El primer sismómetro en Marte, listo para detectar 'martemotos'

La instalación robótica de los dos instrumentos de la sonda Insight permitirá descubrir el interior del planeta rojo.

La exploración robótica de Marte sigue adelante, a medida que nuevas naves, de un nivel tecnológico creciente, sustituyen a las muy exitosas anteriores. La última en llegar a la superficie es Insight, de la NASA, que acaba de terminar la instalación en suelo marciano del primer sismómetro que funcionará allí y dará pistas sobre el desconocido interior del planeta rojo. Primero, el brazo robótico de Insight sacó el sismómetro del interior del módulo de aterrizaje y lo situó en el lugar elegido. Ahora, ha conseguido cubrirlo con la cúpula protectora sin la cual no puede funcionar bien. Es la primera vez que una sonda despliega instrumentos a su alrededor.

Mientras tanto, a unos 600 kilómetros de distancia, el todoterreno Curiosity, que lleva en Marte desde 2012, sigue explorando lenta y minuciosamente algunas zonas. Todavía más tiempo lleva en la superficie marciana el célebre vehículo Opportunity, que el año pasado dejó de funcionar debido a una intensa tormenta de arena y que los técnicos siguen intentando despertar desde la Tierra. Su gemelo para la investigación geológica, el Spirit, dejó de funcionar en 2011, pero en ambos casos su misión puede considerase un éxito total, dado que llegaron en 2004 para una misión de solo tres meses.


Insight, por su parte, llegó a finales del año pasado y es un módulo de aterrizaje mandado para estudiar el desconocido interior del planeta mediante dos instrumentos principales, un sismómetro y un complejo termómetro. Debido a la estabilidad que necesita para captar lo que se puede llamar, por analogía, las constantes vitales del planeta (su pulso y su temperatura), se le hizo aterrizar en la llanura Elysium Planitia.


De hecho, el sismómetro de Insight, llamado SEIS, no es el primero que llega a Marte. Tanto la Viking 1 como la Viking 2, lanzadas en 1975, llevaron allí sismómetros de aquella época. Uno no funcionó y el otro no dio datos útiles por el ruido del viento. Por eso precisamente es tan importante que se haya podido instalar sin problemas la cúpula protectora sobre SEIS, un instrumento con el que Francia contribuye a la misión, en la que también participa el español Centro de Astrobiología (CAB) con los sensores de viento.

La cúpula ahora instalada es un escudo térmico y contra el viento para un instrumento muy sensible que está expuesto a las condiciones meteorológicas. En la Tierra, los sismómetros suelen estar enterrados a un metro de profundidad por lo menos. La diferencia de temperaturas en la zona de Marte donde se posó Insight abarca en un solo día marciano 94 grados centígrados, informa el Jet Propulsion Laboratory (JPL), que gestiona la misión para la NASA. El instrumento tiene además un complejo diseño para aislarlo lo más posible. Por otra parte, la forma aerodinámica de la cúpula y la falda de que dispone impiden que los vientos puedan darle la vuelta o moverlo. La estación meteorológica del Insight permite conocer los datos en cada momento y corregir así los que proporcione el sismómetro.


Todo esto es para conocer mejor la estructura interior y la composición de Marte, sobre los que se sabe todavía muy poco. SEIS detectará martemotos y el impacto de meteoritos y sus datos darán información básica para saber la fuente de las ondas sísmicas y comprender cómo Marte y otros planetas rocosos se formaron y evolucionaron, informa el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia (CNES).


Lo siguiente es instalar el otro instrumento de Insight, la sonda térmica HP3, que se introducirá mediante una taladradora hasta 5 metros de profundidad, un récord en suelo marciano. Medirá el calor que procede todavía del interior de Marte para intentar saber de dónde procede, si Marte se formó del mismo material que la Tierra y la Luna y cómo evolucionó. La sonda tardará unas seis semanas en llegar a la profundidad prevista, con pausas previstas para tomar medidas de conductividad térmica.


En la actualidad Marte tiene una atmósfera muy ligera compuesta principalmente de dióxido de carbono. Los ya largos años de exploración del planeta rojo, en su superficie y con sondas en órbita, han mostrado que en la antigüedad era húmedoy siempre queda la esperanza de que albergara vida. Maven, una de las sondas que orbitan Marte actualmente, ha confirmado que la atmósfera marciana perdió continuamente gases como el oxígeno y el hidrógeno (el aire y el agua) a lo largo de miles de millones de años debido al viento solar, que, mediante diferentes procesos, ha transformado el planeta más caliente y húmedo de la antigüedad en el frío desierto actual.


Por su parte, la Agencia Espacial Europea (ESA), ha resumido 15 años de exploración de Marte con la sonda Mars Express en un vídeo que recoge las espectaculares imágenes que muestran la historia geológica y la evolución de un planeta que fascina.

 

Lunes, 04 Febrero 2019 06:29

Estalla la Guerra Fría tecnológica

Estalla la Guerra Fría tecnológica

EE UU y China libran una batalla que condicionará la evolución de la economía mundial


A principios de semana, el departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos penales contra el gigante tecnológico Huawei por robo de secretos comerciales, obstrucción a la justicia, fraude bancario y por saltarse las sanciones estadounidenses contra Irán. Acusaciones que pueden dar paso a la extradición a EE UU de la vicepresidenta de Huawei, Meng Wangzhou, retenida en Canadá desde el pasado 1 de diciembre.


Es el último capítulo de un enfrentamiento cada vez más abierto entre EE UU y China a cuenta del desarrollo tecnológico y que ha ido ganando intensidad conforme van pasando los meses. Lo que empezó como los primeros pasos de una guerra comercial entre Estados Unidos y China en 2018, con la imposición de aranceles sobre un número creciente de productos, ha ido evolucionando hasta dejar ver la complejidad de la confrontación entre las dos potencias, donde EE UU ha puesto a las grandes compañías chinas del sector como ZTE, Tencent o Huawei, en el punto de mira de sus acciones. La nueva Guerra Fría es tecnológica.


