MÚSICA DESDE OTRAS COORDENADAS

Congreso de EU devela las sustancias químicas cancerígenas y contaminantes del fracking

Todo el complejo industrial petrolero/gasero de Estados Unidos se ha volcado en una colosal promoción publicitaria sobre los supuestos efectos benéficos del fracking, susceptible de convertir a ese país en la nueva Arabia Saudita energética del siglo XXI.


La reciente publicación bimestral de Foreign Affairs (mayo/junio 2014), portavoz del muy influyente Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés), adopta sin tapujos al polémico fracking como la nueva arma letal energética/geoestratégica de Estados Unidos.


La crítica al tóxico fracking –fracturación hidráulica para extraer grandes cantidades de shale gas (esquisto/lutitas/grisú/pizarra) con inyección masiva de agua y de sustancias químicas secretas– ha provenido primordialmente del sector científico (geólogos, sismólogos, químicos, etcétera), la cual ha quedado confinada al ámbito académico de sus insignes publicaciones, desde la revista Science hasta Proceedings of the National Academy of Sciences , que pecan por carecer de una adecuada difusión en los multimedia controlados por los plutocráticos intereses petroleros/gaseros de Estados Unidos.


La crítica al ominoso fracking ha abarcado la producción de sismos –que niega absurdamente la entreguista Comisión Nacional (sic) de Hidrocarburos del "México neoliberal itamita" controlado por Estados Unidos–, el agotamiento y la contaminación del agua (en medio de la peor sequía de Estados Unidos en los recientes 100 años) y la exacerbación del calentamiento global por la masiva emisión de metano.
Sólo falta(ba) la identificación de la secreta centena de sustancias químicas inyectadas con el agua.


Con un retardo de tres años permea desde la cúpula del Congreso de Estados Unidos el primer reporte sobre un inventario nacional de sustancias químicas usadas por las empresas del fracking.


El punto nodal del desconocimiento de la identidad de las misteriosas sustancias químicas del fracking fue elucidado por un reporte del Comité de Energía y Comercio del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes de Estados Unidos.


El comité de marras coloca en la picota la "seguridad (¡supersic!) del fracking", combinada con el secreto (¡supersic!) sobre las sustancias químicas usadas con los fluidos: "entre 2005 y 2009, las 14 principales empresas de fracking de Estados Unidos usaron más de 2 mil 500 productos que contenían 750 compuestos, de los cuales más de 650 contenían químicos conocidos como carcinógenos (¡supersic!) humanos o enlistados como peligrosos contaminantes de la atmósfera".


¿Cómo ha de estar la ominosa situación ahora, cinco años después?


El comité fustiga que gran parte de las sustancias químicas pueden ocasionar un riesgo severo a la salud de los humanos o al medio ambiente.
Las trasnacionales petroleras/gaseras como Halliburton y Schlumberger usan productos del fracking que contienen 29 sustancias químicas con tres características: 1) son conocidas como carcinógenos humanos; 2) están reguladas bajo la Enmienda del Agua Potable Segura (SDWA, por sus siglas en inglés) debido a sus riesgos a la salud humana, y 3) están enlistadas como contaminantes de la atmósfera bajo la Enmienda del Aire Puro.


Resulta que en el referido lapso las empresas del fracking usaron 95 productos que contienen 13 diferentes carcinógenos, que incluyen naftaleno, benceno y acrilamida.


Las empresas usaron el mayor volumen de fluidos conteniendo uno o más carcinógenos en Texas, Colorado y Oklahoma.
Tanto Texas como Nuevo México son fronteras con el "México neoliberal itamita", que ha adoptado al fracking sin miramientos a la salud pública de los ciudadanos de Tamaulipas, Nuevo León, Coahuila, Chihuahua y Sonora, ante la pusilanimidad de sus anodinos gobernadores, secuestrados por el presupuesto federal.


La amplia mayoría de las sustancias químicas supuestamente reguladas por SDWA fueron compuestos conocidos como BTEX: benceno, tolueno, xileno y etilbenceno.


Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, la Agencia Internacional para Investigación del Cáncer y la Agencia de Protección (sic) Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés), el benceno es un carcinógeno humano, mientras que la exposición crónica (sic) al tolueno, etilbenceno o xilenos puede también dañar el sistema nervioso central, el hígado y los riñones. ¡Uf!


Las trasnacionales del fracking inyectaron más de 30 millones de galones de combustible diésel o fluidos de fracturación hidráulica que contienen combustible diésel en los yacimientos de 19 estados, cuando en su reporte de 2004 la EPA había sentenciado que "el uso de combustible diésel en los líquidos del fracking constituye la mayor (¡supersic!) amenaza a las fuentes subterráneas de agua potable", ya que contiene constituyentes tóxicos que incluyen los componentes BTEX.


En el mismo lapso se usaron 595 productos conteniendo 24 diferentes contaminantes de la atmósfera, en los que resaltan el fluoruro de hidrógeno, el plomo y el metanol.


El fluoruro de hidrógeno es altamente corrosivo y es un veneno (sic) sistémico que puede llegar a ser fatal.


El plomo es un metal pesado particularmente dañino al desarrollo neurológico de los niños; además, puede ocasionar problemas de salud en los adultos, que incluyen problemas reproductivos, hipertensión y trastornos nerviosos.


El tóxico metanol es un contaminante de la atmósfera que "ha aparecido más frecuentemente en los productos del fracking".
Una aberración radica en que "varios componentes químicos de los líquidos de fracking usados por las empresas" fueron listados como secretos comerciales o de propiedad.


Por cierto, el comité de marras solicitó a las trasnacionales del fracking la divulgación y transparencia de sus productos para informar sobre su propiedad/secreto comercial y salieron con una excusa pueril al "carecer de la información de la propiedad de los productos por haber sido comprados 'fuera de los estantes' de los proveedores". Sin comentarios.


Los congresistas dedujeron que "parecía que las empresas del fracking inyectan líquidos que contienen sustancias químicas desconocidas (¡supersic!) de las cuales pudieran tener conocimiento limitado (¡supersic!) sobre los riesgos potenciales a la salud humana y al medio ambiente". ¿Gozan de patente neoliberal de corso texano?


El perturbador reporte resulta paradójicamente didáctico para los aprendices de brujo, como el "México neoliberal itamita", que desean experimentar el espejismo de la seudo revolución energética del siglo XXI fraguada por la polémica extracción del shale gas –a mi juicio, una vulgar burbuja financierista de Wall Street–, que atenta contra la biosfera: el espacio donde cohabitan todos los seres vivientes de la creación.
Hasta aquí cualquier país interesado en la salud pública de sus ciudadanos hubiera detenido el tóxico fracking, en espera de sopesar integralmente su costo-beneficio. En bioética, esta actitud prudente es avalada por el principio de precaución.


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Una alimentación adicta al petróleo

Comemos petróleo, aunque no lo parezca. El actual modelo de producción, distribución y consumo de alimentos es adicto al "oro negro". Sin petroleo, no podríamos comer como lo hacemos. Sin embargo, ante un escenario donde cada vez va a ser más difícil extraer petróleo y éste resultará más caro, ¿cómo vamos a alimentarnos?


La agricultura industrial nos ha hecho dependientes del petróleo. Desde el cultivo, la recolección, la comercialización y hasta el consumo, necesitamos de él. La revolución verde, las políticas que nos dijeron modernizarían la agricultura y acabarían con el hambre, y que se implementaron entre los años 40 y 70, nos convirtieron en "yonquis" de este combustible fósil, en parte gracias a su precio relativamente barato. La maquinización de los sistemas agrícolas y el uso intensivo de fertilizantes y pesticidas químicos son el mejor ejemplo. Estas políticas significaron la privatización de la agricultura, dejándonos, a campesinos y consumidores, en manos de un puñado de empresas del agronegocio.
A pesar de que la revolución verde insistió en que aumentaría la producción de comida y, en consecuencia, acabaría con el hambre, la realidad no resultó ser así. Por un lado, sí que la producción por hectárea creció. Según datos de la FAO, entre los años 70 y 90, el total de alimentos per cápita a nivel mundial subió un 11%. Sin embargo, esto no repercutió, como señala Jorge Riechmann en su obra 'Cuidar la (T)tierra', en una disminución real del hambre, ya que el número de personas hambrientas en el planeta, en ese mismo período y sin contar a China cuya política agrícola se regía por otros parámetros, ascendió, también, en un 11%, pasando de los 536 millones a los 597.


