En 2025 habrá 10 bolsas llenas de plástico por cada 30 cm de costa en el mundo

Los océanos están llenos de suficiente basura plástica para formar una densa capa sobre todas las costas del orbe, según la primera evaluación mundial detallada del problema.


Científicos estiman que unos 8 millones de toneladas de basura plástica, como empaques y botellas, son descargados en los océanos cada año, y la cantidad acumulada de desperdicios provocará un aumento de 10 veces la cantidad total de ese material en el mar antes de 2020.


Nuestra estimación de 8 millones de toneladas que llegaron a los océanos en 2010 es equivalente a cinco bolsas del mandado llenas de plástico por cada pie (30 centímetros) de línea costera en el mundo, comentó Jenna Jambeck, profesora asistente de ingeniería ambiental en la Universidad de Georgia (Estados Unidos).


En 2025, la cantidad anual será el doble que en 2010, es decir, 10 bolsas llenas de plástico por cada 30 centímetros de costa. Entonces, el efecto acumulado hacia 2025 será de unas 20 veces nuestro cálculo de 2010: 10 bolsas de plástico por cada 30 centímetros de costa en el mundo.


Investigadores habían calculado anteriormente que habría unas 245 mil toneladas de desperdicios plásticos en los océanos. Pero este cálculo se basaba en la cantidad de plástico que se encontraba flotando en la superficie y no tomaba en cuenta el que se ha hundido.


La estimación más reciente proviene de la cantidad total de basura plástica que genera gente que vive a 50 kilómetros o menos de la costa en los 192 países estudiados.


Hasta ahora habíamos calculado la cantidad de contaminación por plástico en el océano llevando un barco muy lejos de la costa, lanzando una red de plancton y contando todas las piezas de plástico que recogíamos. Es una tarea muy tediosa y costosa, relató la doctora Jambeck.


Nuestra cifra es más grande ahora porque lo que encontramos en la superficie es sólo una porción de lo que entra. Una parte se hunde, otra se va a otras zonas. No sabemos con precisión adónde llega todo.


El estudio, publicado en la revista Science, estima que cada año se generan unos 275 millones de toneladas de desperdicio plástico en 192 países, y entre 4.8 y 12.7 millones derivan hacia el mar.


Las predicciones de cómo este desperdicio se incrementará en el futuro próximo toman en cuenta la creciente industrialización de las naciones en desarrollo, el aumento de la población y los intentos de limitar el flujo de basura plástica hacia los océanos por medio de actividades de manejo de desechos en tierra.


Nuestros cálculos futuros son acordes al crecimiento del plástico en nuestros desperdicios y también al aumento de la población, explicó Jambeck.


La basura plástica afecta especies marinas como delfines, focas, tortugas, aves y peces, que quedan atrapados o se asfixian en ella. Y cuando el plástico se descompone en partículas de menos de un milímetro, puede causar problemas para organismos más pequeños si es ingerido, apuntaron científicos.


La investigación más reciente se ha enfocado en plásticos que se fragmentan en el océano y se vuelven partículas microplásticas, que llegan a los extremos más bajos de la cadena alimentaria, por ejemplo peces pequeños, observó la doctora.


Kara Law, de la Asociación de Educación Marina en Woods Hole, Massachusetts, coautora del estudio, señaló: Este trabajo nos da una idea de cuánto necesitamos encontrar en el océano para sumarlo al total. Hay un montón de plástico en el fondo del océano y en las playas de todo el mundo. Por ahora hemos medido principalmente el plástico que flota, y sólo en relativamente pocos lugares.


Traducción: Jorge Anaya

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"Pluspetrol atenta contra las poblaciones amazónicas de Perú"

A finales de enero, cientos de indígenas peruanos se plantaron ante la mayor explotación petrolera del país. Hombres, mujeres y niños entraron en las instalaciones de la compañía argentina Pluspetrol en la región de Loreto, al norte de Perú, y paralizaron la actividad de 14 pozos, bloquearon una carretera cercana y el paso por el río, para exigir el fin de la contaminación y una compensación por los daños causados desde que comenzaron las extracciones en 2001.

Hace casi un año, un informe certificó niveles de contaminación severa en el agua y los terrenos de la zona, fundamentales para la supervivencia de las poblaciones amazónicas que habitan en los alrededores. El Gobierno declaró la emergencia ambiental en el área a consecuencia de los derrames, pero poco o nada se ha hecho para remediarlo. 

"El Gobierno peruano, como la mayoría de gobiernos del mundo, no es más que un sirviente de las transnacionales, y para eso aplasta la naturaleza peruana y a la población peruana". El que habla es Hugo Blanco Galdós, histórico líder quechua de la izquierda peruana y protagonista de los levantamientos campesinos en los años 60 que terminaron con la aprobación de la Ley de Reforma Agraria y el fin del gamonalismo (caciquismo) en las regiones andinas.


Atiende desde México vía telefónica a este periódico para hablar de los últimos enfrentamientos a consecuencia de las actividades petrolíferas. Pese a las críticas a las autoridades, se muestra muy esperanzado: "Después de 20 años de aplastamiento por la guerra interna, en Perú quedaron destrozadas las organizaciones populares y por eso estamos por detrás de Ecuador y de Bolivia, pero ahora ya nos estamos recuperando. El último triunfo ha sido magnífico, el de los jóvenes, que van a seguir luchando contra la ley laboral que aplasta a los trabajadores y también están implicados en la lucha antiminera. Soy optimista acerca del futuro peruano, creo que hay avances en ese sentido".

No es la primera vez que los indígenas toman la planta de la petrolera argentina en la zona norte del país. Pero puede que sí sea la última oportunidad que tienen de reivindicar a la empresa una compensación. La concesión de la explotación termina en agosto y, aunque Pluspetrol podría renovar su contrato, las comunidades indígenas temen que se marche sin más.


"El proyecto se levantó sin consulta previa. El convenio 169 de la OIT (sobre pueblos indígenas y tribales en países independientes) forma parte de la ley peruana porque fue aprobado por el Parlamento, pero no se cumple", denuncia Blanco. "Y sólo ha tenido repercusiones nocivas, sólo contamina, les ha quitado territorio y no les da puestos de trabajo ni ningún beneficio. La empresa se comprometió a atender la salud de los habitantes pero no ha atendido nada. Es un atropello, un atentado contra las poblaciones amazónicas". "Él (el presidente, Ollanta Humala) prometió un cambio, los primeros meses puso un gabinete más o menos progresista, pero luego inmediatamente ya cambió". 

