionario y con las manos acarician la cojinería aún caliente, sufren de ansiedad al abrir el estuche del último Iphone, los bebés les parecen lindos y miran por horas los documentales de History Chanel sobre los orígenes de la civilización y del ser humano. Ese deseo por lo nuevo, tal vez, se explica porque evoca de cierta manera a la vida y su relación con el nacimiento; es la metáfora de la flor roja que se abre al mundo.

 

Sin embargo, hay otros, unos pocos, raros, que encontramos la plenitud y el gusto por lo decadente, el deterioro, por las formas de las ruinas. A estos raros les da placer meter la nariz entre las páginas de los libros viejos para sentir el olor de la máquina de escribir o las manos del autor, y van a museos para ver fósiles, raspan contra el suelo las botas recién desempacadas o se sientes cómodos entre las casas coloniales del barrio La Candelaria en Bogotá –que están a punto de venirse abajo– y de su olor anacrónico a velas consumidas. Este gusto evoca, no a la muerte, sino también a la vida, nos revela que cada objeto, cultura, relación, idea, tiene una historia que está a punto de terminar.

 

Esto podría explicar entonces el gusto exacerbado de algunos por The Crown, en especial en su última temporada. Porque el trasfondo de la historia o lo que la unifica, en los diez capítulos presentados como microhistorias, es la agonía del mundo monárquico y su extraña, racista, patriarcal y elitista forma de ser y estar en el mundo. Así como el mundo occidental rotula de forma racista a las culturas indígenas en “peligro en extinción” (como si hablaran de animales), del mismo modo debería autodefinirse el mundo monárquico, solo que, en este caso, ese mundo es una de esas culturas que no se desearía salvar por las mismas razones que algunos desean eliminar la tauromaquia. Podrá ser muy cultural, pero ello no justifica el daño que le causan a la sociedad.

 

¿Cuáles son los signos de su decadencia? Entre muchos, la pérdida de poder y The crown es precisamente eso, una serie política basada en la inevitable debacle de un sistema de poder y en cómo la reina, Atlas, convertido en mujer, sufre e intenta detener el patético resquebrajamiento que comparte con Inglaterra como una de las máximas representaciones del capitalismo salvaje, aunque en un menor grado. Inglaterra es cuestionada y deslegitimada por sus colonias, las cuales, como se ve en el primer capítulo, se independizan y nuevos gobiernos como el de Egipto, Gamal Abdel Nasser, tienen la osadía de liberar el canal de Suez (principal vía para transportar petróleo) y permitir que otra potencia, las URSS, dirija la ruta. La reina se altera y concuerda con su Primer Ministro en la necesidad de la intervención militar. En esta acción, sin embargo, la Reina no puede, no le permiten hacer más, como si eso no bastara. Pero esto cambia al conocer a su contraparte, Jackie Kennedy. La figura de una mujer de Estado moderna, inteligente y joven como la reta, sin que aquella lo pretenda, a que la Reina busque dejar de ser la “marioneta” del poder y viaje a Ghana, donde sus cuadros, retirados de las instalaciones del gobierno yacen sepultados bajo mantos en rincones oscuros del olvido. Y para ello es capaz de todo, en el país africano la osada gran reina se atreve a bailar con Kwame Nkrumah, presidente socialista del país, delante de la prensa internacional; ella, la misma que nunca ofrece la mano ni a sus congéneres, se entrelaza con el mandatario en un vals rimbombante.

 

Sin embargo, no sólo los ataques vienen del exterior, también llegan del interior, tanto de la sociedad como de la familia. En “Marionetas”, capítulo cinco, tras dar un discurso en el que resalta lo aburridas y patéticas que son las vidas de los obreros de fábrica, la propia nobleza se atreve a criticarla llamándola anticuada y anacrónica, le dice que es incapaz de adaptarse a un mundo que ya no es el que ellos conocieron cuando eran los verdaderos reyes del mundo. Y es que ni siquiera a los miembros de la familia real les interesa seguir las normas auto impuestas y que ahora, parece que, por el contrario, las padecen. Así, en una gira por medio mundo, Felipe, su esposo, se libera de las ataduras dejándose crecer la barba y comportándose en contra de los protocolos aburridos del buen comportamiento y Margarita, su hermana, en un capítulo dedicado al tema, intenta adoptar la forma de vivir de su enamorado fotógrafo burgués.

 

Eso es The crown y, a su vez, es más. La serie es un documento que nos permite aproximarnos a ese mundo que nos es tan diferente, extraño y en muchos aspectos incomprensible. Uno en el que está lucha contante por aparentar ser la reencarnación en vida de los perfectos valores familiares, que como dice Slavoj Zizek con relación a mitos como el de Santa Claus, en los que ninguno cree, pero a los que todos aspiran. También nos expone un momento crítico de la familia real cuando desclasifican el documento que demuestra la siniestra relación del duque de Winsor, su tío, con el nazismo. Este capítulo retoma una de las astillas que en la actualidad la realeza busca limpiar, depurando su nombre al demostrar que su conexión con la Alemania Nazi quedó establecida por medio de la oveja negra de la familia, la manzana podrida, lo que a ellos les generaba un absoluto rechazo.