En cambio, la revolución verde tuvo consecuencias muy negativas para pequeños y medianos campesinos y para la seguridad alimentaria a largo plazo. En concreto, aumentó el poder de las empresas agroindustriales en toda la cadena productiva, provocó la pérdida del 90% de la agro y la biodiversidad, redujo masivamente el nivel freático, aumentó la salinización y la erosión del suelo, desplazó a millones de agricultores del campo a las ciudades miseria, desmantelando los sistemas agrícolas tradicionales, y nos convirtió en dependientes del petróleo.
Una agricultura 'yonqui'

La introducción de maquinaria agrícola a gran escala fue uno de los primeros pasos. En Estados Unidos, por ejemplo, en 1850, como recoge el informe Food, Energy and Society, la tracción animal era la principal fuente de energía en el campo, representaba un 53% del total, seguida de la fuerza humana, con un 13%. Cien años más tarde, en 1950, ambas sumaban tan solo el 1%, ante la introducción de maquinas de combustible fósil. La dependencia de la maquinaria agrícola (tractores, cosechadoras, camiones...), más necesaria si cabe en grandes plantaciones y monocultivos, es enorme. Desde la producción, la agricultura está "enganchada" al petroleo.


El sistema agrícola actual con el cultivo de alimentos en grandes invernaderos independientemente de su temporalidad y el clima muestra, asimismo, su necesidad de derivados del petróleo y el elevado consumo energético. Desde mangueras pasando por contenedores, acolchados, mallas hasta techos y cubiertas, todo es plástico. El Estado español, según datos del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, está a la cabeza del cultivo bajo plásticos en la Europa mediterránea con 66 mil hectáreas cultivadas, la mayor parte en Andalucía, y en particular Almería, seguida, a más distancia, de Murcia y Canarias. Y, ¿qué hacer con tanto plástico una vez finaliza su vida útil?


El uso intensivo de fertilizantes y pesticidas químicos son una muestra más de la adicción del modelo alimentario al petróleo. La comercialización de fertilizantes y pesticidas ha aumentado un 18% y un 160%, respectivamente, entre los años 1980 y 1998, según el informe Eating oil: food suply in a changing climate. El sistema agrícola dominante necesita altas dosis de fertilizantes elaborados con petróleo y gas natural, como amoniaco, urea, etc., que sustituyen los nutrientes del suelo. Multinacionales petroleras, como Repsol, Exxon Mobile, Shell, Petrobras cuentan en su cartera con inversiones en producción y comercialización de fertilizantes agrícolas.


Los pesticidas químicos de síntesis son otra fuente importante de dependencia de este combustible fósil. La revolución verde, como analizábamos, generalizó el uso de plaguicidas y, en consecuencia, la necesidad de petróleo para elaborarlos. Y todo esto, sin mencionar el impacto medioambiental del uso de dichos agrotóxicos, contaminación y agotamiento de tierras y aguas, y en la salud de campesinos y consumidores.


Alimentos viajeros


La necesidad de petróleo la observamos, también, en los largos viajes que realizan los alimentos desde donde son cultivados hasta el lugar en que se consumen. Se calcula que la comida viaja de media unos 5 mil kilómetros del campo al plato, según un informe de Amigos de la Tierra, con el consiguiente menester de hidrocarburos e impacto medioambiental. Estos "alimentos viajeros", según dicho informe, generan casi 5 millones de toneladas de CO2 al año, contribuyendo a la agudización del cambio climático.


La globalización alimentaria en su carrera para obtener el máximo beneficio, deslocaliza la producción de alimentos, como ha hecho con tantos otros ámbitos de la economía productiva. Produce a gran escala en los países del Sur, aprovechándose de unas condiciones laborales precarias y una legislación medioambiental inexistente, y vendiendo, posteriormente, su mercancía aquí a un precio competitivo. O produce en el Norte, gracias a subvenciones agrarias en manos de grandes empresas, para después comercializar dicha mercancía subvencionada en la otra punta del planeta, vendiendo por debajo del precio de coste y haciendo la competencia desleal a la producción autóctona. Aquí reside el porqué de los alimentos kilométricos: máximo beneficio para unos pocos; máxima precariedad, pobreza y contaminación ambiental para la mayoría.


En el año 2007, se importaron en el Estado español más de 29 millones de toneladas de alimentos, un 50% más que en 1995. Tres cuartas partes fueron cereales, preparados de cereales y piensos para la ganadería industrial, la mayor parte llegados de Europa y América Central y del Sur, como recoge el informe Alimentos kilométricos. Incluso comestibles típicos, como el garbanzo o el vino, los acabamos consumiendo de miles de kilómetros de distancia. El 87% de los garbanzos que comemos aquí vienen de México, en el Estado español su cultivo ha caído en picado. ¿Qué sentido tiene dicho ajetreo internacional de alimentos desde un punto de vista social y medioambiental? Ninguno.


Una comida típica dominical en Gran Bretaña con patatas de Italia, zanahorias de Sudáfrica, judías de Tailandia, ternera de Australia, brócoli de Guatemala y con fresas de California y arándanos de Nueva Zelanda de postres genera, según el informe Eating oil: food suply in a changing climate, 650 veces más de gases de efecto invernadero, debido al transporte, que si dicha comida hubiese sido cultivada y comprada localmente. La cifra total de kilómetros que el conjunto de estos "alimentos viajeros" suman del campo a la mesa es de 81 mil, el equivalente a dos vueltas enteras al planeta tierra. Algo irracional, si tenemos en cuenta que muchos de estos productos se cultivan en el territorio. Gran Bretaña importa grandes cantidades de leche, cerdo, cordero y otros alimentos básicos, a pesar de que exporta cantidades similares de los mismos. Aquí, pasa lo mismo.


Comiendo plástico

Y una vez los alimentos llegan al supermercado, ¿qué sucede? Plástico y más plástico, con derivados del petroleo. Así, encontramos un embalaje primario que contiene el alimento, un empaquetado secundario que permite una atractiva exhibición en el establecimiento y, finalmente, bolsas para llevártelo del "súper" a casa. En Catalunya, por ejemplo, de los 4 millones de toneladas de residuos anuales, un 25% corresponden a envases de plástico. Los supermercados lo empaquetan todo, la venta a granel ha pasado a la historia. Un estudio encargado por la Agència Catalana del Consum concluía que comprar en comercios de proximidad generaba un 69% menos de residuos, que haciéndolo en un supermercado o una gran superficie.

Una anécdota personal ilustra bien esta tendencia. De pequeña, en casa compraban el agua embotellada en grandes garrafas de vidrio de ocho litros, hoy casi toda el agua que se comercializa está embotellada en envases de plástico. Y se ha puesto de moda, incluso, comprarla en packs de seis unidades de litro y medio. No es de extrañar, pues, que de los 260 millones de toneladas de residuos de plástico en el mundo, la mayor parte sean envases de botellas de agua o leche, como indica la Fundación Tierra. El Estado español, según dicha fuente, es el principal productor en Europa de bolsas de plástico de un solo uso y el tercer consumidor. Se calcula que la vida útil de una bolsa de plástico es 12 minutos de media, pero su descomposición puede tardar unos 400 años. Saquen conclusiones.


Vivimos en un planeta de plástico, como retrataba brillantemente el austríaco Werner Boote en su film 'Plastic Planet' (2009), donde afirmaba: "La cantidad de plástico que hemos producido desde el principio de la edad del plástico es suficiente para envolver hasta seis veces el planeta con bolsas". Y no sólo eso, ¿qué impacto tiene en la salud su omnipresencia en nuestra vida cotidiana? Un testimonio en dicho film decía: "Comemos y bebemos plástico". Y esto, como denuncia el documental, tarde o temprano, nos pasa factura.