Pluspetrol ostenta un gran poder en Perú. Sólo la base de Loreto produce entre 15.000 y 17.000 barriles de crudo cada día, la cuarta parte de todo lo que se extrae en el país. La compañía calcula que con la paralización de los 14 pozos, se ha perdido una producción de unos 3.100 barriles diarios. La compañía es también la empresa responsable de la explotación de Camisea, en la región sureña de Cusco, que produce la mayor parte del gas natural del país.

Además, tiene la concesión de explotación de unos terrenos en Pichanaki, en la selva central, sobre los que se estiman unas reservas de petróleo como para producir la mitad de la energía eléctrica del país. Durante la última semana, los vecinos de Pichanaki se han enfrentado a la compañía petrolera para pedir la cancelación de los permisos y evitar la posible contaminación de una zona con grandes recursos agrícolas. Durante las multitudinarias protestas ha muerto un joven de 25 años a y al menos 30 personas están gravemente heridas por la represión violenta de la Policía. En un acuerdo temporal alcanzado el vienes, los manifestantes se comprometieron a suspender las protestas y la compañía a salir del territorio hasta que se negocien el resto de reclamaciones de la localidad.

"Los derechos de los indígenas en Perú están pisoteados, pero afortunadamente hay cada vez más consciencia y los pueblos indígenas están cada vez más unidos. Cada vez están más conectados los de la sierra, que están afectados por los proyectos de minería a cielo abierto y los indígenas de la selva, con proyectos petroleros", dice Blanco.

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La bomba atómica marca una nueva era geológica

El impacto de las actividades humanas sobre el planeta Tierra marca el Antropoceno. Sin embargo, sólo el 18% de la población mundial es responsable de esta huella humana.



¿Qué tiene que ver la acuicultura de langostinos con las telecomunicaciones, o el turismo internacional con la construcción de grandes presas? Estos son cuatro de los 24 indicadores globales que tienen en cuenta los expertos para analizar el impacto de las actividades humanas sobre el planeta Tierra. Ahora, su actualización ha llevado a confirmar la gran aceleración de este impacto desde los años 50, lo que constituye un argumento más para los partidarios de considerar que la Tierra ha entrado definitivamente en una nueva era geológica, marcada por la acción del ser humano, el Antropoceno. Sin embargo, solo el 18% de la población mundial es responsable de esta huella humana.

 

Concretamente, consideran estos expertos que la fecha de la detonación de la primera bomba atómica, en el desierto de Nuevo Mexico el 16 de julio de 1945, marca el principio del Antropoceno. Los elementos radiactivos depositados en los sedimentos a raíz de aquella y sucesivas explosiones (una cada 9,6 días hasta 1988) tienen un origen inequívocamente humano, como lo tienen los plásticos que se depositan en los fondos marinos.

 

"Es difícil sobreestimar la escala y la velocidad del cambio. En el transcurso de una vida, la humanidad se ha convertido en una fuerza geológica de escala planetaria", señala Will Steffen, director del estudio que actualiza los datos hasta 2010 y se publica en The Anthropocene Review. El sistema económico, a través de la globalización, es ya el primer factor de cambio del sistema terrestre, que es la suma interactiva de los procesos físicos, químicos, biológicos y humanos.


De los 24 indicadores, 12 se refieren a la actividad humana (como el Producto Interior Bruto, la población total o la energía consumida) y los otros 12 muestran los cambios en componentes medioambientales básicos, como la temperatura o la degradación biológica. Sin embargo, solo una pequeña parte de la población es mayoritariamente responsable de que el futuro de la Tierra dependa cada vez más de la actividad humana. Es el 18% de la población total que habita los países de la OCDE y que representa el 74% del Producto Interior Bruto. La Gran Aceleración proporciona una visión dinámica del acoplamiento emergente a escala planetaria, a través de la globalización, entre el sistema socioeconómico humano y el sistema terrestre biofísico, señalan los expertos.


Steffen forma parte del grupo (que incluye a Alejandro Cearreta de la Universidad del País Vasco) que analiza formalmente el Antropoceno por mandato de la Comisión Internacional de Estratigrafía. En la revista Quaternary International este grupo avala los nuevos datos y conclusiones del estudio. El año que viene elaborará las recomendaciones sobre si esta nueva era geológica debe de ser formalizada oficialmente, indica la universidad. Del grupo de trabajo forma parte el premio Nobel Paul Crutzen, que fue, junto a Eugene Stoermer, el primero que propuso el término Antropoceno para la época actual de nuestro planeta, caracterizada por los cambios inducidos por la actividad humana que pondrían fin a 12.000 años de variabilidad natural del anterior Holoceno.

 

"Desde los años 50 nuestra especie está llevando al planeta fuera de su variabilidad natural, algo que no ha ocurrido nunca antes. Nos jugamos el futuro de nuestra propia especie, la única que tiene cultura y puede transformar el mundo que le rodea", Cearreta señala en declaraciones a Radio Nacional.


"De todas las tendencias socioeconómicas solo la construcción de grandes presas parece haberse frenado y solo una de las tendencias del sistema terrestre, la recuperación de la capa de ozono, puede ser el resultado de una intervención humana intencionada. La no aceleración de las capturas de peces marinos no se debe a una acción deliberada, sino a la sobrepesca", explica Lisa Deutsch, que ha participado en la recopilación de los datos.

 

Los expertos han hecho coincidir la publicación de los nuevos datos con el foro económico de Davos y también han señalado, en la revista Science, que la humanidad ha sobrepasado ya cuatro de las nueve "fronteras planetarias", un concepto presentado en 2009 y todavía en discusión. Por ejemplo, dos elementos esenciales para la vida como son el fósforo y el nitrógeno han aumentado muchísimo en algunos ecosistemas debido a la agricultura intensiva, con efectos perjudiciales para la calidad del agua. En otras partes del planeta, sin embargo, estos elementos escasean. Las fronteras que se han sobrepasado, siempre según los que apoyan este concepto, son las del cambio climático, la pérdida de integridad de la biosfera, los cambios en el uso de la tierra y los citados ciclos alterados del fósforo y nitrógeno. Las dos primeras se consideran las más importantes de las nueve para un futuro seguro para la humanidad.