 

Y puede ser cierto en un sentido político. Es decir, el ministro Churchill, junto con sus aliados reales, luchó contra el nazismo por el peligro que éste representaba en términos geopolíticos –la expansión del poder de Hitler–, pero es en términos culturales donde se presentan las dudas. ¿La realeza, como institución no era antisemita? En ese campo tienen la palabra los expertos. Claro que, como Estado, ser antisemita tampoco implica necesariamente la legitimación de los campos de concentración, pero, de nuevo, que los expertos, como Peggy Nooman, en su columna titulada The lies of ‘The crown’ and ‘The post’, al señalar que el arte, tanto como la política, tienen la necesidad de decir la verdad y en eso, según la autora, The crown falla al mostrarnos una falsa relación entre Ms. y Mrs. Kennedy y entre la Reina y un Primer Ministro.

 

Otros capítulos brillan por su belleza narrativa. Un ejemplo de ello es “Paterfamilias”. En otra muestra de su falta de poder, esta vez en su rol de esposa, se ve obligada a aceptar que su esposo conduzca a su hijo por el camino que él recorrió para, según su mentalidad, convertirse en hombre y dejar de ser el mimado hijo de la reina. Aquí se ve la torpeza de un padre que piensa en su hijo como una fotocopia de sí mismo y cree que porque a él estar en un colegio de machitos cabríos le cambió la vida, lo mismo sucederá con su hijo, el príncipe Carlos, futuro esposo de la persona que, posiblemente, se convirtió en la mayor celebridad de su tiempo por encarnar en vida a la Cenicienta, y quien, de seguro, será representada en un futuro cercano en la serie como un revitalizante de la misma decadencia monárquica. Una decadencia evidenciada a plenitud en el mismo hecho de que, siendo tan hermético, permitan que la plataforma mainstream más famosa en la actualidad narre su vida, exponga sus pensamientos y sentimientos al público mundial.

Publicado enEdición Nº243
Lunes, 19 Febrero 2018 05:29

La política del espectáculo

La política del espectáculo

La utilización de nuevas tecnologías digitales en la vida cotidiana ha trastocado los escenarios de la comunicación política. Algunos autores van más lejos aún, afirmando que asistimos impávidos a un cambio de régimen mediático caracterizado por la intensificación del politainment (info-entretenimiento) y del simulacro político. La lógica del entretenimiento ha reconvertido el campo político en un espacio escenificado que cuenta con actores, roles, mitos, recursos expresivos, hechos principales y secundarios. En lugar de informar, nos seducen y entretienen.

Este nuevo ethos digital se destaca por el debilitamiento de las líneas que separaban a los productores de los consumidores de información; una frontera difusa entre hechos y opiniones, público y privado, e información y entretenimiento [1]. En el último caso, afecta tanto a la incorporación de la lógica del entretenimiento en las noticias políticas -generando elevadas dosis de espectacularización- como al incremento del contenido político relevante en los espacios de entretenimiento.


La disolución de las fronteras entre información y entretenimiento genera diversos efectos sobre la democracia. Por un lado, impulsa un cambio en la atribución de la relevancia política por parte del público. En el contexto digital se reduce la confianza de los ciudadanos hacia las fuentes tradicionales utilizadas para obtener información política, como los noticiarios, puesto que la mezcla entre información y entretenimiento provoca nuevas formas de consumo de los contenidos políticos. Los ciudadanos otorgan más importancia y credibilidad a los programas de info-sátira, a los espacios de info-entretenimiento político, a los magazines políticos o a los programas de debate político que a los informativos convencionales.


El fin de la separación entre información y entretenimiento está vinculado a la disolución de la línea que divide lo público de lo privado, ya que ambas producen una espectacularización de la política. La revelación de datos relacionados con la vida íntima de los actores políticos en las noticias se ha incrementado a nivel global. Las consecuencias para la democracia de la aparición de la vida privada de los actores políticos en las noticias son diversas. Por un lado, la humanización de los políticos les permite establecer vínculos de proximidad con la ciudadanía que pueden derivar en la creación de lazos afectivos de carácter emocional. La canalización de la atención para dominar la agenda mediática utilizando la intimidad como moneda de cambio, por otro, puede contribuir al deterioro de la democracia [2].


Espectacularización de la Justicia


La cobertura periodística de prensa brasileña durante el caso Lava Jato ha levantado críticas de investigadores especializados en ética periodística por prácticas como alimentar rumores sin la debida verificación, promover filtraciones selectivas y “condenar” a los acusados antes incluso de la sentencia judicial. La preeminencia del poder Judicial como actor político tuvo un antecedente previo en el caso Mensalão (Mesada) de 2005. La espectacularización de la Justicia asignó roles que se repetirían: la figura del juez ‘salvador de la patria’, Joaquim Barbosa, y su repetición como farsa en Sergio Moro, juez de primera instancia, que más de una vez optó por condenar sin pruebas [3]. En Ecuador, la acusación y posterior encarcelación del vicepresidente Jorge Glas seguiría el mismo camino.