La gran distribución no solo ha generalizado el consumo de ingentes cantidades de plástico sino, también, el uso del coche para ir a comprar. La proliferación de hipermercados, grandes almacenes y centros comerciales en las afueras de las ciudades ha obligado al uso del coche privado para desplazarse hasta estos establecimientos. Si tomamos como ejemplo Gran Bretaña, y como indica el informe Eating oil: food suply in a changing climate, entre los años 1985/86 y 1996/98 el número de viajes a la semana por persona en coche para hacer la compra pasó de 1,7 a 2,4. El total de la distancia recorrida, también, aumentó, de los 14km por persona a la semana a 22km, un ascenso del 57%. Más kilómetros, más petroleo y más CO2, en detrimento, además, del comercio local. Si en el año 1998, existían en el Estado español 95 mil tiendas, en el 2004 esta cifra se había reducido a 25 mil.


¿Qué hacer?


Según la Agencia Internacional de la Energía, la producción de petróleo convencional alcanzó su pico en 2006. En un mundo, donde el petroleo escasea, ¿qué y cómo vamos a comer? En primer lugar, es necesario tener en cuenta que a más agricultura industrial, intensiva, kilométrica, globalizada, más dependencia del petroleo. Por contra, un sistema campesino, agroecológico, local, de temporada, menos "adición" a los combustibles fósiles. La conclusión, creo, es clara.


Es urgente apostar por un modelo de agricultura y alimentación antagónico al dominante, que ponga en el centro las necesidades de la mayoría y el ecosistema. No se trata de una vuelta romántica al pasado, sino de la imperiosa necesidad de cuidar la tierra y garantizar comida para todos. O apostamos por el cambio o cuando no quede más remedio que cambiar, otros, como tantas veces, van a hacer negocio con nuestra miseria. No dejemos que se repita la historia.
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Sábado, 03 Mayo 2014 08:25

Hasta en la leche

Hasta en la leche

En abril de 2014 se encontraron por primera vez residuos de glifosato –el agrotóxico más usado del mundo– en la leche materna de madres en Estados Unidos.

 

Se suma a otros impactos comprobados, causados por los grandes volúmenes de agrotóxicos que conllevan los cultivos transgénicos, entre ellos: mayores niveles de residuos en alimentos y en agua potable, aumento de cáncer y otras dolencias en poblaciones aledañas al cultivo, residuos de agrotóxicos en leche materna, orina y sangre en Argentina y Brasil, residuos de glifosato en agua potable y orina de habitantes de varias ciudades en Europa. En 2010, estudios científicos conducidos por el doctor Andrés Carrasco, ex presidente del Conicet, Argentina, mostraron a partir de estudios con anfibios que el glifosato tiene efectos teratogénicos (deformaciones en fetos y neonatos).


El glifosato es el herbicida más usado del mundo debido a que la soya transgénica, y la mayoría del maíz, canola y algodón transgénico (que son el 99 por ciento de los transgénicos sembrados comercialmente en el globo) son manipulados para ser resistentes a este agrotóxico.
El tema de los impactos a la salud está tomando proporciones epidémicas. Aunque el glifosato y otros agrotóxicos se usaban anteriormente en cultivos convencionales con aplicación de químicos, la manipulación genética para hacer cultivos tolerantes causó el aumento exponencial de su uso, con fuertes impactos de salud y ambientales, además de afectar negativamente producciones muy necesarias y saludables como la apicultura.


Las pruebas de residuos en leche materna en Estados Unidos fueron una iniciativa del movimiento Moms Across America (Mamás a través de América) y la organización Sustainable Pulse, preocupados por la alta difusión del tóxico y porque no podían lograr que las instituciones de salud hicieran este tipo de test. De 10 muestras proporcionadas por madres de distintos puntos del país, se encontraran residuos de glifosato en tres de ellas. Las organizaciones creen que con pruebas más sensibles, los resultados serían aún mayores. Los niveles encontrados son de 760 a 1600 veces superiores a los permitidos por la directiva europea, pero sin embargo están por debajo del nivel máximo de residuos en agua autorizado por la Agencia de Protección Ambiental de EU (EPA). El límite permitido por EPA asume que el glifosato no es bioacumulable, lo cual ha sido el discurso de los fabricantes de veneno por muchos años. El científico de Monsanto Dan Goldstein, afirma que en caso de ingestión, el glifosato se excreta rápidamente; no se acumula en la grasa ni en los tejidos y el cuerpo no lo metaboliza, sino que es eliminado a través de la orina sin sufrir ningún cambio.


Sin embargo, la presencia en leche materna indica que el glifosato se acumuló por largos periodos de tiempo. Estudios anteriores habían mostrado presencia de agrotóxicos en leche materna en Brasil y Argentina (INTI, 2013, Pignati et al, 2013) pero este es el primer estudio enfocado a glifosato en Estados Unidos. En el estudio realizado en Brasil, en el Municipio Lucas do Rio Verde, en Mato Grosso, uno de los estados de producción intensiva de soya transgénica, se encontraron residuos de varios agrotóxicos en todas las muestras de leche materna, así como residuos de glifosato, piretroides y organoclorados en la orina y sangre del 88 por ciento de los maestros analizados en escuelas del municipio.


Estudios publicados por científicos noruegos, analizaron la diferencia de composición de soya transgénica, soya convencional cultivada con glifosato y soya orgánica. Solamente la soya transgénica contenía altos residuos de glifosato y también de AMPA (ácido aminometilfosfónico) un derivado tóxico de la degradación del glifosato. Muestran además que la norma legal de residuos permitidos de glifosato fue aumentada entre 50 y 200 veces en varios países, inclusive en Europa, no porque hubiera datos científicos que lo motivaran, sino simplemente porque de lo contrario la soya transgénica y muchos alimentos que la contienen quedarían fuera de la ley. Señalan también que las evaluaciones de toxicidad de los gobiernos se hacen sobre el ingrediente activo –glifosato– pero las formulaciones comerciales (RoundUp, Faena, Rodeo, entre otros) incluyen coadyuvantes y surfactantes que aumentan su toxicidad. Estas sustancias en muchos casos ni siquiera se declaran en los contenidos. (Bøhn, Cuhra et al; Annett et al, 2014).


Con los transgénicos, el glifosato se empezó a aplicar masivamente en fumigaciones áreas, lo cual impacta gravemente a las poblaciones aledañas a las siembras, incluso urbanas, como es el caso del Barrio Ituzaingó en Córdoba, Argentina. En ese país, tercer productor mundial de transgénicos, en varias provincias donde se ha extendido la siembre de transgénicos, se han reportado en la última década un aumento enorme (hasta 400 por ciento) de casos de cáncer, abortos y malformaciones de bebés.


Estas aplicaciones masivas significaron además que actualmente hay más de 20 hierbas invasoras que se hicieron resistentes al glifosato, por lo que la nueva generación de transgénicos que esperan ser aprobadas, son semillas tolerantes también a glufosinato, dicamba o 2.4-d, todos aún más tóxicos.


Gracias a Monsanto, Syngenta y unas pocas más trasnacionales de transgénicos, nuestros cuerpos están contaminados y nuestros bebés ingieren tóxicos desde el primer día de vida. Es hora de prohibir este perverso experimento.

 

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Fracking: emisión de metano mucho peor, según Proceedings of the National Academy of Sciences

Las rigurosas críticas contra el fracking no alcanzan en cantidad a sus publicistas lubricados por el lobby del gas shale y sus banqueros de Wall Street, pero sí los rebasan en calidad, como las publicaciones del más alto nivel científico, como Scientific American (11/4/14), Science y ahora Proceedings of the National Academy of Science (PNAS).


Más allá de la gradual desintoxicación de la opinión pública desinformada masivamente sobre el gas shale por sus grupos de interés petroleros/financieros de Wall Street, hasta la popular publicación USA Today (9/3/12) expone a contracorriente propagandística que el desregulado fracking está vinculado a los sismos en Ohio.