 

¿Y cómo ven el futuro los estudiosos del estado de la Tierra? Pues parece que el crecimiento exponencial de la población será pronto cosa del pasado y posiblemente se estabilizará este mismo siglo. El rápido aumento de las telecomunicaciones móviles supone una oportunidad de avance rápido para los países en vías de desarrollo y falta por ver si lo mismo se consigue en el campo de la energía, con lo que el impacto medioambiental del desarrollo decrecería. Sin embargo, el cambio climático y la pérdida de los bosques siguen siendo amenazas significativas para el futuro de la Tierra y hasta 2050 no se conocerá si la gran aceleración detectada en la huella humana es perdurable o no.

Sábado, 24 Enero 2015 07:03

Monsanto y Dow: ¡a comer veneno!

Monsanto y Dow: ¡a comer veneno!

El 15 de enero 2015, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) aprobó las semillas de algodón y soya transgénicas de Monsanto resistentes al herbicida Dicamba, altamente tóxico. Unas semanas antes, las autoridades agrícolas de ese país habían aprobado la siembra de soya y maíz transgénicos resistentes al herbicida supertóxico 2-4 d de Dow Agrosciences. Simultáneamente, la EPA, agencia supuestamente de protección ambiental, autorizó a esa empresa la venta de Enlist-Duo, un agresivo tóxico mezcla de 2-4 d y glifosato. Estas decisiones se tomaron contra miles de cartas de activistas, agricultores y científicos, con evidencia de impactos graves contra la salud, el ambiente y los agricultores.


El paquete tóxico fue aprobado anteriormente por Canadá y las trasnacionales presionan para su aprobación en Argentina, Brasil y Sudáfrica, que junto a los anteriores representan casi 80 por ciento de la producción mundial de transgénicos.


Ambos herbicidas tienen larga historia, por lo que sus impactos son conocidos. El 2-4 d es uno de los componentes del Agente Naranja, usado como arma química en la guerra contra Vietnam, con secuelas por generaciones hasta el presente. Ahora, como expresó Grain en su informe sobre la soya 2-4 d, es una guerra contra los campesinos (www.grain.org)


Dicamba y 2-4 d pertenecen a la misma clase de tóxicos, que se han vinculado al surgimiento de diferentes formas de cáncer, enfermedades del sistema inmune, problemas neurológicos y reproductivos, disrupción endócrina. Aparte de la exposición directa de trabajadores, distribuidores, etcétera, los residuos que dejan en alimentos expanden los efectos a los consumidores.


En campo tienen alta capacidad de dispersión, hay casos comprobados donde la deriva de fumigaciones ha terminado con cultivos de hortalizas y frutas en campos vecinos (incluso hasta de maíz y frijol). Esta es una de las razones por las que muchos agricultores se oponen a la aprobación de estas semillas transgénicas que aumentarán su uso. La propia USDA, estima que con la aprobación de maíz y soya resistentes al 2-4 d, el uso del tóxico crecerá entre 500 y mil 400 por ciento en los próximos 9 años. La EPA puso por ello una condición a las empresas: antes de usarlo deben tener en cuenta la intensidad y dirección del viento. La medida probablemente no será respetada por los agricultores, pero las empresas encontrarán la forma legal –contratos, avisos en los productos– de deslindarse de toda responsabilidad, y quién sabe, quizá hasta harán pagar a las víctimas, como sucede con la contaminación transgénica.

Estos herbicidas altamente tóxicos han sido prohibidos en varios países, y en la mayoría se evitaban. Su vuelta es un ejemplo claro de la perversión y fracaso del modelo transgénico. Luego de dos décadas de siembra de semillas resistentes al glifosato, han surgido gran cantidad de malezas resistentes. La táctica empresarial ante ello es vender herbicidas más tóxicos. Aunque la agricultura con químicos es anterior a los transgénicos, antes tenían que aplicar menor cantidad para no matar su propio cultivo. Con los transgénicos, las dosis se multiplicaron enormemente, lo que provocó el surgimiento de supermalezas. En Georgia, Estados Unidos, 92 por ciento de los campos tienen estas malezas resistentes, situación repetida en la mitad de los campos agrícolas del país.


Esto no le preocupa demasiado a las empresas dueñas de todos los cultivos transgénicos sembrados en el mundo (Monsanto, Syngenta, Dow, DuPont, Bayer y Basf), ya que también son las mayores productoras globales de agrotóxicos. Juntas controlan casi 80 por ciento del mercado global y su mayor negocio es que haya que usar más agrotóxicos.


Por la violación de derechos que todo esto implica, la Red por una América Latina Libre de Transgénicos (www.rallt.org) y otras organizaciones escribieron a varios relatores de Naciones Unidas pidiendo su urgente intervención.


Las empresas suelen escudarse, diciendo que sus cultivos no sólo son resistentes a agrotóxicos (85 por ciento lo son), también tienen transgénicos insecticidas, con la toxina del Bacillus thuringiensis (Bt) que supuestamente reducen el uso de agrotóxicos. Un estudio de la Universidad de Arizona (Carrière y Tabashnik, 2014) que revisó 38 estudios sobre 10 cepas de la toxina Bt y 15 insectos plaga, concluyó que en la mitad de los casos los cultivos Bt no funcionaron como prometían, al tiempo que creció la resistencia en insectos. El uso de varias cepas de Bt en el mismo transgénico, en lugar de aumentar la efectividad, ha provocado resistencias cruzadas a todas las cepas.


El modelo transgénico es un desastre que además no funciona: los cultivos son peores que los que ya existían y los impactos en salud, ambiente y dependencia son cada vez más graves. Sólo se mantiene por la dependencia que crearon las multinacionales y gobiernos en los agricultores (con contratos y/o programas); y con los millones que gastan en propaganda y corrompiendo a quien se deje.


En este hermoso contexto, Monsanto acaba de instalar un centro de investigación sobre maíz en Tlajomulco, Jalisco. Cebado en años de contratos con diversos centros universitarios y de investigación públicos (U. de Guadalajara, Cinvestav, Inifap...) que le proporcionaron por migajas el germoplasma y/o conocimiento local del centro de origen del grano, ahora Monsanto quiere que trabajen directo para ellos. Granos podridos hay en todos los campos, pero las raíces del maíz son muy profundas y se entretejen en todas las resistencias. Contrario a lo que quieren vender las empresas, cada vez hay más gente y hasta países enteros, contra los transgénicos y sus tóxicos.