“La gran diferencia es que 2019 es el año en que todo eso pasa ante el ojo público”, explica Zvika Krieger, director del centro del Foro Económico Mundial (WEF, en sus siglas en inglés) en San Francisco y experto en tecnología. “Hasta ahora, solo los conocedores del sector o las autoridades implicadas en estas cuestiones estaban al tanto de esa guerra tecnológica pero ahora el enfrentamiento es abierto”, reflexiona en una pausa entre reunión y reunión en el Foro de Davos. Tanto que la guerra tecnológica se convirtió en el elefante en la habitación de la cumbre de Davos, el tema no incluido en el programa oficial del que todo el mundo hablaba. “El enfrentamiento entre EE UU y China ha surgido en el 90% de las reuniones a las que yo he asistido”, confesaba en la estación suiza Carlos Pascual, antiguo embajador estadounidense y vicepresidente de la consultora de riesgos IHS Markit, que advertía de que algo ha cambiado para siempre en la relación entre las dos potencias. “Incluso si la guerra comercial se resuelve a lo largo de este mes –el ultimátum vence el 1 de marzo—y China promete comprar muchos más productos estadounidenses y abrir el acceso a su economía a la inversión extranjera, la guerra tecnológica no va a desaparecer”, sentenciaba.


Huawei, inmersa en una campaña global de relaciones públicas inédita en sus algo más de 30 años de historia, defiende su independencia de las autoridades de Pekín. “Somos una empresa que es 100% propiedad de sus empleados y cada año nos sometemos a una auditoría de la mano de KPMG”, clamaba su actual presidente, Liang Hua, en un encuentro poco habitual con los medios de comunicación en Davos. Pero resulta difícil imaginar que Huawei o cualquier otra compañía china puedan resistir las presiones de un régimen como el de Pekín, especialmente en aras de la seguridad nacional.


La emergencia de las empresas tecnológicas chinas en la economía global amenaza el dominio que hasta ahora tenían las empresas estadounidenses del sector. Huawei ya ha superado a Apple como segundo fabricante mundial de smartphones, solo por detrás de la coreana Samsung. Más aún, la compañía de Palo Alto, además, ha tenido que rebajar sus previsiones de ingresos por primera vez desde 2001, en pleno estallido de la burbuja tecnológica, por el impacto que la desaceleración china tiene en sus ventas.


Sistemas antagónicos


Las dimensiones de ese enfrentamiento van más allá de lo puramente sectorial y se adentran de lleno en la geopolítica. El modelo Silicon Valley, el Valle de Santa Clara cercano a San Francisco donde la innovación y el desarrollo tecnológico se han apoyado en una abundante financiación privada capaz de asumir riesgos, puede sucumbir ante el modelo Shenzen, la ciudad china que alberga a algunos de esos gigantes tecnológicos crecidos al amparo de la protección estatal, la transferencia forzosa de tecnología de las multinacionales que quieren hacer negocios en el país y cuantiosa mano de obra barata y formada. Son dos modelos contrapuestos, uno basado en la iniciativa privada y otro impulsado por el sector público, de un régimen autoritario, cabe recordar.


Para dar un impulso definitivo a ese modelo, en 2015 el primer ministro chino Li Keqiang puso en marcha el plan Made in China 2025 para dar un impulso definitivo a la industria del país. Tres años más tarde, el presidente Xi Jinping reformuló el plan para convertir a China en una superpotencia tecnológica —en la industria aeroespacial, la robótica, la biotecnología y la computación— en ese horizonte, con un presupuesto estimado de unos 300.000 millones de dólares (unos 260.000 millones de euros). Un programa que, como reconoce el propio Consejo de Relaciones Internacionales de EE UU en un reciente informe, representa “una amenaza existencial para el liderazgo tecnológico estadounidense”. Y Washington, de la mano de su presidente Donald Trump, ha pasado al ataque. “Los americanos no van a ceder la supremacía tecnológica global sin luchar y el caso Huawei demuestra que esa batalla ya ha comenzado”, aseguraba en una reciente entrevista Michael Pillsbury, director del centro de estudios sobre China del Hudson Institute y asesor de la Administración de Trump. Pillsbury acaba de publicar un libro sobre el tema La maratón de los cien años. La estrategia secreta de China para sustituir a EE UU como superpotencia global.


“A lo largo de 2018 la competición tecnológica se hizo extremadamente política. Este año, los inversores y los mercados van a empezar a pagar el precio de ese cambio”, advertía a principios de enero la consultora de riesgos Eurasia Group que dirige Ian Bremmer. Para Eurasia, de hecho, uno de los diez principales riesgos para este ejercicio es ese invierno en la innovación derivado de las tensiones entre EE UU y China, que van a obligar al resto del mundo a tomar partido por uno de los dos bandos y que van a provocar un freno en las inversiones y el desarrollo tecnológico a nivel global.


En esta ocasión el freno se puede producir en el desarrollo de las redes móviles de 5G, una tecnología que los expertos definen como cuantitativa y cualitativamente diferente a las anteriores generaciones de Internet móvil y que “va a ser radicalmente distinta a nada que le haya precedido, en términos de la innovación que va a propiciar”, explica Paul Triolo, jefe de Geotecnología de Eurasia Group. Si hacemos caso a la teoría que sostiene que cada revolución industrial ha ido precedida y asociada al desarrollo de una tecnología concreta que cambia la sociedad de forma radical, en el caso de la cuarta revolución industrial esa tecnología es el 5G. El desarrollo de coches sin necesidad de conductor o de ciudades inteligentes, por ejemplo, exige una enorme cantidad de datos, con disponibilidad casi inmediata, que solo las redes 5G pueden hacer posible. “La implantación del 5G es la clave para el desarrollo de la economía digital, el Internet de las cosas y determinará la evolución de la industrial. Es una tecnología en una generación”, sostiene Zvika Krieger.


Es ahí donde hay que enmarcar la campaña emprendida a lo largo del año pasado por las autoridades estadounidenses para persuadir a sus socios internacionales de vetar a Huawei del desarrollo de las redes de 5G. Los integrantes de la alianza de los Cinco Ojos [Five Eyes], un acuerdo de inteligencia firmado por EE UU, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, se han comprometido a vetar en sus países al gigante tecnológico chino, líder en el desarrollo de componentes para implantar esas redes, por amenaza a su seguridad nacional. A ese veto evalúan sumarse Alemania, Francia y Noruega por temor a que China pueda llevar a cabo operaciones de espionaje a través de los equipos de Huawei. La británica Vodafone ha anunciado que aplazaría la instalación de nuevo equipamiento de red básica de Huawei en todas sus operaciones europeas, con gran impacto en los países del Este. Previamente, British Telecom había declarado que eliminaría en un plazo de dos años todos los equipos de la empresa china utilizados en la red básica de la operadora móvil. La operadora alemana Deutsche Telekom ha alertado, sin embargo, que esas decisiones pueden provocar una demora en el desarrollo del 5G en Europa, previsto para 2020, de al menos dos años.


“Según ha ido escalando la confrontación comercial y tecnológica entre EE UU y China a lo largo del último año, impulsada por los temores económicos y de seguridad nacional de Estados Unidos y por los ambiciosos objetivos de desarrollo industrial, tecnológico y económico de China, cada decisión asociada con el desarrollo de las redes 5G se ha politizado”, explica Paul Triolo, en su último informe La geopolítica del 5G.