En Argentina, muchos jueces dictan la prisión preventiva como vía para castigar y, de paso, extorsionar a los acusados aunque finalmente sean liberados ante la falta de pruebas o al probar su inocencia. El juez Claudio Bonadío pidió la prisión preventiva y desafuero de la expresidenta argentina y senadora electa Cristina Fernández, con una acusación débil: “traición a la Patria” por el supuesto encubrimiento de ciudadanos iraníes acusados por el atentado ocurrido en la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994 – causa que ya fue desestimada dos veces-. Paradójicamente el propio juez que ha procesado a CFK, Claudio Bonadío, fue apartado de la causa AMIA por colaborar con el encubrimiento a los responsables del atentado a la mutual, lo que no es replicado en los medios. Esto ocurrió precisamente días después de su jura como senadora.


Juez y acusado no son adversarios en una investigación. Si un juez asume un papel a priori condenatorio, sin embargo, reproducir la lógica confrontacional es más útil al rating mediático. Estos desvíos éticos han creado las antinomias Cristina Fernández de Kirchner-Bonadío o Lula-Moro.


Difuminando los límites entre lo público y lo privado


En Bolivia, el referendo por la reelección de 2016 estuvo signado por la presunta paternidad de Evo Morales. Una mujer, ex pareja del presidente boliviano, hizo aparecer en cámara un presunto hijo de ambos al tiempo que alegó recibir favores del poder. Posteriormente se descubrió que ni el hijo ni la corrupción existieron, cuando el No ya había obtenido la victoria.


En el caso de Paraguay, los hijos no reconocidos de Fernando Lugo ayudaron a deslegitimar su imagen. El espectáculo de los hijos del expresidente y obispo paraguayo concluirían en el golpe desde el poder Legislativo. Federico Franco, quien era el vicepresidente de Lugo, fue el que asumió ilegalmente la presidencia de la República tras el golpe parlamentario. De este modo accedió como primer mandatario su vicepresidente, reinaugurando un estilo de Gobierno que sería profundizado por el actual presidente, Horacio Cartes.


El ascenso: de la fama a la política


La espectacularización de la política, se asocia y refuerza junto a otros fenómenos como la campaña permanente y la simplificación de la democracia: la sustitución del contenido por la forma, el desplazamiento de lo real a lo simbólico y el pasaje de lo racional a lo puramente emocional. Es por ello que triunfan personajes como Trump (quien había protagonizado un reality show y era considerado un candidato con declaraciones polémicas). En el mismo sentido, el actual presidente guatemalteco, Jimmy Morales, llegó a la política luego de una trayectoria como actor, escritor, productor y director, resultando electo en la segunda vuelta electoral del 2015. Así en la actualidad se evidencia la estrechez de los lazos entre el entretenimiento y la política.


Consideraciones finales


El hecho que los medios de comunicación se hayan convertido en una de las principales fuentes de información de la política provoca que el conocimiento político -y, por lo tanto, la participación democrática de los ciudadanos- dependa en gran medida de los contenidos mediáticos, en los que información y entretenimiento se han convertido en ambas caras de Jano. Si los rasgos de la información sobre política disponible cambian, también lo hace el conocimiento político adquirido por los ciudadanos. En este sentido, la espectacularización implica la apuesta por nuevas narrativas y estéticas basadas en el protagonismo de las emociones o el predominio del conflicto y los escándalos.


Los defensores del info-entretenimiento sostienen que, en tiempos de crisis y apatía política, la espectacularización es la única vía para acercar el mensaje a quienes consumen cultura popular y no se interesan por la política. Por otro lado, las voces críticas hablan de una degradación de la información política y de una erosión de la salud democrática. La frivolización y simplificación de las cuestiones complejas que atañen a la política impide que los ciudadanos puedan configurar opiniones fundamentadas y parciales, y toman sus decisiones políticas guiados por pulsiones emocionales orquestadas en complicidad entre el campo político y el mediático. Lo cierto es que la banalización de la ideología en la forma de culebrones televisivos y una sociedad cada vez más interpelada en su individualidad desde redes sociales suponen nuevos desafíos a la democracia.


[1] Delli Carpini, M. X. y Williams, B. A. (2011). After broadcasting news. Nueva York: Cambridge.
[2] https://telos.fundaciontelefonica.com/url-direct/pdf-generator?tipoContenido=articuloTelos&idContenido=2014111317500001&idioma=es
[3] http://www.rebelion.org/noticia.php?id=229649


Por Bárbara Ester, @barbaraestereo, investigadora CELAG.

 

Publicado enCultura
Domingo, 18 Febrero 2018 08:45

Rebelión contra las redes sociales

Rebelión contra las redes sociales

Manipuladoras de la atención. Vehículo de noticias basura. Oligopolios sin control. Las redes sociales han tenido en 2017 su ‘annus horribilis’. ¿Qué hacemos con ellas?