*Investigadora del Grupo ETC

Miércoles, 17 Diciembre 2014 05:04

Dañar para cambiar

Dañar para cambiar

Hace tiempo que desde los ámbitos políticos y académicos venimos observando y analizando el accionar de ciertas ONG en torno de la monopolización de los discursos ambientales. Observábamos cómo imponen los temas, una cierta manera de ver esos temas y de abordarlos, una forma que se pretende como "la forma" y que va acompañada de una propuesta de participación que implica, en primera instancia, el aporte monetario.


En ese marco, la semana pasada, a instancias de la COP 20, la cumbre por el cambio climático que se llevó adelante en Lima (Perú) y mientras los líderes del mundo discutían en torno de los cambios necesarios para disminuir las emisiones y con ello, la temperatura del planeta, Greenpeace Internacional irrumpió con el desarrollo de una acción que fue repudiada no sólo por la comunidad peruana, claramente agraviada, sino también por otros colectivos sociales y ambientales. Sin ningún permiso oficial, un grupo de activistas pertenecientes a esa organización y vistiendo uniformes amarillos, entraron en horas nocturnas a la zona protegida donde están ubicadas las históricas líneas de Nazca, al sur de Perú, para colocar un mensaje de protesta por el cambio climático.


"Tiempo de cambio. El futuro es renovable" rezaba la leyenda que, en inglés, enclavaron los activistas y que recorrió las redes sociales. A las pocas horas, los miembros de la organización emitieron un comunicado de "disculpas" al gobierno peruano, pero el daño estaba hecho y las voces en contra no tardaron en hacerse escuchar: "¿No es irónico que una organización que pide a los Estados del mundo poner leyes y regulaciones para proteger al planeta ingrese ilegalmente a una zona arqueológica intangible instituida para cuidar nuestro patrimonio?", se preguntó un ciudadano peruano, en la página de Facebook "Peruanos unidos contra Greenpeace".


Más allá de lo repudiable que puede resultar la acción en sí, vale la pena analizar el nivel discursivo de este tipo de organizaciones. Lo significativo de haber violado todas las reglas posibles para entrar a un lugar considerado sagrado por varias comunidades de la zona para dejar un mensaje que habla de cambio y de futuro resultó ofensivo y excesivo. "No sé si es una buena idea hablar de un futuro mientras destruyen el pasado", expresó un ciudadano peruano en las redes.


En varias oportunidades, esa misma ONG suele resaltar su independencia de los gobiernos, poner el énfasis en los Estados como responsables de los conflictos ambientales y resaltar que el camino a ese futuro que imaginan vendrá de la mano de ciudadanos comprometidos con el ambiente, al punto de aportar con su tarjeta de crédito desde cualquier lugar del mundo a unas causas que describen como de "malos" (los Estados) y "buenos" (las ONG y los ciudadanos).


Como hemos observado en anteriores oportunidades, ese mensaje viene perdiendo fuerza en Latinoamérica, donde los Estados son cada vez más representativos de la voluntad popular y donde lo ambiental expresa conflictos políticos que involucran multiplicidad de actores e intereses.


Quizá valga la pena, en función de lo acontecido, hacernos algunas preguntas: ¿Es lo ambiental un tema de clases sociales? En ese marco, ¿el mensaje de Greenpeace expresa la mirada de las clases medias altas? ¿Es el repudio a la acción de Greenpeace la voz del pueblo latinoamericano que no está dispuesto a aceptar que le dañen su patrimonio, en nombre de "un ambiente" que no les es propio?

A contracara del mensaje de Greenpeace, el presidente de Bolivia, Evo Morales, pidió a los delegados que participaban en la COP 20 incorporar la sabiduría de los pueblos indígenas en el borrador de acuerdo para enfrentar el cambio climático, pidió considerar "el respeto a la vida y a la madre Tierra".


Durante su intervención, recordó que en el Perú se desarrolló "una civilización indígena con mucha sabiduría, que nos ha dejado un gran legado que debe orientar las decisiones que se tomarán en esta reunión". Lo dijo en idioma local y sin dañar ningún recurso intangible para hacerse escuchar.


Valorar nuestro patrimonio es también una cuestión de ambiente. El tiempo de cambio que Greenpeace propone no sólo es violento, alejado de los pueblos y de lo que Latinoamérica necesita en tiempos de gobiernos democráticos y populares. Quizás el cambio implique, en parte, dejar de delegar en ONG internacionalistas el tratamiento de los temas ambientales; dejar de visualizar lo ambiental como un tema ajeno para entender que es nuestro entorno, lo que nos pasa a todos y a todas, aquí y en las líneas de Nazca

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Este año será el más caluroso registrado en la historia, alertan

Este año será el más caluroso jamás registrado en el mundo; los científicos del clima apuntan a crecientes niveles de dióxido de carbono en la atmósfera como la causa más probable del continuo calentamiento que se ve en el planeta.
Las cifras mundiales sugieren que 2014 romperá marcas anteriores, establecidas en 2010, 2005 y 1998.


Los investigadores del clima utilizaron los datos más recientes para desinflar el mito de que el calentamiento global se ha detenido y apremiar a los negociadores en la COP20 de Lima, Perú, a tomar nota de lo que ven como evidencia incontrovertible de que el mundo está en camino hacia un peligroso calentamiento global.


Los registros de enero a octubre muestran que la temperatura global promedio del aire sobre la superficie terrestre y marina fue unos 0.57 grados centígrados más alta que el promedio de 14 grados en el periodo 1961 a 1990, y 0.9 grados arriba del promedio de los 10 años pasados, según la Organización Meteorológica Mundial (OMM).


Gran parte del calor adicional se detecta en los océanos, tanto en la superficie como en profundidades mayores, donde termina el grueso de este calor extra.


Información provisional


La información provisional para 2014 muestra que 14 de los 15 años de mayor calor de los que se tiene registro han ocurrido en el siglo XXI. El calentamiento global no ha tenido un punto de reposo, advirtió Michel Jarraud, secretario general de la OMM.


Lo que observamos en 2014 es consistente con lo que esperamos del cambio climático: un calor sin precedente que, combinado con lluvias torrenciales e inundaciones, destruyó hogares y arruinó vidas, añadió.