En esas circunstancias cada vez más voces del sector inciden en la necesidad de abordar esta cuestión desde un punto de vista multilateral y supranacional. En el mismo Foro de Davos, la canciller Angela Merkel defendió la necesidad de crear un organismo multilateral, una especie de OTAN tecnológica que aborde tanto las cuestiones de ciberseguridad, como el tratamiento de datos, la ética de la Inteligencia Artificial o la biogenética. “No hay ningún tipo de arquitectura internacional en ese ámbito y no puedo imaginar que cada país vaya en eso por su lado”, aseguró la canciller. “Hemos quedado [Europa] muy a la zaga en el desarrollo de las plataformas tecnológicas pero en cambio la Unión Europea ha sentado las bases para reglamentar el tratamiento de los datos y ese debe ser el rasero europeo para avanzar en la digitalización”, aseguró ante un abarrotado plenario del centro de Congresos.


Merkel se refería a la puesta en marcha del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR, en sus siglas en inglés) que entró en vigor a finales de 2018. Una decisión encaminada a proteger el tratamiento de los datos de los consumidores que fue inicialmente rechazada por los gigantes tecnológicos pero que ahora ven como tabla de salvación para recuperar la confianza de los consumidores. “Personalmente pienso que es un fantástico inicio para empezar a tratar la privacidad como un derecho humano. Espero que en Estados Unidos hagamos algo similar y que el mundo avance hacia unos estándares comunes en este ámbito”, confesaba el primer ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, en uno de los debates celebrados en la ciudad suiza. California ha puesto en marcha su propio GDPR pero no hay ninguna iniciativa a nivel estatal en Estados Unidos para garantizar la privacidad de los usuarios y cada vez más voces admiten que en este ámbito no cabe la autorregulación.


“El mercado no discrimina sobre el uso correcto o erróneo de las tecnologías. Por ejemplo, el uso del reconocimiento facial por parte de la Policía de Nueva Delhi ha permitido identificar en apenas cuatro días a casi 3.000 niños desaparecidos. En otros casos, el uso del reconocimiento facial puede utilizarse para invadir la privacidad y con sesgo político”, admitió Nadella. “Apoyamos cualquier tipo de regulación que ayude a que el mercado no se convierta en una carrera hacia el fondo”, afirmó.


Para Krieger, hay cuestiones que se deben abordar sin dilación: “No hay transparencia en cómo se recogen los datos, ni en cómo se usan por parte de las empresas. No se puede monitorizar su uso posterior ni se les puede sacar dinero”. Dos años después de montar el centro del WEF en San Francisco, para este experto tecnológico, que fue el primer representante del Departamento de Estado en Silicon Valley, las empresas son las que tienen ahora más urgencia en establecer reglas claras para su funcionamiento, en línea con la reivindicación de Merkel.


Preocupación añadida


Aunque la canciller tenía en mente la necesidad de proteger la privacidad de los usuarios y de responder a los cada vez más habituales y devastadores ataques informáticos cuando apelaba en Davos a la creación de una OTAN de la ciberseguridad, las empresas tienen otra preocupación añadida. La creación de algún tipo de arquitectura global que haga frente a los desafíos de la nueva realidad tecnológica puede resultar decisivo para evitar lo que los expertos llaman la balcanización de Internet, el temor a una fragmentación de la Red que haga incompatibles unos sistemas con otros. Y el riesgo crece en el actual escenario donde confluyen la confrontación de EE UU y China y el desarrollo de una tecnología disruptiva y revolucionaria como el 5G.


“Un ecosistema del 5G dividido aumentará el riesgo de que la tecnología global se divida en dos esferas de influencia separadas, divididas políticamente y sin posibilidad de que operen entre ellas. Una, impulsada por Estados Unidos y desarrollada tecnológicamente en Silicon Valley, y otra, liderada por China y respaldada por su eficiente red de plataformas digitales”, apunta el informe de Eurasia sobre la geopolítica del 5G.


Una preocupación de primera magnitud para el sector y que Zvika Krieger ratifica. “Lo más preocupante es que la interoperabilidad de la Red se mantenga y ahí el sector público, los Gobiernos, deben asumir la responsabilidad y el liderazgo”. A su juicio, China es la primera interesada en que se proteja la interoperabilidad de Internet y ha mostrado su disposición a cooperar en este ámbito.


Pero no a cualquier precio. En el mismo escenario en el que Merkel había apelado a la cooperación internacional, el vicepresidente chino, Wang Quishan, defendía poco después el modelo chino de desarrollo tecnológico. “Es imprescindible respetar la soberanía nacional y evitar la hegemonía tecnológica, interfiriendo en cuestiones domésticas de otros países y llevando a cabo actividades tecnológicas que minen la seguridad nacional de otros países”, decía al auditorio. “Tenemos que respetar las elecciones independientes sobre el modelo de gestión tecnológica y las políticas públicas que haga cada país y el derecho a participar en el sistema de gobernanza global como iguales”. La Guerra Fría tecnológica sigue en pie.

3 FEB 2019 - 12:59 COT

Lunes, 28 Enero 2019 10:48

Cuando la forma quiere ser el fondo

La decisión está tomada: en Colombia nacerá el Ministerio de Ciencia y Tecnología, una clara respuesta a las exigencias de la Ocde para darle cabida al país en su estructura. Sin embargo, como parece ser la constante de este Gobierno, todo es forma y apariencia, nada contenido y cuerpo.

 

De los 34 países de la Ocde, 23 tienen un Ministerio de Ciencia y Tecnología. El de Colombia tendrá el nombre oficial es de Ministerio de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (MinCTI). En América Latina Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Cuba, Uruguay y Venezuela tienen ya un ministerio semejante. Es una buena noticia para el país, para el conocimiento, la investigación, la educación y la juventud colombiana.

 

La decisión política y administrativa consiste en convertir a Colciencias en el nuevo ministerio. Sin embargo, lo que no se hace plenamente público, es que el presupuesto del naciente ministerio será el mismo que en la pasada legislatura tenía Colciencias. La forma es decorosa, la creación del nuevo ministerio. Pero el fondo es dramático: el nuevo ministerio tendrá el mismo presupuesto que un (ex) Departamento Administrativo. Políticamente hay que decirlo: se trata de una jugada astuta por parte de Iván Duque, semejante a la negociación que llevó a cabo a finales del 2018 con los rectores de las universidades públicas, buscando desmovilizar a los estudiantes, a saber: una promesa a futuro. Pero en el presente, sólo queda un vacío. Es una mala noticia desde el punto financiero, por tanto de realidad del nuevo ministerio.