Sean Parker siempre fue un tipo polémico. No en vano fue el creador de Napster, la plataforma de descargas que segó los tobillos de la industria discográfica en los años noventa. Cuando el pasado 8 de noviembre tomó la palabra en un acto de la firma Axios en Filadelfia para decir que se arrepentía de haber impulsado Facebook, echó un tronco más al fuego que viene quemando las redes sociales en 2017, su particular annus horribilis. Al fin y al cabo, él fue en 2004 el primer presidente de la plataforma que comanda Mark Zuckerberg. Explicó que para conseguir que la gente permaneciera mucho tiempo en la red, había que generar descargas de dopamina, pequeños instantes de felicidad; y que éstas vendrían de la mano de los me gusta de los amigos. “Eso explota una vulnerabilidad de la psicología humana”, afirmó. “Los inventores de esto, tanto yo, como Mark [Zuckerberg], como Kevin Systrom [Instagram] y toda esa gente, lo sabíamos. A pesar de ello, lo hicimos”.

 

Parker se declaró ese día objetor de las redes sociales. Culminó su intervención con una frase inquietante: “Solo Dios sabe lo que se está haciendo con el cerebro de los niños”.

 

Hubo un tiempo en el que al que renegaba de estas plataformas se le tachaba por defecto de resistente al cambio, de viejuno. Ese tiempo pasó. Una auténtica tormenta se está desatando en torno al papel que desempeñan las redes sociales en nuestra sociedad. Y son grandes popes de Silicon Valley los que han empezado a alzar la voz. Se acusa a Facebook y Twitter de haberse convertido en espacios que crispan el debate y lo contaminan con información falsa. Circula ya la idea de que hay que deshabituarse en el uso de unas plataformas diseñadas para que pasemos el máximo tiempo posible en ellas, que crean adicción; las redes (combinadas con el móvil) como invento contaminante, adictivo, el nuevo tabaco. Un problema de salud pública. Un problema de salud democrática.

 

El grupo de arrepentidos de las redes se ha ido nutriendo en los últimos meses. El pasado 12 de diciembre, un exvicepresidente de Facebook, Chamath Palihapitiya, aseguraba que las redes están “desgarrando” el tejido social. “Los ciclos de retroalimentación a corto plazo impulsados por la dopamina que hemos creado están destruyendo el funcionamiento de la sociedad”, declaró en un foro de la Escuela de Negocios Stanford. El 23 de enero, Tim Cook, consejero delegado de la todopoderosa Apple, afirmaba que no quería que su sobrino de 12 años tuviera acceso a las redes sociales. El 7 de febrero, el actor Jim Carrey vendía sus acciones de la plataforma y animaba a boicotear Facebook por su pasividad ante la interferencia rusa en las elecciones.

 

La percepción que tenemos de las redes ha mutado. Nacieron como un instrumento para conectar con amigos y compartir ideas. Paliaban el supuesto aislamiento que generaba Internet. Se convirtieron en una fuerza democratizadora al calor de la primavera árabe. Parecían una herramienta perfecta para el cambio social, empoderaban al ciudadano. “Daban voz a los que no tenían voz”, recalca en conversación telefónica desde Reino Unido Emily Taylor, ejecutiva del Oxford Information Labs que lleva 15 años trabajando en asuntos de gobernanza en la Red. “En tan solo siete años, todo ha cambiado. Preocupan esas campañas políticas de anuncios dirigidas a alterar los procesos electorales”.

 

El paso por las urnas del Brexit y la elección de Donald Trump son dos de los fenómenos que empujaron a todo el mundo a hacerse preguntas: ¿cómo nadie lo vio llegar?. La respuesta, en parte, se buscó y se encontró en las redes.

 

Facebook fue citada en octubre por el Comité de Justicia del Congreso norteamericano para explicar su papel en la interferencia rusa en las elecciones en EE UU en 2016. Admitió que 126 millones de personas habían podido acceder a contenidos generados por unos supuestos agentes rusos (la Internet Research Agency), que también colgaron cerca de un millar de vídeos en YouTube y 131.000 mensajes en Twitter. Entre todas esas noticias basura se deslizaban historias delirantes como la de que Hillary Clinton había vendido armas al ISIS.

 

CRISPACIÓN

 

Un estudio de Pew Research publicado en octubre de 2016 señala que el 49% de los usuarios norteamericanos consideran que las conversaciones políticas en las redes sociales son más furiosas que en la vida real. Contribuyen a la crispación.

 

“En Twitter”, dice la investigadora Mari Luz Congosto, “el tono es muy áspero en los últimos dos años. Se ha incrementado el tono agrio, antes era más jocoso. Los mensajes se han vuelto más duros”.

 

Desde las redes se arguye que eso es algo imputable a los humanos, no al vehículo que las transmite.

 

Y desde Twitter recuerdan que las redes están sujetas a la ley y la legislación europea y que, por ejemplo, una evaluación independiente de la Comisión Europea apunta que, de media, las compañías tecnológicas han retirado el 70% de los discursos de odio ilegales que les fueron notificados.