Lo que resulta particularmente inusitado y alarmante este año son las altas temperaturas de vastas zonas de la superficie de los océanos, incluso en el hemisferio norte. Las emisiones sin precedente de gases de efecto invernadero y las concentraciones atmosféricas asociadas condenan al planeta a un futuro mucho más incierto e inhóspito, expresó.
Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, advirtió: Nuestro clima cambia y cada año crecen los riesgos de eventos climáticos extremos y los consiguientes impactos en la humanidad.


Las temperaturas medias globales de enero a octubre se basan en lecturas de instrumentos a escala mundial, compiladas por la Oficina Meteorológica de Gran Bretaña y la Universidad de Anglia del Este (UAE), de Inglaterra, conocidas como datos HadCRUT4. La Oficina Meteorológica señaló que el valor final del año será muy cercano a la estimación central de 0.57 grados para 2014, pronóstico que hizo al final del año pasado.


En términos espaciales, 2014 ha sido hasta ahora más caliente que el promedio de 1961-1990 casi en todas partes; la principal excepción son las partes orientales de Norteamérica. En Europa, muchos países del norte y el este probablemente tendrán años calurosos a niveles sin precedente, apuntó Phil Jones, director de la unidad de investigación del clima de la UAE.


Las temperaturas promedio del aire tomadas sobre tierra de enero a octubre eran de unos 0.86 grados arriba del promedio a largo plazo entre 1961 y 1990, que es el cuarto o quinto registro de mayor calor a la fecha.


En cambio, las temperaturas globales de la superficie del mar fueron las más altas registradas, de unos 0.45 grados arriba del promedio. También, el calor oceánico estimado a profundidades de 700 a 2000 metros entre enero y junio fue el más alto registrado, según la OMM.


Un 93 por ciento del exceso de energía atrapado en la atmósfera por gases de efecto invernadero emitidos por combustibles fósiles y otras actividades humanas termina en los océanos. Por tanto, el contenido calórico de los océanos es la clave para entender el sistema climático, señaló la OMM.


La Oficina Meteorológica enfatizó que hay que observar un año caluroso en el contexto de las tendencias a largo plazo de varias décadas. Sin embargo, nuevas técnicas permiten a los científicos considerar la función de la actividad humana en los cambios que producen estos registros sin precedente de temperatura, según Peter Stott, jefe de atribución del clima en la Oficina Meteorológica.


Nuestras investigaciones muestran que las temperaturas globales promedio de hoy día son sumamente improbables en un mundo sin influencia humana sobre el clima, sostuvo el doctor Stott.


Las temperaturas superficiales sobre tierra en 2014 son actualmente de 0.86 grados por arriba del promedio a largo plazo de 1961-1990.


Ocurrieron ondas cálidas en Sudáfrica, Australia y Argentina en enero, y Australia experimentó otro periodo de calor prolongada en mayo. Varios países sudamericanos reportaron calor sin precedente en octubre, aunque hubo notables rachas de frío que afectaron a Estados Unidos en invierno, a Australia en agosto y a Rusia en octubre.


Más significativas, quizá, fueron las temperaturas nunca vistas en la superficie del mar, de unos 0.45 grados arriba del promedio a largo plazo. Si bien no se desarrolló una oscilación provocada por El Niño el Pacífico Sur –una reversión en las corrientes oceánicas con temperaturas más calientes que el promedio en la superficie del mar–, sí se presentaron muchas pautas climáticas asociadas con ella.


Traducción: Jorge Anaya

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Lunes, 15 Diciembre 2014 05:43

El Llamado de Lima terminó siendo débil

El Llamado de Lima terminó siendo débil

Finalmente, en la madrugada del domingo salió humo blanco de la Cumbre Climática Mundial COP 20 de Lima. El cierre, previsto para la tarde del viernes, debió posponerse más de 30 horas ante la falta de acuerdo entre los 195 países participantes para elaborar un texto de consenso. Fueron dos semanas de maratónicas y duras negociaciones. Cuando la situación parecía estar en un punto muerto, pasadas las dos de la madrugada se logró sacar un acuerdo, calificado como de "consenso mínimo". El texto adoptado salvó la cumbre de Lima del fracaso, pero no puede ser celebrado como un éxito. Fue calificado por organizaciones ambientalistas como "débil".

El documento, denominado Llamado de Lima para la Acción Climática, no es un acuerdo final, es un texto que servirá como base para seguir negociando con el objetivo de lograr un nuevo pacto ambiental mundial en la próxima cumbre mundial de París, en diciembre de 2015. Allí se espera obtener un acuerdo global que a partir del año 2020 reemplace al Protocolo de Kioto. Lo visto en Lima adelanta que las negociaciones de París serán complicadas. El objetivo es llegar a un compromiso de reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero para que el calentamiento global no supere los dos grados centígrados respecto de la era preindustrial. Los científicos indican que superar ese límite sería catastrófico.


Avanzar en los compromisos para la reducción de estas emisiones era uno de los objetivos centrales de la cumbre de Lima. El documento aprobado en Lima señala que las naciones deberán presentar sus intenciones de reducciones nacionales de gases de efecto invernadero en 2015. El documento, marcado por las generalidades, reitera "la invitación" a los países a presentar sus intenciones de reducciones de emisiones "de una manera que facilite la claridad, la transparencia y la comprensión", pero sin precisar mecanismos para verificar esas reducciones. La declaración solamente señala que las partes "pueden incluir" información cuantificable sobre el punto de referencia para esas reducciones de emisiones. No hay compromisos vinculantes para los países.

Acerca de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) criticó que los gobiernos no hayan acordado planes claros para su reducción antes de 2020. "El nuevo acuerdo sobre clima entrará en vigor ese año, pero es necesario hacer algo antes, porque hay record de emisiones desde hace años", advirtió la organización ambientalista.

El tema de las "responsabilidades comunes pero diferenciadas" entre países ricos y en vías de de-sarrollo fue un aspecto clave y especialmente difícil en las negociaciones. Los países en vías de desarrollo, siendo muy activos los latinoamericanos, pusieron énfasis en exigir la adopción de este concepto y que los países desarrollados asuman su "mayor responsabilidad histórica" en el calentamiento global, teniendo, por lo tanto, la principal responsabilidad en la reducción de gases de efecto invernadero y la obligación de asumir mayores compromisos financieros para apoyar a las naciones en vías de desarrollo en su adaptación a la crisis ambiental y para que puedan reducir sus emisiones sin afectar su propio desarrollo. La Argentina puso especial interés en sacar adelante este compromiso. Entre los países desarrollados, Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón y otros se mostraron especialmente opuestos a este concepto, exigiendo un compromiso de "todos los países".