En la fase presente se puede concluir categóricamente que el tóxico fracking causa sismos, al contrario de las alucinaciones de la mendaz cuan anticiudadana Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) del México neoliberal itamita.


Lo único que está en tela de juicio es su magnitud cuando sus panegiristas invocan que sus sismos provocados no rebasan los 4 grados Richter, frente a sus feroces críticos que invocan su efecto mariposa y su acumulado efecto retardado. Son muchas las depredaciones que causa el fracking y hasta por beneficio de la disquisición podríamos incluso admitir que sólo provoca micro-sismos y no megasismos.

Pero lo innegable del tóxico fracking es su uso/abuso del agua en zonas de sequía (Texas y California), no se diga la contaminación de sus escasos mantos freáticos por las 100 misteriosas (¡supersic!) sustancias químicas que son inyectadas en forma simultánea.


Los hallazgos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la ONU sobre la exacerbación del calentamiento global debido a la alta emisión de gases de efecto invernadero, primordialmente metano, parece ser motivo del mercadeo de sus proponentes, cuando el fracking ha sido prohibido en prácticamente toda la Unión Europea (UE).


El estudio del PNAS es transcendental, pues vuelve a poner en tela de juicio la emisión del metano, ya que en forma extraña el IPCC ha renegado de sus hallazgos previos y ha sufrido una reconversión ideológica, llegando hasta sentenciar insólitamente que el fracking "es una razón importante para la reducción (¡supersic!) de emisiones de gases invernadero en EU", dejando la puerta abierta para más estudios al respecto.


Pero ahora que ha surgido la virtual guerra del gas natural entre Rusia y la UE debido a la crisis ucrania, los fanáticos neoliberales de Bruselas, pese a todas las evidencias contrarias (Bajo la Lupa, 23/4/14), pretenden abrir las llagas cicatrizadas del gas shale que los propagandistas del lobby gasero/petrolero de Texas, al unísono de los financieros de Wall Street, exigen utilizar para paliar el chantaje ruso.


Más allá del debate sobre el fracking y sus efectos deletéreos en las fracturas tectónicas del planeta –amén de la sequía que provoca, contaminación de mantos freáticos, daño a la salud pública por las misteriosas 100 sustancias químicas inyectadas–, específicamente su elevada emisión del metano, mayor que el bióxido de carbono, es de nueva cuenta puesta en la picota nada menos que por la publicación oficial de la Academia Nacional de Ciencias de EU, PNAS, que ha tenido a varios premios Nobel de ciencias en su seno, con un gran impacto en los científicos tanto de EU como del mundo. El PNAS exhuma la toxicidad del fracking por su emisión subreportada de metano que exacerba el cambio climático mucho más que el bióxido de carbono.


El muy solvente portal The Christian Science Monitor divulga a un nivel más popular los hallazgos estrujantes del PNAS que explaya Nicholas Cunningham: "Las emisiones de metano por fracking pueden ser mucho mayores que las estimadas previamente". Los "resultados son perturbadores porque el gas shale ha sido publicitado por los supuestos beneficios (sic) de sus emisiones cuando se comparan al carbón". Ahora resulta que Belzebú es mejor que Nosferatu.


El estudio del PNAS, encabezado por científicos de Purdue y Cornell, sugiere que "las emisiones de metano de gas shale podrían ser mayores a lo previamente pensado", basado en la medición de emisiones fugitivas (sic) de metano en Pensilvania por una aeronave sobre los sitios de exploración mediante la colecta de muestras. Cunningham juzga que los hallazgos son perturbadores.


El problema con la medición del metano es dónde (centro o periferia de la perforación) y cuándo se mide (su fase de extracción). Cunningham juzga que "se necesitan más estudios, pero la evidencia (¡supersic!) sugiere que existe una posibilidad que el gas shale no es mejor para el clima que el carbón".


Otro problema es que este tipo de publicaciones del más alto rigor científico no sean conocidas por la opinión pública, lo cual radica en el secuestro y/o el dominio catastral de los interesados multimedia por las megatrasnacionales gaseras/petroleras vinculadas a Wall Street, como es el caso flagrante del mayor banco invisible de inversiones del mundo BlackRock que controla a las principales petroleras de EU, no se diga a sus gaseras y multimedia.


Y ahora nos vamos con el árbitro: la polémica Agencia de Protección (¡supersic!) al Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés), cuya supuesta neutralidad ha sido cuestionada cuando su reglamentación tendrá efecto en 2015 para "gobernar los nuevos sitios de fracking" y que obligará a los operarios a capturar el metano emitido.


Lo mejor que se puede decir de la parcialidad flagrante de la EPA, que ha beneficiado a las gaseras/petroleras texanas y a los inversionistas de Wall Street, es que sus supuestas regulaciones han sido muy laxas, por no decir inexistentes, y sólo sirven para engañar con el espejismo de la revolución energética estadunidense del siglo XXI.


Según Cunningham, el estudio del PNAS también sugiere que la EPA no posee siquiera los datos básicos para regular, por lo que se duda mucho que sus futuras reglamentaciones sean apropiadamente calibradas. ¡Uf!

Esta EPA se parece mucho a las vilipendiadas agencias bananeras, como el enterrado IFE, el sesgado Ifetel/Cofetel y la opaca Ifai del México neoliberal itamita.


Abandonando el bioético principio de precaución, lo peor es que el México neoliberal itamita, con la tercera mayor reserva de gas shale del mundo y sus marionetas adoctrinadas en la mendaz CNH, cada vez menos representativos de los ciudadanos, luego saldrán a rumiar los hallazgos sesgados de la EPA y se concretarán a obedecer las órdenes de la Seguridad Energética de Norteamérica en detrimento de la salud pública.


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No es el día mundial de la Tierra, es el Día Mundial de Nuestra Única Madre Tierra

Hoy, 22 de abril, como todos los días del año, se seguirá liberando toneladas de dióxido de carbono, metano, butano, etc., hacia el manto sagrado (la atmósfera) de nuestra Madre Tierra. Incuantificables metros cúbicos de veneno químico se verterá al sistema sanguíneo (cuencas hídricas) de la Pachamama. Los perforados pulmones (bosques) de nuestra envejecida Madre serán rebanados como mantequilla por la moderna tecnología. Y, muchos de sus hijos/as defensores seguirán presos, perseguidos o matados por el moderno sistema del desarrollo.

 

Mientras tanto, las corporaciones ecocidas, gobiernos matricidas y organismos internacionales ineptos, organizarán circos celebrativos en diferentes rincones del mundo bajo el eslogan de: "Día mundial de la Tierra". ¡Verdugos celebrando el aniversario de su víctima!

 

Si bien, el 22 de abril, ya desde 1970 (por resolución de la ONU), se recuerda el día mundial de la Tierra; sin embargo, la motivación y la finalidad de dicha resolución internacional fue únicamente para promover el cuidado de los recursos naturales para el desarrollo. La filosofía de dicho acuerdo siguió siendo antropocéntrico, y la Tierra, la eterna materia muerta, despensa para algunos humanos.

 

Pero la Pachamama, un megaorganismo que supera la capacidad de comprensión de la inteligencia lineal de las y los androcéntricos, activó su conciencia y dignidad en la inteligencia sintiente y simbólica de los pueblos del Sur. La Tierra Madre, como un ser vivo, con dignidad y conciencia propia, en su esfuerzo de prevenir la debacle a la especie humana, impulsó e impulsa la conciencia y la identidad Tierra en las y los esquilmados por el sistema-mundo-occidental.

 

Así fue como, en 2009, luego de arduos esfuerzos, y en la complicidad de Evo Morales (Presidente de Bolivia) y Miguel D'Escoto (entonces Presidente de la Asamblea General de ONU), las Naciones Unidas, por 192 votos a favor, resolvió que el 22 de abril sería el DÍA MUNDIAL DE LA MADRE TIERRA.