 

Pero esta no ha sido la única polémica. Las redes han estado en el foco por la compra de seguidores ficticios por parte de influencers; por los linchamientos públicos de personas que son denunciadas en las redes y quedan condenadas al ostracismo sin juicio mediante; por siniestros episodios como crímenes emitidos en directo. Y en Myanmar, Facebook ha vivido uno de sus peores episodios: el año pasado fue acusada de convertirse en el vector fundamental de la propaganda contra la minoría rohingya, víctima de un genocidio. Annus horribilis.

 

Un reportaje de investigación publicado la semana pasada por la revista Wired pone de manifiesto el infierno interno que la organización ha vivido en los últimos dos años. La tensión sobre qué hacer una vez embarcados en lo que era una realidad — su condición de vehículo informativo global—, las dispu­tas sobre las dispu­tas sobre cómo enfrentar la avalancha de noticias falsas y la crispación que inundaba sus páginas ha segado el optimismo reinante, incluido el del propio Zuckerberg.

 

Es un hecho. Facebook es la plataforma líder en redirigir a los lectores hacia contenidos informativos desde mediados de 2015, cuando superó en esto a Google. Más de 2.130 millones de personas forman parte de su comunidad. Hay 332 millones en Twitter. Dos tercios de los adultos norteamericanos (el 67%) declaran que se informan vía redes sociales, según un estudio de agosto de 2017 realizado por el Pew Research Centre.

 

Facebook no crea contenidos, pero sí los ordena. Primero decidió llevar a cabo una labor editorial con un equipo de periodistas que elegían las noticias más populares. Después, tras varios escándalos durante la campaña, apostaron por los algoritmos, delegaron en la máquina. El tiro les ha salido por la culata.

 

El problema es el modelo de negocio. Así lo señala Emily Taylor. El usuario acepta ceder datos a cambio de un servicio gratuito. Los algoritmos usan esa información para determinar los intereses del usuario. Las firmas publicitarias pagan por ello. “No solo se extraen datos de lo que se cuelga públicamente”, precisa Taylor, “sino también de la localización, de los mensajes privados”. Cuanto más tiempo pasamos en la plataforma, más datos se pueden extraer. Una noticia chocante, sensacionalista, incluso inverosímil, llama más a la lectura que un sosegado y equilibrado análisis. Una deriva que afecta tanto a las redes como a los medios de comunicación tradicionales.

Luego está la cuestión del algoritmo. El usuario de una plataforma como Facebook no ve todo lo que publican sus amigos. Ve lo que la máquina elige conforme a una fórmula que Facebook no revela. “Te muestra lo que quiere el algoritmo, no sabemos con qué objetivo, si perverso o no”, dice Mari Luz Congosto, experta en redes e investigadora del grupo de telemática de la Universidad Carlos III. “Pierdes una parte de tu libertad y la plataforma hace negocio con eso. Manipula lo que la gente lee, marca el camino”.

 

Y el problema es que el algoritmo manda cada vez más. Hemos pasado de un Internet al que se accedía mediante ordenadores, en los que uno buscaba, exploraba, a uno al que se llega mediante aplicaciones instaladas en el móvil. Algo que sucede, sobre todo, con toda una generación de jóvenes que viven dentro de su teléfono. Y que ocurre en países pobres con mucho teléfono y poco ordenador. “Internet llega a ti mediante un algoritmo, no eres tú el que vas a buscar algo a Internet”, asegura en conversación telefónica desde Bogotá la abogada y activista digital guatemalteca Renata Ávila, asesora legal de derechos digitales de la World Wide Web Foundation, organización presidido por Tim Berners-Lee, el inventor de la world wide web. Y recurre a una metáfora: “Antes operábamos en la calle, el mundo era nuestro, entrabamos y salíamos de los edificios. Ahora estamos encerrados en un centro comercial con reglas estrictas que solo buscan maximizar el modelo de negocio”.

Para Ávila, el problema no es exclusivo de Facebook, ni mucho menos. Todas las plataformas funcionan igual: “El problema es la arquitectura del móvil, de las apps. El modelo de negocio”.

 

A todo ello hay que añadir el efecto burbuja. El usuario lee lo que le mandan sus amigos y la gente que le es afín ideológicamente: un estudio publicado en la revista científica norteamericana PNAS y que analizó 376 millones de interacciones entre usuarios de Facebook concluyó que la gente tiende a buscar información alineada con sus ideas políticas. “Si Facebook te filtra la información”, opina la investigadora de redes Mari Luz Congosto, “al final solo te muestra una visión de los hechos, te la refuerza y, por tanto, te radicalizas”.

 

El modelo de negocio también está detrás del problema de la adicción a las redes, diseñadas para enganchar al usuario. Algún día puede que tengan que responder por ello, como lo tuvo que hacer la industria del tabaco.