La declaración de Lima terminó incluyendo el concepto de "responsabilidades comunes pero diferenciadas", pero sin precisar a qué se refiere ese concepto ni cómo se entiende en lo concreto para definir acciones específicas. Se señala, en forma genérica, que en 2015 se debe alcanzar un compromiso que "refleje el principio de las responsabilidades comunes pero diferenciadas" a la luz de las diferencias entre cada país. Pero no hubo mayores precisiones.


Otro pedido central de los países en vías de desarrollo era que la declaración de Lima hiciera una referencia explícita a los "costos y daños" producidos por el calentamiento global en las naciones más vulnerables y que los países desarrollados, por su responsabilidad en la crisis ambiental, asuman ese costo ayudando a los afectados. La referencia a este tema, que estuvo incluida en borradores previos durante las negociaciones, desapareció en el acuerdo final. El asunto quedó para discutirse más adelante.


Al cierre de la COP 20, se presentó como un logro que los aportes financieros para el Fondo Verde, creado para responder ante la crisis ambiental, hayan llegado a los 10.200 millones de dólares, pero no ha quedado claro cómo se hará para comprometer a los países a dar los aportes que se necesitarán para alcanzar el objetivo de 100 mil millones de dólares para este fondo de aquí al año 2020.

A pesar de los cuestionamientos a la debilidad del acuerdo, el ministro de Ambiente del Perú, Manuel Pulgar Vidal, presidente de la COP 20 por ser el anfitrión, intentó mostrarse optimista: "La decisión de Lima es sólida. Tengo la absoluta seguridad de que con el texto que hemos aprobado hoy, todos ganamos".


El comisario europeo de Cambio Climático y Energía, el español Miguel Arias Cañete, jefe de la delegación de la Unión Europea, se mostró menos entusiasta. Admitió que la UE tenía expectativas de que el acuerdo aprobado fuera más lejos de lo que se logró alcanzar. Pero precisó que a pesar de ello lo decidido Lima despejaba el camino hacia París 2015.
Organizaciones ecologistas lamentaron la "vaguedad" del acuerdo adoptado. "El resultado de Lima nos pone en camino a París, pero en lo sustantivo los acuerdos son inquietantemente débiles", se quejó el experto de la organización Oxfam, Jan Kowalzig.

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Sábado, 13 Diciembre 2014 06:57

Caos climático y balas de plata

Caos climático y balas de plata

Finaliza hoy una nueva ronda de negociaciones sobre cambio en Lima, Perú, sin ningún compromiso real para enfrentar el cambio climático, pero con la firme intención de los contaminadores de echarnos la culpa a todos y aprovechar el desastre para hacer nuevos negocios. Los mayores contaminadores históricos buscan eliminar para siempre el principio estipulado en Naciones Unidas sobre responsabilidades comunes pero diferenciadas entre países, debido a que los BRICS son ahora grandes emisores. La disputa sirve de excusa para no comprometer reducciones reales de gases de efecto invernadero y en su lugar promover falsas soluciones: mecanismos de carbono y tecnologías altamente peligrosas.


Es la primer conferencia del Convenio Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático realizada después del nuevo informe sobre cambio climático del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés), que afirma hay que bajar las emisiones de gases de efecto invernadero en 40-70 por ciento al año 2050 y a cero emisiones en 2100. De lo contrario, la temperatura subirá de dos hasta ocho grados, causando una cadena de catástrofes, sobre todo en los países del Sur.


Los datos son claros y las responsabilidades también: el caos climático se debe a la expansión del industrialismo basado en petróleo, gas y carbón, principalmente para generación de energía, sistema alimentario agroindustrial y urbanización salvaje. La responsabilidad histórica es brutalmente desigual: 10 países, principalmente Estados Unidos y países europeos, causaron más de dos tercios de los gases emitidos desde 1850. Gracias a su entrada al industrialismo salvaje, el principal emisor ahora es China, con cerca de 23 por ciento de las emisiones globales, seguido de Estados Unidos, con cerca de 16 por ciento. Traducido a emisiones por persona, Estados Unidos emite en promedio 17 toneladas por persona y China 5.4.


El anuncio de un acuerdo entre ambos para bajar emisiones en 2030 quiso dar al mundo la imagen de que había algún progreso. Pero sus propuestas son tan falseadas como las negociaciones en Lima: no se trata de reducir emisiones realmente sino de afirmar nuevos mecanismos conceptuales, de mercado y tecnológicos, para seguir contaminando.
La nueva bala de plata se llama emisiones netas cero. No es necesario dejar de emitir gases de efecto invernadero, sino tomar medidas que lo compensen, en un artilugio contable que en términos netos daría cero.


La idea ya existía con los mercados de carbono, que no han servido ni un ápice para reducir emisiones, pero sí para justificar que empresas y actividades contaminantes sigan emitiendo, siempre que fondos públicos paguen, por ejemplo, a alguna comunidad en otro país para conservar el bosque que ya conservaban (por ejemplo los proyectos REDD), u otros, como recuperar metano en grandes basureros o criaderos de animales, por los que obtienen bonos de carbono que generan sustanciosas ganancias en la reventa, aunque no sirvan en nada para enfrentar el cambio climático.


Por desgracia, el IPCC, infiltrado por intereses de las transnacionales de la energía, endosa en su nuevo informe un paquete de tecnologías altamente peligrosas que sugiere podrían usarse para lograr esas emisiones netas cero: captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés); bioenergía con CCS (BECCS) y energía nuclear. Aunque el IPCC insiste que lo necesario es reducir drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero, inventa escenarios que podrían compensar tecnológicamente esto, removiendo los gases una vez liberados.