 

En efecto, si el presupuesto del MinCTI no aumenta significativamente, Colombia seguirá invirtiendo menos del 0,5 por ciento del PIB, y nunca habrá aumentado el presupuesto para ciencia en al menos el 1 por ciento del PIB, que fue la solicitud que en su momento formulara en tema presupuestal la Misión de Ciencia Tecnología y Cultura (1991).

 

La verdad es que Colciencias había perdido totalmente el norte de la ciencia y la investigación en el país hasta el punto, por ejemplo, que muchos investigadores, universidades, grupos de investigación e incluso editoriales universitarias no creían en Colciencias y dejaron de jugar el juego que ésta les imponía, sin más. Exactamente en el contexto del descrédito de Colciencias se crea el MinCTI.

 

La memoria del país recuerda una jugada semejante: en su momento, a raíz de los escándalos de las chuzadas, el gobierno de Santos disolvió al DAS y a cambio creó la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). Políticamente se trata de una jugada semejante. Un filósofo importante (John Searle) lo estudió de manera precisa: “cómo hacer cosas con palabras”. Esto es, resolver los problemas reales en términos de palabras. Una vez más, la forma se superpone al fondo y termina convirtiéndose en el fondo.

 

Política, administrativa y económicamente –por lo menos en el papel; eso, en la forma-, el nuevo ministerio tendrá asiento en el Consejo de Ministros al mismo nivel que todos los demás. Pero el manejo de presupuesto sigue dependiendo del ministerio de Hacienda –actualmente bajo el mando de A. Carrasquilla–, y políticamente queda sujeto a las decisiones del Presidente de turno. No todo lo que brilla es oro.

 

Ahora bien, el fondo de lo que significa la creación del MinCTI pudiera adquirir contenido como nunca si el Gobierno y el Estado logran integrar y escuchar verdaderamente a la comunidad académica y científica. Pues lo cierto es que todos los gobiernos nacionales han permanecido de espaldas a la comunidad científica, y a la educación.


Social y culturalmente, la creación del nuevo ministerio pudiera significar que la ciencia y la investigación cobraran vida en los medios políticos y económicos. Y de manera muy significativa, en los medios de comunicación. Hasta la fecha, con la excepción de un par de emisoras universitarias, la ciencia es un tema inexistente en la vida social y cultural de Colombia, reservado tan sólo a grupos pequeños y especializados. Así, la ciencia podría estar al mismo nivel, por lo menos, del deporte, la farándula, el mundo light. Evidentemente, la ciencia, la tecnología y la innovación deberían poder estar por encima de la farándula y el deporte y, obvio, del mundo light.

 

Una cosa debe ser clara: socialmente hablando, el surgimiento del MinCTI debe ir de la mano con la creación e implementación de un programa nacional de ciencia y tecnología, que debe ir desde abajo hacia arriba, formando a niños y jóvenes en el amor a la ciencia, y de un extremo a otro, incorporando regiones, municipios y departamentos en una unidad articulada, evitando los centralismos y las jerarquías.


La ciencia debe poder convertirse en un programa a largo plazo, tanto más cuanto que la especificidad de la reflexión científica consiste en trabajar, investigar y vivir a largo plazo. Exactamente, en términos inter y transgeneracionales. De suerte que, literalmente, la creación del MinCTI significa que por primera vez la nación y los gobiernos empiezan a pensar en proyectos país; es decir, a mediano y largo plazo, situando los pies en las realidades locales, pero mirando al mundo en su totalidad.

 

No hay que llamarse a engaños. La ciencia funciona en términos de redes –de conocimiento, y la horizontalidad y la cooperación son la regla. En este sentido, el nuevo ministerio le enseñará al país la veleidad de las dependencias unilaterales –por ejemplo de una sola potencia– y la importancia de la internacionalización en toda la línea de la palabra. El pensamiento científico es por su naturaleza altamente democrático, pues los argumentos de autoridad son inexistentes en ciencia, y lo que prima son: los datos sobre los que se asan las afirmaciones, la construcción de los argumentos, el debate y la crítica, la demostraciones y refutaciones.

 

Así, el ministerio MinCTI puede significar una verdadera revolución mental en la historia del país. Algo que, a decir verdad, los ministerios de Educación y de Cultura no lograron llevar a cabo plenamente, hasta la fecha.

 

Iván Duque dijo que la condición para la creación del nuevo ministerio era que no aumentara la burocracia, y por derivación, entonces, la corrupción. La primera misión del futuro nuevo ministro deberá ser la convocatoria nacional de la comunidad científica, en toda la línea de la palabra: universidades, centros e institutos de investigación, las comunidades, disciplinarias e interdisciplinarias de investigadores, las academias nacionales, y la creación de una agenda nacional de innovación, tecnología y ciencia. Si esta convocatoria no se realiza, el gobierno de Duque no habrá entendido las especificidades de las dinámicas y funcionamientos de la ciencia y la investigación de punta.

 

La creación de un programa de investigación significa que, análogamente a lo que sucede en México, los investigadores deben poder recibir beneficios específicos por parte del Estado, y no solamente de las universidades, tales como reducción de impuestos, beneficios por producción intelectual, y demás. Colciencias sabía cómo funciona el sistema mexicano, pero sólo incorporó la forma (CvLac y GrupLac), pero nunca el fondo. Dejó que en manos de las universidades tales estímulos, haciéndose la sorda y ciega sobre el fondo.

 

La creación y funcionamiento del Ministerio es cosa de días, a la fecha. Pero la implementación de las políticas nacionales –programa, agenda, diálogo nacional, etcétera–, será cosa que tome varios meses. En este sentido, el reloj corre en contra del actual gobierno. Cuanto más se dilate la discusión e implementación de una política nacional de ciencia y tecnología en diálogo con la comunidad científica, tanto más evidente será que en este Gobierno todo es asunto de forma y no de fondo. La pelota, en consecuencia, se encuentra en el terreno de Duque. La carga de la demostración, por tanto, también se encuentra en su campo.

 

La demora de la activación del MinCTI en toda la línea de la palabra hará que Colombia se descuelgue del pelotón de punta en producción científica en América Latina, un pequeño pelotón conformado por México, Brasil, Argentina y Chile. (Cuba jamás aparece en estos indicadores; una clara señal del bloqueo a la Isla). La distancia entre Chile y Colombia tiende a aumentar. Si Colombia se desprende de este pelotón de punta, en el que todavía se encuentra, a la fecha, quedará relegado, sin ofender, en un grupo de países secundarios, muy rezagados del grupo de punta.