 

Personas esclavizadas por su perfil, por la imagen que deben dar a sus seguidores; chicas que con el paso del tiempo se fotografían cada vez con menos ropa en Instagram para conseguir más likes; adolescentes que no se despegan del teléfono por la cantidad de mensajes a los que se ven obligados a contestar y cuya amistad parece evaluarse en términos de rayitas que marcan sus interacciones en Snapchat. La lista de críticas al impacto social de estas plataformas es variada.

 

En la última edición del Foro de Davos, el multimillonario George Soros resumió en una intervención los problemas que, estima, plantean las redes. Dijo que mientras las compañías petrolíferas y de minería explotan el medio ambiente, las redes sociales explotan el ambiente. Que, al influir en el modo en que la gente piensa y se comporta, implican un riesgo para la democracia.

 

Ahora les llueven las críticas, pero tienen muchas líneas de defensa. Cuando el pasado 10 de enero el escritor Lorenzo Silva anunciaba que, harto de ruido, tiempo perdido e insultos, dejaba Twitter, la periodista y prolífica tuitera Carmela Ríos publicó un decálogo de las razones que le llevan a mantenerse en esta red social. Escribió: “Estoy en Twitter porque es una herramienta de comunicación política del siglo XXI”. Y a partir de ahí desgranó sus motivos en 10 tuits: “Porque las redes son necesarias en la era de la desinformación, no es posible detectar o combatir noticias falsas sin conocer su ecosistema natural”; “porque he aprendido con los años a racionar su uso”; “porque es una maravillosa fuente de conocimiento”; “porque he aprendido a discriminar entre sus mejores usos (el menos interesante, sin duda, la tertulia o el debate político)”; y porque permite “conocer a personas cuyas ideas, conocimientos, proyectos o sentimientos merecen la pena”.

 

Este periódico solicitó hablar con algún portavoz de Facebook y de Twitter para que pudieran responder a algunas preguntas. Ambas ofrecieron, en cambio, enviar información por correo electrónico.

 

La cuestión es qué hacer. Porque aunque Zuckerberg ha anunciado que está dispuesto a poner coto a noticias, marcas y memes, aunque vaya a retocar el algoritmo para que haya menos información y más relación entre usuarios, no querrá perder los ingresos en publicidad que entran en función del tiempo que se emplea en su red.

 

Jonathan Taplin, emprendedor que publicó el año pasado el libro Move Fast And Break Things: How Facebook, Google And Amazon Cornered Culture And Undermined Democracy (Muévete rápido y rompe: cómo Facebook, Google y Amazon arrinconaron la cultura y socavaron la democracia), tiene todas sus esperanzas puestas en la UE. “Europa está liderando al mundo en esto”, declara en conversación telefónica desde California este director emérito del Laboratorio de Innovación Annenberg de la Universidad de Carolina del Sur y exproductor cinematográfico. “Debemos agradecer, por ejemplo, que se multara a Google [2.420 millones de euros por abuso de posición dominante]".

El nuevo Reglamento General de Protección de Datos de la UE, que se espera para mayo, es visto por múltiples expertos como un catalizador para fortalecer la protección de datos de los ciudadanos. “Hay que regular”, sostiene Taplin, “necesitamos leyes; no es el mercado el que va a solucionar el problema”. Taplin aboga por reducir por ley el tamaño de estos imperios: obligar a Google a que venda YouTube; a Facebook, a desprenderse de Instagram y WhatsApp; aplicar leyes de la competencia, redimensionar.

 

The Economist proponía en noviembre en un artículo que las redes deberían dejar más claro si un post viene de un amigo o de una fuente fiable, mantener a raya a los bots que amplifican los mensajes y adaptar sus algoritmos para poner las noticias pincha-pincha [las que provocan muchos clics] al final del muro para evitar así que los reguladores acaben imponiendo cambios en un modelo de negocio basado en monopolizar la atención.

 

Los grandes de Silicon Valley, mientras, han enviado a un ejército de lobistas a Washington. Temen que les ocurra como a Microsoft, condenada por prácticas abusivas de monopolio.

 

Hay voces que reclaman que las plataformas tengan que responder por lo que se publica en ellas. Algo a lo que las redes responden que se niegan a convertirse en árbitros de la verdad. Hay otras que reclaman que los programas educativos incluyan elementos prácticos que permitan a los más jóvenes aprender a manejar el componente adictivo de las redes.

 

Hay quien dice, en fin, en un claro alarde de optimismo antropológico, que la gente progresivamente pasará de ellas como de la comida basura, optará por dedicar su tiempo de lectura a bocados más selectos.

Publicado enSociedad
“El objetivo era conquistar, mediante la mentira y la manipulación, las mentes del mundo”

 

Hannah Arendt (1906-1975), una de las pensadoras más importantes del siglo XX, tuvo la ocasión de analizar los Papeles del Pentágono (que tratan de las mentiras que se contaron para justificar la intervención de EEUU en la Guerra de Vietnam). Dichos Documentos (1), como los llama ella, fueron publicados por el diario The New York Times, en junio de 1971.
Un total de 36 personas “inteligentísimas”, a las que Hannah Arendt califica de “profesionales de la resolución de problemas”, emplearon todas sus energías en “demostrar científicamente” que era perentorio intervenir en la Guerra de Vietnam, ya que era vital “acabar con la conspiración comunista” tramada por la URSS y China (países por aquel entonces enfrentados) y con “la altísima posibilidad” de que “esa ideología maligna se expandiera por efecto dominó a escala mundial”.