 

La propuesta presentada por Evo Morales, y aprobada por la ONU, ya no concibe a la Tierra como una materia o despensa salvaje para los humanos. La Tierra, según la filosofía de los pueblos indígenas y milenarios, y según la Carta de la Tierra (aprobada por la ONU en el año 2000) es un ser vivo. Es nuestra Sagrada Madre. Un ser con derechos, y de cuyos derechos depende los derechos humanos.

 

El 22 de abril celebramos la dignidad y la vida de nuestra única Madre. Este día no se trata de plantar árboles o de montar bicicleta para cuidar "nuestra casa común". No se trata de eso. Se trata de reflexionar y actuar en defensa de los derechos de nuestra única Madre (cuyos elementos componen y configuran nuestra existencia). No tanto por el bien que nos pueda generar, sino porque amamos a Ella, a Ella pertenecemos y de Ella depende nuestra existencia.

 

El 22 de abril se trata de tomar conciencia de nuestra identidad Tierra, de nuestra espiritualidad Tierra, de nuestra dignidad Tierra. Seamos de cualquier pueblo que seamos, somos tierra que ama, que siente, que piensa, que sueña, que llora. Venimos de Ella, estamos en Ella y hacia Ella vamos. Por tanto, al tomar conciencia sobre Ella deberíamos de tomar conciencia de nuestra existencia, de nuestra actitud y sentimiento hacia Ella. Sólo la conciencia y la dignidad Tierra activará en nosotros/as la pasión y la convicción de vivir sólo con lo necesario.

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Domingo, 20 Abril 2014 10:13

Cinco mil chigüiros no es nada

Cinco mil chigüiros  no es nada

Siento pena ajena con la Ministra del Medio Ambiente por la desafortunada frase con la que he titulado esta columna, la cual utilizo como referente para expresar mi preocupación por el desastre ambiental que posiblemente generará, o está generando silenciosamente, el proyecto STAR de combustión in situ que adelanta Pacific Rubiales Energy en el campo Quifa desde noviembre de 2011.

 

Y es que esta semana llegó a la oficina del Senador Jorge Robledo un funcionario del Servicio Geológico Colombiano (SGC), con un informe elaborado por la Red Sismológica Nacional de Colombia (RSNC), dando cuenta de las estadísticas sobre los sismos atípicos que se han venido presentando al sur de Puerto Gaitán, desde 1997 hasta el 23 de febrero de 2014. El Senador quedó sorprendido al enterarse que no es típico que se presenten sismos en los llanos orientales, lejos de la cordillera, tal como lo demuestran las estadísticas del periodo 1997 - 2010; en el cual sólo se presentaron cinco sismos de menos de 2 grados en la escala de Richter, a profundidades mayores de 30 km. A este comportamiento se le llama "silencio sísmico". Pero quedó anonadado cuando observó que desde el inicio del proyecto STAR y hasta el 23 de febrero pasado, se han presentado 176 sismos, generados a una profundidad promedio de 1.15 Km (3.400 pies: la profundidad del yacimiento de los campos Quifa, Rubiales y Pirirí), y con una intensidad promedio de 2.7 grados en la escala de Richter.

 

Lo anterior significa que muy posiblemente la combustión del yacimiento está quemando más del 70 por ciento del petróleo, convirtiéndolo en coque, generando temperaturas cercanas a los 1.000 grados centígrados, y presiones tan altas producto de la acumulación de los gases de combustión, que se está fracturando el yacimiento y la roca sello (formación León); pues esta última se fractura a menor presión.

 

En columnas anteriores anuncié el fracaso del proyecto STAR y denuncié la contaminación ambiental generada por la explosión del primer pozo inyector y de uno de los productores, como consecuencia de esas altas presiones que están fracturando las rocas y generando sismos cada día con mayor frecuencia (80 en los últimos dos meses) y mayor intensidad (últimamente han llegado a 4.1 grados en la escala de Richter, lo que es equivalente a la energía liberada por una bomba atómica de baja potencia).

 

Si con estas evidencias tan claras, el gobierno nacional y Ecopetrol no le ordenan a Pacific apagar la combustión del yacimiento, probablemente en unos años o meses los gases de combustión (CO2, H2S, dióxido de azufre, entre otros), las cenizas y el petróleo crudo lleguen hasta la superficie a través de las fracturas y el anular de los pozos; contaminando los acuíferos subterráneos y los cuerpos de agua superficial, extinguiendo la totalidad de la fauna acuática; contaminando el aire y afectando considerablemente el hábitat de la fauna terrestre que necesita los humedales para su supervivencia. Cuando eso ocurra, los cinco mil chigüiros que murieron en este verano en Paz de Ariporo, no serán nada comparado con semejante desastre.

 

¿Será que las petroleras y el gobierno le echarán la culpa a los paperos boyacenses, al cambio climático, a los ganaderos y a los agroindustriales de la palma, el arroz y el caucho? Amanecerá y veremos.

 

*Ing. de Petróleos. Presidente del ORSEME.

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Los seres humanos están haciendo hervir el planeta

La mayoría de las personas están convencidas de que el ser humano está cambiando el clima para peor. Cada vez hay más pruebas que demuestran el nefasto futuro que nos estamos forjando a nosotros mismos y al planeta. Tendremos que soportar una mayor ocurrencia de eventos climáticos extremos, como huracanes y grandes sequías, la extinción de muchas especies y el grave problema de la escasez de alimentos a nivel mundial. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático ( IPCC ) acaba de publicar su último informe después de una reunión de cinco días celebrada la semana pasada en Yokohama, Japón. El Panel, que está integrado por más de 1.800 científicos de todo el mundo, recopila, analiza y sintetiza los datos científicos más sólidos y relevantes sobre el clima y otros asuntos relacionados. El pronóstico no es alentador.

 

En la conferencia de prensa en la que se anunció el lanzamiento del informe, el presidente del IPCC, Rajendra Pachauri, advirtió: "En la medida en que el mundo no adopte medidas para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático continúe aumentando, la estabilidad social de los sistemas de vida humanos corre grave peligro". Pachauri habla con la disciplina de un científico y la cautela de un diplomático. Sin embargo, el último informe es claro: "El cambio climático puede aumentar indirectamente el riesgo de conflictos violentos como guerras civiles y violencia entre comunidades". El informe también subraya que el abastecimiento mundial de alimentos, que ya es escaso, sufrirá las consecuencias del cambio climático y que los sectores más vulnerables de la población mundial serán los primeros en padecer hambre. Pero el problema no se termina ahí.


El IPCC publicó su informe anterior, más amplio, en 2007. Desde entonces, se duplicaron los hallazgos científicos que demuestran que es un hecho irrefutable que el cambio climático es provocado por el ser humano. Sin embargo, aún existen poderosos negadores del cambio climático, financiados por la industria de los combustibles fósiles. Oxfam, una organización no gubernamental que lucha contra el hambre a nivel mundial, cuestiona a los negadores en un informe publicado la semana pasada, denominado "Hambre y calentamiento global: cómo impedir que el cambio climático haga fracasar la lucha contra el hambre. Tim Gore, de Oxfam, afirma que "los poderosos intereses económicos que actualmente están lucrando con este modelo económico tan dependiente del carbono, empresas como Exxon, son los que tienen más que perder con la transición hacia un modelo económico alternativo, justo y de bajas emisiones de carbono". Impertérrito, ExxonMobil publicó su propio informe esta semana, tras el informe del IPCC , en el que afirma que es "muy improbable" que las políticas para combatir el cambio climático impidan que la empresa continúe produciendo y vendiendo combustibles fósiles en el corto plazo.


Las empresas productoras de combustibles fósiles como ExxonMobil ejercen una gran influencia en las políticas diseñadas para combatir el cambio climático, en particular en Estados Unidos. Esta semana, la Cámara de Representantes estadounidense aprobó una medida que obligaría a la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y a otros órganos relacionados a no hacer caso del cambio climático y centrarse, en cambio, en pronosticar un clima severo, pero sin mencionar las causas probables. Mientras tanto, a nivel estatal, el Senado de Tennessee aprobó un proyecto de ley que prohibe la inversión en determinadas formas de transporte público. Según el grupo ThinkProgress, la medida recibió importante financiamiento de los barones del petróleo Charles y David Koch. La influencia política de personas como los hermanos Koch probablemente se vuelva más directa tras el reciente fallo de la Corte Suprema en el caso McCutcheon contra la Comisión Federal Electoral que elimina el tope establecido de donaciones personales que pueden recibir los candidatos políticos.