 

Las universidades, públicas y privadas, hacen lo que les corresponde. Pero en la sociedad de la información, en la sociedad del conocimiento o en la sociedad de redes, la verdad es que el Estado debe poder jugar un papel protagónico en materia de investigación, educación, ciencia, tecnología e innovación.

 

No en última instancia, le corresponde al gobierno nacional enseñarle al sector privado qué significa la ciencia y la tecnología. Hasta la fecha, en contextos en el que el 94 por ciento de las empresas son pequeñas (de 2 a 6 trabajadores), y en el que las grandes empresas (más de 50 trabajadores) es de menos del 0,5 por ciento, el gobierno tiene una tarea educativa y política: hacerle entender al sector privado que no hay desarrollos social y humano ni es posible una política de protección y conservación de la naturaleza, si no se entiende y se apoya a la ciencia. La educación es necesaria, ciertamente, pero es insuficiente. La ciencia es la verdadera toque de piedra de una democracia fuerte, de un país nacional, en fin, de una apuesta sincera y abierta por el futuro: el futuro a mediano y a largo plazo, lo cual requiere y demanda más contenido que forma.

 

 

Publicado enEdición Nº253
La noche lunar acaba con la primera planta brotada en su superficie

Los especialistas informaron que la plántula ha comenzado a descomponerse, pero aseguraron que no habrá contaminación alguna de la superficie lunar.

La primera plántula en la historia que brotó en la Luna murió dos semanas después del inicio del experimento y tras una sola noche en el lado oscuro y helado del cuerpo celeste.

Las semillas de algodón fueron llevadas el 3 de enero al satélite natural de la Tierra por la nave espacial china Chang'e 4. Germinaron dentro de un contenedor hermético, diseñado para ensayar la posibilidad de cultivar alimentos para astronautas en mundos distantes. Pero la plántula no duró mucho: las bajas temperaturas en la Luna, que pueden llegar hasta -170C durante la noche, pusieron fin a su corta vida.


Estas podrían ser malas noticias para las futuras colonias lunares, pero los científicos participantes afirmaron que la brevedad del experimento estaba prevista. "La vida en el recipiente no sobreviviría a la noche lunar", comentó a la agencia Xinhuan el profesor a cargo del proyecto, Xie Gengxin, de la Universidad de Chongqing.


"No teníamos antes tal experiencia (cultivar plantas en la luna). Y no pudimos simular el entorno lunar, como la microgravedad y la radiación cósmica, en la Tierra", admitió.


Los especialistas también declararon que los organismos vegetales han comenzado a descomponerse dentro del recipiente, pero aseguraron que no habrá por tal causa contaminación alguna de la superficie lunar.

 

Publicado: 17 ene 2019 00:49 GMT | Última actualización: 17 ene 2019 08:45 GMT

 

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Tras un experimento de la sonda Chang’e-4, una semilla de algodón fue la primera en brotar en la Luna

16 de enero de 2019

Tras un experimento de la sonda Chang’e-4, una semilla de algodón fue la primera en brotar en la Luna

En un contenedor enviamos diversas especies, huevos de la mosca de la fruta y levaduras para formar una minibiosfera simple, explicó científico



Chongqing. Una semilla de algodón, llevada a la Luna por la sonda china Chang’e-4, es la primera en brotar en el satélite natural de la Tierra, de acuerdo con científicos que realizaron un experimento de minibiosfera.


Después de llevar a cabo un descenso suave en la cara oculta de la Luna, la misión Chang’e-4 concretó el primer experimento de minibiosfera sobre su superficie.


La sonda llevó, en un contenedor instalado en el módulo de aterrizaje, semillas de algodón, colza, papa y arabidopsis, así como huevos de la mosca de la fruta y algunas levaduras, para formar una minibiosfera simple, según Xie Gengxin, director de diseño del experimento, que depende de la Universidad de Chong-qing, en el suroeste de China.


Las imágenes enviadas por la sonda mostraron que un brote de algodón ha evolucionado bien, aunque no revelaron el crecimiento de otras plantas.


El contenedor tiene forma cilíndrica y mide 198 milímetros de alto, 173 de diámetro y tiene una masa de 2.6 kilos. Está hecho de una aleación de aluminio. Contiene agua, tierra, aire, dos pequeñas cámaras y un sistema de control térmico, detalló Xie.


Las cámaras sacaron más de 170 fotografías y las enviaron a la Tierra, señaló el equipo.


A la pregunta de por qué se eligieron estas especies, Xie respondió que las patatas pueden ser un muy importante alimento para los viajeros espaciales del futuro. El periodo de crecimiento de la arabidopsis, una pequeña planta floral de la familia del repollo y la mostaza, es corto y fácil de observar. Las levaduras podrían permitir regular el dióxido de carbono y el oxígeno de la minibiosfera, y la mosca de la fruta, como consumidor, aportaría al proceso de fotosíntesis.


Los investigadores usaron técnicas biológicas para mantener en estado latente las semillas y los huevos durante los dos meses durante los que la sonda pasó por las revisiones finales en el centro de lanzamiento y los 20 días de viaje por el espacio.


Tras el aterrizaje, el 3 de enero, el centro de control de Tierra ordenó a la sonda que regara las plantas para empezar el proceso de cultivo. Un tubo dirige la luz natural de la superficie de la Luna al contenedor para permitir el crecimiento.


Modo de reposo


La sonda entró en “modo de reposo” el domingo con la llegada de la noche lunar, durante la cual la temperatura puede caer hasta 170 grados bajo cero. La vida en el contenedor no sobreviviría a la noche lunar, explicó Xie.


El experimento ya ha finalizado. Los organismos se descompondrán de forma gradual en el contenedor, perfectamente aislado, y no afectarán al entorno lunar, indicó la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA, por sus siglas en inglés).


Aunque los astronautas de la Estación Espacial Internacional ya habían cultivado plantas y en el laboratorio espacial Tiangong-2 se plantó arroz y arabidopsis, esos experimentos se realizaron en órbitas terrestres bajas, a una altitud de unos 400 kilómetros. El entorno lunar, a 380 mil kilómetros de la Tierra, es más complejo.


“No teníamos experiencias similares y no podíamos simular elementos del entorno lunar como la microgravedad y la radiación cósmica”, apuntó Xie.


Los investigadores confían en que el experimento les aporte conocimientos para construir una base lunar y una residencia en la Luna en el largo plazo.


Xie dijo que el experimento quiso inspirar el entusiasmo de los jóvenes por la exploración espacial y popularizar conocimientos científicos, como el de la fotosíntesis.