Con la llamada captura y almacenamiento de carbono (CCS) se propone la absorción de gases emitidos por diferentes industrias (carbón, petróleo, minería y otras) para inyectarlos a presión a grandes profundidades, en fondos geológicos o marinos. Es una tecnología originada en la industria petrolera, usada para recuperar las últimas reservas a gran profundidad. Ahora, la promueven como solución para secuestrar y almacenar dióxido de carbono. La tecnología tiene altos riesgos, empezando porque nadie puede asegurar que el dióxido de carbono permanecerá en el suelo, que no habrá fugas en otra parte o en el futuro, lo cual tendría no sólo impactos en el clima, sino también en la naturaleza y humanos, ya que el CO2 a altas concentraciones es tóxico. Al igual que el fracking, podría además causar terremotos.


La tecnología CCS implica grandes obras de infraestructura y es muy cara, razón por la que las petroleras no la han usado más. Ahora podrían lograr que se les pagara para usarla y almacenar carbono, lo cual sería un subsidio público a las mayores causantes del cambio climático, apoyándolas de paso para que exploten más petróleo y externalizando los riesgos a todos.

BECCS (bioenergía con CCS) es aún peor, ya que implica todo lo anterior y además plantar extensos monocultivos de árboles, cultivos y pastos –aumentando los acaparamientos de tierra y la disputa por suelo y agua para producir alimentos–, quemarlos para energía y absorber el CO2 con CCS. Esto, según la contabilidad de emisiones netas, daría emisiones negativas, convirtiendo a las petroleras de grandes bribones en salvadores del planeta. Ambas tecnologías son consideradas geoingeniería, con lo cual, al legitimarlas abren la puerta a otras tecnologías de manipulación del clima, que podrían desequilibrar aún más el clima global.

En las calles, al contrario que en las negociaciones, se manifestaron una gran cantidad de opciones reales para enfrentar el caos climático y resistir los abusos, desde la agricultura campesina a organizaciones comunitarias urbanas y rurales que, sin esperar, siguen construyendo la justicia climática.


 

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La reducción de variedades de flores está matando a las abejas

El rompecabezas que es el declive generalizado de las abejas se complica aún más. La abeja europea (Apis mellifera) y el resto de insectos antófilos (que aman las flores) ya tenían que luchar contra el virus de las alas deformes, el hongo Nosema ceranae, el parásito Varroa destructor, sofisticados insecticidas como los neonicotinoides o el propio calentamiento global. Ahora, un estudio añade un enemigo más: la reducción de la diversidad de plantas y árboles florales provocada por la moderna agricultura.


Los Países Bajos es una de las regiones del mundo donde más ha avanzado la agricultura. El 80% del territorio que era natural a comienzos del siglo pasado hoy es tierra cultivada. Por eso, es un gran escenario real para estudiar el impacto que la agricultura moderna está teniendo sobre las abejas. Tradicionales aliados de los agricultores, estos insectos polinizadores están desapareciendo a un ritmo que alarma a éstos, pero también a los científicos.


Un grupo de biólogos holandeses ha descubierto que existe una conexión entre el descenso de la diversidad floral y el declive de las abejas. Su trabajo se centra en las especies silvestres pero sus conclusiones podrían ayudar a desentrañar el colapso que sufren muchas colmenas de abeja melífera.


"Los efectos negativos del varroa, las enfermedades o la carga de pesticidas pueden verse reforzados por una limitación de la disponibilidad de comida", dice el ecólogo de la universidad de Wageningen y coautor del estudio, Jeroen Scheper. "Al estar en peores condiciones por un escenario de escasos recursos, las abejas melíferas pueden ser más vulnerables a estas amenazas. Y el mecanismo puede funcionar a la inversa: los efectos no letales de los pesticidas pueden afectar negativamente a la eficiencia forrajera de las abejas obreras, lo que podría tener un mayor impacto cuando la disponibilidad de recursos florales es baja", añade.


Scheper y sus colegas recopilaron ejemplares de varias colecciones de taxidermistas y museos de más de 50 especies de polinizadores silvestres. Querían saber de qué flores se alimentaban antes de que, desde los años cincuenta del siglo pasado, la agricultura se extendiera por casi todo el territorio holandés. Pero buscaban más el polen que el néctar.

"El polen es un recurso alimenticio crítico para las larvas de las abejas, pero no se desarrollan con el polen de todas las especies de plantas. Algunas especies de abejas solo crecen con el polen de un único género o familia, mientras que otras especies lo recolectan de una amplia variedad vegetal. Pero aún en este caso, las abejas tienen preferencias por determinados taxones y se desarrollan menos con las variedades que menos las atraen", explica Scheper. "Por el contrario, las abejas son menos exigentes con el néctar, es decir, las especies que recolectan polen de una única variedad de planta también recogen néctar de muchas otras variedades vegetales", añade.

Al comparar con el polen de los insectos disecados, los investigadores comprobaron que las especies actuales que están en mayor declive son precisamente las que se alimentan de flores de plantas silvestres o semisilvestres que ahora escasean, como algunas variedades de fabáceas (leguminosas) cultivadas como forraje para la ganadería o como técnica de barbecho en el pasado.

Sin embargo, su estudio, recién publicado en la revista PNAS, también señala que aquellas especies de abejas especializadas en las rosáceas en vez de descender, han proliferado. Además de las rosas, esta familia de plantas incluye a gran variedad de flores, árboles frutales y muchas otras plantas ornamentales de las que los Países Bajos son una potencia exportadora.


Un ingrediente más en un cóctel mortífero

Aunque Scheper insiste en que las conclusiones de su trabajo solo se centran en las especies silvestres de abejas y abejorros, la menor diversidad de flores se une al cóctel que factores que también están acabando con las abejas melíferas. El problema es quizá de visibilidad. El estado de las poblaciones silvestres, simplemente, se ha estudiado menos.

"Posiblemente, su situación sea aún peor, ya que no hay apicultores que estén supervisando a las abejas silvestres", recuerda el investigador de la universidad italina de Udine, Francesco Nazzi. Junto a su colega de la Universidad de Nápoles, Francesco Pennacchio, Nazzi acaba de publicar un trabajo en la revista Trends in Parasitology que intenta sistematizar qué está pasando con las abejas.

Su respuesta es que de todo. Lejos de una explicación simplista y monocausal, una especie de tormenta perfecta en la que unos factores agravan los efectos de otros sería la responsable del declive de las abejas melíferas.