Arendt subraya que “eso no era más que una excusa basada en un montón de mentiras. Lo que realmente se proponía Estados Unidos era conquistar las mentes del mundo” (...) Se decidió machacar a un país débil y sin ningún valor estratégico para presentar a los EEUU como ‘el gran médico’ y ‘salvador del mundo’ (...) Como el aniquilador del ‘diablo rojo’. Se trataba de conseguir la veneración y el liderazgo mundial ‘in perpetuum’.

El equipo que elaboró Los Papeles del Pentágono (historiadores, oficiales del Ejército, politólogos, etc.) puso todo su empeño en manipular la verdad, con una frialdad sobrecogedora, “con tal de conseguir sus objetivos”, afirma Arendt, autora, entre otras muchas obras, de “Los orígenes del totalitarismo” y “La condición humana”.

El mismo Secretario de Defensa Robert S. MacNamara, quien ordenó ese trabajo en 1967, dijo:

No resulta agradable ver cómo la mayor superpotencia del mundo asesina o hiere gravemente a miles de civiles cada semana, mientras intenta someter a una pequeña nación atrasada por motivos que generan una gran controversia. (2)

“Los profesionales de la resolución de problemas”, que hicieron un ciclópeo trabajo condensado en 47 volúmenes (7.000 páginas) sólo consideraron “un límite” -enfatiza Arendt-: “cómo soportaría la opinión pública estadounidense la pérdida de vidas norteamericanas”.

Una vez publicados los Papeles del Pentágono por The New York Times y The Washington Post (entre otros grandes periódicos, en 1971), la Administración de Nixon-Agnew organizó una campaña, dirigida por Herb Klein, jefe de comunicaciones de la Casa Blanca, “para destruir la credibilidad de la prensa en las elecciones de 1972”, explica Arendt.

El Gobierno de Richard Nixon tomó conciencia de que era prioritario “la creación de imágenes como política global, como conquista de la mente de las personas, en lugar de la conquista del mundo”. Evidentemente eso es – subraya Arendt- (alumna de Martin Heidegger) “algo nuevo en el arsenal de las estupideces humanas registradas por la historia”.

En 8 de junio de 1972 se publica la foto de la niña del Napalm y la incursión de los EEUU en Vietnam se desmorona como un castillo de naipes con todas sus mentiras. La determinación del guerrillero venció a un gigante que, al no estar convencido de nada, ni motivado, se movía con pies de barro. La autora, una de las figuras más relevantes de la teoría política del pasado siglo, señala:

Al final, cuando todas las señales anunciaban la derrota, el objetivo no fue ya evitar una derrota humillante, sino hallar la forma de evitar admitirla y “salvar la cara”.

Con la imagen de Kim Phuc, grabada a sangre y fuego en la mente y memoria histórica de la humanidad, se acelera el fin de la ominosa intervención estadounidense en Vietnam (1964-1975), guerra iniciada con “mentiras flagrantes y la gélida manipulación de la opinión pública” que concluyó con 58.000 bajas norteamericanas y, entre tres y seis millones de muertos (gran parte de ellos civiles) por el lado vietnamita.

 

Notas

(1) Su ensayo “Reflexiones sobre los Documentos del Pentágono” (págs. 81-142) está incluido en la obra “Verdad y mentira en política” (Ed. Página indómita, enero 2017).

(2) Ibíd. P. 83.

 

Blog del autor:http://www.nilo-homerico.es/

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 

 

Publicado enSociedad
Jueves, 04 Enero 2018 08:39

30 años no son nada

Portada del libro electrónico De los medios a las mediaciones de Jesús Martín Barbero, 30 años después

 

De los medios a las mediaciones de Jesús Martín Barbero, 30 años después es un libro electrónico que tiene, al menos, dos objetivos: homenajear a su autor en el año en que ha cumplido ochenta años de vida y celebrar y revisitar uno de los grandes textos de la comunicación.

Editado por Miquel de Moragas, José Luis Terrón y Omar Rincón y publicado por el Institut de la Comunicació de la Universitat Autònoma de Barcelona, el libro digital (disponible en este enlace) se compone de cuatro partes y un anexo. La primera es una introducción de De Moragas y Terrón sobre el libro y su autor; la segunda nos presenta los orígenes e influencias del libro desde su primera edición en 1987; en la tercera se recogen tres entrevistas realizadas al maestro Martín Barbero, una en 1997 por Laverde y Aranguren, otra en 2010 por Tufte y la más reciente en 2017 por Rincón, y la cuarta y última contiene los comentarios de veintitrés personas, por orden alfabético de Enrique Bustamante a Rosalía Winocur, de diez países (Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Dinamarca, España, México, Perú, Reino Unido y Uruguay) sobre la obra martinbarberiana. En el anexo se recogen imágenes de las portadas del libro en sus diferentes ediciones.