El público, en especial la juventud, ha sido animado a participar en la misión Chang’e-4. La CNSA, el Ministerio de Educación, la Academia de Ciencias de China, la Asociación para la Ciencia y la Tecnología de China y otras agrupaciones organizaron un concurso entre estudiantes de toda China en 2015, en el que pidieron ideas sobre qué introducir en el contenedor. La minibiosfera lunar fue el experimento elegido entre los más de 250 propuestos.

La inteligencia artificial llega a un problema matemático sin solución

Un sencillo problema de inteligencia artificial se ha topado con una pregunta sin respuesta matemática porque está vinculada a las paradojas lógicas de hace 80 años del científico Kurt Gödel.

Matemáticos que estaban trabajando en un problema de aprendizaje automático llegaron a la conclusión de que la cuestión de la “capacidad de aprendizaje”, si un algoritmo puede extraer un patrón de datos limitados, está vinculada a una paradoja conocida como la hipótesis del continuo.

Gödel, de origen austriaco, demostró que la afirmación no puede probarse como verdadera o falsa, utilizando un lenguaje matemático estándar. El resultado más reciente sobre la cuestión apareció publicado en Nature Machine Intelligence.

“Para nosotros fue una sorpresa”, dice citado por Nature, Amir Yehudayoff, del Instituto de Tecnología Technion-Israel en Haifa, coautor del artículo.

Este especialista dice que aunque hay una serie de preguntas técnicas de matemáticas que se sabe que son igualmente “indecidibles”, no esperaba que este fenómeno apareciera en un problema relativamente simple en el aprendizaje automático.

Los investigadores a menudo definen la capacidad de aprendizaje en términos de si un algoritmo puede generalizar su conocimiento. El algoritmo recibe la respuesta a una pregunta de “sí o no”, como “¿esta imagen muestra un gato?” para un número limitado de objetos y luego tiene que adivinar la respuesta para los nuevos objetos.

Yehudayoff y sus colaboradores llegaron a su resultado mientras investigaban la conexión entre capacidad de aprendizaje y “compresión”, lo que implica encontrar una manera de resumir las características principales de un gran conjunto de datos en uno más pequeño. Los autores descubrieron que la capacidad de la información para comprimirse de manera eficiente se reduce a una cuestión en la teoría de conjuntos: colecciones matemáticas de objetos, como los conjuntos en los diagramas de Venn.

En particular, se relaciona con los diferentes tamaños de conjuntos que contienen infinitos objetos.

Teoría de conjuntos

Georg Cantor, fundador de la teoría de conjuntos, demostró alrededor de 1870 que no todos los conjuntos infinitos son creados iguales: en particular, el conjunto de números enteros es “más pequeño” que el de todos los números reales, también conocido como el continuo. (Los números reales incluyen los números irracionales, así como los racionales y los enteros). Cantor también sugirió que no puede haber conjuntos de tamaño intermedio, es decir, más grandes que los enteros pero más pequeños que el continuo. Pero no pudo probar esta hipótesis de continuidad, y tampoco lo hicieron muchos matemáticos y lógicos que lo siguieron.

Sus esfuerzos fueron en vano. Un resultado de 1940 de Gödel (que fue completado en la década de los 60 por el matemático estadunidense Paul Cohen) mostró que la hipótesis del continuo no se puede probar ni verdadera ni falsa a partir de los axiomas estándares (las afirmaciones que se consideran verdaderas) de la teoría de conjuntos, que se toman comúnmente como la base de todas las matemáticas.

El trabajo de Gödel y Cohen sobre la hipótesis del continuo implica que pueden existir universos matemáticos paralelos que sean compatibles con la matemática estándar, uno en el que la hipótesis del continuo se agrega a los axiomas estándarés y, por lo tanto, se declara verdadero y otro en el que se declara falso.

En su reciente artículo, Yehudayoff y sus colaboradores definen la capacidad de aprendizaje como de hacer predicciones sobre un gran conjunto de datos mediante el muestreo de un pequeño número de puntos de datos.

El vínculo con el problema de Cantor es que hay infinitas formas de elegir el conjunto más pequeño, pero se desconoce el tamaño de ese infinito.

Los autores continúan demostrando que si la hipótesis del continuo es cierta, una pequeña muestra es suficiente para realizar la extrapolación. Pero si es falso, ninguna muestra finita puede ser suficiente. Así muestran que el problema de la capacidad de aprendizaje es equivalente a la hipótesis del continuo. Por lo tanto, el problema de la capacidad de aprendizaje también se encuentra en un estado de limbo que sólo se puede resolver eligiendo el universo axiomático.

El resultado también ayuda a proporcionar una comprensión más amplia de la capacidad de aprendizaje, dice Yehudayoff. “Esta conexión entre la compresión y la generalización es realmente fundamental si quieres entender el aprendizaje”.

 

El alunizaje de Chang’e-4, el 3 de enero, fue captado en el Centro de Control Aeroespacial de Pekín.

El robot Conejo de Jade despertó ayer tras cinco días de hibernación; deberá tomar una foto a la nave



Pekín. La sonda lunar Chang’e-4 realiza tareas de investigación científica para varios países y organizaciones desde que aterrizó en el lado oscuro de la Luna, el pasado 3 de enero, reveló este jueves la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA).


En un comunicado, la dependencia destacó que entre otros análisis, la sonda china comenzó experimentos para Alemania, Suecia, Países Bajos y Arabia Saudita, además de intercambiar información con expertos de Rusia, Estados Unidos y la Agencia Espacial Europea (ESA).


Según la CNSA, un detector de radiación de neutrones a bordo del módulo de aterrizaje, desarrollado por Alemania, y un detector de átomos neutros en el vehículo explorador, desarrollado por Suecia, ya han sido encendidos para sus operaciones de prueba.


“Sus datos serán transmitidos a la Tierra por medio del satélite de renvío Queqiao (Magpie Bridge), lanzado en mayo pasado para entablar comunicación entre la Tierra y el otro lado de la Luna, y fue estudiado conjuntamente por científicos chinos y extranjeros”, indicó.


La misión de la Chang’e-4,incluida la sonda Queqiao, y un microsatélite en órbita alrededor de la Luna, está equipada con cuatro cargas útiles desarrolladas por medio de la cooperación internacional, lo que brinda más oportunidades a los científicos para combinar la experiencia humana en exploración espacial.


Instrumento radioastronómico


La agencia china señaló que la Queqiao lleva un instrumento radioastronómico de baja frecuencia desarrollado por los Países Bajos, y la fuente de calor del radioisótopo, producto de un trabajo de colaboración entre científicos chinos y rusos, según la agencia de noticias Xinhua.