Uno de los autores del informe del IPCC , el climatólogo bengalí Saleemul Huq, lo explicó de la siguiente manera en el programa Democracy Now!: "Las empresas de combustibles fósiles son las que abastecen de droga al resto del mundo, que es adicto y dependiente de los combustibles fósiles. Sin duda, vamos a tener que poner fin a nuestra adicción a los combustibles fósiles. Vamos a tener que dejar de depender de ellos si queremos una verdadera transición y evitar el tipo de aumento de la temperatura que mencionó, de hasta 4 grados Celsius. La única respuesta es abandonar el uso de los combustibles fósiles".


Ese es el punto central de la crisis: los países que son los mayores contaminadores están obstruyendo un acuerdo vinculante a nivel mundial para combatir el cambio climático. En las negociaciones sobre cambio climático de las Naciones Unidas se pusieron de acuerdo con el resto del mundo, en principio, en limitar las emisiones de gases de efecto invernadero a niveles que permitirían un aumento de la temperatura del planeta de tan solo dos grados Celsius. Sin embargo, los científicos afirman que esa meta se está volviendo cada vez más difícil de alcanzar y que afrontamos un aumento de la temperatura de 4 grados Celsius.


El catedrático de la Universidad de Princeton Michael Oppenheimer, otro de los autores del informe del IPCC , me dijo: "No se trata solamente de un problema para el resto del mundo...Tomemos, por ejemplo, el Huracán Sandy. Recordemos lo difícil que fue hacer frente a la tormenta. Así son las tormentas de hoy en día. Pensemos en lo que sucederá en los próximos 10, 20 o 30 años cuando aumente el nivel del mar y las tormentas, en la mayoría de los casos, sean más intensas".


"Estados Unidos es adicto al petróleo", afirmó el ex Presidente George W. Bush, un petrolero frustrado, durante el discurso sobre el Estado de la Unión en 2006. La clase política estadounidense está nadando en el dinero proveniente de los combustibles fósiles, que está ahogando la democracia. El cambio provendrá de las organizaciones de base, de los movimientos sociales, como el movimiento estudiantil que está presionando a los fondos de las universidades para que retiren sus inversiones de las empresas de combustibles fósiles, de las luchas comunitarias locales contra la fracturación hidráulica y de la creciente campaña de acción directa no violenta para impedir la construcción del oleoducto Keystone XL.

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Colombia, sequía en el Casanare. ¿Quién tiene la culpa?

El agua, el vital líquido, del cual goza Colombia en abundancia, empieza a mostrar que sí se agota, y que sus consecuencias no son pocas. La actividad irresponsable del ser humano así lo propicia.


En efecto, reportes noticiosos de los últimos días provenientes del sur del país, departamento del Casanare, muestran con crudeza variedad de especies animales y vegetales muertas o en proceso de tal, en ríos secos o alrededor de sus deforestadas cuencas.


La noticia de la falta de agua se conoce ahora, pero desde diciembre de 2013 no llovía en algunos municipios del Casanare. En las imáenes de los noticieros se aprecian animales muertos, ríos secos y tierra hecha polvo. Se calcula que el impacto negativo de este hecho es irreversible y que por él murieron cerca del 10% de los animales que tenían este territorio como su espacio de vida.


Ante el desastre ambiental empezó la búsqueda de culpables: unos dicen que la culpa es de las petroleras, otros señalan a la ganadería, y algunos más dicen que sin lugar a dudas la culpa recae en la agricultura. Pero, por paradoja, todos tienen razón, ya que estas actividades, acompañadas de la corrupción y permisibilidad institucional, propiciaron la actual sequía.


El panorama de la región

 


El Instituto de HidroIogía, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), en su estudio nacional del agua publicó que el Casanare mantendría hasta el 2025 grandes reservas de agua, incluso señalaba que el 95% de los municipios tendrían un índice de escasez no significativo (menor a 1 en una escala de 0 a 100).

 

 

MunicipioCapacidad de regulaciónVulnerabilidad hídrica año medioVulnerabilidad hídrica año secoEscasez hídrica año secoEscasez hídrica proyección 2026
Hato CorozalAltaBajaBaja2,1350,52
OrocuéModeradaBajaBaja2,6370,74
PoreAltaBajaBaja3,350,78
Paz de AriporoModeradaBajaBaja27.5250,63

FUENTE: IDEAM estudio nacional del agua

 

Como se puede deducir de este cuadro, los municipios del Casanare que hoy atraviesan la sequía no contaban con evidencia alguna sobre una posible crisis del agua, incluso, según proyecciones, ni siquiera para el 2026 tendrían algún problema con el vital líquido.. Entonces, ¿qué pasó?

 

El mal manejo por parte de las autoridades en cuanto a protección ambiental y regulación de las empresas y su impacto en el ambiente, generó que las actividades productivas realizadas en el departamento no tuvieran ningún control; solo para el 2012 el número de delitos ambientales en el Casanare fue de 243, mientras que el promedio del país fue de 55.


Como si fuera poco, la diferencia entre la inversión ambiental promedio del país y la del departamento supera los 26 mil millones de pesos, evidenciando una baja inversión para este rubro en un departamento en el que conviven la ganadería, la minería y la agricultura; actividades de alto impacto para el ambiente. Veamos bien su comportamiento:


La extracción de petróleo


Esta actividad está señalada como la principal culpable de la sequía que vive el Casanare, al parecer las explosiones y excavaciones propias de su actividad han contaminado y desviado las corrientes de agua, ocasionando el problema.


Estas acusaciones se fundamentan en problemas de contaminación ocurridos no solamente en el departamento, sino en el resto del país, no obstante las compañías petroleras argumentan que el impacto negativo de su actividad no es tan grande debido a 'su compromiso con la seguridad social y sus aportes al departamento por cuenta de las regalías'.


No obstante, esta ayuda de las multinacionales petroleras es totalmente insuficiente para aliviar la grave situación que vive el departamento. Para este caso, y luego de grandes debates, las empresas Pacific Rubiales, Ecopetrol, Geo Park, Cepcolsa, Petrominerales, New Granada y Parex, le ofrecieron a la gobernación 530 millones de pesos, entre dinero y maquinaria.


Aporte irrisorio. Marco Tulio Ruiz Riaño, gobernador del Casanare, afirma que los costos de movilización diarios de los elementos necesarios para superar la crisis ascienden a 100 millones de pesos, es decir, el dinero que aportan en conjunto las empresas pteroleras solo alcanzaría para 5 días de trabajo, necesitándose mínimo 15 días.


La agricultura y la ganadería intensivas


Las petroleras, y algunos entes gubernamentales, afirman que la culpa de la crisis ambiental no es de la explotación de petróleo sino de la actividad ganadera y de la agricultura, pues ambas se realizan de forma extensiva en el departamento.


Según estudios, la ganadería genera el 56% de los gases invernaderos del departamento, además de esto, tenemos que para el periodo comprendido entre el 2010 - 2012 se talaron 1.332 hectáreas anuales, el doble del promedio de tala anual de toda la década del 90, aportando así al calentamiento de la tierra –para el caso del municipio de Paz de Ariporo la temperatura pasó de 26° a 40°.

 

Las instituciones gubernamentales

 

No solo en el Casanare sino en toda Colombia las instituciones gubernamentales, desde las Corporaciones Autónomas Regionales hasta ministerios y entes de control, se han caracterizado por su permisibilidad y su corrupción.


Para el caso del departamento de Casanare, el 68,9% de su territorio cuenta con vocación de protección ambiental pero solo 2,1% ha sido efectivamente protegido; si a esto se le suma que las instituciones oficiales en lugar de cumplir su papel regulador toman partido por la empresa que los favorezca, entonces podemos encontrar al culpable de la crisis hídrica que hoy consume en la sed a decenas de especies animales y vegetales en este importante departamento de altillanura colombiana.