"Se trata de un problema simple, la pérdida de colonias de abejas melíferas en todo el mundo, sin una respuesta simple", recuerda Nazzi. Y no es simple porque intervienen muchos factores. Aunque el virus de las alas deformes fue descubierto a comienzos del siglo pasado en el sur de Asia, el ácaro parásito que usa como vector no llegó a Europa hasta los años setenta y una década más tarde a Norteamérica. Los neonicotinoides, familia de pesticidas relacionados con el colapso masivo de las colmenas, no empezaron a usarse hasta los años noventa. Nazzi también menciona el deterioro de sus ecosistemas naturales por la expansión de la agricultura.


En su modelo, todas las piezas encajan y permiten interpretar "cómo los diferentes agentes estresantes pueden interactuar sinérgicamente para interferir en las defensas inmunitarias de la abeja", explica el investigador italiano. "Esto es muy importante ya que las barreras inmunes son fundamentales para mantener bajo control la difusión de las infecciones virales que pueden convertirse en destructivas en cuanto cualquier factor de los mencionados altera este frágil equilibrio, promoviendo una intensa replicación patógena", añade.

Para Nazzi, cualquier intento de luchar contra el declive de las abejas tiene que enfrentar cada uno de los factores que la amenazan. Desde intentar mantener controlados a los patógenos sin dañar a las abejas hasta reducir su exposición a los pesticidas o mejorar la gestión de la agricultura intensiva.

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El cambio climático y su impacto en el bienestar de las poblaciones

Uno de los fenómenos que definirá con mayor intensidad el siglo XXI será el impacto que los cambios irreversibles del clima tendrá en el bienestar de las poblaciones (y muy en particular de las poblaciones urbanas). Frente a esta realidad es urgente subrayar que:


1. Tales cambios no son solo amenazantes para el futuro, sino que los estamos sufriendo ya ahora mismo, afectándonos no solo a medio y largo plazo, sino en este momento.


2. Es obvio que las sociedades, tanto las más desarrolladas económicamente como las menos desarrolladas, no están preparadas para responder a dicha amenaza.


3. Tales cambios climáticos exigirán (y ya están exigiendo) transformaciones muy sustanciales en nuestras sociedades, que significarán cambios en la manera como están organizadas y gobernadas. Dichas modificaciones significarán una reflexión colectiva sobre el tipo de sociedad en el que deseamos vivir. Ello implicará una lucha de intereses que se asemejará y multiplicará las luchas generadas para resolver las crisis económicas y financieras actuales.


4. El sistema económico vigente en la mayoría de países desarrollados y en vías de desarrollo, caracterizado por el sistema de propiedad privada de los mayores medios de producción, distribución y financiación está dificultando la respuesta necesaria para responder a la amenaza que representa el cambio climático, requiriéndose un cambio sustancial en las relaciones de poder derivadas de este sistema económico y de su gobernanza económica y política. Para prevenir la agudización del problema, así como para alcanzar la ¬¬reducción del daño, y conseguir su adaptación a los cambios climáticos, se requerirá una democratización de dicha gobernanza, con cambios en los tipos de producción, consumo y distribución.


5. Estos cambios exigirán una transformación también en los partidos políticos y movimientos sociales –como los sindicatos- comprometidos con el bienestar de las clases populares, que serán los grupos sociales probablemente más afectados negativamente por estos cambios climáticos irreversibles.


6. Las áreas de mayor conflicto serán las que se centren en los cambios en los sistemas de producción, consumo y distribución de recursos. La enorme concentración de recursos (incluido de capital y de renta) en manos privadas es incompatible con el proyecto reformador de protección de las clases populares frente a los daños climáticos.


7. Tales cambios no significan necesariamente una disminución de la actividad económica, sino un cambio sustancial de dicha actividad, con una considerable redistribución del tiempo de trabajo y un cambio de los tipos de producción y consumo.


8. En el mundo hay un enorme déficit de actividades que se requieren para desarrollar el enorme potencial de los seres humanos, actividades que pueden o no ser remuneradas. No puede aceptarse el principio de que deben dejarse, sin cubrir, las necesidades de desarrollo humano a fin a proteger a las poblaciones de los cambios climáticos. La creatividad humana ha mostrado históricamente que puede desarrollar una compatibilidad entre recursos y necesidades humanas, sin afectar negativamente al clima.


9. No se puede aceptar que algunas poblaciones y algunos trabajadores tengan que llevar la carga de prevenir el deterioro climático mediante marginación o desempleo. Los cambios necesarios tienen que ir juntos, y decidirse democráticamente. En realidad, la corrección del cambio climático y la preparación de las sociedades frente a esta amenaza requerirán una gran cantidad de empleo y actividad económica, incluso después de la necesaria distribución del tiempo de trabajo y del tipo de trabajo.

10. El establecimiento de una sociedad sostenible significa una expansión de actividades económicas existentes, como más y mejor transporte público, el rediseño y mantenimiento de formas de energías renovables (habidas y por haber), el mantenimiento y rediseño de las viviendas, la creación de nuevas formas de utilización de energías no contaminantes, la reducción del CO2y otros productos contaminantes, el rediseño de los puestos de trabajo para que sean menos estresantes y más satisfactorios, y otras actividades.


11. Todas las formas de regulación de los cambios para reducir el cambio climático que se han basado en el mercado han fracasado estrepitosamente. La prevención de la contaminación a base de la compra y venta de los derechos de contaminación ha sido un enorme desastre (y no hay otra manera de definirlo). Ninguno de los principales avances conseguidos en la historia reciente de la humanidad se ha basado en mecanismos mercantiles. El desarrollo de derechos políticos, sociales y laborales (con conquistas para los movimientos obreros, feministas o ecológicos) se ha conseguido históricamente como resultado de acciones políticas e intervenciones públicas.

12. Como consecuencia, se requiere que, de forma urgente e inmediata, se establezca una amplia alianza de fuerzas políticas, sociales y sindicales para alcanzar la necesaria democratización de las instituciones políticas, que abarcan desde las instituciones representativas a las de participación masiva y directa, que relacione todas las problemáticas que tienen una causa común, cuestionando un sistema económico, político y social que antepone los intereses de acumulación de la riqueza y de las rentas a la satisfacción de los derechos humanos, de los cuales la pervivencia en un mundo mejor es primordial.


(Estas notas están basadas –aunque modificadas y/o expandidas- en las notas presentadas por Asbjørn Wahl, asesor de la Norwegian Union of Municipal and General Employees, debatidas en la reunión del Left Labor Project, en la ciudad de Nueva York, 18.09.14).

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