La Queqiao, agregó la declaración de la CNSA, apoyará la sonda durante la noche lunar, la cual es equivalente a unos 14 días en la Tierra, cuando la temperatura pueda descender a menos 180 grados centígrados.


Además, la estación terrestre que China construyó en Argentina ha desempeñado un papel importante en la vigilancia y control de la misión, y las estaciones terrestres administradas por la ESA también ofrecerán apoyo.


“Una cámara de microimágenes de Arabia Saudita a bordo del microsatélite, que se lanzó junto con la Queqiao, orbita la Luna y envió una foto en junio pasado, en la que capta a la Tierra y la Luna juntas”, agregó.


La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos también ha discutido la cooperación en exploraciones del espacio lunar y en el espacio profundo con CNSA. “Las dos partes han colaborado en el estudio del aterrizaje de la sonda”, precisó.


“La NASA ha ofrecido los datos orbitales de su Sonda de Reconocimiento Lunar y la parte china ha proporcionado datos del momento y la ubicación del aterrizaje”, concluyó.


“La siesta de la tarde terminó”


Por otra parte, el robot chino Yutu-2(Conejo de Jade) reanudó su actividad este jueves en la cara oculta Luna, tras despertarse de una hibernación de cinco días, anunció su web oficial en las redes sociales.


“La siesta de la tarde terminó, desperté y me puse en movimiento”, publicó el Conejo de Jade-2 en la red Weibo, la Twitter china.


El sábado, el todoterreno entró en modo standby para protegerse de las bajas temperaturas, que llegan a -200 grados centígrados, señaló el programa de exploración lunar chino de la agencia nacional CNSA.


El vehículo robot teleguiado, de unos 140 kilogramos de peso, reanudó sus actividades, lo que incluirá tomar una fotografía del frente del módulo de descenso Chang’e-4 (llamado así por la diosa de la Luna en la mitología china; Conejo de Jade era su mascota preferida).


Luego del alunizaje del Chang’e-4, Conejo de Jade se puso en marcha y se alejó. La nave está equipada con varios instrumentos, algunos alemanes y suecos. En particular realizará prospecciones del suelo lunar y estudiará las radiaciones cósmicas, así como la interacción entre el viento solar y la superficie del satélite, según Xinhua.


Pekín está invirtiendo sumas millonarias en su programa espacial dirigido por el ejército, con la esperanza de contar con una estación tripulada para 2022 y, eventualmente, enviar luego seres humanos a la Luna.


Ésta es la segunda sonda china que aterriza en la Luna, tras el Yutu-1 en 2013, que estuvo activo durante 31 meses.

 

Idiomas con cinco hablantes: la lucha contra la extinción de las lenguas indígenas



El 95% de las lenguas del mundo podrían desaparecer en 2100, según la ONU, si no se insertan proyectos educativos estables. Desde México hasta Chile, hacemos un repaso de las menos habladas y del problema que supone dejar morir un idioma.

 

El yagán es un idioma originario de una tribu nómada de la Patagonia, entre Argentina y Chile. Actualmente solo queda una hablante y tiene 90 años, Cristina Calderón, que vive en la isla Navarino. Al morir su hermana se quedó sin nadie con quien practicarlo y pese a que se está elaborando un diccionario para que no caiga en el olvido, ya es una lengua muerta.

Si compras material de montaña es muy probable que acabes en la marca Quechua; si te vas de vacaciones a Perú subirás al Machupichu o si viajas a Chile es probable que haya mil puestos de venta de ponchos y flautas andinas. Es una evidencia que los pueblos originarios de América son un recurso exitoso del marketing, pero cuando las ventas ya no importan, los datos son reveladores: el 40% de las lenguas habladas en el mundo están en riesgo de extinción, según el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas.


La resolución 71/178 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) declaraba el 2019 como el Año de las Lenguas Indígenas. "Actualmente hablan alguna lengua indígena el 6,5% de los mexicanos. En el s.XIX eran en torno al 70%", dice Yásnaya Elena Aguilar, lingüista, escritora y activista por la defensa de los derechos y la cultura indígena.
Si ahora están en riesgo casi la mitad de los lenguajes del mundo, para 2100 —si aún queda algo para entonces— el 95% de las lenguas habrán desaparecido. Naciones Unidas calcula que son 2680 lengua las que están en riesgo de desaparición.


En México ya han sido borradas del mapa más de cien idiomas, muchos de los cuales eran hablados por unos pocos cientos de personas, que a su vez, siempre han sido comunidades desfavorecidas. Desde el cocomaque en Guerrero hasta el vacoreque en Sinaloa, idiomas que nunca traspasaron fronteras, fueron condenados y que han caído en el olvido.


Gravedad en que una lengua desaparezca


Un estudio dirigido por Manuel Ordorica Mellado en el año 2000 revelaba a través del índice de Thompson que hay poblaciones que luchan a favor de preservar sus idiomas mediante la natalidad: si tienen descendencia, su lengua evitará la defunción. Esta es una medida que solo puede funcionar en comunidades de más de 500 personas. En ámbitos de menos personas, las decisiones unilaterales sin apoyo gubernamental no tienen futuro. De las 50 lenguas analizadas, 11 tienen sus días contados.


"Al extinguirse una lengua se extingue una cultura y una cosmovisión, perdiéndose una serie de rasgos y categorías que son relevantes a la cultura universal en sí", cuenta Soledad Chávez Fajardo, profesora del Departamento de Lingüistica de la Universidad de Chile.

"Yo diría que todas están en riesgo de extinción, solo que a diferentes niveles. Mientras no haya una política real que amplíe el uso y se ejecute la Ley General de Derechos Linguisticos de los Pueblos Indígenas de México seguirán en peligro" nos dice Aguilar. "Después de 300 años de colonialismo español se hablaban diferentes lenguas pero en dos siglos se redujo a un 6,5%. Claramente ha habido un proyecto orquestado desde el Gobierno con proyectos de castellanización" arguye la lingüista.


Siempre hay alguien peor que tú, y en las lenguas indígenas, por difícil que parezca, también hay 'privilegiados'. 1,5 millones de mexicanos hablan náhuatl, un dato situado a años luz de de los 6 hablantes que tiene el ayapaneco o los 5 que tiene el kiliwa.

En Ecuador, por ejemplo, se conserva con relativo éxito el quichua —unos dos millones de hablantes entre Ecuador y Colombia—, pero otros como el shuar, uno de los lenguajes de los jívaros del Amazonas, apenas 35.000 personas lo hablan. A mitad del s.XX un 14% de la población ecuatoriana hablaba lenguas indígenas, un dato que, en 1990, había descendido hasta el 3,7%, según el Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (CIESPAL).