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Agrocombustibles o los riesgos de jugar con el diablo

"Si queremos acabar con el hambre en el mundo es fundamental garantizar el acceso universal a la tierra, así como al agua y a las semillas, y prohibir especular y hacer negocio con aquello que nos alimenta y nos da de comer"
Esther Vivas


Corría el año 2007. En Ecuador se vivía una efervescencia de ideas y expectativas innovadoras. Incluso revolucionarias. La siembra de las luchas sociales acumuladas a lo largo de las pasadas décadas parecía que empezaba a dar sus frutos. La Iniciativa Yasuní-ITT, que luego llegaría a ser ampliamente conocida a nivel internacional, para dejar el crudo en el subsuelo, a cambio de una contribución internacional, data de esa época y fue en ese mismo año cuando alcanzó el rango de política gubernamental. En ese entonces, entre otros puntos notables, ya se fraguaban los Derechos de la Naturaleza, la aceptación del agua como un derecho humano fundamental y la prohibición de los transgénicos, que luego serían incorporados en la Constitución del año 2008.


En esa línea de construcción, de algo diferente, desde el Ministerio de Energía y Minas, se propuso el programa "Cero Combustibles Fósiles en Galápagos". [ii] Con esta decisión se concibió el reemplazo del petróleo y sus derivados contaminantes en unas islas encantadas, declaradas Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. En ese entonces inclusive se hablaba de reeditar allí una propuesta similar a la prevista con la no explotación del campo petrolero ITT (Ishpingo, Tambococha, Tiputini), con fines de rescate integral de este patrimonio.
Frente a un acelerado crecimiento de la demanda de combustibles en el archipiélago de las Islas Galápagos, de más del 10% anual, la idea era cambiar el patrón energético. Para ello se quería introducir energías renovables que permitieran reducir y luego eliminar las emisiones de CO2, evitando también la amenaza de un derrame de combustibles, que podría afectar a la biodiversidad, tal como sucedió con el accidente de un buque tanque -el Jessica- en el año 2001.


También se planteó la erradicación del uso de combustibles fósiles para la generación de electricidad. Las energías fotovoltaica y eólica reemplazarían al combustible fósil (especialmente diesel) utilizado en la generación de electricidad. Con esto se pretende bajar sustancialmente el volumen de diesel embarcado hacia las Galápagos. A fines del año 2012 estos proyectos ya han reducido un 20% de la demanda de combustibles fósiles para energía eléctrica en las islas.


Y para asegurar aquel suministro energético de difícil cambio por electricidad, sobre todo en el transporte marítimo y aún terrestre, se propuso la sustitución gradual de vehículos convencionales por motores eléctricos, así como el uso de agrocombustibles [iii] particularmente en las actividades de pesca y turismo. Por cierto había conciencia de que era (y es) indispensable trabajar en el ámbito de la eficiencia energética, pues no tiene mucho sentido instalar costosas instalaciones de generación renovable, si la demanda crece indiscriminadamente y se mantiene el desperdicio de energía.


El aceite de piñón, producido en el continente, en la provincia de Manabí, debía suministrar el combustible requerido en las Galápagos. No se planteaba su producción masiva. El piñón a utilizarse debía provenir de las cercas vivas que utilizan los campesinos, no de plantaciones.


Este innovador proyecto en términos energéticos, que está aún lejos de su cristalización, con la introducción de los agrocombustibles abrió la puerta a un riesgo entonces insospechado. No consideramos que el piñón, en economías campesinas deprimidas, se convertiría en una fuente cada vez más importante de ingreso. Además, el gobierno de Rafael Correa terminó por impulsar aún más las plantaciones existentes de palma aceitera y de caña de azúcar, que en el año 2007 ya producían y hasta exportaban agrocombustibles. [iv]


Con un decreto ejecutivo el gobierno del presidente Correa, ya distanciado de todos aquellos elementos revolucionarios de los primeros momentos de su gestión, declaró, en el año 2012, de interés nacional el desarrollo de los agrocombustibles.


Las metas que se aspira a alcanzar con esta acción presidencial obligarán a una agresiva plantación de palma. Esta planta se expandirá en zonas de bosques húmedos tropicales de la Costa y de la Amazonia. De acuerdo a proyecciones oficiales, en el Ecuador se podrían utilizar unas 400.000 hectáreas para plantaciones de palma aceitera; ya para el año 2017 se espera una producción de 400 millones de litros de etanol, que bordeaba unos 20 millones en el 2013. [v]


El gobierno está empeñado no solo en ampliar las plantaciones de la palma, también ha resuelto fortalecer la expansión de otros monocultivos energéticos. Aquí cabe anotar el caso de la caña de azúcar para producción de etanol. Se pretende que los pequeños agricultores, que producen alcohol etílico y panela con sus variedades criollas y que les significa una fuente de ingreso constante a lo largo del año, cambien sus plantaciones, por otras más aptas para la producción de etanol, incluso en zonas de la Amazonia. En esta línea de incorporar a los campesinos a nuevas líneas productivas está la canola, un cultivo que ha empezado a ensayarse en algunas comunidades andinas con muy malos resultados, por cierto. También, aparece el cultivo del mencionado piñón enfocado a zonas secas.


Los grandes cultivos, es decir los agronegocios, a la postre, impulsados por la política del gobierno, serán los principales beneficiarios; es decir, los grandes grupos empresariales que controlan el mercado nacional de grasas y aceites. Y estas plantaciones se extenderán dando paso a una escalada de conflictos socioambientales. Bien sabemos que este tipo de plantaciones nutren contextos de violencia, sea por la sobreexplotación laboral, la destrucción de bosques o la contaminación, entre muchos otros problemas. El impulso a este modelo de plantaciones, por lo demás, resulta contradictorio con la soberanía alimentaria y no se diga con el Buen Vivir, propuesta de cambio civilizatorio recogida en la Constitución de Montecristi, aprobada plebiscitariamente el 2008.


Como alternativa energética, el modelo a gran escala de los agrocombustibles es nefasto, peor aún cuando se trata, no de usar residuos, sino de desarrollar plantaciones. De hecho estos cultivos son altamente consumidores de petróleo, el combustible que se supone que a través del agrocombustible se pretendería desplazar: muchas veces su demanda energética supera el rendimiento energético que ofrecen estos cultivos. Ocupan tierras agrícolas que en lugar de proporcionar alimentos a la población, alimentarán a los vehículos, sin aportar a la soberanía alimentaria -prevista en la Constitución- sino alentando el incremento del parque automotor, al tiempo que los alimentos se encarecen. Más agrocombustibles, como se ha visto en muchas partes del planeta, es sinónimo de hambre. Demandan enormes cantidades de agua y de agroquímicos. En resumen, los campesinos no se verán beneficiados por los cultivos usados para la generación de agrocombustibles, los cuales suscitarán usufructo para unos pocos empresarios, que acapararán grandes extensiones de tierras e invertirán en modelos agroindustriales de megaescala.


Para completar este perverso escenario, cabe relievar que el desarrollo de los agrocombustibles sintetiza una propuesta amorfa que pretende situarse entre el cambio de matriz energética, el fomento a la agricultura y el desarrollo tecnológico agrícola, muchas veces a partir de la utilización de los transgénicos. Y en esa línea está el presidente de la República, quien, atropellando la Constitución, ha decidido embarcar al país en la producción de cultivos genéticamente modificados. [vi]


Cabe preguntarse, por qué el gobierno ecuatoriano, cada vez más, se aleja de los principios originales que hicieron posible el triunfo de la candidatura de Alianza PAIS, hace ya más de siete años. Hoy con el retorno del viejo concepto de desarrollo, el país se embarca en una permanente negación de propuestas de avanzada en economía, ecología y democracia, que surgieron desde la sociedad civil. Es decir, el gobierno parece que se ha propuesto echar por la borda todas las reivindicaciones que fueron discutidas y planteadas por amplios segmentos de la sociedad. Con un sólido aparataje mediático, el gobierno del Ecuador, quiere volver atrás del camino andado, queriendo convencer a la sociedad de las bondades de una reprimarización de la economía y como consecuencia, de la destrucción de las riquezas naturales y culturales.