La primera edición del libro vio la luz en Barcelona, en 1987, de la mano de la editorial Gustavo Gili. De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura y hegemonía, es de los libros sobre comunicación más citados en la historia. En el prólogo, García Canclini pensaba que, si “los libros más necesarios son los no complacientes”, De los medios a las mediaciones era uno de esos libros indispensables en los noventa. Me permito añadir que hoy, treinta años después, sigue siéndolo.

Tal vez sea una buena oportunidad para que desde la academia miremos de nuevo a América Latina, ya que fue en estas latitudes donde se inició el camino para cuestionar la comunicación vertical y dirigida que empezó con el discurso de 1945 de Truman, presidente de los EE.UU., en el que dividió el mundo entre desarrollados, ellos y unos pocos más, todos del ámbito anglosajón, y subdesarrollados, donde estaban todos aquellos que no se modernizaban ni contaban con opciones de hacerlo en la línea que aquellos proponían. Gran parte de la mayoría de las propuestas críticas comunicativas de las últimas cinco décadas tienen su origen en esta parte del planeta.

Para quien ya estuviera entonces en el ámbito de la comunicación, le parecerán un suspiro estas tres décadas, que no son nada pero son mucho. El camino recorrido ha sido toda una ruta por un desierto que se ha ido llenando de oasis para abrevar. El libro de Jesús Martín Barbero (JMB) es uno de esos lugares para recuperar el aliento y plantear otra mirada a la comunicación, dejar a un lado los medios, sin olvidar su relevancia, y poner el acento en las mediaciones. Nuevos territorios para comprender las prácticas y los procesos que nos relacionan como seres humanos.

¿Qué son las mediaciones? Aunque creo que Martín Barbero nunca las ha definido explícitamente, en su texto se refiere “a los sujetos sociales e identidades culturales nuevas” para trasladar el debate “a las articulaciones entre prácticas de comunicación y movimientos sociales, a las diferentes temporalidades y la pluralidad de matices culturales”.

Decir De los medios a las mediaciones es nombrar una de las obras cumbres y clásicas del campo de la comunicación. Ese que se sigue construyendo y debatiendo y que exige mantener un continuo diálogo para determinar el lugar desde el que nos hacemos las preguntas y seguir debatiendo, para repensar-NOS y para repensar el mundo. Para recomunicar.

JMB entró al campo de la comunicación casi por casualidad, y eso es una suerte que todavía no sé si hemos valorado lo suficiente. Cuando en Bogotá empezó a dar clases en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, sus propuestas ya daban cuenta de lo que serían sus investigaciones en comunicación. Explorar los territorios comunes pero ignorados de la vida cotidiana, como las plazas de mercado o los cementerios, fue una manera de hacer que sus estudiantes miraran, escucharan y oliera su propia identidad.

Para el boliviano Erick Torrico, el texto de JMB es “la obra cumbre de la comunicología latinoamericana”. Según Maritza López de la Roche, “permitió ver la complejidad de las relaciones entre los emisores y los destinatarios de carne y hueso de los textos de la comunicación masiva. Y en una aparente paradoja, también posibilitó volver a poner el foco en los seres humanos detrás de los dispositivos mediáticos”. En palabras de Claudio Avendaño, abrió “una carretera panamericana para la comunicación (...) para comprender, denunciar, investigar, luchar, emocionar, descubrir, construir, disfrutar y, sobre todo, poner en común”. Para mí, y así lo escribí cuando Omar Rincón nos pidió una frase acerca del libro para rendir un homenaje a Martín Barbero con motivo de la celebración del congreso anual de IAMCR que en 2017 tuvo lugar en Cartagena de Indias (Colombia), el libro supuso “un salto a un vacío que estaba lleno de sentidos, de vidas mestizas resistentes que luchaban por su reconocimiento”.

En la introducción, JMB ya nos avisaba de su hoja de ruta “Lo que aquí llega trae las huellas de un largo recorrido. Venía yo de la filosofía y, por los caminos del lenguaje, me topé con la aventura de la comunicación. Y de la heideggeriana morada del ser di así con mis huesos en la choza-favela de los hombres, construida en barro y cañas pero con radiotransistores y antenas de televisión. Desde entonces trabajo aquí, en el campo de la massmediación, de sus dispositivos de producción y sus rituales de consumo, sus aparatajes tecnológicos y sus puestas en espectáculo, sus códigos de montaje y reconocimiento”.

La necesaria transdisciplinariedad de las ciencias sociales estaba ya hace treinta años en la obra del maestro Martín Barbero. Que su recorrido siga alargándose y que tanto él como sus producciones nos acompañen muchos años en este camino por los campos de la comunicación.

Una reseña del libro será publicada en la revista Latina de Comunicación Social.

 

Publicado enCultura