En el caribe encontramos la cultura malecu, originaria de Costa Rica, que sobrevivió a la colonización española e incluso consiguió evitar el contacto con ellos. En la actualidad, apenas quedan más de 300 adultos repartidos por tres territorios del país que hablen esta lengua.


"En Chile la situación es crítica. Una en peligro de extinción es el kolla, que tiene un grupo de hablantes muy minoritario", analiza Chávez Fajardo. "Otra es la kawèskar, que habita la zona austral del país. Practicamente no quedan hablantes, en el 2000 solo quedaban 17. Eso por no hablar de las que han desaparecido: picunche, changos, chonos, cacán, kunza, aonikenk o el sel'nam", declara.


Iniciativas para evitar el olvido


"La utilidad de un idioma reside en que existen y son el medio cognitivo de muchas personas, además de que generan identidad y lingüisticamente dan cuenta de una gran diversidad", concluye Yásnaya Elena.


Octavio Paz defendía que para entender México es imposible obviar su pasado prehispánico. Muchas plataformas de América Latina en defensa de la riqueza lingüística del territorio consiguen poco a poco implementar medidas y proyectos que recuperan sus idiomas, al borde del ostracismo.
Wiñaypacha es una película peruana, la primera de su cine grabada en aymara, un idioma que en Bolivia es cooficial. También aparecen con cuentagotas proyectos educativos que promueven estas lenguas entre los alumnos más jóvenes o incluso escuelas bilingües que apenas cuentan con financiaciones estatales.

07/01/2019 08:53 Actualizado: 07/01/2019 08:5
@josecarmonagilo

Publicado enSociedad
Voyager 2, sonda lanzada hace 41 años, llegó al espacio interestelar

La nave lleva consigo "cápsulas temporales que un día podrían ser los últimos restos de civilización humana", señala la NASA en un comunicado



Tras 41 años de viaje por el sistema solar, la sonda Voyager 2 llegó a una zona del espacio donde ya no sopla el viento del sol, a 18 mil millones de kilómetros de la Tierra, informó ayer la NASA.

A esta distancia extraordinaria, cada mensaje de Voyager 2 tarda 16 horas y media en llegar a la Tierra mientras, por ejemplo, el tiempo de comunicación a la velocidad de la luz con Marte es de ocho minutos solamente.

La gran noticia es la confirmación de que Voyager 2 salió de la heliosfera, la burbuja protectora de partículas y de campos magnéticos creados por el Sol, y que ya ha atravesado la heliopausa, el límite mas allá del cual ya no llega el viento solar.

Técnicamente, sin embargo, la sonda sigue estando en el sistema solar, cuya frontera está establecida en los confines de la nube de Oort, bastante más allá de Plutón, y que la NASA compara con una "gran burbuja alrededor del sistema solar".

Esta nube, compuesta probablemente por miles de millones de cuerpos helados, se mantiene bajo la influencia de la gravedad del Sol y Voyager 2 necesitaría todavía otros 30 mil años para atravesarla.

Se trata de la misión más larga en activo de la agencia espacial estadunidense, y sus instrumentos siguen enviando observaciones al día de hoy.

Lanzada cuando Jimmy Carter (1977-1981) era presidente de Estados Unidos, sobrevoló Júpiter en 1979, y luego Saturno, Urano y Neptuno en 1989.

Como seguía funcionando después de sobrevolar Neptuno, la NASA continuó con la misión, pero los ingenieros apagaron sus cámaras para ahorrar energía. En 2012 se convirtió en la misión más larga y más mítica de la agencia espacial.

Su sonda gemela, Voyager 1, que abandonó la Tierra 16 días después, llegó al espacio interestelar en 2012 y también siguió funcionando, pero uno de sus instrumentos cruciales para medir el viento solar bautizado Plasma Science Experiment, se estropeó en 1980.

"Ahora es todavía mejor", señaló Nicky Fox, director de la división de heliofísica de la NASA. “Las informaciones enviadas por las Voyager sobre los límites de la influencia del Sol aportan una visión inédita de un territorio verdaderamente virgen.”

Las dos sondas van "muy bien", dijo Suzanne Dodd, directora del departamento que se ocupa de las comunicaciones interplanetarias de la agencia.

Según Dodd, todavía podrían durar cinco o seis años más, ya que su único límite es la pérdida progresiva de capacidad de su generador de radioisótopos, que proporciona la energía necesaria para la desintegración de materiales radiactivos.

Cada una de ellas lleva grabaciones de sonidos e imágenes de la Tierra en unas placas de oro y de cobre, y aunque estuvieran apagadas los aparatos seguirían viajando potencialmente durante miles de millones de años con sus discos, "cápsulas temporales que un día podrían ser los últimos restos de civilización humana", señala la NASA en su comunicado.

China lanza la histórica primera misión a la cara oculta de la Luna

La sonda espacial Chang'e 4 ha despegado este viernes. Está previsto que aterrice a principios de enero en una región de la superficie lunar que permanece básicamente inexplorada hasta ahora.


La sonda espacial china Chang'e 4 despegó de la Tierra este 7 de diciembre con el objetivo de realizar el primer aterrizaje de la historia en la cara oculta de la Luna, previsto a principios de enero.


La nave despegó en lo alto de un cohete Larga Marcha 3B desde el centro de lanzamiento de satélites de Xichang a las 18.23 GMT. Está compuesta por un orbitador y un aterrizador, que desarrollará diferentes experimentos en una región de la superficie lunar que permanece básicamente inexplorada hasta ahora.


La Luna está bloqueada marealmente por la Tierra, de forma que tarda en girar sobre su eje el mismo tiempo que le lleva orbitar nuestro planeta. De esa forma, desde la Tierra siempre se ve la misma cara de nuestro satélite, informa Space.com.


El lado opuesto siempre mira en dirección contraria a la Tierra, lo que dificulta el establecimiento de comunicaciones. Para resolver el problema, China lanzó en mayo el satélite Quequiao, que permanece en un punto de atracción gravitatoria estable más allá de la Luna y permitirá ahora la comunicación con Chang' e 4.


El sitio de aterrizaje previsto es el lecho del cráter Von Karman, de 186 kilómetros, situado en la cuenca Polo Sur-Altken, uno de los mayores cráteres de impacto conocido en el Sistema Solar, que mide 2.600 kilómetros de diámetro. Chang'e 4 va equipado con ocho instrumentos, incluida cámara y espectrómetro.


Se pretende que obtenga detalles sobre la composición de la superficie y también de capas en el subsuelo, con el objetivo de explicar la diferente apariencia de la cara oculta de la Luna frente al lado que vemos desde la Tierra, mucho menos accidentado. También se realizarán observaciones radioastronómicas.

 

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