Sacrificar ventajas naturales -nunca adecuada y responsablemente utilizadas- para competir en mercados internacionales atados a la lógica de acumulación del capital, utilizando un modelo tecnológico importado, que no obedece a las condiciones ni necesidades de un país tan biodiverso como el Ecuador, y que además tienen el lastre de la propiedad intelectual extranjera, como es el caso de los transgénicos, no puede ser definido más que como un absurdo pacto con el diablo. Y este absurdo, probablemente, encontró otro aliciente en la idea -válida- de proteger del impacto de los combustibles fósiles a las islas Galápagos.-


Notas:
Una primera versión fue publicada en el libro de varios autores: Cuando los cultivos alimentan coches..., Ecologistas en Acción, Madrid, 2014. De un artículo de este libro se ha tomado la frase de Esther Vivas para el epígrafe.
[ii] Ver la Agenda Energética (2007), páginas 98 y 99, en http://es.scribd.com/doc/163518324/Agenda-Energe%CC%81tica
[iii] A estos deberíamos llamarlos agrocombustibles, pues poco tienen de bio en tanto defensores de la vida.
[iv] En la mencionada Agenda Energética se presentaron por igual los posibles beneficios y amenazas de este tipo de combustibles. Y se planteó, además, que el uso de estos combustibles, a partir de los principios de precaución y cautela, debía estar supeditado a los resultados que se obtengan del análisis cuidadoso de tres proyectos piloto, incluyendo el de las islas Galápagos.
[v] Ver el documento del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Acuicultura y Pesca; El sector agropecuario, acuícola y pesquero en el cambio de la matriz productiva, Quito, agosto 2013.
[vi] Aún cuando está expresamente prohibido el uso de semillas transgénicas, el gobierno, a través del Ministerio del Ambiente, ha desplegado una campaña para resaltar las ventajas de esas semillas, y el Ministerio de Agricultura impulsa un proyecto para la producción de soya y canola utilizando dichas semillas. La apuesta del gobierno, en este ámbito, es sustituir importaciones y alentar exportaciones sobre todo a través de los agronegocios.
Alberto Acosta. Economista ecuatoriano. Profesor e investigador de la FLACSO. Exministro de Energía y Minas (2007). Expresidente de la Asamblea Constituyente y asambleísta constituyente (2007-08). Excandidato a la Presidencia de la República (2012-13).

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Sábado, 22 Marzo 2014 07:10

Idus de marzo contra los transgénicos

Idus de marzo contra los transgénicos

En las últimas semanas hemos visto importantes victorias de la resistencia contra los transgénicos, al tiempo que se acumulan evidencias de sus impactos negativos sobre salud, medio ambiente, economías.


El 7 de marzo, un juzgado de Campeche concedió un amparo contra la siembra de soya transgénica aprobada a Monsanto por Sagarpa en 2012. El litigio fue iniciativa de las comunidades mayas Pac-Chen y Cancabchen de Hopelchén, Campeche, junto a varias asociaciones de apicultores. El amparo aplica a todo el estado. Reclaman que se violó el derecho de los pueblos indios a la consulta libre, previa e informada y su derecho a un medio ambiente sano, por el alto uso de agrotóxicos y la deforestación que conlleva la soya transgénica, así como por los impactos devastadores en la apicultura, actividad tradicional y base del sustento de más de 25 mil familias campesinas en la península de Yucatán.


Mostraron que Semarnat y Sagarpa (secretarías de Ambiente y Agricultura) ignoraron intencionalmente los dictámenes negativos de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) y el Instituto Nacional de Ecología (INE), sobre siembras de transgénicos en la zona. Esto se ha repetido en muchos otros casos del país donde el gobierno federal ha autorizado la siembra de maíz transgénico en parcelas experimentales y piloto. Sistemáticamente, los funcionarios han ignorado los dictámenes críticos a los transgénicos de sus propias autoridades técnicas.


El mismo mes adquirió notoriedad un artículo científico que demuestra la contaminación de miel con polen de soya transgénica en Hopelchén. Esto significa un fuerte impacto a las comunidades por la imposibilidad de exportar la miel a Europa, su principal ingreso. El artículo publicado el 7 de febrero en Scientific Reports, del grupo editorial Nature. El autor principal es Rogel Villanueva, investigador de Ecosur. Pone al descubierto otra mentira de la industria transgénica: que como la soya se auto-poliniza y las abejas no llegan a sus flores, no hay riesgo. Al contrario, queda demostrado que representa una grave amenaza a la biodiversidad y las bases del sustento campesino.


El 15 de marzo, el Ministerio de Agricultura de Francia prohibió la siembra del maíz transgénico Mon810, de Monsanto, manipulado con la toxina de la bacteria Bt. El decreto, basado expresamente en el principio de precaución, se tomó por la inminencia de la época de siembra, aunque en abril habrá una discusión legislativa. Informan que según datos científicos fiables y muy recientes investigaciones internacionales, el cultivo de semillas de maíz Mon810 presentaría graves riesgos para el medio ambiente, así como un riesgo de propagación de organismos dañinos, convertidos en resistentes. Francia es el décimo país europeo que prohíbe este maíz. En enero, el Parlamento Europeo votó contra el consumo humano y animal del maíz transgénico 1507, de Dupont-Pioneer, con toxina Bt y tolerante al agrotóxico glufosinato, por considerar que los riesgos son muy altos y los métodos de evaluación insuficientes. Aunque cada país europeo puede prohibir los transgénicos si fueran aprobados por la Unión Europea, Francia propone que debido al riesgo de contaminación, las empresas deben solicitar la aprobación de cada país por separado. Otro dato que deja al descubierto las normas de bio(in)seguridad en México, que afirman se puede sembrar en algunas zonas sin contaminar otras, un dato desmentido por la realidad nacional y mundial de hallazgos de contaminación a grandes distancias.


En Brasil, un juez emitió el 13 de marzo un dictamen histórico contra la liberación del maíz transgénico Liberty Link de Bayer, tolerante a glufosinato, luego de un litigio de siete años de las organizaciones Terra de Direitos, Idec, Asociación de Pequeños Agricultores y AS-PTA. El juez dictaminó que el estudio de impacto ambiental no sirve por no estar adecuado a los diferentes biomas de Brasil. La sentencia cuestiona de hecho todas las aprobaciones de transgénicos en Brasil, que no tienen en cuenta la diferencia de riesgos según los ecosistemas. En México, pese a ser un país megadiverso con decenas de ecosistemas diferentes, la supuesta evaluación es aún más estrecha.


El mismo mes, el gobierno chileno retiró de la discusión una propuesta de ley de semillas, que asimilaría la legislación de variedades vegetales a la convención UPOV 91. Este convenio internacional garantiza los derechos de las trasnacionales, en desmedro de las semillas campesinas y públicas, por lo que en Chile la llaman Ley Monsanto. Una enorme oposición social de Anamuri, Vía Campesina y muchas otras organizaciones forzó esta retirada. Nuevamente: varios contenidos de esa ley están aprobados en México en leyes que regulan semillas. En 2012, se intentó, sin éxito gracias a la oposición de organizaciones y científicos, cambiar la ley sobre variedades vegetales para armonizarla a UPOV 91.


En Córdoba, Argentina, la Secretaría del Ambiente de esa entidad rechazó el estudio de impacto ambiental presentado por Monsanto para construir allí la mayor productora de semillas de maíz transgénico del continente, por ser insuficiente, reiterativo y sin profundidad. Esto como consecuencia de meses de una gran resistencia de organizaciones y vecinos que han sido gravemente afectados por los agrotóxicos que conllevan la siembra de transgénicos, incluyendo triplicar los casos de cáncer.


No tiene ningún sentido permitir la siembra y consumo de transgénicos, frente a los enormes riesgos que implican y existiendo una gran variedad de alternativas, superiores en salud, rendimiento y economía.



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